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domingo, 12 de junio de 2022

Izquierda asesta duro golpe a la alianza de Macron en elecciones legislativas

EUROPA

Izquierda asesta duro golpe a la alianza de Macron en elecciones legislativas

El apretado resultado entre el conglomerado liderado por Jean-Luc Mélenchon y los partidarios del presidente galo, obligará a un balotaje el próximo 19 de junio.

    
Frankreich Parlamentswahl | Emmauel Macron

La coalición de izquierda, Nupes, habría superado por poco a la alianza Ensemble, del presidente liberal Emmanuel Macron en la primera vuelta de las legislativas francesas de este domingo (12.06.2022), según las proyecciones de voto al cierre de las urnas.

Nupes logró entre el 25% y el 26,2%, y Ensembl entre el 25% y el 25,8%, según indicaron cuatro institutos demoscópicos. Mientras que la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) quedó en tercer lugar, con entre el 18,9 y el 19,7% y el conservador Los Republicanos (LR) tendría del 11,3% al 12,5%.

El resultado significa un duro revés para el actual mandatario francés que de no lograr revertir el resultado en una semana se quedará sin la mayoría parlamentaria. Estos comicios son claves para el mandatario reelecto el 24 de abril y que necesita una mayoría absoluta para poder aplicar sin problemas su programa de corte liberal, como el retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años.

Una de las características de esta elección fue la gran abstención, que rondaría un récord para una primera vuelta legislativa, al situarse en torno al 52,5%. El actual récord es de 2017, cuando la abstención fue del 51,3%.

mn (efe, afp)

 

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lunes, 4 de octubre de 2021

"Las democracias liberales, que no abusaron de sus ciudadanos y supieron manejar las incertidumbres de los cambios, todas salieron triunfantes de los retos que estos ponen" _ @InstitutoCato

DEMOCRACIA / 3 DE SEPTIEMBRE DE 2021 
Caos, orden y cambio 
Manuel Hinds considera que estamos atravesando una revolución tecnológica que está cambiando el mundo tanto como lo hizo la Revolución Industrial.
Lea este fragmento de “La Segunda Venida”, poema escrito al final de la Primera Guerra Mundial por William Butler Yeats (traducción libre del autor):
Girando y girando en crecientes órbitas,
El halcón ya no puede oír al halconero; 
Las cosas se rompen; el centro ya no puede sostenerse;
La anarquía se abate sobre el mundo,
La marea sanguinolenta es desatada, y en todas partes
Se ahoga el ritual de la inocencia.
Los mejores pierden convicción, mientras los peores
Están llenos de apasionada intensidad.
Seguramente alguna revelación está a mano;
Sin duda la Segunda Venida está por venir;
¡La Segunda Venida! Apenas estas palabras han salido
Cuando una vasta visión del Espíritu del Mundo de Hoy
Disturba mi vista: un yermo de arena desértica; 
Una bestia con cuerpo de león y la cabeza de un hombre,
Una mirada vacía y despiadada como el sol, 
Mueve sus perezosos muslos, mientras alrededor 
Circundan sombras de rabiosas aves del desierto.
La oscuridad vuelve a caer, pero ahora ya sé
Que veinte siglos de sueño tan profundo como el de las piedras, 
Han sido tornados en pesadilla por el mecer de una cuna,
¿Y qué tosca bestia, con su hora ya llegada,
Se arrastra hacia Belén para nacer?

En los primeros versos Yeats pintó la agonía de su tiempo. Su descripción del confuso estado del mundo es suficientemente siniestra. Los versos más aterradores, sin embargo, son los que parecen dar ventaja a los peores en su manera de tratar con esta miseria. En estas líneas, Yeats presintió la llegada de Lenin, Mussolini, Stalin, Hitler, y otros tantos tiranos que estaban, o estarían en poco tiempo, ofreciendo certezas a las masas, mientras que las democracias liberales se tambaleaban ante el asalto de la oscura ambigüedad de sus tiempos.

Nosotros podríamos usar las mismas líneas para describir la angustia de nuestros días. Como en el tiempo de Yeats, todo se está rompiendo, el halcón ya no alcanza a oír al halconero, la anarquía se ha desatado en el mundo, y los mejores carecen de convicción mientras los peores están llenos de apasionadas certitudes —todo consecuencia de que, como en la revolución industrial en la época de Yeats, estamos viviendo una nueva revolución tecnológica que está cambiando el mundo tanto como lo hizo la industrialización. Todo está cambiando, todo está inestable.

Como era el caso en los Años Veinte y Treinta del siglo pasado, líderes tiránicos están tomando el poder en muchas partes, basándose en promesas de políticas sin ambigüedades, de comandos directos, de coerción salvaje, políticas que mucha gente cree que son más efectivas que la democracia liberal para reimponer el orden perdido.

Pero, la pregunta surge: ¿son los líderes tiránicos la mejor apuesta en un mundo de caos e incertidumbres?

En un libro recién publicado, En defensa de la democracia liberal (In Defense of Liberal Democracy, Amazon, 2021), yo replico, usando argumentos económicos, filosóficos e históricos, que no, que es lo peor que se puede escoger, porque los cambios requieren cambios, no una vez sino muchas veces, porque es más fácil que una sola persona se equivoque al hacerlos, y porque es casi imposible que una persona tiránica rectifique. Estas razones se resumen en una sola: la democracia liberal es el sistema más flexible que hay precisamente por la participación de todos, y flexibilidad es lo que más se necesita en este mundo de cambios totales en el que estamos viviendo. En cambio, las tiranías son los sistemas más rígidos que hay. La democracia se cimbra, la tiranía se rompe.

Todos los que surgieron tan llenos de certitudes hace 100 años, todos, todos fundaron regímenes rígidos que fracasaron miserablemente, unos en guerras como Alemania Nazi, otros en paz como la Unión Soviética, pero todos, todos, cometieron horribles crímenes contra su propia gente y contra la humanidad. En cambio, las democracias liberales, que no abusaron de sus ciudadanos y supieron manejar las incertidumbres de los cambios, todas salieron triunfantes de los retos que estos ponen. Igual va a pasar ahora.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (EE.UU.) el 2 de septiembre de 2021.

https://www.elcato.org/caos-orden-y-cambio

viernes, 23 de abril de 2021

Eugenio María de Hostos y las tres causales / por ANDRÉS L. MATEO

DEL TIEMPO PRESENTE

Eugenio María de Hostos y las tres causales

La iglesia ha impedido que se imparta educación sexual en pleno siglo XXI. Junto a su oposición a las tres causales, es el signo del jurásico pensamiento esclerotizado del conservadurismo tradicional y la expresión más concreta de la desnaturalización del hostosianismo.

Por ANDRÉS L. MATEO 

Uno se asombra de observar el inmovilismo de la sociedad dominicana, cuyas ideas generales no sobrepasan las mentalidades del siglo XIX.  Una traba incesante, que incluye a gobernantes y gobernados. Cualquiera de los relatos contemporáneos del cibermundo podría calcinar la influencia irracional del escolasticismo en la educación y el nudo gordiano de las creencias religiosas. Pero la sociedad dominicana no ha rebasado el siglo XIX  todavía. Es insólito que la iglesia pueda aún manipular con los juicios atribuibles a un estado confesional. Vivimos el siglo XXI y es más que Jurásico que se reproduzca, casi con los mismos argumentos, la polémica entre el padre Billini y Eugenio María de Hostos.

Si fuera por la iglesia, en las escuelas dominicanas se enseñara todavía la física ptolomeica. Y  la tierra seguiría siendo el centro del sistema solar. Mucha gente oye hablar de la escuela hostosiana, y de Eugenio María de Hostos; e incluso son numerosos los libros escritos en nuestro país cuyo tema esencial es la revolución pedagógica que el hostosianismo introdujo en la educación. Pero es bueno saber, en rigor,  a qué fue en el plano del pensamiento y la pedagogía a lo que Hostos se enfrentó. Lo que Hostos desmontó en nuestro país fue el escolasticismo, que encarnaba una visión filosófica religiosa, proveniente del pensamiento aristotélico, cuyo reinado como escuela va desde el siglo XI al siglo XV. Está demás explicar que el escolasticismo conjugaba los saberes de la tradición greco romana con el saber del pensamiento cristiano y que, convertido el cristianismo en una teología, pasó a ser la ideología predominante de la edad media. Todo el proceso de enseñanza aprendizaje en la República Dominicana del 1879 se empinaba sobre los presupuestos escolásticos.

Hostos había estado en el país en el 1875, siendo memorables y poco estudiadas sus confrontaciones de esa etapa con el poder político. Pero cuando en el 1880 funda y dirige la primera escuela normal del país, lo hace armado del pensamiento positivista. El positivismo es muchas cosas al mismo tiempo en el mundo americano, pero a pesar de la influencia del krausismo en Hostos, en nuestro país desplegó un combate denodado contra la escolástica reinante. Como filosofía era lo naturalmente opuesto, y no solo porque privilegiaba como único medio de conocimiento la experiencia comprobada por la vía de los sentidos, sino porque obligaba a una visión general del mundo completamente diferente. En el positivismo no hay ninguna otra fuente de conocimiento que los que dimanan de la investigación y verificación científica de los hechos. Hay que aplicar todos los mecanismos de la lógica formal para construir el saber. Es por ello que Hostos fue atacado sin piedad por los representantes del pensamiento escolástico en el país, y su escuela estigmatizada como una escuela sin Dios.

Ver  hoy día el debate sobre las tres causales obliga a explicar qué pasó con las propuestas de regeneración social del hostosianismo. La influencia de Hostos es indesterrable de la historia del pensamiento dominicano, conforma un sistema, quizás el único sistema de pensamiento dominicano, porque lo integran una filosofía, una ética, una sociología, una estética, una pedagogía, una interpretación historiográfica, etc. Pero su fundamento primordial era construir hombres y mujeres libres. Eso llevó al hostosianismo a enfrentar la embestida de dos dictaduras: la de Ulises Heureaux y la de Trujillo. Trujillo llegó a patrocinar una “Encuesta sobre Hostos” en el diario El Caribe en el 1956, intentando sustituir la escuela hostosiana por la escuela trujillista. Y Lilís dejó escrito en su “Epistolario”, el hastío que sentía por el señor Hostos. La paradoja es que el hostosianismo triunfó como sistema de pensamiento, pero la iglesia y el dominio político del conservadurismo mediatizaron su efecto. Fue Lilís quien reburujó el liberalismo de “los azules”, con el conservadurismo de “los rojos”.

El país no ha rebasado todavía el siglo XIX,  y aunque el padre Billini es apenas una referencia histórica coyuntural, hay un obispo Masalles, y un coro de diputados y senadores que se dejan llevar hasta el santuario con las manos levantadas al cielo en señal de agradecimiento por el estado confesional en que vivimos. En la escuela dominicana, la iglesia ha impedido que se imparta educación sexual en pleno siglo XXI. Junto a su oposición a las tres causales, es el signo del jurásico pensamiento esclerotizado del conservadurismo tradicional y la expresión más concreta de la desnaturalización del hostosianismo.A Hostos lo arrinconaron con el Concordato. Ahora lo reviven como una antítesis histórica del escolasticismo que recupera las tres causales causales

https://acento.com.do/opinion/eugenio-maria-de-hostos-y-las-tres-causales-8936038.html

ANDRÉS L. MATEO

Escritor

Escritor, novelista, poeta, educador, critico literario, ensayista, investigador y filósofo. Ganador del Premio Nacional de Literatura 2004. Estudió Filología en la Universidad de La Habana. Actualmente es Decano de Estudios Generales, de la Universidad APEC. autor de las novelas Pisar los dedos de Dios,1979. La otra Penélope, 1982. La balada de Alfonsina Bairán, 1992. El Violín de la Adúltera, 2007.

martes, 19 de febrero de 2019

Bernie Sanders anuncia candidatura a primarias demócratas presidenciales de EE.UU. | #EEUUdecide

EL MUNDO

Bernie Sanders anuncia candidatura a primarias demócratas presidenciales de EE.UU.

El senador ya compitió en 2016 por la nominación demócrata a la presidencia en unas primaras que finalmente ganó Hillary Clinton. "Creo que el actual inquilino de la Casa Blanca es una vergüenza para nuestro país", dijo.
Florida, Bernie Sanders (picture-alliance)
El senador Bernie Sanders anunció este martes (19.02.2019) que participará en las primarias del Partido Demócrata con miras a las elecciones presidenciales de 2020.
"Quería que el pueblo de Vermont fuera el primero en saberlo", dijo Sanders en una entrevista con la Radio Pública de Vermont (VPR), el estado por el que es senador.
"Lo que prometo hacer, cuando vaya por todo el país, es llevar los valores de los que todos nosotros en Vermont estamos orgullosos: la confianza en la justicia, la comunidad, la política de base, las reuniones municipales ", afirmó.
Sanders dijo que se presenta para enfrentarse al presidente estadounidense, Donald Trump y para hacer realidad algunas de sus ideas progresistas, como una cobertura sanitaria universal, el aumento del salario mínimo a quince dólares y la reducción de la deuda de los estudiantes,  propuestas que ya defendió en la campaña de 2016, cuando compitió por la nominación demócrata a la presidencia en unas primaras que finalmente ganó Hillary Clinton.
"Creo que el actual inquilino de la Casa Blanca es una vergüenza para nuestro país", aseguró el senador. "Creo que es un mentiroso patólogico. También creo que es un racista, un sexista, un homófobo, un xenófobo y alguien que está tratando de ganar puntos fácilmente intentando señalar a las minorías, a menudo a los inmigrantes indocumentados", sentenció.
Una docena de candidatos ya han anunciado que se presentarán o han mostrado su disposición a hacerlo. Entre los contendientes figuran los senadores Cory Booker, Kirsten Gillibrand, Kamala Harris, Amy Klobuchar y Elizabeth Warren.
rrr (efe/afp/dpa)
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lunes, 21 de enero de 2019

El fin de la larga noche peledeísta? | EDITORIAL Nuestro Tiempo |

EDITORIAL

¿El fin de la larga noche peledeísta?

18 enero, 2019 | Nuestro Tiempo | 8 minutos de lectura
La larga noche peledeísta que ensombrece el futuro dominicano no da señales de conclusión. Todavía hemos de esperar los aletazos propios del final de una era política.
Desde el pacto de 1996 entre boschistas y balagueristas, nuestro país atraviesa una era conservadora y autoritaria de larga duración semejante al bonapartismo de los 22 años de Joaquín Balaguer, divididos en 12 de exterminio de la juventud revolucionaria de posguerra (1966-1978) y 10 de sedimentación del racismo antihaitiano (1986-1996).
La era de 20 años del pld incorpora la condensación posterior de ambos momentos afincados por un lado en una política necrófila aplicada a la juventud de los sectores populares, donde dar la muerte desde el Estado se justifica sobre la base de la guerra contra la delincuencia común, siendo los mecanismos de exterminio ejecuciones extrajudiciales similares a los del Balaguer de los 12 años. Por otro lado se acude a la isla al revés para implantar un Estado de terror contra lo negro-haitiano confinando todo aquello que nos conecta con los derechos humanos, la democracia y la ciudadanía como pilares fundamentales de la política peñagomista del combate al autoritarismo y el continuismo de un caudillo en el poder.
La más acabada expresión resultante del pacto de los rencores de 1996 la constituye el grupo danilista que en dos períodos consecutivos de gobierno (2012-2016, 2016-2020) se ha encargado de sepultar políticamente a Leonel Fernández, quien había sentado las bases del dominio peledeísta con la promulgación de la Constitución de 2010. El nuevo marco institucional le sirvió a Medina para derrotar a Fernández tanto al interior del pld como en la pugna por el control de los órganos reguladores del Estado. Los hitos de la derrota leonelista se remontan al último congreso partidario Norge Botello y a la reciente reconfiguración del árbitro electoral y las altas cortes.
Para esto último resultó determinante el tránsito de un equipo especializado de abogados acólitos de Leonel Fernández y Miguel Vargas unos y aliados de Guillermo Moreno y de la sociedad civil otros a las filas danilistas. Uno de los casos más conspicuos corresponde al del pretérito leonelista Flavio Darío Espinal cuyo protagonismo en el golpe constitucional de 2010 por medio de una asamblea revisora controlada por Fernández, unido a su rol de intelectual mediático y renombrado profesor de derecho, sirvieron al danilismo para rearticular sus relaciones con sectores relevantes de la sociedad civil organizada al punto que el exembajador en Washington aparece hoy no como el instrumento de Medina para encabezar la Suprema Corte de Justicia y con ello salvaguardar el blindaje jurídico y la impunidad del grupo gobernante, sino como el candidato de varias ONG´s, sectores de la sociedad civil y connotados abogados autosituados en instancias de imparcialidad que, según propagan, en manos del jurista y académico se garantiza una justicia independiente. Con maniobras de prestidigitación política como esta es que Danilo Medina se ha convertido en dueño absoluto tanto del partido hegemónico como del Estado.
Es importante subrayar que aunque la reconquista danilista ha pasado por momentos de altas y bajas, en todas las batallas a las que se ha enfrentado desde que llegó al gobierno ha salido airoso: una primera reelección, las recomposiciones de (Cámara de Cuentas, Junta Central Electoral, Tribunal Superior Electoral, Tribunal Constitucional), la aprobación de la ley de partidos y las primarias abiertas, faltando solo por coronar la Suprema Corte de Justicia. La magia del danilismo ha estado en hacerle creer a los principales opositores que todas esas batallas han sido ganadas por ellos. Así han defendido desde la reconfiguración de la JCE y las altas cortes hasta la aprobación de una ley de partidos inconstitucional como logros propios.
Momento de debilidad
El momento de mayor debilidad del danilismo sin dudas ocurrió en 2017 durante los meses de la Marcha Verde por el fin de la corrupción y la impunidad a propósito del destape del escándalo de corrupción de Odebrecht. El dislocamiento gubernamental se hizo evidente dada su incapacidad de dar respuesta a la gente en la calle y su demanda de justicia debido a que, según los informes provenientes de Brasil, en la trama internacional de sobornos para la asignación de obras públicas estuvo involucrado el Presidente y sus colaboradores más cercanos. Tanto así que Medina instaló en el mismo Palacio Nacional la oficina internacional de sobornos de la multinacional brasileña.
Frente a su debilitamiento Danilo Medina jugó al tiempo como jugaba Balaguer para disminuir la energía de la protesta social a la vez que, también herencia de la escuela balaguerista, penetraba y cooptaba una parte de las cabezas influyentes en el movimiento verde.
El danilismo logró así que en su momento pico la Marcha Verde no exigiera  la renuncia del presidente de la república por ser el principal responsable de los sobornos de Odebrecht, para ello se valió de su dominio de los principales medios de información dando protagonismo a destacados líderes de opinión y voceros del movimiento para que hablaran en los términos de la política, el lenguaje, la estética, las demandas y los métodos de lucha concebidos, diseñados y programados desde la Diape y el Palacio Nacional. En ese marco la Marcha Verde sería presa fácil del poder danilista hasta convertirla en un movimiento inocuo, dócil y subordinado a la estrategia discursiva gubernamental.
La subordinación y en consecuencia el desgaste y el reflujo del movimiento ciudadano por el fin de la corrupción y la impunidad dieron lugar a las aguas apacibles que posibilitaron la reanimación del presidente Medina solo tocado por la punta de la marea verde ya en retirada y la huelga regional episódica de las 14 provincias del Cibao del 29 de octubre del pasado año.
La arremetida oficialista
El último trimestre de 2018 fue aprovechado entonces para la arremetida oficialista que buscaba poner de nuevo a Medina a la ofensiva y en el centro del tablero político. Apertura sorpresa de relaciones diplomáticas con China, nexos con el gobierno de Donald Trump, ruptura con la revolución bolivariana, rearticulación con las familias oligárquicas y el gran empresariado, limpieza de comunicadores críticos y rediseño del mapa mediático, tope al repunte de Leonel Fernández, cercanía y condicionamiento a la cúpula del principal partido de oposición, reconciliación con actores de la sociedad civil, recuperación ilusoria del bipartidismo, recomposición del Tribunal Constitucional y la Suprema Corte de Justicia, venta de Punta Catalina, congelamiento del expediente Odebrecht y lanzamiento de la segunda reelección.
Con el trazado de esa ruta política entramos al año 2019. Un Danilo Medina recuperado, un Leonel Fernández tratando de sacar la cabeza con un techo predeterminado por el Estado y una oposición tirando patadas voladoras y más dispersa que nunca tanto en lo organizativo como en lo narrativo.
A un año de las próximas elecciones la sociedad respira desconcierto y perplejidad, se repite la historia de la recompra de legisladores al triple del precio anterior para aprobar la segunda reelección presidencial en el Congreso y se hace patente el abismal desbalance institucional entre el candidato presidente Danilo Medina y la posibilidad del cambio político mediante elecciones libres, equitativas y transparentes como manda la Constitución.
En tal contexto el reto que afronta el pueblo dominicano sigue siendo el de derrotar el continuismo avasallador de Danilo Medina y el PLD, hoy más fusionado a los poderes oligárquicos, militares, religiosos, transnacionales y de hombres cúpulas de la sociedad civil que sirven de correa de trasmisión a las pretensiones continuistas por medio de un nuevo pacto desde arriba que sería una repetición de las experiencias frustratorias del Pacto por la Democracia (1994), el Pacto de las Corbatas Azules (2009), o la experiencia desmovilizadora de las energías ciudadanas reunidas en torno al movimiento del 4% por la educación (2012).
Salir de la encrucijada
Como hemos reiterado, salir de esta encrucijada implica un acuerdo político entre la pluralidad de los actores de la oposición democrática que tenga en el centro el rol estelar de la ciudadanía libre e independiente de los partidos políticos, y que priorice la articulación en redes horizontales programadas con el objetivo central de desplazar del poder al grupo danilista abriendo las compuertas de la democracia de calle. Para esta gran tarea tenemos que utilizar de manera eficaz las herramientas políticas de la sociedad del espectáculo, competir por la data y la información de calidad y adentrarnos en el mundo de la tercera revolución tecnológica.
El momento exige una propuesta compartida para reformular las reglas del juego político superando la declaración de intenciones y la búsqueda de culpables ante una justicia secuestrada. El horizonte de esta propuesta tiene que expresar la diversidad de los grupos que componen el mapa político actual, en especial de los que integran el gran conglomerado de los desilusionados.
Este es el camino para desactivar la desilusión: forjar un proyecto político donde la palabra cambio sea más que una voz formal carente de emoción y de sentido. Por eso el imperativo de abrazarnos en un gran frente político con horizonte democrático, que entienda la corrupción y la impunidad como dispositivos del poder y que se presente frente a las grandes masas populares decidido a poner fin a la larga noche peledeísta extirpando de una vez y por todas los tumores cancerosos que corroen nuestra convivencia social. http://nuestrotiempo.com.do/2019/01/el-fin-de-la-larga-noche-peledeista/