SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
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jueves, 21 de marzo de 2019
República Dominicana enfrenta su peor sequía en 30 años | Día Mundial Forestal #DíaMundialForestal
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martes, 15 de agosto de 2017
Cientos de muertos por inundaciones en Sierra Leona
EL MUNDO
Cientos de muertos por inundaciones en Sierra Leona
La cifra de muertos en Sierra Leona a más de 300 como consecuencia de inundaciones y un gran corrimiento de tierra cerca de Freetown, la capital del país.
Entre los 350 víctimas mortales a causa de las fuertes lluvias registradas hoy (14.08.2017) en diferentes puntos de Sierra Leona, hay unos cien niños, según informó el diario The Sierra Leone Telepraph. Además, más de 1.000 viviendas quedaron sepultadas bajo el barro y se cree que podría haber personas atrapadas adentro. La Cruz Roja local aseguró que la situación es "muy preocupante" y que espera que la cifra de fallecidos y afectados crezca en las próximas horas, a medida que avancen los trabajos de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.
Por su parte, la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), con sede en Ginebra, cifró el número de damnificados en más de mil y aseguró que está recibiendo "informes terribles" de sus socios locales, aseguró su portavoz, Lea Salwan. La FICR reiteró que estas cifras son provisionales debido a los problemas que están teniendo para contactar con su representante en Sierra Leona.
Numerosos lugares afectados
En la localidad de Regent, al sur de la capital Freetown, han fallecido más cien de las víctimas por un corrimiento de tierras después de derrumbarse parte de una montaña cercana. El área afectada por las inundaciones es una zona de la capital sierraleonesa donde se habían construido numerosas viviendas ilegales.
Los servicios de emergencia del país, en colaboración con la Cruz Roja, están intentando rescatar a las personas atrapadas en las casas, que han quedado cubiertas por el barro después de que una parte de esa montaña colapsara. En las fotos distribuidas por los medios de ese país se pueden ver las calles inundadas de barro y a personas que intentan salir de las casas.
Según The Sierra Leone Times, la carretera que une la localidad de Regent con Freetown ha quedado cortada y el tráfico ha quedado suspendido. Asimismo indica que otras áreas del entorno de la capital sierraleonesa, como Kissy Brook y Dworzak Farm, se han visto también afectadas por las inundaciones, además de medio millar de viviendas en Babadorie y Kanigo, que han quedado destruidas.
FEW/MS/JCG (dpa/efe/afp/Reuters)
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- Fecha 14.08.2017
- Palabras clave Sierrta Leona, desastre natrual, lluvia, Freetown, Regent, África
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lunes, 3 de abril de 2017
Tribuna | Llegaron las aguas _ por Mario Vargas Llosa
Llegaron las aguas
El fenómeno del Niño ha causado verdaderos diluvios en Perú. No recuerdo un sobresalto tan generoso y tan unánime de la sociedad ante una tragedia nacional

Mi venida al Perú ha coincidido con una de las peores catástrofes naturales que haya sufrido en toda su historia. Desde hace tiempo, en el verano, el fenómeno del Niño acrecienta las lluvias y hay a veces inundaciones y huaycos (aludes y riadas) que provocan daños materiales y humanos, sobre todo a lo largo del litoral norte del país. Pero este año, el calentamiento de las aguas del Pacífico y su consiguiente evaporación al chocar contra la Cordillera de los Andes han causado verdaderos diluvios que desde hace dos semanas destrozan caminos, casas, desaparecen aldeas, inundan ciudades y provocan tragedias por doquier.
Las frías estadísticas —cerca de un centenar de muertos, más de 100.000 damnificados, puentes y carreteras destruidos, daños que bajarán por lo menos un punto el producto interior bruto de este año— no dan cuenta del sufrimiento de millares de familias, que, sobre todo en Piura, Lambayeque, Ancash, Apurímac y La Libertad, pero con repercusiones en todo el territorio nacional, han visto desmoronarse sus vidas en tragedias sin cuento, perdiendo seres queridos, medios de sustento y descubriendo que su futuro era devorado de la noche a la mañana por la incertidumbre y la ruina.
Las últimas imágenes que he visto de Piura en la televisión cuando me sentaba a escribir este artículo me han dejado horrorizado, las aguas del río han ocupado todo el centro de la ciudad y en la plaza de Armas, junto a la catedral, y en la avenida Grau la gente avanzaba con el agua hasta la cintura y, en trechos, hasta los hombros, en un inmenso lago fangoso en el que flotaban animales, enseres domésticos, ropas, muebles, arrebatados por las trombas de agua del interior de las casas y edificios anegados. El colegio San Miguel, donde terminé mis estudios secundarios, antigua y noble casona republicana que era ya una ruina con ratas y que iba a ser convertida en un centro cultural —promesa que la incuria de las autoridades incumplió— pasó ya del todo, por lo visto, a mejor vida. Produce vértigo imaginar a las criaturas y a los ancianos arrastrados por los aniegos y torrenteras armadas de barro, piedras y árboles decapitados.
Cuando fui a vivir a Piura por primera vez, en 1946, la ciudad y sus contornos se morían de sed
Cuando yo fui a vivir a Piura por primera vez, en 1946, la ciudad y sus contornos, rodeados de arenales desiertos, se morían de sed. El río Piura era de avenida y las aguas sólo llegaban en el verano, cuando se deshelaba la cordillera y, convertida en cascadas y arroyos, bajaba a traer la vida a las calcinadas tierras de la costa. La llegada de las aguas a Piura era una fiesta con fuegos artificiales, bandas de música, valses y tonderos, y hasta el obispo metía sus pies en el agua para bendecir a las aguas bienhechoras. Los chiquillos más valientes se arrojaban al flamante río Piura desde lo más alto del Puente Viejo. Sesenta y cinco años después, las mismas aguan que traían ilusiones y prosperidad, acarrean la muerte y la devastación a una de las regiones peruanas que se había modernizado y crecido más en los últimos tiempos.
Curiosamente, esta tragedia parece haber tocado una fibra íntima en la sociedad en general, pues el pueblo entero del Perú da la impresión de haberse volcado en un movimiento de solidaridad y compasión hacia las víctimas. Una movilización extraordinaria ha tenido lugar, de gente de toda condición, que, deponiendo prejuicios, rivalidades políticas o religiosas, presta la ayuda que puede, llevando frazadas y colchones, haciendo colectas, armando tiendas de campaña en las zonas de emergencia, o poniendo en marcha las cocinas populares. Hay que decir que, a la vanguardia de este movimiento, está el Gobierno entero, empezando por el presidente de la República y sus ministros, a quienes se ha visto repartidos por todos los lugares más afectados, dirigiendo las operaciones de salvamento junto a las brigadas de militares y de voluntarios civiles. Y yo mismo he visto a mis dos nietas más pequeñas, Isabella y Anaís, preparando dulces y golosinas con sus compañeros de clase para venderlas y recabar fondos de ayuda a los damnificados. No recuerdo un sobresalto tan generoso y tan unánime de la sociedad peruana ante una tragedia nacional (y eso que, aunque con largos intervalos, nunca dejan de ocurrir).
Tal vez los peruanos estén diciéndole a la naturaleza ciega y cruel que no se dejarán abatir por lo ocurrido
Tal vez este hecho excepcional sea una respuesta inconsciente a la tremenda injusticia que significa la catástrofe del Niño Costero (así se le ha bautizado). Aunque todavía hay muchas cosas que andan mal en el país, la verdad es que, haciendo las sumas y las restas, desde que en el año 2000 cayó la última dictadura que padecimos, el Perú andaba bastante bien. La democracia funcionaba y, me parece, había un enorme consenso nacional a favor de mantener este sistema, perfeccionándolo y depurándolo, como el más adecuado —el único, en verdad— para progresar de veras, tanto en el campo económico, como en el social y cultural, creando cada vez mayores oportunidades para todos, desarrollando las clases medias, estimulando la inversión y respetando los derechos humanos, la libertad de expresión y la legalidad. Desde aquel año fronterizo hemos tenido cuatro Gobiernos nacidos de elecciones libres, y, aunque la corrupción haya envilecido la gestión de por lo menos dos de ellos, lo cierto es que el país ha progresado en estos 17 años más que en el medio siglo anterior. Nadie duda que la corrupción es un tóxico que amenaza la vida democrática. Pero la libertad es el instrumento primordial para combatirla de manera eficaz y erradicarla. Una prensa libre que la denuncie, una justicia independiente y gallarda que no tema enjuiciar y sancionar a los poderosos que delinquen. Una opinión pública que no tolere las picardías y las coimas. Todo eso ha estado ocurriendo en este Perú sobre el cual, de pronto, se desencadenaron los elementos para golpearlo con ferocidad. Tal vez los peruanos que han reaccionado de manera tan rápida, apoyando con tanto empeño a las víctimas, estén diciéndole de este modo a la naturaleza ciega y cruel que no se dejarán abatir por lo ocurrido, que lucharán para reconstruir aquello que ha sido derribado y, aprovechando la lección, tomar precauciones para que los huaycos del futuro sean menos depredadores.
Escribo este artículo en Arequipa, mi ciudad natal, donde he venido a hacer una nueva entrega de libros a la biblioteca que lleva mi nombre. Mientras lo escribía he tenido todo el tiempo en la memoria, junto con las imágenes de los piuranos con el agua hasta el cuello, entre los tamarindos de la plaza de Armas, a un personaje literario que siempre he admirado: Jean Valjean, el héroe de Los miserables. Las injusticias más monstruosas le cayeron encima; fue a la cárcel muchos años por haber robado un pan; Javert, un policía tenaz y despiadado, lo persiguió toda su vida, sin permitirle un solo día de paz. Pero él nunca se dejó abatir, ni vencer por la rabia, o por la desmoralización. Cada vez se levantó, enfrentándose a la adversidad con su limpia conciencia y su voluntad de supervivencia intacta, hasta aquel instante supremo de la muerte, con los candelabros en las manos de Monseñor Bienvenue, que se los había entregado diciéndole: “Te he ganado para el bien”. Hay momentos privilegiados en que los países pueden ser tan admirables como los grandes personajes literarios.
Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2017.
© Mario Vargas Llosa, 2017.
viernes, 19 de febrero de 2016
El agua moldea un nuevo orden mundial
El agua moldea un nuevo orden mundial
Publicado: 19 feb 2016 22:26 GMT
Las regiones secas de la Tierra son cada vez más áridas, mientras que las regiones húmedas son cada vez más húmedas.

Anindito Mukherjee / Reuters
Un estudio dirigido por investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y la Universidad de California (EE.UU.) y publicado en la revista 'Science', reveló que en nuestro planeta existe una distribución desigual del agua, con regiones secas que son cada vez más áridas, mientras que las regiones húmedas son cada vez más húmedas.
Basándose en datos satelitales los investigadores analizaron el impacto que ha tenido en el nivel del mar el derretimiento de los glaciares. "Los cambios en el clima y el ambiente en la última década han causado que los continentes de la Tierra absorban y almacenen 3,2 billones de toneladas de agua extra en los suelos, lagos y mantos acuíferos, retrasando temporalmente el ritmo de aumento del nivel del mar en un 20%", explicaron.
Pero los científicos también descubrieron, por primera vez, que las regiones áridas y húmedas se han vuelto más polarizadas: "Las regiones que han acumulado mayor cantidad de humedad incluyen la cuenca del río Misuri (EE.UU.), el norte del Amazonas y regiones de África, así como otras partes de los trópicos. Mientras que las regiones a lo largo de las latitudes medias se han secado aún más: Oriente Medio y el norte de África, partes de la India y China, y gran parte del sur y oeste de EE.UU.".
Los resultados de este estudio sugieren que nos dirigimos hacia una desigualdad en el suministro del líquido vital a nivel global. "La redistribución de la disponibilidad de agua es sorprendente y apunta a una clase emergente de 'ricos' y 'pobres', es decir, los que tienen y los que no tienen agua. Estamos viendo un desastre global en proceso", alertaron los autores del trabajo.
https://actualidad.rt.com/actualidad/200103-agua-moldear-nuevo-orden-mundial-crisis
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