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sábado, 29 de diciembre de 2018

Librería La Trinitaria, medio siglo de historia

Librería La Trinitaria, medio siglo de historia

  
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La librería nació en la calle La Trinitaria esquina 30 de Marzo, pero actualmente está en la calle Arzobispo Nouel 160. Danny Polanco.
Escritores como Mario Vargas Llosa, José Saramago, Elena Paniatowska, Freddy Gatón Arce y Pedro Mir estuvieron ahí
Con cincuenta años de existencia, cumplidos justamente el 22 de noviembre pasado, La Trinitaria, que inició en el sector San Carlos, en la calle La Trinitaria esquina 30 de Marzo, se ha mantenido como la librería pionera en salvaguardar y promover únicamente la literatura dominicana.
Aunque en sus inicios ofrecía libros de corte marxista, debido a la época en la que se instituyó –justo en los doce años de gobierno de Joaquín Balaguer–, posteriormente La Trinitaria se enfocó “en constituirse en un espacio donde se resalte el esfuerzo de nuestros escritores”, según cuenta su fundadora, Virtudes Uribe.
Empezó sus operaciones en 1968, en la casa de Idalia Guaba, entonces esposa de José Francisco Peña Gómez. Sin embargo, diez años después, fue reubicada en la dirección que ocupa en estos días en la Ciudad Colonial; la calle Arzobispo Nouel 160. Cuando inició, recuerda Uribe, había 18 librerías, de las cuales actualmente solo quedan cuatro.
Tras la caída en las ventas de los libros que giraban en torno a temas de presos políticos y persecución, Uribe se propuso especializar su oferta bibliográfica. De esa forma, emprendió la distribución de las obras de la Academia Dominicana de la Historia, la Fundación Rodríguez Demorizi, los Premios Siboney, entre otros escritores.
Según cuenta Uribe, tras terminar la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), notó que los escritores dominicanos no tenían tanto apoyo por parte de las autoridades. “Eso me motivó a dar ese paso, por la preservación e impulso de la literatura nuestra, que fue sobradamente conocida en la región por la calidad de los escritores”.
La Trinitaria ha acogido a lo largo de este medio siglo a verdaderas figuras de la literatura universal, tales como Mario Vargas Llosa, José Saramago, y Elena Paniatowska, “que en cada visita reconocían los esfuerzos por promover la obra local, que comprendía a historiadores, investigadores, así como otros intelectuales”. Además, en el mismo espacio estuvieron escritores nacionales de la talla de Virgilio Díaz Grullón y Freddy Gatón Arce, quienes representaron para Uribe “verdaderos protectores”.
Esta librería, que alberga hoy día miles de investigaciones, obras literarias, y textos especializados, organizaba varias actividades para promover la producción literaria quisqueyana, como exposiciones, tertulias, y talleres. La primera exposición fue realizada en la Casa Rodrigo de Bastidas, en la Ciudad Colonial, con el apoyo de la entonces directora del museo, Rosa María Vicioso. “Ese es uno de los recuerdos que más atesoro; como ejemplo de solidaridad y bondad. Cuando fui a preguntarle a la señora Vicioso sobre la disponibilidad del espacio para realizar la actividad, me dijo que contara con ella incondicionalmente. Así lo hice y nunca me falló”, contó Uribe.
También logró organizar varias ferias y talleres en diferentes centros educativos y espacios dispuestos por los ayuntamientos de provincias como Santiago, La Vega, San Cristóbal, Puerto Plata, entre otras. “Tiempo después, me encaminé a crear un espacio para la edición de libros, y publiqué alrededor de cien obras de historia y literatura, de escritores nacionales y residentes en el exterior”, resaltó Uribe.
Mientras promovía los libros en el país, tuvo la oportunidad de mostrar en otras tierras su iniciativa. Lo hacía a través de ferias internacionales, en países como Costa Rica, Venezuela, y Colombia. “En una ocasión, en México, los libreros que participábamos en una feria teníamos que presentar nuestros proyectos. Al contar ante los presentes que me dedicaba única y exclusivamente a vender y promover de diferentes formas la literatura dominicana, se quedaron asombrados. No comprendían la razón y, sobre todo, cómo lo había logrado, porque de todos los países participantes no había una librería como La Trinitaria”, recordó.
En 1985 la librería, uno de los referentes principales para las instituciones locales y extranjeras interesadas en adquirir o conocer el libro dominicano, produjo el “Catálogo del Libro Dominicano”, instrumento importante para difundir la bibliografía local fuera.
Además de las exposiciones, que también realizaba en centros de altos estudios como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), y la Universidad Iberoamericana (UNIBE), la librería también se dio a conocer por sus tertulias, organizadas originalmente por el Poeta Nacional Pedro Mir, en las que se discutían temas sociales, históricos y culturales.
“Estas tertulias son una de las más tradicionales en la Ciudad Colonial, en la que autores e intelectuales libremente hacían críticas sobre diversos tópicos. Ahí el amor por la literatura nos reunía a todos, la pasión por las letras nos mantuvo”, aseguró Uribe, quien destacó que algunas de las figuras que continuamente participaban en estos encuentros eran Miguel Cepeda, Alejandro Paulino, Hamlet Hermann y Bonaparte Gautreaux Piñeyro, entre otros. Actualmente las tertulias se realizan los sábados, aunque “cada vez más vienen menos personas, por todo lo que cambió la forma de leer y discutir sobre literatura”.
“Mi decisión de atesorar las obras nacionales parecía un riesgo al principio, pero rindió sus frutos porque fue valorado en su justa medida. Ahora, lamentablemente, funciona entre más sombras que luces la venta de libros solo de autores criollos”, lamentó Uribe.
Uribe admite que aunque hace esfuerzos por mantener a flote la librería, “sin el apoyo del Gobierno y otras instituciones se nos hace muy difícil, porque ya la gente tiene otros hábitos de lectura. Además, si antes fue duro sostenernos con solamente libros dominicanos, ahora mucho más”.
Todos estos años de dedicación han sido recompensados con varios reconocimientos de diferentes instituciones. Entre ellos, el del Ministerio de Cultura y la Dirección General de la XVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo en el 2015, que calificaron a La Trinitaria como “un bastión en defensa del libro dominicano” y un “baúl multidimensional de paraíso”.
Dice literatura necesita empuje
Virtudes Uribe exhortó a las autoridades a crear mejores condiciones para promover la literatura nacional, “creando políticas que fomenten actividades educativas que motiven a los estudiantes a hacer investigaciones partiendo de obras de los historiadores dominicanos. Pero también con concursos o exposiciones. Se trata de buscar la forma de rescatar nuestras raíces culturales, que las letras no se pierdan con el tiempo, que no se pierdan en lo digital”. “Es una obligación de nuestra sociedad resguardar ese legado, el esfuerzo creativo de tantos intelectuales que dieron de sí”, dijo.
Responsabilidad
Es una obligación de nuestra sociedad resguardar ese legado, el esfuerzo creativo de tantos intelectuales que dieron de sí”. 
https://www.elcaribe.com.do/2018/12/29/gente/cultura/libreria-la-trinitaria-medio-siglo-de-historia/

martes, 18 de diciembre de 2018

Emprendedores que permiten leer a bajo costo en República Dominicana

Emprendedores que permiten leer a bajo costo en República Dominicana
SDQ Lee y Booksworm son dos modelos de negocio que facilitan el intercambio y el alquiler de libros
Yulissa ÁlvarezPor: Yulissa Álvarez Santo Domingo18 de diciembre, 2018
libros a bajo costo lectura
El hábito de la lectura acciona la mente, agiliza la inteligencia y aumenta el nivel cultural, al proporcionar información y abrir a las personas las fuentes del conocimiento. En República Dominicana, factores socioeconómicos, la ubicación geográfica, la falta de librería con amplios catálogos y la distribución de las bibliotecas públicas, podrían limitar el desarrollo del hábito de lectura.
SDQ Lee y Booksworm surgen como dos modelos de emprendimiento enfocados en ayudar a cambiar un poco esta situación. Los proyectos, desarrollados de forma diferente, pero con un mismo fin, buscan incentivar la lectura y el intercambio cultural a bajo costo.
El proyecto SDQ Lee es un modelo de intercambios a través de la red, puesto en marcha por Víctor Abreu, ingeniero en software. Por la entrega de una obra, más un costo mínimo que abarca desde RD$25 hasta RD$300, “algo pequeño en relación con el precio original del libro” puedes adquirir otro disponible en el catálogo.
“El proyecto surge a razón de otro proyecto en el que estuve participando hace cerca de cinco años, ‘La Biblioteca Libre SDQ’, en Zona Colonial. Me aparto de ese proyecto, pasaron los años y decidí que era buena idea hacer algo similar, pero con más facilidades para el usuario, tomando en cuenta la cantidad de libros que tenía y todo enfocado en la parte de la web”, explica Abreu.
SDQ Lee inició el 24 de septiembre de 2017, con unos 400 libros de la biblioteca personal de Abreu, quien comenta que esa misma noche se produjo el primer intercambio.
“El primer fin de semana se subieron 200 libros y sobre la marcha otros 100 más”, explica.
La plataforma actualiza su catálogo los martes, jueves y sábados al mediodía y se realizan las entregas de forma personal los viernes en la plaza Ágora Mall, del Distrito Nacional, y los sábados en Megacentro, en Santo Domingo Este. De igual forma se hacen envíos a Santiago.
“Para realizar el intercambio, el usuario debe registrarse en la plataforma y una vez realizado el proceso tiene varias opciones de entregas y de pagos”, explica el emprendedor. El proyecto cuenta con cupones de descuentos y la venta de separadores con diseños de artistas internacionales.
Los libros son entregados envueltos en papel manila con una cinta adhesiva decorativa, lo que hace la experiencia aún más personalizada. “Quería que el empacado fuese parte fundamental de la experiencia de intercambio de SDQLee, cada paquete lleva una frase agregada”.
Al año de su puesta en línea, la plataforma ha intercambiado cerca de 6,000 libros, en 1,500 órdenes con un promedio de tres libros por cada intercambio. “Una de las ventajas de este proyecto es que con poco dinero puedes conseguir un libro y darle una segunda oportunidad en manos de otro, incluso solo pagas una fracción de lo que costaría si lo compras usado”, sostiene.

Por membresía

Bookworms es otra de las nuevas iniciativas con las que cuentan los amantes de los libros. Es considerada por algunos como “el Netflix de los libros”, pues la plataforma funciona a través de una suscripción mensual en la cual el usuario elige el libro que desee y lo recibe en su casa.
Elías Serulle, mercadólogo, es la persona detrás de esta iniciativa, que nace con la idea de crear una biblioteca abierta al público de forma asequible. “La primera oficina de Bookworms fue mi habitación, tenía como 600 libros y cuando no pude convivir con ellos tuve que buscar una oficina”, explica.
La membresía es lo que sostiene el crecimiento de la plataforma. Las personas se hacen parte de esta comunidad y participan en los eventos relacionados a la lectura. “En la actualidad tenemos dos modalidades de suscripción, la primera por RD$400 te llevas a casa un libro a la vez; la otra opción es RD$600 por dos libros, este plan se ajusta más a parejas o a grupos para, en vez de pagar dos membresías independientes, lo hacen a través de una. Los pagos se realizan a través de PayPal”, explica el mercadólogo.
La biblioteca cuenta actualmente con unos 1,200 textos disponibles y 180 suscriptores, con un promedio de un libro por persona al mes. Serulle explica que conseguir los libros en español es mucho más complicado y ese ha sido el tema de Santo Domingo, en donde, según afirma, para comprar una obra en una librería “hay que tener un presupuesto aparte”, indica.
Dentro de las actividades que realiza Bookworms se encuentra “Citas a ciega”, desarrollada en la librería Mamey, en Zona Colonial. “Lo que hacemos es tomar el libro y forrarlo, con una descripción delante, con la categoría y el idioma, así las personas se aventuran a elegir libros nuevos y no los juzgan por su portada”, dice.
Bookworms, también cuenta con separadores realizados por artistas locales, personas que colaboran de forma gratuita con el proyecto y hacen entrega a domicilio martes y viernes.

Booktuber de RD

Otras emprendedoras que buscan fomentar la lectura en República Dominicana son las “Booktuber” Ángela Leonardo del canal de Youtube “Un mundo de Historias”, y Amalfi Disla, del “Reading and Living”.
A tráves de sus respectivos canales Leonardo y Disla realizan diversas actividades para que los jóvenes se sumerjan más en el mundo de la luctura, como reseñas, críticas, recomendaciones, concursos y dinámicas que involucran al lector con los referidos comentarios de la plataforma de vídeo. https://www.eldinero.com.do/74403/emprendedores-que-permiten-leer-a-bajo-costo-en-republica-dominicana/

lunes, 24 de julio de 2017

Ante el cierre de la Librería La Trinitaria - Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Ante el cierre de la Librería La TrinitariaBonaparte Gautreaux Piñeyro

Bonaparte Gautreaux Piñeyro
A Virtudes siempre la veo como la dulce jovencita que ingresó a estudiar en la Facultad de Derecho en octubre de 1956. De ahí nuestra relación.
Aplicada, excelente estudiante, lectora halló en los libros una fuente eterna de conocimientos, frutos del desvelo de mujeres y hombres quienes plasman en sus páginas la sabiduría y el amor, la pasión y los descubrimientos científicos, los resultados de profundos estudios e investigaciones.
Ese amor a la lectura y a los libros, obviamente inculcado por el excelente lexicógrafo que fue su padre, el distinguido y culto intelectual don Max Uribe, permanente investigador de los intríngulis del idioma quien dejó una gran huella, como herencia, con dos magníficas obras que desentrañan muchos secretos para beneficio de los estudiosos de la lengua.
Con el tiempo, Virtudes y sus hermanas Cristina y Juana Emilia (Juany), se convirtieron en parte de las amigas íntimas y muy queridas de mi Miriam y mías.
La coincidencia generacional, de militancia e ideas políticas estrechó la relación hasta convertirla en familiar.
Recuerdo con cariño a la abuela, con quien intercambiaba puros y a doña Berta, la madre dedicada a la defensa y cuidado de la familia.
Virtudes militó en la política, pero ese no era su campo, no era su fuerte. Lo hizo como su aporte, su contribución responsable a la sociedad, al esfuerzo por la mejoría colectiva. Nunca pasó factura por su trabajo, por sus desvelos.
La relación entre las Uribe y José Francisco Peña Gómez constituyó un pilar para ese gran líder irrepetible, que “amó su Patria, la soñó grande” y encabezó el pueblo hacia un destino mejor, pasión a la cual dedicó su fructífera vida. Las Uribe fueron una importante parte del sostén espiritual de Peña Gómez.
En busca del camino para su desarrollo personal encaminó su acción hacia la constitución de una verdadera librería, única en la historia nacional, dedicada al libro dominicano, a facilitar la venta y a beneficiar a los autores criollos, cuando creó décadas atrás, la Librería La Trinitaria.
Se quiebran las palabras para juzgar, para apreciar, para loar ese esfuerzo sostenido, permanente, sin descanso, para sostener el libro de autor dominicano en primer plano.
Referente obligado para estudiosos e investigadores nacionales y extranjeros, Librería La Trinitaria se convirtió en el lugar donde intelectuales y escritores de distintas edades y dedicados a la publicación de libros de distintas disciplinas, formaron una y otra tertulia donde se discuten y conversan los grandes temas nacionales y mundiales.
Esa mujer que ha dedicado su vida a la promoción del libro dominicano ve como su realidad y sus sueños, como en el poema: “es como abrir las manos, encontrarla vacía y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue”.
http://hoy.com.do/ante-el-cierre-de-la-libreria-la-trinitaria/