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viernes, 9 de noviembre de 2018

La desigualdad agrava el hambre, la desnutrición y la obesidad en América Latina y el Caribe

La desigualdad agrava el hambre, la desnutrición y la obesidad en América Latina y el Caribe

Cada año se suman 3,6 millones de personas obesas a la región, mientras que el hambre aumentó en tres países desde 2014, según un nuevo informe de FAO, OPS, UNICEF y WFP.
Servicios de Acento.com.do - 7 de noviembre de 2018 - 12:00 pm
Santiago de Chile/Ciudad de Panamá – El hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, a los indígenas, a los afro-descendientes y a las familias rurales de América Latina y el Caribe, según un nuevo informe de Naciones Unidas.
El Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, se centra en el estrecho vínculo entre la desigualdad económica y social y los mayores niveles de hambre, obesidad y malnutrición de las poblaciones más vulnerables.
Según el informe, en América Latina el 8,4% de las mujeres viven en inseguridad alimentaria severa, en comparación con el 6,9% de los hombres, mientras que las poblaciones indígenas sufren por lo general mayor inseguridad alimentaria que las no indígenas. En diez países, el 20% de los niños y niñas más pobres sufren tres veces más la desnutrición crónica que el 20 % más rico.
El Panorama indica que una de las principales causas del alza de la malnutrición en los grupos de población especialmente vulnerables son los cambios que han sufrido los sistemas alimentarios de la región –el ciclo de los alimentos desde su producción hasta su consumo.
Estos cambios han afecta a toda la población, pero sus efectos más adversos los sufren los sectores más excluidos de la sociedad, los cuales, si bien han aumentado su consumo de alimentos saludables como leche y carne, muchas veces deben optar por productos con alto contenido en grasa, azúcar y sal, ya que tienen menor costo.
Por ello, la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), llaman a los países a aplicar políticas públicas que combatan la desigualdad y promuevan sistemas alimentarios saludables y sostenibles.
Cada año, 3,6 millones de obesos más
La obesidad se ha convertido en la mayor amenaza nutricional de América Latina y el Caribe. Casi uno de cada cuatro adultos es obeso. El sobrepeso afecta al 7,3 % (3,9 millones) de los niños y niñas menores de 5 años, una cifra que supera el promedio mundial de 5,6 %, indica el informe.
“La obesidad está creciendo descontroladamente. Cada año estamos sumando 3,6 millones de obesos a esta región. 250 millones de personas viven con sobrepeso, el 60 % de la población regional. La situación es espantosa”, dijo el Representante Regional de la FAO, Julio Berdegué.
“Aunque la desnutrición persiste en la región, en particular en poblaciones vulnerables, también se suma la obesidad y el sobrepeso que afectan de manera particular a esos grupos. Es necesario un enfoque multisectorial, que va desde asegurar el acceso alimentos balanceados y saludables hasta abordar otros factores sociales que también impactan sobre estas formas de malnutrición, como el acceso a la educación, el agua y saneamiento y los servicios de salud”, indicó Carissa F. Etienne, Directora de la OPS. “Debemos avanzar en el acceso a la salud universal para que todas las personas puedan recibir la atención y medidas de prevención que necesitan por temas de malnutrición y sus consecuencias a largo plazo”, indicó.
Por tercer año consecutivo aumenta el número de personas con hambre
Según el Panorama, el hambre afecta a 39,3 millones de personas, el 6,1 % de la población regional. Entre 2015 y 2016, el número de personas subalimentadas creció en 200 mil personas. Entre 2016 y 2017, el incremento fue de 400 mil; esto muestra que la velocidad del deterioro está aumentando.
Desde 2014, Argentina, Bolivia y Venezuela vieron incrementos en su número de personas subalimentadas. El mayor aumento ocurrió en Venezuela: 600 mil personas más sólo entre 2014-2016 y 2015-2017.
Venezuela es hoy uno de los países con mayor número de personas subalimentadas en la región (3,7 millones, el 11,7 % de su población), junto con Haití (5 millones, el 45,7% de su población) y México (4,8 millones, 3,8% de su población). Cabe destacar que en Haití y México el hambre se redujo en los últimos tres años, así como en Colombia y República Dominicana. Son los únicos cuatro países que han logrado esta reducción desde 2014.
Once países mantienen sin cambios su cantidad de personas subalimentadas: Chile, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú. Por su lado, Brasil, Cuba y Uruguay son los tres países de la región con porcentajes de hambre inferiores al 2,5 % de su población.
Las desigualdad económica y social está asociada a la desnutrición crónica infantil
Según el Panorama, las desigualdades sociales y económicas se ven también en la nutrición infantil: en Honduras, la desnutrición crónica afecta al 42 % de los niños y niñas en familias de menores ingresos y solo al 8 % de los que viven en contextos de mayores ingresos. En Guatemala la diferencia es mayor: afecta al 66 % más pobre y sólo al 17 % de los niños de familias de mayores ingresos.
La desnutrición crónica infantil también es mayor en la población indígena. En Ecuador, el 42 % de los niños y niñas indígenas vivía con desnutrición crónica comparado con el 25 % del promedio nacional (2012). En Guatemala, la desnutrición crónica afectaba en 2014-2015 al 61 % de los niños y niñas indígenas y sólo al 34 % de los no indígenas.
Los niños de las zonas rurales también tienen peores indicadores que los que viven en las zonas urbanas. En Belice, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, y Surinam las tasas de desnutrición crónica infantil en las zonas rurales superan en más de 50 % las tasas observadas en las áreas urbanas.
“La desnutrición crónica tiene estrecha correlación con las desigualdades y la pobreza, pero también el sobrepeso está afectando de manera creciente a los niños y niñas más pobres. Éstos se enfrentan a condiciones de alta vulnerabilidad social y económica y sufren el acceso inequitativo a servicios de salud y a dietas saludables”, señaló María Cristina Perceval, directora regional para UNICEF América Latina y el Caribe.
Más mujeres sufren inseguridad alimentaria que hombres
El Panorama indica que 19 millones de mujeres sufren inseguridad alimentaria severa, en comparación con 15 millones de los hombres. En todos los países de la región, la tasa de obesidad de las mujeres adultas es mayor a la de los hombres; en 19 de ellos, la tasa de obesidad femenina es al menos 10 puntos porcentuales superior a la de los hombres.
Pero la desigualdad que afecta a las mujeres no sólo se ve en términos de género: la anemia en mujeres en edad fértil, por ejemplo, afecta en mayor medida a las mujeres de menos recursos.
“La equidad de género es un valioso instrumento de política para reducir desigualdades Necesitamos fortalecerla en la práctica, lo cual involucra promover la igualdad en el acceso y control de los recursos del hogar, así como en las decisiones para empoderar a las mujeres en desigualdad”, dijo Miguel Barreto, Director Regional de WFP para América Latina y el Caribe.
https://acento.com.do/2018/actualidad/8622402-la-desigualdad-agrava-hambre-la-desnutricion-la-obesidad-america-latina-caribe/

HAMBRE | Informe de la FAO indica reducción del hambre en República Dominicana

LATINOAMÉRICA
Informe de la FAO indica reducción del hambre en República Dominicana
También en Haití hubo una reducción en el número de personas consideradas subalimentadas
AP - REPÚBLICA DOMINICANA 08 / 11 / 2018, 03:44 PM
$!Informe de la FAO indica reducción del hambre en República Dominicana
Imagen de archivo de un mercado de República Dominicana. 
PANAMÁ. República Dominicana redujo el hambre desde 2006 al 2017, de un 24.4% a 10.6%, según un informe de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria y nutrición en la región, el que indica que en los últimos tres años América Latina tuvo pocos avances en ese sentido.
El estudio concluye que la región se quedó corta en la reducción del hambre que padecen unas 39 millones de personas, un drama que golpea principalmente a poblaciones vulnerables que además enfrentan, paradójicamente, la amenaza de la obesidad.
De acuerdo con un informe de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria y nutrición en la región, desde 2015 el hambre aumentó en tres países: Argentina, Bolivia y Venezuela.
Según el documento el hambre golpea a 39,3 millones de personas, el 6,1% de la población regional. Haití es el país con mayor número de personas subalimentadas con 5 millones, el equivalente al 45,7% de su población. Le sigue Venezuela con 3,7 millones, el 11,7% de sus habitantes.
No obstante, en Haití el hambre se redujo en los últimos tres años, así como en Colombia, México y República Dominicana.
A ello se ha sumado el avance de la obesidad. Unas 250 millones de personas tienen sobrepeso en Latinoamérica, una realidad que preocupa a los especialistas.
“La obesidad se ha convertido en la mayor amenaza nutricional de América Latina y el Caribe. Casi uno de cada cuatro adultos es obeso. El sobrepeso afecta al 7,3% (3,9 millones) de los niños y niñas menores de cinco años, una cifra que supera el promedio mundial de 5,6%”, señaló el informe.
El representante regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Julio Berdegué, dijo que “la obesidad está creciendo descontroladamente... La situación es espantosa”.
Por su parte, Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, indicó que aunque la desnutrición persiste en la región, en particular en las poblaciones vulnerables, la obesidad y el sobrepeso afectan de manera particular a esos grupos.
“Debemos avanzar en el acceso a la salud universal para que todas las personas puedan recibir la atención y medidas de prevención que necesitan por temas de malnutrición y sus consecuencias a largo plazo”, indicó.
El hambre, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, a los indígenas, a los afrodescendientes y a las familias rurales, según el informe.
Los cambios en los patrones de alimentación fueron señalados como la principal causa de la obesidad en los sectores más vulnerables. Si bien en esos grupos ha aumentado el consumo de alimentos saludables como la leche y la carne, muchas veces deben optan por productos con alto contenido en grasa, azúcar y sal porque tienen un menor costo.
El reporte indicó que 11 países han logrado mantener estable la cantidad de personas subalimentadas: Chile, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú.
Por su lado, Brasil, Cuba y Uruguay son las tres naciones de la región con porcentajes de hambre inferiores al 2,5 % de su población.
El informe fue divulgado el miércoles en forma simultánea en Chile y Panamá.
https://www.diariolibre.com/actualidad/internacional/informe-de-la-fao-indica-reduccion-del-hambre-en-republica-dominicana-PE11263837
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miércoles, 4 de julio de 2018

1 millón 400 mil dominicanos están subalimentados

FAO: Informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe” 
María Teresa Morel | 4 julio, 2018 91
1 millón 400 mil dominicanos están subalimentados 


El 13.5% de los dominicanos no se alimenta bien.
El 13.5% de los dominicanos todavía no alcanza a cubrir los requerimientos energéticos mínimos para llevar una vida saludable, lo que equivale a decir que 1 millón 400 mil personas están subalimentadas.

El informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe”, publicado a finales del año pasado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) revela que a pesar de que el porcentaje de población subalimentada se redujo del 24.4% al 13.5% en un periodo de diez años, todavía persisten importantes desafíos a nivel de malnutrición.
Asimismo, evidencia una caída de la tasa de desnutrición crónica, medida por la proporción de niños con retraso en el crecimiento, que pasó de 21.2% en la década de los 90, a un 7.1% en el año 2013.
La situación actual refleja que siete de cada 100 niños menores de 5 años presentan deficiencias acumulativas de la salud o la nutrición, resultado de condiciones sanitarias, nutricionales y alimentarias inadecuadas que, a su vez, tienen repercusión en capacidades cognitivas reducidas y alteraciones en el sistema inmunológico. La FAO asocia la desnutrición crónica a las condiciones económicas de los hogares y de los países, y particularmente a la desigualdad; “así, mientras mayor sea la desigualdad, mayor será la concentración de la desnutrición crónica en los hogares más pobres”, dice el estudio.
La desnutrición aguda, es decir la deficiencia de peso para la altura en niños menores de cinco años, se sitúa en 2.4%, mientras que el sobrepeso por la ingesta excesiva de alimentos y/o de alimentos de alto contenido calórico, sodio y grasa, en ese mismo periodo, es de 7.6%.
30 de cada mil niños muere en RD
La investigación también pone su atención en indicadores relativos a la mortalidad materna e infantil y a las enfermedades no transmisibles como la diabetes e hipertensión, dada su vinculación con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2, que busca poner fin al hambre y garantizar la seguridad alimentaria.
Según la OMS, el 45% de las muertes infantiles a nivel mundial están asociadas a problemas de malnutrición, particularmente en los niños que padecen malnutrición aguda grave, que tienen mayores probabilidades de morir por diarrea y enfermedades como la neumonía.
Según el estudio, del 1990 a la fecha, todos los países de la región avanzaron en la reducción de la tasa de mortalidad gracias al reforzamiento de los programas de vacunación, promoción de la lactancia materna, programas de ayuda alimentaria y control prenatal, con excepción de cinco países, incluido la República Dominicana, donde por cada mil niños que nacen, mueren 30, en su mayoría por causas prevenibles. Sólo le supera Haití, donde la relación es de 89 muertes por cada 1,000 nacimientos.
Lactancia materna incide en muertes neonatales
Un problema que incide en la mortalidad infantil es la baja tasa de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Según la OMS, esta práctica reduce la posibilidad de que el recién nacido padezca enfermedades potencialmente graves para los neonatos como la diarrea e infecciones respiratorias, además de que previene el sobrepeso y algunas enfermedades no transmisibles. En el país, la tasa de lactancia exclusiva en menores de seis meses es de apenas 4.7%, la segunda más baja de la región, por detrás de Surinam que tiene una tasa de 2.8%.
http://www.elcaribe.com.do/2018/07/04/1-millon-400-mil-dominicanos-estan-subalimentados-2/

sábado, 23 de septiembre de 2017

El hambre aumenta por primera vez en casi 15 años

El hambre aumenta por primera vez en casi 15 años

Los conflictos y los impactos climáticos invierten las tímidas bajadas registradas desde 2003 en el número de personas que no comen lo suficiente: ya son 11 de cada 100, más de 815 millones



Más de 815 millones de personas. Unas 17 veces la población de España. Casi tantos como los habitantes de la Unión Europea y Estados Unidos juntos. Toda esa gente se va a dormir cada día sin haber comido las calorías mínimas para su actividad diaria. Pero lo abultado de la cifra, calculada por Naciones Unidas y publicada este viernes, no es una novedad: el número de hambrientos oficiales lleva entre los novecientos-y-pico y los setecientos-y-muchosdesde comienzos de este siglo. La noticia es que, por primera vez desde 2003, el hambre repunta.
Esta subida respecto a los casi 777 millones de subalimentados que se imputan a 2015 no ha sido una sorpresa absoluta: había señales de sobra para preverla. La hambruna ha reaparecido este año en Sudán del Sur y hay otros tres países (Yemen, Somalia y el norte de Nigeria) cerca de caer en sus garras. En los últimos años han estallado guerras y enfrentamientos que se alargan y se agravan (de hecho, 6 de cada 10 hambrientos viven en países en conflicto). Y también hay regiones muy dependientes de la agricultura que llevan tres o más temporadas sufriendo sequías, inundaciones y otros impactos climáticos. Estos son, precisamente, los factores que explican la subida, según el informe presentado por la FAO (organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) y otras cuatro agencias de la ONU en Roma.


GRÁFICO: Varias agencias de Naciones Unidas analizan la alimentación en el mundopulsa en la foto
GRÁFICO: Varias agencias de Naciones Unidas analizan la alimentación en el mundo


Si hace un año el 10,6% de la humanidad pasaba hambre, hoy es el 11%. "Son muy malas noticias", lamenta Kostas Stamulis, director general adjunto de la FAO, la agencia que hace los cálculos anuales del número de personas "subalimentadas", o que no consumen el número de calorías mínimo para sus necesidades vitales. "Por eso esperamos que al menos sirvan para hacer saltar la alarma y que los países escuchen", reflexiona Stamulis.
La agencia insiste machaconamente: acabar con el hambre es una cuestión de voluntad política. Porque se producen alimentos más que de sobra para que los casi 7.500 millones de habitantes del planeta coman lo que necesitan para una vida plena. El problema es casi siempre de distribución: hay regiones a las que no llega comida suficiente, hay personas (o comunidades enteras) a quienes no les llega para comprarla...
Detrás de esa compleja realidad llamada hambre subyacen, obviamente, problemas de pobreza y vulnerabilidad. Porque una sequía puede provocar grandes pérdidas económicas en California; pero si las lluvias faltan en Etiopía, cientos de miles de pastores etíopes que sobreviven gracias a sus animales los perderán. Y con ellos, su fuente de comida. La ofensiva militar contra Boko Haram que se vive en el norte de Nigeria puede provocar desplazados (casi dos millones) y destrucción; pero si una mayoría de la población comía de lo que cultivaba, cuando se ve obligada a abandonar sus campos o estos quedan arrasados, se queda sin la única forma de encontrar alimento por sí misma. Y una subida o una bajada de los precios globales del maíz pueden alterar el precio de las mazorcas en un supermercado español. Pero también arruinar o exponer al hambre (o ambas a la vez) a miles de pequeños productores .

Casi seis de cada 10 hambrientos viven en países en conflicto

Por eso, la respuesta que los autores del informe ofrecen pasa, sí, por atender con rapidez las situaciones de emergencia alimentaria provocadas por la violencia o el clima (o de la explosiva combinación de ambos). Y por fomentar y proteger la paz. Pero también, y sobre todo —y ahí es donde entra en juego la voluntad política— por invertir y apoyar el desarrollo y la capacidad de los más vulnerables para resistir estos contratiempos, como marcan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibleaprobados en 2015 por los 193 países miembros de Naciones Unidas.
Por crear además oportunidades laborales y sociales que hagan desaparecer también a los hambrientos urbanos, un colectivo en peligro de expansión con el crecimiento de las ciudades. Y por establecer mecanismos comerciales que no dejen la alimentación de países enteros expuesta a los vaivenes del mercado.
Este repunte del hambre es, desde luego, un fuerte correctivo a los ODS, ese programa global concebido entre promesas de cambio y buenas intenciones. La segunda de esas metas que Naciones Unidas y sus países miembros se han marcado para el año 2030 es acabar con el hambre y la malnutrición. Pero precisamente cuando echan a andar, no solo no hay progresos, sino que se rompe la serie de casi tres lustros de descensos.


Más de dos años de guerra han expuesto al hambre a gran parte de la población de Yemen, en especial a mujeres y niñas, que suelen ser las últimas en comer.
Más de dos años de guerra han expuesto al hambre a gran parte de la población de Yemen, en especial a mujeres y niñas, que suelen ser las últimas en comer. 


"Aún es pronto para saber si se trata de una nueva tendencia o es algo puntual debido a las crisis abiertas", previene el alto cargo de la FAO. Los autores del informe, en el que también participan el Programa Mundial de Alimentos, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, Unicef o la Organización Mundial de la Salud, advierten sobre la necesidad de seguir mejorando "la fiabilidad de las estimaciones", que están sujetas a continuas actualizaciones. Distintas voces han criticado esos cambios a posteriori, preguntándose incluso si no se maquillan los números para aparentar que se cumplen objetivos.
"Nosotros somos absolutamente transparentes con los datos", asegura Stamulis. "Son números que nos aportan los países y que nosotros después analizamos y comprobamos". Esa información remitida por los Estados incluye la producción, suministro y comercio de alimentos y la demografía (edad, sexo, ocupaciones de la población...) para calcular el consumo de calorías y relacionarlo con la energía que necesita cada persona. Pero hay países que meses o años después corrigen las estadísticas enviadas. Aunque la metodología no cambia, esas variaciones hacen que cada nuevo informe deje desfasado el anterior. "Ahora mismo son los mejores datos que podemos tener", mantiene el griego.

“Aún es pronto para saber si se trata de una nueva tendencia o es algo puntual debido a las crisis abiertas”

Esa diversidad de fuentes (este año se han incluido números estimados por Unicef o la OMS) admite el directivo de la FAO, puede estar detrás de una de las buenas noticias que recoge el texto: los retrasos en el crecimiento por desnutrición en menores de cinco años apuntan una tendencia mucho más positiva: aunque aún los sufren 155 millones de niños, la reducción desde 2005 ha sido de 6,6 puntos (del 29,5% al 22,9%).
Los distintos tipos de desnutrición, sobrepeso infantil, anemia femenina u obesidad entre adultos se incluyen por primera vez en un informe que ha cambiado de nombre: ya no habla del estado de la inseguridad alimentaria, sino de la seguridad alimentaria y la nutrición. La idea, apunta el documento, es entender mejor la relación entre la seguridad alimentaria (la garantía de ingerir calorías suficientes) y una buena nutrición (que estas provengan de alimentos sanos y con la aportación de los nutrientes adecuados).
Aunque el informe de este año es negativo, la serie histórica arroja progresos. En 2000, los obligados a dedicar su día a día a buscar algo de comer, los condenados a no desarrollar todo su potencial físico y humano, eran el 14,7% de la población mundial. Hoy son el 11%. Pero, como se pregunta el escritor argentino Martín Caparrós en su enciclopédico El hambre: “¿Y si en lugar de ser cientos millones de hambrientos fueran 100? ¿Y si fueran 24? ¿Entonces diríamos 'ah, bueno, no es tan grave'? ¿A partir de cuántos empieza a ser grave?”. https://elpais.com/elpais/2017/09/05/planeta_futuro/1504624883_402058.html  OMS PMA FIDA Unicef Desnutrición Obesidad FAO Agenda Post-2015 Hambre Pesca África subsahariana ONU Cambio climático África Problemas ambientales 
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viernes, 1 de mayo de 2015

Unicef alerta sobre alta tasa de mortalidad infantil en República Dominicana

De esos fallecimientos 31 se producen durante el primer año de vida y de esta cantidad, 24 ocurren durante sus primeros 28 días, cifras "demasiado elevadas, en un país donde el 99 por ciento de los partos son hospitalarios", dijo la representante de Unicef
Por Servicios de Acento.com.do. 1 de mayo de 2015 - 5:00 am - Unicef alerta sobre alta tasa de mortalidad infantil en República Dominicana
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Foto: Acento.com.do/archivo.
Santo Domingo (EFE).- La representación de Unicef en la RepúblicaDominicana manifestó su preocupación ante el elevado índice de mortalidad infantil en el país caribeño, donde 35 de cada mil niños nacidos muere antes de cumplir los cinco años, según revela la Encuesta Nacional de Hogares (Enhogar) 2014.
De esos fallecimientos 31 se producen durante el primer año de vida y de esta cantidad, 24 ocurren durante sus primeros 28 días, cifras “demasiado elevadas, en un país donde el 99 por ciento de los partos son hospitalarios”, dijo la representante de Unicef en ese país, María Jesús Conde.
Del trabajo de Enhogar, que se corresponde con el modelo de Encuesta de los Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) promovida por Unicef, también se desprende que las probabilidades de muerte infantil en zonas urbanas son de un 38 por ciento, mientras que la tasa se reduce hasta el 26 por ciento en las áreas rurales.
“Se hace necesario intensificar los esfuerzos para reducir la mortalidad materna e infantil y para aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva, que ha descendido de manera preocupante”
Estas cifras se deben principalmente “a la mala calidad de los servicios de salud”, según expresó la responsable de Unicef, que instó a las autoridades a seguir trabajando en la reducción de estos números, puesto que el 80 por ciento de esas muertes se podrían evitar.
Conde instó al sistema de Salud dominicano y al resto de entidades responsables del ámbito sanitario y del infantil a seguir trabajando en la mejora de calidad de los servicios que dispensan.
“Se hace necesario intensificar los esfuerzos para reducir la mortalidad materna e infantil y para aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva, que ha descendido de manera preocupante”, destacó Conde.
En este sentido, Conde aludió al gasto social que la República Dominicanadestina a la niñez, y que ronda el 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto, cuando el promedio de la región es del 6 por ciento.
“Para superar las barreras que impiden todavía que buena parte de la niñezdominicana disfrute de una vida digna y tenga asegurada su supervivencia, educación y desarrollo, es recomendable aumentar el gasto social en la infancia y ejecutarlo de manera adecuada”, opinó.
Asimismo, Conde señaló la necesidad de aumentar la cobertura del esquema completo de vacunación, y apuntó a la importancia de eliminar el castigo físico y psicológico como forma de impartir disciplina a los hijos.
De igual manera, recomendó ampliar la cobertura del registro de nacimiento de niños en la Unidad de Registro Civil de Nacimientos y consideró que “no resulta aceptable que los padres no salgan con el acta de nacimiento de sus hijos en las manos”.
Además, Conde señaló la necesidad de buscar una fórmula de ayuda a las madres que pierden a sus hijos, de forma que reciban atención en los propios hospitales, para que puedan “demandar sus derechos con autoridad”.
A pesar de los datos negativos, la responsable de Unicef reconoció los avances sociales y económicos experimentados por el país, que han llevado a reducir la pobreza de un 41,7 por ciento en el 2012 a un 38,1 por ciento en 2014, así como la inversión del 4 por ciento del PIB en educación. EFE
http://acento.com.do/2015/actualidad/8245164-unicef-alerta-sobre-alta-tasa-de-mortalidad-infantil-en-republica-dominicana/

domingo, 19 de abril de 2015

El 10%

OPINION
18 Abril 2015
El 10%
Una cifra, el 10%, que se coló ayer en dos contextos bien diferentes. La corrupción eleva un 10% el costo de las empresas, alerta el Embajador Brewster. El 10% de los niños dominicanos presenta desnutrición crónica.
El 10% de nuestros niños, especialmente en la primera infancia presenta un déficit nutricional particularmente provocado por la carencia de hierro y yodo. Estamos hablando de un futuro hipotecado ya desde los primeros pasos. Las razones, las obvias. Falta de educación y pobreza de solemnidad.
En paralelo camina la corrupción, encareciendo los costos de producción, desviando dinero hacia bolsillos impunes, dinero que debió ser invertido en sacar adelante una sociedad ávida de oportunidades de trabajo y de educación. Pobreza y corrupción son causa y consecuencia. La lucha contra la corrupción debe ser una prioridad, porque enriquece a unos, pero sobre todo porque nos empobrece a todos.
Dos foros bien diferentes, pero no dos problemas desconectados.
http://www.diariolibre.com/movil/noticias_det.php?id=1105841