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lunes, 28 de octubre de 2024

La globalización en retirada | por Moisés Naím @moisesnaim

La globalización en retirada

Moisés Naím / El Pais

Los ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales de más de 191 países se han reunido en Washington estos días. Esta reunión la organizan anualmente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Como siempre, mucho más interesantes que los discursos públicos fueron las conversaciones en los pasillos.

Este año, un fantasma recorrió esos pasillos: el fantasma de la desglobalización. La ola global de populismo, las fricciones comerciales, las restricciones a la inversión extranjera y la hostilidad hacia la inmigración han venido ganando terreno. El proteccionismo está en auge.

Esto hay que lamentarlo, porque a pesar de las frecuentes denuncias contra el comercio internacional, la experiencia con el proteccionismo es mucho peor: es el empobrecimiento de todos, sobre todo de los más vulnerables.

Esto no quiere decir que la globalización carezca de defectos.Entre sus principales fallas están el haber contribuido a la desigualdad en la distribución de la riqueza y los ingresos y el no haber ofrecido, hasta ahora, respuestas a gran escala para contener la emergencia climática. Esto, sin embargo, no debe impulsar a los gobiernos a adoptar posturas proteccionistas y aislacionistas. Más bien hay que trabajar para corregir estos problemas sin perder los beneficios generados por el comercio entre naciones.

Las barreras comerciales, manifestación principal de la desglobalización económica en marcha, se presentan en forma de aranceles y regulaciones que entraban el comercio. En Estados Unidos, muchos de los aranceles impuestos por Donald Trump durante su presidencia fueron sigilosamente mantenidos por Joe Biden, prueba clara de que, en este ambiente político, nadie se atreve a enarbolar la bandera de la liberalización comercial. En estos tiempos, calificar a alguien de “globalista” es un insulto.

La desglobalización no solo afecta a la movilidad de bienes y capitales, sino también al de las personas. El cierre de fronteras y las políticas antinmigratorias reflejan otro aspecto de este retroceso. En Estados Unidos y en Europa se ha instalado un clima político en el que se demoniza la inmigración y se asocian los flujos migratorios con amenazas a la seguridad, y a la estabilidad económica. Esto se traduce en un trato más restrictivo hacia los migrantes, quienes a menudo son utilizados como chivos expiatorios de problemas económicos y sociales que nada tienen que ver con ellos. No se trata de tolerar fronteras sin control, aceptar continuas crisis migratorias o esperar que muros, cercas y agentes armados contengan las mareas de inmigrantes. Se trata de tener políticas migratorias realistas y más influidas por el análisis racional que por el oportunismo político.

Así, el intento de cerrar fronteras se convierte en un símbolo más de la desglobalización, y quienes más sufren son los más vulnerables, que huyen de crisis humanas y colapsos económicos solo para enfrentarse a nuevos obstáculos.

Por ejemplo, el Brexit, un desaforado acto de autolesión económica para Reino Unido, introdujo nuevos controles que impusieron barreras significativas a los exportadores británicos y europeos por igual. Los retrasos en aduanas y los costes adicionales afectan a empresas que alguna vez se beneficiaron del acceso fluido a un atractivo mercado común. En la misma línea, la creciente retórica nacionalista en Europa dificulta cada vez más las inversiones extranjeras, y los fracasos de las políticas migratorias nutren los resultados electorales de los partidos de la ultraderecha radical.

El proceso de desglobalización es gradual, e inicialmente no es fácil detectar cómo se va perdiendo el dinamismo económico y social. A medida que las barreras al comercio, la inversión y la movilidad de personas aumentan, las cadenas de suministro globales se fragmentan, los precios suben y las economías de los países en desarrollo se vuelven más vulnerables. Los trabajadores y las pequeñas empresas, que dependen de un flujo constante de bienes y capital, se ven atrapados en el fuego cruzado, enfrentando la incertidumbre de un sistema económico que se vuelve cada vez más cerrado y excluyente.

Quienes alguna vez prosperaron gracias al comercio internacional afrontarán el estancamiento, el desempleo y la falta de oportunidades. Los aumentos de costos que aparecen cuando se imposibilita el comercio y se restringe la movilidad humana irán socavando la prosperidad de familias trabajadoras que, muchas veces sin saberlo, dependen de la integración global para su bienestar.

Aún estamos a tiempo de cambiar de rumbo. Revertir estas tendencias y restaurar un enfoque de cooperación internacional, que incluya tanto el comercio como la inversión y la movilidad humana, podría evitar un empobrecimiento generalizado y devolver al mundo a un camino de prosperidad compartida. El reto es reconocer el error que estamos cometiendo antes de que sea demasiado tarde.

@moisesnaim


viernes, 10 de junio de 2022

Acertar con la desglobalización | Por JOSEPH E. STIGLITZ @JosephEStiglitz @JosephStiglitz7 | Foro Económico Mundial (FEM) @wef_es

Acertar con la desglobalización

De repente, todos reconocen que al menos algunas fronteras nacionales son clave para la economía y la seguridad

La primera reunión del Foro Económico Mundial en más de dos años fue sensiblemente diferente a las numerosas conferencias de Davos anteriores a las que he asistido desde 1995. No fue solo que la nieve deslumbrante y los cielos despejados de enero fueran sustituidos por pistas de esquí desnudas y una llovizna sombría de mayo. Más bien fue que un foro tradicionalmente comprometido con la defensa de la globalización se ocupó principalmente de los fracasos de la globalización: cadenas de suministro rotas, inflación de los precios de los alimentos y la energía, y un régimen de propiedad intelectual (PI) que dejó a miles de millones de personas sin vacunas covid-19 simplemente para que unas pocas empresas farmacéuticas obtuvieran miles de millones de beneficios adicionales.

Entre las respuestas propuestas a estos problemas están la reubicación o la localización en territorios amigos de la producción y la promulgación de “políticas industriales para aumentar la capacidad de producción de los países”. Atrás quedaron los días en los que todo el mundo parecía trabajar por un mundo sin fronteras; de repente, todos reconocen que al menos algunas fronteras nacionales son clave para el desarrollo económico y la seguridad.

Para quienes antes defendían la globalización sin trabas, esta vuelta de tuerca ha provocado una disonancia cognitiva, ya que el nuevo conjunto de propuestas políticas implica que las normas del sistema de comercio internacional, que funcionan desde hace mucho tiempo, serán modificadas o rotas. Incapaces de conciliar la deslocalización con el principio del comercio libre y no discriminatorio, la mayoría de los líderes empresariales y políticos de Davos recurrieron a los lugares comunes. Hubo poca reflexión sobre cómo y por qué las cosas han ido tan mal, o sobre el razonamiento defectuoso e hiperoptimista que prevaleció durante el apogeo de la globalización.

Claro que el problema no es solo la globalización. Toda nuestra economía de mercado ha mostrado una falta de resiliencia. Esencialmente, fabricamos coches sin rueda de repuesto, rebajando unos pocos dólares en el precio de hoy y prestando poca atención a las exigencias futuras. Los sistemas de inventario “justo a tiempo” fueron innovaciones maravillosas, siempre que la economía se enfrentara únicamente a pequeñas perturbaciones; pero fueron un desastre ante los confinamientos por covid-19, creando cascadas de escasez de suministros (como cuando la falta de microchips llevó a la falta de coches nuevos).

Como advertía en mi libro de 2006, Cómo hacer que funcione la globalización, los mercados hacen un pésimo trabajo a la hora de “poner precio” al riesgo (por la misma razón que no ponen precio a las emisiones de dióxido de carbono). Pensemos en Alemania, que decidió que su economía dependiera de los suministros de gas de Rusia, un socio comercial obviamente poco fiable. Ahora se enfrenta a unas consecuencias que eran predecibles y se habían predicho.

Como reconoció Adam Smith en el siglo XVIII, el capitalismo no es un sistema autosostenible, porque hay una tendencia natural al monopolio. Sin embargo, desde que el presidente estadounidense Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher iniciaran una era de “liberalización”, el aumento de la concentración del mercado se ha convertido en la norma, y no solo en sectores de alta visibilidad como el comercio electrónico y las redes sociales. La desastrosa escasez de leche infantil en Estados Unidos esta primavera fue en sí misma consecuencia de la monopolización. Después de que Abbott se viera obligada a suspender la producción por motivos de seguridad, los estadounidenses no tardaron en darse cuenta de que una sola empresa acapara casi la mitad de la oferta en Estados Unidos.

Las ramificaciones políticas de los fracasos de la globalización también quedaron patentes en Davos este año. Cuando Rusia invadió Ucrania, el Kremlin recibió inmediatamente una condena casi universal. Pero tres meses después, los mercados emergentes y los países en desarrollo han adoptado posiciones más ambiguas. Muchos señalan la hipocresía de Estados Unidos al exigir responsabilidades por la agresión de Rusia pese a que ellos invadieron Irak con falsos pretextos en 2003.

Los mercados en desarrollo también subrayan la historia más reciente de nacionalismo vacunal por parte de Europa y Estados Unidos, que se ha mantenido gracias a las disposiciones de PI (propiedad intelectual) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se les impusieron hace 30 años. Y son los mercados en desarrollo los que ahora soportan el peso del aumento de los precios de los alimentos y la energía. Junto con las injusticias históricas, estos acontecimientos recientes han desacreditado la defensa occidental de la democracia y el sistema de derecho internacional. Sin duda, muchos países que se niegan a apoyar la defensa de la democracia por parte de Estados Unidos ni siquiera son democráticos. Pero otros países sí lo son, y la posición de Estados Unidos para liderar esa lucha se ha visto socavada por sus propios fracasos, desde el racismo sistémico y el coqueteo de la Administración de Trump con los autoritarios hasta los persistentes intentos del Partido Republicano de suprimir el voto y desviar la atención de la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.

La mejor manera de avanzar para Estados Unidos sería mostrar una mayor solidaridad con los países en desarrollo, ayudándoles a gestionar los crecientes costes de los alimentos y la energía. Esto se podría hacer mediante la reasignación de los derechos especiales de giro de los países ricos (el activo de reserva del Fondo Monetario Internacional), además de apoyar una fuerte exención de derechos de propiedad intelectual de la covid-19 en la OMC.

Además, es probable que los altos precios de los alimentos y la energía provoquen crisis de deuda en muchos países pobres, agravando aún más las trágicas desigualdades de la pandemia. Si Estados Unidos y Europa quieren mostrar un verdadero liderazgo mundial, dejarán de ponerse de parte de los grandes bancos y acreedores que incitaron a los países a endeudarse más de lo que podían soportar.

Tras cuatro décadas de defensa de la globalización, está claro que la gente de Davos falló en su gestión. Prometieron prosperidad tanto para los países desarrollados como para los países en desarrollo. Pero mientras los gigantes corporativos del norte se enriquecían, los procesos que podrían haber mejorado la situación de todos se ganaron enemigos en todas partes. La “economía del goteo”, la afirmación de que el enriquecimiento de los ricos beneficiaría automáticamente a todos, fue una estafa, una idea sin teoría ni pruebas que la respaldaran.

La reunión de Davos de este año ha sido una oportunidad perdida. Podría haber sido una ocasión para reflexionar seriamente sobre las decisiones y políticas que han llevado al mundo adonde se encuentra hoy. Ahora que la globalización ha alcanzado su punto álgido, solo nos queda esperar que gestionemos mejor su declive que su auge.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es catedrático de la Universidad de Columbia y miembro de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Internacional de las Empresas.

© Project Syndicate 1995-2022. Traducción de News Clips.

https://elpais.com/economia/negocios/2022-06-05/acertar-con-la-desglobalizacion.html

lunes, 22 de noviembre de 2021

China, la emergencia de un nuevo imperialismo | por Pierre Rousset

 
China, la emergencia de un nuevo imperialismo

Al principio del siglo XXI, la China de Xi Jinping se ha convertido en la segunda potencia mundial, en el centro de la globalización capitalista. Se proyecta en todos los continentes y todos los océanos.

| por Pierre Rousset | Domingo, 21 de noviembre de 2021

La formación de un nuevo imperialismo [ 1 ] es un evento extremadamente raro. Requiere múltiples condiciones previas relacionadas con la situación internacional y las características específicas del país en cuestión. Desde este doble punto de vista, el surgimiento de China nos plantea preguntas inusuales.

Sabíamos que el imperialismo podía surgir fuera del ámbito occidental. Este fue el caso de Japón. Sin embargo, se inscribió en un marco de análisis bastante clásico. La creación de los imperios occidentales no llegó a finalizarse en el noreste de Asia, las grandes potencias competían por el control de China, la potencia japonesa pudo reaccionar de manera preventiva. En cuanto a la estructura social del país, nos parece esencialmente similar a la de los países europeos. El advenimiento del Meiji (1868) aseguró el paso de un feudalismo tardío a un capitalismo moderno: industrialización acelerada, constitución de '' un poderoso ejército que se probó magistralmente contra Rusia: por primera vez, una potencia europea fue derrotada por un país asiático, un evento importante que provocó un terremoto geopolítico [ 2 ] ... Japón fue así el último estado imperialista formado a principios de siglo XX.

La transformación del inmenso Imperio Ruso en imperialismo moderno fracasó, en particular debido a las consecuencias de su derrota contra Japón durante la guerra Ruso-Japonesa (1904-1905): sus capacidades militares colapsaron, su flota naval fue destruida en dos etapas: primero la basada en Siberia y luego la basada en el Báltico, enviada como refuerzo. En el plano político interno, la debacle tuvo como contragolpe la revolución de 1905 que inició la crisis del régimen zarista. Derrotada en Oriente por el nuevo imperialismo japonés, luego en Occidente por Alemania durante la Primera Guerra Mundial, Rusia iba camino de convertirse en un estado dependiente o desmembrado, destino del que escapa gracias a la revolución de 1917..

Con la formación de los imperios coloniales, casi se logra una primera división del mundo; en adelante, lo que estará en juego en los conflictos interimperialistas será su cuestionamiento.

En el corazón de la globalización capitalista y las tensiones geopolíticas

Al principio del siglo XXI, la China de Xi Jinping se ha convertido en la segunda potencia mundial, en el centro de la globalización capitalista. Se proyecta en todos los continentes y todos los océanos. Para Xi, "En esta era de globalización económica, la apertura y la integración son una tendencia histórica imparable. La construcción de muros o el "desacoplamiento" va en contra de las leyes económicas y los principios del mercado" . Philip S. Golub señala así que "el partido-estado se presenta como un campeón del libre comercio y las finanzas globales" , facilitando el acceso, en favor de los grandes grupos estadounidenses, a"ciertos segmentos de los mercados de capitales nacionales (...) y la concesión de licencias para que operen filiales de propiedad total o mayoritaria (...)" . Para The Economist del 5 de septiembre de 2020, "China está creando oportunidades [que el capital extranjero no esperaba, al menos no tan rápido]". La magnitud de las entradas de capital de Estados Unidos en China es difícil de estimar porque "muchas empresas chinas que emiten acciones tienen filiales en paraísos fiscales extraterritoriales". Según un informe de Investment Monitor del 13 de julio de 2021, China tiene más filiales en las Islas Caimán que cualquier otro país"después de Estados Unidos, Reino Unido y Taiwán" [ 3 ].

"Capaz de dictar sus condiciones en sectores industriales clave", el estado chino está pilotando el avión China, alimentando una vasta red de patrocinio reforzada por la capacidad del partido para imponer una vigilancia generalizada de la sociedad. No se trata de un "socialismo de mercado con características chinas", sino de un capitalismo de Estado dotado efectivamente de "características chinas" [ 4 ]. Desde India hasta Corea del Sur, el estado que impulsa el desarrollo económico no es nada nuevo en Asia. De diversas formas, muchas oligarquías dominantes combinan capital privado, capital militar y capital estatal. El vínculo entre ellos a menudo se establece a través de grandes familias adineradas.

Heredera de una larga historia particularmente compleja, la formación social china es muy heterogénea. Taller del mundo, su economía sigue dependiendo en parte del capital extranjero y de la importación de componentes o repuestos. Por otro lado, proporciona la base para un desarrollo internacional independiente. En algunas áreas produce tecnologías avanzadas, en otras no puede ponerse al día, como los semiconductores avanzados. Está atravesando crisis de sobreproducción (y deuda) de tipo capitalista que golpean duramente al sector inmobiliario, simbolizadas por la virtual quiebra del gigante Evergrande [ 5 ]. Hasta el momento se han desmentido todas las previsiones que anunciaban el estallido de la burbuja inmobiliaria. [ 6 ] Pero eso no significa que seguirá siendo así. Como señala Romaric Godin, "aún no se ha dicho la última palabra sobre una posible crisis china, pero las contradicciones del capitalismo de Estado en la República Popular parecen hacerse cada vez más profundas".

A partir de la década de 1980, el liderazgo chino se preparó para su expansión internacional. Discretamente bajo Deng Xiaoping, agresivamente bajo Xi Jinping. Esta expansión tiene resortes económicos internos (encontrar salidas a sectores de baja rentabilidad y sobreproducción, como el acero, el cemento o la mano de obra). Apela a fuentes culturales profundas: restaurar al "Imperio del Centro" su centralidad, borrar la humillación de la dominación colonial, ofrecer una alternativa global al modelo de civilización occidental. Alimenta un nacionalismo de gran potencia que legitima al régimen y su ambición de desafiar la supremacía de Estados Unidos.

Nos encontramos en una situación "clásica" en la que la gran potencia establecida (Estados Unidos) se enfrenta al surgimiento de una potencia en crecimiento (China).

Condiciones previas internacionales

¿Por qué lo que fue imposible a principios del siglo XX (la aparición de un nuevo imperialismo) podría ocurrir a fcomienzos del siglo XXI ? A riesgo de simplificación, señalemos dos pasos.

Después de las revoluciones rusa (1917) y china (1949), la mayor parte de Eurasia escapó del dominio directo de los imperialismos japonés y occidentales, conquistando una posición de independencia sin la cual nada de lo que ha sucedido después no habría sido posible.

Tras la derrota internacional de los movimientos revolucionarios en la década de 1980 por un lado y, por otro lado, la desintegración de la URSS, el ala dominante de la burguesía internacional cometió el pecado del triunfalismo, creyendo que su reinado sin división estaba asegurado en lo sucesivo. No consideró, al parecer, que el orden mundial neoliberal que impuso podría ser utilizado por Beijing para su beneficio, con el éxito que conocemos.

Mutaciones chinas

Los análisis que afirman que la actual política internacional china no es imperialista se basan en la continuidad del régimen desde 1949 hasta la actualidad, pero esta continuidad es solo nominal : República Popular (PRC), Partido Comunista (PCC), importante sector económico estatal. Ciertamente hay continuidades, especialmente culturales, incluida la larga tradición burocrática del Imperio, que adorna los regímenes contemporáneos con una "normalidad" histórica. Las discontinuidades prevalecen, sin embargo, y con mucho. En efecto, hubo revolución y contrarrevolución, como atestiguan los sucesivos trastornos de las clases sociales.

La posición del proletariado industrial. Cuando se proclamó la República Popular, el PCCh tuvo que reconstruir una base social en los centros urbanos. Para ello, se ha adherido a la clase obrera, en los dos sentidos de la palabra: subordinándola a sí mismo y asegurándole considerables ventajas sociales.

Políticamente, la clase trabajadora se mantiene bajo el control del partido; no "dirige" ni las empresas ni el país. Los trabajadores están asignados a unidades de trabajo un poco como los funcionarios territoriales en la tradición francesa. No obstante, la clase trabajadora de las nuevas empresas estatales se beneficia de considerables ventajas sociales (empleo de por vida, etc.). Ningún otro estrato social tiene una posición social tan ventajosa, aparte, por supuesto, de la burocracia de los órganos de poder político-estatal.

El estatus de la mujer popular. Las dos leyes emblemáticas aprobadas al día siguiente de la conquista del poder benefician a las mujeres del pueblo : igualdad de derechos en el matrimonio y una reforma agraria que las incluye [ 7 ].

Las viejas clases dominantes. Una vez que la República Popular se hubo consolidado [ 8 ] y cualquiera que fuera el destino individual de un miembro particular de las élites chinas, las viejas clases dominantes (burguesía urbana y aristocracia rural) se desintegran.

El régimen maoísta se consolida después de una revolución social, nacionalista, antiimperialista y anticapitalista, un proceso de revolución permanente [ 9 ]. Tiene profundas raíces populares, pero, no obstante, es autoritario, marcado notablemente por décadas de guerras. La herencia democrática de las movilizaciones sociales propias de la estrategia de la "guerra popular" permanece viva, pero el partido-Estado constituye, no obstante, el marco dentro del cual se desarrolla la burocratización (un proceso). No es el socialismo, sino una sociedad en transición cuyo resultado es incierto [ 10 ].

La crisis del régimen maoísta. Todas las contradicciones inherentes al régimen maoísta estallan durante la mal llamada Revolución Cultural (1966-1969) [ 11 ]: una crisis global de gran complejidad que no es posible resumir aquí, durante la cual se hizo añicos la administración y el partido - sólo el ejército siguió siendo capaz de intervenir de manera coherente a nivel nacional. Mao finalmente le hizo un llamamiento para forzar un retorno represivo al orden, volviéndose contra los Guardias Rojos y los grupos de trabajadores que le apoyaban. Durante la década de 1970, allanó el camino para la dictadura oscurantista de la "Banda de los Cuatro", la victoria final de la contrarrevolución burocrática. El catastrófico resultado del GRCP [12] sanciona la crisis terminal del régimen maoísta y la muerte política de Mao Zedong, diez años antes de su muerte física [ 13 ].

La contrarrevolución burocrática creó un terreno fértil para la contrarrevolución burguesa, haciendo añicos las movilizaciones populares y haciendo que la vuelta al favor de Deng Xiaoping, un superviviente de las purgas del GRCP, pareciera una vuelta a la razón. Unos años más tarde, se supo que lo que en la década de 1960 fue una calumnia que justificaba las purgas se había convertido en una realidad en la década de 1980: Deng encarna la opción capitalista dentro de la nueva dirección del PCCh.

La contrarrevolución de los 80. Bajo el ímpetu de Deng Xiaoping, el ala económica de la burocracia prepara su mutación, su "burguesificación" y la reintegración del país al mercado mundial capitalista. Para ello, se beneficia de ventajas excepcionales:

• Respecto al legado del régimen maoísta: un país independiente, industria y tecnología, una población educada y calificada ...

• Respecto al legado del período colonial: Hong Kong (colonia británica), Macao (colonia portuguesa), Taiwán (protectorado de EE. UU.) son puertas abiertas de par en par al mercado mundial y las finanzas internacionales que ofrecen conocimientos de gestión que no existen en el continente y permiten transferencias de tecnología (Macao es un canal ideal para eludir leyes y regulaciones) ...

• La posibilidad de colaborar con el poderoso capital transnacional chino sobre la base de un compromiso sólido: este último recibe un trato privilegiado en China, mientras que sabe que solo el gobierno y el PCCh pueden garantizar el mantenimiento de la unidad país-continente.

• El peso intrínseco de China (su tamaño geográfico y demográfico): un país como Vietnam puede seguir la misma evolución que su vecino, pero no puede pretender ser una gran potencia por todo eso.

La acelerada transformación capitalista de China no se logró sin infligir una derrota histórica a las clases populares durante la llamada represión masiva de Tiananmen en abril de 1989 (todo el país se vió afectado y no solo Beijing) [ 14 ]. Una derrota que forma parte del nuevo ordenamiento de clases sociales.

• El proletariado. La clase trabajadora de las empresas estatales ha opuesto tenaz resistencia a la intensificación del trabajo exigida por las autoridades, por lo que, como último recurso, las autoridades han decidido retirar la mayor parte de la producción, sin dejar de reducirla, bajo diversos artificios. El éxodo rural permitió constituir un nuevo proletariado, en particular en las zonas francas. 70% mujeres, en ese momento eran trabajadores chinos indocumentados (en China estaba prohibido cambiar de residencia sin autorización oficial). La mano de obra perfecta para la sobreexplotación que caracteriza el período de acumulación primitiva de capital. La primera generación de inmigrantes del interior sufrió mientras esperaba regresar al pueblo. El segundo inició la lucha por su regularización con el apoyo de muchas asociaciones.

• Se invierte el orden social e ideológico. Las élites intelectuales, ayer en lo más bajo de la jerarquía social, vuelven a ser elogiadas. Las mujeres populares son invisibles. Deng Xiaoping defiende las virtudes del "ejemplo" (se supone que el enriquecimiento de uno anuncia el enriquecimiento de todos). El sector económico estatal ahora opera en simbiosis con el capital privado. China tiene un número récord de multimillonarios, que se encuentran en los órganos rectores del PCCh.

Gran potencia, imperialismo e interdependencia

No hay gran potencia capitalista que no sea imperialista. China no es una excepción. Algunos ejemplos.

• El control de su "periferia". Gracias al desarrollo de una red de transporte de alta velocidad, el Tíbet se ha convertido en objeto de una colonización de asentamiento. En el este de Turkestán (Xinjiang), la población predominantemente musulmana uigur está sujeta a una serie de medidas que van desde la asimilación forzada hasta el internamiento masivo con el objetivo de, al menos, un genocidio cultural [ 15 ]. El tratado que garantizaba el respeto de los derechos democráticos reconocidos al pueblo de Hong Kong durante la devolución de la colonia ("un país, dos sistemas") fue denunciado unilateralmente por Xi Jinping. Después de años de resistencia popular, Beijing ha impuesto su orden represivo, criminalizando a las organizaciones independientes (obligadas a disolverse), condenando todo disidente a duras penas [ 16 ]. El derecho a la autodeterminación, la libertad de los pueblos para disponer de sí mismos, ya no es defendible en los márgenes del Imperio.

• Para proteger sus inversiones en la era de las "nuevas rutas de la seda" y garantizar el acceso al Océano Índico (los "corredores") [ 17 ], Beijing no duda en apoyar las peores dictaduras (como en Birmania) e interferir en los asuntos internos de un país (como en Pakistán).

• La parálisis temporal de Estados Unidos (atrapado en Oriente Medio) permitió a Xi Jinping militarizar todo el Mar de China Meridional, tomando el control de zonas marítimas pertenecientes a los países ribereños, desde Filipinas hasta Vietnam. Beijing (con razón) denuncia la política de las grandes potencias estadounidenses en la región, pero no duda en utilizar la abrumadora superioridad de sus fuerzas navales frente a sus vecinos.

• Para asegurar sus rutas marítimas (comerciales o militares), Beijing toma posesión de puertos en muchos países, desde Sri Lanka hasta Grecia, utilizando el arma de la deuda cuando es necesario. La falta de reembolso puede permitirle exigir que el territorio de un puerto se convierta en una concesión china por un período de hasta 99 años (¡que era el estado colonial de Hong Kong!).

• Al proyectarse internacionalmente, China participa ahora en la división de zonas de influencia en el Pacífico Sur al reclamar un importante espacio marítimo [ 18 ].

Estados Unidos fue y sigue siendo la principal potencia imperialista, la principal fuente de militarización, guerras e inestabilidad global. Es importante enfatizar esto. No volveré a esto aquí, excepto para señalar que Joseph Biden logró reorientar la estrategia estadounidense en el principal teatro de operaciones del Indo-Pacífico. Obama lo quiso, pero no pudo hacerlo, atrapado en el Medio Oriente [ 19 ]. Su política es mucho más coherente que la de Donald Trump [ 20 ].

Frente a la amenaza estadounidense, el régimen maoísta había desarrollado una estrategia defensiva cuyo eje era el ejército, la movilización popular y el tamaño del país: un invasor se perdería en él. Por otro lado, una gran potencia debe afirmarse en los océanos (también, hoy, en el espacio y en la inteligencia artificial). Las fuerzas aéreas navales fueron el primer eje militar de la política de Xi Jingping, que moviliza los recursos del país para avanzar rápidamente en otras áreas.

Al hacerlo, el actual régimen chino está participando en la dinámica de militarización del mundo (y por lo tanto en el agravamiento de la crisis climática). Algunos, en la izquierda, evocan el "derecho" de China a reclamar su lugar bajo el sol, pero ¿desde cuándo deberíamos estar defendiendo los "derechos" de una potencia, y no los de los pueblos?

La tensión entre Washington y Pekín sobre la cuestión de Taiwán está hoy en su apogeo [ 21 ]. Se oponen dos lógicas. El de los Estados en competencia severa y duradera, y el de la globalización capitalista donde prevalece la interdependencia en términos de tecnologías, cadenas de producción - las "cadenas de valor" -, comercio o finanzas. La competencia se libra en todas las áreas y aparecen "campos" en el mercado y las finanzas globalizados. Cualesquiera que sean las contradicciones que enfrenta la globalización hoy, la "desglobalización" capitalista de la economía parece ser un desafío. La interdependencia es tal que uno puede pensar que una guerra no beneficia a las clases burguesas ni a China ni a Estados Unidos; pero la tensión es tal que no se puede excluir un deslizamiento con consecuencias explosivas.

La situación es aún más inestable ya que tanto los presidentes Biden como Xi enfrentan una frágil situación interna.

¿A dónde va China? Por mi parte, tendría cuidado de no intentar responder a esta pregunta, que dejo a otros más sabios que yo. Tampoco es ya el PCCh histórico quien gobierna el país. Es la camarilla de Xi Jinping. Este último ha impuesto un cambio de régimen político [ 22 ]. Ayer, una dirección colegiada permitió preparar la sucesión de las generaciones al frente del partido, factor de estabilidad. Hoy, solo la facción de Xi Jinping controla los distintospoderes. Tras sangrientas purgas y la modificación de la Constitución, pretende liderar por vida.

También en China, la selección de personal político se está volviendo irracional en relación con los intereses colectivos de las clases dominantes.

Notas:

1 ] El término imperialismo se puede utilizar en varios contextos históricos. Aquí tiene el de una gran potencia capitalista.

2 ] Pierre Rousset, 4 de junio de 2017, " La crisis coreana y la geopolítica en el noreste de Asia: del pasado al presente ", ESSF (artículo 41214):
http://www.europe-solidaire.org/spip.php? artículo41214

3 ] Philip S. Golub, "Against Washington, Beijing bets on finance", Le Monde diplomatique , noviembre de 2021, p.13.

4 ] En Loongyu, mayo de 2014, " ¿Cuál es la naturaleza del capitalismo en China? - Sobre el ascenso de China y sus contradicciones inherentes ", Europe solidaire sans frontieres (ESSF, artículo 35764):
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article35764

5 ] Ver Romaric Godin, 9 de septiembre de 2021, "Las contradicciones del modelo chino", Mediapart.
Disponible en ESSF (artículo 59659), " China: el gigante inmobiliario Evergrande al borde - Las contradicciones del modelo chino ":
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article59659

6 ] Lo que Paul Krugman reconoce sobre su propio pronóstico en el New York Times del 22 de octubre de 2021.

7 ] Por supuesto, el "techo de cristal" y el patriarcado no desaparecen de la sociedad.

8 ] A pesar del calvario de la Guerra de Corea que se inició en 1953 y constituyó un verdadero escenario de desastre para Pekín, que tenía como prioridad la reconstrucción del país.

9 ] Pierre Rousset, "La experiencia china y la teoría de la revolución permanente", Revista de L'Anticapitaliste n ° 126 (mayo de 2021). Disponible en ESSF (artículo 58489), " La experiencia china y la teoría de la revolución permanente ":
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article58489

10 ] Por eso es mejor no utilizar la fórmula de una sociedad en transición al socialismo .

11 ] Se ha convertido en una práctica común denominar a todo el período 1966-1976 como "Revolución Cultural". Esto es confundir en la misma periodización los años de "tumulto" que preceden a la represión de 1968-1969, y los de inestable normalización burocrática.

12 ] GRCP: Gran Revolución Cultural Proletaria.

13 ] Pierre Rousset, " China XX th century revolutions - II - 1949-1969: crisis sociales y transformaciones en la República Popular ", FSSA (artículo 13546):
http://www.europe-solidaire.org/spip.php? Article13546

14 ] Véanse en particular los dos artículos de Jean-Philippe Béja recopilados sobre ESSF (artículo 46572):
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article46572

15 ] Daniel Tanuro, "Review of the history of East Turkestán", 28 de abril de 2021,
Anticapitalist Left (Bélgica). Disponible en ESSF (artículo 57947), " Xinjiang (China) - Review of the history of East Turkestan and the geopolitics of Central Asia ":
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article57947

16 ] Alain Baron, 27 de agosto de 2021, " El movimiento de 2019 en Hong Kong y su aplastamiento ", Europe solidaire sans frontières (ESSF, artículo 59294), " El movimiento de 2019 en Hong Kong y su aplastamiento ": http: // www .europe-solidaire.org / spip.php? article59294

17 ] Para obtener una descripción general de este tema, consulte Globalization Monitor, Inversiones extranjeras de China en la era de la Franja y la Ruta. Perspectiva de las personas y del medio ambiente , agosto de 2021.

18 ] Véase en particular el mapa que acompaña al artículo de Nathalie Guibert en Le Monde con fecha 10 y 11 de octubre de 2021.

19 ] Biden se basa en particular en Israel, Arabia Saudita y Egipto para "vigilar" esta región del mundo.

20 ] Dan La Botz, 13 de octubre de 2021, "Biden centra su política exterior en China", L'Anticapitaliste :
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/aux-usa-biden-concentre-sa-politique-etrangere-sur -la-chine
Disponible en ESSF (artículo 59821), "Estados Unidos - Biden centra su política exterior en China ":
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article59821

21 ] Brian Hioe, 4 de noviembre de 2021 "Atrapado entre las dos superpotencias. Taiwán en medio de la rivalidad entre las grandes potencias entre EE. UU. Y China ", Spectre:
https://spectrejournal.com/caught-between-the-two-superpowers/
Disponible en ESSF (artículo 60077)," Atrapado entre las dos superpotencias - Taiwán en medio de EE. UU. Y China Gran rivalidad de poder ":
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article60077

22 ] En Loongyu Pierre Rousset, 22 de octubre de 2017, "El XIX Congreso del Partido Comunista Chino - Modernización de una burocracia premoderna", FSSA (ítem 42298):
http://www.europe-solidaire.org/spip. php? article42298
Pierre Rousset, 3 de diciembre de 2017 FSSA (artículo 42569), " el 19ºCongreso del Partido Comunista Chino y las ambiciones globales del liderazgo Xi "
http://www.europe-solidaire.org/spip.php? artículo42569

EL AUTOR. Pierre Rousset. Veterano militante de la IV Internacional, cuyo trabajo de solidaridad con Asia ha sido fundamental, actualmente publica la página web Europe Solidaire Sans Frontieres. Traducción: G. Buster para sinpermiso.info.

https://www.memo.com.ar/opinion/futuro-china-articulo-pierre-rousset/

martes, 24 de noviembre de 2020

Biden anuncia el regreso de un EE.UU. que liderará en el mundo, desafiará a los enemigos y no rechazará a aliados

Biden anuncia el regreso de un EE.UU. que liderará en el mundo, desafiará a los enemigos y no rechazará a aliados

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El virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, ha presentado sus nombramientos para los cargos clave de diplomacia y de seguridad nacional.
Biden anuncia el regreso de un EE.UU. que liderará en el mundo, desafiará a los enemigos y no rechazará a aliados

Joe Biden ha presentado sus nombramientos para una serie de puestos clave en su futuro Gabinete a los que describió como un "equipo que refleja el hecho de que EE.UU. está regresando" a la arena internacional.

Durante una rueda de prensa en Wilmington (Delaware), el demócrata prometió un EE.UU. que estará "listo para liderar al mundo y no retirarse, para volver a sentarse a la cabeza de la mesa, listo para desafiar a nuestros adversarios y no rechazar a nuestros aliados, listo para defender nuestros valores".

El político aseguró que tras las presidenciales ha recibido llamadas de un número de líderes internacionales que le expresaron sus expectativas de que EE.UU. reafirme su papel como líder global "en el Pacífico, el Atlántico y a lo largo del mundo".

Biden confirmó el nombramiento como secretario de Estado de Antony Blinken, un experimentado diplomático al que calificó como uno de sus asesores "más cercanos y fiables".

Blinken se desempeñó como subsecretario de Estado entre 2015 y 2017 en la Administración Obama. Firme defensor del multilateralismo, Blinken también fue asistente y asesor principal adjunto de Seguridad Nacional del expresidente demócrata, así como asesor de Seguridad Nacional del propio Biden durante el primer mandato de Obama, entre otros altos cargos en política exterior a lo largo de tres décadas.

Alejandro Mayorkas, quien fue subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional en la Administración Obama entre 2013 y 2016, se convirtió en el primer latino e inmigrante nominado para dirigir ese departamento. Con una carrera de 30 años como agente de la ley y abogado, Mayorkas, un cubanoestadounidense nacido en La Habana (Cuba), se desempeñó también como director de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. de 2009 a 2013.

Biden aprovechó la oportunidad para felicitar a Mayorkas por su cumpleaños, bromeando que "cumple 21".

Avril Haines, quien fue subdirectora de la CIA entre 2013 y 2015 y asesora adjunta de Seguridad Nacional entre 2015 y 2017, se convertirá en la primera mujer en dirigir la Inteligencia Nacional.

Linda Thomas-Greenfield, una veterana diplomática que ha servido en cuatro continentes y se retiró en 2017 tras una carrera de 35 años en el Servicio Exterior de EE.UU., será embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas.

Jake Sullivan, de 43 años, fue nombrado asesor de Seguridad Nacional y será una de las personas más jóvenes en desempeñar ese cargo en décadas. Sullivan se desempeñó como asistente adjunto del presidente y asesor de Seguridad Nacional del vicepresidente en la Administración Obama-Biden, y fue un negociador clave en las conversaciones iniciales que allanaron el camino para el acuerdo nuclear de Irán, entre otros logros. 

John Kerry, 68º secretario de Estado de EE.UU. y un arquitecto clave del Acuerdo Climático de París, se convertirá en el primer enviado presidencial especial para el clima en formar parte del Consejo de Seguridad Nacional. https://actualidad.rt.com/actualidad/374602-biden-anunciar-regreso-eeuu-liderar-mundo