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lunes, 28 de marzo de 2022

Goyito a 49 años: crimen de Estado y derivaciones de hechos

 La República lunes, 28 de marzo de 2022

Goyito a 49 años: crimen de Estado y derivaciones de hechos

Por Enrique García Frómeta

Este 28 de marzo se cumplen cuatro décadas y 3 trienios, 49 años del cobarde y vil asesinato de Gregorio García Castro, agudo periodista y mártir de la libertad de expresión.

García Castro fue asesinado por la maquinaria criminal del régimen despótico del Dr. Balaguer, a un mes y pocos días del desembarco guerrillero del Coronel Caamaño en Playa Caracoles, acontecimiento al cual le dio mucha cobertura noticiosa y de opinión a través de En Un Tris…, la columna más leída del país, que publicaba diariamente en ÚLTIMA HORA vespertino, del cual era jefe de redacción.

Su asesinato causa conmoción nacional e internacional, de tal forma que las protestas estudiantiles y del pueblo en general duraron varios meses clamando justicia, y la represión del gobierno reformista y el reclamo firme de justicia hicieron un panorama muy difícil en el quehacer político y social del país, motivando también el retiro de la oposición en 1974, porque no tenían garantías democráticas de unas elecciones libres. Balaguer concurre solo con un adversario de un partido minúsculo, el del Vicealmirante Lajara Burgos, para legitimar ese matadero electoral.

La persecución y amenazas se intensificaron más tras el periódico publicar sin firma una entrevista al “Guerrillero sin montaña” como Goyito había bautizado a Toribio Peña Jaquez, pero que no fue realizado por Gregorio, y que al llegar al periódico regresando del interior del país después de dictar una conferencia, encuentra en rotativa el espectacular titular: “Guerrillero fue a UH; Da declaraciones”, García Castro se opone a esa publicación, por la forma osada e inexplicable del medio de concederla a un rebelde que estaba en guerra con el Gobierno, además de que no se realizó en la redacción, sino en un carro, y se hizo un simulacro con fotos de pertrechos militares en el piso de la Redacción, violando las reglas del periodismo elementales, porque no se hizo en el periódico; pidió al director: “Virgilio ya lo único que tenemos que hacer es escondernos, esto se me va a pegar a mí”, y efectivamente, medio país creyó eso porque Goyito fue que dio la primicia de la presencia de Caamaño en los programas de TV, desmintiendo a un comunicado de las FFAA. El lunes 19 de marzo Goyito se entrevistó con el presidente Balaguer y le aclaró que no fue él quien hizo la referida entrevista, Balaguer le ofreció un cargo diplomático y le dijo que no podía garantizarle la vida en el país, y Goyito se negó a aceptar el cargo.

La entrevista, rebosó la copa, él estaba amenazado desde que desenmascaró LA BANDA entre 1971-1972, agrupación parapolicial y paramilitar que asesinó cientos de jóvenes opositores al balaguerismo de los 12 años.

Toda una generación revolucionaria y progresista: fue exterminada: Homero Hernández, Freddy Sosa, Andres Ramos Peguero, Henry Segarra, Otto Morales, Amín Abel Hasbun (f), Roberto Chapó, y a fines de los años 60 Guido Gil y Orlando Mazara etc., con asesoría de la CIA y la contraparte del Grupo Halcón de Pérez y Pérez / Cruz Brea.

Gregorio García Castro se inició muy joven en el periodismo, en La Información de Santiago, luego en La Nación y El Caribe y Rodo Caribe, donde llegó a ser Director General en 1962.

Luchador por las libertades públicas, la libertad de expresión y los derechos humanos, sufrió persecución, cárcel, exilio y deportación del régimen de facto del Triunvirato tras golpe de estado contra el Prof. Juan Bosch, por su defensa de la constitucionalidad.

En el exilio combate al Triunvirato, apoya la Revolución Constitucionalista, regresa al país en 1966 tras el Acta Institucional, y a pesar de haber ayudado significativamente al candidato triunfante, Joaquín Balaguer, rechazó altos nombramientos y le dice al nuevo mandatario que el solo quería seguir en su oficio de periodista.

Es así que en 1966 prefirió ser Relacionador Público de Agricultura a ser Secretario Administrativo de la Presidencia u otro alto cargo, y ahí desarrolló una gran labor informativa y de extensión agrícola ganando un premio internacional por una página que publicaba en el Listín Diario (Premio de la Juventud Rural).

Ya en 1970 funda con otros periodistas el vespertino ULTIMA HORA y se convierte en acervo crítico del régimen balaguerista, se opone a la reelección, ataca la represión, desenmascara La Banda.

Despliega una amplia labor de presan escrita, radio, TV, relaciones públicas, conferencias de libertades de expresión, opinión pública, de política, historia reciente, etc. Logran un gran liderazgo e incidencia de opiniones, colaborar con las revistas RENOVACIÓN y LA CRÓNICA, produce un programa diario de comentarios políticos en Color Visión, HOY, es editorialista y comentarista de otros medios radiales y televisivos.

Defendió y protegió a presos políticos, exiliados, viudas, huérfanos, sin banderías partidarios, por solidaridad humana.

La convulsión política continua tras la reelección de 1974, la represión a opositores, varios periodistas se autoexilian, artistas y músicos ocupan Iglesias por la libertad de los presos políticos. Centrales sindicales, artistas de la nueva canción como Sonia Silvestre, Victor Victor y Expresión Joven, y los periodistas Orlando Martínez y Carlos Francisco Diaz, entre otros organizan el evento 7 días con el pueblo, una semana artistas nacionales y extranjeros, interpretando canciones de protesta, por la libertad de los precios políticos, el regreso de los exiliados y garantía democrática para la población, etc. y en 1975, un joven columnista, Orlando Martínez asume un liderazgo de opinión y hace un juramento trazando una raya de Pizarro, entre los que callaron tras el asesinato de García Castro, diciéndole sigan en silencio y “los que creemos que no hay zonas prohibidas para escribir, sigamos así…” y también fue asesinado por un crimen de estado el 17/3/75. Esa es la historia de esos hechos y sus derivaciones, sin discriminar a ningún mártir de la libertad de prensa y de la libertad de expresión, ni tampoco a los demás luchadores por las libertades públicas.

https://listindiario.com/la-republica/2022/03/28/714721/goyito-a-49-anos-crimen-de-estado-y-derivaciones-de-hechos


martes, 7 de abril de 2020

#COVIDー19 | Por pandemia sanitaria CDP conmemora virtualmente 39 aniversario del asesinato del periodista Marcelino Vega

CDP conmemora virtualmente 39 aniversario del asesinato del periodista Marcelino Vega

7 de abril de 2020. SANTO DOMINGO

A 39 años del vil asesinato del admirado y querido joven periodista Marcelino Veg

CDP le recuerda virtualmente
Covid-19 impide Acto de Recordación 

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) recuerda con tristeza el cobarde asesinato en pleno ejercicio de la profesión del joven periodista hatomayotense, Marcelino Vega, (Papolo como les decían sus cercanos) el 7 de abril de abril de 198l, al tiempo de expresar su inconformidad que a 39 años de su vil asesinato el caso no tenga una conclusión judicial contra todos sus verdugos. 

Mercedes Castillo, presidente del CDP recordó que el joven periodista Marcelino Vega fue asesinado en hora de la mañana en la calle San Juan de la Maguana esquina Moca, cuando cubría para el periódico La Noticia las incidencias periodísticas de una huelga de los trabajadores del Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Tambien fue asesinado el canillista Ciprián Valdez. Señaló que el veterano fotope

martes, 19 de febrero de 2019

Conmemoran 46 años asesinato Caamaño Deñó

16 de febrero de 2019
Conmemoran 46 años asesinato Caamaño Deñó
SANTO DOMINGO:-La Fundación Caamaño conmemoró el 46 aniversario de la muerte de Francisco Alberto Caamaño Deñó, quien en 1965 encabezó la Revolución de Abril por el regreso al orden constitucional, y la Gesta Patria en contra de la segunda invasión del gobierno norteamericano.
El pasado fin de semana, con diversos actos, fue honrada la memoria de Caamaño Deñó, el cual vino al país el 2 de febrero de 1973, al frente de un grupo de nueve hombres, con el objetivo de iniciar un foco guerrillero y deponer al presidente Joaquín Balaguer, quien había sumido al país en un régimen pseudo-democrático basado en el terror, asesinando líderes políticos y sociales en la nefasta época conocida como “los 12 años”. Dos semanas después de su desembarco, el 16 de febrero, es capturado y posteriormente ejecutado, en un crimen de Estado que aún permanece impune.
En la tarde del sábado 16 de febrero, fue inaugurado un monumento en el lugar donde fue asesinado el presidente Caamaño, en Valle Nuevo, próximo a la carretera que une San José de Ocoa y Constanza. En la noche, se realizó una presentación artística de los cantantes Claudio Piantini y Lenny Abreu, quienes hasta pasada las 12 de la noche cantaron frente a cientos de personas en torno a una hermosa fogata.
El domingo 17 de febrero, se dió la bienvenida a los caminantes pertenecientes al Colectivo Caracoles, quienes en tres días subieron a pies desde Las Charcas de Azua, recorriendo por quinto año consecutivo la ruta trazada por los guerrilleros en 1973. Luego de este acto de recibimiento, se realizó el tradicional recorrido histórico por los lugares donde Caamaño y sus compañeros sostuvieron sus últimos combates.
Estos actos fueron encabezados por el periodista Antonio María, presidente nacional de la Fundación Caamaño, asistido por el vicepresidente ejecutivo Claudio Caamaño Vélez. Además se resaltó la participación de Vicenta Vélez Catrain, última esposa de Caamaño Deñó, así como de Eligio Antonio Blanco Peña “El Paí”, comandante constitucionalista e importante dirigente social en las luchas de resistencia contra el régimen de Balaguer.
Esta actividad es organizada cada año por la Fundación Caamaño, en el fin de semana más próximo al 16 de febrero, e involucra a las distintas filiales de dicha fundación a nivel nacional. El próximo año caerá sábado y domingo 15 y 16 de febrero. También suben a este lugar el fin de semana más próximo al 11 de junio, para su natalicio, siendo para este año el fin de semana del 8 y 9 de junio.
Los directivos de la Fundación Caamaño mostraron su satisfacción al ver cómo cada año son más las personas que asisten a honrar la memoria de Francisco Alberto Caamaño Deñó, resaltando la presencia de jóvenes y niños. Agradecieron a todos los participantes, e invitaron a la población a participar en futuras ediciones.



sábado, 12 de enero de 2019

POLÍTICA | “A Amaury no lo busque debajo de la cama.. yo no parí un cobarde” | Doña Manuela Aristy | #LosPalmeros, #12Enero1972

“A Amaury no lo busque debajo de la cama.. yo no parí un cobarde”

Doña Manuela Aristy pide que no se olvide la historia y se cuenten los hechos como ocurrieron. Hace 43 años, Amaury Germán Aristy dirigió una heroica y desigual batalla contra las fuerzas represivas de la dictadura de Joaquín Balaguer y fuerzas de apoyo de los Estados Unidos
Lissette Rojas/Acento.com.do - 12 de enero de 2019 - 6:00 am - 

Foto: Doña Manuela Aristy, madre de Amaury Germán Aristy, en una entrevista concedida a Lissette Rojas, de Acento.com.do, en el año 2012.
(Esta entrevista fue originalmente publicada el 12 de enero de 2012. Por considerarlo de interés para nuestros lectores, hoy 12 de enero de 2019, a 47 años de la batalla de los Palmeros, la reproducimos.)
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Entre el día en que Amaury Germán Aristy le sacó los ojos a una foto del hermano del dictador y el día en que lo sitiaron los militares para matarlo pasaron muchos años en los que habitaron el valor y la angustia en igual medida.
En Amaury estaba el valor y el arrojo, las ansias de patria; en doña Manuela Aristy, su madre, la angustia de que un día lo mataran.
Hoy hace 43 años que los militares del gobierno de Joaquín Balaguer cercaron a Amaury y a Virgilio Perdomo en una cueva del kilómetro 14 de Las Américas, hecho ocurrido el 12 de enero de 1972. Diez horas duró el fuego cruzado entre los soldados y los jóvenes perseguidos por sus ideas de una nación democrática y justa.
“A mí, como madre, hay cosas que no se me han olvidado. Oigo a veces cuando mientan el suceso del asalto al Palacio; nada más no fue Fernández Domínguez, ahí murió Capozzi, que era un hombre grande, murió uno que se llamaba Euclides Morillo e hirieron a Amaury Germán y otros más. Para hacer la historia hay que decir las cosas como son para que estén completas”, dice doña Manuela.
Cuando la toma del palacio, Amaury tenía 17 años. Para la época, doña Manuela trataba de alejarlo de una causa que consideraba peligrosa. “Cuando lo hirieron, le dije al doctor que me lo retuviera, para que no saliera de nuevo, pero de ahí salió él, no para mi casa, sino para su comando”. Sin embargo, cada día que pasaba con su hijo en la clandestinidad, con el alma en un hilo, iba comprendiendo lo justicia de aquel fervor patriótico del muchacho.
La madre de Amaury levanta la mano para señalar la fotografía de su hijo, apenas un niño, de contextura delgada y grandes lentes cuadrados que sostiene un fusil mientras parece discutir una estrategia para la próxima batalla.
A Amaury, según cuenta doña Manuela, lo movía un poderoso sentimiento de justicia. Había nacido el 13 de abril de 1947 en Padre Las Casas, Azua, en el seno de una familia acomodada, vivía en la Ciudad Colonial, era hijo de un ex diputado, pero su situación familiar no lo hacía indiferente ante las penurias de la mayoría del pueblo.
A los catorce años rechazó un colegio privado, cuando se mudaron a Santo Domingo, para inscribirse en el liceo Juan Pablo Duarte, que durante la década de los 70 fue el centro de movilizaciones políticas y manifestaciones juveniles.
“Te digo, Amaury fue un niño hombre, porque no todos los hombres tuvieron el temple. No es porque fuera mi hijo, pero sí te puedo decir que el coraje y la valentía de Amaury son admirables mundialmente, porque donde quiera que se mienta esta historia como es, Amaury se mienta”, exclama doña Manuela.
Cuenta que en una ocasión Amaury estaba en la casa de una hermana de Sagrada Bujosa, su esposa y compañera, y los militares rodearon la vivienda y la bombardearon hasta hacerla añicos. Esa vez salió herido, pero sobrevivió.
“A Amaury no lo busque debajo de la cama, porque ahí no lo va a encontrar, porque yo no parí un cobarde”
“La casita la demolieron. Yo fui al otro día con la mamá de Sagrada y eso era un desastre y una picazón, porque ahí fueron todos los efectivos y él se le fue por atrás. Fueron donde unos amigos que ellos tenían por ahí y hasta le quitaron el carro a la brava”.
Aquellos eran días en que los allanamientos a la casa de la familia Germán Aristy se volvieron habituales. Una noche en que los militares lo buscaban por cada esquina de la casona colonial, uno de los perseguidores se agachó para buscarlo bajo la cama. Y doña Manuela respondió:
“A Amaury no lo busque debajo de la cama, porque ahí no lo va a encontrar, porque yo no parí un cobarde”.
A la vida de Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal Prandy y Ulises Cerón Polanco le pusieron precio. Un anuncio en la televisión con sus rostros anunciaba “Se buscan”.
“Eran días y noches desesperantes. Es una cosa muy grande tú no saber si tu hijo va a amanecer vivo. Eso es una cosa muy grande. Eso destruye la vida del más valiente. Si yo te digo que yo he vuelto a ser la persona que yo era, te miento, porque eso era parte de mi vida. El perder un hijo solamente se olvida en la puerta del cementerio el día del entierro. Es una cosa muy grande perder un hijo”.
Amaury Germán Aristy
Amaury Germán Aristy
Alguien dio alerta a militares y policías de que los cuatro muchachos estaban en Las Américas. Una mañana de un día como hoy, el 12 de enero de 1972, los interceptaron cuando salían de la casa que tenían como centro de operaciones cerca de Boca Chica.
Las fuerzas de los perseguidores eran superiores. A las seis de la mañana mataron a Cerón y a Leal Prandy, mientras Virgilio y Amaury entraron en una cueva. Por diez horas ambos dieron la batalla. Un disparo mortal alcanzó a Virgilio y Amaury continuó hasta que lo mataron cerca de las cuatro de la tarde.
Los militares y policías, según cuenta doña Manuela, se ensañaron con los cadáveres y el único cuerpo reconocible era el de Amaury. A los demás, dice, los quemaron de tal forma que sus parientes los identificaron por la contextura física y por la ropa.
“Ahora es que en realidad yo pienso que él hizo bien. Yo le decía, pero mi hijo y él me decía:
‘Mami, los hombres que luchamos al lado de Fernández Domínguez morimos con las botas puestas, sea en los pies o en la cabeza, pero morimos con ellas. Nosotros no nos vamos a entregar a los que han matado a tanta gente a sangre fría”, dice doña Manuela.
Y agrega: “Yo pienso que valió la pena. Amaury puso un ejemplo de que la dignidad es lo que vale no las armas. Él hizo historia en este país. Esa hazaña no se volverá a repetir más nunca en la vida en este país”.
Hay una frase que, en la clandestinidad, Amaury le escribió a sus perseguidores y que doña Manuela cree que causó el encono con que lo asediaron para capturarlo.
Ella la recita con orgullo: “No importa el número de armas en las manos, lo que importa es el número de estrellas en la frente”.
(*) Nota del editor: Los segmentos en que aparece Amaury Germán Aristy denunciando la situación política de la época, y la voz de su señora madre, doña Manuela Aristy, expresando el dolor por la muerte de su hijo en 1972, fueron tomados del documental Balaguer: La violencia del poder, del cineasta René Fortunato. El destacado cineasta ha producido también los documentales: Abril: La Trinchera del honor; El Poder del Jefe I, II y II. Asimismo: Balaguer: La Herencia del Tirano y Juan Bosch: Presidente en la frontera imperial. Todos estos trabajos están disponibles en formato DVD en las librerías dominicanas. https://acento.com.do/2019/politica/11212-a-amaury-no-lo-busque-debajo-de-la-cama-yo-no-pari-un-cobarde/

Los Palmeros y los “i |nvalores” actuales | Raúl Pérez Peña (Bacho) | Amaury Germán Aristy - Un héroe perdido en el tiempo | #LosPalmeros, #12Enero1972


PANCARTA

Los Palmeros y los “invalores” actuales

Puntos de vista sábado, 12 de enero de 2019
  • Los Palmeros y los “invalores” actuales
Raúl Pérez Peña (Bacho)
Hoy 12 de enero se cumplen 47 años de la caída en combate de los cuatro Palmeros que resistieron largas horas el ataque de miles de tropas de distintos cuerpos armados, que contaron con la logística de una plataforma  militar de Estados Unidos en la periferia del mar Caribe.
En la retrospectiva del panorama de entonces no hay distancias radicales comparado con la actualidad del país.
El Joaquín Balaguer de los 12 años ejercía a plenitud una política represiva para recompensar llegada al poder por la ocupación militar norteamericana: persecuciones, apresamientos,  asesinatos en plena calle, exiliados y otras modalidades de la intolerancia.
Los “incontrolables” fueron pretextados por el asesor del tirano Trujillo al tratar de justificar una aparatosa represión.
Transcurría el balaguerato, mientras Leonel Fernández aprendía sus enseñanzas, de donde extrajo la conclusión de que es mejor “pagar que pegar” bajo la expresión simultánea del “camino bueno”.
De ahí la premiación a Balaguer de dos años de poder (en 1994), y el arrebato de cuatro años a José Francisco Peña Gómez, mediante un fraude grosero coronado en una ceremonia (1996), infame y burlesca.
La conveniencia de pagar a pegar la aplica el actual gobierno en el océano de  inversión de valores que ahoga la sociedad dominicana.  
Una muestra lo fue el reciente reportaje televisivo a una falange de legisladores multipartidos que quiso justificar con desfachatez su orgía de viajes turísticos simulados con misiones diplomáticas, pagadas con dinero del presupuesto. Esos congresistas se suman al Poder Judicial y demás instancias expresivas de la profunda crisis irreversible del país.  
Hoy 12 de enero, el aniversario de Los Palmeros lo acogemos con el deber de no cejar en su lucha, manteniendo en alto su bandera, nuestra bandera.
Ulises Cerón Polanco, Virgilio Perdomo Pérez, Amaury Germán Aristy y Bienvenido Leal Prandy, son símbolos de la juventud dominicana que emanan firmeza y verticalidad en el presente histórico.
La lealtad imperecedera es nuestro compromiso con ellos y la misión encarnada.  https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/01/12/549119/los-palmeros-y-los-invalores-actuales

martes, 19 de junio de 2018

ÁNGELA PEÑA | El triunfo de Guzmán: Ni la represión balaguerista ni los enemigos internos pudieron evitarlo

El triunfo de Guzmán:A2

Ni la represión balaguerista ni los enemigos internos pudieron evitarlo
La integración de Jacobo Majluta como aspirante a la vicepresidencia de la República, en 1977, fue posible gracias a una astuta estrategia de Milton Ray Guevara y Sonia y José María Hernández pues el político “daba visos de que quería renunciar”, presionado por los seguidores de Salvador Jorge Blanco, quienes “hicieron de todo” para que el elegido desistiera y fuera el abogado santiagués quien ocupara su posición.
Obtuvieron la foto de la precampaña donde aparecían Majluta y Antonio Guzmán con sus manos levantadas y entrelazadas, sacaron un calendario con esa imagen y lo distribuyeron como forma de comprometer a Jacobo, relató Sonia Guzmán de Hernández, la hija del expresidente. Ella, su esposo y Ray se movilizaban a lo interno y fuera del Partido Revolucionario Dominicano “llamando especialistas en cada área”, asesorando al futuro mandatario, convenciendo a las bases y a la dirigencia.
“Finalmente Jacobo se convenció de que Salvador no iba a pasar, se incorporó y montamos una campaña desarticulando a Balaguer”, resaltando “todo lo que se veía de positivo” en una gestión de Guzmán Fernández.
La respuesta del líder reformista, significa, “fue de una represión brutal” contra el PRD. Agrega que atacaron las caravanas, los mítines, “todo el accionar. Salimos bajo tiros de muchos lugares, hubo apresamientos, golpes, medios de comunicación prácticamente cerrados para nosotros” y los empresarios negados a apoyarlos.
“Un solo empresario, Pepín Corripio, aportó a la campaña de papá, los demás enviaron sumas pírricas y papá se las devolvía. Nadie creía que Antonio Guzmán le ganaría a Balaguer”, exclama.
Don Antonio enajenó “parte de su patrimonio y con eso se solventó”. Vendió 60 vacas a mil dólares, porque “nadie daba nada, nadie creía que podía ganar”. http://hoy.com.do/el-triunfo-de-guzman/
La dura campaña. “Papá nunca se mudó a Santo Domingo, hizo su campaña desde aquí, su comando estaba en esta casa”, revela Sonia Guzmán, refiriéndose a la mansión familiar de Santiago.
El candidato viajaba dos o tres días a la capital y “su único escenario en los medios de comunicación era Tribuna Democrática, al que comparecía semanalmente a pronunciar “discursos sobre temas específicos de lo que iba a ser su gobierno”.
Poco a poco, agrega, los periódicos “se fueron haciendo eco de sus pronunciamientos en la medida en que la campaña iba prendiendo”.
“Se dice que Balaguer leyó el resumen de una de las intervenciones en la que exponía la poca atención a la producción y cosecha del tabaco rubio, enumerando cifras, exponiendo el débil apoyo del sector privado y lo poco que había hecho la Compañía Anónima Tabacalera”. Balaguer regresaba de Villa González en helicóptero y al enterarse, desde la aeronave en vuelo, “decidió destituir a Chino Almonte, presidente de la Tabacalera”.
“Algo muy serio”. “Yo quería y abogaba porque papá se quedara en Santiago después de votar, pero él me argumentó que los medios de comunicación y las embajadas estaban en Santo Domingo”.
En el trayecto desde Santiago, recuerda, “nos encontramos con cantidad de pancartas, sábanas y banderas blancas, lo que nos dio el indicio de que habíamos ganado. Y todo eso era espontáneo, la gente no sabía que papá iba ahí, era el entusiasmo, la decisión de sacar a Balaguer del poder”.
Conserva en su mente el más mínimo detalle de este proceso en el que dice que don Antonio luchaba contra dos enemigos: un sector del mismo PRD que exponía públicamente supuestas limitaciones políticas e intelectuales de Guzmán y la agresiva y poderosa avanzada balaguerista que lo atacaba con dureza, no solo con irrupciones armadas en recorridos y manifestaciones sino con el verbo malévolo del presidente Balaguer que pretendía quedarse en el Palacio.
Llegado el momento del conteo de los votos “la estrategia de la Junta Central Electoral fue contar primero a Piantini y San Isidro”, recuerda Sonia sin explicar las razones de esta decisión, pero, como si la viviera, exclama: “¡Y barrimos!”.
A las 12 de la noche “papá dijo: ‘me voy a acostar, mañana será un día duro, ya yo soy Presidente”. Y se retiró a su alcoba. Ella no quería marcharse, pero el esposo le razonó: “Sonia, si el dueño de la fiesta se va a dormir, lo mejor que hacemos es irnos”.
No pasaron tres horas cuando timbró el teléfono: la hermana de José María contestó la llamada “de un señor con acento extranjero” queriendo hablar con la hija de don Antonio. Sonia lo saludó y escuchó la recomendación del interlocutor:
– ¡Saque a los niños y llévelos a un lugar seguro, que en el país está pasando algo muy serio! -. Era un funcionario de la embajada norteamericana.
Los Hernández Guzmán estaban hospedados con Iván José y Carlos Antonio, sus niños, en Los Prados, en casa de Eunice, hermana de José María, y don Antonio y doña Renee se quedaban donde Silvestre, hermano de Guzmán, en el mismo sector.
Después de avisar a sus padres, Sonia entregó a los pequeños a su cuñada, que los ocultó en Manresa, y se reunió con los Guzmán Klang. Don Antonio comentó: “La cosa está encandelá” y a las cuatro de la madrugada decidieron ir a la residencia de un amigo “pero papá me dice: ‘quiero pasar frente a la casa de Milo”. Se refería al vicealmirante Ramón Emilio Jiménez, exsecretario de las Fuerzas Armadas.
“¡Había una de tanques de guerra, jeeps con metralletas y una efervescencia militar como en una guerra!”, recordó Sonia.
A llegar a la residencia del amigo, don Antonio, que lucía calmado y sin temor, despachó a sus guardaespaldas, quienes lo abrazaron “como si hubiese sido una despedida de muerte” y el Presidente electo les razonó que harían poco con 20 revólveres frente a la aparatosidad militar. Sus armas fueron introducidas en el baúl del auto de Sonia, que fue abandonado en un parqueo público de Naco.
Se reunieron con Majluta, “que vivía cerca de la UASD, donde comenzamos a hacer contacto con la OEA y gobiernos amigos”. Se enteraron de que “los militares asaltaron la Junta y que suspendieron el conteo, pero todos nuestros delegados tenían las actas y las habían escondido. No había forma de ocultar los resultados”.
“Era el país militarizado, con gente represiva”, señala. Empero, afirma que “hubo oficiales que plantearon a Balaguer que no se podía reprimir un país y Balaguer aceptó”.
Don Antonio se impuso, pero gobernó con un tremendo obstáculo que la tradición ha registrado como “el Fallo Histórico”: Balaguer “Se quedó con el control del senado. Esa fue la salida”.

jueves, 29 de marzo de 2018

El asesinato de Gregorio García Castro, ataque brutal contra libertad de prensa

El asesinato de Gregorio García Castro, ataque brutal contra libertad de prensa
Ayer se conmemoraron 45 años del crimen ocurrido en los doce años de Balaguer
https://www.diariolibre.com/m/portada/el-asesinato-de-gregorio-garcia-castro-ataque-brutal-contra-libertad-de-prensa-EK9509886

La multitud congregada por el crimen de García Castro.
SANTO DOMINGO. La conmemoración del 45 aniversario del asesinato del periodista Gregorio García Castro, jefe de redacción del desaparecido periódico Ultima Hora, reavivó en muchos dominicanos el recuerdo de la represión política y los asesinatos ocurridos durante los doce años de Balaguer.

En la época el crimen causó conmoción. Sucedió la noche del 28 de marzo de 1973, en la calle Mercedes casi esquina José Reyes, en Santo Domingo, próximo a oficinas del medio, donde García Castro laboraba.
Aunque circularon diversas versiones sobre los motivos, el atentado se le atribuyó a La Banda Colorá, debido a las críticas que el periodista publicaba sobre el gobierno de Joaquín Balaguer, con el quien mantuvo relaciones amistosas y a quien le había solicitado una entrevista el mismo día de su fallecimiento, según confirmó César Herrera, secretario de Prensa de la Presidencia entonces.
La comisión investigadora del caso, formada por Balaguer, identificó como responsables del homicidio a tres miembros del Servicio Secreto de la Policía Nacional, el teniente Juan María Arias Sánchez y los cabos Milton de la Cruz y Rafael Pérez Pereyra, quienes fueron sometidos a la Justicia.
Posteriormente, el 29 de agosto de 1974 la Cuarta Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional descargó a los imputados.
El asesinato se produjo después de que Última Hora publicara una entrevista que le hizo el reportero Juan Bolívar Díaz al guerrillero Toribio Peña Jáquez en un carro, mientras recorrían un sector de la ciudad de Santo Domingo, militarizada por fuerzas que buscaban a los insurgentes llegados en el desembarco de Playa Caracoles, liderado por Francisco Alberto Caamaño Deñó.
En el 2013 el periodista Aníbal De Castro aportó su testimonio sobre la entrevista concedida por el guerrillero.” Al jefe de redacción (García Castro) se le mantuvo al margen para no abultar más sus penurias con los estamentos de poder, y librarlo de las presiones que sin duda le vendrían de sus amigos funcionarios para redimirlo del secreto profesional. Con la rotativa para la edición histórica rodando, el consenso generalizado fue que nos escondiéramos el fin de semana hasta ver qué pasaba. Con decenas de miles de ejemplares en la calle, a Goyito lo vieron caminar por el Parque Independencia sin temor a las consecuencias de esa audacia periodística. Luego comentaría sin barrunto de amargura que aunque sin aviso previo de la célebre entrevista, estaba seguro de que se la atribuirían. Días después era asesinado”.
Balaguer suspendió en sus funciones al secretario de Estado, Sócrates (Chino) Pichardo, hasta que la comisión investigadora esclareciera el crimen y determinara si el militar tuvo o no alguna participación.
El asesinato de Gregorio García Castro, ataque brutal contra libertad de prensa
Un periodista perspicaz
García Castro fue un periodista sagaz, dueño de una pluma directa. Diariamente difundía en Última Hora la columna “En un tris”, una de las más leídas en su época. En sus escritos solía criticar las acciones de La Banda Colorá, el trato a los presos políticos, la corrupción, la censura y la represión.
Al respecto De Castro opinó: “De manera consciente, Goyito (García Castro) apostó por un periodismo riesgoso. Cuando muchas voces callaban, la suya sonaba vigorosa, molestosa para la intolerancia vigente, apasionada y decidida a favor de quienes sufrían los embates de la represión y luchaban por la apertura política. Sus análisis descubrían una realidad que sin esa columna incisiva que rompía a diario silencios y desinformaciones, hubiese pasado inadvertida. Recomponía y descomponía los acontecimientos en tarea fecunda de imaginación, animado por un olfato periodístico innato acrecentado en sus años de ejercicio dentro y fuera del país. Veía la noticia en donde otros apenas atisbaban hechos sin mayores consecuencias”.
El comunicador Juan Bolívar Díaz Santana, quien trabajó junto el periodista asesinado, también ha aportado su testimonio: “Cuando lo mataron, García Castro llevaba más de tres años denunciando los desmanes y crímenes de la banda terrorista auspiciada por el sector más duro del balaguerismo militar policíaco y terminó siendo víctima de la lucha de poderes entre los grupos que encabezaban los generales Enrique Pérez y Pérez y Neit Nivar Seijas”.
El asesinato de Gregorio García Castro, ataque brutal contra libertad de prensa
Consternación de Balaguer
El ya finado presidente Joaquín Balaguer recordó la tribulación que le causó el crimen en su controversial libro “Memorias de un cortesano en la era de Trujillo”.
“El suceso me consternó no sólo por el revés que representaba para el buen nombre del gobierno que presidía, sino también por el afecto que desde hacía largos años me ligaba a la víctima de aquel crimen. Gregorio García Castro fue uno de los fundadores del Partido Acción Social, el movimiento político de cuyo seno surgió más tarde el Partido que sustentó mi candidatura presidencial en 1966. En 1962, durante mi exilio en la ciudad de New York, nos reunimos muchas veces para trazar los planes de mi vuelta al territorio dominicano y para discutir la campaña que nos proponíamos llevar a cabo para la conquista del poder, escribió.
El político aseguró que una de las grandes frustraciones que se llevaría a la tumba sería “la de morir sin haber podido conocer a ciencia cierta el nombre del funcionario, militar o civil, que impartió la orden para que tres desalmados le arrebataran inicuamente la vida”. Según Balaguer, en el caso de García Castro obró “una conspiración de silencio”.
Datos biográficos
García Castro nació en la sección de Pontón, en La Vega, el 17 de noviembre de 1936. Era hijo de Israel García y Ana Dolores Castro. Se inclinó en la juventud por el periodismo y trabajó como reportero para los diarios La Información, de Santiago, La Nación y El Caribe, en Santo Domingo.
También laboró como director del Departamento de Información y Relaciones Públicas de la Secretaría de Agricultura y prestaba servicios en el Colegio Dominicano de Ingenieros (CODIA).
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miércoles, 28 de marzo de 2018

Gregorio García Castro: cuarenta y cinco años de impunidad

Publicado el: 28 marzo, 2018 Por: Ing. Enrique García Frómeta
Gregorio García Castro fue asesinado hace 45 años
Gregorio García Castro: cuarenta y cinco años de impunidad
Este 28 de marzo se cumplen 45 años o sea, 9 lustros o cuatro décadas y media del horripilante asesinato de Gregorio García Castro, mártir de la libertad de expresión, crimen de estado perpetrado por tres agentes de la Policía Nacional por órden del generalato del gobierno despótico de los doce años de Joaquín Balaguer.
Los señalados asesinos materiales de Goyito, todos de la banda, son los mismos de Freddy Sosa y Homero Hernández: el segundo teniente Juan María Arias Sánchez, y los cabos Milton de la Cruz Lemus y José Rafael Pérez Pereyra, la famosa patrulla de la muerte. Estos dos últimos andan como si nada por las calles, fruto de una sentencia clandestina emitida sin juicio oral, público y contradictorio y sin publicidad y sin la constitución de un tribunal.
Este adefesio jurídico conocido por primera vez en el año 2000, pero repetimos, emitida sin las calidades señaladas en 1980, fue encontrada por la investigación que dispuso el presidente de la nueva Suprema Corte de Justicia, el doctor Jorge Subero Isa, quien pidió reiteradamente el dictamen correspondiente al Procurador General de la República ante un Recurso de Revisión de ese mamotreto jurídico, petición de la que hasta la fecha no hay respuesta.
Pero el crimen de estado es imprescriptible porque esa libertad de los asesinos materiales parte de un acto ilegal e inconstitucional, igual que un golpe de estado, ausente de legalidad, nulo o inexistente, producto de una justicia corrupta y un Estado cada vez más cuestionado por el manto de la impunidad.
El martirologio dominicano es abundante a lo largo de la historia, así como de variadas luchas por las libertades públicas.
Gregorio García Castro es netamente un mártir de la libertad de prensa, expresión y difusión del pensamiento, ya que como comunicador multifacético fue asesinado por sus ideas tanto escritas como habladas y por su incidencia en los estados de opinión pública, por la claridad y precisión de su pensamiento en defensa de los reprimidos, perseguidos, sin voz, y de los derechos humanos en general.
Periodista 24/7/365. Es loable que para él ejercer su derecho a opinar, la verdad y los intereses nacionales estaban por encima de sus propios intereses y el de sus amigos y familiares. No tenía militancia política a la hora de su muerte.
Hay numerosos casos de mártires dominicanos y todos merecen respeto, sea su lucha por la libertad de prensa, los derechos de los trabajadores, denuncia de un fraude electoral, en el campo de las ideas y en el campo de las luchas políticas y de la soberanía nacional, entre otros vértices. Guido Gil, Orlando, Narcisazo, Amín Abel, Caamaño, Amaury y Los Palmeros, y todos nuestros héroes y mártires merecen nuestro permanente homenaje.
1973 fue el año de la guerrilla de Caamaño con apenas un mes de diferencia entre el fusilamiento del líder del desembarco en Caracoles (16/2/73) y este asesinato frío, alevoso, premeditado, para acallar una voz fuerte que denunciaba todas las injusticias del régimen, toda vez que ya había desenmascarado la banda atribuida al Grupo Pérez y Pérez/Cruz Brea y que se había opuesto a la reelección del mandatario, así como desplegó una amplia cobertura al desembarco guerrillero, siendo el primer comunicador que confirmó en la televisión la presencia del líder constitucionalista, desmintiendo un comunicado de las Fuerzas Armadas (FF.AA).
García Castro era muy plural, firme y de un estilo preciso e inconfundible que revolucionó el periodismo de opinión y las crónicas noticiosas y reportajes con titulares llamativos y contribuyendo en su periódico, Última Hora, con un estilo gráfico, ágil y de fácil lectura, que en la portada solo tenía titulares y fotos, pero precisos y cortos que hicieron antología en esta área de la comunicación.
García Castro tenía presencia en la prensa escrita, a través de su columna EN UN TRIS… la más leída en su época, en las revistas Renovación y La Crónica, presencia en televisión en su programa diario Hoy en Color Visión y comentarios radiales y en un programa meridiano diario, así como la coproducción de un programa de entrevistas semanales (Punto de Vista, con Doña Pía Rodríguez) y en varias publicaciones nacionales y extranjeras que ocasionalmente colaborada.
Así en años anteriores había colaborado con la Revista Bohemia, de circulación internacional, y en varios medios de Puerto Rico, donde sufrió el exilio tras el golpe de estado de 1963.
En el exilio escribió en los famosos cuadernos de Francia, un espacio de denuncia internacional contra regímenes de fuerza, como en el caso del Triunvirato que lo había expulsado de su país.
Tras su regreso después de la firma del Acta Institucional en 1966, retornó a su habitual actividad periodística, olvidándose de la gran colaboración que ayudó a su amigo en el exilio a retornar victorioso, el doctor Balaguer, pero a quien objetó la continuidad del poder y la represión política tras un proceso político-social traumático como fue la lucha contra el Triunvirato y la Revolución de Abril de 1965 y la paz que no se consiguió con este estadista en sus 12 años de ejercicio.
Goyito recibió muchas amenazas y persecuciones de los halcones asesinos que estaban matando lo mejor de la juventud revolucionaria que quedó truncada tras la guerra patria del 65, así como condenó los asesinatos políticos de Guido Gil, Otto Morales, Maximiliano Gómez (Bruselas), Homero Hernández, Los Palmeros y la ocupación de la UASD, donde ametrallaron a la estudiante Sagrario Díaz Santiago, fallecida días después, en 1972.
En el aspecto personal, García Castro era de muy buen trato con sus colegas, amigos, familiares y público en general, y excesivamente solidario con los necesitados tanto en lo moral como material.                                  http://hoy.com.do/gregorio-garcia-castro-cuarenta-y-cinco-anos-de-impunidad/

viernes, 9 de febrero de 2018

Cincuenta y dos años después de la masacre del 9 de febrero de 1966

Cincuenta y dos años después de la masacre del 9 de febrero de 196609_02_2018 HOY_VIERNES_090218_ El País6 A

Repensar en aquellos sucesos sangrientos del 9 de febrero de 1966, frente al Palacio de Gobierno, nos conduce a una conmoción o catarsis emocional.
Confieso que se me hace difícil echar una mirada retrospectiva de aquella febril mañana de febrero en la que miles de estudiantes, con la bandera tricolor en alto, demandaban al unísono: ¡Presupuesto a la Universidad! ¡Fuera Yanquis de Quisqueya!
Los que sobrevivimos ese episodio sangriento de nuestras luchas patrióticas estudiantiles no hemos podido liberarnos de esa horrible pesadilla, iniciada por un grupo de policías y militares apostados detrás de la verja perimetral sur de la sede presidencial disparando sus metralletas y fusiles contra indefensos estudiantes.
Episodio sangriento que se produjo en el contexto de la postguerra, cuando la Patria seguía ocupada por las tropas militares de los Estados Unidos que invadieron el país el 28 de abril de 1965, para impedir la victoria total del Movimiento Constitucionalista, liderado por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Como retaliación del Gobierno de Héctor García Godoy, resultante de la firma del Acta Institucional que puso fin a la guerra, a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se le negaba la entrega de su presupuesto. Situación que desbordó la paciencia de los estudiantes universitarios y normalistas que venían demandando la entrega de los planteles escolares convertidos en cuarteles por las tropas de ocupación yanquis.
Fue así, que se dieron las condiciones objetivas que dieron como resultado la realización de una marcha de estudiantes, el 9 de febrero, en dirección al Palacio de Gobierno en demanda de la entrega del presupuesto a la UASD y la salida de los planteles (y del país) de las tropas de ocupación.
Ya frente a la sede presidencial, los estudiantes enardecidos gritaban ¡Presupuesto a la UASD! ¡Fuera las tropas yanquis de Quisqueya!! ¡Fuera los invasores de los planteles!
Mientras la acalorada protesta ocurría, a un grupo de líderes estudiantiles, encabezados por el Presidente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), Amín Abel Hasbún, se les permitió entrar a la sede presidencial con el interés de dialogar en busca de superar el conflicto. La respuesta no se hizo esperar, uno de sus asistentes les informó a Amín que el Presidente no estaba en el Palacio por lo que decidieron esperarlos sentados en la escalinata frontal que da a la puerta de la intercepción de las calles Doctor Báez y Moisés García.
Cuando la manecilla del reloj se acercaba al medio día, el estudiante Romeo Llinas, dirigente de la FED y del BRUC, bajó la escalinata del palacio para informar a los manifestantes lo que ocurría arriba. Al tratar de subir la verja de una residencia situada en la referida intersección, un policía trató de impedirlo, creándose un forcejeo entre estudiantes y el policía.
Fue en este instante que se oyó la voz iracunda de un teniente policial ordenando ¡Fuego! Miles de disparos se escucharon, mientras la multitud corría despavorida por las calles aledañas dejando atrás una estela de humo con olor a sangre y pólvora.
Tirados, boca abajo, en el caliente asfalto se escuchaban los gritos y quejidos de los heridos y el lamento final de los fallecidos: Miguel Tolentino, Antonio Santos Méndez, Luis Jiménez Mella y Amelia Ricart Calventi. Esta joven, estudiante meritoria del Instituto de Señorita Salomé Ureña, murió un mes después, en un hospital de los EEUU donde fue trasladada para extraerle una bala que penetró su columna vertebral.
Junto a las víctimas mortales cayeron heridos de gravedad, Brunilda Amaral Oviedo, del Liceo Salomé Ureña y Tony Pérez, ambos alcanzados por disparos en sus columnas vertebrales que limitaron, de por vida, su movilidad motora. Otros heridos fueron: Evita Germán, José Ramón Casimiro, Jaime Tomas Estrella, Griselda Zorrilla, Miguel Núñez, Juan Castro, José María de la Cruz, Ernesto Caamaño, Víctor Ramírez, Ciprian de Jesús Báez, José Javier Solís, Vinicio García, José Zabala, Roberto Ramírez y Modesto Guzmán Castro.
Luego de este episodio sangriento, la UASD logró la entrega de su presupuesto y las tropas de ocupación yanquis iniciaron el abandono de los planteles y posteriormente abandonaron el país,
En homenaje a los caídos, a los sobrevivientes, crearon el Comité de Homenaje a los Héroes y mártires del 9 de febrero de 1966, que cada año conmemora la fecha con diversas actividades donde están presentes sobrevivientes y familiares de las víctimas.
Como un ejemplo de la impunidad reinante en nuestro país, 52 años después de esta horrible masacre no se ha sometido a ninguno de los policías que dispararon sus fusiles infernales contra estos jóvenes indefensos, ni mucho menos contra el oficial que dio la orden de disparar.
En honor a los caídos citamos el poema de Pablo Neruda: Pido Castigo
Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora, ellos mandaron el acervo exterminio, ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, un pueblo por deber y por amor reunido, y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido, y el estupor del pueblo vio caer a los muertos con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio donde cayeron los asesinados, bajaron las banderas a empaparse de sangre para alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo. Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo, para el verdugo que mando esta muerte, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el que dio la orden de agonía pido castigo. Para los que defendieron este crimen, pido castigo.
No los quiero de embajadores, tampoco en su casa tranquilos, los quiero ver aquí juzgados en esta plaza, en este sitio.
Quiero Castigo.
No quiero que me den la mano empapada con sangre, pido castigo. 
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