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RD y Panamá: una diplomacia que consolida liderazgo en la integración regional, en sintonía con la visión de Estado del presidente Luis Abinader
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La reciente reunión en Panamá entre el viceministro dominicano de Asuntos Económicos y Cooperación Internacional, Hugo Francisco Rivera (@hugofrivera), y su homólogo panameño Carlos Guevara, trasciende un simple acto diplomático. Se trata de un paso estratégico dentro de la continuidad institucional que ha caracterizado la política exterior dominicana bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader y la conducción firme y profesional del canciller Roberto Álvarez, quienes han consolidado una diplomacia regional activa, moderna y basada en la cooperación.
Este encuentro, enmarcado en la agenda de transición de la Presidencia Pro Témpore (PPT) del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), reafirma el compromiso dominicano con la articulación regional y el fortalecimiento institucional. Panamá, que culminó su periodo al frente del organismo, reiteró la invitación para que República Dominicana participe con rol protagónico en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe y en los actos del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, eventos que destacan la confianza y el reconocimiento hacia la diplomacia dominicana.
La asunción formal de República Dominicana a la PPT del SICA —la cuarta en su historia— refleja a su vez el enfoque coherente impulsado desde el Gobierno dominicano. Según la nota oficial del MIREX, la administración del presidente Abinader ha insistido en una política exterior orientada al fortalecimiento institucional, la transparencia, la cooperación internacional y la defensa de los intereses estratégicos del país en un marco de gobernanza democrática. Bajo la gestión del canciller Roberto Álvarez, el país ha priorizado la renovación de la agenda de cooperación regional y la comunicación fluida con socios y observadores del organismo.
Asimismo, el enfoque dominicano hacia temas críticos como la seguridad democrática, el cambio climático, la gestión integral de riesgos y la integración social y económica muestra una alineación directa con los principios diplomáticos que ha impulsado el presidente Abinader: una política exterior basada en la responsabilidad compartida, la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la construcción de consensos regionales. Estas prioridades se encuentran explícitamente reflejadas en los ejes propuestos para la PPT dominicana.
La presencia del embajador dominicano en Panamá, Roberto Salcedo, y de la directora de Integración Comercial del MIREX, Carmen Elena Ibarra Toledano, complementa la visión integral que se ha consolidado durante esta administración: una diplomacia económica activa, orientada a la inserción inteligente del país en los flujos comerciales y al aprovechamiento de los mecanismos multilaterales para promover desarrollo y bienestar.
En definitiva, lo ocurrido en Panamá no es un episodio aislado. Es el reflejo de una política exterior articulada, profesional y estratégica, que bajo la conducción del presidente Luis Abinader y el canciller Roberto Álvarez (@RobalsdqAlvarez) ha logrado posicionar a la República Dominicana como líder regional, actor confiable y motor de renovación dentro del SICA. Con esta nueva PPT, el país no solo asume responsabilidades, sino que también proyecta una visión de futuro: una Centroamérica más integrada, más segura y más preparada para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez | @LuisOrlandoDia1 @GUASABARAeditor @MIREXRD
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Durante el encuentro, Panamá reiteró la invitación de República Dominicana a participar con rol protagónico en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe y los actos de inauguración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, a celebrarse en este mes. pic.twitter.com/2i7kymn0Q0
— Cancillería de República Dominicana (@MIREXRD) January 16, 2026
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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis en las áreas de geopolítica, seguridad y comercio internacional, ha seguido y documentado procesos regionales y eventos de alto impacto, incluyendo ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional.
Su trabajo se caracteriza por un enfoque que privilegia la institucionalidad, la visión de un Estado mínimo funcional, la apertura económica y el compliance como pilares para la normalización, la competitividad y el desarrollo sostenible.
Dirige el servicio de noticias @GUASABARAeditor, un espacio comprometido con la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la promoción de la cultura. Desde Santo Domingo, República Dominicana, sostiene una línea editorial de opinión, noticias y comentarios, haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario.
Inversión y comercio con Reino Unido tuvieron gran crecimiento en 2022
20 DE NOVIEMBRE 2023 | 15:08
Santo Domingo.- En el marco de la celebración de la XV Semana Dominicana en el Reino Unido, la directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro Disla, presentó las oportunidades de negocios que ofrece la República Dominicana ante representantes diplomáticos, inversionistas y potenciales compradores en un evento organizado por la Cámara Británica de Comercio de la República Dominicana (BRITCHAM DR).
En ese propósito, la directora ejecutiva de ProDominicana describió a la República Dominicana como el destino ideal para la inversión y el nearshoring, destacando el crecimiento positivo de los flujos de IED provenientes de este país, gracias a esfuerzos realizados con empresarios y entes gubernamentales de ambas naciones.
Riveiro indicó que entre el período 2016-2022 y el acumulado de enero-agosto de 2023, el intercambio comercial de República Dominicana con Reino Unido fue de USD 2,502.36 millones. De este monto, USD 1,310.62 millones corresponden a exportaciones de bienes y USD 1,191.74 millones a importaciones. Puntualizó que para el año 2022, según los datos de Trademap, las exportaciones hacia ese mercado fueron de USD 167.05 millones, mostrando un crecimiento de 35 % con relación al 2021, cuyo valor había sido de USD 123.89 millones.
Es importante destacar que los productos dominicanos exportados a Reino Unido que tuvieron un crecimiento notable fueron: conmutadores para tensión, al pasar de USD 0.03 millones en 2021 a USD 5.35 millones en 2022, seguidos por los instrumentos y aparatos utilizados en ciencias médicas, que pasaron de USD 0.37 millones en 2021 a USD 18.11 en el 2022.
Asimismo, la exportación de aparatos eléctricos se acrecentó, al pasar de USD 0.23 millones en 2021 a USD 2.52 millones en 2022. De igual manera, los apósitos adhesivos alcanzaron un aumento de USD 0.98 millones en 2021 a USD 3.77 millones en 2022 y los mangos frescos llegaron al 40 %, variando de USD 9.55 millones a USD 13.33 millones en 2022.
La directora ejecutiva de ProDominicana expresó que la inversión extranjera directa (IED) del Reino Unido en la República Dominicana, se cuadruplicó, al cambiar de USD 17.4 millones en el 2021 a USD 66.8 millones para el 2022, mostrando un incremento interanual de 284 %. Asimismo, se refirió al aumento positivo en la llegada de turistas procedentes de Reino Unido, con más de 720,000 vacacionistas entre el 2018 y septiembre del 2023. La cifra del 2022 resalta como la más alta durante los últimos 10 años, en viajeros que llegaron desde el Reino Unido.
“Uno de los principales motores que impulsan la economía dominicana es la inversión extranjera directa. Hemos marcado una amplia estrategia para atraer más inversión al país mostrando nuestra estratégica ubicación geográfica, estabilidad económica, recursos naturales y, sobre todo institucionalidad y seguridad jurídica”. De igual modo, Riveiro enfatizó que el país promueve los productos dominicanos en el exterior mostrando su calidad y competitividad ante este mercado.
La Semana Dominicana en Reino Unido, compuesta por distintas actividades comerciales de networking y culturales, estuvo encabezada por el presidente la Cámara Británica de Comercio de la República Dominicana (BRITCHAM DR), el señor Amauris Vásquez; el embajador dominicano en Reino Unido, Elnio Durán; el embajador del Reino Unido en el país, Mockbul Ali, quienes expusieron la importancia de continuar el fortalecimiento de las relaciones culturales y comerciales junto con la estrategia de impulsar la economía naranja entre ambas naciones y varios sectores prioritarios que contribuyan al desarrollo sostenible e inclusivo.
Además, se efectuaron reuniones con miembros de UK Export Finance, la agencia de crédito para la exportación de Gran Bretaña, con la que se trató sobre la posibilidad de nuevas facilidades que permitan incrementar las inversiones para fomentar las exportaciones entre ambos.
Igualmente, la directora de ProDominicana se reunió con la Asociación de Manufactureros del Reino Unido conocida como MakeUK para tratar sobre las facilidades para el establecimiento de las empresas británicas en el país, ya sea como zonas francas, utilizando los centros logísticos o radicándose en la zona fronteriza.
Por otro lado, se realizaron reuniones con Kickoff by INICIA con la presencia del subsecretario de Estado parlamentario para las Américas y el Caribe, M.P. David Rutley. También se resalta la participación en el panel sobre “Pasado, Presente y Futuro del Turismo Británico en R.D”, entre otras reuniones con organizaciones empresariales, comerciales británicas y reuniones B2B. A la vez, el programa de actividades incluyó una Tarde de Té auspiciada por baronesa Gloria Hooper, donde se afianzaron relaciones e intercambiaron temas de interés común.
En el evento participó una delegación de más de 100 empresarios y funcionarios oficiales que estarán promoviendo el comercio y el intercambio cultural entre ambas naciones, tomando como eje central el posicionamiento de República Dominicana como hub global logístico y de nearshoring.
Abinader da golpe de timón a política exterior de RD
Gobierno da giro a diplomacia y abandona política conservadora
Abinader da golpe de timón a política exterior de RD
Manuel Figueroa
manuel.figueroa@listindiario.com
Santo Domingo, RD
El gobierno dominicano ha dado un sorpresivo giro a su política internacional conservadora, para asumir posiciones frontales hacia otros países con los que tradicionalmente conservaba buenas relaciones diplomáticas.
La situación se evidencia ahora con reacciones radicales hacia Haití y Nicaragua. Pero sobre todo con esta última nación, que no ejerce mayores grados de atracción para República Dominicana en la geopolítica voraz de nuestra órbita.
Pocas personas de la calle deben entender la insistencia del gobierno de Luis Abinader en recurrir con hirientes calificativos, en nombre de la democracia, para criticar el proceso electoral del domingo en Nicaragua, que culminó con la victoria del actual presidente Daniel Ortega, a quien comienzan de tildar de dictador.
Ya el país centroamericano había protestado “enérgicamente” el 7 de julio pasado ante lo que definió como “insólitas declaraciones” de la República Dominicana, condenando la detención de dos aspirantes presidenciales de la oposición en el país centroamericano, que celebró sus elecciones generales el domingo 7 de este mes.
“Ante las insólitas declaraciones suyas sobre asuntos internos que solo conciernen al pueblo y Gobierno de Nicaragua, protestamos enérgicamente en nombre de la decencia, la soberanía, la no intromisión, no injerencia, y no interferencia, que de acuerdo a todas las Cartas Internacionales que rigen la vida soberana entre los Estados, nos debemos”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, en una nota dirigida al canciller Roberto Álvarez.
La crisis de Haití Otra posición del gobierno de Abinader que nos atañe directamente y cuyo notable esfuerzo ha merecido un amplio respaldo del liderazgo nacional, es la relacionada con la crisis que padece Haití, el país más indigente del continente y uno de los más pobres del hemisferio.
El gobierno de Abinader se presenta en ocasiones como un Quijote ante la comunidad internacional, clamando con vehemencia una colaboración que raya en ocasiones con la diplomacia bilateral y que ya han padecido sus antecesores.
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre Abinader fue patético: “Quiero decirlo hoy de la manera más sincera y fuera del lenguaje diplomático... es imperativo manifestar, de la manera más firme y tajante posible, que la comunidad internacional no debe, ni puede, abandonar al pueblo haitiano en este momento en que los niveles de inseguridad lo están llevando a su autodestrucción”.
El mandatario alertó que ante la división actual que existe entre el liderazgo haitiano y la peligrosa presencia de bandas criminales que controlan una buena parte de su territorio, los haitianos por sí solos no podrán pacificar su país y mucho menos garantizar las condiciones para establecer un mínimo de orden.
Consideró que lo más importante e inmediato es la seguridad en Haití, y que solo después de haberlo logrado, pueden llevarse a cabo unas elecciones libres, justas y confiables.
Los duros planteamientos de Abinader solo encontraron la solidaridad de los gobiernos de Panamá y Costa Rica, con quienes posteriormente firmó un acurdo el 20 de octubre.
China y Venezuela Otras posiciones del gobierno de Abinader, que llamaron poderasamente la atención y que demarcaron su política internacional desde sus inicios, fueron los casos de la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela.
El país presenció con asombro cuando el mandatario al demarcar su política exterior en el discurso de toma de posesión el 16 de agosto de 2020, expresando que fortalecería las relaciones estratégicas con Estados Unidos, principal socio comercial, donde residen más de dos millones de dominicanos.
Además, que seguiría vigorizando las relaciones con todas las regiones del mundo, incluida la Unión Europea, especialmente los socios españoles, y por supuesto redoblando los esfuerzos para ser un actor de transformación económica y promotor de la democracia y valores en América latina y el Caribe.
Desde ese momento las relaciones que se establecieron el 1 de mayo de 2018 con China, se mantunvieron pero comenzaron a enfriarse con altas y bajas.
Abinader sostuvo que en términos de inversiones, las empresas chinas podrían realizarlas en áreas que no sean estratégicas para la seguridad.
Sería necesario el tortuoso proceso para obtener las vacunas contra el Covid-19, para que nuestras autoridades volvieran las miradas hacia el Gigante Asiático.
En el caso de Venezuela el cambio de las relaciones diplomáticas no fue menos impactante.
Desde 2019 las relaciones se habían deteriorado con el voto de República Dominicana ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) de no reconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro.
El gobierno de Abinader mantuvo esa política y llegó a pensarse en una ruptura con el gobierno de Maduro, al no reconocer a la Asamblea Nacional venezolana elegida en las elecciones del pasado diciembre, por considerar que carecieron de garantías democráticas.
No obstante, en enero República Dominicana dejó de reconocer a Juan Guaidó como jefe de Estado interino de Venezuela, cuando terminó su mandato de presidente de la Asamblea Nacional, y planteó una salida mediante el diálogo.
EEUU advierte que la comunidad internacional no asumirá la seguridad en Haití
El subsecretario de Estado para la Lucha contra el Narcotráfico de EE.UU., Todd D. Robinson. Foto EFE
EFE | Puerto Príncipe
Estados Unidos advirtió este martes que la comunidad internacional no irá "al rescate" de Haití para solucionar la grave crisis de seguridad que vive el país caribeño, ocasionada por el auge de las bandas armadas.
Así lo manifestó el subsecretario de Estado para la Lucha contra el Narcotráfico, Todd D. Robinson, durante una visita a Puerto Príncipe, en la que anunció una donación de 60 vehículos y de 200 equipos de protección a la Policía Nacional de Haití.
"Al final de cuentas, no va a ser la comunidad internacional la que venga al rescate de Haití. Van a ser los haitianos, van a ser las autoridades haitianas, va a ser la Policía haitiana quienes van a ser responsables de la seguridad en el país", aseveró Robinson en una comparecencia de prensa en la embajada de su país.
No obstante, Robinson, quien encabeza la tercera delegación de alto nivel enviada por Washington a Haití desde finales de septiembre, aseguró que la seguridad en Haití es una "prioridad" para la Estados Unidos.
NADA DE TROPAS
Ante preguntas de la prensa, Robinson afirmó que no tiene "ninguna información" sobre el envío de tropas estadounidenses a Haití o a la vecina República Dominicana.
También matizó las declaraciones realizadas hace dos semanas por la portavoz de la Casa Blanca Jen Psaki sobre la posibilidad de que EE.UU. apoye a la Policía de Haití en su intento de abrir corredores seguros para permitir el reparto de combustible, que ha sido interrumpido por los bloqueos que imponen las bandas armadas.
Robinson aclaró que el compromiso de Estados Unidos es trabajar con las autoridades haitianas "en general", descartando de forma tácita el despliegue de fuerzas de seguridad sobre el terreno.
VEHÍCULOS PARA LA POLICÍA
El anuncio más concreto fue la donación de 60 vehículos a la Policía Nacional para enfrentar a las bandas armadas, que han multiplicado sus ataques desde comienzos de septiembre, aprovechando la inestabilidad política agravada tras el asesinato del presidente Jovenel Moise, cometido el 7 de julio pasado.
De esos vehículos, 19 fueron entregados "recientemente" a la Policía haitiana y el resto llegarán "en los próximos meses", según palabras de Robinson.
Además, "en los próximos días" se entregarán 200 equipos de protección a los agentes que están en la primera línea del combate contra las bandas.
Las pandillas son responsables de secuestros, asesinatos, robos y violaciones que atemorizan a la población y desde mediados de septiembre han causado una crisis de desabastecimiento de combustible, con sus ataques a los camiones cisterna e imponiendo bloqueos de carreteras.
ESTADOUNIDENSES SECUESTRADOS
Washington sí envió a Puerto Príncipe un equipo del FBI para tratar el caso del secuestro de un grupo de misioneros y sus familias, 16 de nacionalidad estadounidense y otro canadiense.
Robinson dijo que no tiene nuevas informaciones sobre el secuestro de los misioneros, que fueron raptados el pasado 16 de octubre cuando regresaban a casa después de visitar un orfanato en las afueras de la capital haitiana.
No obstante, garantizó que Estados Unidos colabora estrechamente con las autoridades locales con el propósito de llevar a casa lo antes posible a sus ciudadanos.
Esta es la tercera delegación de alto nivel de Estados Unidos que visita Haití desde finales de septiembre.
La subsecretaria de Estado de Seguridad Civil, Democracia y Derechos Humanos, Uzra Zeya, viajó a Haití el pasado 12 de octubre para tratar de la cuestión de la inseguridad.
Dos semanas antes, el asesor para Latinoamérica del presidente Joe Biden, Juan González, encabezó otra delegación a Puerto Príncipe, destinada a tratar la crisis migratoria que también tiene a Haití en su centro.
José Miguel de la RosaJosé Miguel de la Rosa noviembre 8, 2021
Gobiernos RD y Haití retoman el diálogo desde esta semana
Más de 13 mil miembros del Ejército han sido apostados para reguardar la frontera . Archivo
SANTO DOMINGO.-El gobierno de Haití ha manifestado su interés en mantener una buena relación diplomática con la República Dominicana, por lo que ha designado a Daniel Supplice como representante para reanudar el diálogo bilateral, momento en que las autoridades dominicanas han adoptado medidas para prevenir que la crisis en el vecino país trascienda la frontera y afecte de este lado de la isla.
Suplice, un exembajador de su país ante la República Dominicana desde abril del año 2015, se espera que llegue al país esta semana acompañado de una comitiva que representará al primer ministro Ariel Henry, quien ha expresado al presidente Luis Abinader su interés en mantener una conversación fluida que se ha visto afectada por las declaraciones del canciller Claude Joseph, al decir que en la República Dominicana también había inseguridad.
El presidente Luis Abinader ha dicho que mantendrá la comunicación con el primer ministro de Haití y que no descartaba una posible reunión para tratar la situación que afecta al pueblo haitiano y que tiene repercusiones en el lado dominicano.
Debido a la crisis haitiana, el Ministerio de Defensa ha desplegado más de 13 mil miembros de las Fuerzas Armadas en la frontera desde Montecristi hasta Pedernales, con el uso de drones y de helicópteros, además de vehículos todo terreno y los aviones Súper Tucano, mientras que el ministro de Defensa, teniente general Carlos Luciano Díaz Morfa, informó al mandatario que todo está bajo control en la línea limítrofe.
El mandatario se ha mantenido dando seguimiento de cerca a la situación, y aseguró la semana pasada que se mantendrá la seguridad de la frontera.
Diálogo
El presidente y el liderazgo nacional continuarán hoy el diálogo que se ha estado realizando para impulsar una serie de reformas.
En su última sesión los representantes de los partidos expresaron apoyo a las medidas que anunció el gobierno ante la situación en Haití.
Entre esas medidas está la no renovación automática de visa para los estudiantes haitianos en el país, atención en los hospitales solo en caso de emergencia, auditoría al Plan Nacional de Regulación, establecer 38 oficinas en todo el territorio con el propósito de identificar a todos los extranjeros y organizar reuniones con sectores productivos para tratar sobre mano de obra.
Garantiza seguridad
El comandante del Ejército, mayor general Julio Ernesto Florián Pérez, garantizó la seguridad en la zona fronteriza y aseguró que todo está bajo control.
El alto jefe militar reveló que con el fin de resguardar la integridad y la soberanía del territorio dominicano, fue intensificado el número de los efectivos militares que custodian celosamente la frontera dominico haitiana.
Para el historiador Manuel Núñez, especialista en el tema dominico-haitiano, la situación de Haití es de extrema gravedad y aprovecha para advertir que lo que se está produciendo actualmente, puede en cualquier momento impactar a República Dominicana.
“La comunidad internacional ha abandonado la situación tras 17 años de la Minustah con un gasto anual de 900 millones de dólares.
Todo eso ha sido inútil y están cansados esos proveedores y ante esa situación, se plantea un riesgo a la propia existencia de la República Dominicana como tal, porque ahí ya no hay un estado-nación, sino un territorio con gente que son utilizadas por las ONG”, alertó.
Situación de crisis
—1— Medidas
El gobierno ha anunciado una serie de medidas para controlar la presencia de haitianos indocumentados.
—2— Ayudas
Abinader ha reiterado el llamado de ayuda a la comunidad internacional.
—3— En contra
Sectores han expresado desacuerdo con las medidas que ha tomado el gobierno ante la situación de crisis.
El presidente del Tribunal Constitucional, doctor Milton Ray Guevara, afirmó que las potencias que saquearon a Haití y que han estado tumbando y reponiendo gobiernos allí, tienen la responsabilidad de encontrar una solución a la grave crisis institucional y social de los haitianos y no pueden pretender echarle el problema a la República Dominicana.
Ray Guevara dijo que esas potencias han fracasado en Haití y ante la dimensión extraordinaria de los problemas actuales, “que no nos pidan que resolvamos el problema de Haití, que no nos pidan campamentos de refugiados aquí; nosotros no vamos a aceptar eso como dominicanos. Ellos tienen recursos y pueden ayudar a resolver el problema de Haití”.
Entrevistado por Pablo McKinney en su programa televisivo “McKINNEY”, por Color Visión, el magistrado declaró que el caso de la crisis institucional de Haití, ellos tienen un problema de fondo por el hecho de que copiaron la Constitución de Francia de la Quinta República que divide el poder entre el Parlamento y el Presidente, lo que es impracticable en un país de las características de Haití.
Reconoció que no se puede hablar de crear un fideicomiso para ese Estado fallido porque está expresamente prohibido por las Naciones Unidas por el tema de la descolonización, “pero algo hay que hace por Haití y la responsabilidad mayor de todo ese proceso de regeneración de Haití es de la comunidad internacional”.
El presidente del Tribunal Constitucional consideró que lo que puede hacer el pueblo y el gobierno dominicano es “colaborar con la solución de los problemas de Haití”, pero no intentar solucionar lo que a su juicio constituye una responsabilidad de la comunidad internacional.
En cambio, Ray Guevara dijo que lo que corresponde al gobierno dominicano es “aplicar las leyes” y expresó su satisfacción porque “el presidente Luis Abinader tiene claridad de la necesidad de proteger al pueblo dominicano y la soberanía del país. El presidente está bien inspirado y sabe lo importante de defender la Constitución”.
Reclamó que se apliquen las leyes, especialmente la de Migración y el Código Laboral.
Un aspecto importante tanto de la Constitución como del momento que vive el país es que se apruebe la ley de propiedad inmobiliaria en la frontera para que se defina que allí los propietarios tienen que ser los dominicanos.
“La propiedad inmobiliaria en la región fronteriza debe ser esencialmente de los dominicanos. Nosotros no podemos permitir que esas tierras sean adquiridas por extranjeros”, apuntó el presidente del Tribunal Constitucional.
Manifestó que muchas comunidades fronterizas están siendo abandonadas, “por lo que hemos pedido que la frontera sea de preferencia de los dominicanos, porque es ahí donde comienza la patria”.
La Constitución hoy
Al comparar las modificaciones constitucionales que ha sufrido la Carta Magna desde su proclamación el 6 de noviembre de 1844, Ray Guevara dijo que sobresalen la del 29 de abril de 1963 que superó la dictadura trujillista y la del 26 de enero de 2010 “que es la más avanzada de América y heredera de la de 1963” que fue “la Constitución social de la República Dominicana”.
“La grandeza de la constitución del 2010 no es solamente que crea cuatro categorías de derechos fundamentales (Derechos Civiles y Políticos, Derechos Económicos y Sociales, Derechos Culturales y Deportivos, Derechos Colectivos, Difusos y Medio Ambientales), sino que crea las garantías para que se puedan ejercer esos derechos”, apuntó el magistrado.
Explicó que lo que distingue a la Constitución de 2010 de las anteriores es que se dio un salto de la defensa de los derechos individuales a la consagración de los derechos colectivos, sociales y económicos, con las garantías constitucionales necesarias para ejercerlos.
Destacó que esa Constitución tiene además un defensor, que es el Tribunal Constitucional, pero que le faltan las leyes complementarias que, que son fundamentales y les darán mayor raíz a la Carta Magna.
Entre esas leyes fundamentales citó la de propiedad inmobiliaria en la zona fronteriza, la de delimitación territorial y la ley de indultos, por lo que hace años que no se otorgan perdones a presos porque se deben otorgar “de conformidad con la ley y no hay ley todavía”.
Además, expresó que es necesario hacer aprobar la ley de referéndum que materializaría la gran innovación de habilitar los mecanismos de participación democrática que tiene la Constitución, entre ellos el plebiscito, el referéndum, la iniciativa de legislación popular y la municipal.
Definió como “muy grave” que se nombren comisiones para estudiar las leyes complementarias de la Constitución y al final no se conozcan y aprueben en el Congreso Nacional.
“A esa Constitución hay que darle los mecanismos esenciales para que su radio de acción pueda llegar más lejos y más profundamente en el cuerpo social dominicano”, apuntó el magistrado.
Ray Guevara deploró que la enseñanza de la Constitución en las escuelas no se haya cumplido cabalmente a pesar de que ella misma lo establece. Recordó que hay un decreto que lo ordena y el Tribunal Constitucional ha firmado tres acuerdos con sendos ministros de Educación para que la materia se imparta en las aulas. Admitió que el actual ministro de Educación, Roberto Fulcar, está muy interesado y “creo que para el año que viene nosotros vamos a lograr que eso esté ahí”.
Gente querida, no gasten energías pensando que el Estado dominicano va a dar actas de nacimientos a extranjeros. Una cosa es ofrecer, por humanidad, servicios a las parturientas extranjeras, las actas de nacimientos son para los niños y niñas dominicanos. Caso cerrado, a trabajar
@raquelarbaje Gente querida, no gasten energías pensando que el Estado dominicano va a dar actas de nacimientos a extranjeros. Una cosa es ofrecer, por humanidad, servicios a las parturientas extranjeras, las actas de nacimientos son para los niños y niñas dominicanos. Caso cerrado, a trabajar.
https://twitter.com/raquelarbaje/status/1420600692079800323?s=20
Díaz-Canel dice EEUU fracasa en su "empeño de destruir a Cuba"
AFP
La Habana, Cuba.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo el viernes que Estados Unidos ha "fracasado en su empeño de destruir a Cuba", en un mensaje un día después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, criticara al gobierno de la isla por la represión de las inéditas protestas del 11 y 12 de julio.
"EEUU ha fracasado en el empeño de destruir a Cuba a pesar de que, para conseguirlo, ha malgastado miles de millones de dólares", dijo en Twitter, luego de que Biden calificara a Cuba como un Estado "fallido" que reprime a sus ciudadanos.
La política exterior de Biden es en buena medida indistinguible de la de Trump
Noam Chomsky
Las medidas de política interior del presidente Joe Biden, sobre todo en el plano económico, resultan bastante alentadoras, y ofrecen mucha esperanza en un futuro mejor. No se puede decir lo mismo de la agenda de la administración en política exterior, tal como revelan las penetrantes intuiciones y los sagaces análisis de Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva con C.J. Polychroniou para Truthout[publicada a finales del pasado mes de marzo]. Chomsky, intelectual público de renombre mundial, es catedrático emérito del MIT y profesor laureado de Lingüística en la Universidad de Arizona. La entrevista ha sido ligeramente editada por razones de claridad y espacio.
C. J. Polychroniou: Noam, después de dos meses en la Casa Blanca, la agenda de política exterior de Biden empieza a cobrar forma. ¿Qué señales hay hasta ahora de la manera en que la administración Biden piensa encarar los retos a la hegemonía que plantean sus rivales geopolíticos primordiales, a saber, Rusia y China?
El desafío a la hegemonía norteamericana planteado por Rusia y, sobre todo, por China ha sido asunto importante del discurso de la política exterior desde hace un tiempo, con un acuerdo persistente sobre la gravedad de la amenaza.
La cuestión es claramente compleja. Una buena regla práctica consiste en echar un vistazo escéptico cuando hay acuerdo general sobre algún asunto complejo. Y éste no es una excepción.
Lo que por lo general encontramos, creo, es que Rusia y China impiden a veces acciones norteamericanas destinadas a aplicar su hegemonía global en regiones de su periferia [de Rusia y China] que son de particular preocupación para ellos. Podemos preguntarnos si tienen justificación en su intento de limitar de este modo el abrumador poder norteamericano, pero eso dista mucho de la forma en la que se entiende por lo común ese desafío: como esfuerzo por desplazar el papel global norteamericano en el sostenimiento de un orden internacional liberal, fundamentado en reglas, por parte de nuevos centros de poder hegemónico.
¿Desafían en realidad Rusia y China la hegemonía norteamericana en las formas comúnmente entendidas?
Rusia no es un actor de envergadura en la escena mundial, aparte de su fuerza militar, que es un residuo (muy peligroso) de su anterior estatus. No puede en principio ni compararse con los EE.UU. en alcance e influencia.
China ha experimentado un crecimiento económico espectacular, pero está todavía lejos de acercarse al poder de los EE.UU. en casi cualquier dimensión. Sigue siendo un país relativamente pobre, que figura en el puesto 85 en el Índice de Desarrollo Humano, entre Brasil y Ecuador. Los EE. UU., si bien no aparecen cerca de lo más alto debido a su pobre historial en material de bienestar social, están bastante por encima de China. En fuerza militar y alcance global (bases, fuerzas en combate activo) no hay comparación, las multinacionales con origen en los EE. UU. poseen la mitad de la riqueza mundial y son las primeras (a veces las segundas) en casi cualquier categoría. China queda bastante por detrás. China se enfrenta asimismo a graves problemas internos (ecológicos, demográficos, políticos). Los EE.UU., por contraposición, gozan de ventajas internas y de seguridad sin paralelo en ningún otro lugar.
Consideremos las sanciones: un instrumento de poder mundial de primer orden para un país de la Tierra: los EE.UU. Son, por ende, sanciones de terceros. Si las desobedeces, se te acabó la suerte. Te pueden dejar fuera del sistema financiero mundial, o cosas peores. Viene a ser lo mismo donde quiera que miremos. Si contemplamos la historia, encontramos los ecos habituales del consejo que en 1947 dio al presidente el senador Arthur Vandenberg, que consistía en “meter el miedo en el cuerpo al pueblo norteamericano”, si quería suscitar en ellos un frenesí de temor por la amenaza rusa de apoderarse del mundo. Sería necesario ser “más claros que la verdad”, tal como explicaba Dean Acheson, uno de los creadores del orden de postguerra. Se estaba refiriendo al NSC-68 de 1950, un documento fundacional de la Guerra Fría, desclasificado décadas más tarde. Su retórica sigue resonando todavía hoy, de un modo u otro, en relación a China.
La NSC-68 apelaba a una enorme progresión militar y a la imposición de disciplina en nuestra sociedad, peligrosamente libre, para que podamos defendernos del “Estado esclavo” con su “implacable propósito… de eliminar el desafío de la libertad” por doquier, estableciendo un “poder total sobre todos los hombres [y] absoluta autoridad sobre el resto del mundo”. Y así sucesivamente, en un flujo impresionante.
China se enfrenta al poder norteamericano… en el mar del Sur de China, no en el Atlántico o en el Pacífico. Hay también un desafío económico. En ciertos campos, China es líder mundial, sobre todo en energías renovables, donde va bastante por delante de otros países, tanto en volumen como en calidad. Es también la base mundial de la manufactura, aunque los beneficios van en su mayoría a otros lugares, a gestores como Foxconn, de Taiwán, o a los inversores de Apple, que dependen cada vez más de los derechos de propiedad intelectual, los exorbitantes derechos de patentes que son parte central de los acuerdos de “libre comercio”, altamente proteccionistas.
La influencia global de China se está extendiendo, a buen seguro, en la inversión, el comercio, la adquisición de instalaciones (como la gestión del puerto principal de Israel). Esa influencia es probable que se extienda, de seguir adelante con el suministro de vacunas prácticamente a precio de coste, comparado con el acaparamiento de vacunas por parte de Occidente y su intento de impedir la distribución de una “Vacuna popular”, con el fin de proteger las patentes y beneficios de las grandes empresas. China está progresando también de modo substancial en alta tecnología, para gran consternación de los EE.UU., que tratan de impedir su desarrollo.
Resulta bastante extraño considerar todo esto como un desafío a la hegemonía norteamericana.
La política norteamericana podría contribuir a crear un desafío más grave por medio de actos hostiles y de enfrentamiento que impulsen a Rusia y a China a unirse más como reacción. De hecho, es lo que ha ido sucediendo con Trump, y en los primeros días de Biden, aunque Biden sí que respondió en el último minuto al llamamiento de Rusia de renovar el Nuevo Tratado START de limitación de armas nucleares, poniendo a salvo el único elemento de envergadura del régimen de control de armas que había escapado a la labor de demolición de Trump.
Está claro que lo que hace falta son negociaciones y diplomacia sobre cuestiones disputadas, y cooperación de veras en cuestiones tan cruciales como las del calentamiento global, el control de armamento y las futuras pandemias, crisis todas muy graves que no conocen fronteras. Que el equipo de halcones de la política exterior de Biden vaya a tener la sensatez de moverse en esa dirección es algo de momento poco claro, en el mejor de los casos, y aterrador, en el peor. A falta de presiones populares significativas, no pintan bien las perspectivas.
Otra cuestión que exige atención popular y activismo es la política de proteger la hegemonía buscando dañar a potenciales rivales, muy públicamente en el caso de China, pero también en otros lugares, a veces con formas que resultan difíciles de creer.
Un ejemplo notable se encuentra sepultado en el Informe Anual para 2020 del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que se honra en presentar su secretario, Alex Azar. En el subapartado, “Combatir influencias malignas en las Américas”, el informe discute los esfuerzos de la Oficina de Asuntos Globales (OGA) del Departamento por mitigar los esfuerzos de aquellos estados, entre los que se cuentan Cuba, Venezuela y Rusia, que están trabajando para aumentar su influencia en la región en detrimento de la seguridad y protección de los EE.UU. La OGA se coordinó con otras agencias del gobierno norteamericano para fortalecer lazos diplomáticos y ofrecer ayuda técnica y humanitaria a fin de disuadir a los países de la región de que acepten ayuda de estos estados malintencionados. Entre los ejemplos se cuenta el utilizar la oficina del Agregado Sanitario de la OGA para persuadir a Brasil de que rechace la vacuna rusa de la COVID-19 y ofrecer asistencia técnica de la CDC [Centro de Control de Enfermedades], en lugar de que Panamá acepte una oferta de médicos cubanos, [La cursiva es mía].
En medio de una furiosa pandemia, de acuerdo con este informe, debemos bloquear malignas iniciativas que ayuden a las desgraciadas víctimas.
Con la grotesca mala gestión del presidente Jair Bolsonaro, Brasil se ha convertido en una historia global de terror por su fracaso a la hora de enfrentarse a la pandemia, pese a sus notables institutos de salud y su buen historial, en el pasado, de vacunaciones y tratamientos. Sufre de una grave escasez de vacunas, de manera que los EE.UU. se enorgullecen de sus esfuerzos por impedirles que utilicen la vacuna rusa, que las autoridades occidentales reconocen comparable a las vacunas Moderna y Pfizer que utilizamos aquí.
Lo que resulta todavía más asombroso, tal como comenta el autor de este artículo en el Brasil Wire, ubicado en la UE, es “que los EE.UU. disuadieran a Panamá de que aceptara médicos cubanos, que han estado globalmente en primera línea contra la pandemia, trabajando en más de cuarenta países”. Debemos proteger a Panamá de la “maligna influencia” del único país del mundo que muestra la clase de internacionalismo que es necesario para salvar al mundo del desastre, crimen que debe impedir el poder hegemónico global.
La histérica dedicación de Washington a aplastar a Cuba desde los primeros días de su independencia en 1959 constituye uno de los fenómenos más extraordinarios de la historia moderna, pero, con todo, el grado de sadismo constituye una constante sorpresa.
Por lo que respecta a Irán, tampoco parece haber señales de esperanza, al haber nombrado la administración Biden a Richard Nephew, arquitecto de sádicas sanciones contra Irán con Barack Obama, como segundo del enviado a Irán. ¿Correcto o no?
Biden adoptó el programa sobre Irán de Trump prácticamente sin cambios, hasta en la retórica. Vale la pena recordar los hechos.
Trump rescindió la participación norteamericana en la JCPOA (el acuerdo nuclear), violando la Resolución 2331 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que obliga a todos los estados a someterse a la JCPOA, y violando los deseos de los demás signatarios. En un impresionante despliegue de poder hegemónico, cuando los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas insistieron en ceñirse a la 2331 y no ampliar las sanciones de las Naciones Unidas, el secretario de Estado, Mike Pompeo, los mandó a paseo: Renueven ustedes las sanciones. Trump impuso nuevas sanciones extremadamente severas a las que los demás se ven obligados a atenerse, con el objetivo de causar el máximo sufrimiento a los iraníes, de modo que el gobierno pueda ceder y acepte su exigencia de que el JCPOA se vea substituido por un nuevo acuerdo que imponga restricciones mucho más duras a Irán. La pandemia ofreció nuevas oportunidades de torturar a los iraníes, privándoles de una ayuda que necesitaban desesperadamente.
Además, es responsabilidad de Irán dar los primeros pasos hacia unas negociaciones en las que capitular ante las exigencias, poniendo fin a las acciones que llevó a cabo como reacción a la criminalidad de Trump.
Tal como hemos debatido antes, tiene su mérito la exigencia de Trump de que se puede mejorar la JCPOA. Una solución bastante mejor consiste en establecer una zona libre de armas nucleares (o una zona libre armas de destrucción masiva) en Oriente Medio (exceptualdo a Israel)*. Hay solo un obstáculo: que no lo permitirán los EE.UU., que vetan la propuesta cada vez que surge en los foros internacionales, como se ha visto muy recientemente en el caso del presidente Obama. Se entiende bien la razón: es necesario proteger de las inspecciones el importante arsenal de Israel. Los EE.UU. ni siquiera reconocen formalmente su existencia. Hacerlo perjudicaría el enorme aluvión de ayuda norteamericana a Israel, que puede discutirse si viola las leyes norteamericanas, una puerta que no quiere abrir ninguno de los partidos políticos. Es otra cuestión que no se discutirá siquiera, a menos que la presión popular haga imposible suprimir eso.
En el discurso norteamericano, se critica a Trump debido a que su política de torturar a los iraníes no tuvo éxito a la hora de conseguir que capitulase su gobierno. Esa posición recuerda a los pasos dados por Obama -y enormemente elogiados- de relaciones limitadas con Cuba, puesto que, tal como explicó, nos hacen falta tácticas nuevas después de que hayan fracasado nuestros esfuerzos por llevar la democracia a Cuba: a saber, una despiadada guerra terrorista que casi nos llevó a la extinción en la crisis de los misiles de 1962 y sanciones de una crueldad sin paralelo condenadas de forma unánime por la Asamblea General de las Naciones Unidas (salvo Israel). De manera parecida, se critican nuestras guerras en Indochina, los peores crímenes desde la II Guerra Mundial, por ser un “fracaso”, como es el caso de la invasión de Irak, un ejemplo de libro del “supremo crimen internacional” por el que se ahorcó a los criminales de guerra nazis.
Se encuentran estas entre las prerrogativas de un verdadero poder hegemónico, inmune a las carcajadas de los extranjeros y confiado en el apoyo de aquellos a los que un crítico acerbo llamó una vez “rebaño de mentes independientes”, el grueso de las clases instruidas y la clase política.
Biden adoptó el conjunto del programa de Trump sin cambio alguno. Y para más inri, nombró a Richard Nephew como segundo del enviado a Irán. Nephew ha explicado sus puntos de vista en su libro The Art of Sanctions, en el que delinea la adecuada “estrategia para hacer aumentar el sufrimiento de modo cuidadoso, metódico y eficaz en aquellos campos que suponen vulnerabilidades, a la vez que se evita aquellos que no”. Justo la elección correcta para la política de torturar a los iraníes porque el gobierno al que desprecia la mayoría de ellos no se pliega a las exigencias de Washington.
La política del gobierno norteamericano respecto a Cuba e Irán proporciona una información muy valiosa sobre cómo funciona el mundo bajo la dominación de un poder imperial.
Desde que se volvió independiente en 1959, Cuba ha sido objeto de una implacable violencia y tortura por parte de los EE.UU., que ha llegado a niveles de verdadero sadismo, sin apenas una palabra de protesta por parte de los sectores de la élite. Afortunadamente, los EE.UU. son un país desacostumbradamente libre, de modo que tenemos acceso a registros desclasificados que explican la ferocidad de los esfuerzos por castigar a los cubanos. El crimen de Fidel Castro, explicaba el Departamento de Estado en los primeros años, consiste en su “desafío con éxito” de la política norteamericana desde la doctrina Monroe de 1823, que establecía el derecho de Washington a controlar el hemisferio. Se requieren medidas claramente severas para sofocar esos esfuerzos, como entendería bien cualquier Don de la Mafia, y la analogía del orden mundial con la Mafia es considerablemente merecida.
Buena parte de lo mismo vale para Irán desde 1979, cuando un levantamiento popular derribó al tirano instalado por los EE.UU en un golpe militar que dejó al país sin su régimen parlamentario. Israel había disfrutado de estrechas relaciones con Irán durante los años de la tiranía del Shah y de violaciones extremas de derechos humanos, y, al igual que los EE.UU., quedó consternada por su derrocamiento. El embajador de facto de Israel en Irán, Uri Lubrani, expresó su “firme” convicción de que pudiera someterse el levantamiento y se repusiera al Shah “con una fuerza relativamente pequeña, decidida, despiadada, cruel. Quiero decir que los hombres que dirijan esa fuerza tendrán que estar emocionalmente hechos a la posibilidad de que tengan que matar a diez mil personas”.
Las autoridades norteamericanas se mostraron muy de acuerdo en ello. El presidente Carter envió al general de la OTAN Robert E. Huyser a Irán para tratar de convencer a los militares iraníes de que se encargaran de la tarea, una hipótesis confirmada por documentos internos que han visto recientemente la luz. Y la rechazaron, al considerarla imposible. Poco después, Sadam Husein invadió Irán, un ataque que causó centenares de miles de muertos entre los iraníes, con total apoyo de la administración Reagan, hasta cuando Sadam recurrió a armas químicas, primero contra los iraníes, luego contra los kurdos iraquíes en las atrocidades de Halabja. Reagan protegió a su amigo Husein atribuyendo los crímenes a Irán y bloqueando la censura del Congreso. Pasó después a un apoyo militar total a Husein con fuerzas navales en el Golfo. Un navío norteamericano, el USS Vincennes, derribó a un avión de pasajeros iraní en un espacio aéreo comercial claramente señalado, matando a 290 personas, y volvió a su base, en la que fue recibido por todo lo alto, y donde su comandante y el oficial de vuelo que había dirigido la destrucción del avión comercial fueron recompensados con la Medalla al Honor.
Dándose cuenta de que no podía luchar contra los EE.UU., Irán, efectivamente, capituló. Washington pasó entonces a severas sanciones contra Irán, al tiempo que recompensaba a Husein de forma tal que aumentaba de manera aguda las amenazas a Irán, que acababa justo de salir de una guerra demoledora. El presidente Bush I invitó a ingenieros nucleares iraquíes a los EE.UU. para su formación avanzada en la producción de armas nucleares, lo cual no era un asunto sin importancia para Irán. Impulsó la ayuda agrícola que Husein necesitaba desesperadamente después de haber destruido feraces zonas agrícolas con su ataque con armas químicas contra los kurdos iraquíes. Envió una misión de alto nivel a Irak, encabezada por el líder republicano en el Senado, Bob Dole, posteriormente candidato presidencial, para presentar sus respetos a Husein, para asegurarle de que se moderarían los comentarios críticos en su contra en Voice of America, [emisora propagandística de radio norteamericana] y para aconsejar a Husein que ignorase los comentarios críticos en la prensa, algo que no podía impedir el gobierno norteamericano.
Esto sucedió en abril de 1990. Pocos meses después, Husein desobedeció (o malentendió) las órdenes e invadió Kuwait. Y entonces todo cambió.
Casi todo. Continuó el castigo a Irán por su “exitoso desafío”, con severas sanciones, y nuevas iniciativas del presidente Bill Clinton, que emitió órdenes ejecutivas y firmó una legislación del Congreso que imponía sanciones a las inversiones en el sector petrolífero, base de su economía. Europa puso objeciones, pero no tenía manera de de evitar las sanciones extraterritoriales norteamericanas.
Sufrieron asimismo las empresas norteamericanas. Un especialista en Oriente Medio de la Universidad de Princeton, Seyed Hossein Mousavian, antiguo portavoz de los negociadores nucleares iraníes, informa de que Irán ofreció un contrato multimillonario en dólares a la empresa energética norteamericana Conoco. La intervención de Clinton bloqueando el acuerdo clausuró una oportunidad de reconciliación, uno de los muchos casos que analiza Mousavian.
Las acciones de Clinton formaban parte de un patrón general, un patrón inusual. Por lo común, sobre todo en cuestiones relativas a la energía, la política se ajusta a los comentarios de Adam Smith sobre la Inglaterra del siglo XVIII, en la cual los “dueños de la humanidad”, que poseen la economía privada, son los “arquitectos principales” de la política del gobierno, y actúan para asegurarse de que sus intereses queden por delante, por “penoso” que sea el efecto sobre otros, incluida la gente de Inglaterra. Son raras las excepciones, e instructivas.
Cuba e Irán constituyen dos excepciones notables. Hay intereses comerciales de envergadura (farmacéuticas, energía, “agribusiness”, aviación y otros) que han estado dispuestos a entrar en los mercados de Cuba e Irán y establecer relaciones comerciales con empresas del país. El poder del Estado prohibe dar esos pasos, fallando en contra de intereses provincianos de los “dueños de la humanidad” y en favor de la meta transcendente de castigar el desafío exitoso.
Hay mucho que decir sobre esas excepciones a la regla, pero eso nos llevaría demasiado lejos.
La publicación del informe sobre el asesinato de Jamal Khashoggi decepcionó a casi todo el mundo, salvo a Arabia Saudí. ¿Por qué adopta la administración Biden un enfoque blando respecto a Arabia Saudí y al príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, sobre todo, algo que llevó a Nicholas Kristof, columnista del New York Times, a escribir que “Biden … dejó escapar al asesino”?
No es difícil de adivinar. Quién quiere ofender a un estrecho aliado y a una potencia regional a la que el Departamento de Estado describió durante la II Guerra Mundial como “una formidable fuente de poder estratégico, y uno de los mayores premios materiales de la historia del mundo… probablemente el premio económico más rico en el campo de la inversión exterior”. El mundo ha cambiado en muchas cosas desde entonces, pero el razonamiento básico sigue siendo válido.
Biden había prometido que, de ser elegido, reduciría el gasto de Trump en armas nucleares, y que los EE.UU. no dependerían de las armas nucleares para su defensa. ¿Hay probabilidades de que veamos un giro drástico en la estrategia nuclear norteamericana con la administración Biden por el que el uso de estas armas sea bastante menos probable?
Ya sólo por razones de coste, se trata de una meta que debería figurar en lo más alto del orden del día de cualquiera que desee ver ese género de programas internos que el país necesita desesperadamente. Pero las razones van bastante más allá. La actual estrategia nuclear apela a preparativos de guerra, entendiendo por ello una guerra nuclear terminal….con China y Rusia.
Deberíamos recordar una observación de Daniel Ellsberg: las armas nucleares se usan constantemente, muy a la manera en que un atracador utiliza una pistola para apuntar a un tendero y decirle: “La bolsa o la vida”. Ese principio queda de hecho consagrado como política en un importante documento de 1995: “Fundamentos de Disuasión tras la Guerra Fría” elaborado por el Mando Estratégico de Clinton (STRATCOM). El estudio concluye que las armas nucleares son indispensables por su incomparable poder destructivo, pero aunque no se utilicen, “las armas nucleares arrojan siempre una sombra sobre cualquier crisis o conflicto”, permitiéndonos lograr nuestros fines mediante la intimidación: lo que apuntaba Ellsberg. El estudio prosigue autorizando el uso “preventivo” de armas nucleares y ofrece consejo a los planificadores, que no deberían “retratarnos como plenamente racionales y de cabeza fría”. Antes bien, la “imagen pública nacional que proyectemos” debería ser “que los EE.UU. pueden volverse irracionales y vengativos si se atacan sus intereses nacionales y que “puede parecer que algunos de esos elementos están potencialmente ‘fuera de control’”.
La “teoría del loco” de Richard Nixon, pero partiendo esta vez no de asociados sino de quienes diseñaron la estrategia nuclear.
Hace dos meses, entró en vigor el Tratado sobre Prohibición de Armas Nucleares de las Naciones Unidas. Las potencias nucleares se negaron a firmar, y siguen incumpliendo su responsabilidad, de acuerdo con la No Proliferación de Armas Nucleares, de tomar “medidas efectivas” para eliminar las armas nucleares. Esa posición no está grabada en piedra y el activismo popular podría provocar avances significativos en esa dirección, algo necesario para la supervivencia.
Desgraciadamente, ese nivel de civilización parece estar todavía más allá del alcance de los estados más poderosos, que corren en dirección contraria, actualizando y mejorando los medios para poner fin a la vida humana organizada sobre la Tierra.
Hasta los socios menores se suman a la carrera de la destrucción. Hace solo escasos días, el primer ministro británico, Boris Johnson “anunció un incremento de un 40 % del arsenal británico de cabezas nucleares. Su análisis… reconocía el ‘entorno de seguridad en evolución’, e identificaba a Rusia como la `más grave amenaza’ para Gran Bretaña”.
Queda mucho trabajo por hacer.
Noam Chomsky profesor laureado de la Universidad de Arizona y catedrático emérito de Lingüística del Massachusettes Institute of Technology, es uno de los activistas sociales más reconocidos internacionalmente por su magisterio y compromiso político. Su libro más reciente es “Climate Crisis and the Global Green New Deal: The Political Economy of Saving the Planet”.