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domingo, 3 de octubre de 2021

Mi reino no es de este mundo | por NOLBERTO LUIS SOTO

EL SOL NACIENTE

Mi reino no es de este mundo

¿Dónde están los verdaderos hostosianos en la defensa por una educación laica y positivista?

Por NOLBERTO LUIS SOTO 

En verdad que la histórica frase de un pensador que hubo de revolucionar el mundo y las sociedades en el siglo X1X en forma de tragedia y de comedia, cuando uno la analiza con detenimiento sesudo como que le entrega cierto viso de certidumbre, observando las ocurrencias de hechos que como por arte de magia se producen en círculos recurrentes en su base fundamental. En los años cincuenta de la Era de Trujillo, salió una Encuesta en el periódico El Caribe sobre la Educación laica y libre Hostosiana, con la aviesa intención de detractar al gran e insigne maestro Eugenio Ma. de Hostos y su proyecto de educación. Y tal como sucede en estos días la historia se repite cuando se quiere introducir la lectura bíblica en la Escuela dominicana, bajo el amparo del mito del eterno retorno, resucitando los desfasados criterios de la Edad Media.

Y me pregunto: ¿Dónde están los verdaderos hostosianos en la defensa por una educación laica y positivista? En la filosofía de Hostos el aula se constituía en un ensayo de naturaleza critica, científica, académica, no ortodoxa, sin los dogmas propios de la Religión; necesaria, reconozco, para el freno de las bajas pasiones de los hombres y mujeres, pero que tiene un vital espacio en los hogares, templos y en los retiros de la propia naturaleza donde se hacen veladas y rituales para sosegar la violencia del espíritu y encontrarse con su divinidad superior. Allí no hay interpretación para el desempeño de los problemas terrenales en sus versiones sociales, económicas e investigativas, sino metáforas, alegorías, comentarios y analogías entre lo temporal y lo celestial dado como misterio paradójico e inextricable; motivando las maravillas del universo y los temores catastróficos de la historia humana. La solución no es humana, el hombre se reconoce dañado y solo una intervención divina puede salvarlo de la catástrofe y su extremo, el apocalipsis: la ciencia no entra en su reino, porque:  mi reino no es de este mundo.

En el Contrato Social J.J Rousseau, profusamente racionalista, ilustrado, nos dice lo siguiente: Conviene mucho a un Estado que cada ciudadano tenga una religión que le haga amar sus deberes; pero los dogmas de esta religión no interesan al Estado ni a sus miembros más que en la medida que se relacionan con la moral y los deberes que está obligado a cumplir con respecto a los demás el que profesa. {P.165, Ed, Alba). Rousseau se inclina por el sometimiento del ciudadano a las leyes y la justicia, una razón de ser libre; Observa que los dogmas convierten a los ciudadanos en instrumento dóciles de los Monarcas, Reyes y hoy elites poderosas que se adueñan de su cerebro infeliz convirtiéndolos en servidumbre porque la rebelión es llama ardiente para sus asientos en el Estado.

Comenta en su obra más adelante que la finalidad es la conquista del paraíso, lo eterno, no lo temporal. Así debemos comprender con Hostos que, en el Aula, que está en el mundo, los escolares deben entrar a la comprensión de su mundo, no al más allá. Por tanto, esas visiones encontradas no deben ingresar al Aula con lectura bíblica generadora de controversias insalvables entre las creencias mismas y en paradoja con la interpretación de los eventos sociales, matemáticos, físicos, astronómicos, que les niegan su carácter fenoménico y de proyección para dejarlos a la voluntad divina. Hostos era la explicación que enseño a sus discípulos bajo la enseñanza científica, aunque no negó nunca a Dios

https://acento.com.do/opinion/mi-reino-no-es-de-este-mundo-8990616.html


NOLBERTO LUIS SOTO 
Profesor nsoto@acento.com.do
 Embajador acreditado en Panamá, 86-87. Embajador acreditado en Ecuador, 2000-2002. Diputado al Parlacen, Director Gral. Biblioteca Nacional. Rector Uteco (Universidad de Cotuí). Vicedecano Facultad de Humanidades,UASD, Prof. Meritísimo UASD. Lic. en Filosofía y Letras, Posgrado en Diplomacia y Relaciones Internacionales, Maestría en Epistemología y Metodología (UNAM), México. Estudios Doctorales en Intervención Social, Universidad Oviedo, España. Escritor.

viernes, 23 de abril de 2021

Eugenio María de Hostos y las tres causales / por ANDRÉS L. MATEO

DEL TIEMPO PRESENTE

Eugenio María de Hostos y las tres causales

La iglesia ha impedido que se imparta educación sexual en pleno siglo XXI. Junto a su oposición a las tres causales, es el signo del jurásico pensamiento esclerotizado del conservadurismo tradicional y la expresión más concreta de la desnaturalización del hostosianismo.

Por ANDRÉS L. MATEO 

Uno se asombra de observar el inmovilismo de la sociedad dominicana, cuyas ideas generales no sobrepasan las mentalidades del siglo XIX.  Una traba incesante, que incluye a gobernantes y gobernados. Cualquiera de los relatos contemporáneos del cibermundo podría calcinar la influencia irracional del escolasticismo en la educación y el nudo gordiano de las creencias religiosas. Pero la sociedad dominicana no ha rebasado el siglo XIX  todavía. Es insólito que la iglesia pueda aún manipular con los juicios atribuibles a un estado confesional. Vivimos el siglo XXI y es más que Jurásico que se reproduzca, casi con los mismos argumentos, la polémica entre el padre Billini y Eugenio María de Hostos.

Si fuera por la iglesia, en las escuelas dominicanas se enseñara todavía la física ptolomeica. Y  la tierra seguiría siendo el centro del sistema solar. Mucha gente oye hablar de la escuela hostosiana, y de Eugenio María de Hostos; e incluso son numerosos los libros escritos en nuestro país cuyo tema esencial es la revolución pedagógica que el hostosianismo introdujo en la educación. Pero es bueno saber, en rigor,  a qué fue en el plano del pensamiento y la pedagogía a lo que Hostos se enfrentó. Lo que Hostos desmontó en nuestro país fue el escolasticismo, que encarnaba una visión filosófica religiosa, proveniente del pensamiento aristotélico, cuyo reinado como escuela va desde el siglo XI al siglo XV. Está demás explicar que el escolasticismo conjugaba los saberes de la tradición greco romana con el saber del pensamiento cristiano y que, convertido el cristianismo en una teología, pasó a ser la ideología predominante de la edad media. Todo el proceso de enseñanza aprendizaje en la República Dominicana del 1879 se empinaba sobre los presupuestos escolásticos.

Hostos había estado en el país en el 1875, siendo memorables y poco estudiadas sus confrontaciones de esa etapa con el poder político. Pero cuando en el 1880 funda y dirige la primera escuela normal del país, lo hace armado del pensamiento positivista. El positivismo es muchas cosas al mismo tiempo en el mundo americano, pero a pesar de la influencia del krausismo en Hostos, en nuestro país desplegó un combate denodado contra la escolástica reinante. Como filosofía era lo naturalmente opuesto, y no solo porque privilegiaba como único medio de conocimiento la experiencia comprobada por la vía de los sentidos, sino porque obligaba a una visión general del mundo completamente diferente. En el positivismo no hay ninguna otra fuente de conocimiento que los que dimanan de la investigación y verificación científica de los hechos. Hay que aplicar todos los mecanismos de la lógica formal para construir el saber. Es por ello que Hostos fue atacado sin piedad por los representantes del pensamiento escolástico en el país, y su escuela estigmatizada como una escuela sin Dios.

Ver  hoy día el debate sobre las tres causales obliga a explicar qué pasó con las propuestas de regeneración social del hostosianismo. La influencia de Hostos es indesterrable de la historia del pensamiento dominicano, conforma un sistema, quizás el único sistema de pensamiento dominicano, porque lo integran una filosofía, una ética, una sociología, una estética, una pedagogía, una interpretación historiográfica, etc. Pero su fundamento primordial era construir hombres y mujeres libres. Eso llevó al hostosianismo a enfrentar la embestida de dos dictaduras: la de Ulises Heureaux y la de Trujillo. Trujillo llegó a patrocinar una “Encuesta sobre Hostos” en el diario El Caribe en el 1956, intentando sustituir la escuela hostosiana por la escuela trujillista. Y Lilís dejó escrito en su “Epistolario”, el hastío que sentía por el señor Hostos. La paradoja es que el hostosianismo triunfó como sistema de pensamiento, pero la iglesia y el dominio político del conservadurismo mediatizaron su efecto. Fue Lilís quien reburujó el liberalismo de “los azules”, con el conservadurismo de “los rojos”.

El país no ha rebasado todavía el siglo XIX,  y aunque el padre Billini es apenas una referencia histórica coyuntural, hay un obispo Masalles, y un coro de diputados y senadores que se dejan llevar hasta el santuario con las manos levantadas al cielo en señal de agradecimiento por el estado confesional en que vivimos. En la escuela dominicana, la iglesia ha impedido que se imparta educación sexual en pleno siglo XXI. Junto a su oposición a las tres causales, es el signo del jurásico pensamiento esclerotizado del conservadurismo tradicional y la expresión más concreta de la desnaturalización del hostosianismo.A Hostos lo arrinconaron con el Concordato. Ahora lo reviven como una antítesis histórica del escolasticismo que recupera las tres causales causales

https://acento.com.do/opinion/eugenio-maria-de-hostos-y-las-tres-causales-8936038.html

ANDRÉS L. MATEO

Escritor

Escritor, novelista, poeta, educador, critico literario, ensayista, investigador y filósofo. Ganador del Premio Nacional de Literatura 2004. Estudió Filología en la Universidad de La Habana. Actualmente es Decano de Estudios Generales, de la Universidad APEC. autor de las novelas Pisar los dedos de Dios,1979. La otra Penélope, 1982. La balada de Alfonsina Bairán, 1992. El Violín de la Adúltera, 2007.

domingo, 11 de agosto de 2019

Hostos y la realidad coyuntural de las Antillas | Nolberto Luis Soto

El Sol Naciente
Hostos y la realidad coyuntural de las Antillas
Nolberto Luis Soto  | 11 de agosto de 2019 | 12:02 am
Nolberto Luis SotoA propósito del Congreso Hostosiano en Santo Domingo. Con Auspicio Universidad de Mayagüez, P.R y UASD.

En el prólogo a las Obras Completas, Camila Henriquez Ureña, ilustra que: » El resultado de esta actitud fue que esta obra ( se refiere a la novela) causo irritación entre los españoles, pero también entre los antillanos de ideas libertarias».( p. 10). En su perfil de intelectual por encima del político, Hostos se propuso conciliar la postura de los independentistas por una parte, y los intereses de la otra parte aplicando fraternidad con los españoles repúblicanos. Encuentra la oposición de Betances que desde ya aboga por la independencia absoluta de Puerto Rico, apreciando que sólo se logra su emancipación con el grito de las armas.por esa razón Hostos escribirá que ese » grito sofocado de independencia» no encontró eco en Betances. Esa diferencia amistosa servirá de caldo de cultivo para la toma de conciencia y el propio Hostos sacara en las subsiguientes etapas de su lucha frutos provechosos en la causa de los patriotas antillanos.
Mientras Hostos se funde en principio con los republicanos en el sentido de que estos podrían solidarizarse con la causa antillana, hay que reconocer que no escatima esfuerzos por públicar y promover en diversos órganos el derecho sagrado de las Antillas a ser independientes. Con el advenimiento de la República y el consiguiente destronamiento de la Monarquía Borbónica en España , Hostos alimenta un impulso alentador y piensa que ha llegado la oportunidad de que los principios republicanos fructifiquen en las tierras de ultramar de las Antillas y que podrían convertirse en repúblicas confederadas.
Cuando se dispone entablar conversaciones con los liberales españoles. Encuentra una fría receptividad a sus inquietudes; aquellos se resisten una vez conquistada la República negándose a escuchar los reclamos del antillano puertorriqueño. Se cuenta que el eminente escritor y orador Emilio Castelar ante tal apelación respondió: » Primero soy español, antes que republicano».
Viendo la causa perdida en los pasillos españoles por vía pacífica , Hostos emprende decepcionado la firme decisión de pronunciar su célebre discurso ante los miembros del Ateneo de Madrid, el 20 de diciembre de 1868. En el que les increpa a los liberales la falta de cumplimiento a la promesa de ayudar a la libertad antillana. Con ese pronunciamiento se produce indudablente la ruptura de Hostos con los responsables a la sazón de la nueva política española y consecuentemente un viraje en el método y la forma de abordar la lucha política, que lo habían distanciado en ese tema de Betances.
Podemos apreciar esa metamorfosis de su pensamiento político en carta que le enviara Emeterio Betances a Hostos , el 8 de junio de 1870, época de arranque de la lucha independentista, si exceptuamos el Grito de Lares en 1868. En esta misiva Betances hace alusión a la proposición que hizo Hostos sobre el aplazamiento de la revolución hasta tanto Estados Unidos, Inglaterra y España dicidan pacíficamente la independencia de Puerto Rico. Betances discrepa y le recuerda la intervención de Estados Unidos e Inglaterra en Cuba por su movimiento insurrecto y continúa ……» ni Inglaterra, ni Estados Unidos , ni España, separados o reunidos, son los que nos han de dar nuestra independencia » ( Betances, R ; Las Antillas para los Antillanos, p. 250).
De suerte, que por el extracto de la carta se deduce que Betances poseía un profundo conocimiento de la naturaleza política y económica de estas naciones, en cambio a Hostos lo supedita en principios los fundamentos filosóficos e ideológicos asimilados en España; compromiso que se extingue en la medida que los eventos sociales se presentan, como previamente comentamos. Esas razones discrepantes, en otoño de 1869, hacen pensar a Carlos Carreras que a la llegada de Hostos a New York para la reunión de los patriotas cubanos y puertorriqueños , fuera recibido en aquel escenario fríamente, no sin cierta desconfianza. Criterio que que no comparten otros estudiosos, dado a que ya el peregrino escribía para los periodicos de París y España, lo que suponía un conocimiento de la personalidad política de este.
En la segunda entrevista de Hostos con el grupo de patriotas, 1869, Carreras acepta que allí hay jóvenes que se sienten atraídos por el maestro. Dice de Basora y Betances: » Es doloroso que no nos hayamos conocido antes; es lamentable que hayamos juzgado de ligero». Aunque en la cita Carreras no ofrece fuente. Lo cierto es, que al pasar los meses se le ve a Hostos dirigiendo el periodico La Revolición, perteneciente a la Junta Revolucionaria Cubana. Todo indica la falta de una estrecha comunicación entre ellos inicialmente o la dificultad propia del tiempo, dado el rápido ascenso de Hostos entre los patriotas.
Lo que no se presta a dudas es que Hostos a mediados de los 70 del siglo X1X se encamina a una ruptura epistemologíca de su pensamiento político que se agudiza hasta el final de su existencia. Si ciertos titubeos afloraron en su juventud, ahora con la madurez y la brega política se posa en el la susodicha independencia absoluta. Ya en 1871 vésele en Chile, Argentina y Venezuela en busca de la » unión moral e intelectual de todo el Continente». Despliega en América del Sur una amplia labor educativa porque abriga la ilusión de que la ignorancia de los pueblos es caldo de cultivo de los males de las naciones. Soporta entonces una especie de panamericanismo, consciente de que » redención de las Antillas y porvenir de América Latina son hechos idénticos.»
Siguiendo esa estrategia de propagando, en Nueva York, 1876, su empeño periodístico le absorbe todo el tiempo; se concentra apasionadamente en crear conciencia entre los inmigrantes antillanos. Redacta para tales fines la Liga de los Independientes, desde donde como tribuna coloca numerosos artículos acerca de la problemática política de las Antillas. La educación y el periodismo serán sus banderas para cristalizar su proyecto político hacia la independencia y la integración de America Latina, como replica del proyecto Bolivariano de la Gran Colombia en 1826, exaltado en el Congreso Anfictionico convocado en Panamá. Los estatutos de la Liga contemplan, entre otras cosas, trabajajr material e intelectualmente por la independencia absoluta de Puerto Rico y Cuba y la autodeterminación como naciones soberanas.
Para la ilustre Camila Henriquez Ureña los compromisos estatutarios que asumía Hostos en la Liga de los Independientes significaban » terminantemente la posición de Hostos como revolucionario». Es decir, un Hostos entregado en cuerpo y alma a la ruptura con la vieja idea de autonomía. Defiende la capacidad que tienen las Antillas a vivir en independencia integral, sin mediación de influencia alguna. Sentencia, » Los otros creen que sólo se trata de libertarlas y libertarnos de la opresión de España». Comenta que no se trata sólo de eso, sino sustraerlas de la acción norteamericana. De manera, que la admiración que sintió por la gran nación se resquebraja y deja la impronta libre de la decadente España, como de la imponente nación del Norte, visto los arreglos de un imperio que se va y otro que se adueña. Lo prueba la carta a Francisco Selles, en 1896, al escribir que ni Cuba ni las restantes Antillas les conviene pasar a manos del poder más positivo que se avecina: los Estados Unidos.
Ahora se hace creyente de la libertad absoluta. » Cuando la masa se pone en movimiento, la revolución es un hecho, incontrastables». Ocasion propicia para identificar a un Hostos acudiendo a las masas y la sustentación de principios revolucionarios luego de la ruptura abordada anteriormente en su primera etapa. Aquí apreciamos a un Hostos difícilmente asociado a otro antillano, que no fuera Emeterio Betances, quien al parecer influyo en su viraje.
Visto esto, se descarta su vacilación, en creencias de algunos, al proponer Hostos la celebración de un Plebiscito para decidir la suerte de Puerto Rico, en 1889, resultado del pesimismo porque ya se veía venir la anexion a Estados Unidos que pendía como espada de Damocles. Por eso, clamaba : » vamos camino de la tierra infeliz que parece condenada a no ser nunca poseída por sus hijos «. De su artículo Cuestión Magna se extrae este paragrafo: » Los extravíos de los Estados Unidos, que son una verdadera apostasia de la libertad en cuanto se relaciona con Puerto Rico y Filipinas, no son para fútilmente exhibidos en contra de aquella sociedad, sino para profundamente tomados en cuenta por la razón humana, cuando trate de descubrir los medios que corresponden exactamente a la ley del desarrollo social».( Hostos, Obras Completas, tomo X111, p. 79).
Bibliografía consultada:
–Eugenio Ma. de Hostos, Obras Completas, tomo X111
–Carlos Carrera, Hostos, Apóstol de la Libertad, edit. Cordillera, P. Rico, 1971.
–Emilio Rodríguez Demorizi, Hostos en Santo Domingo, edit , Pensamiento Dominicano.
–Emilio Rodríguez Demorizi, Luperon y Hostos, segunda edición, Editora Taller, Santo Domingo.
–Emilio Roig L.; Hostos y Cuba, Edit. Ciencias Sociales , La Habana, 1974.
–Nolberto Luis Soto; Hostos y la Realidad Coyuntural de las Antillas, edit. taller, 1985.
–Manuel Maldonado Denis; en Hostos, el Antillano, Revista Casa de las Américas, 1972, no. 75.
— Ramon Emeterio Betances; Las Antillas para los Antillanos, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1975.E
–Carlos M. Rama ; La Idea de la Federación Antillana, ediciones Librería Internacional, Puerto Rico, 1971.
Nolberto Luis Soto | El Sol Naciente
Embajador acreditado en Panamá, 86-87. Embajador acreditado en Ecuador, 2000-2002. Diputado al Parlacen, Director Gral. Biblioteca Nacional. Rector Uteco (Universidad de Cotuí). Vicedecano Facultad de Humanidades,UASD, Prof. Meritísimo UASD. Lic. en Filosofía y Letras, Posgrado en Diplomacia y Relaciones Internacionales, Maestría en Epistemología y Metodología (UNAM), México. Estudios Doctorales en Intervención Social, Universidad Oviedo, España. Escritor.

lunes, 2 de octubre de 2017

El ilustre Eugenio María de Hostos - Por: Ángela Peña

Por: Ángela Peña /
Publicado el: 2 octubre, 2017 e-mail: a.pena@hoy.com.do

El ilustre Eugenio María de Hostos

Eugenio María de Hostos
Aunque no enfermó de gravedad hasta 1903, año en que murió, Eugenio María de Hostos vivía a menudo con quebrantos en su salud y lastimada su moral. Dormía poco, le dolían frecuentemente la envoltura del cerebelo y el costado izquierdo, decía. Padecía fiebres bastante altas. Pero sus dolencias mayores eran anímicas: su espíritu estaba cansado de tanta lucha. Experimentaba honda mortificación por las guerras intestinas de nuestro pueblo y el dominio de las potencias sobre países de América por cuya independencia sacrificó su vida. Los médicos que lo trataron resumieron que “su enfermedad fue más moral que física”.
Estos datos sobre el insigne maestro puertorriqueño que consagró su existencia a la enseñanza y la conquista de la libertad, están contenidos en el trabajo inédito “Enfermedad mortal de Eugenio María de Hostos” presentado por el entonces estudiante Emilio Arnaldo Cabral Guzmán el 14 de marzo de 1942 como requisito para la materia historia de la medicina que impartía Heriberto Pieter. Realizó sus conclusiones basándose en correspondencias de Hostos, su Diario, la extensa bibliografía ya existente sobre el prócer y entrevistas a los doctores Barón Coiscou, Arturo Grullón y Federico Henríquez y Carvajal.
Una de las calles más antiguas de la Ciudad Colonial lleva el nombre de Hostos desde 1904 al igual que infinidad de centros escolares. Con el tiempo han aumentado las publicaciones en torno a su preclara obra política, moral, social, cultural, sus aportes al magisterio pero, paradójicamente, disminuye el conocimiento sobre su labor y su vida de la cual, una buena parte estuvo dedicada a Santo Domingo donde residió y murió.
El doctor Cabral refleja su activismo, sus malestares, preocupaciones y desencantos.
“La vida agitada, con cambios de nutrición y de clima del señor Hostos, probablemente influyeron en sus trastornos gastrointestinales (estreñimiento, dispepsia), y este estreñimiento hecho crónico produjo una intoxicación constante de su organismo, que se traducía en sus cefalalgias e insomnios”, apunta.
Añade que a pesar de que los médicos que le asistieron no hicieron este diagnóstico, “el cuadro clínico durante su vida, y más aún el cuadro de su muerte, corresponde a un cáncer del intestino, que dado el orden de frecuencia, probablemente se trataba de un Epitelioma del recto o del sigmoide”.
Hostos no se quejaba únicamente de los padecimientos que le ocasionaba el cambio de clima y temperatura, hablaba también de su estrechez económica “que le privaba en ocasiones de lo más indispensable, inclusive alimentación y abrigo”, significa.
“Estoy tan dolorido de cerebro que no me atrevo a escribir”; “no gozo de la salud ni de las prosperidades”, “de salud mal”, “yo que no sabía lo que eran días de postración los he tenido, aunque en pie y trabajando”, “cerebro y corazón me duelen con frecuencia”, “echo de menos el clima”, escribía.
“Vivo siempre enfermo de ánimo”, “por enfermo no puedo escribir más”, “mi salud está profundamente quebrantada”, “no estoy bien, “no duermo, el sueño, que era mi única fortuna, me abandona también, a veces siento debajo del cráneo una especie de onda eléctrica semejante a la que he experimentado en mis transportes de entusiasmo, pero lejos de ser agradable es muy doloroso”, apuntó Hostos.
Dice que estaba “durmiendo muy poco y no teniendo más que un sobretodo de verano y unos zapatos infernales para combatir el frío”. Y añadía: “paseo, al regreso tomo café, es decir cuando lo tengo. No teniendo me encuentro feliz de tomar tamarindo, una bebida tropical a propósito para la dispepsia que tengo que combatir y que preparo mezclando el tamarindo con agua caliente endulzada.
En la última página de su diario, el 6 de agosto de 1903, anotó: “Me prescriben descanso completo”.
Comenta el autor de esta investigación que desde 1885 Hostos sufría de trastornos gastrointestinales frecuentes “pero la enfermedad que le molestó hasta el fin de su vida fue una constipación exagerada… Permanecía hasta siete días sin efectuar una deposición a pesar de tomar continuamente tamarindo en grandes cantidades, conocidas por él las propiedades de laxante suave de esta fruta”.
El 6 de agosto de 1903, expresa Cabral, “comenzó la enfermedad que lo llevó a la tumba, o mejor dicho, el cuadro dramático que le postró para no levantarse más. Le asistieron los doctores Francisco Henríquez y Carvajal, Arturo Grullón y Rodolfo Coiscou.
“Olvidado hasta por sus discípulos”.- Eugenio María nació la noche del 10 al 11 de enero de 1839 en Mayagüez, hijo de Eugenio Hostos Rodríguez, escribano Real y secretario de la Reina Isabel II, y María Hilaria de Bonilla Cintrón. Recibió una educación profesional integral, tanto en su natal como en Europa. Siguió perfeccionándose al tiempo que escribía, pronunciaba conferencias, fundaba centros culturales, de enseñanza y recreo, combatía la esclavitud, se pronunciaba contra el régimen colonial de España en América, participaba en tentativas de expediciones, fundaba periódicos…
Ideó e introdujo su famoso plan de Escuelas Normales para la República Dominicana y continuó en su batallar por la independencia de Cuba y Puerto Rico.
En 1887 contrajo matrimonio en Caracas con la cubana Belinda Otilia de Ayala. Fue el padre de Eugenio Carlos, Luisa Amelia, Bayoán Lautaro, Adolfo José, Filipo Luis Duarte y María Angelina. El país tuvo el privilegio de tenerlo como a su hijo en diferentes domicilios, aunque constantemente viajó por el mundo en sus incansables conquistas libertarias.
Residió en Puerto Plata; en la hoy calle Duarte, en “San Carlos (La Esperilla), y a partir de 1900, cuando fue llamado por el gobierno para reorganizar la enseñanza, en la avenida Independencia.
“Olvidado hasta por sus discípulos, pasaba una vida casi de aislamiento completo, careciendo no solo de comodidades sino de los medios indispensables de vida. Su orgullo le hacía rehusar ciertas dádivas de sus amigos que enterados de su penosa situación trataban de ayudarlo en algo. Días hubo que hasta hambre pasara el insigne maestro”, afirma Cabral.
Señala que su estado general “era de una depresión extraordinaria, en pocos días se puso pálido y adelgazó y ni el uso de los sedantes le hacían conciliar el sueño… Presentaba ligero estado febril y un decaimiento general. El corazón se tocó, ruidos sordos y débiles”, significa. Murió el 11 de agosto de 1903. “En ningún momento perdió el uso de sus facultades”.
Tan extensa como su obra educativa y su producción intelectual es la historia de la calle que lo recuerda.
La calle.- El Ayuntamiento consideró que Eugenio María de Hostos “fundador de la Enseñanza Normal en Santo Domingo, ofrendó su vida y su virtud en aras del perfeccionamiento moral e intelectual de la República”, y el 15 de marzo de 1904 designó “Hostos” la antigua calle “Del Estudio”, de la ciudad colonial.
http://hoy.com.do/el-ilustre-eugenio-maria-de-hostos/#.WdImbKb63kY.twitter

domingo, 8 de enero de 2017

Hostos, Bosch, José Silié y Doña Yvelisse / Por: José Silié Ruíz

Hostos, Bosch, José Silié y Doña Yvelisse

08_01_2017 HOY_DOMINGO_080117_ Opinión8 A
La Academia de Ciencias de la República Dominicana acaba de publicar un opúsculo en el que describe las actividades y discursos por haber hecho “Miembro Ad-Honorem” al prominente Eugenio María de Hostos, teniendo como editores a los académicos José Guerrero y Milcíades Mejía. Al leerlo pensé en mi padre, don José Silié Gatón, que en vida fue un hostosiano militante, con más de 15 libros sobre ética, moral y educación, se me ocurre considerarlo a él sin prurito en dominicana como un “Hostos moderno”. Mi padre, fue un gran amigo de Bosch y de Dona Ivelisse (quien todavía se encuentra entre nosotros y goza de buena salud). Por un momento me “imaginé” una ficción, una hipotética mesa donde estaban sentados conversando estos cuatro personajes, trabando conversación amigablemente sobre temas de educación, moral y ética social.
Para valorar a Hostos cito el discurso del culto intelectual y amigo José G. Guerrero: “Hostos fue el padre de la educación moderna y pionero de la enseñanza científica en el país. Su grandeza como educador, filósofo y científico no fue menor que como civilista, patriota y amigo. Su obra merece reverencia, respeto y perpetua gratitud. Su profunda enseñanza fomentó un ferviente amor a la verdad científica, a la moral social y a la defensa de la soberanía nacional. Educó en nuestro país con razón ciencia y conciencia. Su concepción de la ciencia era moral. Los dominicanos debemos agradecer siempre este legado hostosiano de ciencia, moral, patriotismo y humanismo”.
El inmenso don Juan Bosch escribió para el prólogo de su obra Hostos el Sembrador (edición Boricua) lo siguiente: (…) “ahora, al cabo de 38 años, he vuelto a leer a Hostos, el Sembrador; y, aunque al releerla sabía que Hostos fue un idealista como lo fui yo cuando salí de sus manos vivas después de 35 años de su muerte, porque no me avergüenzo de haber sido idealista. Me hubiera avergonzado traicionar a Hostos después de haberlo conocido. Y yo no lo traicioné. No soy el idealista que el formó; pero sé que, si él viviera, los dos estaríamos en las mismas filas, naturalmente, él como jefe y yo como soldado”.
Doña Ivelisse Prats de Pérez en la publicación, señala: “Pienso que Hostos me quiere, porque proclamo ser “hostosiana” en medio de la gran debacle producida por el escepticismo y la anomia moral que sustituyen el imperativo categórico Kantiano que Hotos superó para hacer de la moral individual un compromiso colectivo. El amor no se agradece, sino se recíproca, al señor Hostos no le digo “gracias”. Le reafirmo en el título y el final de este En Plural, lo que siento por él: “Mi querido señor Hostos”.
Démosle la palabra a mi padre en este imaginado “conversatorio” entre estos cuatro maestros superiores (tomado de su obra Ética en la Educación): “Sirve la educación para hacer más libre a la persona, porque permite a esta ver las rutas más claras de la vida, sin las ataduras y la sumisión a que obliga la ignorancia, que es impedimento para la realización personal y el progreso. La primacía de la cultura que tanto bien le hace a los pueblos, solo se logra mediante la educación, pues esta nos enseña la verdad de las cosas, apreciar la realidad de la vida y valorar sus efectos, para asumir consigo la aplicación de los principios, el recto proceder y el comportamiento aceptable, así como las exquisiteces de la vida en sus distintas manifestaciones y comprender por demás los dictados de la naturaleza y las gracias del arte.
Con la educación, aprendemos a desechar la escoria humana que en forma de bajas pasiones muchas veces invaden el alma, estimulando contrariamente a la persona de lo que son la comprensión y razón de la existencia. En fin, el propósito de la educación, es proporcionar una vida atrayente y útil, el cual es mi propósito en este libro.” Este encuentro, del que pido descargo por ser una “atrevida” alegoría imaginada, es en verdad un reverente homenaje a todos los maestros dominicanos, son ellos los artífices de la conducta civilizada de los pueblos, porque a éste se le encomienda la noble misión de irle dando forma altruista al carácter, a las ideas y los modos de ser, para alcanzar la decencia. Estos cuatro seres humanos son innegablemente superiores, muy ilustres ciudadanos, sus íntegras y rectas conductas de vida sin lugar a dudas son ejemplos a imitar sobre todo en estos tiempos de una sociedad con principios tan vulnerados.
http://hoy.com.do/hostos-bosch-jose-silie-y-dona-ivelisse/

domingo, 16 de agosto de 2015

Constancia de un Congreso Hostosiano: Hostos vive | Por Nolberto Luis Soto.

Por Nolberto Luis Soto. 16 de agosto de 2015 - 12:09 am -

Constancia de un Congreso Hostosiano: Hostos vive

¿Hostos que piensas dejarles a tus hijos, cuando mueras? Y este responde, ahí están mis libros y la educación que han recibido. ¿ qué otras cosas puedo yo ofrecerles?
Nolberto Luis Soto

Nolberto Luis Soto

Embajador acreditado en Panamá, 86-87. Embajador acreditado en Ecuador, 2000-2002. Diputado al Parlacen, Director Gral. Biblioteca Nacional. Rector Uteco (Universidad de Cotuí). Vicedecano Facultad de Humanidades,UASD, Prof. Meritísimo UASD. Lic. en Filosofía y Letras, Posgrado en Diplomacia y Relaciones Internacionales, Maestría en Epistemología y Metodología (UNAM), México. Estudios Doctorales en Intervención Social, Universidad Oviedo, España. Escritor.
En verdad vengo bañado de las cristalinas aguas hostosianas, que me han resultado de un enriquecimiento inigualable y  refrescante que envidio reiterar en las mismas dimensiones en otra ocasión intelectual donde nos podamos concitar los tantos y diversos actores que participaron con entrega y devoción cuasi-religiosa, los estudiosos de la vida de Eugenio Ma. de Hostos. Hubo un desfile de temas en torno a la figura excelsa del insigne educador, sociólogo y filósofo borinqueño y universal que nos permitió navegar en las profundidades del cauce de sus perfiles. Tal acontecimiento se manifestó el Tercer Congreso Internacional Hostosiano, calientito de suceder estos días 12 y 13 de agosto  en la Sala Grande Manuel del Cabral de la Biblioteca P. Mir, auspiciado por la UASD, la Alcaldía de Mayagüez  ( presente su Alcalde Jose Guillermo Rodríguez) y la Liga Hostosiana, bajo la inspiración de don Marcos de Cordova ( el Sherrif Marcos de la T.V.).
En el Congreso citado hubo de reconocerse la articulación de los más diversos temas tratados por Hostos en su fructífera vida de intelectual peregrino, pues en su obligada condición de viajero eterno véasele en Chile, Santo Domingo, New York, España, Puerto Rico y de nuevo a las mismas tierras, sembrando semillas en aras de la educación de estos pueblos antillanos, luchando por la Federación Antillana y Latinoamericana, que movía la utopía suya y de Bolívar. Sabedor de que las Naciones pequeñas no podían ser libres e independientes del gran poder del Norte, sino era por medio de la unión de todos ellos en el objetivo de constituir la Magna Patria latina de que nos hablo además Martí, Pedro Henríquez Ureña y otros adalides de la Federación Antillana y Caribeña  que tuvo su pionero en Simón Bolívar, el Gran Libertador.
Los temas abordados y sus gestores los fueron Hostos Universal, por la historiadora Luisa Navarro en la comprensión de validar la naturaleza del pensamiento universal racionalista y positivista de Hostos; el Discurso Normalista, centrado en el análisis del Discurso que hiciera el Ciudadano de América con motivo de los primeros graduandos en 1884; Perspectivas educativas y filosóficas de Hostos por varios panelistas, donde cada uno tomo un filón del asunto por casi una hora.
Coincidieron varios expositores en destacar los indicadores comunes en los trabajos de Hostos, que resaltan la valorización de su enfoque como eje transversal en su filosofía y reforma educativa: privilegiar la razón y negación de verdades absolutas que lo enfrenta con la Iglesia, haciéndole oposición férrea Mons. Fernado A. Meriño y el Padre Billini, que consideraron su sistema educativo como ” Escuela sin Dios”
Asimismo, Presencia de Hostos en el Currículum actual, por Luis de León, funcionario supervisor de esa incorporación al programa educativo; Enfoque filosófico y trascendencia de la ley que declara el 11 de enero ” Día de la Educación Dominicana” , por Leonardo Díaz; Discurso magistral comentando la puesta en circulación del libro Tributó a Hostos de Miguel Collado , por José Rafael Lantigua, ex- Ministro de Cultura;  Desde el Pensamiento a la Acción: Hostos en Chile, por Sonia Ruiz, comentando la reforma emprendida por Hostos en materia educativa a pedido del Gobierno Chileno; Bolívar y Hostos, Precursores del Celac, Carmen Salazar, venezolana; Hostos y su Aporte a la Geografía, por Carlos Pérez Morales; Hostos en Santo Domingo o Santo Domingo en Hostos, por José Guerrero y una pléyade de expositores que no menciono por limitación espacial.
Coincidieron varios expositores en destacar los indicadores comunes en los trabajos de Hostos, que resaltan la valorización de su enfoque como eje transversal en su filosofía y reforma educativa: privilegiar la razón y negación de verdades absolutas que lo enfrenta con la Iglesia, haciéndole oposición férrea Mons. Fernado A. Meriño y el Padre Billini, que consideraron su sistema educativo como ” Escuela sin Dios”, por no enseñar a los discípulos el origen divino del Universo, que describía  en Geografía y Astronomía.
Ofrecer preferencia a los valores éticos y de conciencia para una vida sana y sin prejuicios; ejercitar la tolerancia en la búsqueda de la certeza y  permitir el intercambio libre de las ideas ;  enseñar con la verdad y entregarse a descubrirla con el uso de la razón  y la observación sistemática de la realidad , la naturaleza y los eventos del entorno. Esa tolerancia implicaba en Hostos respeto por los demás y que el alumno despertara por sí mismo en el encuentro de esa eventual verdad. Por eso , Hostos como apóstol fue considerado “Sembrador de Semillas”.
A lo largo del Congreso se concluye que Hostos ” Muere de Asfixia Moral ”  en palabra de don Pedro Henríquez Ureña, recogiendo decires de su médico de cabecera Francisco Henríquez y Carvajal, padre  de Pedro, cuando asistieron como testigo de sus últimos momentos en Gazcue, frente a Güibia, escenario de su última residencia, levantándose apenas para mirar el Mar por la ventana, que al parecer le traía a memoria nostálgica su lejana Patria, Borinquen. Decepcionado, además, porque veía a sus discípulos dispersarse en bandos por los conflictos sociales del País, por el hostigamiento del dictador Lilís que veía un peligro en la herramienta crítica de su enseñanza, obligándole a partir a Chile; decepcionado más por la enemistad con que el poder de entonces de la Iglesia, lo consideraba contrario al dogma religioso imperante, puesto que su proyecto de una educación laica conspiraba con la ortodoxia católica, que extendió sus brazos dogmáticos hasta la firma del Concordato en 1954, entre la Iglesia y el tirano Trujillo, y el uso de la elite intelectual asociada al dictador  en la Encuesta del Caribe con fines de desacreditar el sistema Hostosiano.
Ya muerto Hostos, en verdad todavía vivía en la conciencia de sus buenos descendientes emprendedores:  sus mejores discípulos.
Como ilustración de la más fervorosa devoción por lo moral y la raigambre espiritual  de su enseñanza con el ejemplo, cuento la anécdota que testimonia su hijo Bayoan Lautaro en su obra Íntimo. Narra que su padre ya enfermizo es interrogado por su madre Belinda: ¿Hostos que piensas dejarles a tus hijos, cuando mueras? Y este responde, ahí están mis libros y la educación que han recibido. ¿ qué otras cosas puedo yo ofrecerles?. (Traducido a la libre, de memoria).Esa era la grandeza moral y espiritual  de este apóstol de la razón, la ética, la verdad, la tolerancia, la observación, la ciencia, la libertad, pasando por una educación integral y laica.
http://acento.com.do/2015/opinion/8275583-constancia-de-un-congreso-hostosiano-hostos-vive/

viernes, 14 de agosto de 2015

Hostos vivo (1 de 2) | Yvelisse Prats-Ramírez De Pérez

EN PLURAL

Hostos vivo (1 de 2) 

Yvelisse Prats-Ramírez De Pérez

Fue una paradoja extraordinaria, una reiteración de la sobrevivencia eterna de las ideas. El lunes 11, fecha en que cumplía 112 años de su muerte física, Eugenio María de Hostos estuvo entre nosotros, discípulos suyos, vivo.
Fue en el local de la Academia de Ciencia de la República Dominicana dentro del acto inaugural del III Congreso Internacional dedicado a su vida y a su obra. Allí estábamos reunidos en el nombre del Maestro, viniendo desde Venezuela, de Puerto Rico, de Chile, los otros, éramos dominicanos/as que hace mucho tiempo seguimos sus huellas.
Como parte de un programa extenso, el Congreso se inició después de una Misa Solemne, en memoria del Sr. Hostos, con una Conferencia mía. Modestamente, creo que contribuí con lo que dije sobre él, al evocarlo, un conjuro que lo colocó entre nosotros, educando, como siempre; no fue brujería. Solo recordé lo que hizo y como lo hizo.
Compartiré con mis lectores En Plural este sábado y el próximo un resumen apretado de los “Aportes de Hostos a la Educación Nacional”, tema que me tocó desarrollar y que concluyó con sus palabras, el Maestro Hostos.
Elegí ocho aportes, entre los muchos que conozco y admiro. Hay más que debemos seguir escarbando en sus obras para encontrar nuevos tesoros escondidos.
Los enumero, a vuelo de teclas en este espacio de 800 palabras, casi  una herejía limitar las caudalosas contribuciones del Maestro a nuestra educación y a la de América Latina.
1.- Porque soy mujer, y además tuve como profesoras algunas de las alumnas de Luisa Ozema Pellerano, formadas por las primeras discípulas de Salomé Ureña, inicio en mi enumeración con gratitud: Hostos fue quien hizo posible el ejercicio del Derecho de las mujeres a educarse integralmente. En el Instituto de Señoritas, y en la propia Escuela Normal, las dominicanas estudiaban “como si fueran hombres”.
2.- La organización nacional y racional de un sistema educativo antes disperso dando un esqueleto conceptual propio, es uno de los grandes aportes  del Sr. Hostos. Lo quiso, a través de una avanzada Ley de Enseñanza que no llegó a ser aprobada en el Congreso, permeado todavía de un rancio conservadurismo.
Pese a ello, la educación como Hostos la entendía, se ramificó, dejó de ser privilegio geográfico centrado en Santo Domingo, y se fue multiplicando en provincias y municipios.
3.- Priorizar el conocimiento científico en todos los niveles del sistema. Supera así los estudios artificiales de la época, acerca los alumnos a la naturaleza de las cosas, y a la NATURALEZA  así con mayúscula.
Ante los honorables miembros de la Academia afirmé, rotundamente, que si el Sr. Hostos viviera sería uno entre ellos, el más dedicado y entusiasta.
4.- Modernizó nuestra educación, partiendo de sus conocimientos y relaciones con los más avanzados pensadores pedagogos europeos: Comenio, Pestalozzi, Froebel y Comte, por supuesto, adaptándolos a la situación y a la idiosincrasia dominicana. Con ello, dio identidad propia a nuestra educación todavía colonialista.
5.- Sistematización e importancia de la formación de maestros. Para ello, creó la Escuela Normal, con una visión innovadora al integrar la teoría con la práctica de los futuros docentes. Ese principio cardinal aún no se ve claramente plasmado en los planes de formación de maestros en las Universidades e Institutos Superiores dominicanos, pero sí aparece nítidamente en las recomendaciones de UNESCO y OEI.
6.- La articulación de la educación escolar con la comunidad. La cooperación de las familias, indispensable, se correspondía con la apertura total de la Escuela Normal, que involucraba en sus actividades estudios, paseos, excursiones, certámenes, juegos a la vida social; procurando mejorarla, material y moralmente. Concibe así la escuela como fuerza indispensable en el aprendizaje social, siendo así precursor de Aníbal Ponce.
7.- Asume la educación como herramienta en la construcción de un patriotismo que abarca en su visión bolivariana, todos los países del continente.
Su anticolonialismo era radical, si estuviese vivo abordaría la globalización combatiendo su versión neoliberal frontalmente.
8.- La Moral Social es más que cualquier otro. Coincido en eso con Camila Henríquez Ureña, el aporte más digno de exaltar y de emular en Hostos.
No solo a la educación dominicana, sino a nuestra nación en su conjunto.
No hay que conceptualizar mucho, solo mirar nuestro alrededor para estar convencido de que es urgente procurar que esa Moral Social haga presencia de nuevo entre nosotros.
Pero de ella hablaremos en el próximo En Plural, el sábado que viene.
Mientras tanto, puedo jurarlo, desde el martes 11, Hostos está vivo entre nosotros.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2015/08/15/384316/hostos-vivo

GUASABARAeditor: Aportes de Hostos en RD como positivista...

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