lunes, 18 de mayo de 2026

El Brent supera los 111 dólares mientras los mercados petroleros se preparan para la escasez. | Brent Breaks $111 as Oil Markets Brace for Shortages

Crude oil prices today - Oilprice.com
    
Graph upWTI Crude106.3+0.85%
Graph upBrent Crude110.3+0.93%
Graph downMurban Crude106.7-1.23%
Graph upNatural Gas3.061+3.41%

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El Brent supera los 111 dólares mientras los mercados petroleros se preparan para la escasez.
  • Los ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita impulsaron al alza los precios del crudo en las primeras horas de la sesión bursátil asiática.
  • El fracaso de la visita de Trump a China para lograr un avance significativo en las negociaciones con Irán reavivó los temores sobre el estrecho de Ormuz.
  • La escasez de liquidez en los mercados físicos, la disminución de los inventarios y las medidas gubernamentales de emergencia están aumentando el riesgo de picos de precios aún más extremos.
Un dron sobrevuela una montaña al atardecer.

Los precios del petróleo subieron en las primeras horas de la sesión asiática del lunes, ya que los ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita redujeron aún más las esperanzas de una desescalada en la región. La falta de avances en un acuerdo con Irán durante la visita de Trump a China también contribuyó a la presión alcista sobre los precios del petróleo, ante el creciente temor a una importante escasez mundial.

En el momento de redactar este informe, los futuros del WTI para entrega inmediata cotizaban a 108,20 dólares por barril, un 2,59% más que en la sesión, mientras que el Brent había subido a 111,50 dólares por barril, un 2,03% más.

Los últimos ataques con drones incluyeron un ataque que provocó un incendio cerca de la central nuclear de Barakah en los Emiratos Árabes Unidos. El Ministerio de Defensa del país informó que otros dos drones fueron neutralizados con éxito. Por su parte, Arabia Saudita anunció la interceptación de tres drones que ingresaron a su espacio aéreo procedentes de Irak.

Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos informaron que el ataque a Barakah impactó en un generador eléctrico fuera del perímetro interior de la instalación nuclear, sin que se produjeran fugas de radiación ni heridos.

Estos ataques son solo los últimos de una serie de ataques contra aliados de Estados Unidos en la región después de que el presidente Trump lanzara el Proyecto Libertad, su último intento de reabrir el Estrecho de Ormuz al comercio.

Si bien existía cierto optimismo de que la visita de Trump a China la semana pasada pudiera llevar al presidente Xi a utilizar su influencia con Irán para reabrir el estrecho, la falta de un avance ha reavivado la preocupación por una grave escasez. Durante el fin de semana, Trump volvió a amenazar a Irán con negociar o atenerse a las consecuencias.

La verdad de Trump

Ante la creciente escasez en los mercados petroleros físicos, casi 80 países han implementado medidas de emergencia para proteger sus economías de la inminente crisis energética. Según el Financial Times , economistas de Aberdeen están analizando un escenario en el que el crudo Brent se dispara a 180 dólares por barril si el tráfico a través del estrecho de Ormuz se mantiene restringido durante un período prolongado.

La Agencia Internacional de Energía, en su último Informe sobre el Mercado del Petróleo , estimó que habrá "un déficit de 6 millones de barriles diarios entre la oferta y la demanda desde marzo hasta junio".

La magnitud de ese déficit ya ha obligado a gobiernos y comerciantes a agotar sus reservas a un ritmo sin precedentes, lo que ha provocado una caída de los inventarios mundiales y el agotamiento del almacenamiento flotante.

JPMorgan estima que los inventarios de la OCDE podrían acercarse a "niveles de estrés operativo" a principios de junio, lo que aumenta el riesgo de picos de precios más extremos y posibles escaseces físicas.

Tanto para los mercados petroleros como para el alto el fuego en Irán, parece que el tiempo se agota. Trump tiene previsto reunirse el martes con sus principales asesores de seguridad nacional en la Sala de Crisis, y cualquier escalada en el conflicto provocará un aumento aún mayor de los precios.

Por Josh Owens para Oilprice.com

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Brent Breaks $111 as Oil Markets Brace for Shortages

By Josh Owens - May 17, 2026, 8:55 PM CDT
  • Drone attacks on the UAE and Saudi Arabia pushed crude prices higher in early Asian trading.
  • The failure of Trump’s China visit to produce an Iran breakthrough renewed fears over the Strait of Hormuz.
  • Tight physical markets, falling inventories, and emergency government measures are raising the risk of more extreme price spikes.
Drone flying over a mountain as the sunsets.

Oil prices climbed in early Asian trade on Monday as drone attacks on both the UAE and Saudi Arabia further dimmed hopes of any de-escalation in the region. The lack of a breakthrough on an Iran agreement during Trump's visit to China also added to upward pressure for oil prices, with fears of major global shortages now rising rapidly.

At the time of writing, WTI front-month futures were trading at $108.20 per barrel, up 2.59% on the session, while Brent had climbed to $111.50 per barrel, up 2.03%.

The latest drone strikes included an attack that led to a fire near the Barakah nuclear power plant in the UAE, with the country's defense ministry saying two other drones had been successfully dealt with. Meanwhile, Saudi Arabia said it had intercepted three drones that entered its airspace from Iraq.

UAE officials reported that the Barakah strike hit an electrical generator outside the inner perimeter of the nuclear facility, with no radiation leak or injuries.

These attacks are just the latest in a string of attacks on U.S. allies in the region after President Trump launched Project Freedom, his latest attempt to reopen the Strait of Hormuz for trade.

While there had been some optimism that Trump's visit to China last week might result in President Xi using his influence with Iran to reopen the Strait, the lack of a breakthrough has reignited concerns of major shortages. Over the weekend, Trump was once again threatening Iran to negotiate or face the consequences.

Trump truth

As physical oil markets continue to tighten, nearly 80 countries have now introduced emergency measures to protect their economies from the looming energy crisis. According to the Financial Times, economists at Aberdeen are now examining a scenario where Brent crude surges to $180 per barrel if traffic through the Strait of Hormuz remains constrained for an extended period.

The International Energy Agency, in its latest Oil Market Report, estimated that there will be "a 6 mb/d gap from March to June" between supply and demand.

The size of that deficit has already forced governments and traders to drain stockpiles at an unprecedented pace, with both global inventories dropping and floating storage being used up.

JPMorgan estimates that OECD inventories could approach “operational stress levels” by early June, raising the risk of more extreme price spikes and potential physical shortages.

For both the oil markets and the Iran ceasefire, it seems that time is running out. Trump is set to hold a meeting with his top national security advisors in the Situation Room on Tuesday, with any escalation in the conflict set to send prices surging higher still.

By Josh Owens for Oilprice.com

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Editorial 
Cuando el barril manda: la factura del WTI que pagará la República Dominicana  

La escalada de los precios del crudo, impulsada por tensiones geopolíticas y un mercado físico cada vez más ajustado, obliga al país a repensar su vulnerabilidad energética y fiscal; sin reformas urgentes, la subida del WTI se traducirá en inflación, presión sobre las reservas y un freno a la recuperación económica.

La reciente oleada de alzas en los precios internacionales del petróleo —con el WTI rondando la franja de los 106 dólares por barril y el Brent superando los 110— no es un fenómeno aislado ni meramente financiero: es la manifestación de un mercado que se ha quedado sin margen de maniobra. Ataques en el Golfo Pérsico, la persistente incertidumbre sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz y la incapacidad de acuerdos diplomáticos decisivos han estrechado la oferta física justo cuando la demanda global muestra signos de recuperación. Para la República Dominicana, importadora neta de combustibles, ese estrechamiento se traduce en una doble amenaza: encarecimiento directo de la energía y efectos secundarios sobre la economía real.

En términos inmediatos, un WTI por encima de los 100 dólares implica un aumento casi automático en los costos de importación de combustibles: diésel, gasolina y fuel oil, insumos críticos para el transporte, la generación eléctrica y la actividad industrial. En un país donde la matriz energética aún depende en buena medida de derivados fósiles y donde el transporte público y la logística privada son pilares de la economía, el traslado de esos costos al consumidor final es casi inevitable. El resultado será una presión adicional sobre la inflación, que ya castiga los bolsillos de los hogares dominicanos, y una erosión del poder adquisitivo que golpeará con especial dureza a las familias de menores ingresos.

Pero las consecuencias no se agotan en la inflación. El drenaje de divisas para pagar importaciones energéticas puede tensionar las reservas internacionales y complicar la gestión macroeconómica. Si los precios se mantienen elevados y las compras de combustibles se realizan a precios spot en mercados apretados, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda podrían verse forzados a ajustar políticas: reducir subsidios, recortar gasto o recurrir a financiamiento externo. Cualquiera de esas opciones tiene costos políticos y sociales. Además, sectores clave como el turismo y la manufactura enfrentarán mayores costos operativos; en el caso del turismo, el alza del combustible encarece vuelos y transporte terrestre, afectando la competitividad del destino.

Frente a este escenario, la respuesta pública debe ser doble: mitigar el impacto inmediato y acelerar la transición estructural. En lo coyuntural, el Gobierno tiene herramientas que pueden y deben activarse con transparencia y eficacia. La focalización de subsidios es prioritaria: mantener alivios universales es insostenible y redistributivamente ineficiente; es preferible proteger a los hogares más vulnerables y a sectores estratégicos mediante transferencias directas temporales y mecanismos de compensación que eviten distorsiones. Paralelamente, la gestión de reservas estratégicas y la coordinación con refinadores y proveedores internacionales para asegurar contratos de suministro a plazos pueden amortiguar la volatilidad de precios.

No menos importante es la política cambiaria y fiscal. Mantener la credibilidad macroeconómica exige que cualquier medida de emergencia sea acompañada de un plan claro de financiamiento y de comunicación. Evitar improvisaciones que generen incertidumbre en los mercados financieros es esencial para contener primas de riesgo que encarecerían aún más la deuda pública.

En lo estructural, la crisis de precios del petróleo debe leerse como una llamada de atención sobre la urgencia de diversificar la matriz energética y reducir la exposición a choques externos. La República Dominicana dispone de ventajas comparativas para acelerar la adopción de energías renovables: recursos solares y eólicos abundantes, un sector privado dispuesto a invertir y una demanda energética en crecimiento que puede ser satisfecha con tecnologías más limpias y menos volátiles en precio. Impulsar marcos regulatorios estables, facilitar la inversión en almacenamiento y redes inteligentes, y promover la electrificación del transporte con incentivos bien diseñados son pasos que no admiten dilación.

Asimismo, la eficiencia energética debe convertirse en política de Estado. Programas de renovación de flotas de transporte público, estándares más estrictos para edificaciones y apoyo a la industria para modernizar procesos pueden reducir la intensidad energética de la economía y, por ende, su sensibilidad a los precios del crudo.

Finalmente, la diplomacia energética y la cooperación regional son piezas clave. En un mundo donde los riesgos geopolíticos alteran el flujo de hidrocarburos, la República Dominicana debe fortalecer alianzas para asegurar suministros, participar en mecanismos de compra conjunta cuando sea posible y explorar acuerdos que permitan acceso a combustibles en condiciones más estables.

La volatilidad del WTI y las señales de un mercado físico en tensión no son una amenaza abstracta: son un desafío concreto para la gobernabilidad económica del país. La respuesta exige realismo técnico, valentía política y visión estratégica. Si el Gobierno y los actores privados actúan con rapidez y coherencia, es posible amortiguar el golpe inmediato y, al mismo tiempo, acelerar la transformación hacia una economía menos dependiente del petróleo. Si se postergan decisiones, la factura la pagarán los hogares, las empresas y la estabilidad macroeconómica.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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