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lunes, 27 de abril de 2026

Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL

Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL
Las últimas proyecciones regionales advierten una expansión ligeramente superior para 2026, aunque la mayoría de los países experimentará una desaceleración, salvo República Dominicana, que mostrará una recuperación significativa el próximo año
Marcella Rivera | El Salvador | 27 Abr, 2026 02:27 p. m. EST
Un cartel brillante muestra un mapa de Centroamérica y el Caribe con flechas de crecimiento, junto a las banderas y gráficos de siete naciones.
La CEPAL proyecta un crecimiento promedio de 3,9% en 2026 para América Central, excluyendo a Cuba y Haití, destacando diferencias entre países. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras difundidas este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revelan que América Central enfrenta una amplia disparidad económica dentro de la región. El informe señala que, al incluir a Cuba y Haití, el crecimiento proyectado apenas alcanza un 2,2 %, una cifra que expone la magnitud de la crisis que golpea a ambos países caribeños.

Al retirar a Cuba y Haití del análisis, el panorama cambia significativamente: la proyección de crecimiento para 2026 asciende al 3,9 %, superando levemente la estimación del 3,8 % para 2025. Este resultado evidencia que la situación particular de estos dos países incide de manera directa en el promedio regional, distorsionando las perspectivas globales.

De acuerdo con la CEPAL, la diferencia notable en los datos responde a los efectos persistentes de las crisis internas que atraviesan Cuba y Haití, cuyas economías registran retrocesos notables y limitan el avance conjunto de la región.

En términos concretos, la CEPAL atribuye el modesto crecimiento regional —si se consideran todos los países— a factores estructurales que afectan especialmente a Cuba y Haití, mientras que el resto de América Central mantiene una tendencia positiva, aunque con contrastes marcados entre sus principales economías.

Si los datos se desglosan por país, Costa Rica muestra una desaceleración, pasando de un crecimiento de 4.6% en 2025 a 3.9% en 2026.

En El Salvador, la proyección también disminuye, con una tasa de 3.3% para 2026 comparada con el 3.9% del año anteriorGuatemala registra una leve reducción, bajando de 4.3% a 4%Honduras mantiene una previsión estable de 3.8% para ambos años.

Nicaragua desciende de 4.9% en 2025 a 4.5% en 2026, mientras que la economía panameña baja de 4.4% a 4%República Dominicana destaca por un repunte, con un crecimiento proyectado de 4% en 2026 frente al 2.1% registrado en 2025.

Las cifras reflejan que, aunque la región en su conjunto mantiene un ritmo de expansión ligeramente mayor para 2026, la mayoría de los países presentan una tendencia de desaceleración, con la excepción de República Dominicana, que experimenta una recuperación relevante en su proyección para el próximo año.

América Latina y el Caribe: crecimiento limitado y desafíos persistentes para 2026

Según el informe, las economías de América Latina y el Caribe registrarían un crecimiento promedio de 2,2% en 2026, según la actualización de proyecciones de la CEPAL. Esta cifra representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3% estimado en diciembre de 2025 y refleja un entorno externo más desafiante, marcado por mayores tensiones geopolíticascondiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias globales.

El menor dinamismo proyectado es generalizado: en 24 de los 33 países de la región se espera una desaceleración en 2026, mientras que solo siete muestran una aceleración. De confirmarse estas cifras, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando una baja capacidad estructural para crecer.

La revisión a la baja se explica principalmente por el deterioro del contexto internacional. Factores como el aumento de las tensiones geopolíticas, el conflicto bélico en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados financieros y de materias primas han elevado la incertidumbre global. El precio promedio del petróleo en abril de 2026 se ubicó un 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, generando nuevas presiones inflacionarias y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el encarecimiento de los alimentos y la desaceleración del crecimiento en socios comerciales clave como la Zona EuroChina e India, junto a una menor expansión del comercio mundial, que crecería 2,7% en 2026 frente al 4,7% de 2025.

Infografía muestra mapa de Centroamérica con flechas y gráficos de crecimiento económico. Título: 'Centroamérica: ¿cómo crecerá cada país en 2026?'. Proyección regional 3,9%.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta un crecimiento económico del 3,9% para Centroamérica en 2026, con Nicaragua liderando y variaciones significativas por país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este contexto, los principales bancos centrales han mantenido posturas cautelosas, sosteniendo condiciones financieras menos favorables de lo esperado. A nivel interno, la expansión regional se vería limitada por un menor dinamismo del consumo privado, mientras que la inversión, aunque muestra signos de recuperación, sigue siendo contenida en la mayoría de los países. Esta tendencia ya era visible desde el segundo semestre de 2025 y se prolonga en 2026, con una expansión moderada del empleo (1,1% en 2026 frente al 1,5% de 2025) y un aumento de la inflación regional, cuya mediana superaría el 3% en 2026, por encima del 2,4% del año anterior.

El desempeño seguirá siendo heterogéneo entre países y subregionesNueve países crecerían 4% o másocho registrarían expansiones entre 3% y menos de 4%trece estarían por debajo de ese umbral y tres experimentarían contraccionesAmérica del Sur crecería 2,4% en 2026, por debajo del 2,9% de 2025, y América Central reportaría un incremento de 2,2%, levemente inferior al 2,3% del año anterior, influido por las caídas previstas en Cuba y Haití. Si se excluyen ambos países, América Central promediaría un crecimiento de 3,9% en 2026, frente al 3,8% de 2025. En el Caribe anglófono y neerlandés, el crecimiento sería de 5,6% en 2026, impulsado por Guyana; sin este país, el promedio regional caería a 1,2%, frente al 2% de 2025.

https://www.infobae.com/el-salvador/2026/04/27/crecimiento-economico-de-america-central-y-republica-dominicana-alcanzara-el-39-en-2026-segun-la-cepal/

Del “promedio regional” a la realidad país por país: qué nos dice la CEPAL sobre el 3,9% en Centroamérica y la recuperación dominicana en 2026

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Resumen | Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para 2026 colocan a América Latina y el Caribe en un crecimiento promedio de 2,2%, revisado ligeramente a la baja desde el 2,3% estimado en diciembre de 2025, en un contexto externo más restrictivo por tensiones geopolíticas, condiciones financieras aún apretadas y presiones inflacionarias reemergentes. En este escenario, el dato de 3,9% para Centroamérica y República Dominicana (cuando se excluye el efecto contractivo de Cuba y Haití en el promedio) es una señal de resiliencia relativa, pero también una advertencia metodológica: la región convive con trayectorias muy heterogéneas. El caso dominicano sobresale por una recuperación proyectada a 4,0% en 2026 luego de un 2,1% en 2025, lo que obliga a preguntar si se trata de un “rebote” estadístico o de un cambio de régimen en los motores del crecimiento. Este artículo sostiene que el repunte dominicano puede ser sostenible si se consolida un paquete de políticas pro-productividad, inversión y resiliencia (energética, climática e institucional) que cierre brechas estructurales y reduzca vulnerabilidades externas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [revistaeyn.com], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Introducción: el número que suena bien… y lo que realmente significa

El titular “Centroamérica y República Dominicana crecerán 3,9% en 2026” puede interpretarse como un regreso al optimismo, pero su lectura correcta exige contexto y precisión. La CEPAL advierte que, en 24 de 33 países, el crecimiento sería menor en 2026 respecto de 2025, confirmando una fase de bajo dinamismo regional. Además, el promedio “Centroamérica” cambia drásticamente si se incluyen economías en contracción como Cuba y Haití, lo que reduce el crecimiento subregional a alrededor de 2,2%. Por tanto, el 3,9% es una medida útil solo si entendemos que describe el desempeño relativo del “núcleo” centroamericano más República Dominicana cuando se descuenta el lastre de dos crisis severas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Desde una perspectiva económica, los promedios regionales suelen fallar como guía de política pública porque mezclan estructuras productivas, regímenes monetarios y riesgos externos distintos. La CEPAL misma insiste en que el “diagnóstico de fondo” es una trampa de baja capacidad para crecer, asociada a inversión insuficiente, baja productividad y desigualdad. En este marco, la pregunta relevante no es si el número “sube” o “baja”, sino qué motores lo explican y qué vulnerabilidades lo ponen en riesgo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [news.un.org]

1) El escenario externo: petróleo, comercio y tasas como “impuesto” al crecimiento

La CEPAL explica que la revisión a la baja del crecimiento regional para 2026 responde, en gran medida, al deterioro del entorno internacional: tensiones geopolíticas, mayor volatilidad de materias primas y condiciones financieras restrictivas. Un dato resume la magnitud del choque: el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril de 2026 se ubicó 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, encareciendo producción y transporte y reavivando presiones inflacionarias. Para economías importadoras netas de combustibles —como muchas de Centroamérica y el Caribe— este efecto actúa como un “impuesto externo” que erosiona ingreso real y márgenes empresariales. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [laprensagrafica.com]

A esto se suma la desaceleración del comercio mundial. La CEPAL cita proyecciones de la OMC: el comercio de bienes y servicios crecería 2,7% en 2026, tras 4,7% en 2025, reduciendo el impulso exportador y la demanda externa. Con bancos centrales globales más cautelosos, el costo del financiamiento no cae tan rápido como los agentes esperaban, moderando inversión y consumo durable. En suma: incluso con buenas políticas domésticas, la región enfrenta un viento externo menos favorable que en ciclos previos. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [América La...ismo y ...]

2) Por qué “Centroamérica 3,9%” no es una sola historia

Al desagregar, la CEPAL muestra una región con velocidades distintas: para 2026 se reportan cifras alrededor de 4,0% para Guatemala y Panamá, 3,9% para Costa Rica, 3,8% para Honduras y 4,5% para Nicaragua, mientras El Salvador se ubicaría en 3,3%. Es decir, la cifra 3,9% se obtiene por composición: algunos países desaceleran, otros sostienen ritmo, y uno —República Dominicana— resalta por recuperación. [hc.elmundo.sv], [revistaeyn.com] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Aquí conviene recordar una regla económica básica: mismo crecimiento ≠ misma calidad de crecimiento. Un 4% puede venir de inversión productiva (mejora futura), o de consumo financiado por crédito caro (riesgo), o de rebote tras un año flojo (base estadística). La CEPAL advierte que, en la región, el freno principal proviene de un menor dinamismo del consumo privado, con inversión aún “moderada” pese a señales de recuperación. Por tanto, la tarea analítica es identificar si la expansión proyectada está respaldada por productividad y capital, o por factores transitorios. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

3) República Dominicana: del 2,1% (2025) al 4,0% (2026). ¿Rebote o cambio de motor?

En la tabla oficial de proyecciones de la CEPAL, República Dominicana aparece con 2,1% en 2025 y 4,0% en 2026. Es un salto relevante, y coincide con los datos macro publicados por el Banco Central dominicano, que muestran el PIB anual 2025 con variación interanual de 2,1%. Desde el punto de vista de ciclos, esto puede interpretarse como un “retorno” hacia el potencial (históricamente más cercano a 4–5%) tras un año de menor dinamismo. [cepal.org] [Banco Cent...Dominicana] [Banco Cent...Dominicana], [elcaribe.com.do]

Pero el punto crítico es qué sostiene la recuperación. El Banco Central reporta, por ejemplo, que el IMAE mostró crecimiento interanual (y un acumulado trimestral positivo), lo que sugiere que el piso de actividad no se perdió y que existían capacidades para acelerar. También exhibe señales de estabilidad macro: reservas internacionales brutas en niveles elevados y un déficit de cuenta corriente más contenido en 2025 (según su panel de indicadores). Sin embargo, la misma realidad externa descrita por la CEPAL (petróleo más caro, comercio más lento y tasas altas por más tiempo) implica que crecer 4% no será automático: requerirá productividad, inversión y eficiencia energética como amortiguadores del shock. [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

4) Marco analítico (breve) para entender la recuperación: demanda agregada y oferta

Para evaluar si el 4% dominicano es sostenible, usemos dos lentes complementarios. Primero, demanda agregada: el PIB crece por consumo (C), inversión (I), gasto público (G) y exportaciones netas (X–M). En un entorno de petróleo caro, la factura importadora (M) sube y presiona el saldo externo, por lo que el crecimiento sano necesita compensarse con exportaciones, turismo, remesas y/o sustitución eficiente de importaciones energéticas. Segundo, oferta: el crecimiento de mediano plazo depende de capital humano, capital físico y productividad total de factores. La CEPAL ha insistido en que la región arrastra una trampa de bajo crecimiento precisamente por el rezago de productividad e inversión. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Bajo este marco, un salto de 2,1% a 4,0% puede ocurrir por: (a) normalización del ciclo de inversión, (b) aceleración de sectores transables (turismo, zonas francas, servicios modernos), (c) mejoras logísticas y energéticas que reduzcan costos, o (d) un simple efecto “base” (el año previo fue bajo). El desafío de política pública es transformar (a) y (d) en (b) y (c); es decir, convertir el rebote en tendencia. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [elcaribe.com.do]

5) Riesgos dominicanos en 2026: energía, financiamiento y productividad

El riesgo número uno sigue siendo la energía. Si el petróleo se mantiene elevado o volátil, los costos de transporte y generación térmica contaminan toda la estructura de precios (inflación) y reducen el ingreso real, limitando el consumo. En paralelo, con condiciones financieras globales aún restrictivas, el crédito se encarece y las decisiones de inversión privada se postergan, especialmente en sectores de retorno largo. Y en el plano estructural, la productividad (no el gasto) es el determinante decisivo: sin mejoras en eficiencia, innovación y capital humano, el 4% se vuelve difícil de sostener una vez se agote el impulso cíclico. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

No menos importante es la heterogeneidad social: cuando el crecimiento no se traduce en empleos formales y salarios reales, pierde legitimidad y su sostenibilidad política se erosiona. La CEPAL ha advertido que el empleo regional crecería moderadamente y que la creación de trabajo formal es un talón de Aquiles histórico en la región. Por eso, un enfoque de “crecer por crecer” ya no basta; se necesita crecer mejor. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

6) Hoja de ruta: cómo convertir la proyección en desempeño (tres ejes)

Eje 1: resiliencia energética y competitividad de costos. Si el petróleo funciona como impuesto externo, la respuesta racional es reducir la intensidad energética del PIB: eficiencia, electrificación progresiva del transporte, gestión de demanda y expansión de fuentes que reduzcan exposición a combustibles importados. Este enfoque se justifica directamente por el diagnóstico de la CEPAL sobre el shock de petróleo y su transmisión a costos e inflación. [cepal.org], [news.un.org]

Eje 2: inversión productiva y financiamiento inteligente. Con tasas globales elevadas, cada punto de inversión debe rendir más. La CEPAL insiste en movilizar recursos e impulsar inversión y productividad como salida de la trampa de bajo crecimiento. Para República Dominicana, esto implica priorizar logística, infraestructura habilitante, digitalización de procesos y capital humano, elevando la productividad marginal del capital para que el financiamiento “caro” no ahogue el retorno. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

Eje 3: transformación productiva y sofisticación exportadora. Si el comercio mundial crece menos (2,7% vs. 4,7%), el país debe competir por nichos de mayor valor, integrarse mejor a cadenas regionales y consolidar ventajas en servicios, manufactura de zonas francas y turismo con mayor derrame local. La desaceleración del comercio y el contexto externo adverso están explícitos en el comunicado de la CEPAL. Sin diversificación y productividad, el 4% de 2026 podría quedarse en un buen año aislado. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [cepal.org]

Conclusión: el 4% como oportunidad, no como destino

La proyección de la CEPAL de un 4,0% para República Dominicana en 2026 es, a la vez, una señal y una prueba. Señal, porque el país destaca en una región que crecería 2,2% en promedio y donde la desaceleración es generalizada; prueba, porque el entorno externo es más duro: petróleo caro, comercio más lento y financiamiento menos benigno. En este contexto, el “repunte” dominicano solo se consolidará si se apoya en productividad, inversión de calidad y resiliencia energética, y no únicamente en el rebote de un año flojo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

La buena noticia es que el país tiene margen para transformar proyecciones en resultados, siempre que trate el 4% como una ventana de oportunidad para acelerar reformas y elevar capacidades. La mala noticia es que, si se desperdicia esa ventana, la región —y República Dominicana con ella— corre el riesgo de permanecer en la misma trampa de bajo crecimiento que la CEPAL viene documentando. [cepal.org], [cepal.org]

Referencias (estilo APA 7.ª)

Banco Central de la República Dominicana. (2026). Indicadores macroeconómicos y estadísticas (portal institucional). http://bancentral.gov.do/ [Banco Cent...Dominicana]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, en un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos (Comunicado de prensa). https://www.cepal.org/es/comunicados/america-latina-caribe-crecera-22-2026-un-contexto-internacional-caracterizado-conflictos [cepal.org]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026). América Latina y el Caribe: crecimiento del PIB real 2024 y proyecciones para 2025 y 2026 (en porcentajes) [Tabla en PDF]. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/bp-tabla_proyeccionespib_2025-2026.pdf [cepal.org]

CEPAL. (2024). Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2024: trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo. https://www.cepal.org/es/publicaciones/80595-estudio-economico-america-latina-caribe-2024-trampa-crecimiento-cambio-climatico [cepal.org]

El Mundo. (2026, 27 de abril). CEPAL reduce a 3,3% la proyección de crecimiento para El Salvador en 2026 / Cobertura de actualización regional. https://hc.elmundo.sv/economia/cepal-reduce-a-3-3-la-proyeccion-de-crecimiento-para-el-salvador-en-2026 [hc.elmundo.sv]

Revista E&N. (2026, 27 de abril). CEPAL mejora a 3,9% la proyección de crecimiento de Centroamérica en 2026 (Inteligencia E&N). https://www.revistaeyn.com/inteligencia-eyn/cepal-mejora-a-39-la-proyeccion-de-crecimiento-de-centroamerica-en-2026-PF30356548 [revistaeyn.com]

Noticias ONU. (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe se acostumbran a no crecer mucho económicamente. https://news.un.org/es/story/2026/04/1541379 [news.un.org]


Luis Orlando Díaz Vólquez

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave: crecimiento económico, CEPAL, República Dominicana, Centroamérica, productividad, inversión, energía, condiciones financieras.

domingo, 26 de abril de 2026

El Caribe es una de las regiones más vulnerables a los riesgos climáticos

Invertir hoy para no pagar mañana: el Caribe necesita una agenda de resiliencia y financiamiento

La región enfrenta un aumento dramático de riesgos climáticos y brechas de infraestructura; es hora de alinear la inversión pública y privada con prioridades de largo plazo, movilizar financiamiento innovador y fortalecer la cooperación regional para proteger vidas, economías y el futuro.

El Caribe vive en la primera línea del cambio climático y la fragilidad económica. El Caribe es una de las regiones del mundo más expuestas a los peligros climáticos. Entre 2004 y 2024, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima aumentaron un 84% en comparación con las dos décadas anteriores.  Estas cifras no son abstracciones: son hogares, puertos, redes eléctricas y empleos que quedan a merced de tormentas cada vez más frecuentes e intensas.


La evidencia es clara: los daños climáticos han representado en promedio 2,1% del PIB anual en las últimas cuatro décadas, mientras que la inversión pública en infraestructura apenas superó el 1% del PIB entre 2015 y 2021. La combinación de alta exposición y baja inversión en resiliencia convierte cada desastre en un retroceso prolongado para el desarrollo. No podemos seguir financiando solo la reconstrucción; debemos invertir en prevención y adaptación. 

Para lograrlo se requieren tres cambios simultáneos. Primero, priorizar proyectos de infraestructura climáticamente resilientes y sistemas de alerta temprana, con planificación integrada que considere costos de ciclo de vida y beneficios sociales. Segundo, movilizar capital privado mediante marcos regulatorios claros y asociaciones público‑privadas bien diseñadas: hoy las APP representan apenas 0,38% del PIB regional, por debajo del promedio latinoamericano. Tercero, aprovechar instrumentos financieros innovadores —bonos verdes y azules, swaps deuda‑por‑naturaleza, bonos soberanos por catástrofe y cláusulas de deuda resiliente— que ya han mostrado su potencial en la región. 

La inversión extranjera directa también puede jugar un papel decisivo: la IED fue del 4,2% del PIB en 2024 (6,3% incluyendo Guyana). Pero atraer capital no basta; debe orientarse hacia la transformación digital, las energías renovables y la diversificación productiva para generar empleos de calidad y reducir vulnerabilidades. Los gobiernos deben ofrecer señales claras —políticas estables, incentivos verdes y garantías de gobernanza— para que la inversión privada se traduzca en desarrollo sostenible.

Finalmente, la respuesta debe ser regional y coordinada. El Caribe ya lidera en emisiones de bonos GSSSB por USD 2 000 millones entre 2019‑2024 y en mecanismos como los swaps deuda‑por‑naturaleza; es momento de escalar estas experiencias, armonizar marcos regulatorios y compartir capacidades técnicas para reducir costos y riesgos. La cooperación internacional debe complementar, no sustituir, el esfuerzo doméstico.

Invertir en resiliencia no es un gasto opcional: es la mejor póliza de seguro para la prosperidad futura. Si actuamos ahora —reorientando inversión, modernizando marcos de financiamiento y fortaleciendo la cooperación regional— podremos transformar la vulnerabilidad en una ventaja competitiva sostenible.

Luis Orlando Díaz Vólquez

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OCDE

Dinámica de Desarrollo del Caribe 2026

Invertir en un desarrollo sostenible y resiliente

Informe

17 de abril de 2026

Resumen

Introducción

Impulsar la inversión es fundamental para promover un desarrollo resiliente y sostenible en los países del Caribe. Si bien la región tiene un fuerte capital natural y humano y está bien integrada en los mercados mundiales, las restricciones estructurales de larga data y la creciente exposición al clima y a las perturbaciones externas siguen pesando sobre el desarrollo. Abordar estos desafíos requiere una agenda de inversión renovada, centrada en la resiliencia, la sostenibilidad y una mejor financiación para liberar el potencial de desarrollo del Caribe.

Figuras clave

2.1%

Daño medio anual relacionado con el clima como porcentaje del PIB en las últimas cuatro décadas

4.2%

Entradas netas de IED como porcentaje del PIB en 2024

Excluye Guyana (6,3% incluyendo Guyana)

USD 2 mil millones

Emisiones internacionales por parte de los países caribeños de bonos verdes, sociales, de sostenibilidad, vinculados a la sostenibilidad y azules, 2019-2024

Invertir en resiliencia y sostenibilidad es vital en una región donde la exposición al clima ha aumentado y las brechas de infraestructura son grandes.

El Caribe es una de las regiones del mundo más expuestas a los peligros climáticos. Entre 2004 y 2024, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima aumentaron un 84% en comparación con las dos décadas anteriores.

La alta exposición de la infraestructura costera y energética en la región amplifica los impactos económicos, alterando la conectividad y la prestación de servicios públicos, al tiempo que aumenta el costo de mantener y expandir una infraestructura resiliente. Por lo tanto, es fundamental reforzar la inversión en infraestructuras resistentes al clima y sistemas de alerta temprana para anticipar y mitigar los riesgos climáticos y proteger los medios de subsistencia. Sin embargo, la inversión en infraestructura pública promedió poco más del 1% del PIB entre 2015-2021.

Las asociaciones público-privadas (APP) podrían ayudar a movilizar la financiación privada y la experiencia para una infraestructura resiliente, pero su uso sigue siendo limitado: la inversión en APP promedió solo el 0,38% del PIB entre 2010-2023, por debajo del promedio latinoamericano del 0,54%.

La inversión está aumentando, pero sigue desalineada con las necesidades de resiliencia a largo plazo

La inversión total en el Caribe promedió el 28% del PIB regional en 2023, por encima de los promedios de la OCDE y América Latina. Sin embargo, la inversión suele estar impulsada por proyectos a corto o financiados externamente, incluida la reconstrucción posterior al desastre, en lugar de prioridades de desarrollo a largo plazo.

Los mercados de capital nacionales subdesarrollados y los elevados costes de financiación limitan la financiación a largo plazo necesaria para colmar las lagunas en materia de infraestructura. La IED, que representó el 4,2% del PIB en 2024 (6,3%, incluida Guyana), puede ayudar a cerrar las brechas de inversión, apoyar áreas estratégicas como la transformación digital, las energías renovables y la diversificación de las exportaciones, y fomentar la creación de empleo de calidad.

Los mecanismos innovadores de financiación de la deuda pueden movilizar recursos para apoyar los objetivos de resiliencia medioambiental, social y climática

Los países del Caribe son pioneros en el uso de bonos verdes, sociales, de sostenibilidad, vinculados a la sostenibilidad y azules (GSSSB). Entre 2019 y 2024, la emisión internacional acumulada regional de estos bonos alcanzó los 2 000 millones de dólares.


La región también es líder mundial en swaps de deuda por naturaleza (Bafeas, Barbados, Belice), bonos soberanos por catástrofe (Jamaica y Granada) y cláusulas de deuda resistentes al clima (Barbados, Granada, San Vicente y las Granadinas).

Estos instrumentos pueden mejorar el acceso a la financiación al tiempo que aumentan la resiliencia ante los desastres naturales y alivian los impactos fiscales, especialmente cuando están respaldados por regulaciones sólidas y mecanismos de supervisión.

¿Qué pueden hacer los gobiernos?

Reforzar la inversión sostenible y resistente al clima

Dar prioridad a la inversión en infraestructuras resilientes al clima, sistemas de alerta temprana y capacidades institucionales y estadísticas para garantizar que la inversión produzca resultados tangibles en el desarrollo. Esto incluye ampliar el uso efectivo de las asociaciones público-privadas y mejorar la planificación de las infraestructuras.

Atraer IED a los sectores que tienen la mayor oportunidad de mejorar los resultados del desarrollo


Movilizar una mejor financiación para apoyar el desarrollo a largo plazo

Aprovechar los mecanismos de financiación innovadores y ecológicos

Reforzar la cooperación regional e internacional

Dinámica de Desarrollo del Caribe 2026

Lea el informe completo

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Caribbean Development Dynamics 2026

Investing in Sustainable and Resilient Development
Report
Introduction

Boosting investment is central to advancing resilient and sustainable development in Caribbean countries. While the region has strong natural and human capital and is well integrated into global markets, long-standing structural constraints and rising exposure to climate and external shocks continue to weigh on development. Addressing these challenges calls for a renewed investment agenda, focused on resilience, sustainability and better financing to unlock the Caribbean’s development potential.

Key figures

2.1%

Average annual climate-related damages as a share of GDP in the last four decades

4.2%

FDI net inflows as a share of GDP in 2024
Excludes Guyana (6.3% including Guyana)

USD 2 bln

International issuances by Caribbean countries of green, social, sustainability, sustainability-linked and blue bonds, 2019-2024

Investing in resilience and sustainability is vital in a region where climate exposure has increased and infrastructure gaps are large

The Caribbean is among the world's regions most exposed to climate hazards. Between 2004 and 2024, climate-related extreme weather events increased by 84% compared to the previous two decades. 

High exposure of coastal and energy infrastructure in the region amplifies the economic impacts, disrupting connectivity and public service delivery while raising the cost of maintaining and expanding resilient infrastructure. Strengthening investment in climate-resilient infrastructure and early warning systems is therefore critical to anticipate and mitigate climate risks and protect livelihoods. Yet public infrastructure investment averaged just over 1% of GDP between 2015-2021. 

Public-private partnerships (PPPs) could help mobilise private finance and expertise for resilient infrastructure, but their use remains limited: PPP investment averaged only 0.38% of GDP between 2010-2023, below the Latin American average of 0.54%.

Investment is rising but remains misaligned with long-term resilience needs

Total investment in the Caribbean averaged 28% of regional GDP in 2023, above OECD and Latin American averages. However, investment is often driven by short-term or externally financed projects, including post-disaster reconstruction, rather than long-term development priorities.

Underdeveloped domestic capital markets and high financing costs constrain long-term finance needed to close infrastructure gaps. FDI — which represented 4.2% of GDP in 2024 (6.3% including Guyana) — can help bridge investment gaps, support strategic areas like digital transformation, renewable energy, and export diversification, and foster quality job creation.

Innovative debt financing mechanisms can mobilise resources to support environmental, social and climate resilience objectives

Caribbean countries are frontrunners in the use of green, social, sustainability, sustainability-linked and blue bonds (GSSSB). Between 2019 and 2024, regional cumulative international issuance of these bonds reached USD 2 billion.

The region is also a global leader in debt-for-nature swaps (The Bahamas, Barbados, Belize), sovereign catastrophe bonds (Jamaica and Grenada) and climate-resilient debt clauses (Barbados, Grenada, Saint Vincent and the Grenadines).

These instruments can improve access to finance while boosting resilience to natural disasters and alleviating fiscal impacts, especially when supported by sound regulations and oversight mechanisms.

What can governments do?

Prioritise investment in climate-resilient infrastructure, early-warning systems and institutional and statistical capacities to ensure that investment delivers tangible development outcomes. This includes by expanding the effective use of public-private partnerships and improving infrastructure planning.

Caribbean Development Dynamics 2026


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🔗oecd.org/en/publication…  #CDD2026

https://x.com/i/status/2046611188541182079

miércoles, 15 de abril de 2026

OPINIÓN | La paradoja del capital sin salida: República Dominicana ante el desafío de convertir crecimiento en liquidez

La paradoja del capital sin salida: República Dominicana ante el desafío de convertir crecimiento en liquidez

Por Luis Orlando Díaz Vólquez* | 15 de abril de 2026

América Latina vuelve a atraer capital, pero sigue sin ofrecer salidas claras. Esa es la paradoja que hoy tensiona al ecosistema emprendedor regional y que el Latin America Venture Capital Report 2026 retrata con nitidez: hay un repunte de la inversión y nuevos vehículos, pero la liquidez final —los exits— continúa siendo el eslabón roto de la cadena. En términos simples, un exit (salida) es el proceso mediante el cual inversores o fundadores venden su participación en una empresa —generalmente una startup— para capitalizar beneficios. Sin salidas, no hay reinversión; sin reinversión, el crecimiento se vuelve frágil. 

El propio informe advierte que, aunque persiste un optimismo prudente, la preocupación por la falta de liquidez es dominante: una mayoría de inversionistas encuestados califica el entorno de exits como desfavorable y ubica la ausencia de salidas entre los principales riesgos del ciclo. En paralelo, los founders señalan el mismo problema desde el otro lado de la mesa: levantar capital se ha vuelto más exigente, y llegar a la “línea de meta” —la salida— no está garantizado. 

La anatomía de esa brecha se vuelve más evidente cuando se observa el patrón regional de salidas: en 2025 —por segundo año consecutivo— no se registró una IPO (oferta pública inicial) de una startup latinoamericana; la región debió depender de un menú estrecho, dominado por fusiones y adquisiciones (M&A) y por transacciones secundarias. Dicho de otra manera: la puerta grande del mercado público siguió cerrada, y la liquidez dependió de compradores estratégicos o de ventas entre inversionistas.

Este debate no es ajeno a la República Dominicana. Por el contrario, llega en un momento en que la economía local exhibe señales claras de tracción real, incluso en medio de un entorno internacional volátil. Las cifras recientes del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) ofrecen un punto de partida sólido: en febrero de 2026, la economía dominicana registró un crecimiento interanual de 3.9 %, el ritmo más alto de los últimos once meses, acumulando 3.7 % en enero–febrero. Ese resultado se sostuvo en sectores reales: minería (9.4 %), construcción (5.8 %) y servicios (3.5 %), con desempeños destacados en enseñanza, salud, hoteles y restaurantes, e intermediación financiera. No se trata de un rebote aislado, sino de una expansión que combina motores tradicionales con servicios de mayor complejidad. 

Este desempeño gana relieve cuando se lo coloca en perspectiva regional. El FMI proyecta para América Latina y el Caribe un crecimiento de 2.3 % en 2026 y 2.7 % en 2027, en un contexto internacional marcado por choques externos, incertidumbre y condiciones financieras más restrictivas. En ese tablero, que República Dominicana muestre un pulso por encima del promedio regional no es un detalle: en un mundo donde el capital exige visibilidad, el diferencial de estabilidad y crecimiento puede convertirse en ventaja comparativa. 

La estructura del crecimiento importa tanto como el número. El sector servicios —que explica una parte creciente del valor agregado— revela una economía más compleja, con actividades capaces de generar empresas escalables y flujos predecibles: condiciones que suelen atraer compradores estratégicos y, por tanto, abren rutas de salida. El turismo, por ejemplo, sigue siendo ancla, pero con un matiz relevante para la conversación sobre liquidez: crea mercado para soluciones en hospitalidad, pagos, movilidad, logística, experiencias y analítica de demanda, es decir, para innovación que puede transformarse en activos “comprables”. Entre enero y febrero de 2026, la llegada de pasajeros no residentes por vía aérea alcanzó 1,649,926, un aumento interanual de 10.0 %, cifra que confirma un flujo vigoroso de demanda externa y fortalece la economía de servicios alrededor del visitante. 

Ahora bien, el crecimiento por sí solo no garantiza salidas. Cuando las IPO no ocurren, la creación de liquidez depende de M&A y de transacciones secundarias, y eso exige un ecosistema corporativo capaz de comprar, integrar, escalar y retener talento. Dicho de forma cruda: el problema de los exits en América Latina no es solo financiero; es un síntoma de mercados incompletos, con escasa profundidad de compradores y pocos mecanismos institucionalizados de liquidez intermedia. 

En ese punto, la estabilidad macroeconómica dominicana se convierte en un activo de primer orden: no porque “resuelva” el problema de liquidez por sí misma, sino porque reduce el riesgo país y eleva la probabilidad de que el capital de largo plazo se mantenga, se reinvierta y encuentre ventanas para monetizar. El Banco Central reporta reservas internacionales brutas por encima de US$16,143 millones en marzo de 2026, un colchón que fortalece credibilidad externa y margen de maniobra ante choques. A esto se suma el rol de la inversión extranjera directa (IED) como pilar de sostenibilidad externa: 2025 cerró con cifras récord de IED por US$5,032.3 millones. En la misma línea, Moody’s ha resaltado la mejora del perfil soberano apoyada, entre otros factores, en una posición externa más robusta, respaldada por IED, turismo y remesas. El FMI, por su parte, ha enfatizado que la cuenta corriente se ha financiado con inversión directa y que la posición externa se mantiene en línea con fundamentos y políticas prudentes, señal clave para el capital institucional. 

Pero la conversación sobre liquidez no puede descansar únicamente en la macro. Si el país quiere ser competitivo en el “final del ciclo” —la salida— debe mirar el resto del tablero: exportaciones, zonas francas, remesas y economía digital. En materia de exportaciones, 2025 fue un año récord: ProDominicana reportó exportaciones totales por US$14,645.2 millones, mientras el Banco Central reportó cifras preliminares de exportaciones totales por US$15,930.6 millones; metodologías distintas, misma tendencia de salto exportador. Las zonas francas siguen actuando como ancla industrial y tecnológica: en el primer trimestre de 2026, las exportaciones del régimen ascendieron a US$2,085.1 millones (+4.3 %), y marzo marcó un máximo mensual histórico. En paralelo, el IMAE vincula el crecimiento de la manufactura de zonas francas con exportaciones por US$1,241.4 millones en enero–febrero de 2026, evidencia de continuidad exportadora. Las remesas completan el trípode de estabilidad externa: entre enero y marzo de 2026 sumaron US$3,019.6 millones (+1.9 %), reforzando demanda interna y estabilidad macro, variables que inciden en valuaciones y decisiones de compra. 

Sin embargo, el punto crítico —y quizás el más estratégico— aparece cuando se mira tecnología e innovación. República Dominicana muestra conectividad elevada e infraestructura digital robusta, pero enfrenta una brecha persistente: alta inversión en tecnología que no se traduce proporcionalmente en innovación local, propiedad intelectual ni captura de valor. La implicación para el debate de liquidez es directa: sin innovación local y escalabilidad, hay menos activos “comprables” y menos probabilidades de M&A tecnológico significativo. 

Aquí se conecta la macro con la micro de forma decisiva. Un país puede crecer, exportar y atraer capital; pero si no construye el “mercado de salidas”, el capital se comporta como visitante: llega, aprovecha oportunidades puntuales y busca su salida fuera. Por eso, la crisis de exits no es un problema exclusivo del venture capital: es una señal de instituciones de mercado incompletas. El desafío real consiste en cerrar el ciclo del valor: convertir participación en retorno, retorno en reinversión y reinversión en desarrollo.

Una agenda institucional para habilitar exits (y profesionalizar el M&A)

¿Qué significa, entonces, construir rutas de salida en clave dominicana desde un enfoque institucional? Significa asumir una agenda pública explícita para que la salida del capital deje de ser un evento raro y pase a convertirse en una dinámica previsible, especialmente cuando la región depende más de M&A y secundarios que de IPOs. En primer lugar, el Estado puede habilitar liquidez intermedia creando un marco claro para transacciones secundarias (ventas parciales de participaciones, vehículos de continuidad, transferencias con reglas simples y costos bajos), porque en un entorno sin IPOs la liquidez parcial sostiene el ciclo de reinversión y reduce el “riesgo de encierro” del capital. En segundo lugar, puede reducir el costo país de hacer M&A mediante ventanillas únicas y plazos predecibles para trámites societarios, registros, y aprobaciones relevantes, de modo que el comprador estratégico no enfrente fricciones administrativas que encarezcan o paralicen adquisiciones. En tercer lugar, debe impulsar un estándar nacional de “empresa comprable”: gobierno corporativo, auditoría, cumplimiento, propiedad intelectual y ciberseguridad como capacidades mínimas, no por formalidad, sino porque son el lenguaje exigido por compradores globales y por capital institucional.

La cultura de M&A, además, no se decreta: se construye. Institucionalmente, ello supone crear “músculo comprador” en el sector corporativo mediante políticas que estimulen unidades de corporate development y adopción tecnológica, así como programas de preparación para integración post-adquisición, retención de talento y valorización de intangibles. También exige crear mercados donde el Estado funcione como catalizador de demanda —por ejemplo, compras públicas innovadoras y sandboxes regulatorios— para que las startups generen ingresos recurrentes y trazabilidad, condición que eleva valuaciones y vuelve más probable un M&A. 

Finalmente, una estrategia institucional de exits debe priorizar sectores donde República Dominicana ya tiene escala, demanda y divisas: turismo y su cadena de servicios (plataformas, pagos, logística de experiencias), zonas francas y manufactura avanzada (en especial dispositivos médicos), servicios financieros y soluciones de cumplimiento, y logística vinculada al comercio exterior. La razón es simple: donde existen cadenas globales, estándares y compradores naturales, existen más probabilidades de salidas reales.

En síntesis, la República Dominicana exhibe fortalezas macroeconómicas, diversificación creciente de divisas y señales de resiliencia productiva; sin embargo, la calidad del crecimiento futuro dependerá de un salto adicional: convertir estabilidad y expansión en liquidez estructural, es decir, en un mercado donde el capital no solo pueda entrar, sino también salir con reglas claras, tiempos razonables y retornos verificables. La diferencia entre atraer capital y retenerlo —y, sobre todo, reciclarlo— está, precisamente, en cerrar ese ciclo. En un mundo donde el capital regresa pero la paciencia se acorta, el verdadero desafío ya no es levantar rondas: es cerrar el ciclo del valor. Y ese cierre, en economía y finanzas, tiene un nombre que hoy define ganadores y rezagados: exit, la salida que convierte crecimiento en liquidez y liquidez en reinversión. 

-El autor es ingeniero de sistemas, editor bibliográfico y productor de medios. Analista de temas económicos, institucionales y geoestratégicos, con énfasis en desarrollo, competitividad y modernización del Estado.

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