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miércoles, 23 de abril de 2025

¿Negociación o rendición? Claves estratégicas tras las concesiones a Rusia Renunciar antes de negociar, el error que puede costar la guerra

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¿Negociación o rendición? Claves estratégicas tras las concesiones a Rusia 

Renunciar antes de negociar, el error que puede costar la guerra

Nelson Espinal Báez

Nelson Espinal Báez

En toda negociación compleja —especialmente cuando están en juego soberanía, legitimidad y seguridad regional— hay un principio que difícilmente admite excepción: no se debe ceder lo esencial antes de establecer las condiciones de la mesa y mucho menos sentarse en ella.

La diplomacia, entendida como parte de una estrategia integral de nación, se construye desde la correlación de fuerzas, la percepción de poder y el manejo inteligente de la narrativa y el tiempo. Ceder, sin un propósito estratégico ni expectativas de reciprocidad, no es negociar: es renunciar anticipadamente al terreno sobre el que debería edificarse un acuerdo.

Esta preocupación no es nueva. Ya en febrero advertíamos que "la estrategia de Estados Unidos hacia Ucrania ha pasado de ser una defensa de principios a una transacción condicionada por recursos naturales y fatiga política" (La estrategia necesaria para Ucrania y OccidenteDiario Libre). Hoy, la secuencia de decisiones acumuladas confirma esa deriva.

Este patrón de conducta diplomática se traduce en una serie de decisiones concretas adoptadas por Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump en relación con el conflicto. A continuación, se enumeran, de forma objetiva, algunas de las más relevantes:

1. Descartar públicamente el ingreso de Ucrania a la OTAN, debilitando su aspiración geoestratégica fundamental.

2. Responsabilizar al presidente Zelensky por la guerra, trasladando parte de la culpa del conflicto desde Moscú hacia Kiev.

3. Apartar al general Keith Kellogg como enviado especial, a petición indirecta del Kremlin, por considerarlo demasiado afín a Ucrania.

4. Deslegitimar a Zelensky como interlocutor válido, alineándose con la narrativa rusa de que su mandato ha expirado, pese a que el Parlamento ucraniano lo extendió conforme al marco constitucional en tiempos de guerra.

5. Cuestionar el compromiso con el Artículo 5 de la OTAN, al sugerir que EE. UU. podría no responder a un ataque contra un aliado que no cumpla con sus obligaciones de gasto en defensa.

Como analizamos previamente, "los errores diplomáticos del pasado —como la ambigüedad sobre la no expansión de la OTAN— están siendo explotados por Moscú con fines estratégicos" (Estrategias en conflicto, Diario Libre). La actual fragilidad en el compromiso atlantista no puede entenderse sin este trasfondo histórico.

6. Reconocer que Ucrania tendrá que "ceder algo", en clara alusión a los territorios actualmente ocupados por Rusia.

7. Negociar con Rusia sin incluir a Ucrania ni a Europa, debilitando la coordinación transatlántica y la voz del país directamente afectado.

8. Suspender temporalmente el apoyo militar e inteligencia a Ucrania, lo que coincidió con retrocesos tácticos en el frente de Kursk.

9. Votar en contra de una resolución de la ONU que condenaba la invasión rusa, rompiendo el consenso internacional que hasta entonces había respaldado a Kiev.

10. Abandonar el grupo internacional encargado de investigar crímenes de guerra rusos en Ucrania, reduciendo la presión jurídica sobre Moscú.

11. Anunciar posibles reducciones de tropas en Europa, debilitando el escudo militar de la OTAN en el continente.

12. Proponer una "paz inmediata" bajo condiciones favorables a Rusia, sin exigir la retirada de tropas ni el reconocimiento de responsabilidades por las violaciones al derecho internacional.

Estas decisiones, más que inducir a Moscú a una negociación razonable, refuerzan su convicción de que puede ganar sin ceder nada.

Lo que enseña la teoría de la negociación

Desde la perspectiva de la negociación estratégica, estas concesiones generan una paradoja peligrosa: en lugar de acercar una solución justa y duradera, debilitan el proceso, desequilibran la mesa e incentivan al agresor a pedir más.

A. Ceder antes de negociar debilita el apalancamiento. Las concesiones deben ser parte del proceso negociador, no su punto de partida. Entregar valor sin obtener compromisos recíprocos disminuye la capacidad de presión y erosiona la simetría de la mesa.

B. Putin no cede porque percibe una posición de fuerza. Rusia ha consolidado control territorial, resistido las sanciones y proyectado la imagen de que el tiempo juega a su favor. Ya advertimos que "el Kremlin no concibe la negociación como un espacio de resolución, sino como una herramienta para reposicionarse estratégicamente y continuar el conflicto" (Para conocer a Putin: Manual de Negociación del Kremlin, Diario Libre).

C. El riesgo es transformar la negociación en una claudicación estructurada. Cuando una parte renuncia a principios, legitimidad y control territorial sin garantías ni reciprocidad, lo que se firma ya no es un acuerdo: es la formalización de una retirada estratégica.

¿Negociar o rendirse?

Negociar no necesariamente es sinónimo de ceder. Es un proceso riguroso que exige claridad de intereses y objetivos, firmeza en los principios y flexibilidad al servicio de un propósito superior. La diplomacia eficaz no parte de la ingenuidad, sino de la comprensión profunda del poder, del momento, del contexto y de la contraparte.

En un conflicto donde también se disputa la narrativa, no podemos perder de vista —como escribimos en otro momento— que "las guerras se libran no sólo con armas, sino con legitimidades. También se disputan en el terreno simbólico" (Ucrania: la realidad de los relatos en conflictos, Diario Libre).

La diplomacia, para ser efectiva, no puede reducirse a gestos aislados o transacciones tácticas: debe ser expresión coherente de una visión de nación. Cuando no lo es, deja de ser herramienta de solución para convertirse en vehículo de vulnerabilidad.

Si se aspira a una paz sostenible, deben protegerse tres pilares esenciales, que también constituyen criterios objetivos de legitimidad internacional: el reconocimiento de Ucrania como Estado soberano, la cohesión de Occidente y la vigencia del derecho internacional como marco de referencia común.

Lo contrario —una negociación forzada, desequilibrada y precipitada— no pondrá fin al conflicto. Solo abrirá la puerta a su próxima versión, más costosa, menos legítima y mucho más peligrosa.

Ceder puede formar parte de una negociación bien conducida. Pero hacerlo sin equilibrio, sin garantías y sin propósito estratégico es claudicar por etapas. En este caso, más que lograr la paz, se corre el riesgo de establecer el precedente de que la fuerza impone y la diplomacia confirma.

Si se aspira a una paz sostenible, deben protegerse tres pilares esenciales, que también constituyen criterios objetivos de legitimidad internacional: el reconocimiento de Ucrania como Estado soberano, la cohesión de Occidente y la vigencia del derecho internacional como marco de referencia común.

https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/2025/04/22/claves-estrategicas-tras-las-concesiones-a-rusia/3082896

lunes, 30 de septiembre de 2024

¿Qué es un quid pro quo? | Volodímir Zelenski y Donald Trump, protagonistas de una llamada que desató polémica | The New York Times | Geopolítica

 

¿Qué es un quid pro quo?

Por Liam Stack y Aimee Ortiz

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Volodímir Zelenski y Donald Trump, protagonistas de una llamada que desató polémica (AFP)
Volodímir Zelenski y Donald Trump, protagonistas de una llamada que desató polémica (AFP)

¿Hubo quid pro quo en la petición del presidente Donald Trump de que Ucrania abriera investigaciones que pensó que podrían beneficiarlo políticamente, incluyendo una sobre el ex vicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter?

El presidente ha negado que haya habido algún tipo de quid pro quo, pero Michael Mulvaney, el jefe de Gabinete interino de la Casa Blanca, socavó esa negativa en una conferencia de prensa el 17 de octubre. Luego reculó con una declaración que repetía la afirmación de Trump de que no había habido quid pro quo.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué es quid pro quo?

Para aquellos que no hablan latín o que pudieran no estar familiarizados con la terminología jurídica, el concepto básico detrás del quid pro quo puede resumirse con un dicho más coloquial en inglés: si tú me rascas la espalda, yo te la rascaré a ti.

Quid pro quo es ‘dando y dando’ en latín”, dijo Paul Butler, catedrático del Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown.

Significa darle a una persona algo que quiere, pero solo si esa persona te da algo que tú quieres.

“La cuestión con el quid pro quo es que hace que la conducta parezca un chantaje”, agregó Butler.

¿QUÉ TIENE QUE VER ESTO CON LA INVESTIGACIÓN DEL JUICIO POLÍTICO?

Hasta ahora, sabemos de algunos posibles actos de quid pro quo que podrían haber tenido lugar en los acuerdos entre Ucrania y Trump y compañía.

Uno de ellos se relaciona con 391 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania, que ha estado combatiendo a separatistas respaldados por Rusia desde 2014.

Trump congeló esos fondos después de que fueron aprobados por el Congreso. Luego, en una llamada telefónica que tuvo lugar el 25 de julio, le pidió al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que iniciara una investigación sobre el hijo de Biden y otra sobre una teoría de que hubo interferencia ucraniana en las elecciones de 2016. Esa teoría fue desmentida por el FBI y CrowdStrike, la empresa de seguridad cibernética de California que investigó el hackeo ruso de los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata en 2016.

El 17 de octubre, Mulvaney se convirtió en el primer funcionario de la Casa Blanca en decir públicamente que el otorgamiento de ayuda militar estaba vinculado en parte con las demandas políticas de Trump. Sin embargo, no usó el término quid pro quo. Más tarde ese mismo día, emitió un comunicado que negaba que hubiera existido quid pro quo.

“Regresar a lo que ocurrió en 2016 sin duda era parte de aquello que a él le preocupaba sobre la corrupción en ese país”, declaró Mulvaney ante los reporteros unas horas antes, en referencia a Trump. “Y eso es totalmente aceptable”.

Agregó que a Trump también le interesaban las afirmaciones de que Ucrania había interferido en las elecciones al permitir que un servidor de computadora del Comité Nacional Demócrata se ocultara en ese país.

“¿Que si de paso también me mencionó la corrupción relacionada con el servidor del Comité Nacional Demócrata? Por su supuesto. No hay duda de eso”, dijo Mulvaney. “Pero nada más, y por eso retuvimos el dinero”, aseveró.

¿CÓMO SE USA EL TÉRMINO EN UN CONTEXTO JURÍDICO?

Se puede observar quid pro quo en los casos de soborno, extorsión y acoso sexual, afirmó Richard Briffault, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia. No siempre son ilegales, explicó, pero hablando de política suelen significar un intercambio corrupto.

Nos lleva a la idea de un acuerdo corrupto”, mencionó Briffault. Y no siempre tiene que ser explícito. Tenemos “el concepto de los guiños y de asentir con la cabeza”, agregó.

“Puede establecerse que hubo quid pro quo si, dadas las circunstancias, está claro que está ocurriendo”, dijo, y agregó que un momento o comportamiento inusual podrían proporcionar una base de evidencia de que hubo un intercambio corrupto.

El término es importante tanto en los casos civiles como en los penales, mencionó Butler, quien fue fiscal federal especializado en casos de corrupción pública.

“Los procesos de corrupción federal son los casos jurídicos en los que el quid pro quo es más recurrente”, afirmó. “Esa sería una causa penal. En el derecho civil, el acoso sexual es un contexto en el cual podría haber quid pro quo”, explicó.

Ni el Departamento de Justicia ni la oficina de Letitia James, fiscal general de Nueva York, respondieron a los mensajes de correo electrónico del 17 de octubre en los que se les pedía una definición oficial de quid pro quo.

ENTONCES, ¿CUÁLES SERÍAN ALGUNOS EJEMPLOS DE QUID PRO QUO?

Dos casos recientes en Nueva York en los que hubo quid pro quo fueron los procesos de los legisladores estatales Sheldon Silver y Dean G. Skelos.

Silver, expresidente de la Asamblea de Nueva York que fue declarado culpable del delito de corrupción federal en 2018, se hizo de millones de dólares otorgando y canalizando fondos a un investigador del cáncer, Robert N. Taub, de la Universidad de Columbia, y a dos desarrolladores inmobiliarios.

Briffault señaló que la estrategia de defraudación de Silver era un quid pro quo clásico: Silver, demócrata de Manhattan, apoyaba la investigación de Taub y este, a cambio, enviaba clientes a un despacho de abogados que le daba dinero a Silver.

En el caso de Skelos, ex líder de la mayoría del Senado del estado de Nueva York que también fue declarado culpable de corrupción en 2018, el intercambio estuvo relacionado con su hijo.

Skelos, republicano de Long Island, presionó a ejecutivos empresariales para que le entregaran a su hijo alrededor de 300,000 dólares por empleos a los que rara vez se presentó. Durante el juicio, los fiscales afirmaron que, si los ejecutivos no le pagaban, Skelos detenía las legislaciones que sus firmas necesitaban.

“En muchos de estos casos, la clave es el pro”, comentó Briffault. “¿Por qué haces esto? ¿Lo haces por una razón legítima o por una razón corrupta?”

*Copyright: 2019 The New York Times Company

https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2019/10/20/que-es-un-quid-pro-quo/

jueves, 28 de septiembre de 2023

Superemos la simbología del conflicto para la negociación / La importancia de implementar acuerdos y seguir su cumplimiento _ Por Nelson Espinal Báez @NEspinalBaez

EN DIRECTO

Superemos la simbología del conflicto para la negociación

La importancia de implementar acuerdos y seguir su cumplimiento

Nelson Espinal Báez - Facebook

Santo Domingo - sep. 20, 2023 | 12:01 a. m.| 5 min de lectura

Superemos la simbología del conflicto para la negociación
""Si las cosas se pueden arreglar con sangre para qué perder el tiempo con palabras". "Dicho popular yemení

La idea del conflicto como «duelo a muerte» y del mercado como un campo de batalla está hondamente arraigada en nuestro lenguaje, en nuestras conversaciones, en nuestros comportamientos, en nuestras acciones y decisiones estratégicas.  Tendemos a una gestión intolerante del conflicto.

Vivimos inmersos en una cultura que fomenta la confrontación para gestionar los conflictos. Es oportuno destacar tres tópicos arraigados pero falsos sobre el conflicto:

1. El conflicto es siempre negativo.

2. En todo conflicto hay un ganador y un perdedor.

3. Sólo hay una manera de gestionar los conflictos: "Y yo sé cuál es".

Estas manifestaciones se presentan, sobre todo, cuando nos concentramos en la posición (lo que digo que quiero) y no en los intereses subyacentes (para qué y por qué lo quiero). Es pertinente entender que los conflictos, en sí mismos, no son negativos ni positivos y que pueden traer consigo energías de transformación social, política y económica. De hecho, los conflictos manejados constructivamente fortalecen la democracia y posibilitan su evolución. Lo negativo en sí mismo es la violencia, que representa un fracaso en la gestión de los conflictos.

Para construir soluciones es necesario:

a. Ver el conflicto como una oportunidad de articulación social, política, económica, empresarial y humana.

b. Entender que los conflictos pueden terminar en forma exitosa con resultados distintos de suma cero. Es decir, con resultados de ganancia mutua, incluyendo beneficios para los terceros.

c. Hay múltiples maneras productivas de abordar los conflictos, que van desde la negociación, el diálogo democrático, la construcción de consenso, la comunicación apreciativa, la justicia restaurativa, el sistema tradicional de justicia, el modelo de verdad y reconciliación, la mediación, el arbitraje, el med-arb, entre otros. Todos ellos fundamentados y abordados en distintas teorías y metodologías para su implementación.

La gestión eficiente de los conflictos es un atributo de las democracias maduras. La ineficiente, es un reflejo de su inmadurez, generadora de entropía, exclusión y violencia. Los pueblos y entidades que mejor negocian son los que más valor y prosperidad generan de manera sostenible.

Es imprescindible abordar las causas de los conflictos y no solo sus efectos. En el caso del conflicto del Rio Masacre, el problema visible, no es exclusivamente el canal de trasvase (esa es la posición), el problema real es la creciente deforestación que seca los ríos y genera escasez de agua (estos son los intereses).

En negociaciones complejas los acuerdos no son un fin en sí mismo, sino un medio. Los caribeños y latinoamericanos en general tenemos una mentalidad de mucho acuerdo y poco consenso operativo y funcional. Es decir, predomina una mentalidad formalista de firma de acuerdo y no de implementación, cumplimiento y seguimiento de lo acordado.

A los tratados, protocolos y entendimientos firmados entre República Dominicana y Haití a partir del 1929, no le hemos dado un verdadero seguimiento con la debida asesoría medioambiental, económica, sociológica, cultural, legal e histórica. Regularmente dejamos fuera lo más importante su eficiente y efectiva implementación. Al no tener un seguimiento permanente y actualizado, nos vemos obligados a citar reiteradamente acuerdos de vieja data (1929) y no a la implementación basados en intereses, revisados cada cierto tiempo, como se estila en las Negociaciones Internacionales exitosas.

En el marco de referencia anteriormente señalado, los intereses últimos de Haití y República Dominicana no están en conflictos: ambos necesitamos proteger la producción de agua. Lo que está en conflicto son las posiciones de cada nación: construir o no construir un canal, cómo hacerlo y en cual punto del rio Masacre.

De hecho, es de nuestro propio interés que los intereses de Haití sean satisfechos, tales como:

- rescate medioambiental y su reforestación,

- su desarrollo agropecuario,

- más agua y energía eléctrica para las comunidades y los sectores productivos,

- desarrollo económico y social,

- estabilidad política,

- prosperidad e institucionalidad,

- gobierno capaz de controlar su territorio y la violencia. Entre otros.

Para que, en efecto, "haya una solución haitiana en Haití".  Pues de esa forma se facilita la satisfacción de nuestros intereses, que son:

- soberanía,

- seguridad nacional y fronteriza,

- institucionalidad, respeto a las leyes/legalidad y al Estado de Derecho

- profundización de políticas medioambientales sostenibles y más reforestación,

- desarrollo agropecuario

- agua y energía eléctrica para nuestro pueblo y sectores productivos.

- migración controlada,

- no porosidad en la frontera,

- evitar las mafias del tráfico de personas,

- respeto a los derechos humanos,

- prosperidad y desarrollo sostenible, entre otros.

Dediquemos todo nuestro esfuerzo a construir juntos, a corto y largo plazo, soluciones sostenibles de las necesidades centrales (intereses) de nuestras dos naciones y sociedades. Superemos la simbología de posiciones irreductibles e irreconciliables: "canal o muerte" y enfoquémonos en las causas e intereses subyacentes, proteger y producir más agua para la República Dominicana y Haití.

Superemos la simbología de posiciones irreductibles e irreconciliables: "canal o muerte" y enfoquémonos en las causas e intereses subyacentes, proteger y producir más agua para la República Dominicana y Haití.

https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/2023/09/19/gestion-de-conflictos-claves-para-soluciones-sostenibles/2466456