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sábado, 26 de mayo de 2018

Legitimando el dispendio | Marisol Vicens Bello

Legitimando el dispendio 
| Marisol Vicens Bello | 24 mayo, 2018 190

Debería ser motivo de vergüenza que habiéndose gastado tanto dinero en propaganda gubernamental para promover el método de elección de candidaturas de partidos de su preferencia y discutido durante tantos años una ley de partidos, el proyecto de ley aprobado por el Senado y que debe ser revisado por la Cámara de Diputados, sea tan poco conocido.
Dicho proyecto de ley, en adición a que tiene muchos errores que deben ser enmendados, desde un inicio debió de conocerse en paralelo con la modificación a la ley electoral por una comisión bicameral, puesto que la aprobación de una ley sin la otra dejaría grandes vacíos y generaría incongruencias.
Lo que finalmente se hará, luego de que la facción del presidente no lograra los votos requeridos para la aprobación con mayoría especial en la Cámara de Diputados, pues como se ha anunciado, aunque no puede ya ser una comisión bicameral para el de partidos, una delegación de senadores participará en los trabajos de la comisión de Diputados y, en el caso del proyecto de régimen electoral, ambas cámaras desapoderarán sus respectivas comisiones para que una comisión bicameral lo estudie.
Mucho se ha hablado de la necesidad de regular el enorme costo de nuestras campañas, así como su financiamiento estableciendo topes y regulaciones efectivas que garanticen transparencia y la no infiltración de dinero sucio proveniente de negocios ilícitos como mecanismo no solo de lavado de activos, sino también de promoción de candidatos de este oscuro mundo.
En el proyecto de ley de partidos solo se establecen las disposiciones relativas al financiamiento de los partidos, que hasta ahora son parte de la ley electoral y los topes de gastos y financiamiento de las precampañas, mientras que todo lo relacionado con las campañas es parte del proyecto de ley de régimen electoral.
Debemos llamar la atención sobre las lamentables disposiciones del proyecto de ley de partidos aprobado en el Senado en cuanto al financiamiento, pues aunque limitan las precampañas internas para escogencia de los precandidatos a puestos de elección popular a un período de tres meses, establecen unos topes exagerados de gastos por precandidato, de no más de 100 pesos por electores inscritos en el caso de los presidenciales, 75 en el de los congresuales y 50 en el de los municipales, lo que equivaldría conforme al último padrón, respectivamente, a más de 675 millones de pesos para los primeros, aproximadamente 105 millones para los segundos y alrededor de 37 millones para los terceros.
En adición establecen un exagerado monto de financiamiento individual, disponiendo que particulares podrán aportar a precandidatos hasta un 1% de los límites que se establecen para cada tipo de precandidatura, lo que en el caso de las presidenciales equivaldría a que cada ciudadano podría aportar a cada precandidato 6.7 millones de pesos.
Si se mantuvieran esas disposiciones para unas precampañas internas de 3 meses, lo que esperamos no sea el caso, habría que inferir que los topes de gastos y contribuciones individuales para la campaña serían mayores, por su trascendencia y su mayor duración, más de 5 meses según se prevé.
Por eso es preciso estar vigilantes entre otros aspectos con el importante tema del financiamiento, exigiendo modificaciones pues lo que se espera de una nueva ley de partidos y de la modificación al régimen electoral no es que legitimen el costo exagerado de nuestras campañas, sino que racionalicen y transparenten el mismo no solo para reducirlo, sino también para no seguir aupando que solo aquellos que más recursos manejen puedan postularse y ganar, algunos con el despropósito de recuperar la “inversión” mediante actos de corrupción; atentando contra la democracia.
http://elcaribe.com.do/2018/05/24/legitimando-el-dispendio/

viernes, 24 de febrero de 2017

Todo anda bien - Marisol Vicens Bello

Todo anda bien

Marisol Vicens Bello - 23 de febrero de 2017
marisolNo importa lo que esté sucediendo en el mundo y en el país,  el estribillo de nuestros funcionarios es siempre el mismo, tenemos las mejores cifras económicas, nuestro nivel de endeudamiento es envidiable y nuestro gobierno avanza en todo lo necesario, lo que contrasta con la percepción ciudadana, las opiniones de muchos expertos e incluso las aún tímidas alertas del FMI.
Y por si hubiera alguna duda sobre el hecho de que estamos tan bien, en momentos delicados como los actuales que comienzan a erosionar la popularidad del presidente, la factoría comunicacional del gobierno ha arreciado sus acciones, con publicaciones continuas sobre gráficos que evidencian nuestro liderazgo no solo en crecimiento económico sino en crecimiento del ingreso por habitante.
El problema es que si bien hay estadísticas buenas, hay muchas otras que son muy malas, como nuestro posicionamiento internacional en materia de corrupción, institucionalidad, transparencia, sin embargo parecería que a nuestras autoridades solo les interesan  las buenas, sin darse cuenta de que las desfavorables son señales importantes que tarde o temprano generarán consecuencias.
Esta especie de síndrome de que todo está bien que padecen nuestros funcionarios, no solo impide que avancemos en muchos aspectos, sino que hace que se realicen  acciones equivocadas.
Un ejemplo de ello es nuestro sector eléctrico, a más de dos años de haberse convocado la discusión del Pacto para su reforma no se ha llegado a un acuerdo, esencialmente porque la posición de las autoridades es mantener el estatus quo, pues a pesar de los alarmantes niveles de pérdidas, de inadecuada gestión, de total falta de transparencia con empresas que tienen más de 5 años sin presentar estados financieros auditados; se quiere preservar un Estado omnímodo que sea regulador y agente  a la vez, para seguir siendo deficiente en ambas actividades.
Pero al mismo tiempo en un afán de demeritar al sector privado y en base a una acomodada interpretación del principio de subsidiariedad, se pretende cambiar cosas que sí están bien, como sería sustituir la actividad empresarial privada por la participación estatal en distintos sectores.  Y esto es lo que se está intentando hacer con la modificación propuesta a la Ley de Seguridad Social, la cual si bien tiene muchas deficiencias y aspectos que mejorar, para nada los mismos consisten en socavar la participación tripartita en las decisiones del Consejo de Seguridad Social, única garantía de que la politiquería y el populismo no tiren por la borda este sistema como sucedió antes con el IDSS.
La tesis de nuestros funcionarios de que todo está bien se desvanece cada vez que hay un cambio de mando y se revelan algunos de los desastres recibidos o cada vez que trascienden  casos de corrupción, los que evidencian cuán lejos llegan nuestros políticos en sus turbios negocios que defraudan y desangran las arcas públicas, cuán ineficaces son los supuestos controles existentes y cuan ligeramente actúan bajo el manto de la impunidad, gracias a un Ministerio Público parcial y un poder judicial al que le cortaron su incipiente independencia.
Si queremos que las cosas mejoren en el país tenemos que dejar de lado esta idea de que todo lo que hace el gobierno está bien y que solo hay que corregir situaciones del lado del sector privado, pues es innegable que no todo está bien en el país y que para que sí ande bien hay mucho que corregir empezando por este Estado sobredimensionado, corrupto y clientelar, pero también mucho que preservar, como es el caso de aquellos que  producen, generan riqueza y  mueven la economía, quienes en ver de ser vistos como enemigos a atacar, deben ser tratados como aliados bajo la más efectiva regulación. http://acento.com.do/2017/opinion/8433515-todo-anda-bien/
Marisol Vicens Bello - La columna de Marisol /
Socia de Headrick Rizik Alvarez & Fernández desde el año 2000. Miembro del Comité Ejecutivo del CONEP, Asesora legal de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD). Fue presidente de COPARDOM y de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).

sábado, 14 de enero de 2017

Jugando a la investigación / Marisol Vicens Bello

Jugando a la investigación

Marisol Vicens Bello - 12 de enero de 2017
marisolAunque muchos escépticos con  razón piensan que nada pasará en este país en relación con el escándalo de corrupción de la constructora ODEBRECHT; es indiscutible que la publicación de la declaración  de que se pagaron 92 millones de dólares en sobornos en la República Dominicana ha cambiado la actitud arrogante de las autoridades, otrora tan poco abiertas con este tema.
La reciente emisión de un decreto del presidente Medina designando una comisión para “la investigación de todo lo concerniente al proceso de licitación y adjudicación de la obra Central Hidroeléctrica Punta Catalina” es una prueba de esto, pues todos los designados, salvo uno, eran actores, expertos o testigos convocados para la discusión del Pacto para la Reforma del Sector Eléctrico, y sin embargo en el marco de las largas y poco productivas discusiones de dicho Pacto, no pudo discutirse de forma abierta y transparente este tema tabú a pesar de los reclamos de distintos sectores ni pudieron obtenerse los documentos e informaciones del proceso de licitación, que ahora, luego de la revelación del dato de los sobornos, podrán no solo obtener sino que deberán emitir un informe sobre dicho proceso.
Todos conocemos el historial de las comisiones en este país, es la mejor forma para acallar un problema y que no tenga solución, o que la que emane sea la que se prefiere.  Pero al parecer el susto y la prisa hicieron olvidar a nuestras autoridades que no se trata de un asunto ordinario, esta es una investigación judicial internacional que ha obligado a nuestras autoridades judiciales a abrir un reciente proceso de investigación y que por tanto, si se tienen reservas sobre la imparcialidad e independencia con que actuará el Procurador General de la República por ser un funcionario designado por el Poder Ejecutivo, con mucha mayor razón resulta cuestionable que el propio presidente designe una comisión para investigar un caso que está en las instancias judiciales, aunque se diga que esa investigación no interferirá con la llevada a cabo por la Procuraduría; cuando no tiene facultades constitucionales para ello.
Esta comisión cuyos miembros no fueron consultados previo a su designación como indica la misiva dirigida a los mismos por el presidente Medina, estará en una delicada situación desde distintos puntos de vista, porque lo que informe de una manera u otra incidirá sobre la suerte del caso más sonoro de corrupción que ha habido en el país y otros en Latinoamérica en muchos años, lo que la hará cargar con un fardo muy pesado frente a la opinión pública; porque tiene un muy limitado radio de acción y pocas herramientas para determinar si la adjudicación de la inversión más importante realizada en el país en los últimos años fue totalmente legítima, pues poco importará que se hayan cumplido los procedimientos o requisitos establecidos, quizás a la medida, si  la decisión estuvo bajo la sombra de los 92 millones de dólares dados como sobornos entre los años 2001 al 2014.
Aunque todos sabemos lo muy hábiles que son nuestras autoridades creando estrategias de “comunicación”, en esta ocasión podrían haber errado el tiro y no se puede descartar que los designados ante los cuestionamientos sobre la legalidad del decreto y sus supuestos conflictos de intereses, se animen a declinar.
La suerte del caso ODEBRECHT y su proyecto más importante en el país las plantas de Punta Catalina no es un juego y no debería estar en manos de una comisión que por mejor voluntad que tenga ni tiene las facultades ni los medios para hacer esta investigación, pero tampoco las garantías y protecciones para actuar con independencia sin consecuencias de que gozan los funcionarios judiciales, así sea solo en la letra de la ley.
http://acento.com.do/2017/opinion/8418201-jugando-la-investigacion/
marisol

Marisol Vicens Bello


jueves, 27 de agosto de 2015

Mirando con los bolsillos | Marisol Vicens Bello

Mirando con los bolsillos

Por Marisol Vicens Bello. 27 de agosto de 2015 - 12:09 am -  1
Aunque el presupuesto general de la Nación se ha cuadruplicado en los últimos 10 años, el déficit ha aumentado astronómicamente, lo que quiere decir que a pesar del alto financiamiento a través de emisiones de bonos que se están realizando cada año para financiar el presupuesto, seguimos con altos niveles de déficits presupuestarios
marisol

Marisol Vicens Bello

Socia de Headrick Rizik Alvarez & Fernández desde el año 2000. Miembro del Comité Ejecutivo del CONEP, Asesora legal de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD). Fue presidente de COPARDOM y de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).
Como lo demuestra la historia, los pueblos generalmente solo reaccionan cuando sienten que los problemas los afectan directamente en su bolsillo, eso explica porqué malas administraciones pueden prolongarse por décadas y las tardías reacciones ante crisis que eran predecibles.
La República Dominicana es un claro ejemplo de esto pues cuando se analiza objetivamente el rumbo de nuestra economía y de nuestra deficiente democracia, la reacción obligada es de preocupación y de requerir necesarios y urgentes cambios, sin embargo esto contrasta radicalmente con las encuestas de opinión que miden la satisfacción con las autoridades de turno.
Existen múltiples factores para explicarlo, las que pueden resumirse en el hecho de que al ancestral populismo que caracterizaba nuestros gobiernos, se ha unido una poderosa maquinaria de comunicaciones que ha sido muy efectiva en conseguir que la mayoría de la población solo vea lo que estos quieren que vea, manteniéndola en la oscuridad con relación a lo demás.
Temas como el aumento astronómico de la deuda, que tan solo en los 3 años que lleva este gobierno según algunos expertos ha crecido un 32.5%, el uso que se está haciendo de la misma, destinada en gran medida a financiar el presupuesto, y su composición, que hoy día se dice está en más de un 55% en bonos, parecerían solo ocupar a algunos expertos y opinadores que alertan sobre las negativas consecuencias que se derivarían de continuar este ritmo.
Penosamente esa parte de la población dominicana prefiere cerrar los ojos a las advertencias de que estamos yendo por el camino equivocado y que debemos variar el rumbo, pues prefiere seguir disfrutando de la fiesta mientras no se acabe la música
Y es que la mayoría de la población no conoce los datos ni está en medida de entender como estos impactan en su futuro y el del país. Probablemente si se les explicara que de cada RD$100.00 que ingresan al Estado más de RD$90.00 se van en remuneraciones, transferencias y pago de intereses de la deuda, comprenderían mejor.
Aunque el presupuesto general de la Nación se ha cuadruplicado en los últimos 10 años, el déficit ha aumentado astronómicamente, lo que quiere decir que a pesar del alto financiamiento a través de emisiones de bonos que se están realizando cada año para financiar el presupuesto, seguimos con altos niveles de déficits presupuestarios.
Ese déficit que alcanzó la escandalosa cifra oficial de más de ciento veinticinco mil millones de pesos en el año 2012 y que se mantiene en alrededor de la mitad, ha sido provocado básicamente por una política clientelar que ha asegurado una sólida base de sustentación al partido oficial para controlar todo el aparato estatal y que ha generado nuevos millonarios políticos.
Por eso al examinar las cifras de confianza de la población dominicana en su Presidente y de evaluación positiva de más de un 70%, hay que cotejarlas con las que nos colocan como líderes del clientelismo en América Latina, ya que según la recién publicada encuesta del Barómetro de las Américas un 37.1% de los entrevistados indicó haber recibido una oferta clientelar en campaña, o conocer a alguien que recibió tal oferta, siendo el porcentaje más alto entre los países encuestados y, se sabe, que otra buena parte de la población está empleada en el Estado o hace negocios con el mismo.  
Penosamente esa parte de la población dominicana prefiere cerrar los ojos a las advertencias de que estamos yendo por el camino equivocado y que debemos variar el rumbo, pues prefiere seguir disfrutando de la fiesta mientras no se acabe la música. Y es que algunos solo están mirando a través de sus bolsillos, sin darse cuenta de que están dejando vacios los de la Nación. http://acento.com.do/2015/opinion/8278707-mirando-con-los-bolsillos/