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miércoles, 9 de enero de 2019

Concertar en el 2019 para ganar en el 2020 | por Nelson Espinal Báez @NEspinalBaez

EN DIRECTO
Nelson Espinal Báez
Concertar en el 2019 para ganar en el 2020
La política de baja intensidad es regularmente la “república de los egos”. El rencor, la revancha y el resentimiento no deben tener categoría de Estado. Han resultado en fracasos cuando se sigue la pauta del presente por lo que “me hiciste en el pasado”.
09 / 01 / 2019, 12:00 AM

$!Concertar en el 2019 para ganar en el 2020
Se inicia un año clave en términos de posicionamiento estratégico para fines de las elecciones del 2020. Dentro y fuera de los partidos habrá concertación o no habrá victoria en el 2020. La oposición está obligada a unirse. Y tiene muchas modalidades para hacerlo si entiende que la candidatura presidencial no es lo más importante, sino que lo complejo serán las candidaturas congresuales y municipales. El partido oficial, a su vez, asumirá sus propios retos en una ecuación de poder que lamentablemente no la determina la Constitución de la República.
El reto de la oposición no es conseguir un acuerdo cualquiera, sino un acuerdo viable, que genere confianza. Mas que alianzas, necesitan concertar una política de alianzas incluyente. Apuntalar candidaturas de impacto y arraigo que inspiren, conecten y produzcan diferencia con el modelo dominante.
En el partido oficial, de seguir como van las cosas, es el expresidente Leonel Fernández quien necesita negociar con el presidente Danilo Medina, no viceversa. Aunque se afirma, que es el presidente Medina quien está dispuesto a concertar con el expresidente Fernández, y no éste con el presidente.
Nos explicaba un venerable profesor que para que los abogados pasen de la mentalidad legal (legal mind) a la mentalidad de negociación estratégica (strategic mindset) tenemos que cambiar la forma de pensar y decía, la forma más elevada de inteligencia es la capacidad de observar sin juzgar. Un juicio conlleva un veredicto o una comparación, en la que siempre algo o alguien sale perdiendo. Y para pensar sin que nadie pierda se requiere mucho rigor y capacidad de encuadre estratégico. En el grupo del expresidente Fernández opinan demasiadas mentes legales y pocas mentes estratégicas.
La oposición está frente a una oportunidad extraordinaria. Aprovecharla no depende de la eventual reelección o no del presidente Medina. De hecho, es la oposición, dentro del PLD y fuera del PLD, quien más habla de la reelección logrando con ello posicionarla en la mente del pueblo dominicano. Grave error. Al contrincante no se le da vigencia.
Los ultimátum y las condiciones previas suelen ser malas iniciativas. Algunos políticos dominicanos les encanta operar como si fueran el centro de la vida nacional. Ponen tantas condiciones y dan tantos ultimátum antes de concertar, que a la otra parte les resulta más inteligente no hacerlo, y dejar la correlación de fuerzas como están. Por favor, llévense de Juan Bosch “la política se nutre de realidades”.
Nos encantan los llamados a cumbre para negociar. Las fotos, los reportajes, las declaraciones públicas. Si usted es un político con vocación de estadista no cometa ese error: usted tiene que concertar para satisfacer una serie de objetivos estratégicos que deben estar en el eventual acuerdo, no sacar a pasear a su ego.
El síndrome del juego de suma cero es muy común en nuestro medio. Muchos creen que el objetivo de la concertación es que el otro pierda e intentan obtener en la negociación política lo que no pueden lograr en la competencia electoral. Su objetivo es ganar, especialmente en una competencia político electoral. Para eso, en los distintos niveles de negociación política oriéntese ser exitoso, no a ganarle al otro. En otras palabras, en negociación, el otro no tiene que perder para que usted sea exitoso. Una vez usted tiene una política de concertación orientada a ser exitosa, entonces irá a la competencia electoral bien estructurado para ganarle a los contrincantes, no a sus potenciales aliados.
La política de baja intensidad es regularmente la “república de los egos”. El rencor, la revancha y el resentimiento no deben tener categoría de Estado. Han resultado en fracasos cuando se sigue la pauta del presente por lo que “me hiciste en el pasado”.
Las más extraordinarias propuestas políticas pueden caerse si usted no busca como salvarle la cara a su contraparte interna y aliados necesarios. Serán muchos los aspirantes a candidaturas que se quedarán “como perico en la estaca”. A estos además de garantizarles un proceso democrático, legítimo y transparente, hay que construirle un puente de plata.
Sea confiable, no ingenuo. Permítanme hacerle otro enfoque: imagine que usted recibe hoy una herencia en dinero efectivo muy importante. Le pregunto, ¿dónde guardará ese dinero, en un banco confiable o en el banquito del parque? Evidentemente que en un banco confiable. Porque ser confiable genera poder. Y la política en democracia es ante todo un juego de construcción de confianza para ganar o mantener el poder.
https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/concertar-en-el-2019-para-ganar-en-el-2020-KI11807148

jueves, 1 de noviembre de 2018

El papel del mediador | por Nelson Espinal Báez | @NEspinalBaez #NelsonEspinalBáez

El papel del mediador 
Nelson Espinal Báez
24 febrero, 2018

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“Entender qué trae un mediador a un proceso de negociación es esencial para ser eficaces en el uso de los recursos y los procesos de toma de decisiones de un empresario, de su consejo de directores o para un ministro o un jefe de gobierno”.
“¿Cuál es el papel del mediador?”, preguntó el prominente empresario cuando llegué a su oficina. Habíamos conversado brevemente por teléfono, pero era el momento de ir directo al grano. Después de explicarle, quedó, más que interesado, convencido. “Esto es lo que nosotros necesitamos”. Entender qué trae un mediador a un proceso de negociación es esencial para ser eficaces en el uso de los recursos y los procesos de toma de decisiones de un empresario, de su consejo de directores o para un ministro o un jefe de gobierno. Los mediadores entramos en múltiples procesos de negociación. Tanto a nivel interno de las empresas, como entre éstas con otras empresas, instituciones o agencias gubernamentales. No sólo para resolver conflictos o apoyar negociaciones complejas, sino para generar eficiencia en procesos de adquisiciones y fusiones o para facilitar relaciones tradicionalmente tirantes y competitivas, con el fin de llevarlas a un proceso inteligente de colaboración y competencia.
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El mediador no busca culpables ni responsables ni adjudica ganancia de causa a ninguna de las partes. Nuestro trabajo va orientado a reestructurar la relación entre las partes para manejar en forma eficiente temas de su interés y conveniencia. Intentamos crear y distribuir valor en forma legítima, construyendo soluciones que se acomoden a las partes. Los resultados buscan ser a la medida de sus intereses y objetivos.
En una primera etapa, el mediador realiza la evaluación de la negociación. Esto le permite conocer los verdaderos intereses de las partes, desde los de contenidos hasta los de contextos, los estratégicos y los de relaciones en sí mismas. Conocen, comprenden y articulan el mapa estratégico situacional de la negociación y buscan generar resultados de conformidad con lo que verdaderamente interesa a las partes en un proceso continuo de creación y distribución de valor.
“El mediador no busca culpables ni responsables ni adjudica ganancia de causa a ninguna de las partes. Nuestro trabajo va orientado a reestructurar la relación entre las partes para manejar en forma eficiente temas de su interés y conveniencia. Intentamos crear y distribuir valor en forma legítima, construyendo soluciones que se acomoden a las partes. Los resultados buscan ser a la medida de sus intereses y objetivos”.
 Nelson Espinal Báez

XIV Workshop de Negociación y Persuasión

haz clic aquí — Cambridge


workshop4

https://nelsonespinalbaez.wordpress.com/2018/02/24/el-papel-del-mediador/

miércoles, 17 de octubre de 2018

LA VIOLENCIA EN RD | Nelson Espinal Báez @NEspinalBaez

LA VIOLENCIA EN RD |
Nelson Espinal Báez  |  

“La falta de libertad en todas sus manifestaciones
es violencia que genera violencia”.
Nelson Espinal Báez,mediador de conflictos
Sendos costos sociales y económicos se derivan del crimen y la violencia para los pueblos; más allá del miedo, el sufrimiento y la pérdida de la calidad de vida, estos flagelos condicionan la conducta de las personas, limitan las decisiones de las empresas, minan la confianza en las instituciones responsables de garantizar la seguridad pública, distorsionan la asignación de recursos públicos y privados, afectan las relaciones de los ciudadanos con sus comunidades, alteran las relaciones exteriores y constituyen una severa amenaza para el desarrollo de los países. Un estudio del BID titulado “Los costos de la violencia en el bienestar de AL y el Caribe”, así lo refiere al tiempo que establece parámetros para cuantificar las pérdidas económicas que genera a los gobiernos, a las instituciones y a las personas.
Luego de un análisis a grandes rasgos del triángulo que genera la violencia, Nelson Espinal, negociador de conflictos, aporta una interesante cosmovisión de la inquietante problemática que, como “bola de nieve”, ha ido en aumento en la República Dominicana. Según su punto de vista, motivos estructurales y culturales estarían generando más violencia directa, un leviatán que se robustece en proporción con la corrupción y la impunidad. Cabe considerar las propuestas por la paz de este profesional y ciudadano, que representa a la Universidad de Harvard-MIT en Programa de Negociación de Conflictos, y ejerce una larga trayectoria de labor social de promoción de una cultura de paz.
¿Cómo visualiza la violencia desde el punto de vista de la negociación de conflictos?
La primera tarea para entender la violencia es trazar lo que denominamos el “Mapa de la formación de la violencia”, método para intentar comprender cómo se forma, sus orí- genes, causas y cómo ha seguido su curso. De acuerdo a Johan Galtung, se visualiza como un triángulo que tiene como base a la violencia cultural y a la violencia estructural, que son invisibles, la “punta del iceberg” viene siendo la violencia directa.
La violencia directa, física y/o verbal, es visible en forma de conductas. Pero la acción humana no nace de la nada, tiene raíces. Se indican dos: una cultura de la violencia y una estructura que en sí misma es violenta por ser demasiado represiva, explotadora, excluyente y/o autoritaria.
La violencia cultural y estructural causa violencia directa, utilizando como instrumentos actores violentos que se rebelan contra estructuras y empleando la cultura para legitimar su uso. La violencia cultural es la suma total de todos los mitos de gloria, traumas, machismos, intolerancias y prejuicios, así como las deformaciones de la conducta personal y colectiva que sirven para justificar la violencia directa. La violencia estructural es la suma total de todos los choques incrustados en las estructuras sociales, judiciales, económicas, políticas y comunicativas, solidificadas de tal forma que los resultados injustos, desiguales, son casi inmutables.
La corrupción es violencia cultural, mientras la impunidad es violencia estructural creando un círculo vicioso de retroalimentación negativa, que genera más violencia directa en toda la República Dominicana, dando como resultado lo que llamamos una democracia disfuncional.
¿Cuál es el común denominador en los diversos tipos de violencia? La violencia es siempre un ejercicio de la fuerza que se pone de manifiesto en cualquier esfera de nuestra vida, en lo cultural, lo económico, lo político, lo social y lo personal. Esto no quiere decir que toda fuerza es violenta, ni que toda fuerza genera violencia, pero sí que todo acto expreso de violencia implica el uso de la fuerza. No nos referimos sólo a una forma de “hacer”, sino también de “no dejar hacer”, de negar potencialidad o capacidad. La violencia representa la forma más burda y primitiva de agresión y autoagresión. En otras palabras, la falta de libertad en todas sus manifestaciones es violencia que genera violencia.
¿Cómo alcanzar la anhelada paz en la República Dominicana?
Evidentemente, la paz debe construirse en la cultura y en la estructura, pues el triángulo de la violencia tiene círculos viciosos integrados. En consecuencia, cuando se habla de paz hay que distinguir de si se habla de paz directa, paz cultural o paz estructural. Un país altamente corrupto es un país de alta violencia cultural, un país sin régimen de consecuencia y alta impunidad, es un país de mucha violencia estructural. Sólo cuando entre ellas (culturaestructura-directa) se construye un circuito de retroalimentación positiva o círculo virtuoso, podemos hablar de paz en el sentido integral y completo en un sistema democrático.
Para revertir este complejo círculo vicioso en círculo virtuoso, planteamos las siguientes observaciones:
Un primer error en la práctica de construcción de paz es incluir sólo a las partes en un área de violencia limitada, confundiendo los síntomas con las causas, como si se quisiera analizar el hambre de una comunidad como “insuficiencia de ingestión de alimentos”, no como un problema socio-económico.
Un segundo error es no comprender que el conflicto violento, por su naturaleza turbulenta, es un fenómeno caótico. Lo contrario del caos no es el control, es el orden. Los tiranos se hacen con el control, los estadistas crean el orden. Un tercer error es no trabajar de manera directa, consistente y permanente en la cultura y la estructura de la nación para real y efectivamente construir paz y gobernabilidad sostenible. Para dar cabida a unas reflexiones pertinentes, recomendamos unas acciones que no excluyan los factores causales:
Comprender que la violencia visible, directa tiene sus raíces en la estructura y la cultura, y es aquí donde se debe trabajar con vocación de permanencia para construir la paz o al menos la gobernabilidad. En consecuencia, toma tiempo, implica necesariamente políticas públicas de largo plazo, auto sostenibles que profundicen las estructuras instituciones y la cultura democrática.
Entender que la violencia directa es el efecto, es el síntoma, la consecuencia, no necesariamente la causa. Aunque como tal, suele ser generadora de más violencia, por el mimetismo social y efecto viral; que, a su vez, merece una política criminal integral.
Comprender que lo permanente de la naturaleza sociocultural es difícil de ver porque no ofrece contraste y el acontecimiento violento es difícil de aprehender, por ser demasiado repentino. En consecuencia, es inteligente contrastar y confrontar las estructuras y culturas que permanecen en el tiempo y en el espacio, tales como los índices de corrupción e impunidad en una nación comparados internacionalmente.
Ha dicho usted que la impunidad es violencia estructural, ¿cuáles efectos genera cuándo esta afecta a un país como la RD? Voy a recordar la obra The Psychological Effects of Impunity, del profesor N. Sveass de la Universidad de Oslo sobre los efectos de la impunidad: Amenaza la creencia en una sociedad democrática y es una continuación de la opresión y falta de libertad. La impunidad amenaza el proceso democrático. Y es que la imposibilidad de investigar y sancionar a los responsables de los robos públicos, la corrupción, las violaciones y el rechazo a la demanda de justicia crea dudas y miedo respecto a las propias ideas de democracia.
La impunidad premia el delito, lo estimula, induce su repetición y le hace propaganda.
Cuando es el Estado o desde el Estado que se viola, se corrompe, se roba, se miente o tortura sin rendir cuentas a nadie, se está emitiendo desde arriba luz verde para violar, corromper, robar, torturar o matar.
La impunidad afecta la creencia en el futuro y puede dejar a mucha gente excluida de la historia. Supone un estancamiento histórico que limita las posibilidades de moverse hacia el futuro y crear una sociedad unida y en paz. Confunde y crea ambigüedad social. Falta de respeto a la ética y a la justicia, destruyendo la posibilidad de reconstruir una relación ética y de responsabilidad ciudadana entre la gente.
La impunidad hace que la gente busque la justicia por su cuenta. Cuando los procesos y la justicia son llevados adelante por las autoridades, la gente puede ver que la ley no va a dar respuesta a sus problemas y puede pasar a justificar o llevar a cabo venganzas privadas.
https://nelsonespinalbaez.wordpress.com/2018/05/29/la-violencia-en-rd/

MEDIACIÓN : Entrevista realizada por: la Escuela Nacional de Judicatura

MEDIACIÓN : Entrevista realizada por: la Escuela Nacional de Judicatura.
Nelson Espinal Báez  | 20 junio, 2018

¿Cuáles son las ventajas y desventajas que tiene la mediación?
NEB. Bueno, hablemos de las desventajas porque como practicante le veo muchas ventajas. Posible desventaja es el desconocimiento de la sociedad dominicana en relación a este tema. Es confundido con el arbitraje.
Entonces, ¿Qué diferencia hay entre la mediación y el arbitraje?
NEB. El arbitraje es un proceso de adjudicación donde se da un ganador y un perdedor. Es un proceso similar al de los tribunales pero privado, permite la palabra y contrata jueces que son árbitros.Mientra que la mediación es un proceso colaborativo, en el cual el mediador entra en los verdaderos intereses, necesidades, aspiraciones, deseos, temores de las partes y busca satisfacer y valor para ambos. Y no solamente hablamos de creación de valor económico, sino de creación de valor humano, social, es decir el ganar-ganar no es partir la naranja en la mitad, el ganar-ganar es crear valor para ambos.
Retomando de nuevo lo de las ventajas y las desventajas, ¿Qué más podemos identificar?
NEB. Bueno, el tema del desconocimiento a mi entender es lo principal, no se utiliza como debiera, la carencia de un programa de formación en negociación, mediación, concertación de nuestras escuelas de derecho. Yo siempre he dicho que nuestras escuelas de derecho nos preparan a nosotros, los abogados, para los códigos como armas para destruir al contrario. Eso es penoso, porque al final de cuenta no nos convertimos en lo que deberíamos ser: auxiliares de la justicia.
La verdadera limitante del proceso para generar justicia entonces es la carencia de una política pública a nivel académico, a nivel universitario de formar a los estudiantes de derecho en estos temas. Esto es básico. En la sociedad dominicana el profesional del derecho como auxiliar de la justicia debe tener una nueva formación académica, y tercero un elemento que podría decirse tan importante como los demás, es que existe la concepción (que es muy válida) de que la mediación solamente sirve para resolver conflictos. Eso es cierto. Pero los que nos metemos en eso somos los que más trabajo tenemos, porque la mediación sirve incluso para fusionar empresas, para hacer alianzas estratégicas, y para muchísimos procesos sociales empresariales, económicos, políticos, en el cual viabiliza la vida de una sociedad, o sea, ver la mediación solo para resolver conflictos es a mi entender una de las  limitantes por la cual no se ha desarrollado en la Escuela.
Donde yo estudié, en la escuela de leyes de Harvard, la gran virtud que tienes es que te lo ponen como abanico. Te dicen esto sirve para función empresarial, crear valor para consenso de una política pública y sirve para resolver conflictos de divorcio de dos empresarios, es decir, el acercamiento académico y docente que nos dan es para utilizarlo como una herramienta útil para todo.
¿Cuál debe ser la relación del abogado con su cliente en el caso de una mediación? Lo digo porque generalmente el abogado, como usted había expresado anteriormente, está muy involucrado de ese carácter de litigiosidad, sin embargo, al entrar a la mediación va a otro terreno que no es para el cual fue preparado.
NEB. Una cosa es el abogado con capacidad litigante versus un abogado con mentalidad litigiosa. La capacidad litigante del buen abogado es positiva. Buen litigante es el que no se deja incidentar, que sabe incidentar y al mismo tiempo sabe argumentar por los intereses y aspiraciones de su cliente. Eso es básico para el ejercicio de la profesión. Eso es positivo.
Otra cosa es la mentalidad litigiosa ¿a que yo le llamo mentalidad litigiosa? A querer complicarlo todo, a querer convertir todos los casos en un verdadero problema, que al final no le está sirviendo ni a su cliente, ni a la sociedad, ni al sistema de justicia. Entonces, para nosotros los abogados, la invitación es que seamos excelentes litigantes, pero que comprendamos que servimos mejor al cliente y al sistema de justicia, en la medida que su mentalidad no se convierta en litigiosa. Eso es un elemento central para cambiar el paradigma.
El abogado como auxiliar de justicia, debe entender que alrededor de un 75 a un 80% de los casos se resuelven en negociación. En Estados Unidos hay estadísticas recientes que dicen que es sobre un 84% de los casos que se resuelven con negociación. Lo demás llega a la sentencia. Entonces, si un cliente va a su oficina, firma un acuerdo de cuota litis, la invitación que le hago a los abogados es que incluyan en el contrato de trabajo la posibilidad de ganarse sus buenos honorarios vía un proceso de negociación, facilitado por un mediador, y que….Bueno!!!   van a facturar más rápido. Le pregunto a los abogados ¿Qué prefieren, cobrar un millón de pesos en 10 años o cobrar seiscientos mil pesos en la semana que viene? Obviamente si lo ven como una utilidad práctica para su ejercicio cambiaran el juego.
En nuestro país no existe una ley de mediación, ¿cree usted que esto ha dificultado un poco el hecho de que la mediación no haya tenido una mayor difusión como método de resolución alternativa de conflictos?
NEB. Nosotros tenemos la creencia de que con una ley se resuelve un problema. Yo creo que hace falta una ley de mediación que regule, que nos organice, pero también creo que no es suficiente para la implementación, porque lo que hay que trabajar con énfasis es la cultura, y que el usuario del sistema judicial vea en eso una posibilidad real de resolver sus problemas, de resolver sus diferencias. Hace falta una ley pero sin caer en esa tendencia de que con una ley resolvemos todos los problemas porque no es así de simple.
Muchas veces pensamos que la existencia de una ley es lo que nos habilita para poder resolver el problema, cuando en realidad no es así,sino más bien la ley ayuda pero no es necesaria no es indispensable digamos.
En países como Costa Rica, por ejemplo, existe la mediación llevada a cabo por un juez, ¿Cómo ve usted esa mediación judicial versus la mediación que no tiene ese carácter como lo que sucede en nuestro país?
NEB. Yo la veo positiva siempre y cuando el juez que medie se inhiba. Mira, el verdadero mediador, voy a usar una expresión en forma simbolica”conoce hasta los pecados de las partes”. La verdadera mediación entra en una serie de expresiones de involucramiento con las necesidades profundas de las partes. Si es buen mediador y logra meterse dentro, como juez debería inhibirse para conocer un tema, porque ese juez no puede ser testigo. En el contrato de mediación, yo hago firmar a mis clientes una advertencia de que no pueden llamarme a testificar, porque yo me entero de muchas cosas y puedo ir contra uno o contra otro. Me entero de todo. El buen mediador se entera de mucha información, entonces creo que sí, que es positivo por la autoridad que da el juez, por el respeto que da su majestad, su función de honorable magistrado.
¿Cuáles son las cualidades que debe tener un buen mediador?
NEB. Saber escuchar, tener paciencia y humildad. Al mediador que no es humilde, el conflicto le da hasta con el cubo del agua, porque el conflicto tiene una energía muy fuerte y usted se para a mediar entre dos partes o entre grupos, óyeme el proceso va caminando exitosamente, ya tiene resuelto un 90 a un 95% del caso y de un momento a otro se cae y se va ¿y que fue? Pero íbamos a firmar mañana. Es decir, los conflictos tienen una energía propia. Yo diría que esos tres elementos son básicos y un cuarto elemento tan importante como la paciencia, saber escuchar y la humildad, lo es la actitud proactiva, siempre proactiva. El buen mediador es imparcial pero no neutral y hablemos de eso más adelante y tiene que tener una gran bandera, que es la bandera de proteger el proceso. El mediador no dice A es culpable o B es inocente, no, eso jamas.Pero, si es un gran defensor y una gran bandera del proceso debe ser proactivo con el proceso.
Hoy el mediador necesita un poco de voluntarismo con el proceso. Son las partes las que deciden al final, no es el mediador. Sin embargo, el mediador debe ser proactivo para que las partes lleguen a un feliz término.
Usted dice que el mediador debe ser imparcial pero no neutral, ¿Qué significa eso?
NEB. La neutralidad no existe. Bueno, hay una discusión académica muy grande. Algunos mediadores creen que si hay neutralidad y otros que decimos que no.Miopinión no es una verdad absoluta, es solo mi opinión. La neutralidad es ausencia de principios, valores, prejuicios, miedos, temores. La neutralidad en el ser humano yo la veo casi imposible, yo creo que buen mediador es como el buen juez que debe ser imparcial. Pero yo he estado en mediaciones donde el proceso me ha llevado por un camino del que he tenido que salir con mucha elegancia, con mucho respeto pero me salgo, porque llega un momento que lo que yo he podido ver me dice “no, esto no debe continuar y yo no debo intervenir en este caso”.Es decir, la neutralidad como sinónimo de ausencia de principios valores, miedos, temores no existe. Lo que si tú puedes ser es imparcial.
Yo he mediado entre chavistas y antichavistas. ¿Cuáles banderas defiendo? La democracia, la transparencia. Hay una serie de banderas, una serie de principios a los cuales yo no voy a renunciar, entiendes.
Entonces, yo no me alineo con esa concepción del mediador neutral. Imparcial y respetuoso de las partes, eso sí. A veces el mediador se dice a sí mismo, “oye, estoy perdiendo imparcialidad, déjame ver”. Entonces, tener claro eso es esencial. Por eso hoy he tenido muy buena relación con todas las partes que he mediado, por esa imparcialidad que me sirve de guía.
¿Cuál sería su definición más aceptada sobre la mediación?
NEB. Vamos por parte. Tenemos que entender que hay 3 grandes escuelas de mediación: La escuela narrativa, la escuela transformativa y la escuela de Harvard. Entonces, la escuela narrativa implica una definición, la transformativa otra y la de Harvard otra. Bajo la escuela narrativa la mediación es la intervención de un tercero y un parcial para crear una nueva narrativa de un conflicto. Para la escuela transformacional o transformativa la definición seria la mediación es un proceso a través del cual interviene un tercero imparcial para aprovechar el conflicto y generar transformación en las partes y en el conflicto.
La escuela de Harvard diría: la mediación es un medio a través del cual interviene un tercero imparcial que busca satisfacer la mayor cantidad de intereses, aspiraciones, deseos, necesidades de las partes en un proceso colaborativo o de ganancia mutua.Para un académico como yo, tener una definición del tema va a depender bajo qué escuela se interpretaría la mediación.
¿Existe alguna diferencia entre la mediación y la conciliación?
NEB. En nuestro sistema la conciliación es más ligera, la mediación es mucho más profunda, diría que sí, ahora bien en la práctica me han llamado hasta jueces y me dicen “mira Nelson te estoy mandando una gente para que tú le concilies”. En la práctica se da que se confunden una y otra.
¿Usted ha mediado un conflicto que le haya marcado la vida?
NEB. Si, en Guatemala hace ya varios años. Yo intervine en un proceso en que iban a cerrar una gran cantidad de escuelas. El proceso me llevó desde los ministerios, los empresarios y hasta los barrios marginados.Trabajaba directo con los profesores. Fue un proceso muy fuerte que transformó muchas vidas. Proceso donde hubo muchas lágrimas y el resultado fue que 5,000 niños de escasos recursos de Guatemala continuaron recibiendo el pan de la educación. Yo terminé llorando, me tranqué cuando vi que todo se firmó, ¡wao, eso me marcó, eso fue inolvidable!
Hablando de cambiar vidas, tengo entendido que usted creó la Fundación “Los Seres Sol”, ¿Por qué esta idea, a qué se dedica la fundación?
NEB. La fundación “Los Seres Sol” es una organización que trabaja en barrios marginados de la República Dominicana formando líderes para la paz. Primero trabajamos temas personales como la autoestima, los valores humanos, la actitud ante la vida. Tenemos un primer taller “Date permiso para triunfar” y una segunda etapa llamamos el centro de liderazgo y ciudadanía. Formamos también en ciudadanía y capacidad de concertación de negociación. La idea de formar líderes de paz, es trabajar con el liderazgo, con la capacidad de concertación y a la vez con la paz. Es decir, formar jóvenes en barrios que se articulen con su comunidad y con sus sueños personales de una forma comprometida.
Al día de hoy hemos formado 3,500 líderes de paz. Aquí en Santo Domingo estamos trabajando en los sectores: Guachupita, La Ciénaga, Los Mameyes, Villa Duarte, Los Alcarrizos, Los Guandules y María Auxiliadora. En la provincia Santiago trabajamos en 12 barrios marginados. También estamos en La Vega y en San Cristóbal.
Esto es un proyecto ambicioso. Su misión entonces, ¿es formar líderes de paz que estén imbuidos de esa mentalidad de mediación y paz?
NEB. Y de concertación. El líder que se articula con la sociedad, con su comunidad como un ente constructor, como un ente colaborador capaz de competir, pero en un espacio no de destrucción al otro, sino de co-construccion con el otro, de co-colaboracion con el otro.
https://nelsonespinalbaez.wordpress.com/2018/06/20/mediacion-entrevista-realizada-por-jacinto-castillo/

jueves, 29 de marzo de 2018

Periodismo y mediación: aportes para ser república | NELSON ESPINAL BÁEZ @NEspinalBaez

En Directo
CONFLICTOS 28 MAR 2018, 12:00 AM
Periodismo y mediación: aportes para ser república 
La democracia que queremos no solo la construyen los políticos, sino también una ciudadanía proactiva, responsable y bien informada.
NELSON ESPINAL BÁEZ




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El conflicto es una industria en crecimiento”, nos decía Roger Fisher. Al igual que los buenos periodistas, los buenos negociadores o mediadores evitan las escuelas de negociación que tratan todo conflicto de la misma manera.
Cada conflicto y su intervención tienen su propia dinámica. Su análisis y tratamiento: debe considerarse la cultura, las costumbres locales, los factores sociales, económicos, políticos y psicológicos, los intereses tangibles e intangibles, los miedos, temores y aspiraciones. Los precedentes, la génesis tanto visible como sistémica, los criterios objetivos y subjetivos, así como la dinámica del poder.
Los ejemplos de conflictos nacionales e internacionales llenan las páginas de los periódicos. Loma Miranda, Colegio Médico, ADP, relación dominico-haitiana, Venezuela, Colombia, Serbia, Chechenia, Corea del Norte...
Periodista y mediador intentan tener el máximo conocimiento posible de los orígenes de la disputa y las causas que la mantienen. Ambos quieren conocer todos los hechos y dan gran importancia a la calidad de la información que reúnen. Un periodismo responsable ayuda a un consenso bien informado.
El mediador entra a las trincheras e intenta influir en un resultado diferente de un ganador-un perdedor. El periodista y toda comunicación también ejercen influencia. Construyen relatos que estimulan consensos incluyentes o acuerdos de aposentos. Más república democrática o más “concho primo”.
Los que aspiramos una auténtica democracia debemos reconocer, sin ingenuidad, que “es más telegénico cubrir violencia que negociaciones, pues en estas sólo se habla”, como afirma el amigo y colega William Ury.
Hay muchas tesis y propuestas interesantes de cómo reportar conflictos, violencia y procesos de diálogos públicos, que se corresponden con la visión ontológica del periodismo y los medios de comunicación. Ahora bien, existe cierto nivel de consenso recogido por el MIT-Harvard Public Disputes Program en lo que se consideran errores más comunes y cuidados en la cobertura de estos:
- Solo existen dos partes, el contexto no importa.
- Una parte es buena y la otra es mala.
- La violencia (la división) es inevitable; es mejor apoyar al lado bueno.
- Una parte “reclama” y la otra “da explicaciones”, olvidando que “declaraciones” es un término más neutral.
- Confundir la “paz” o la firma del “acuerdo” con el cese de las hostilidades. La paz es mucho más profunda que el “cese al fuego”.
- En negociación y en democracia “el acuerdo” no es el fin, sino el medio.
- La paz o el consenso no necesariamente tiene que venir de los gobiernos. Los gobiernos importan, pero sus decisiones pueden ser vacías a menos que estén respaldadas por sentimientos públicos, por la sociedad civil y la ciudadanía.
En nuestro programa de investigación y desarrollo entendemos que para el periodista que cubre estos procesos ninguna propuesta de acuerdo, de paz o de consenso es una vaca sagrada. Su tarea incluye hacer preguntas duras, señalando posibles déficits. He aquí algunos ejemplos:
1. ¿Cuál es el método de implementación tras el acuerdo? ¿Este diálogo entre partes, incluye a todas las partes? ¿hay analogía con otros conflictos?
2. ¿Hasta qué punto es el acuerdo y el plan autosostenible – si es llevado a cabo? Si no... ¿qué se puede hacer al respecto?
3. ¿Hasta qué punto está basado el plan en lo que las élites pueden hacer, o en lo que solamente la gente puede hacer, o sobre lo que ambos pueden hacer?
4. ¿Contempla el plan un proceso de resolución de conflictos o esto se trata solamente de alcanzar un acuerdo llano?
5. ¿Es el acuerdo un plan sobre el resultado o un plan para el proceso de “cómo hay que hacer qué, cuándo, dónde? ¿o se trata de acuerdo que incluye ambos planes?
6. Si ya ha ocurrido violencia, ¿hasta qué punto el plan contempla elementos de reconciliación?
7. ¿Hay una ruta crítica de implementación?, ¿se creó una mesa de implementación con poderes reales o solo con capacidad de recomendación?
La democracia que queremos no solo la construyen los políticos, sino también una ciudadanía proactiva, responsable y bien informada. Al ser el periodismo y unos medios de comunicación profesionales el puente crítico entre gobernantes y gobernados para la construcción de una democracia madura, republicana y deliberativa.
Finalmente, es recomendable que utilicen preguntas para invitar a la gente a participar y proponer. Es sencillo: la paz y el consenso en conflictos o en políticas públicas pertenecen a todos, no solamente a la clase política.
Nelson Espinal Baez/Associate MIT-Harvard Public Disputes Program. Universidad de Harvard.





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