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domingo, 20 de septiembre de 2026

El desafío hutí y la obligación occidental de restaurar la disuasión sin incendiar Oriente Medio

El desafío hutí y la obligación occidental de restaurar la disuasión sin incendiar Oriente Medio

Las informaciones difundidas este domingo sobre una posible operación militar estadounidense de gran escala contra los hutíes deben ser tratadas con prudencia periodística. Los movimientos atribuidos al presidente Donald Trump, al secretario de Defensa Pete Hegseth y a otros funcionarios de Washington todavía requieren confirmación institucional independiente. Pero el escenario descrito resulta plausible dentro de una realidad estratégica que nadie puede ignorar: el movimiento Ansar Allah ha convertido una guerra interna de Yemen en una amenaza sostenida contra la navegación internacional, la infraestructura civil y la estabilidad del sistema económico mundial.

La cuestión no consiste en decidir si Occidente debe defenderse. Debe hacerlo. La verdadera disyuntiva es cómo restablecer la disuasión sin caer en una campaña indefinida, sin ampliar innecesariamente el conflicto y sin ofrecer a Irán la oportunidad de presentarse como víctima de una confrontación que sus propias redes armadas han contribuido a provocar.

Los hutíes controlan Saná y extensas zonas del norte de Yemen, donde vive aproximadamente una mayoría de la población del país. Informes estadounidenses los responsabilizan de detenciones arbitrarias, torturas, reclutamiento de menores, persecución de periodistas, confiscación de recursos y desvío de ayuda humanitaria. También documentan la participación iraní mediante apoyo, conocimientos militares y entrenamiento proporcionados por estructuras vinculadas a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. [state.gov], [2021-2025.state.gov]

No estamos, por tanto, ante un simple grupo insurgente limitado a las montañas yemeníes. Ansar Allah ha desarrollado una capacidad asimétrica basada en drones, misiles balísticos, misiles de crucero y operaciones contra la navegación. Esa capacidad le permite imponer costos desproporcionados a Estados con fuerzas convencionales superiores y amenazar corredores marítimos indispensables para Europa, Asia, África y América.

La libertad de navegación no es una abstracción occidental ni un pretexto ideológico. Es una condición material del comercio internacional. Cuando una organización armada decide qué barcos pueden atravesar el mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb o las proximidades del golfo de Adén, no está desafiando únicamente a Washington, Riad o Jerusalén. Está intentando establecer un poder de veto armado sobre rutas utilizadas por numerosos países, incluidos Estados que no participan en el conflicto de Yemen.

Estados Unidos y sus aliados tienen, en consecuencia, razones legítimas para proteger la navegación, las instalaciones diplomáticas, los aeropuertos civiles y las poblaciones expuestas a ataques con misiles. Pero la legitimidad del objetivo no garantiza automáticamente la eficacia de cualquier respuesta. Una campaña militar mal diseñada podría destruir lanzadores y depósitos sin modificar el cálculo político de los hutíes. También podría provocar represalias contra bases estadounidenses, instalaciones energéticas del Golfo, representaciones diplomáticas o intereses comerciales occidentales.

La experiencia demuestra, además, que la superioridad aérea no siempre se traduce en control político sobre organizaciones dispersas, ideologizadas y profundamente arraigadas en territorios complejos. En marzo de 2025, fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques aéreos y con misiles contra posiciones hutíes en Yemen. El informe posterior del inspector general del Departamento de Defensa confirma la existencia de aquella operación y evidencia la sensibilidad de la información operacional asociada. [media.defense.gov]

La respuesta occidental debe estructurarse, por ello, alrededor de cinco prioridades.

Primero, cualquier acción militar debe tener objetivos delimitados: degradar sistemas de lanzamiento, radares, depósitos, centros de mando y capacidades directamente vinculadas con ataques contra civiles o navegación mercante. La misión no debe confundirse con una ocupación de Yemen ni con una transformación política impuesta desde el exterior.

Segundo, Washington debe construir una coalición verificable. La defensa de las rutas marítimas tendrá mayor legitimidad y sostenibilidad si participan aliados europeos, Estados árabes afectados y países dependientes del comercio por el mar Rojo. La seguridad marítima debe presentarse como un bien público internacional, no como una iniciativa unilateral.

Tercero, la presión debe extenderse a las redes financieras, tecnológicas y logísticas que permiten a los hutíes reponer drones, motores, sistemas de navegación y componentes misilísticos. Interceptar cargamentos, sancionar intermediarios y elevar los costos de transferencia puede resultar más eficaz a largo plazo que una sucesión de bombardeos aislados.

Cuarto, Estados Unidos debe conservar canales indirectos de comunicación con Irán y con los propios hutíes. La disuasión creíble exige fuerza, pero también necesita mecanismos que permitan comunicar líneas rojas, reducir errores de cálculo y ofrecer una salida. Hablar con un adversario no significa legitimarlo. Significa impedir que una represalia limitada evolucione, por accidente o mala interpretación, hacia una guerra regional.

Quinto, la población yemení no puede desaparecer del análisis. Yemen continúa marcado por desplazamientos, hambre, deterioro sanitario y fragmentación institucional. Toda operación debe incorporar protocolos rigurosos de protección civil, evaluación de daños y preservación de corredores humanitarios. Occidente perdería autoridad moral si combatiera ataques contra civiles mediante acciones indiferentes a la vida de otros civiles.

Las alertas de viaje estadounidenses también deben interpretarse con precisión. El Departamento de Estado explica que sus avisos evalúan riesgos para ciudadanos estadounidenses y pueden modificarse cuando cambian las condiciones de seguridad o la capacidad consular. No constituyen, por sí solos, una confirmación de que se haya tomado una decisión militar. La recomendación responsable es consultar el portal oficial, inscribirse en el programa STEP y seguir las instrucciones de las embajadas correspondientes. [travel.state.gov], [travel.state.gov]

El mensaje estratégico debe ser inequívoco: los ataques contra aeropuertos civiles, misiones diplomáticas, ciudades y buques mercantes no pueden normalizarse. Estados Unidos tiene la capacidad y el derecho de defender a sus ciudadanos, sus fuerzas y la navegación internacional. Pero su liderazgo será más convincente si combina poder militar, legitimidad jurídica, coordinación aliada y una estrategia diplomática para terminar la escalada.

La fortaleza de Occidente no se mide únicamente por la potencia de sus armas. Se mide por su capacidad para utilizarlas de manera racional, proporcional y subordinada a objetivos políticos alcanzables. Restaurar la disuasión es necesario. Evitar otra guerra interminable también lo es./


domingo, 17 de mayo de 2026

Rededicar la Nación: Fe, Poder y el Bicentenario de los 250 años

✍️ Editorial
Rededicar la Nación: Fe, Poder y el Bicentenario de los 250 años  

En el corazón del National Mall, miles de voces se unieron en cánticos y plegarias durante el festival “Rededicate 250”, convocado por la Casa Blanca para conmemorar el aniversario 250 de la independencia estadounidense. Lo que comenzó como una jornada de oración se transformó en un acto masivo de adoración con estética evangélica, donde la religión y la política se entrelazaron en un mismo escenario.  

La escenografía —ventanas de vitrales con los Padres Fundadores junto a una cruz blanca— reflejó el mensaje central: la idea de un país que se “rededica” a Dios como fundamento de su identidad. Líderes religiosos y políticos, desde Franklin Graham hasta el secretario de Defensa Pete Hegseth, proclamaron que Estados Unidos enfrenta una “guerra espiritual” y que la fe cristiana debe guiar el rumbo de la nación.  

El festival, sin embargo, no estuvo exento de controversia. Mientras los organizadores celebraban la unión de fe y patria, críticos advirtieron sobre el riesgo de diluir la separación constitucional entre Iglesia y Estado. Historiadores y líderes de otras tradiciones religiosas señalaron que la narrativa de “una nación cristiana” excluye la diversidad espiritual que ha marcado la historia estadounidense.  

La presencia de figuras políticas de alto nivel, incluyendo mensajes del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, reforzó la dimensión institucional del evento. En un año electoral y en vísperas del semiquincentenario, la apuesta es clara: movilizar la fe como fuerza política y cultural.  

El “Rededicate 250” no fue solo un festival de oración; fue una declaración de intenciones. La Casa Blanca buscó inscribir la conmemoración nacional en un marco religioso, proyectando una visión de futuro donde la identidad estadounidense se define por la fe cristiana. Este gesto, para algunos, representa un renacimiento espiritual; para otros, una amenaza a la pluralidad y a la libertad religiosa.  

La historia juzgará si este acto fue un momento de unidad o de exclusión. Lo cierto es que, en el Mall de Washington, se escenificó un país que debate entre la tradición de su diversidad y la tentación de una narrativa única: la de una nación rededicada a Dios.  

Luis Orlando Díaz Vólquez  

Fuente
A crowd of thousands transformed a block of the National Mall into an evangelical-style worship service at a White House-led, day-long prayer festival tied to the country’s 250th anniversary.
https://x.com/i/status/2056110019951677648

lunes, 28 de octubre de 2024

Las religiones monoteístas y sus comunidades en el país

Las religiones monoteístas y sus comunidades en el país 
En la República Dominicana domina el cristianismo como la mayor de las doctrinas, pero también conviven en el país la comunidad islámica y la judía con centros principalmente en Santo Domingo

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Las religiones monoteístas y sus comunidades en el país
El islam es una de las religiones en RD. Para el imán de la mezquita Masjud Al-Nour, esta no es solo el espacio para los musulmanes sino para todos. (DIARIO LIBRE/MATÍAS BONCOSKY)

Las religiones monoteístas, cristianismo, judaísmo e islam, tienen en común la figura de Abraham, a quien consideran, según se mire,  padre de la fe y modelo de obediencia a Dios.

Cristianos y judíos sitúan a Abraham en el antiguo testamento, mientras que los musulmanes lo encuentran en el Corán.

Pese a que el 75 % de los 11 millones de habitantes de la República Dominicana se declara cristiano, católicos y evangélicos en su mayoría, aquí también existen comunidades judías y musulmanas. A nivel mundial, según el Pew Research Center, el islam reúne a 1.9 mil millones de fieles, mientras que el judaísmo a solo 14 millones.

En el país, ambas religiones coexisten con la sociedad dominicana. La religión islámica cuenta con la mezquita Masjud Al-Nour y la pequeña comunidad Ahmadiyya, ambas en Santo Domingo, y el judaísmo con una sinagoga en el centro de la capital.   

Comunidad islámica

Desde que se estableció a finales del siglo XIX y principios del XX, la comunidad musulmana en la República Dominicana ha ido creciendo. Según el imán de Santo Domingo, esto llevó un proceso gradual, como en cualquier lugar donde se expande su religión. Comienza con la migración de creyentes desde otros países y, sobre todo, se formaliza con la conversión de los nativos.

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El imán de la mezquita Masjud Al-Nour. (MATÍAS BONCOSKY)

Los fieles tienen como lugares principales de reunión en el país la mezquita Masjid Al-Nour en Santo Domingo, y la mezquita Noor Al-Din en Santiago de los Caballeros. Ambos sirven como lugar de aprendizaje, oración y celebración. El imán de la capital explicó que su papel es de "enseñar el Islam", subrayando que "la mezquita no solo es un espacio para los musulmanes (...) cualquier persona puede visitarla". Aseguró que nunca han tenido problemas con diferentes religiones y siempre se acercan personas a resolver dudas.

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Infografía
Fieles orando en la mezquita Masjid Al-Nour. (MIGUEL CAIRETA)

Si bien no existe un censo exacto, se cree que hay entre 30,000 y 50,000 musulmanes en el país entre dominicanos, pakistaníes y otros. La comunidad abarca una significativa diversidad; en las oraciones de los viernes, las más concurridas, las nacionalidades de los asistentes son variadas. No es una religión monolítica, sino que refleja una gran variedad cultural.

También, el islam cuenta con una pequeña comunidad bajo el nombre de Ahmadiyya, de la que Mohamed Abdullah es su imán. Con cerca de 50 fieles, se reúnen en una casa y buscan acercar lo humano a dios a través de la paz y el amor. Syed es el líder de la comunidad en Estados Unidos, pero se encuentra temporalmente en la República Dominicana haciendo las veces de misionero y guía religioso. El centro, de dos pisos, cuenta con un centro de información y un archivo de libros con respuestas a preguntas como la figura de Jesucristo en el islam, el velo, las oraciones, tradiciones y normas.

Comunidad judía

Las sinagogas en el país son un espacio fundamental para la comunidad judía. Compuesta aproximadamente por 2,500 miembros, cuenta con varias sinagogas por el país e incluso preveen abrir una nueva en el este, pero la principal está en Santo Domingo con su rabino Shimón como líder.

Shimon explica que el judaísmo se fundamenta en 13 principios clave. Entre ellos, destaca la creencia en un único Dios y la expectativa de la llegada del Mesías. Un punto crucial que menciona es que "la educación de los hijos es central en nuestra doctrina". Esto indica que la transmisión de valores y tradiciones es un pilar en la vida judía, asegurando que las futuras generaciones continúen la práctica y la identidad de la misma.

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Infografía
El rabino Shimón de la comunidad judía en Santo Domingo. (MATÍAS BONCOSKY)

Uno de los momentos más importantes en la vida judía es el Shabat, que se celebra desde el viernes por la noche hasta el sábado por la noche. El rabino explica que durante este tiempo, las familias se reúnen para compartir una cena especial, donde la preparación y presentación de la comida son meticulosas.

"Es un momento donde la familia se reúne para disfrutar de una cena especial," dice haciendo referencia a fechas de otras religiones como la Navidad para los cristianos. Asegura que el Shabat sirve como un recordatorio semanal de la espiritualidad y la conexión con Dios.

Sobre las sinagogas en el país, cada una está diseñada para ser un lugar acogedor y estéticamente agradable. El rabino destaca que "la casa de Dios tiene que ser más bonita que mi casa", refiriéndose al respeto y la reverencia que sienten hacia estos espacios sagrados. La estructura de las sinagogas incluye una división entre hombres y mujeres durante los rezos, lo que favorece la concentración durante las oraciones. El rabino explica que esta división es esencial para crear un ambiente propicio para la devoción.

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El rabino Shimón de la comunidad judía en Santo Domingo. (MATÍAS BONCOSKY)

El rabino Shimón explicó que su papel en la comunidad ha sido importante para el crecimiento de la misma y que, consciente de las necesidades de sus miembros, ha traído a otros rabinos para colaborar en la atención de la comunidad. "Con el tiempo, vi la necesidad de traer más ayuda, y actualmente estamos trabajando para abrir un nuevo centro en Punta Cana", menciona.

Sobre la relación con la sociedad dominicana, Shimón asegura que es el único país del mundo en la historia donde no ha sufrido persecuciones, pero, aún así, son conscientes con la historia del pueblo judío y asegura que "nos cuidamos por seguridad".

Además, explicó que fue el primer país en América en abrir sus puertas formalmente a judíos durante la Segunda Guerra Mundial. "Aquí se abrió una ciudad construida por judíos, donde no solo recibieron visas, sino también recursos para comenzar una nueva vida," afirma.

TEMAS - 

Periodista español y redactor en Diario Libre. Graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra, España.

 https://www.diariolibre.com/actualidad/nacional/2024/10/27/religiones-en-rd-las-comunidades-islamicas-y-judias/2893137