Mostrando las entradas con la etiqueta África subsahariana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta África subsahariana. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de septiembre de 2017

El hambre aumenta por primera vez en casi 15 años

El hambre aumenta por primera vez en casi 15 años

Los conflictos y los impactos climáticos invierten las tímidas bajadas registradas desde 2003 en el número de personas que no comen lo suficiente: ya son 11 de cada 100, más de 815 millones



Más de 815 millones de personas. Unas 17 veces la población de España. Casi tantos como los habitantes de la Unión Europea y Estados Unidos juntos. Toda esa gente se va a dormir cada día sin haber comido las calorías mínimas para su actividad diaria. Pero lo abultado de la cifra, calculada por Naciones Unidas y publicada este viernes, no es una novedad: el número de hambrientos oficiales lleva entre los novecientos-y-pico y los setecientos-y-muchosdesde comienzos de este siglo. La noticia es que, por primera vez desde 2003, el hambre repunta.
Esta subida respecto a los casi 777 millones de subalimentados que se imputan a 2015 no ha sido una sorpresa absoluta: había señales de sobra para preverla. La hambruna ha reaparecido este año en Sudán del Sur y hay otros tres países (Yemen, Somalia y el norte de Nigeria) cerca de caer en sus garras. En los últimos años han estallado guerras y enfrentamientos que se alargan y se agravan (de hecho, 6 de cada 10 hambrientos viven en países en conflicto). Y también hay regiones muy dependientes de la agricultura que llevan tres o más temporadas sufriendo sequías, inundaciones y otros impactos climáticos. Estos son, precisamente, los factores que explican la subida, según el informe presentado por la FAO (organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) y otras cuatro agencias de la ONU en Roma.


GRÁFICO: Varias agencias de Naciones Unidas analizan la alimentación en el mundopulsa en la foto
GRÁFICO: Varias agencias de Naciones Unidas analizan la alimentación en el mundo


Si hace un año el 10,6% de la humanidad pasaba hambre, hoy es el 11%. "Son muy malas noticias", lamenta Kostas Stamulis, director general adjunto de la FAO, la agencia que hace los cálculos anuales del número de personas "subalimentadas", o que no consumen el número de calorías mínimo para sus necesidades vitales. "Por eso esperamos que al menos sirvan para hacer saltar la alarma y que los países escuchen", reflexiona Stamulis.
La agencia insiste machaconamente: acabar con el hambre es una cuestión de voluntad política. Porque se producen alimentos más que de sobra para que los casi 7.500 millones de habitantes del planeta coman lo que necesitan para una vida plena. El problema es casi siempre de distribución: hay regiones a las que no llega comida suficiente, hay personas (o comunidades enteras) a quienes no les llega para comprarla...
Detrás de esa compleja realidad llamada hambre subyacen, obviamente, problemas de pobreza y vulnerabilidad. Porque una sequía puede provocar grandes pérdidas económicas en California; pero si las lluvias faltan en Etiopía, cientos de miles de pastores etíopes que sobreviven gracias a sus animales los perderán. Y con ellos, su fuente de comida. La ofensiva militar contra Boko Haram que se vive en el norte de Nigeria puede provocar desplazados (casi dos millones) y destrucción; pero si una mayoría de la población comía de lo que cultivaba, cuando se ve obligada a abandonar sus campos o estos quedan arrasados, se queda sin la única forma de encontrar alimento por sí misma. Y una subida o una bajada de los precios globales del maíz pueden alterar el precio de las mazorcas en un supermercado español. Pero también arruinar o exponer al hambre (o ambas a la vez) a miles de pequeños productores .

Casi seis de cada 10 hambrientos viven en países en conflicto

Por eso, la respuesta que los autores del informe ofrecen pasa, sí, por atender con rapidez las situaciones de emergencia alimentaria provocadas por la violencia o el clima (o de la explosiva combinación de ambos). Y por fomentar y proteger la paz. Pero también, y sobre todo —y ahí es donde entra en juego la voluntad política— por invertir y apoyar el desarrollo y la capacidad de los más vulnerables para resistir estos contratiempos, como marcan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibleaprobados en 2015 por los 193 países miembros de Naciones Unidas.
Por crear además oportunidades laborales y sociales que hagan desaparecer también a los hambrientos urbanos, un colectivo en peligro de expansión con el crecimiento de las ciudades. Y por establecer mecanismos comerciales que no dejen la alimentación de países enteros expuesta a los vaivenes del mercado.
Este repunte del hambre es, desde luego, un fuerte correctivo a los ODS, ese programa global concebido entre promesas de cambio y buenas intenciones. La segunda de esas metas que Naciones Unidas y sus países miembros se han marcado para el año 2030 es acabar con el hambre y la malnutrición. Pero precisamente cuando echan a andar, no solo no hay progresos, sino que se rompe la serie de casi tres lustros de descensos.


Más de dos años de guerra han expuesto al hambre a gran parte de la población de Yemen, en especial a mujeres y niñas, que suelen ser las últimas en comer.
Más de dos años de guerra han expuesto al hambre a gran parte de la población de Yemen, en especial a mujeres y niñas, que suelen ser las últimas en comer. 


"Aún es pronto para saber si se trata de una nueva tendencia o es algo puntual debido a las crisis abiertas", previene el alto cargo de la FAO. Los autores del informe, en el que también participan el Programa Mundial de Alimentos, el Fondo Internacional para el Desarrollo AgrícolaUnicef o la Organización Mundial de la Salud, advierten sobre la necesidad de seguir mejorando "la fiabilidad de las estimaciones", que están sujetas a continuas actualizaciones. Distintas voces han criticado esos cambios a posteriori, preguntándose incluso si no se maquillan los números para aparentar que se cumplen objetivos.
"Nosotros somos absolutamente transparentes con los datos", asegura Stamulis. "Son números que nos aportan los países y que nosotros después analizamos y comprobamos". Esa información remitida por los Estados incluye la producción, suministro y comercio de alimentos y la demografía (edad, sexo, ocupaciones de la población...) para calcular el consumo de calorías y relacionarlo con la energía que necesita cada persona. Pero hay países que meses o años después corrigen las estadísticas enviadas. Aunque la metodología no cambia, esas variaciones hacen que cada nuevo informe deje desfasado el anterior. "Ahora mismo son los mejores datos que podemos tener", mantiene el griego.

“Aún es pronto para saber si se trata de una nueva tendencia o es algo puntual debido a las crisis abiertas”

Esa diversidad de fuentes (este año se han incluido números estimados por Unicef o la OMS) admite el directivo de la FAO, puede estar detrás de una de las buenas noticias que recoge el texto: los retrasos en el crecimiento por desnutrición en menores de cinco años apuntan una tendencia mucho más positiva: aunque aún los sufren 155 millones de niños, la reducción desde 2005 ha sido de 6,6 puntos (del 29,5% al 22,9%).
Los distintos tipos de desnutrición, sobrepeso infantil, anemia femenina u obesidad entre adultos se incluyen por primera vez en un informe que ha cambiado de nombre: ya no habla del estado de la inseguridad alimentaria, sino de la seguridad alimentaria y la nutrición. La idea, apunta el documento, es entender mejor la relación entre la seguridad alimentaria (la garantía de ingerir calorías suficientes) y una buena nutrición (que estas provengan de alimentos sanos y con la aportación de los nutrientes adecuados).
Aunque el informe de este año es negativo, la serie histórica arroja progresos. En 2000, los obligados a dedicar su día a día a buscar algo de comer, los condenados a no desarrollar todo su potencial físico y humano, eran el 14,7% de la población mundial. Hoy son el 11%. Pero, como se pregunta el escritor argentino Martín Caparrós en su enciclopédico El hambre: “¿Y si en lugar de ser cientos millones de hambrientos fueran 100? ¿Y si fueran 24? ¿Entonces diríamos 'ah, bueno, no es tan grave'? ¿A partir de cuántos empieza a ser grave?”. https://elpais.com/elpais/2017/09/05/planeta_futuro/1504624883_402058.html  OMS PMA FIDA Unicef Desnutrición Obesidad FAO Agenda Post-2015 Hambre Pesca África subsahariana ONU Cambio climático África Problemas ambientales 
+++++++++++++

sábado, 15 de agosto de 2015

Los países ricos tiran tanta comida como toda la producción del África subsahariana

Los países ricos tiran tanta comida como toda la producción del África subsahariana

lainformacion.com
Sábado, 15 de agosto del 2015 - 15:59
[ 0 ]
  • Tirando un 25% menos de comida se salvaría las vidas de los 795 millones de personas que corren peligro de muerte por desnutrición y cubriría las necesidades de 870 millones que padecen hambre
  • Así lo asegura un informe de la FAO, organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas.
La ONU declara el fin de la hambruna en Somalia, pero continúa la emergencia
Reducir en un 25% la comida que perdemos o desperdiciamos salvaría las vidas de los 795 millones de personas que corren peligro de muerte por desnutrición, e incluso bastaría para cubrir las necesidades de los más de870 millones que padecen hambre, según un informe de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO).
Naciones Unidas es incapaz de extraer aspecto positivo alguno del desperdicio de comida, que no solo es uno de los principales factores de inseguridad alimentaria, también es responsable de generar graves efectos contra el cambio climático y es consecuencia y símbolo de la ineficacia de los sistemas de distribución y consumición en el primer y tercer mundos.
Ambos comparten cifras parecidas en lo que al vertido de alimentos se refiere: los países industrializados tiran anualmente 670 millones de toneladas de comida por 630 de los países en desarrollo. Tiramos casi la mitad de las frutas y los vegetales (50%), por delante del pescado (35%), los cereales (30%) o la carne (un 20%).
Ello no quita para que los países ricos sigan desperdiciando casi tanta comida (222 millones de toneladas) como la producción entera del África Subsahariana (230 millones de toneladas), por no mencionar la diferencia existente en el comportamiento individual. Un residente de un país rico puede tirar entre 95 y 115 kilos de comida al año.
En el África subsahariana y en el sureste de asia, esa cantidad es solo de entre 6 y 11 kilos. El futuro no ofrece más que alarmas. Las estimaciones indican que la producción alimentaria en 2050 deberá ser un 60 por ciento mayor que la de 2005 para cubrir las necesidades de los 9.600 millones de personas que vivirán en el planeta para ese año, y la complejidad de los sistemas de distribución de alimentos, en lugar de aliviar el problema, solo han conseguido que se manifieste de formas tan variadas como difíciles de combatir. Estados Unidos, Canadá, Australia yNueva Zelanda son los países más negligentes a la hora de desperdiciar comida.
Entre todos ellos tiran el 39 por ciento de la comida que compran, seguidos de Europa, que arroja al vertedero el 31 por ciento de los alimentos adquiridos.

¿Qué es pérdida o desperdicio?

La "pérdida de comida" no es intencionada y es un fenómeno característico de los países en desarrollo. Se debe a deficiencias de equipamiento, transporte e infraestructura. Sin embargo, el "desperdicio" de comida, voluntario, es mínimo. La situación es exactamente la contraria en los países ricos, donde entran en juego otros factores, orientados a, o procedentes del consumidor. "Grandes cantidades de comida", apunta la FAO, se desperdician debido a unos estándares de calidad que sobreenfatizan la apariencia de los alimentos".
A ello hay que añadir el consumo excesivo, que nos lleva a comprar más comida de la que necesitamos, y que después tiramos cuando expira su fecha de caducidad.

Daño medioambiental

El impacto medioambiental tanto de la pérdida como del desperdicio de alimentos es muy elevado. El total de CO2 producido por la comida eliminada es de 3,3 gigatoneladas. Para hacerse una idea, si la comida desperdiciada o eliminada fuera un país, sería el tercero en emisión de gases contaminantes del mundo, solo por detrás de Estados Unidos y China. Más aún: el ser humano usa cerca de 1.400 millones de hectáreas (un 30 por ciento del terreno agrícola existente es empleado para cultivar alimentos que nunca llegan a consumirse.
La cifra se dispara en el uso de agua potable: desperdiciamos más agua para cultivar alimentos que nunca comemos que la que pueden usar en todo un año gigantes como India o China. "El cambio climático tiene que ver, por encima de todo, con el desequilibrio entre nuestra economía de producción y consumo y la capacidad de sustentación que ofrece el planeta", explica a 'The Guardian' Robert van Otterdijk, coordinador del programa para el ahorro de alimentos de la FAO.
"La producción de comida es uno de los mayores sectores productivos del mundo, y si un tercio de todo esto se produce en vano, imaginen el efecto que puede tener en los recursos naturales, en la tierra, en el agua, en la energía y en los gases que provocan el 'efecto invernadero'.
Compartir en...
http://noticias.lainformacion.com/mundo/los-paises-ricos-tiran-tanta-comida-como-toda-la-produccion-del-africa-subsahariana_gIeiWOspYWwkyKGnarpf46/