lunes, 18 de mayo de 2026

El Brent supera los 111 dólares mientras los mercados petroleros se preparan para la escasez. | Brent Breaks $111 as Oil Markets Brace for Shortages

Crude oil prices today - Oilprice.com
    
Graph upWTI Crude106.3+0.85%
Graph upBrent Crude110.3+0.93%
Graph downMurban Crude106.7-1.23%
Graph upNatural Gas3.061+3.41%

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El Brent supera los 111 dólares mientras los mercados petroleros se preparan para la escasez.
  • Los ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita impulsaron al alza los precios del crudo en las primeras horas de la sesión bursátil asiática.
  • El fracaso de la visita de Trump a China para lograr un avance significativo en las negociaciones con Irán reavivó los temores sobre el estrecho de Ormuz.
  • La escasez de liquidez en los mercados físicos, la disminución de los inventarios y las medidas gubernamentales de emergencia están aumentando el riesgo de picos de precios aún más extremos.
Un dron sobrevuela una montaña al atardecer.

Los precios del petróleo subieron en las primeras horas de la sesión asiática del lunes, ya que los ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita redujeron aún más las esperanzas de una desescalada en la región. La falta de avances en un acuerdo con Irán durante la visita de Trump a China también contribuyó a la presión alcista sobre los precios del petróleo, ante el creciente temor a una importante escasez mundial.

En el momento de redactar este informe, los futuros del WTI para entrega inmediata cotizaban a 108,20 dólares por barril, un 2,59% más que en la sesión, mientras que el Brent había subido a 111,50 dólares por barril, un 2,03% más.

Los últimos ataques con drones incluyeron un ataque que provocó un incendio cerca de la central nuclear de Barakah en los Emiratos Árabes Unidos. El Ministerio de Defensa del país informó que otros dos drones fueron neutralizados con éxito. Por su parte, Arabia Saudita anunció la interceptación de tres drones que ingresaron a su espacio aéreo procedentes de Irak.

Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos informaron que el ataque a Barakah impactó en un generador eléctrico fuera del perímetro interior de la instalación nuclear, sin que se produjeran fugas de radiación ni heridos.

Estos ataques son solo los últimos de una serie de ataques contra aliados de Estados Unidos en la región después de que el presidente Trump lanzara el Proyecto Libertad, su último intento de reabrir el Estrecho de Ormuz al comercio.

Si bien existía cierto optimismo de que la visita de Trump a China la semana pasada pudiera llevar al presidente Xi a utilizar su influencia con Irán para reabrir el estrecho, la falta de un avance ha reavivado la preocupación por una grave escasez. Durante el fin de semana, Trump volvió a amenazar a Irán con negociar o atenerse a las consecuencias.

La verdad de Trump

Ante la creciente escasez en los mercados petroleros físicos, casi 80 países han implementado medidas de emergencia para proteger sus economías de la inminente crisis energética. Según el Financial Times , economistas de Aberdeen están analizando un escenario en el que el crudo Brent se dispara a 180 dólares por barril si el tráfico a través del estrecho de Ormuz se mantiene restringido durante un período prolongado.

La Agencia Internacional de Energía, en su último Informe sobre el Mercado del Petróleo , estimó que habrá "un déficit de 6 millones de barriles diarios entre la oferta y la demanda desde marzo hasta junio".

La magnitud de ese déficit ya ha obligado a gobiernos y comerciantes a agotar sus reservas a un ritmo sin precedentes, lo que ha provocado una caída de los inventarios mundiales y el agotamiento del almacenamiento flotante.

JPMorgan estima que los inventarios de la OCDE podrían acercarse a "niveles de estrés operativo" a principios de junio, lo que aumenta el riesgo de picos de precios más extremos y posibles escaseces físicas.

Tanto para los mercados petroleros como para el alto el fuego en Irán, parece que el tiempo se agota. Trump tiene previsto reunirse el martes con sus principales asesores de seguridad nacional en la Sala de Crisis, y cualquier escalada en el conflicto provocará un aumento aún mayor de los precios.

Por Josh Owens para Oilprice.com

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Brent Breaks $111 as Oil Markets Brace for Shortages

By Josh Owens - May 17, 2026, 8:55 PM CDT
  • Drone attacks on the UAE and Saudi Arabia pushed crude prices higher in early Asian trading.
  • The failure of Trump’s China visit to produce an Iran breakthrough renewed fears over the Strait of Hormuz.
  • Tight physical markets, falling inventories, and emergency government measures are raising the risk of more extreme price spikes.
Drone flying over a mountain as the sunsets.

Oil prices climbed in early Asian trade on Monday as drone attacks on both the UAE and Saudi Arabia further dimmed hopes of any de-escalation in the region. The lack of a breakthrough on an Iran agreement during Trump's visit to China also added to upward pressure for oil prices, with fears of major global shortages now rising rapidly.

At the time of writing, WTI front-month futures were trading at $108.20 per barrel, up 2.59% on the session, while Brent had climbed to $111.50 per barrel, up 2.03%.

The latest drone strikes included an attack that led to a fire near the Barakah nuclear power plant in the UAE, with the country's defense ministry saying two other drones had been successfully dealt with. Meanwhile, Saudi Arabia said it had intercepted three drones that entered its airspace from Iraq.

UAE officials reported that the Barakah strike hit an electrical generator outside the inner perimeter of the nuclear facility, with no radiation leak or injuries.

These attacks are just the latest in a string of attacks on U.S. allies in the region after President Trump launched Project Freedom, his latest attempt to reopen the Strait of Hormuz for trade.

While there had been some optimism that Trump's visit to China last week might result in President Xi using his influence with Iran to reopen the Strait, the lack of a breakthrough has reignited concerns of major shortages. Over the weekend, Trump was once again threatening Iran to negotiate or face the consequences.

Trump truth

As physical oil markets continue to tighten, nearly 80 countries have now introduced emergency measures to protect their economies from the looming energy crisis. According to the Financial Times, economists at Aberdeen are now examining a scenario where Brent crude surges to $180 per barrel if traffic through the Strait of Hormuz remains constrained for an extended period.

The International Energy Agency, in its latest Oil Market Report, estimated that there will be "a 6 mb/d gap from March to June" between supply and demand.

The size of that deficit has already forced governments and traders to drain stockpiles at an unprecedented pace, with both global inventories dropping and floating storage being used up.

JPMorgan estimates that OECD inventories could approach “operational stress levels” by early June, raising the risk of more extreme price spikes and potential physical shortages.

For both the oil markets and the Iran ceasefire, it seems that time is running out. Trump is set to hold a meeting with his top national security advisors in the Situation Room on Tuesday, with any escalation in the conflict set to send prices surging higher still.

By Josh Owens for Oilprice.com

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Editorial 
Cuando el barril manda: la factura del WTI que pagará la República Dominicana  

La escalada de los precios del crudo, impulsada por tensiones geopolíticas y un mercado físico cada vez más ajustado, obliga al país a repensar su vulnerabilidad energética y fiscal; sin reformas urgentes, la subida del WTI se traducirá en inflación, presión sobre las reservas y un freno a la recuperación económica.

La reciente oleada de alzas en los precios internacionales del petróleo —con el WTI rondando la franja de los 106 dólares por barril y el Brent superando los 110— no es un fenómeno aislado ni meramente financiero: es la manifestación de un mercado que se ha quedado sin margen de maniobra. Ataques en el Golfo Pérsico, la persistente incertidumbre sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz y la incapacidad de acuerdos diplomáticos decisivos han estrechado la oferta física justo cuando la demanda global muestra signos de recuperación. Para la República Dominicana, importadora neta de combustibles, ese estrechamiento se traduce en una doble amenaza: encarecimiento directo de la energía y efectos secundarios sobre la economía real.

En términos inmediatos, un WTI por encima de los 100 dólares implica un aumento casi automático en los costos de importación de combustibles: diésel, gasolina y fuel oil, insumos críticos para el transporte, la generación eléctrica y la actividad industrial. En un país donde la matriz energética aún depende en buena medida de derivados fósiles y donde el transporte público y la logística privada son pilares de la economía, el traslado de esos costos al consumidor final es casi inevitable. El resultado será una presión adicional sobre la inflación, que ya castiga los bolsillos de los hogares dominicanos, y una erosión del poder adquisitivo que golpeará con especial dureza a las familias de menores ingresos.

Pero las consecuencias no se agotan en la inflación. El drenaje de divisas para pagar importaciones energéticas puede tensionar las reservas internacionales y complicar la gestión macroeconómica. Si los precios se mantienen elevados y las compras de combustibles se realizan a precios spot en mercados apretados, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda podrían verse forzados a ajustar políticas: reducir subsidios, recortar gasto o recurrir a financiamiento externo. Cualquiera de esas opciones tiene costos políticos y sociales. Además, sectores clave como el turismo y la manufactura enfrentarán mayores costos operativos; en el caso del turismo, el alza del combustible encarece vuelos y transporte terrestre, afectando la competitividad del destino.

Frente a este escenario, la respuesta pública debe ser doble: mitigar el impacto inmediato y acelerar la transición estructural. En lo coyuntural, el Gobierno tiene herramientas que pueden y deben activarse con transparencia y eficacia. La focalización de subsidios es prioritaria: mantener alivios universales es insostenible y redistributivamente ineficiente; es preferible proteger a los hogares más vulnerables y a sectores estratégicos mediante transferencias directas temporales y mecanismos de compensación que eviten distorsiones. Paralelamente, la gestión de reservas estratégicas y la coordinación con refinadores y proveedores internacionales para asegurar contratos de suministro a plazos pueden amortiguar la volatilidad de precios.

No menos importante es la política cambiaria y fiscal. Mantener la credibilidad macroeconómica exige que cualquier medida de emergencia sea acompañada de un plan claro de financiamiento y de comunicación. Evitar improvisaciones que generen incertidumbre en los mercados financieros es esencial para contener primas de riesgo que encarecerían aún más la deuda pública.

En lo estructural, la crisis de precios del petróleo debe leerse como una llamada de atención sobre la urgencia de diversificar la matriz energética y reducir la exposición a choques externos. La República Dominicana dispone de ventajas comparativas para acelerar la adopción de energías renovables: recursos solares y eólicos abundantes, un sector privado dispuesto a invertir y una demanda energética en crecimiento que puede ser satisfecha con tecnologías más limpias y menos volátiles en precio. Impulsar marcos regulatorios estables, facilitar la inversión en almacenamiento y redes inteligentes, y promover la electrificación del transporte con incentivos bien diseñados son pasos que no admiten dilación.

Asimismo, la eficiencia energética debe convertirse en política de Estado. Programas de renovación de flotas de transporte público, estándares más estrictos para edificaciones y apoyo a la industria para modernizar procesos pueden reducir la intensidad energética de la economía y, por ende, su sensibilidad a los precios del crudo.

Finalmente, la diplomacia energética y la cooperación regional son piezas clave. En un mundo donde los riesgos geopolíticos alteran el flujo de hidrocarburos, la República Dominicana debe fortalecer alianzas para asegurar suministros, participar en mecanismos de compra conjunta cuando sea posible y explorar acuerdos que permitan acceso a combustibles en condiciones más estables.

La volatilidad del WTI y las señales de un mercado físico en tensión no son una amenaza abstracta: son un desafío concreto para la gobernabilidad económica del país. La respuesta exige realismo técnico, valentía política y visión estratégica. Si el Gobierno y los actores privados actúan con rapidez y coherencia, es posible amortiguar el golpe inmediato y, al mismo tiempo, acelerar la transformación hacia una economía menos dependiente del petróleo. Si se postergan decisiones, la factura la pagarán los hogares, las empresas y la estabilidad macroeconómica.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Lula entre la historia y el pragmatismo: la última batalla de un estadista en la era de la polarización global

Lula entre la historia y el pragmatismo: la última batalla de un estadista en la era de la polarización global

En la antesala de unas elecciones decisivas, el líder brasileño redefine el equilibrio entre ideología y poder, proyectándose como un actor capaz de dialogar con la nueva derecha global sin abdicar de su legado político.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

En la antesala de lo que probablemente será su última contienda presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un desafío que trasciende la política doméstica brasileña y se inscribe en el rediseño del equilibrio ideológico global. A sus 80 años, el veterano líder del Partido de los Trabajadores no solo busca un cuarto mandato; intenta consolidar una narrativa de madurez política que lo proyecte como un estadista pragmático capaz de interactuar con una derecha internacional en ascenso, sin diluir los fundamentos históricos de su proyecto progresista.

El contexto no podría ser más exigente. Brasil se aproxima a las elecciones de octubre de 2026 con un escenario de polarización extrema y una competencia prácticamente empatada entre Lula y el candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro, heredero político del bolsonarismo. Las encuestas muestran una carrera cerrada, incluso definida por analistas como una “moneda al aire”, reflejando la profundidad de las fracturas sociales y políticas que atraviesan el país. Este empate técnico no solo evidencia el desgaste natural del poder; revela también una disputa más amplia entre dos visiones del orden global: una inclinada hacia el multilateralismo pragmático y otra anclada en el auge de movimientos nacionalistas y conservadores

Es en ese tablero donde Lula ha decidido reconfigurar su estrategia. Lejos del discurso confrontacional que caracterizó ciertos momentos de la izquierda latinoamericana, el presidente brasileño apuesta por una diplomacia de equilibrio: dialogar con actores como Donald Trump, reconstruir canales con Washington y, simultáneamente, mantener vínculos estratégicos con China y el bloque BRICS. Este enfoque no es accidental, sino una respuesta consciente a un escenario internacional marcado por la fragmentación del poder y la competencia entre grandes potencias. 

El reciente acercamiento entre Lula y Trump, descrito como un ejercicio de pragmatismo político más que de afinidad ideológica, ilustra este giro estratégico. Más que una concesión, esta postura representa un cálculo electoral y geopolítico. En un Brasil donde la derecha busca capitalizar el vínculo con el liderazgo conservador global, Lula intenta neutralizar esa ventaja proyectándose como un interlocutor válido para todos los polos de poder. En otras palabras, el presidente brasileño procura disputar no solo el voto interno, sino también el imaginario internacional de liderazgo.

Este intento de equilibrio, sin embargo, entraña riesgos evidentes. La base tradicional de Lula, nutrida por sectores populares, sindicatos y movimientos sociales, podría interpretar este pragmatismo como una dilución de principios históricos. Al mismo tiempo, la derecha difícilmente lo considerará un aliado genuino, sino un adversario táctico que busca reposicionarse. En ese delicado juego, el margen de maniobra es estrecho: cualquier exceso hacia uno u otro lado puede erosionar la credibilidad política que ha sostenido su trayectoria.

A nivel estructural, el dilema de Lula refleja una transformación más profunda de la política global. El eje izquierda-derecha ha sido parcialmente sustituido por una tensión entre apertura y repliegue, entre cooperación multilateral y nacionalismo soberanista. Brasil, como la mayor economía de América Latina, se convierte así en un laboratorio de esas tensiones. Su tradicional política exterior de autonomía estratégica —basada en no alinearse rígidamente con ningún bloque— será puesta a prueba en un entorno internacional cada vez menos tolerante a la ambigüedad. 

En ese sentido, la figura de Lula adquiere una dimensión simbólica. Para sus seguidores, representa la resiliencia de la democracia y la continuidad de políticas de inclusión social. Para sus críticos, encarna un modelo agotado que no logra responder a las nuevas demandas de seguridad, crecimiento y orden. Entre ambos extremos, el propio Lula parece intentar reinventarse: no como el líder sindical que movilizaba masas desde la confrontación, sino como un mediador que opera en la complejidad de un mundo multipolar.

La clave de esta transición radica en su capacidad de traducir el pragmatismo en resultados concretos. Si logra demostrar que el diálogo con actores ideológicamente opuestos produce beneficios tangibles —ya sea en comercio, inversión o estabilidad institucional—, su narrativa de estadista podría consolidarse. De lo contrario, corre el riesgo de ser percibido como un dirigente que renuncia a la claridad ideológica sin obtener ganancias políticas equivalentes.

En última instancia, la elección de octubre no será solo un referéndum sobre el gobierno de Lula, sino sobre el rumbo estratégico de Brasil en el escenario global. La pregunta de fondo no es únicamente quién gobernará, sino cómo se posicionará el país ante un mundo marcado por la competencia de grandes potencias, la fragmentación ideológica y la redefinición de las alianzas tradicionales.

Lula, consciente de ese desafío, ha optado por la vía más compleja: la del equilibrio. Un camino que exige negociar sin rendirse, dialogar sin subordinarse y adaptarse sin perder identidad. Si logra sostener esa ecuación, podría cerrar su carrera política no solo como un líder histórico, sino como un arquitecto de la transición latinoamericana hacia una nueva etapa de realismo estratégico. Si fracasa, su legado quedará atrapado entre la nostalgia de lo que fue y la incertidumbre de lo que no pudo ser.

Fuente: Facing what will likely be his final election in October, Brazilian President Luiz Inácio Lula da Silva is trying to present himself as a pragmatic statesman capable of working with the global right without surrendering to it.

Read more: https://wapo.st/49VzUYG Washington Post

Ante las que probablemente serán sus últimas elecciones en octubre, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva intenta presentarse como un estadista pragmático, capaz de colaborar con la derecha internacional sin ceder ante ella. Leer más: https://wapo.st/49VzUYG

Señales de alerta en los mercados: cuando el entusiasmo supera a la realidad

Señales de alerta en los mercados: cuando el entusiasmo supera a la realidad

En tiempos de euforia inversora, distinguir entre oportunidad y espejismo se convierte en una responsabilidad individual que define la sostenibilidad financiera y la credibilidad del mercado.

En la dinámica contemporánea de los mercados financieros, donde la información circula a velocidades sin precedentes y las decisiones de inversión se ven cada vez más influenciadas por tendencias virales, opiniones mediáticas y narrativas de alto impacto, resulta imprescindible recuperar un principio básico: no todo crecimiento aparente es sostenible, ni toda oportunidad es legítima. La advertencia, tajante pero necesaria, de que quienes están concentrando su capital en empresas de cannabis sin fundamentos sólidos —o peor aún, fraudulentas— deberían reconsiderar sus decisiones, trasciende la provocación mediática para convertirse en una llamada de atención estratégica.

El auge de la industria del cannabis, especialmente en mercados como Estados Unidos y Canadá, generó en su momento una ola de entusiasmo inversor que prometía retornos extraordinarios. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas de estas empresas han evidenciado debilidades estructurales: modelos de negocio poco claros, sobrevaloraciones injustificadas, dificultades regulatorias y, en algunos casos, prácticas cuestionables. El resultado ha sido una corrección significativa que ha dejado a numerosos inversionistas expuestos a pérdidas considerables.

En este contexto, la figura del vendedor en corto —frecuentemente percibida de manera negativa por su apuesta contra el éxito de determinadas empresas— adquiere una dimensión distinta. Lejos de ser meros especuladores, estos actores desempeñan un papel relevante en la disciplina de los mercados, al identificar inconsistencias, denunciar irregularidades y contribuir a la formación de precios más cercanos a la realidad. Cuando uno de ellos utiliza un espacio mediático para advertir sobre riesgos evidentes, su mensaje, aunque incómodo, puede interpretarse como una forma de rendición de cuentas indirecta.

El problema no radica únicamente en la existencia de empresas débiles o fraudulentas, sino en la persistencia de un ecosistema que, en ocasiones, premia más la narrativa que la sustancia. La proliferación de “historias de éxito” amplificadas en redes sociales, foros digitales y programas de inversión ha generado una cultura donde el temor a quedarse fuera (FOMO, por sus siglas en inglés) impulsa decisiones apresuradas y poco fundamentadas. En ese entorno, sectores emergentes como el cannabis, la inteligencia artificial o la biotecnología pueden convertirse en vehículos de especulación más que en apuestas estratégicas de largo plazo.

Para economías como la de la República Dominicana, que avanzan hacia una mayor integración en los flujos globales de inversión y promueven la educación financiera como parte de su agenda de desarrollo, este fenómeno ofrece lecciones valiosas. La credibilidad de los mercados, tanto a nivel local como internacional, depende en gran medida de la confianza en la transparencia, la regulación efectiva y la existencia de información verificada. De igual manera, la formación de inversionistas informados constituye un pilar esencial para evitar la reproducción de burbujas financieras que, en última instancia, afectan la estabilidad económica.

Es en este punto donde la advertencia adquiere un carácter preventivo más amplio. No se trata únicamente de abandonar inversiones en un sector específico, sino de adoptar un enfoque más riguroso y analítico frente a cualquier oportunidad. Evaluar fundamentos financieros, comprender el entorno regulatorio, identificar riesgos operativos y desconfiar de promesas de crecimiento exponencial sin respaldo son prácticas que deberían formar parte del comportamiento estándar de todo inversionista.

Asimismo, la institucionalidad juega un rol determinante. Organismos reguladores, mercados de valores y entidades públicas tienen la responsabilidad de fortalecer los mecanismos de supervisión, garantizar la divulgación adecuada de información y sancionar prácticas fraudulentas. La experiencia internacional demuestra que la ausencia de controles sólidos no solo facilita la proliferación de empresas sin sustento, sino que también erosiona la confianza en el sistema en su conjunto.

El mensaje que emerge de esta coyuntura es claro: la sofisticación del mercado no elimina el riesgo, pero sí exige mayor responsabilidad. La democratización de la inversión, impulsada por plataformas digitales y el acceso masivo a instrumentos financieros, representa una oportunidad histórica para ampliar la participación económica. No obstante, sin educación financiera y pensamiento crítico, esa misma democratización puede convertirse en un terreno fértil para la desinformación y la volatilidad.

En última instancia, escuchar advertencias incómodas puede marcar la diferencia entre la resiliencia y la pérdida. En un entorno donde la línea entre la innovación real y la especulación es cada vez más difusa, la capacidad de discernir se convierte en el activo más valioso. Porque invertir no es simplemente seguir tendencias: es comprender riesgos, anticipar escenarios y, sobre todo, saber cuándo detenerse.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

Fuente:

Si estás invirtiendo todo tu dinero en empresas de cannabis sin futuro o fraudulentas, deberías dejar de hacerlo, y un vendedor en corto que aparece en televisión diciendo "deja de hacerlo" te está haciendo un favor. (vía @opinion) Bloomberg


domingo, 17 de mayo de 2026

Rededicar la Nación: Fe, Poder y el Bicentenario de los 250 años

✍️ Editorial
Rededicar la Nación: Fe, Poder y el Bicentenario de los 250 años  

En el corazón del National Mall, miles de voces se unieron en cánticos y plegarias durante el festival “Rededicate 250”, convocado por la Casa Blanca para conmemorar el aniversario 250 de la independencia estadounidense. Lo que comenzó como una jornada de oración se transformó en un acto masivo de adoración con estética evangélica, donde la religión y la política se entrelazaron en un mismo escenario.  

La escenografía —ventanas de vitrales con los Padres Fundadores junto a una cruz blanca— reflejó el mensaje central: la idea de un país que se “rededica” a Dios como fundamento de su identidad. Líderes religiosos y políticos, desde Franklin Graham hasta el secretario de Defensa Pete Hegseth, proclamaron que Estados Unidos enfrenta una “guerra espiritual” y que la fe cristiana debe guiar el rumbo de la nación.  

El festival, sin embargo, no estuvo exento de controversia. Mientras los organizadores celebraban la unión de fe y patria, críticos advirtieron sobre el riesgo de diluir la separación constitucional entre Iglesia y Estado. Historiadores y líderes de otras tradiciones religiosas señalaron que la narrativa de “una nación cristiana” excluye la diversidad espiritual que ha marcado la historia estadounidense.  

La presencia de figuras políticas de alto nivel, incluyendo mensajes del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, reforzó la dimensión institucional del evento. En un año electoral y en vísperas del semiquincentenario, la apuesta es clara: movilizar la fe como fuerza política y cultural.  

El “Rededicate 250” no fue solo un festival de oración; fue una declaración de intenciones. La Casa Blanca buscó inscribir la conmemoración nacional en un marco religioso, proyectando una visión de futuro donde la identidad estadounidense se define por la fe cristiana. Este gesto, para algunos, representa un renacimiento espiritual; para otros, una amenaza a la pluralidad y a la libertad religiosa.  

La historia juzgará si este acto fue un momento de unidad o de exclusión. Lo cierto es que, en el Mall de Washington, se escenificó un país que debate entre la tradición de su diversidad y la tentación de una narrativa única: la de una nación rededicada a Dios.  

Luis Orlando Díaz Vólquez  

Fuente
A crowd of thousands transformed a block of the National Mall into an evangelical-style worship service at a White House-led, day-long prayer festival tied to the country’s 250th anniversary.
https://x.com/i/status/2056110019951677648

La minería extractiva y el enfoque de género: CUDEM llama a pensar en los intereses y necesidades de las mujeres

La minería extractiva y el enfoque de género: CUDEM llama a pensar en los intereses y necesidades de las mujeres
Destaca la notable consideración en la vida y la salud de las mujeres y las familias, del impacto de la explotación minera y no minera “a cielo abierto”
Santo Domingo, R.D., 17 de mayo e 2026.- A propósito del debate sobre el impacto medioambiental de la exploración y potencial explotación de la concesión minera de Romero en San Juan de la Maguana, el Comité por la Unidad y los Derechos de la Mujer (CUDEM) se pronunció en respaldo a la negación de la licencia social para la explotación de los referidos yacimientos. 
En ese orden, la organización feminista argumentó que, en adición a las razones sobre cultivos y necesidades generales de la población sanjuanera, es necesario considerar “el importante rol que desempeñan las mujeres como agentes en la seguridad alimentaria y en la protección del medio ambiente, en particular las mujeres de campo”.
Destaca el CUDEM que, como refiere la representante de la FAO en la ciudad de México, socióloga Lina Pohl A., al subrayar las “desigualdades de género existentes y preexistentes en las zonas” alrededor de fuentes acuíferas nodales para alimentación de la población en San Juan y en todo el   país.
Es de notable consideración en la vida y la salud de las mujeres y las familias, el impacto de la explotación minera y no minera “a cielo abierto”, que se desarrolla en la zona de la Cordillera Central y Septentrional de la República Dominicana, considerando el agua y los cultivos básicos como centro de la atención laboral en toda esa zona.
“Más aun observando la dolorosa experiencia vivida por las comunidades de la provincia Sánchez Ramírez, donde la empresa Barrick Gold, que opera los yacimientos de oro y de otros minerales, ha sido responsables de la extinción de decenas de ríos, arroyos y fuentes de agua”, subraya.
“A nivel local, un estudio oficial en República Dominicana, del Consejo Nacional para el Cambio Climático encontró que las mujeres enfrentan efectos diferenciados y desproporcionados ante la crisis climática y la actividad minera, exacerbados por brechas de género estructurales, pobreza y roles tradicionales de cuidado”, refiere la declaración del CUDEM-,   
Añade que, según ese estudio, las mujeres dominicanas tienen menor acceso a recursos y tierras, ya que solo el 12.6 % de las tierras tienen a mujeres como sus propietarias”. Ver estudio https://cambioclimatico.gob.do/phocadownload/Documentos/cop25/Plan%20de%20G%C3%A9nero%20y%20Cambio%20Clim%C3%A1tico%20-%20RD.pdf

Considera la organización feminista que, la minería metálica (especialmente la de oro y plata en zonas como Sánchez Ramírez) genera preocupaciones sobre la contaminación de aguas superficiales y subterráneas.
“Estudios indican que las mujeres cercanas a estas zonas son las primeras en sufrir la falta de agua limpia y las consecuencias de la contaminación por metales pesados, donde la población en general, y las mujeres en particular, por el asignado rol en las tareas de cuidado, tienden a tener contacto mucho más directo y diario de las aguas contaminadas con niñas y niños, personas envejecientes y enfermas”. De ahí que las mujeres en áreas mineras a menudo se ven expuestas a sustancias tóxicas, enfrentando enfermedades respiratorias y dermatológicas y además se constituyen en fuentes de transmisión”, apunta.
Precisa el CUDEM, que es elocuente la experiencia de las comunidades próximas a Pueblo Viejo donde sus habitantes reportan fuertes y permanentes ruidos las 24 horas, polvo excesivo, y enfermedades en mujeres y niños, atribuyendo estos daños a la contaminación de cañadas y suelo por la mina.
Sostiene que se han señalado riesgos de presencia de metales como arsénico, cobre y cianuro en el entorno de la presa de cola, lo que ya se ha mostrado pone en peligro las fuentes de agua y la agricultura local. Además, existen muchas tensiones, en ese sentido, porque la minera constantemente está tomando muestras para decirles a las comunidades que todo está bien.
Un estudio de 2025 del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) [ Diario Libre. publicación del 12 de marzo 2026. Consultado el 7 de mayo, afirmó que la calidad del agua, el aire y los ruidos en los alrededores de Barrick Pueblo Viejo están, supuestamente, “dentro de los límites máximos permitidos”. 
Contrario a estas valoraciones, como ejemplo de la actitud de rechazo de las mujeres a la minería, CUDEM afirma que  “la rebeldía de las mujeres se expresa en las palabras de una mujer de la comunidad de Los Martínez, del Copey, municipio Maimón, cuando dice “la solución a la situación de catástrofe ecológica que tenemos ante nuestro ojos y más allá es el levantamiento de la población afectada directa e indirectamente para detener el exterminio de ríos, vegetación, animales y personas por parte de Barrick Gold, porque de las autoridades no se puede esperar, ellos no escuchan al pueblo porque su compromiso es con la Minera”.
Las mujeres de San Juan de la Maguana le están dando la razón, cuando expresan que “el levantamiento es la solución”, establece la organización..
Esta representante comunitaria -dice CUDEM-, expresa que “ellos están solos porque las comunidades en zonas más lejanas no están en capacidad cognitiva de identificar los daños que le está causando la contaminación y los que les causará en el futuro. 
Y continúa, “si ellos pudieran ver los efectos a simple vista, ya se hubiera producido en Cotuí ese necesario levantamiento”… “yo les recuerdo como antes recogíamos las bahitas (pececitos muy pequeñitos) en los charquitos y ahora ya las bahitas no existen y así va a suceder con nosotros, porque la gente no puede entender discursos, entiende con ejemplos de la cotidianidad”.
Las declaraciones de CUDEM son presentadas tras la conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional, que tuvo lugar en República Dominicana en abril pasado, dentro del cual hubo decenas de actividades de diferentes sectores, siendo la más relevante, la marcha sanjuanera contra la GoldQuest que generó la decisión presidencial de suspender toda actividad minera en el Valle de San Juan.
“Podemos afirmar que, el cambio climático actual es ciertamente una expresión de la naturaleza, pero no un proceso "natural", ya que, si bien es cierto que la tierra ha tenido ciclos climáticos naturales como (variaciones solares, erupciones volcánicas, etc.), su impacto en el calentamiento global es mínimo, y su aceleramiento en las últimas décadas, que no tiene precedentes, está provocado por la actividad humana”, según lo afirman el 99.96 % de los estudios científicos, culmina diciendo la organización en una declaración firmada por el equipo de conducción de CUDEM.
Domingo 17 de mayo de 2026

El precio del combustible como sello de una presidencia

El precio del combustible como sello de una presidencia

Aunque la gasolina representa hoy una porción menor del presupuesto familiar estadounidense, su precio sigue siendo un termómetro político: mide expectativas, simboliza promesas de prosperidad y puede definir la narrativa histórica de la administración de Donald Trump.

La economía cotidiana y la memoria política no siempre obedecen a la misma aritmética. Para la mayoría de los hogares, el gasto en gasolina ha disminuido en importancia relativa frente a la vivienda, la salud y la educación. Sin embargo, el combustible conserva una potencia simbólica que trasciende su peso en la canasta: es visible, inmediato y fácil de asociar con la sensación de bienestar o de aprieto económico. Esa visibilidad convierte al precio de la gasolina en un atajo emocional que los votantes usan para juzgar la gestión presidencial, incluso cuando los factores que lo determinan son globales y complejos.

La narrativa importa tanto como los números. Una administración que se presenta como garante de la prosperidad nacional necesita que la gasolina sea barata y estable; cada alza se convierte en una grieta en la promesa. En el caso de Trump, cuya retórica ha girado en torno a la restauración de la grandeza económica y la defensa del trabajador medio, la volatilidad de los precios energéticos ofrece a críticos y partidarios un material narrativo poderoso. Para los adversarios, un repunte en las estaciones de servicio es prueba tangible de fallas en la política económica; para los seguidores, la culpa recae en factores externos —mercados, conflictos, decisiones de otros gobiernos— y la administración se presenta como víctima de circunstancias.

Política energética y legado están entrelazados. Las decisiones sobre permisos, oleoductos, sanciones y relaciones con productores extranjeros no solo afectan la oferta; también configuran la percepción pública sobre la coherencia y la visión estratégica del Ejecutivo. Una política que prioriza la independencia energética y la expansión de la producción doméstica puede reducir la exposición a choques externos, pero también deja una huella ambiental y política que pesa en la posteridad. Así, el legado de una presidencia no se mide solo por la factura en la bomba, sino por el equilibrio que logre entre seguridad energética, estabilidad macroeconómica y responsabilidad climática.

El factor distributivo es clave. Los aumentos de precios no golpean por igual: afectan con mayor dureza a quienes dependen del automóvil para trabajar y no pueden trasladar costos a precios finales. En un país donde la geografía y la estructura laboral segregan experiencias, la gasolina se convierte en un marcador de injusticia económica. Una administración que aspire a ser recordada como protectora de la clase media y trabajadora debe gestionar no solo el promedio nacional del precio, sino las asimetrías que amplifican su impacto en comunidades concretas.

Además, la relación entre inflación y política monetaria complica la ecuación. Los precios de la energía alimentan expectativas inflacionarias que condicionan decisiones de la Reserva Federal y, por ende, el costo del crédito, la inversión y el empleo. Cuando la gasolina sube, la narrativa política puede simplificar: “la presidencia no controla la inflación”. Pero la opinión pública no distingue con facilidad entre causas y efectos; lo que percibe es si su bolsillo está mejor o peor. En ese sentido, la gestión comunicacional y la capacidad de explicar medidas compensatorias son tan relevantes como las políticas mismas.

Finalmente, el tiempo histórico juzga con otra lente. Un presidente puede ser recordado por una crisis energética puntual o por una transformación estructural del sector. Si las políticas impulsadas hoy conducen a una transición ordenada hacia fuentes más limpias sin sacrificar la seguridad del suministro, el legado podrá leerse como visionario. Si, en cambio, las decisiones priorizan ganancias a corto plazo y dejan al país vulnerable a choques externos, la historia será menos indulgente. Para Trump, cuyo estilo polarizante magnifica cada resultado, el precio de la gasolina es una variable que alimenta relatos contrapuestos: para algunos, síntoma de éxito; para otros, evidencia de contradicciones.

En suma, la gasolina ya no domina la canasta familiar como antes, pero sigue siendo un indicador político de primer orden. Su capacidad para condensar percepciones económicas, decisiones de política energética y desigualdades sociales la convierte en un elemento central en la evaluación pública de una presidencia. Más allá de cifras y porcentajes, lo que quedará en la memoria colectiva será la historia que se construya alrededor de esos precios: si fueron gestionados con previsión y equidad, o si se convirtieron en la prueba palpable de promesas incumplidas.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Con información de Bloomberg
Foto: Andrew Harnik/Getty
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_La gasolina representa una proporción cada vez menor de los presupuestos de los hogares estadounidenses. Pero los precios de la gasolina aún pueden definir el legado de Donald Trump. Leer más: https://bloom.bg/4eJWhnk
📷: Andrew Harnik/Getty
_ Gasoline accounts for a shrinking share of US household budgets. But gas prices may still define Donald Trump’s legacy. Read more: https://bloom.bg/4eJWhnk
📷: Andrew Harnik/Getty

El golpe a Barakah: la guerra que se libra sobre la energía

El golpe a Barakah: la guerra que se libra sobre la energía  

La madrugada del 17 de mayo, Emiratos Árabes Unidos confirmó lo que hasta hace poco parecía impensable: un ataque con drones alcanzó la planta nuclear de Barakah, la única instalación de su tipo en el mundo árabe. Aunque las autoridades aseguraron que no hubo víctimas ni fuga radiológica, el hecho desnuda la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en medio del estancamiento de la guerra con Irán.  

El fuego que se desató en un generador externo fue sofocado, pero el incendio simbólico permanece: la guerra ha cruzado la frontera de lo imaginable, tocando el nervio de la seguridad energética global. Barakah no es solo un complejo nuclear; es el corazón de la estrategia emiratí para diversificar su matriz eléctrica y reducir la dependencia del petróleo. Atacar esa planta es golpear la columna vertebral de un país que se proyecta como potencia regional.  

La reacción internacional no se hizo esperar. La Agencia Internacional de Energía Atómica expresó “grave preocupación” y recordó que las instalaciones nucleares deben permanecer al margen de cualquier confrontación. Sin embargo, la lógica de la guerra híbrida parece imponerse: drones y misiles se convierten en mensajes políticos, en advertencias que buscan quebrar la voluntad de los adversarios sin necesidad de ocupar territorios.  

El ataque a Barakah ocurre en un momento de parálisis diplomática. El cese al fuego anunciado en abril entre Estados Unidos e Irán se ha convertido en un espejismo, mientras las tensiones en el Estrecho de Ormuz y los bloqueos portuarios mantienen a la región en vilo. La guerra no avanza ni retrocede, pero se expande hacia los símbolos: primero los buques, ahora las plantas nucleares.  

Para países como República Dominicana, el eco de este ataque se traduce en incertidumbre energética y económica. La volatilidad de los mercados de petróleo y gas amenaza con encarecer combustibles y presionar la inflación. La lección es clara: la seguridad nacional no puede desligarse de la seguridad energética, y la resiliencia interna es la única defensa frente a un mundo donde la pólvora y la electricidad se cruzan en el mismo tablero.  

El ataque a Barakah no dejó muertos ni radiación, pero sí dejó un mensaje: la guerra ya no se mide en territorios conquistados, sino en la capacidad de golpear los pilares de la estabilidad. En ese tablero, cada país debe preguntarse si está preparado para resistir cuando la energía se convierte en arma y la paz en un espejismo.  

Luis Orlando Díaz Vólquez  
#GuasábaraEditor

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_UAE reports drone strike at nuclear power plant as Iran war deadlock endures
Emirati officials said they were investigating the source of the strike and that the UAE had the full right to respond to such "terrorist attacks."
https://www.reuters.com/world/middle-east/abu-dhabi-says-drone-strike-caused-fire-barakah-nuclear-power-plant-no-injuries-2026-05-17/

_Emiratos Árabes Unidos informa de un ataque con aviones no tripulados en una central nuclear mientras perdura el punto muerto de la guerra de Irán
Funcionarios emiratíes dijeron que estaban investigando la fuente del ataque y que los Emiratos Árabes Unidos tenían todo el derecho de responder a tales "ataques terroristas".
https://www.reuters.com/world/middle-east/abu-dhabi-says-drone-strike-caused-fire-barakah-nuclear-power-plant-no-injuries-2026-05-17/

Trump define su ofensiva militar contra Irán, que rechaza liberar el estrecho de Ormuz y desmantelar su proyecto nuclear


Donald Trump, presidente de los Estados Unidos (Europa Press)
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos (Europa Press)
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Trump define su ofensiva militar contra Irán, que rechaza liberar el estrecho de Ormuz y desmantelar su proyecto nuclear
Tras sus conversaciones con Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos asumió que Teherán no tiene intenciones de negociar un acuerdo que evite la guerra en Medio Oriente

Román Lejtman

Corresponsal en Washington, Estados Unidos

17 May, 2026 04:00 a. m. EST

(Desde Washington, Estados Unidos) Tras sus dos encuentros con Xi Jinping en Beijing, Donald Trump asumió que Irán insistirá con bloquear el estrecho de Ormuz y proteger su proyecto nuclear, pese a la voluntad de la Casa Blanca de mantener los canales diplomáticos abiertos para negociar un acuerdo que evite la guerra en Medio Oriente.

Trump y Xi analizaron la situación en Medio Oriente y coincidieron que era necesario que Irán permitiera la libre navegación por la vía marítima estratégica.

China exporta desde el golfo Pérsico el 25% de su combustible, mientras que Estados Unidos sufre un aumento creciente de la nafta como consecuencia del cierre de Ormuz.

El presidente estadounidense aseguró al líder comunista que su primera opción es la vía diplomática, aunque se trataría de una instancia prácticamente agotada ante la resistencia del régimen chiíta.

Donald Trump y Xi Jinping dialogan en el jardín de Zhongnanhai (Beijing, China) (REUTERS)
Donald Trump y Xi Jinping dialogan en el jardín de Zhongnanhai (Beijing, China) (REUTERS)

En este contexto, Trump utilizó su regreso a Washington desde Beijing para tratar con Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra- la posible ofensiva contra Irán.

El presidente de Estados Unidos tiene estas cuatro opciones a su disposición:

  1. ataques a blancos militares y de infraestructura -sistemas eléctricos y depósitos de combustibles- en Irán.
  2. Incursiones aéreas sobre la isla de Kharg, que es clave en la economía iraní.
  3. Drones y misiles contra la defensa del estrecho de Ormuz que montó la Guardia Revoluciona de Irán.
  4. Operación terrestre para incautar el uranio enriquecido que permitiría al régimen fabricar bombas nucleares.
Isla de Kharg, corazón del petróleo y gas de Irán
Isla de Kharg, corazón del petróleo y gas de Irán

Estados Unidos coordinará su esfuerzo bélico con Israel, pero no se descarta en la Casa Blanca que se sumen Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que han sido atacados por Irán en las últimas semanas.

Si finalmente se rompe la tregua, Medio Oriente puede ser escenario de un conflicto inédito con impacto directo en la economía global.

Irán mantiene su capacidad militar, transformó en una fortaleza al estrecho de Ormuz y apuesta a una crisis económica en Estados Unidos y Europa causada por el aumento del combustible, el transporte y los fertilizantes.

La Guardia Revolucionaria de Irán no solo intentará repeler las distintas opciones militares que podría ejecutar la Casa Blanca, sino que también tiene previsto atacar de manera sistemática a Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

Sería una guerra total en Medio Oriente.

Trump publicó un video en su cuenta de Truth Social
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El presidente hace referencia a algun ataque programado

Trump enfrenta una encrucijada política.

Ha perdido popularidad por el aumento de la inflación y la guerra en Medio Oriente no tiene consenso en Estados Unidos.

En noviembre hay elecciones, y la administración republicana podría sufrir una derrota ante el partido demócrata. Trump no descarta este costo político y personal, pero por ahora decidió avanzar contra el régimen persa.

Cuando Pakistán iniciaba ayer una gestión postrera en Teherán para acercar posiciones con Washington, Trump posteó en su cuenta oficial en Truth Social un video generado con inteligencia artificial que mostraba un dron iraní derribado por un misil de los Estados Unidos.

En la imagen se observa cómo avanza el dron de Irán en las aguas del estrecho de Ormuz, mientras se atraviesa una nave enviada a Medio Oriente por el Pentágono.

En un costado de la pantalla, Trump aparece tarareando y haciendo que teclea en una computadora. En inglés, antes que caiga el dron, dice: “Ok, lo tenemos en la mira. Fuego. Boom”.

El mandatario republicano no viajó a Mar -a- Lago y hoy tiene prevista una reunión a puertas cerradas en el Salón Oval junto JD.Vance -vicepresidente de los Estados Unidos-, Rubio y Hegseth, entre otros integrantes de su gabinete.

La intención de Trump es definir sus opciones militares y dar un ultimátum al líder religioso Mojtaba Khamenei, antes de reiniciar la guerra contra Irán.

Fuente: Infobae.com
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