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viernes, 28 de mayo de 2021

“Miriam Pinedo no tuvo responsabilidad en la muerte de Maximiliano Gómez” / Pablo Gómez Borbón ha desempolvado las memorias más tristes de la izquierda dominicana. Lo hace en 448 páginas de una novela histórica titulada “Morir en Bruselas”, que recuerda los asesinatos de Maximiliano Gómez Horacio y de Miriam Pinedo, ocurridos en Bruselas, Bélgica, el 23 de mayo y el 11 de diciembre de 1971.

La República viernes, 28 de mayo de 2021 
“Miriam Pinedo no tuvo responsabilidad en la muerte de Maximiliano Gómez” 
Pablo Gómez Borbón ha desempolvado las memorias más tristes de la izquierda dominicana. Lo hace en 448 páginas de una novela histórica titulada “Morir en Bruselas”, que recuerda los asesinatos de Maximiliano Gómez Horacio y de Miriam Pinedo, ocurridos en Bruselas, Bélgica, el 23 de mayo y el 11 de diciembre de 1971. 
Juan Eduardo Thomas
Santo Domingo, RD.

Pablo Gómez Borbón ha desempolvado las memorias más tristes de la izquierda dominicana.

Lo hace en 448 páginas de una novela histórica titulada “Morir en Bruselas”, que recuerda los asesinatos de Maximiliano Gómez Horacio y de Miriam Pinedo, ocurridos en Bruselas, Bélgica, el 23 de mayo y el 11 de diciembre de 1971.

Su texto sirve para sacar debajo de la cama los recuerdos que muchos han pretendido ocultar durante medio siglo y tiene acercamientos interesantes a los llamados “tribunales revolucionarios”, que funcionaron en la época.  

De su libro y de una conversación de media hora se extraen dos referencias bases: “La muerte del Moreno fue el tiro de gracia a la izquierda dominicana”. Esa es la primera. La segunda es que Miriam Pinedo “no tuvo ningún tipo de responsabilidad en la muerte de Maximiliano Gómez”.

Esta fue nuestra conversación:

P.

Muchas gracias por atendernos. Muy amable. Lo primero que quiero preguntarle es si usted se imaginaba que “Morir en Bruselas” iba a tener tan buena recepción en República Dominicana. Abriendo, digamos, nueva vez, el debate sobre sobre la izquierda y esos años de los 70.

R.

Ante todo muchas gracias por la invitación, estoy muy honrado de estar en una entrevista en un periódico de tanto prestigio como el Listín. Mire, para nada… yo me preguntaba cómo iba a ser recibido, me preguntaba si realmente se iba a quedar un poco en los estantes de las librerías y la verdad es que no, la verdad es que no. Siempre el autor tiene una duda sobre el destino de sus libros que son un poco sus hijos pero yo en verdad no me esperaba la acogida prácticamente unánimemente positiva. Esto no me lo esperaba.

P.

Las ventas van bien, me imagino.

R.

Sí, van muy bien. Yo siempre digo que eso es secundario, son cosas que no se hacen por vender mucho o poco. Pero sí, sí, van muy bien. Hay comentarios unánimes de grandes intelectuales como personas digamos por decirlo de alguna manera comunes y corriente es que el libro engancha, dice la gente... (Llega su hijo y saluda a su abuela en Santo Domingo)… Sí, sí, ciertamente el libro, el comentario unánime es que es fácil de leer, que engancha, que a veces uno empieza y no puede terminar, y al mismo tiempo es un libro que la gente entiende que tiene gran cantidad de información, y que puede percibirse es un libro que reposa sobre unas investigaciones muy numerosas.

P.

Antes de entrar a hablar un poco del contenido del libro, y hagamos un par de preguntas sobre eso… ¿usted podría decir a nivel personal, luego de la investigación que hizo, y mirando los años que han seguido en la historia dominicana, que estos crímenes, del Moreno y Miriam Pinedo, marcaron un quiebre en la historia de la izquierda dominicana, y que a partir de ahí no pudo tener fuerza para articularse otra vez?

R.

Ciertamente la muerte, yo siempre he dicho que hay dos dimensiones, la dimensión política de la muerte de Miriam Pinedo fue limitada, porque ella no tenía un rol de tanta relevancia como el de Maximiliano Gómez, pero sí, yo diría que la muerte  violenta de Miriam Pinedo afectó la imagen del MPD, se sabe y siempre se supo, o al menos se sospechó, y ahora con mi libro, es casi una certeza, que quienes fueron los culpables o los autores de este crimen, tanto los directos como otros que fueron un poco más cómplices fueron del MPD.

Al mismo tiempo la muerte, y en esto, las personas más lúcidas, los analistas políticos más lúcidos, sí entendieron que la muerte de Maximiliano Gómez fue un tiro de gracia a la izquierda revolucionaria dominicana. Digamos que en tres golpes: la muerte, el asesinato de Otto Morales, de Amín Abel y luego de Maximiliano Gómez fue… el tiro de gracia de la izquierda revolucionaria dominicana, que no pudo jamás levantarse porque no hubo un líder que alcanzara siquiera el carisma de Maximiliano Gómez.

P.

En “Morir en Bruselas” una de las partes centrales es evidentemente el relato sobre la muerte de Miriam Pinedo, y cómo se toma la decisión de quitarle la vida con el tema este del “tribunal revolucionario”. Vista su investigación, ¿esto de los “Tribunales Revolucionarios” era común dentro del movimiento de izquierdas en la República Dominicana?

R.

Ciertamente era común, pero yo diría que no por ser común era una práctica que podía ser aceptada. Anteriormente a la muerte de Miriam Pinedo, hubo un tribunal revolucionario que juzgó a un miembro de la izquierda, que fue fusilado en los alrededores de La Romana, poco antes de llegar, respondía al nombre de Juanito, al seudónimo, me parece que su nombre de pila era Caonabo, ahora no lo tengo muy seguro… fue una persona a la cual se acusó de haber sido un infiltrado, o bien de la CIA o de los servicios de seguridad o militares del gobierno de Balaguer. Fue fusilado en un descampado, un terreno baldío entre San Pedro de Macorís y La Romana. Pues sí, era una práctica bastante común, pero por más ´juicio´ que fuera, no pasaron de ser asesinatos, porque naturalmente solo un juez puede repartir justicia, y esto de “Tribunales Revolucionarios” en lo absoluto tenía la imparcialidad para ser un juicio justo.

P.

Usted que ha investigado durante años el caso de estos dos personajes, y evidentemente de la historia de la izquierda dominicana, ¿cómo se explica en la mente de estas personas que quienes querían sustituir a Balaguer, quienes querían sacarlo del poder por sus métodos de represión, terminaran haciendo lo mismo, o peor… en esas mentes, como eso se explica?

R.

Mire, eso es muy común cuando las personas son movidas por la ideología, muchas veces sirve y de forma que no es para nada aceptable, las ideologías sirven como excusas para crímenes muy deleznables como el asesinato, recordar al francés que decía: “libertad, libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre (Marie-Jeanne Roland de la Platiere), entonces básicamente eso, la derecha utilizó el anticomunismo para perpetuar, y entonces por ejemplo en la Guerra Civil Española, ambos bandos se hicieron culpables de grandes crímenes, la izquierda utilizaba el anticapitalismo como una ideología con la que pretendían justificar este tipo de crímenes, y la derecha hacía lo mismo con el anticomunismo, por eso es muy peligroso perseguir ideologías de una forma muy fanática, porque las ideologías terminan siendo justificaciones para los más grandes crímenes.

P.

Hay unanimidad dentro de las personas que han leído el libro de que es bastante rico en datos, en investigación. ¿Qué dato le faltó que estaba muy decidido a perseguir?

R.

Los datos que yo encontré fueron datos basados en libros, en testimonios, y recortes periodísticos, lamentablemente hubo en ambos casos reportes de autopsia, esto lamentablemente luego de un tiempo es destruido. Yo hice las gestiones ante la justicia belga, pero ya habiendo pasado tantos años este tipo de papeles fueron eliminados, y esto es una lástima porque esto hubiera sido un documento que habría enriquecido más mi libro. Pero con lo que se encontró, también hubo bastante información.

P.

¿Qué explica el sadismo con el que mataron a Miriam Pinedo?

R.

El sadismo con el que mataron a Miriam tiene mucho que ver con la personalidad de la persona que se supone lo hizo. Era una persona violenta, una persona con muchos complejos, una persona que incluso antes, siendo parte de los comandos revolucionarios en Santo Domingo, que eran una especie de brazo armado del MPD, que servía para enfrentar enemigos ideológicos, dentro de la misma izquierda y de la derecha, eran comandos que se utilizaban para hacer asaltos, para financiar el partido y sus actividades. Era una persona que desde esa época presentaba su tendencia al sadismo, no se conformó con herir o matar en combate a adversarios, era capaz de los salvajismos más abyectos y en parte esto tiene que ver con su personalidad.

P.

Esta persona de la que habla es Manolo Plata.

R.

Manolo Plata era una persona violenta, de tal violencia, que impuso un control absoluto, del grupo de exiliados del MPD, una persona a la cual nadie pudo hacerle frente mientras estuvo en el MPD, y su violencia alcanzó la cúspide al morir Miriam Pineda.

P.

¿Qué se sabe de él, donde está Manolo Plata, dónde vive?

R.

En un momento se dijo que se había ido a Canadá, lo último que se sabe aparentemente es que vive en Estados Unidos. En varias ocasiones se ha dicho que ha ido a Santo Domingo, se dice que la familia vive en San Cristóbal, pero nunca se le ha molestado, se ha dejado entrar y salir (del país).

P.

Pero también nadie lo había enfrentado, o señalado de manera tan clara como se plantea en este libro. ¿Esa era la idea?

R.

Yo entendía que si yo iba a hacer un aporte a la historia no podía pasar por encima de los hechos, o de las sospechas. No puede hablarse de asesinos ni culpables, muchos apuntan a su nombre, entonces en el libro se dice así. Ciertamente antes se había dicho a medias, e incluso el “Tribunal Revolucionario”, nunca se dijo quiénes eran los componentes, pero yo responsablemente lo puedo decir.

P.

¿Alguna de esas personas que usted menciona que participaron en el Tribunal Revolucionario se han quejado, o algún familiar?

R.

No, yo debo reconocer que hicieron muy buena labor al presentar la entrevista de Hugo Hernández Alvarado (en referencia a los reportajes de la periodista María Isabel Soldevila publicados por el Listín). Ha sido la única persona que ha tenido la responsabilidad de admitir públicamente su participación y mostrarse arrepentido. Del resto, no, yo realmente… incluso, yo quería hacer una obra equilibrada, muchas de estas personas declinaron hablar conmigo. Muchos viven en Europa y otros en Santo Domingo, pero ninguno han expresado quejas.

P.

¿Cómo se logra convencer a Hugo Hernández Alvarado que dé su testimonio? ¿Esa primera conversación cómo se produce y como esta persona accede a desempolvar estos recuerdos?

R.

Abordé el tema con muchísima dificultad, es muy difícil con una persona… encontré una persona que no había hablado del tema en 50 años, y desde el primer momento fue muy abierto.

P.

Quiero volver atrás con el tema de Manolo Plata. ¿Le hace falta ese testimonio dentro del libro?

R.

Por supuesto que hace falta. Yo en varias ocasiones he hecho llamamientos públicos a Manolo y las demás personas que se han negado a hablar o las que no pude contactar. No tuve ninguna respuesta. Es esencial el testimonio de Manolo Plata para saber qué ocurrió exactamente esa noche. Si vive, yo creo que sí, que vive, el seguramente habrá leído el libro allá en Nueva York y ojalá que pueda tener el valor de dar la cara. Tanto él como otras personas que decidieron no hablar. Yo mantengo la esperanza, he seguido recopilando información aun después que el libro salió de la imprenta, y yo no descarto que en un futuro una próxima edición pueda ser ampliada y revisada.

P.

¿Cuáles otras personas les faltan, se negaron, aparte de Manolo Plata?

R.

Se negaron dos personas que viven en Suecia: Luis Larancuent Morris que vive en Gotemburgo bajo un nombre falso; se negó también José Gil Torres “Ratatá”, que vive en Suecia, pero en Estocolmo; se negó… Efraín Sánchez Soriano “Pocholo”, que es una figura pública en Santo Domingo. No pude contactar a Manuel Antonio de los Santos “Machito Cuevas”, que vive en Suiza, no pude contactar a Juan Pablo Gómez, que no era realmente del MPD pero quien sí participó en el intercambio de presos por el teniente coronel Crowley. También me faltó Roberto Matos Vallejo, que entiendo vivió muchos años en Suecia pero que se retiró a Santo Domingo y hay otros de los cuales no tengo absolutamente ninguna noticia: Ricardo Martínez, no sé si vive, si murió, nadie sabe dónde está. Otros han muerto ya. Otros pues hablaron más o menos cantidad o estas son las personas o bien que no pude encontrar, contactar o bien que decidieron no hablar. Pero felizmente, por eso yo digo que sin el aporte de Hugo, quien me habló de los eventos que pasaron en París, en Bruselas, en Santiago de Chile, muy importante, como fue la partida de Manolo Plata hacia Canadá, yo le debo y creo que todos le debemos el libro a Hugo Hernández Alvarado porque este tipo de detalles no iban a aparecen en un periódico o en un archivo y digamos que él suplió la falta o el silencio del resto de los presos canjeados. Debo decir que además de él, Winston Vargas Valdez “Platón” hizo su participación y sobre todo Marcos Santana, periodista activo en Santo Domingo fue también de las personas que asumieron la responsabilidad de hablar y de dar su testimonio sobre un episodio tan impórtate en la historia política reciente de nuestro país.

P.

¿Que sigue ahora, un segundo tomo del libro u otro libro distinto?

R.

Realmente yo creo que mis objetivos fueron ampliamente alcanzados, para hacer un aporte sobre la historia de Maximiliano Gómez, de su vida en Europa, de las circunstancias que rodearon su muerte, y por otro lado dar a conocer el caso de Miriam Pinedo, que por ella no tener una relevancia política de la envergadura de Maximiliano Gómez su caso es prácticamente desconocido y nunca se habla de ella y cuando se habla es todavía 50 años después en la culpabilidad de ella, que desde mi punto de vista es un absurdo. Ella no tuvo ningún tipo de responsabilidad en la muerte de Maximiliano Gómez. Esto ha quedado ampliamente demostrado, su familia me ha manifestado su agradecimiento al mismo tiempo la familia de Maximiliano Gómez, los hermanos Gómez Mazara: Guido y Fabricio también, con lo cual yo me siento satisfecho, yo siento que he alcanzado mis objetivos y quizá, eventualmente, si apareciese, si Manolo Plata aparece y algo eso precisa una corrección abundante del libro y yo sigo entrevistado personas.

América Pinedo Mejía, la hermana de Miriam que vino a Bruselas a buscarla y no pudo llevársela porque se lo impidieron sus secuestradores, además de otras personas de la izquierda de aquella época y vamos a ver qué pasa, si amerita que yo pueda revisar una futura edición de mi libro.

P.

Señor Gómez, muchas gracias

R.

Gracias a usted.

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Pablo Gómez, autor de Morir en Bruselas, durante una entrevista con la periodista María Isabel Soldevila. En el fondo se observa el apartamento donde murió Maximiliano Gómez Horacio, en Bruselas, Bélgica. Foto de María Isabel Soldevila.
https://listindiario.com/la-republica/2021/05/28/672367/miriam-pinedo-no-tuvo-responsabilidad-en-la-muerte-de-maximiliano-gomez
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martes, 25 de mayo de 2021

El Moreno: Medio siglo de impunidad y misterio | A 50 años del horror (1 de 2) del asesinato de Maximiliano Gómez, una pérdida irreparable para la izquierda dominicana y una tragedia humana

La República lunes, 24 de mayo de 2021

El Moreno: Medio siglo de impunidad y misterio

 | A 50 años del horror (1 de 2) del asesinato de Maximiliano Gómez, una pérdida irreparable para la izquierda dominicana y una tragedia humana

Gómez Horacio es seguido de cerca por “Masambula”, un agente de la Policía Nacional conocido por actos represivos en los 12 años de Balaguer. FONDO LD/AGN

MARÍA ISABEL SOLDEVILA BREA
Bruselas, Bélgica

El 3 de mayo de 1971, en Bruse­las estamparon el pasaporte domi­nicano de José Antonio Gar­cía Duvergé. El hombre, que venía desde París, había en­trado al menos otras cuatro veces a Bélgica entre 1970 y 1971. Le quedaban 20 días de vida.

La primavera comenza­ba a hacerse sentir en la habi­tualmente gris, húmeda y fría Bruselas. El 23 de mayo de 1971, el mercurio alcanzó los 22 grados, agradables, aun­que lejanos del calor tropical de los cañaverales de San Pe­dro de Macorís o de la ciudad primada de América, donde la Guerra Fría desollaba a una generación.

En correspondencia diplo­mática dirigida a Pierre Har­mel, entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Bél­gica, fechada el 8 de marzo de 1971, el embajador con­currente en Caracas, Hu­go Walschap, describía el terror reinante en una Repú­blica Dominicana que acaba­ba de reelegir como presiden­te a Joaquín Balaguer: “… en 1970, el terrorismo causó la muerte de al menos 250 per­sonas, entre ellas de un gran número de jóvenes, mientras que solo una decena perte­necía a las fuerzas del orden. Además, 31 personas des­aparecieron sin dejar rastros. Hay que agregar las 24 perso­nas asesinadas en medio de unos 160 ataques o robos a mano armada”. En su repor­te de seis páginas, Walschap destaca la impunidad que arropaba al país. “La desapa­rición repentina de ciudada­nos dominicanos es moneda corriente; sus cadáveres ter­minan frecuentemente por aparecer, pero es raro que los culpables sean aprehendidos, y mucho menos juzgados”.

Dos cuerpos, un “accidente”
El domingo 23 de mayo de 1971, la policía encontró dos cuerpos inanimados en una habitación del primer piso del edificio ubicado en la Rue Van Aa 94, del sector de Ixe­lles, en Bruselas. José Antonio García Duvergé y Miriam Pi­nedo de Morales. Los repor­tes de prensa lo 
presentan co­mo un suceso más. El diario “La Dernière Heure” le dedi­ca el 26 de mayo un breve pá­rrafo, donde explica que “un hombre y su esposa” habrían sufrido una intoxicación por gas provocada por un aparato de calefacción defectuoso. Él no sobrevivió. Ella pasaría 26 días ingresada en el hospital Saint-Pierre, con respiración asistida y en gran medida in­consciente. La joven viuda y madre de cuatro niños se sal­varía casi milagrosamente, pero no por mucho tiempo.

El hombre que yacía a su lado era en realidad Maximi­liano Gómez Horacio, Secre­tario General del Movimiento Popular Dominicano (MPD). Miriam Pinedo, al borde de la muerte, no era otra que la viu­da de Otto Morales Efres, su predecesor, quien había sido víctima de uno de esos asesi­natos descritos por el emba­jador Walschap. Los destinos del Moreno y de Miriam se re­velarían entrelazados por la tragedia una y otra vez.

Es el periódico belga de corte socialista “Le Peuple” que por primera vez en Euro­pa conecta a Maximiliano Gó­mez con el suceso de Ixelles, tres días después de su muer­te. Sus “fuentes fiables” indi­caron que se trataba del líder de izquierda, exiliado desde hacía un año tras ser canjeado junto a otros 19 presos políti­cos a cambio de la liberación del agregado de la Fuerza Aé­rea estadounidense, Donald J. Crowley, secuestrado por elMPD en marzo de 1970. También fue el primero en sugerir el asesinato, al publicar en primera plana el titular: “Misterio en Bruselas: El líder comunista dominicano descubierto asfixiado, ¿fue asesinado?”. La noticia circuló a partir de ese momento por decenas de medios europeos, con especial interés en Francia, donde se encontraban muchos exiliados dominicanos, pero también en España y, por supuesto en los medios belgas. El Ministro de Relaciones Exteriores de Bélgica, Pierre Harmel, envió el 7 de junio de 1971 una comunicación a su embajador en Caracas, informándole la muerte de Maximiliano Gómez. “De acuerdo con la policía, se trató de un accidente, pero según los círculos comunistas pro-chinos Gómez habría sido asesinado”, dice Harmel, quien especifica que Miriam Pinedo de Morales, encontrada en estado comatoso en la misma habitación, no había podido ser interrogada por la policía.

El secuestro de Crowley: un “affaire” internacional
El secuestro de Crowley desató un intercambio diplomático vertiginoso entre Estados Unidos y República Dominicana. Entre el 24 y el 25 de marzo de 1970, se sucedieron una serie de urgentes telegramas del embajador de Estados Unidos en República Dominicana, Francis Meloy; un memorando interno de Henry Kissinger, asistente en seguridad nacional del entonces presidente Richard Nixon, y una carta de este último a su homólogo Balaguer solicitando que aceptara las condiciones del “Comando Unido Anti- reelección” que reivindicó el secuestro, y cuya copia reposa en el Archivo General de la Nación de República Dominicana. La respuesta del régimen balaguerista fue expedita. El 25 de marzo, tras la solicitud de Nixon de igual fecha, las órdenes de excarcelación de los 20 presos pedidos a cambio de Crowley, con Maximiliano Gómez encabezando la lista, fueron distribuidas entre el jefe de la Policía, Rafael Guzmán Acosta; el Procurador General de la República, Anaiboni Guerrero Báez, y los jefes de las cárceles de La Victoria, en Santo Domingo, y las de San Francisco de Macorís, Santiago de los Caballeros, San Juan de la Maguana, Pedernales y Barahona. Los 20 fueron desterrados.

Conspiración internacional para tumbar a Balaguer
Exiliado en París, el Moreno no cesó en sus esfuerzos para sacar del poder a Joaquín Balaguer. Según un reporte especial de inteligencia de la CIA, de fecha 16 de marzo de 1971, apenas un mes antes de su misteriosa muerte, Maximiliano Gómez conspiraba junto a un grupo denominado Frente Unido de Revolucionarios Latinoamericanos o Frente Latinoamericano Anti-Imperialista para “tomar el poder en República Dominicana con ayuda de elementos de las fuerzas armadas mediante el asesinato del presidente dominicano Joaquín Balaguer”.

El informe desnuda el fraccionamiento de la izquierda dominicana en el exilio, los desacuerdos dentro del MPD entre Máximo López Molina y Maximiliano Gómez, los deseos de este último de ejecutar en abril el atentado contra Balaguer, llegando hasta a promover una alianza temporal con el exgeneral Elías Wessin y Wessin, némesis de los constitucionalistas en abril del 1965. La participación estratégica de Héctor Aristy como armador diplomático es subrayada, al igual que el involucramiento del entonces embajador dominicano en París, José Rafael Molina Ureña, mediante la dotación de pasaportes e información al grupo. Las sospechas de la CIA de que Patricio Bosch, el hijo del expresidente Juan Bosch, representaba en París los intereses cubanos, que apoyaban a Francisco Caamaño Deñó como líder de la revolución dominicana, es planteada igualmente en el documento desclasificado.

El Moreno tenía tantos frentes abiertos que para los dominicanos resultaba imposible creer en la versión del accidente, defendida categóricamente por los magistrados encargados del caso por la Fiscalía de Bruselas, MM. Grondel y el procurador sustituto del Rey, Du Jardin, quienes insistieron, en una entrevista publicada por el diario “Le Soir” el 28 de mayo de 1971, que la autopsia realizada por el Dr. Rillaert al cuerpo de Maximiliano Gómez concluyó que se trató de una muerte “accidental, por asfixia, debida a una falta de oxígeno”.

Para “disipar cualquier equívoco”, continúa “Le Soir”, la Fiscalía ordenó un análisis toxicológico profundo, para el cual designó un experto que “en unos días” podría presentar un resultado más acabado. Pero en Bruselas el caso “Duvergé”, como se le llamó en principio por ser este el nombre que aparecía en el pasaporte encontrado junto a las pertenencias del Moreno, no suscitó mayor interés, y salió de la palestra por varios meses, hasta que el macabro asesinato de Miriam Pinedo hizo que los investigadores desempolvaran el expediente. Pero a este punto volveremos más tarde.

LISTÍN DIARIO solicitó el pasado 31 de marzo a la Dirección General de la Oficina de Extranjería del Reino de Bélgica (“Direction générale de l’Office des Etrangers”), una copia de la autopsia y del examen toxicológico practicado al cadáver de Maximiliano Gómez.

Como respuesta, recibimos el 20 de abril una comunicación firmada por el consejero Geert De Vulder en la que indica: “Los documentos solicitados no están en nuestra posesión”.

MORIR EN BRUSELAS
Para Pablo Gómez Borbón, las muertes de Miriam Pinedo y Maximiliano Gómez se convirtieron en una obsesión. El dominicano, que llegó como diplomático a Bruselas en 2004, comenzó hace 7 años a investigar los sucesos de 1971.

El resultado es su novela histórica “Morir en Bruselas”, prologada por el escritor y político Tony Raful, y puesta en circulación en videoconferencia por el Archivo General de la Nación el pasado 7 de mayo. “Morir en Bruselas” reconstruye, a partir de consultas documentales en archivos de ocho países y de testimonios importantes, las múltiples versiones que han intentado explicar las muertes de Maximiliano Gómez y Miriam Pinedo, usando como hilo conductor las peripecias de dos personajes de ficción: el inspector Pablo Gossens y el detective Paul Hendrickx.

“Una novela me permitía expresar todas las hipótesis sobre estos hechos; hay que saber que sobre la muerte de Maximiliano Gómez hay por lo menos nueve hipótesis contradictorias y sobre la de Miriam Pinedo, algunas seis”, dijo Gómez Borbón a LISTÍN DIARIO. “A través de una novela pude ponderar estas versiones y presentar lo que, en mi opinión, sucedió en aquellas noches terribles”.

Para Gómez Borbón era importante “hacer un aporte a la historia dominicana sobre un hecho histórico fundamental, como fue el asesinato de Maximiliano Gómez, una pérdida irreparable para la izquierda dominicana y una tragedia humana”.

“Morir en Bruselas” busca también, según su autor, “presentar la magnitud de la tragedia de la muerte de Miriam Pinedo… quiero aprovechar para dar a conocer esta historia, que, desde el punto de vista humano, me toca mucho”.

DATOS
Archivos.

LISTÍN DIARIO consultó más de 400 documentos de los archivos del Mi­nisterio de Asuntos Ex­teriores de Bélgica, de la hemeroteca de la Biblio­teca Real de Bélgica, de los archivos desclasifica­dos de la Oficina del His­toriador de los EEUU, así como del Archivo Ge­neral de la Nación para este reportaje.

https://listindiario.com/la-republica/2021/05/24/671781/el-moreno-medio-siglo-de-impunidad-y-misterio

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El final macabro de Miriam Pinedo / por María Isabel Soldevila Brea / El asesinato de Miriam Pinedo viuda Morales fue considerado en Bélgica como uno de los más atroces jamás cometidos en su territorio.

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La República martes, 25 de mayo de 2021

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El final macabro de Miriam Pinedo

El asesinato de Miriam Pinedo viuda Morales fue considerado en Bélgica como uno de los más atroces jamás cometidos en su territorio.

María Isabel Soldevila Brea

Bruselas, Bélgica

El final macabro de Miriam Pinedo

En los últimos dos años de existencia de Miriam Pinedo cabe el dolor de muchas vidas. El 16 de julio de 1970 policías uniformados asesinaron a tiros a su esposo, Otto Morales Efres, entonces Secretario General del MPD. Miriam Pinedo, temiendo por su vida, inició un par de meses después un periplo que la llevaría junto a sus hijos a Cuba, Madrid, París y finalmente a Bruselas, en octubre de 1970. Allí terminaría destrozada, literalmente.

Una serie de cinco reportajes de investigación, publicados por el diario “Le Soir” a partir del 10 de marzo de 1972 bajo la firma de René Haquin, reconstruye el viacrucis de Pinedo. A su llegada a Bruselas, se le asigna una asistenta social, Yvonne Delieu. Sus hijos son ubicados en diferentes instituciones. La inscriben en un establecimiento de educación superior, para llenar un requisito. “Miriam apenas habla. Solo le dice a uno u otro que tiene miedo, que está en peligro. Pero no especifica nada”.

Sus compatriotas le encuentran un lugar donde vivir, dice Haquin en su primer reportaje: el tristemente célebre apartamento de la Rue Van Aa 94, donde el domingo 23 de mayo de 1971 las autoridades recogieron el cadáver de Maximiliano Gómez, y rescataron a una moribunda Miriam Pinedo viuda Morales. Casualidades de la vida, ese trágico día Otto habría cumplido 26 años.

Cinco meses antes de esa fatídica noche, la viuda de Otto Morales fue ingresada durante 12 días en “Le pavillon des oiseaux” (El pabellón de las aves), un sanatorio para mujeres de la localidad de Braine L’Alleud, cercana a Bruselas. Según testimonios del personal médico recogidos por Haquin, Miriam Pinedo era una mujer “deprimida, solitaria, taciturna”.

Carmen Mazara viuda Gómez y otras sostienen a Miriam Pinedo, viuda del dirigente del MPD, Otto Morales Efres, al salir de los actos fúnebres en memoria de Amín Abel Hasbún, en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la UASD, que hoy en día lleva el nombre del malogrado ingeniero. /ARCHIVO/LD

Las ‘maletas sangrientas’

Una maleta grande, con estampado de cuadros escoceses apareció en el umbral de la casa número 66 de la avenida Bel Air, del acomodado sector de Uccle, en Bruselas. Era pasada la medianoche del domingo 12 de diciembre de 1971 cuando los esposos Decker descubrieron el inusual paquete. Dos piernas de mujer, una de 66 cm y la otra de 70 cm, aun ensangrentadas, envueltas en fundas plásticas y entremezcladas con restos de ropa de hombre y de mujer. La autopsia reveló que la mujer, bautizada por la prensa como la “descuartizada de Bruselas”, habría sido asesinada el sábado 11 de diciembre, entre las 4:00 y las 8:00 p.m.

“La incisión y el corte fueron nítidos, visiblemente realizados por un especialista, o al menos por alguien con conocimientos anatómicos precisos”, informó el periódico “Le Soir” el 14 de diciembre, en una nota de portada firmada por Léon Lepage. Alrededor de las pantorrillas se encontraron las huellas dejadas probablemente por una cuerda, y en la maleta, en medio de la ropa, trozos de torniquetes.

Miriam Pinedo

“La descuartizada de Bruselas”

Cuando el lunes 13 de diciembre de 1971, cerca de las 2:30 p.m. apareció una segunda maleta ensangrentada, esta vez con el tronco, los brazos y las delicadas manos perfectamente arregladas de una joven mujer en la casa número 76 de la calle Américaine, de Ixelles, a apenas kilómetro y medio del lugar donde se encontraron las piernas, la policía y la fiscalía desataron una búsqueda intensa para establecer la identidad de la víctima, de su asesino… y para encontrar la cabeza.

No es hasta el 7 de enero de 1972, cuando llegan desde Santo Domingo las huellas dactilares de Pinedo, que las autoridades belgas confirman su identidad. Y que la investigación paralela en torno a la muerte de Maximiliano Gómez toma un nuevo giro.

El atroz asesinato de Miriam Pinedo en diciembre de 1971 hizo que las autoridades belgas cuestionaran la versión inicial de un accidente en el caso del Moreno. En su reportaje del 10 de marzo de 1972, el periodista de “Le Soir” Réné Haquin escribe: “La autopsia no pudo establecer que Gómez fue envenenado. Sin embargo, los exámenes toxicológicos realizados posteriormente revelaron la presencia de una sustancia no identificada en las vísceras. Podría tratarse de residuos de medicamentos que habría tomado Gómez, pero no se excluye que pudiera tratarse de un veneno que no pudo ser identificado, a falta de un producto de referencia”.

Maximiliano Gómez

Acusada de la muerte del Moreno?

La muerte del Maximiliano Gómez fue el inicio del fin para Miriam Pinedo. El 28 de enero de 1972, dos exiliados políticos dominicanos presentaron a la Agencia Francesa de Prensa AFP una grabación de hora y media en la que, supuestamente, Miriam Pinedo confesaba haber envenenado al Moreno, según reportes del diario francés “Le Monde” y del belga “Le Soir”.

En ambas publicaciones consultadas se identifica a Manolo Plata como uno de los militantes, pero como su acompañante se menciona tanto a Miguel Reyes Santana como a Roberto Matos Vallejo, todos del grupo de presos canjeados por el coronel Donald Crowley dos años antes.

El artículo de Maurice Denuzière “Confesiones a una grabadora”, publicado en la edición del 3 y 4 de diciembre de 1972 de “Le Monde” explica que, a su salida del hospital, Pinedo habría sido secuestrada por militantes del MPD y que esta habría confesado a una especie de “tribunal revolucionario” que Héctor Aristy, exembajador dominicano ante la UNESCO y opositor al régimen de Balaguer, en connivencia con la CIA, la habían reclutado para envenenar a Maximiliano Gómez.

Aristy ganó en París poco después una demanda por difamación e injuria al semanario “L’Express”, que publicó esa versión. La grabación con la supuesta confesión no fue acogida por el tribunal, ni por los investigadores de Bruselas, pero sí fue defendida por Máximo López Molina y por la propia asistenta social de Miriam, Yvonne Delieu, quien huyó de Bélgica luego de su asesinato y declaró a la AFP, en marzo de 1972, que Miriam le había confesado haber envenenado al Moreno.

Reportes de “Le Soir” reseñan la versión de que un “tribunal revolucionario” se habría reunido clandestinamente en Europa y que, tras escuchar la confesión, condenó a muerte a Miriam Pinedo.

Lo cierto es que, aun sin pruebas concluyentes, al menos públicas, ya nadie se refería a la muerte de Maximiliano Gómez como un accidente. En su informe anual oficial sobre República Dominicana del 30 de enero de 1973, el embajador belga Hugo Walschap se refiere a las muertes de Gómez y Pinedo como “asesinatos”. Walschap pinta un triste cuadro del país.

“Continúan las peleas callejeras, las protestas estudiantiles y las huelgas, la última de las cuales paralizó la educación en todo el país durante varios meses. Las desapariciones y los secuestros, e incluso los asesinatos en el extranjero, como en 1971 en Bruselas (Maximiliano Gómez y Myriam Penodo [sic]) solo despiertan excepcionalmente la preocupación de una población apática, para la que los disparos no están en el aire. Todo esto recuerda al Santo Domingo bajo el yugo de Trujillo. La izquierda responsabiliza al ejército y a la policía y el presidente Balaguer a veces confirma esta opinión de manera inapropiada al culpar a ‘elementos incontrolables’ de la fuerza armada”.

Cincuenta años después, el misterio y la impunidad alrededor de las muertes de Maximiliano Gómez y Miriam Pinedo en Bruselas persisten, quizás para siempre. 

ENTREVISTA

Hugo Hernández: “Nos involucramos en un crimen horrendo, abyecto, terrible”

Hugo Alfonso Hernández Alvarado, uno de los presos canjeados por Donald J. Crowley en 1970, quien aún vive en Bélgica, dice ser una de las últimas personas que vio con vida a Maximiliano Gómez. Sus recuerdos de esos días, hace ya 50 años, los saca del lugar recóndito donde cuenta que escondió toda la tragedia del Moreno y Miriam, para poder seguir viviendo.

LISTÍN DIARIO: ¿Cómo era el ambiente en Bruselas cuando estuvieron en el 1971?

Hugo Hernández Alvarado: Era primavera, como ahora; hacía sol; pero estábamos muertos de frío. Dormíamos en la Rue Vanderkindere con los muchachos, siete, apiñados en un tercer piso.

LD: ¿Cómo describiría a Miriam Pinedo?

HHA: Miriam se veía una mujer dolida, pero también que quería vivir... Me mandaba a buscar los cigarrillos, yo cuidaba mucho a los niños… e hicimos una armonía. De hecho, es por eso que, cuando Moreno llega de París, Miriam me invita a salir con ellos. ¿Quién va a la fiesta? Hugo, Moreno y Miriam… y vamos a bailar con Miriam. Creo que fuimos dos veces a Los Ángeles Negros.

LD: ¿Solo ustedes tres?

HHA: Sí, a Miriam no le gustaba todo el mundo. Machito (Manuel Antonio de Los Santos) venía, pero más bien era colao’ (risas). Y yo iba dizque como escolta, pero qué escolta de pacotilla, ¿no? Todo el mundo quería estar con Miriam y Moreno. Y yo también.

LD: Pero el Moreno estaba en Bélgica supuestamente evadiendo amenazas de muerte… ¿y se fueron de fiesta?

HHA: Moreno sabía que estaba amenazado, todos los sabíamos, pero a eso no se le daba importancia.  Estábamos viviendo. Aquí estábamos, un grupo de dominicanos que nos han sacado y, aunque no le guste a muchos que se creyeron combatientes puros y duros, en ese momento nosotros no éramos tanto peligro, objetivamente hablando, para ningún tipo de régimen, ni siquiera para el nuestro.

LD: ¿Qué pasó la noche del 23 de mayo de 1971?

HHA: Vinimos (al apartamento de Miriam), no sé, es nebuloso aquí. Quién se quedó con los muchachos (los hijos de Miriam), no lo sé… yo creo que Moreno nos dijo ‘váyanse y vengan mañana’. Y nos fuimos, Machito y yo. Al otro día nos levantamos, Ratatá (José Gil Torres) y vinimos a buscar al jefe; vino también Chico (Despradel). Subimos al apartamento del primer piso. Silencio. Hay algo raro. Moreno está en el suelo. Rompimos la puerta. Cuando lo encontramos… Yo veo al Moreno, baba, Miriam, los dos desnudos. Chico dice, ‘váyanse, que los van a coger a ustedes también’. Salimos huyendo, pensamos que era un ataque, a buscar los contactos para que nos sacaran por la frontera. Eso no es cosa fácil. Comer, vestirse, dormir en un sitio. El shock fue inmenso. Yo escondí todo, traté de no recordar, por años esto se volvió un tabú.

LD: La policía de Bruselas creyó en principio que se trató de un accidente…

HHA: Yo también lo creo, profundamente, estoy, convencido de eso. Es políticamente correcto, tratándose de un líder como él, decir que cayó por la lucha… ¡no! Sencillamente cayó por una cosa humana, no cayó por la política…

Lo que se suponía que éramos: militantes demócratas y haberse involucrado en una muerte de las más abyectas y terribles, ¡involucrarnos! 

LD: ¿Se refiere a Miriam?

HHA: Me refiero a Miriam… Pero sí, cómo te vas a ver envuelto cuando salimos porque el régimen de Balaguer, la dictadura de Trujillo mataba gente, y de repente nosotros nos vemos involucrados, lo queramos o no, en un crimen horrendo, abyecto, terrible, que no hay palabras para definir esto, yo no las tengo.

LD: ¿La culparon de la muerte del Moreno?

HHA: (14 segundos de un doloroso silencio). Sí

LD: 50 años para poder decirlo…

HHA: (Lágrimas)… es terrible.

https://listindiario.com/la-republica/2021/05/25/671937/el-final-macabro-de-miriam-pinedo

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martes, 1 de mayo de 2018

MPD INSTA AL MOVIMIENTO OBRERO DOMINICANO A CONSTRUIR UNA ORGANIZACIÓN SINDICAL CLASISTA

1 de mao de 2018. 
MPD INSTA AL MOVIMIENTO OBRERO DOMINICANO A CONSTRUIR UNA ORGANIZACIÓN SINDICAL CLASISTA
SANTO DOMINGO:-Al conmemorarse este martes el Día Internacional de los Trabajadores, el Movimiento Popular Dominicano (MPD) consideró que esta fecha encuentra a la clase obrera dominicana sometida a los abusos y atropellos más burdos como la violación a los derechos de los trabajadores a la sindicalización, con salarios de miseria y la violación permanentemente del Código Laboral.
Mediante una nota de prensa, el MPD indicó que,  a todo eso se suma, que los empresarios violadores de la ley son apoyados por el Ministerio de Trabajo, a pesar de que la Constitución de la República y el Código de Trabajo consagran el derecho que tienen los trabajadores y trabajadoras a organizar sus sindicatos en las empresas donde trabajan, para reclamar mejores condiciones laborales.
El MPD criticó que este primero de mayo encuentre a la clase obrera dominicana dividida, sin una organización sindical clasista fuerte, mientras los trabajadores son sometidos a todo tipo de vejámenes y humillaciones.
Planteó que hoy más que nunca se necesita la unidad de la clase obrera y la conformación de una central sindical clasista que defienda los intereses de los explotados por el capital, que impulse la formación y organización de los obreros, que haga respetar las leyes laborales y que dignifique a la clase trabajadora dominicana. http://z101digital.com/articulos/mpd-insta-al-movimiento-obrero-dominicano-a-construir-una-organizacion-sindical-clasista-05-01-2018

domingo, 29 de abril de 2018

MPD exhorta a participar en la marcha de los trabajadores este 1 de mayo

MPD exhorta a participar en la marcha de los trabajadores este 1 de mayo
La actividad es en demanda de libertad sindical y aumento salarial para servidores públicos y trabajadores del sector privado
29 de abril de 2018 
SANTO DOMINGO. El Movimiento Popular Dominicano (MPD) llamó a la población a apoyar la marcha convocada por el capitulo dominicano de la Federación Sindical Mundial, para este martes primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en demanda de libertad sindical y mejores condiciones de vida para la clase obrera, el sector informal y servidores públicos.
Pablo Ferreiras, vocero nacional del MPD
En una nota de prensa de su Comisión Política, firmada por su vocero nacional Pablo Ferreiras, la organización marxista-leninista, indica que la actividad partirá este martes, a las 9:00 de la mañana del parque Enriquillo, ubicado en avenida Duarte esquina Ravelo, en el sector de Villa Francisca, donde se leerá una proclama y luego marcharán hasta el Parque Independencia.
“Llamamos a nuestra militancia en el Gran Santo Domingo y de las demás organizaciones revolucionarias a apoyar la marcha por el respeto a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, por empleos y pensiones decentes,  contra la intención de empleadores, el Gobierno y sindicalistas serviles de arrebatar las prestaciones laborales”, precisó Ferreiras.
De igual manera, el vocero del MPD dijo que su organización respalda la lucha de la clase obrera dominicana por la libertad sindical, contra los abusos de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), contra la carestía de medicamentos, los alimentos, por la calidad de la atención y fácil acceso a la salud.
También reitera su apoyo a la lucha de la población contra la inseguridad ciudadana, la corrupción e impunidad, canalizada a través del espacio de coordinación Marcha Verde.
“Este primero de mayo encuentra a la clase obrera dominicana dividida, sin una organización sindical clasista fuerte, mientras los trabajadores son sometidos a todo tipo de vejámenes y humillación, y a la violación permanente al derecho a la sindicalización”, sostiene Pablo Ferreiras.
El MPD asegura que, ante esta situación, la complicidad del Ministerio de Trabajo deja indefenso a los trabajadores, quienes son sometidos a las arbitrariedades,  los abusos  y la discriminación por parte de los patronos.
Por la Comisión Política del MPD
Pablo Ferreiras, vocero nacional