domingo, 4 de enero de 2026

OPINIÓN | Trump captura a Maduro pero deja su régimen a cargo por ahora

Trump captura a Maduro, pero deja al régimen: poder sin transición

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Se anunció de madrugada y resonó como un eco de la historia: Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y prometió “dirigir Venezuela” de modo transitorio mientras “hace correr el petróleo”. El gesto mezcla eficacia táctica y músculo simbólico, pero en lo sustantivo exhibe una paradoja: se decapita el liderazgo sin desmontar las estructuras que sostienen el régimen, que permanecen operativas y con mando interno. De inmediato, el debate—ya encendido en Washington y en las capitales latinoamericanas—se corrige hacia preguntas más hondas: ¿qué legalidad sustenta el uso de la fuerza transfronteriza?, ¿qué gobernanza puede florecer en una tutela condicionada del sector energético?, ¿qué señales manda este precedente a una región que ha vivido —y pagado— otros experimentos de intervención?

El espejo inevitable es Panamá, 1989–1990. La Operación Causa Justa removió a Manuel Noriega y lo condujo a Miami; la intervención mostró una proyección militar quirúrgica y una transición acelerada de combate a estabilización, pero cargó con costos políticos y humanitarios que la siguen persiguiendo en el foro del derecho internacional. La cronología oficial y la historiografía coinciden: el 3 de enero de 1990, Noriega se rindió y fue extraditado; la captura cerró el círculo táctico, no el debate jurídico. Incluso el recurso de “guerra psicológica” con música a alto volumen frente a la nunciatura apostólica —hoy célebre por su extravagancia— fue cuestionado por autoridades estadounidenses por su falta de dignidad operativa. El paralelismo con Caracas no es perfecto, pero introduce el mismo dilema: cuando la fuerza precede a la legitimidad y a la multilateralidad, el éxito militar no garantiza una transición estable ni limpia.

La Carta de la ONU es inequívoca en su piano de legalidad: el Artículo 2(4) prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado; las únicas excepciones son la autodefensa (Artículo 51) y el uso de la fuerza autorizado por el Consejo de Seguridad bajo el Capítulo VII. Ante bloqueos por veto, la Resolución 377 A(V) (“Uniting for Peace”) permite a la Asamblea General recomendar medidas y mantener presión política, pero no sustituye la autoridad del Consejo para autorizar coerción armada. En clave de protección de civiles, la Responsabilidad de Proteger (R2P) fija que la acción colectiva, “oportuna y decisiva”, pasa también por el Consejo. Caracas, hoy, es una discusión sobre el derecho que se invoca y la política que se ejerce, no solo sobre capacidad militar.

El hemisferio guarda un precedente más constructivo: Haití, 1994. Allí el Consejo de Seguridad, a través de la Resolución 940, autorizó el despliegue de una fuerza multinacional bajo mando unificado para restaurar al gobierno democrático y, luego, transicionar hacia una misión de Naciones Unidas. La secuencia —autorización, operación, relevo por misión ONU— no elimina tensiones ni asegura milagros, pero ofrece una trayectoria de legalidad y rendición de cuentas que facilita la reconstrucción institucional. Es, hasta hoy, el estándar que separa acciones unilaterales de intervenciones con cobertura internacional.

Mirar Colombia ayuda a afinar la pregunta sobre eficacia y duración. Plan Colombia amplió durante dos décadas la cooperación en seguridad y justicia: entrenó capacidades, recuperó control territorial y presionó a grupos insurgentes hacia la negociación. Los informes subrayan resultados y controversias: mejoras en seguridad y control estatal conviven con críticas sobre derechos humanos y la persistencia de economías ilícitas que se adaptan al mercado global de la cocaína. En 2008, la Operación Jaque mostró una cara distinta: inteligencia e infiltración permitieron rescatar a 15 secuestrados sin disparos, un símbolo de maduración operativa y coordinación con aliados. La lección colombiana es incómoda y útil: los logros duraderos nacen de ciclos de cooperación judicial y policial, interdicción, inteligencia, y trazabilidad financiera, más que de golpes espectaculares a la cúpula de turno.

El mismo guion vale para el crimen organizado. La extradición en mayo de 2022 de Dairo Antonio Úsuga (“Otoniel”), líder del Clan del Golfo, y su condena a 45 años en 2024 fueron golpes serios contra una confederación narco‑paramilitar que opera rutas, caletas y lavado con alianzas transnacionales. Aun así, el Clan del Golfo mantuvo capacidad de regeneración bajo el liderazgo de “Chiquito Malo”, con 30 jefes regionales y economías múltiples—minería ilegal, extorsión, microtráfico—que sostienen su músculo en corredores críticos. Es decir, la presión eficaz exige persistencia multicapas y coherencia política; aflojar el disuasivo o abrir gabelas jurídicas desalineadas con la naturaleza criminal envía señales ambiguas que el mercado ilícito aprovecha.

Volvamos a Venezuela y al petróleo. La promesa de “hacerlo correr” sugiere un modelo de tutela sectorial: reactivar producción y exportación con contratos blindados por cláusulas anticorrupción, auditorías independientes, transparencia de beneficiarios finales y arbitraje internacional. Sin esos pilares, la cadena de valor queda expuesta a redes político‑criminales que han cooptado renta y logística por años. El discurso de eficacia—“ordenar la casa y producir barriles”—se estrella si no hay institucionalidad doméstica, cobertura multilateral y controles con dientes. El éxito no es el titular de la captura; es la calidad de las instituciones que quedan.

El Caribe —y República Dominicana en particular— necesita leer el momento con frialdad estratégica. Un sobresalto en Caracas puede activar migraciones hacia las Antillas y el istmo; la región requiere protocolos de recepción, registro biométrico, inserción laboral temporaria y cooperación policial para impedir que redes ilícitas lucren con la movilidad forzada. Los puertos y rutas marítimas exigen coordinación para evitar disrupciones logísticas; y la cooperación judicial‑financiera debe afinar el intercambio de inteligencia con Estados Unidos y socios hemisféricos, priorizando extradiciones y recuperación de activos cuando toque. Es un cuadro de gestión y diplomacia, no de discursos oportunistas.

La conclusión duele a los amantes de soluciones instantáneas: capturar al líder no crea, por sí, arquitectura de transición. La durabilidad —y la decencia— se miden en institucionalidad reconstruida, cooperación multicapas y cobertura multilateral. América Latina no necesita repetir el álbum de la Guerra Fría con nuevas portadas; necesita instituciones, legalidad y rendición de cuentas. Si la audacia de una madrugada se traduce en gobierno verificable y en reglas compartidas, la región habrá ganado más que un golpe de efecto. Si no, el éxito será efímero y el coste, durable. Entre la fuerza que irrumpe y el derecho que sostiene, la política inteligente —la que sabe que sin Estado de derecho no hay petróleo que alcance— sigue siendo la única vía.

Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez, Ingeniero de sistemas de computadoras, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.

Santo Domingo, República Dominicana | @GuasabaraEditor 4 de diciembre de 2025

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VERSIÓN ACADÉMICA

Trump captura a Maduro… pero deja a su régimen al mando (por ahora): análisis comparado y agenda de gobernanza regional

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

@GuasabaraEditor | 4 de enero de 2026

Resumen | La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 reinstala una gramática de intervención en América Latina que combina coerción militar con tutela condicionada sectorial, especialmente en energía. Este artículo analiza el episodio mediante comparación histórica con Panamá (1989–1990) y Colombia (2000–2025), y examina su impacto probable en legalidad internacional, gobernanza, seguridad transnacional, migración y mercados de hidrocarburos. Se sostiene que, más allá del ‘efecto decapitación’, los resultados duraderos derivan de cooperación judicial‑policial multicapas y arreglos multilaterales; se contrastan los límites de la intervención unilateral con la experiencia colombiana, en particular la evolución del Clan del Golfo como confederación narco‑paramilitar resiliente. Se proponen líneas de acción para República Dominicana y el Caribe en diplomacia energética, contingencia migratoria, seguridad marítima y cooperación financiera.

1. Introducción: poder, tutela y precedentes

La captura y transferencia de un jefe de Estado para ser procesado en EE. UU. reabre tensiones entre no intervención, uso de la fuerza y competencia penal extraterritorial. El framing político inmediato —‘dirigir’ Venezuela temporalmente y ‘hacer correr el petróleo’— sugiere una tutela condicionada enfocada en reactivar la cadena de valor hidrocarburífera y garantizar trazabilidad de pagos y contratos bajo estándares de cumplimiento. La operación evoca precedentes regionales donde la combinación de decapitación de liderazgo, estabilización rápida y cooperación judicial‑policial generó resultados mixtos y debates jurídicos persistentes, como Panamá (1989–1990) y diversos ciclos de Colombia (2000–2025).

2. Panamá (1989–1990): cambio de régimen con captura para juicio

La Operación Causa Justa removió al general Manuel Noriega, con objetivos oficiales de protección de nacionales, defensa de la democracia y lucha contra el narcotráfico. La campaña combinó proyección rápida de decenas de miles de efectivos, sincronización de objetivos y transición acelerada de combate a estabilización; culminó con la rendición de Noriega (3 de enero de 1990) y su extradición a Miami. Las lecciones operativas —definición clara de objetivos, planeamiento conjunto, adaptación a imprevistos— se hallan sistematizadas en monografías oficiales.

El cerco final recurrió a psicología operativa —‘muro de sonido’ con música rock/heavy metal frente a la nunciatura del Vaticano—, táctica efectiva para forzar la salida pero posteriormente criticada por su carácter humillante y discutible dignidad operativa. La bibliografía sitúa la intervención en terreno legalmente controvertido: aunque se invocó protección de nacionales y defensa de la democracia, las cifras de víctimas civiles y la proporcionalidad del uso de la fuerza alimentaron un debate que sigue vigente.

3. Colombia (2000–2025): cooperación escalonada, inteligencia y justicia transnacional

3.1 Plan Colombia y capacidades estatales

El Plan Colombia articuló asistencia militar, interdicción y fortalecimiento institucional con objetivos de control territorial, reducción de violencia y presión sobre grupos insurgentes. La literatura del CRS y reportes legislativos coinciden en efectos duales: mejora de capacidades y seguridad en varias regiones, pero persistencia de controversias en derechos humanos y eficacia en reducción sostenible de la oferta de cocaína. La evolución hacia ‘Paz Colombia’ tras el acuerdo de 2016 expandió la agenda a medioambiente, comercio y migración, sin eliminar economías ilícitas ni actores armados que disputan rentas y corredores.

3.2 Operación Jaque (2008): inteligencia y engaño operacional

La Operación Jaque —rescate de 15 secuestrados sin disparos, incluida Íngrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses— condensó la maduración de inteligencia, infiltración y engaño operacional del ciclo de cooperación. El caso se estudia como intervención multietapa con actuación encubierta y sensores, y se divulga en museografía especializada por su planificación y ejecución en menos de media hora.

3.3 Extradiciones y cooperación judicial

La extradición en 2022 de Dairo Antonio Úsuga (‘Otoniel’), líder del Clan del Golfo, a la EDNY, y su condena a 45 años en 2024 ejemplifican cómo la justicia transnacional desarticula mandos y redes logísticas de exportación multitonelada de cocaína. Colombia sostuvo en 2025 rondas grupales de extradiciones hacia cortes de Florida y Texas, reforzando cooperación y disuasión frente a organizaciones transnacionales. En paralelo, el debate interno sobre modular extradiciones para actores en ‘paz total’ expone tensión entre verdad y justicia domésticas y prioridades antinarcóticos de Washington.

4. El Clan del Golfo: anatomía de una confederación narco‑paramilitar

4.1 Origen, estructura y liderazgo

El Clan del Golfo (AGC) emerge tras la desmovilización de las AUC como confederación criminal con base en Urabá, presencia en más de 250 municipios y capacidad de gobernanza territorial en periferias urbanas y rurales. Su modelo combina cocaína, extorsión, minería ilegal, microtráfico, contrabando y sicariato, articulando alianzas con carteles mexicanos (Sinaloa/CJNG) y redes europeas (‘Ndrangheta, mafias balcánicas) para distribución y lavado. Tras la captura de Otoniel (octubre 2021), la jefatura recayó en Jobanis de Jesús Ávila (‘Chiquito Malo’), acompañado por ‘Gonzalito’ y jefes regionales; filtraciones describen un organigrama federado con al menos 30 cabecillas y subestructuras (‘SE’).

4.2 Economías ilícitas y capilaridad territorial

Las economías ilícitas sostienen el músculo financiero de la AGC: minería ilegal en Antioquia (Buriticá) con uso de explosivos y mercurio; extorsiones en Bolívar contra comerciantes, ganaderos y contratistas; expansión hacia zonas agrícolas cafeteras en Risaralda para cerrar corredores entre Antioquia, Chocó, Risaralda y Valle. La mezcla de cooptación social y violencia selectiva confirma su capilaridad y obliga a respuestas interinstitucionales coordinadas con cooperación transfronteriza.

4.3 Justicia transnacional y resiliencia

Aunque la extradición y condena de Otoniel y las entregas grupales de 2025 refuerzan la presión internacional, la AGC mantiene capacidad de regeneración por su base territorial, diversificación de rentas y control social en periferias; esto demanda sostener una presión multicapas y evitar señales de ambigüedad política que puedan traducirse en beneficios jurídicos desalineados con la naturaleza criminal de la organización.

5. Venezuela 2026: tutela condicionada o régimen administrado

5.1 Gobernanza energética y cumplimiento

La promesa de ‘dirigir’ Venezuela para ‘hacer correr el petróleo’ sugiere un modelo de tutela sectorial: reactivación de producción y exportación bajo contratos con cláusulas anticorrupción, auditorías independientes, transparencia de beneficiarios finales y arbitraje internacional; sin esta gobernanza técnica, el flujo de barriles corre riesgo de captura por redes político‑criminales. La experiencia panameña indica que objetivos tácticos se consolidan sólo con institucionalidad y multilateralidad; de lo contrario, se cristaliza una estabilidad de mínimos apta para renta pero insuficiente para reconstrucción de ciudadanía y Estado de derecho.

5.2 Legalidad internacional y costos políticos

La aprehensión extraterritorial de un gobernante tensiona principios cardinales del sistema internacional; aun si se arguye aplicación de la ley con apoyo militar, la viabilidad política de largo plazo requiere cobertura multilateral y mecanismos de rendición de cuentas. Los precedentes históricos sugieren que la legitimidad —más que la fuerza— dicta la durabilidad de los arreglos post‑intervención.

6. El papel de la ONU en intervenciones interestatales

6.1 Normativa y excepciones

La Carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza (Art. 2(4)), admitiendo sólo dos vías: autorización del Consejo de Seguridad (Capítulo VII) o autodefensa (Art. 51), con deber de notificación al Consejo. Si el Consejo se bloquea por veto, la Asamblea puede activar ‘Uniting for Peace’ (Res. 377 A(V)) y emitir recomendaciones —no vinculantes— incluidas medidas colectivas; el uso de la fuerza sigue requiriendo cobertura del Consejo para plena conformidad con la Carta. La ‘Responsabilidad de Proteger’ (párrs. 138–139 del World Summit Outcome, 2005) encuadra acciones diplomáticas y, en último término, colectivas vía Consejo ante atrocidades masivas.

6.2 Autorización, operaciones y sanciones

Cuando el Consejo autoriza, la intervención adquiere cobertura legal internacional (ej. Haití, Res. 940, 1994). Las operaciones de paz de la ONU se guían por consentimiento, imparcialidad y no uso de la fuerza salvo autodefensa/defensa del mandato. Además, el Consejo impone regímenes de sanciones (Art. 41), que son más efectivos cuando se integran en estrategias amplias con misiones, diplomacia y construcción de paz.

6.3 Buenos oficios y mediación

El Secretario General puede activar buenos oficios y mediación por iniciativa propia, a solicitud de las partes o por encargo del Consejo/Asamblea; puede nombrar enviados especiales, facilitar diálogo, verificación de hechos, y elevar al Consejo asuntos que, a su juicio, amenacen la paz (Art. 99). Estas funciones son centrales en el continuo prevención–mediación–construcción de paz.

7. Implicaciones para República Dominicana y el Caribe

Diplomacia energética con compliance reforzado; contingencia migratoria (SICA–CARICOM) con registro biométrico e inserción laboral; seguridad marítima y de puertos ante posibles disrupciones; cooperación judicial y financiera contra confederaciones criminales en corredores Caribe–EE. UU.

8. Limitaciones y agenda de investigación

Este análisis se apoya en fuentes secundarias y documentos oficiales; se requiere investigación adicional sobre contratos energéticos previstos, marcos de sanciones aplicables y dinámicas internas del régimen venezolano post‑captura. Igualmente, la evolución del Clan del Golfo demanda monitoreo etnográfico y econométrico de economías ilícitas en corredores emergentes.

9. Conclusión

La captura de Nicolás Maduro exhibe eficacia táctica y potencia simbólica, pero no aporta por sí sola una arquitectura de transición ni resuelve las tensiones de legalidad internacional que ya vimos en Panamá: cuando la fuerza precede a la legitimidad y a la multilateralidad, los costos políticos y humanitarios se acumulan y las controversias jurídicas persisten. La evidencia comparada sugiere que la durabilidad de los arreglos post‑intervención depende menos de la decapitación del liderazgo que de la construcción institucional, la cooperación multicapas y la cobertura multilateral capaces de transformar estabilidad de mínimos en gobernanza democrática.

Para Venezuela, la promesa de ‘hacer correr el petróleo’ introduce un modelo de tutela condicionada cuya viabilidad exige contratos con cláusulas anticorrupción, auditorías independientes y transparencia de beneficiarios finales, además de arreglos de arbitraje internacional que blinden la cadena de valor frente a redes político‑criminales. Sin gobernanza técnica y sin incentivos alineados para actores domésticos e internacionales, el resultado probable es una estabilidad extractiva que prioriza renta sobre reconstrucción cívica y Estado de derecho, repitiendo lecciones del pasado.

El frente narco‑paramilitar refuerza la misma lógica: las extradiciones, la interdicción y el intercambio de inteligencia desarticulan liderazgos y rutas —como en el caso de Otoniel y las entregas masivas de 2025—, pero la resiliencia del Clan del Golfo muestra que el mercado ilícito se adapta y se diversifica cuando no hay control territorial sostenido, protección de líderes sociales y alternativas económicas lícitas en corredores críticos. Otorgar gabelas jurídicas desalineadas o enviar señales ambiguas puede debilitar el disuasivo y limitar la rendición de cuentas.

Para República Dominicana y el Caribe, la agenda prudente combina diplomacia energética con compliance reforzado, contingencia migratoria (SICA–CARICOM), seguridad marítima y cooperación judicial/financiera contra confederaciones criminales. En última instancia, el método de 2026 —como en 1989–1990 y en el ciclo colombiano— no debería medirse por la audacia de la operación, sino por la calidad de las instituciones que deja: si no se traduce en gobernanza verificable y multilateralmente respaldada, el éxito será efímero; si, por el contrario, se orienta a instituciones, legalidad y rendición de cuentas, la región ganará más que un titular de impacto./


Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez, Ingeniero de sistemas de computadoras, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.

Santo Domingo, República Dominicana | @GuasabaraEditor, 4 de diciembre de 2025

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Referencias (APA 7ª)

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Trump captura a Maduro, pero deja al régimen: poder sin transición

Se anunció de madrugada y resonó con el eco de los viejos capítulos de la Guerra Fría: Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y prometió “dirigir Venezuela” de modo transitorio mientras “hace correr el petróleo”. El golpe, audaz y técnicamente impecable a juzgar por su coordinación, exhibe de inmediato la tensión que define la política real: donde hay eficacia táctica no siempre hay arquitectura de transición. Se decapita la cúpula, sí; pero el armazón que sostiene el régimen—mandos medios, redes logísticas, anillos de seguridad, operadores económicos, control territorial y simbólico—permanece. La escena, por tanto, lejos de ser el epílogo de una era, abre una fase nueva y más compleja, en la que el poder se administra sin las condiciones mínimas que hacen posible la legitimidad.

No es casual que el paralelo inevitable sea Panamá a finales de 1989: una operación fulminante para remover a un gobernante de facto, con objetivos tácticos claros, una sincronización militar notable y una transición veloz hacia un nivel de estabilidad suficiente para declarar misión cumplida. Tampoco es casual que ese capítulo haya quedado marcado por un debate persistente sobre legalidad internacional y costos humanos: la captura del líder resolvió la parte operativa, no la controversia jurídica ni los pasivos políticos, ni mucho menos los traumas sociales que deja todo empleo de fuerza en zonas urbanas densas. Por eso el espejo panameño advierte con nitidez algo que a menudo se olvida en los discursos triunfalistas: el éxito militar no garantiza ni la reconstrucción institucional ni el asentamiento de un sistema de reglas compartidas; apenas crea un umbral de oportunidad. Sin instituciones que lo sostengan, ese umbral se esfuma.

El guion de la Carta de la ONU es tan breve como contundente. La prohibición general de la fuerza en relaciones internacionales no es un adorno retórico; es el cimiento sobre el que se ordena la convivencia, y solo admite dos excepciones: autodefensa frente a un ataque armado y uso de la fuerza autorizado por el Consejo de Seguridad. Todo lo demás exige una tarea diplomática de alto vuelo para construir legitimidad suficiente, incluso cuando la causa invocada—protección de civiles, restauración democrática, lucha contra el crimen transnacional—parezca moralmente irrefutable. En los años 90 la experiencia más pedagógica del hemisferio fue Haití: hubo resolución formal, fuerza multinacional con mando unificado, relevos ordenados y, sobre todo, una estructura de rendición de cuentas que, aunque imperfecta y atravesada por tensiones, permitió vincular coerción con institucionalidad. El resultado tampoco fue mágico, pero dejó una trayectoria que separa la acción unilateral del estándar multilateral.

Venezuela, además, no es el mismo país que algunos imaginan cuando corren a los manuales antiguos. La trama petrolera es la columna vertebral de su economía, de su poder y de su geopolítica; por eso la promesa de “hacer correr el petróleo” equivale a ofrecer un atajo para financiar la estabilización sin transformar demasiado el sistema que la obstaculiza. Pero la renta petrolera es un recurso inherentemente político: no circula en el vacío, sino dentro de una arquitectura de intereses y controles tejidos durante años. La idea de “tutela sectorial”—reactivar producción y exportación con contratos blindados por cláusulas anticorrupción, auditorías independientes, transparencia de beneficiarios finales y arbitraje internacional—suena razonable sobre el papel, pero choca con dos realidades: la primera, el poder fáctico de operadores que han capturado funciones críticas de la cadena de valor; la segunda, la incapacidad de sostener reglas si no se reconstruyen las capacidades del Estado y su legitimidad frente a la ciudadanía. Es decir, el petróleo puede financiar el arreglo; no puede sustituir el arreglo institucional.

Tampoco basta con la narrativa moral de que se removió a un tirano. Las transiciones reales se escriben en tiempos largos y requieren pactos complejos que involucren actores internos y externos, incentivos y desincentivos, garantías y controles, justicia y prudencia. Esos pactos no nacen por decreto. Nacen cuando el uso de la fuerza—que puede ser necesario en circunstancias extremas—se traduce en instituciones que dan previsibilidad, y cuando la diplomacia opera como ingeniería de reglas y no como mero acompañamiento retórico. El camino es más laborioso que el golpe de efecto y menos glamoroso en titulares, pero es el único que dura. Por eso la pregunta que debería concentrar la energía de los decisores hoy no es si la captura fue audaz; es si lo que viene será gobernable, verificable y legítimo.

La región, además, no puede analizar Caracas en un vacío. Hay una aritmética compleja que se mueve en paralelo: flujos migratorios, cadenas de suministros, seguridad marítima, economías informales que se activan ante la incertidumbre, percepciones de riesgo entre inversores, oscilaciones de precio en mercados de energía y alimentos. El Caribe, y República Dominicana en particular, deben mirar con calma estratégica: preparar protocolos de recepción y registro biométrico, habilitar inserción laboral temporal para evitar que la precariedad se convierta en caldo de cultivo para redes ilícitas, montar esquemas de cooperación policial que persigan a los intermediarios que lucran con la movilidad forzada, cuidar la trazabilidad en puertos y rutas marítimas para que los shocks no rompan las cadenas logísticas. Tanto como se necesita firmeza en mensajes, se necesita método en la gestión.

En el ángulo de la seguridad transnacional, la experiencia colombiana ofrece pistas que conviene leer sin prejuicios. Las dos décadas de Plan Colombia—con sus aciertos y controversias—mostraron algo elemental: los golpes selectivos a cabezas de organizaciones criminales son necesarios, pero no suficientes; las redes se adaptan, las rutas mutan, el mercado encuentra nuevas puertas. La eficacia que dura se logra con ciclos de cooperación judicial y policial, interdicción inteligente, inteligencia financiera, control territorial sostenido, protección de líderes sociales que fortalecen la presencia del Estado, y, por supuesto, alternativas económicas lícitas que permitan cerrar corredores sin dejar desierto social. Cuando esas piezas están alineadas, la extradición y la condena de un capo—como sucedió con Otoniel—operan como parte de una estrategia de presión persistente sobre la confederación criminal; cuando no lo están, el sistema se regenera con el siguiente liderazgo, disciplinado por la violencia interna y nutrido por economías múltiples: minería ilegal, extorsión, microtráfico, contrabando, rentas urbanas y rurales.

Es aquí donde la promesa de “ordenar” Venezuela para producir barriles revela su fragilidad. Un país no es una empresa en reorganización donde un interventor puede cortar gastos, renegociar contratos y enviar una circular que restablezca disciplina. Un país es una sociedad plural, cruzada por conflictos, identidades y demandas que no obedecen a jefe único. La tutoría sectorial puede engrasar el engranaje, pero no puede suplantar la legitimidad. Si la transición no va acompañada de garantías creíbles de justicia y de un horizonte de reglas compartidas, la gobernabilidad se reduce a administrar excepciones y el Estado de derecho a ejecutar rutinas técnicas sin alma. La seguridad sin ciudadanía se vuelve seguridad de papel; la economía sin confianza se convierte en economía de sobrevivientes; y, finalmente, la política sin reglas convalida que la fuerza está por encima de la ley.

La comunicación pública también importa. Ninguna operación, por audaz que sea, construye legitimidad por sí misma. Hace falta un relato que reconozca costos y explique beneficios, que no infantilice a la ciudadanía ni trate a la región como un conjunto de audiencias cautivas. El lenguaje de la fuerza—inevitable en ciertos momentos—debe ser complementado por un lenguaje de derecho y de cooperación. Habrá quien exija mano dura sin matices; habrá quien condene cualquier intervención por principio. Pero entre ambos extremos existe un terreno donde los países pueden acordar estándares para que la seguridad y el desarrollo no sean palabras huecas. Esa es tarea de diplomacia inteligente: escuchar sin condescendencia, ofrecer sin ingenuidad, comprometer sin abdicar.

Por último, hay que establecer qué métricas separan el éxito efímero del éxito duradero. No se trata de contar barriles ni titulares, sino de evaluar si la transición produce cuatro efectos concretos: uno, una mejora verificable en el respeto a los derechos y en la seguridad de las personas, especialmente en áreas urbanas y zonas de frontera; dos, una trayectoria de reconstrucción institucional que reduzca la discrecionalidad y aumente la previsibilidad, con mecanismos reales de rendición de cuentas; tres, una política económica que vaya más allá del flujo de renta, capaz de diversificar, atraer inversión responsable, ordenar subsidios y evitar que la coyuntura energética se convierta en dependencia; cuatro, una integración regional que comparta cargas y beneficios, prevenga crisis humanitarias y fortalezca las capacidades comunes frente al crimen organizado y la corrupción.

El Caribe tiene experiencia propia que vale recordar. En momentos de crisis, la dignidad de un país pequeño no se defiende con gestos de grandilocuencia, sino con política seria y paciencia estratégica. República Dominicana ha demostrado que puede articular cooperación regional, ordenar sus puertos, cuidar su soberanía y, a la vez, abrir puertas para que quienes huyen de la precariedad encuentren una oportunidad sin caer en manos de los intermediarios del delito. Esa experiencia debe ser el núcleo de la respuesta ahora: firmeza en la protección del interés nacional; humanidad en el trato de las personas; cooperación horizontal en lo judicial, policial y financiero; trazabilidad en el comercio; y diplomacia sin complejos.

Quien vea en la captura de Maduro el fin del chavismo como estructura no ha entendido que los sistemas de poder rara vez se derrumban por el golpe a una cabeza. Mueren por una combinación de reglas, incentivos y controles que, poco a poco, hacen que el costo de sostener la vieja maquinaria supere la renta que produce. Esa combinación no se improvisa. Requiere acuerdos, reformas, garantías, elecciones honestas, y una ciudadanía que vea validez en las instituciones más allá de la fidelidad al caudillo. Requiere, también, que los actores externos midan el éxito no por la docilidad del nuevo interlocutor, sino por la vigencia de las normas que dicen promover.

Capturar al líder, en suma, no crea arquitectura de transición. La durabilidad—y la decencia—se miden en institucionalidad reconstruida, cooperación multicapas y cobertura multilateral. América Latina no necesita repetir el álbum de la Guerra Fría con nuevas portadas; necesita instituciones, legalidad y rendición de cuentas. Si la audacia de una madrugada se traduce en gobierno verificable y en reglas compartidas, la región habrá ganado más que un golpe de efecto. Si no, el éxito será efímero y el coste, durable. Entre la fuerza que irrumpe y el derecho que sostiene, la política inteligente—la que sabe que sin Estado de derecho no hay petróleo que alcance—sigue siendo la única vía. Para Caracas, para el Caribe y para cualquiera que sepa que el futuro no se decreta: se construye.

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Análisis de las declaraciones y contexto político en Venezuela tras la captura de Maduro

Contexto actual: Operación militar y transición tutelada

En la madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo la Operación Resolución Absoluta, un ataque relámpago contra objetivos militares en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. El presidente estadounidense Donald Trump, en una rueda de prensa desde Mar-a-Lago ese mismo día, celebró el éxito de la operación y anunció que Washington asumirá la tutela y dirección de Venezuela “hasta que haya una transición adecuada”. Esto implica que, por ahora, Estados Unidos gobernará de facto Venezuela, algo inédito en la región en décadas. Trump descartó explícitamente que la líder opositora venezolana María Corina Machado u otros dirigentes de la oposición encabecen el nuevo gobierno al afirmar que “no tienen los apoyos ni el respeto necesarios” para estar al frente del país. [rtve.es] [elconfidencial.com]

Trump también admitió sin ambages el interés de EE.UU. en el petróleo venezolano, anunciando que “compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo”, entrarán a Venezuela para reconstruir la industria y obtener grandes beneficios tanto para venezolanos como para estadounidenses. En sus palabras, la producción petrolera venezolana había sido un “fracaso total” bajo el chavismo, y ahora Washington planea repararla con miles de millones de dólares en inversión privada. Esta franqueza ha generado preocupación sobre los motivos geopolíticos tras la intervención: aunque Trump la justificó en términos de liberar al “gran pueblo de Venezuela” y restaurar la democracia, también dejó claro que Estados Unidos no va a “arriesgarse a que otro tome el control” de Venezuela y que permanecerá en el país hasta garantizar una transición segura. [rtve.es] [tribuna.cu]

Mientras tanto, la oposición venezolana, encabezada por figuras como Machado y el ex candidato Edmundo González, mostró entusiasmo inicial tras la caída de Maduro y se declaró “preparada para tomar el poder”. Sin embargo, esa posibilidad se ha visto frustrada por las declaraciones de Trump. El hecho de que Washington les niegue un rol protagónico debilita la legitimidad local de la transición, según críticos como Arria, y ha dejado a los opositores en segundo plano. Muchos venezolanos que anhelaban que líderes civiles asumieran de inmediato la conducción del país tras la salida de Maduro ahora enfrentan una realidad distinta: una transición dirigida desde Washington, con un administrador extranjero, y sin un calendario claro para devolver el poder a autoridades elegidas democráticamente. [elconfidencial.com]

Diego Arria: rechazo frontal a Padrino, Delcy y cautela ante Trump

Diego Enrique Arria (a quien el usuario se refiere como Diego Arias), exembajador de Venezuela ante la ONU y veterano diplomático opositor, ha reaccionado con firmeza a estos acontecimientos. Arria es conocido por su postura intransigente contra el chavismo: ya en el pasado dejó claro que “solo con el uso de la fuerza será posible rescatar la libertad de Venezuela”, anticipando que una intervención internacional sería necesaria. Ahora que ese uso de la fuerza se ha materializado, Arria apunta sus críticas hacia dos frentes: [ntn24.com]

  • Las figuras del régimen de Maduro que pretenden protagonismo tras la incursión estadounidense: Arria considera “inaceptables” los pronunciamientos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez y del ministro de Defensa Vladimir Padrino López en este contexto de transición. En su opinión, ambos son pilares de la dictadura chavista y no deberían tener voz ni voto si de recuperar la libertad de Venezuela se trata. Esta postura de Arria se alinea con sus declaraciones previas; por ejemplo, cuando Delcy Rodríguez fue invitada a una asamblea empresarial en 2021, Arria lo calificó de “vergüenza que explica en gran medida por qué no hemos podido rescatar nuestra libertad”, dejando claro que cualquier legitimación de personeros del régimen obstaculiza la causa democrática. [maduradas.com]

    Tras la operación militar, Delcy Rodríguez exigió la “inmediata liberación” de Maduro, a quien llamó el “único presidente de Venezuela”, a la vez que advertía que “hoy ha sido Venezuela, pero mañana podría ser cualquier nación”. Por su parte, el general Vladimir Padrino López denunció la acción de EE.UU. como “la invasión más ultrajante que ha sufrido el país” y aseguró que las Fuerzas Armadas están desplegadas para “defender la patria”. Ambos mensajes –el de Rodríguez negando todo cambio de poder y el de Padrino llamando a la resistencia armada– son absolutamente inaceptables para Arria, quien sostiene que no se puede normalizar la presencia de los “capos del régimen” en ninguna solución futura. “El mundo los conoce como parte de la pandilla que gobierna nuestro país”, había dicho Arria de Padrino años atrás; hoy reitera que ni Padrino ni Delcy (a quienes considera cómplices de los crímenes del chavismo) pueden encabezar ni mediatizar un proceso supuestamente liberador. Desde su perspectiva, permitirles seguir mandando mensajes o condiciones sería traicionar el objetivo de la intervención, que es desmontar el autoritarismo. [elconfidencial.com] [elcooperante.com]

  • La estrategia de Trump de marginar a la oposición venezolana: Si bien Arria apoya la acción contundente contra Maduro, ha expresado reservas sobre el modo en que Estados Unidos está gestionando políticamente la transición. En concreto, Arria considera una “debilidad” la postura de Trump de descartar a la oposición democrática venezolana como conductora del proceso. Esta crítica nace del temor de que, al no integrar a líderes opositores legítimos, la transición pierda respaldo interno y credibilidad. Trump dejó claro que no confía en que María Corina Machado u otros opositores puedan gobernar, al afirmar que carecen de suficiente apoyo y respeto popular. Para Arria, esta visión es corta de miras: excluir a quienes han luchado por la democracia en Venezuela puede socavar la construcción de una libertad duradera. [elconfidencial.com]

    En su experiencia diplomática, Arria ha visto fracasos cuando se impone una solución externa sin liderazgo local fuerte. Él aboga por un papel central de figuras opositoras legítimas en la reconstrucción institucional, no solo por una cuestión de principio democrático, sino también para facilitar la reconciliación nacional. Un gobierno enteramente tutelado por Washington corre el riesgo –según Arria– de ser percibido como una ocupación y de alimentar el discurso chavista de imperialismo, lo que a la larga dificultaría la estabilización del país. Su preocupación es compartida por otros miembros de la diáspora venezolana: la ausencia de rostros civiles venezolanos al frente podría desaprovechar el enorme sacrificio y organización que la oposición interna y exiliada ha mantenido durante años esperando una oportunidad de cambio.

En resumen, Diego Arria aplaude el golpe al régimen, pero advierte que no se deben legitimar voces del chavismo (Padrino, Delcy) ni menospreciar a la resistencia democrática venezolana. La libertad, en su visión, solo se consolidará si la transición está dirigida por venezolanos comprometidos con la democracia, sin “colaboracionismos” ni continuidades encubiertas del antiguo régimen. Arria insta a que la comunidad internacional y Estados Unidos respeten el papel de la oposición y la incluyan en la conducción política del país una vez asegurada la salida de Maduro, para evitar repetir errores históricos. [maduradas.com]

Pronunciamientos de Padrino López y Delcy Rodríguez: posición del régimen ante la intervención

Tras la captura de Maduro, los altos funcionarios chavistas restantes se apresuraron a reaccionar, dejando claras sus posturas tanto hacia la intervención extranjera como frente al vacío de poder interno:

  • Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa y uno de los hombres fuertes del chavismo, emitió el primer parte oficial militar luego de los bombardeos de EE.UU. en Caracas. En un mensaje difundido por redes, Padrino calificó la acción como “una invasión” que representa “el ultraje más grande que ha sufrido el país”. Denunció la flagrante violación de la soberanía nacional e informó que la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) se mantenía operativa realizando el recuento de daños y, sobre todo, lista para la defensa militar. Horas más tarde, Padrino lanzó un mensaje aún más combativo apelando al honor y patriotismo: “¡Que el grito de la Patria libre retumbe en cada rincón! ¡La victoria es nuestra… Venceremos!”. [tribuna.cu]

    Estas proclamas indican que el estamento militar chavista no se rinde pese a la decapitación del régimen. Padrino se erige como líder de la resistencia, llamando a sus tropas y a los partidarios del chavismo a luchar. De hecho, el mismo Maduro –antes de ser detenido– habría firmado un decreto de “Estado de Conmoción Exterior” invocando el artículo 337 de la Constitución, para movilizar a todo el país en defensa ante la agresión. Padrino ahora intenta ejecutar esos planes: convocar a las unidades militares, milicias y colectivos paramilitares a que sigan sus órdenes. Su mensaje patriótico proclama la unión “cívico-militar-policial” y la activación inmediata de comandos de defensa integral en todos los estados. En esencia, el ministro de Defensa no reconoce la derrota militar; por el contrario, presenta la situación como el inicio de una guerra de resistencia contra una invasión extranjera, alineándose con la narrativa histórica chavista de luchar contra el “imperio”. [tribuna.cu]

    Es importante destacar que, hasta el momento, Padrino López no ha sido capturado ni neutralizado por las fuerzas de EE.UU., por lo que conserva capacidad de mando sobre partes de las Fuerzas Armadas. Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevase a su detención antes del ataque. Ahora Padrino se perfila como cabecilla de lo que queda del régimen. Su compromiso público es mantener a Maduro en el poder o vengarlo: afirmó repetidas veces antes de estos sucesos que “la dictadura no cederá” ante sanciones o presiones. [semana.com]

    El desafío es que Padrino, pese a su retórica, enfrenta una situación militarmente adversa. La cúpula chavista ha perdido a su comandante en jefe, varias bases cruciales fueron destruidas en los bombardeos (Fuerte Tiuna, La Carlota, etc.), y la presencia de la flota estadounidense en el Caribe disuade contraofensivas convencionales. Su llamamiento, por tanto, podría derivar en focos de insurgencia y violencia irregular (sabotajes, guerrillas urbanas) más que en una guerra abierta. No obstante, desde el punto de vista político, los pronunciamientos de Padrino buscan negar legitimidad a la intervención y mantener viva la idea de que el chavismo aún representa la soberanía nacional. Esto es precisamente lo que Diego Arria y la oposición rechazan: en su óptica, el discurso de Padrino no es más que la defensa de un régimen criminal. Consideran urgente que figuras como él sean apartadas y eventualmente juzgadas, no escuchadas, en cualquier proceso de reconstrucción democrática. [rtve.es], [rtve.es]

  • Delcy Eloína Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva y heredera política dentro del chavismo, también asumió un rol protagónico ante la ausencia de Maduro. En una comparecencia televisada horas después del “secuestro” (como ella lo llama) de Maduro, Delcy Rodríguez llamó a la calma a la población pero exigió enfáticamente la liberación inmediata del mandatario. “Exigimos la inmediata liberación de Maduro, único presidente legítimo de Venezuela”, sentenció Rodríguez, dejando claro que no reconoce la captura ni la autoridad de EE.UU. sobre el jefe de Estado. En su mensaje, además, buscó internacionalizar el problema: advirtió que “hoy fue Venezuela, mañana podría ser cualquier nación”, en un intento de ganar solidaridad de otros países que pudieran sentirse igualmente amenazados. [elconfidencial.com]

    Paralelamente, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela –controlado por el chavismo– emitió un fallo la madrugada del 4 de enero ordenando que Delcy Rodríguez asuma la presidencia de la República ante la “ausencia forzosa” de Maduro. Invocando artículos constitucionales, la Sala Constitucional del TSJ exhortó a Rodríguez a ejercer todas las atribuciones del cargo de Presidenta, “para garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación”. Esa decisión busca dar un barniz legal a la continuidad del régimen sin Maduro, colocándo a Delcy como Presidenta encargada. De hecho, en horas posteriores Rodríguez empezó a actuar en ese rol, reuniéndose con altos mandos militares leales y con gobernadores chavistas, presentándose como jefa de Estado de iure. [elconfidencial.com]

    La posición de Delcy Rodríguez es, por tanto, la de aferrarse al poder institucional chavista: con Maduro fuera de juego, pretende encabezar un gobierno de resistencia o de negociación. “Hacemos un llamamiento a todos los sectores, incluso a los que han aplaudido esta locura imperial, para unirnos en defensa de Venezuela”, pudo declarar buscando tender puentes con chavistas moderados u opositores nacionalistas. Sin embargo, del lado de Estados Unidos, Marco Rubio y otros funcionarios han dado señales ambiguas sobre Delcy: Rubio recordó los objetivos de EE.UU. pero dijo “vamos a ver qué pasa” refiriéndose a Rodríguez, sin descartarla completamente. Incluso insinuó que Washington podría “trabajar con los líderes actuales de Venezuela si toman las decisiones adecuadas”, una frase que parece aludir a Delcy y otros chavistas que permanezcan en el poder civil tras Maduro. Es decir, si Rodríguez opta por cooperar (por ejemplo, garantizando paz interna, llamando a elecciones libres o cediendo en puntos clave), EE.UU. podría tolerar que ocupe temporalmente la presidencia. [eltiempo.com]

    Esta posibilidad resulta anatema para Arria y buena parte de la oposición, que ven en Delcy Rodríguez a una de las principales artífices de la represión y corrupción de los últimos años. Arria considera que si la intervención de EE.UU. termina dejando a Delcy en Miraflores (así sea transitoriamente), se traicionaría el espíritu de liberar a Venezuela, pues “no se puede salvar al país dejando a los mismos verdugos al mando”. Por otro lado, algunos analistas sugieren que Delcy podría intentar negociar su supervivencia política: quizá ofreciendo estabilidad a cambio de no ser procesada o de mantener cierta cuota de poder. De momento, su discurso sigue alineado con la línea dura: denuncia “terrorismo de Estado” por parte de Washington, y asegura que Venezuela no se rinde ni se somete. El comunicado oficial del gobierno que ella encabeza afirma que “el objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular su petróleo”, y llama al pueblo a movilizarse en unidad cívico-militar. Esta retórica de colonialismo petrolero y defensa de la soberanía busca deslegitimar la intervención ante la opinión pública internacional y nacionalista. [tribuna.cu] [tribuna.cu], [tribuna.cu]

En síntesis, Padrino López y Delcy Rodríguez representan la continuidad del chavismo resistiendo la injerencia extranjera. Sus posiciones son beligerantes: no reconocen autoridad en la operación de EE.UU., claman legitimidad constitucional (Delcy) y hacen llamados a la resistencia activa (Padrino). Para el sector opositor radical (Arria, Ledezma, etc.), estos pronunciamientos son inaceptables porque mantienen vivo al régimen que se quiere desmantelar. Consideran que ninguna transición real es posible si quienes sostuvieron a Maduro pretenden ahora ocupar su lugar o condicionar el futuro. La comunidad internacional se encuentra, entonces, ante un dilema: ignorar o aplastar esas voces (lo que puede conllevar más violencia), o tratar con ellas de algún modo para lograr una salida menos caótica.

Postura de Donald Trump: liberación con tutela y enfoque en intereses estratégicos

El liderazgo de Donald Trump en esta crisis ha sido determinante y también divisivo. Por un lado, Trump cumplió amenazas de años: desde 2017 había insinuado la opción militar en Venezuela, y en su campaña hacia las elecciones de 2024 retomó la idea de actuar contundentemente contra “el régimen narco-comunista de Maduro”. Ahora, en su (segundo) mandato, ejecutó esa promesa con la captura de Maduro. Sus objetivos declarados incluyen “paz, libertad y justicia para el gran pueblo de Venezuela”, pero también proteger los intereses de Estados Unidos en la región. Algunos elementos clave de su postura: [tribuna.cu]

  • Desconfianza hacia la oposición venezolana: Como ya mencionamos, Trump sorprendió al descartar a los líderes opositores para encabezar la transición. Esto contrasta con la política de su primer mandato (2019), cuando reconoció a Juan Guaidó como presidente interino en un esfuerzo multilateral por presionar a Maduro. Aquella estrategia no logró el cambio de régimen, algo que aparentemente ha llevado a Trump a concluir que la oposición tradicional es débil o poco fiable. En la rueda de prensa del 3 de enero, Trump afirmó que Machado “no tiene el apoyo ni el respeto” suficientes para liderar el país, insinuando que carece de control sobre las fuerzas en el terreno. En entrevistas posteriores, funcionarios de su administración han sido incluso más directos: “la persona que estaba al mando (Maduro) era alguien con quien no se podía trabajar; le ofrecimos múltiples ocasiones dejar el poder”, señaló Marco Rubio refiriéndose al fracaso del diálogo, “ahora juzgaremos a los líderes actuales por sus actos”. Esto sugiere que Trump podría preferir tratar con ciertos chavistas “reciclables” (militares o civiles que cooperen) antes que confiar en opositores a quienes ve como ineptos. Arria tacha esta visión de error garrafal: teme que excluir a la oposición legitime el discurso chavista de que la intervención es solo un cambio de amo, no una liberación auténtica. [elconfidencial.com] [eltiempo.com], [eltiempo.com]

  • Énfasis en el orden y la seguridad: Trump ha dejado claro que su prioridad inmediata es estabilizar Venezuela bajo control estadounidense. Anunció que tropas de EE.UU. seguirán desplegadas en la región “en alto estado de alerta” por si hiciera falta una segunda oleada, aunque matizó que no planea una ocupación prolongada (“no es otra Irak”, ha dicho Rubio). La Casa Blanca ha insistido en que no habrá retirada apresurada: se mantendrá un bloqueo aéreo y naval mientras sea necesario y, según Trump, “nos quedaremos hasta que podamos ejecutarlo [el proceso de transición]”. Esto implica asumir funciones de seguridad interna y posiblemente administrar directamente partes del Estado venezolano (por ejemplo, puertos, fajas petrolíferas, fronteras) para impedir el caos. Efectivamente, se ha instalado una autoridad provisional compuesta por asesores norteamericanos y venezolanos expatriados, que coordina asuntos de emergencia. Este enfoque de “ley y orden” responde tanto al genuino colapso institucional venezolano tras años de crisis humanitaria, como a la necesidad de proteger intereses de EE.UU.: el propio Trump mencionó que no podían permitir que Venezuela se convirtiera en base para sus adversarios. Por ello, junto con la operación militar, EE.UU. movilizó agencias civiles: la DEA (Administración Antidrogas) escoltó a Maduro a prisión en Nueva York, y el Departamento de Justicia prepara cargos por narcotráfico. Todo esto subraya que Trump enmarca la intervención dentro de la lucha contra el “Narco-Estado” venezolano, presentándola casi como una extensión de su política antiterrorista. [rtve.es] [eltiempo.com] [tribuna.cu] [elconfidencial.com]

  • Intereses geopolíticos y económicos (¿el petróleo como motivo?): A pesar de las afirmaciones de Rubio de que “no necesitamos el petróleo de Venezuela”, las propias palabras de Trump evidencian que los recursos energéticos juegan un papel central. En su discurso, Trump enfatizó que las petroleras estadounidenses tendrán una “fuerte participación” en la reconstrucción de la industria. Habló de “grandes beneficios” tanto para venezolanos como para estadounidenses, y mencionó cifras que denotan la importancia de Venezuela: el país posee la mayor reserva probada de petróleo del mundo (unos 303 mil millones de barriles, equivalentes al 17% del total global). Actualmente solo extrae una fracción de ese potencial debido a la mala gestión y sanciones. Es evidente que Washington quiere reactivar ese petróleo bajo su órbita. Esto se alinea con una visión geoestratégica más amplia: “No permitiremos que la industria petrolera venezolana esté controlada por adversarios de EE.UU. ¿Por qué la necesitan China o Rusia?”, dijo Marco Rubio, marcando la preocupación de que potencias rivales saquen provecho del crudo venezolano. [reporteri.net] [rtve.es] [reporteri.net], [reporteri.net]

    De hecho, la intervención estadounidense detiene en seco la creciente presencia de Rusia, China e Irán en Venezuela. Rusia llevaba años apoyando a Maduro con contratos petroleros, venta de armas y personal técnico; China es acreedora de decenas de miles de millones de dólares y operaba campos petrolíferos; Irán proveía combustibles y cooperación militar. Todos estos actores condenaron la agresión: Moscú y Pekín en foros de la ONU han hablado de “precedente peligrosísimo”, mientras que Teherán la calificó de “nuevo capítulo de la doctrina Monroe” aplicado por Trump. Los analistas señalan que EE.UU. busca reafirmar su dominio en el hemisferio y evitar un enclave hostil --y rico en petróleo-- en su patio trasero, en línea con la vieja Doctrina Monroe. En una frase, Rubio resumió la motivación: “No queremos que la industria petrolera beneficie a piratas y adversarios; queremos que beneficie al pueblo [y, por ende, esté bajo orden occidental]”. Esto confirma que la geopolítica del petróleo y la seguridad regional están íntimamente ligadas en la acción de Trump. [elconfidencial.com], [elpais.com] [eltiempo.com]

  • Legitimidad internacional y derecho internacional: Trump lanzó esta operación sin mandato explícito de la ONU ni consenso regional (más allá del apoyo tácito de algunos gobiernos). Por ello, afronta ahora una batalla diplomática. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de emergencia, con previsibles condenas de aliados de Venezuela. La OEA y países vecinos están divididos: Colombia, gobernada por Gustavo Petro, protestó enérgicamente por la “agresión armada” y movilizó tropas en la frontera para contener posibles estallidos, mientras que otros estados latinoamericanos guardan silencio o expresan preocupación por los civiles pero culpan a Maduro por haber propiciado la crisis. Estados Unidos defiende la legalidad de sus actos alegando doctrina de intervención humanitaria y lucha contra el narcoterrorismo (recordemos que Maduro y su círculo fueron acusados en EE.UU. de dirigir el Cartel de los Soles). Aún así, objetivamente la intervención violó la soberanía venezolana y el artículo 2 de la Carta de la ONU, como señala el comunicado oficial de Caracas. Trump aparentemente está dispuesto a asumir ese costo reputacional. La eventual reacción de organismos como la Corte Penal Internacional (que ya investigaba crímenes en Venezuela) o del Movimiento de Países No Alineados podría complicar la narrativa estadounidense de “liberación”. Por ahora, la Casa Blanca se apoya en un grupo de países aliados que justifican la acción por la gravedad de la crisis venezolana y el fracaso de todas las vías diplomáticas previas. [elconfidencial.com] [tribuna.cu], [elconfidencial.com] [tribuna.cu]

Marco Rubio: aclarando los objetivos estadounidenses y la posición de EE.UU.

El secretario de Estado Marco Rubio se ha convertido en la cara visible de la diplomacia de Washington en esta crisis. Rubio, de origen cubano-venezolano y conocido halcón contra el chavismo, ha dado múltiples declaraciones subrayando la racionalidad de la operación y matizando las intenciones de EE.UU.:

  • “No estamos en guerra con Venezuela, esto no es sobre petróleo”: Rubio ha insistido en entrevistas que la operación Resolución Absoluta no busca conquistar Venezuela ni explotar sus recursos unilateralmente, sino desmantelar redes criminales. “Esto no es una guerra contra Venezuela”, afirmó en NBC; “estamos en guerra contra las organizaciones del narcotráfico… no contra el pueblo venezolano”, aclaró. Ha comparado la intervención más con un gigantesco operativo antinarcóticos que con una invasión clásica. Al ser preguntado directamente si EE.UU. está tras el petróleo, Rubio respondió: “Estados Unidos no necesita el petróleo de Venezuela. Tenemos de sobra.* Lo que no permitiremos es que adversarios como China, Rusia o Irán controlen esas riquezas”*, subrayando que se trata de impedir que potencias rivales saquen ventaja estratégica. Esta afirmación “no necesitamos el petróleo venezolano” busca restar credibilidad a la narrativa chavista de que todo es un saqueo de recursos. Sin embargo, Rubio complementa ese mensaje con la idea de que sí se debe evitar que el petróleo financie a enemigos de EE.UU. y que los ingresos petroleros beneficien al pueblo venezolano (implícitamente, bajo supervisión estadounidense). [reporteri.net], [reporteri.net] [eltiempo.com]

  • Condicionamiento al régimen remanente: Rubio ha lanzado un aviso claro a figuras como Delcy Rodríguez: “Vamos a juzgar todo lo que hagan, vamos a ver qué hacen”. Dijo que EE.UU. está dispuesto a “trabajar con los líderes actuales” si toman “las decisiones adecuadas”, pero que mantendrá “múltiples palancas de presión” si no lo hacen. Este mensaje sugiere que Washington espera cierta cooperación por parte de la estructura chavista que quedó en Caracas. Por ejemplo, que Delcy Rodríguez garantice la paz civil y quizás facilite una transición electoral en algún momento. Si lo hace, podría evitar un enfrentamiento frontal con EE.UU. o incluso conservar algún rol. Pero Rubio dejó en el aire qué considera “decisiones adecuadas”. Posiblemente incluye liberar presos políticos, expulsar a asesores cubanos y rusos, y abstenerse de provocar violencia. En cambio, advirtió que si el régimen “no toma las decisiones adecuadas”, Estados Unidos intensificará la presión económica, política e incluso militar. Esto podría significar más sanciones (por ejemplo, embargos secundarios a países que ayuden al chavismo, o congelamiento de activos a funcionarios que persistan), e incluso acciones armadas puntuales contra focos de resistencia armada chavista. Rubio también mencionó que por ahora no se contempla desplegar gran cantidad de tropas en territorio venezolano –refiriéndose a eso como una “obsesión” mediática– pero no lo descartó completamente. Esto deja abierta la opción de enviar fuerzas de paz o asesores militares a garantizar la seguridad, aunque subrayó que confiaban en ejercer control sin repetir escenarios como Irak o Afganistán. [eltiempo.com], [eltiempo.com] [eltiempo.com]

  • Garantizar intereses estadounidenses: Fiel a su perfil, Rubio ha enmarcado repetidamente la acción en la defensa de los intereses de EE.UU.. Declaró que “no solo nos enfrentamos al régimen [de Maduro], nos enfrentamos a una amenaza para los intereses estadounidenses”, aludiendo al tráfico de drogas, la inestabilidad regional y la presencia de adversarios geopolíticos. También recordó que “ofrecimos múltiples salidas” a Maduro que este no aprovechó, insinuando que la responsabilidad recae en él. Rubio destaca así que la decisión de usar la fuerza fue último recurso, tras el fracaso de negociaciones (recordemos Barbados 2023, Oslo 2019, etc., donde el régimen incumplió acuerdos). En cuanto al futuro inmediato, Rubio señaló que EE.UU. mantendrá el embargo petrolero y otras medidas de presión que “nos permiten ejercer influencia considerable sobre el curso de los acontecimientos”. Esto implica que aunque la intervención militar activa haya cesado (por ahora no hay combates abiertos), la campaña de máxima presión continúa en el plano económico-diplomático para forzar determinados resultados (por ejemplo, que Delcy y otros cedan finalmente el poder a un gobierno de transición aceptable para Washington). La mención de “múltiples palancas” sugiere incluso la posible amenaza de sanciones a terceros países: de hecho, Rubio advirtió que EE.UU. “no tolerará que terceros países extraigan o exporten petróleo del régimen de Maduro”, en clara alusión a naciones como China o India que pudieran intentar hacerlo. [eltiempo.com] [ntn24.com]

En suma, Marco Rubio actúa como portavoz de una línea dura pero calculada: Rechaza la idea de una invasión para robar petróleo y en cambio vende la operación como un golpe quirúrgico contra un régimen criminal, tras el cual EE.UU. ayudará a Venezuela a recuperarse. Su discurso busca tranquilizar a la audiencia norteamericana e internacional, asegurando que esto no será otro “atolladero” militar y que el fin último es la democracia venezolana. A la vez, envía un mensaje de fuerza a los restos del chavismo: cooperar o enfrentar el peso total de EE.UU. Esta dualidad –mano extendida con condiciones, pero puño cerrado listo para apretar– refleja la complejidad de la situación. Washington sabe que necesita cierta colaboración interna para evitar gobernar solo sobre ruinas, pero tampoco quiere permitir que el chavismo se regenere. Rubio, como encargado de diplomacia, equilibra esos factores en sus declaraciones públicas.


Comparativa de posiciones de los actores clave

A continuación, se presenta una tabla comparativa que resume la postura de cada uno de los protagonistas mencionados (Diego Arria, Vladimir Padrino López, Delcy Rodríguez, Donald Trump y Marco Rubio) respecto a la situación política de Venezuela y la “libertad” del país:

Actor / PosiciónPostura sobre la crisis y la libertad en Venezuela
Diego Arria
Exembajador ONU, opositor en el exilio
- Cree que solo la fuerza puede derribar al chavismo y rescatar la democracia venezolana [ntn24.com].
- Rechaza cualquier protagonismo del régimen en la transición: considera “inaceptable” que figuras como Padrino o Delcy sean parte del proceso, pues son cómplices del autoritarismo [maduradas.com].
- Critica excluir a la oposición: ve la decisión de Trump de marginar a los líderes opositores como un error que debilita la búsqueda de libertad. Aboga por que opositores democráticos encabecen la reconstrucción política.
Vladimir Padrino López
Ministro de Defensa de Maduro
- Condena la intervención de EE.UU.: la tilda de “invasión ultrajante” contra Venezuela y de violación flagrante de la soberanía.
- Llama a la resistencia armada: moviliza a la FANB y fuerzas chavistas, prometiendo “¡Venceremos!” y defendiendo la patria contra el “imperio” [tribuna.cu].
- Lealtad al chavismo: no reconoce autoridad alguna en el gobierno de transición de Trump; exige la restitución de Maduro y mantiene que el régimen seguirá luchando (“el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes”) [tribuna.cu].
Delcy Rodríguez
Vicepresidenta venezolana (chavista)
- Desconoce el derrocamiento de Maduro: exige su liberación inmediata y lo sigue llamando “único presidente legítimo” [elconfidencial.com].
- Asume liderazgo interno: con apoyo del TSJ, se proclama presidenta encargada para garantizar la “continuidad” del gobierno [elconfidencial.com].
- Denuncia el ataque y alerta internacional: califica la acción de “agresión imperial” y advierte que “hoy es Venezuela, mañana cualquier nación”, buscando apoyo externo [elconfidencial.com].
- Posible negociación: públicamente promete no ceder, pero podría intentar negociar su permanencia o condiciones con EE.UU. si eso asegura estabilidad o su propia salvación.
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
- Ordenó la intervención militar para derrocar a Maduro, justificándola en nombre de la “libertad, la paz y la justicia” para el pueblo venezolano [tribuna.cu] y para eliminar un “narco-Estado” que amenaza la región.
- Transición tutelada: declara que EE.UU. “dirigirá la transición” hasta que Venezuela esté lista para un gobierno estable [tribuna.cu]. No confía en la oposición local para liderar el país (descarta a Machado por falta de apoyo) [elconfidencial.com].
- Interés en el petróleo: admite que las petroleras de EE.UU. van a entrar a explotar el crudo venezolano, prometiendo beneficios compartidos [rtve.es]. Enfatiza que no permitirá que China, Rusia u otros “tomen control” de Venezuela [tribuna.cu].
- Mensaje a los aliados de Maduro: amenazó al régimen cubano (aliado clave de Caracas) diciendo “Si yo estuviera en La Habana, estaría preocupado”, sugiriendo posibles medidas contra quienes sostienen al chavismo [elconfidencial.com].
Marco Rubio
Secretario de Estado de EE.UU.
- Defiende la intervención como una acción contra criminales, no contra el pueblo venezolano. Asegura que “no es una guerra contra Venezuela” sino contra las redes de narcotráfico y corrupción [reporteri.net].
- “No es por petróleo”: afirma que EE.UU. “no necesita el petróleo venezolano”, sino que busca impedir que ese recurso financie a “piratas” (Rusia, China, Irán) y garantizar que beneficie al pueblo [reporteri.net], [eltiempo.com].
- Condiciona al régimen: dice que Washington “juzgará por sus actos” a los actuales líderes chavistas. Está dispuesto a “trabajar con ellos si toman las decisiones adecuadas”, pero mantendrá “mucha presión” si no colaboran [eltiempo.com], [eltiempo.com]. No descarta más acciones (militares o sanciones) si la situación lo exige.
- Compromiso con la democracia: sostiene que el fin último es que Venezuela tenga un gobierno libre de corrupción y que Maduro “enfrente la ira de la justicia” por sus delitos. Niega que EE.UU. vaya a quedarse a largo plazo como ocupante, comparando: “Venezuela no es Libia ni Irak; nuestra misión es muy diferente” [eltiempo.com].

Fuentes: Declaraciones de Diego Arria en medios opositores; comunicados y pronunciamientos oficiales de Vladimir Padrino López y Delcy Rodríguez; discursos de Donald Trump; entrevistas y declaraciones de Marco Rubio (CBS News, NBC), entre otras. [maduradas.com] [elconfidencial.com] [rtve.es], [elconfidencial.com] [reporteri.net], [eltiempo.com]


Evolución reciente de la crisis venezolana (cronología breve)

Para entender mejor el contexto, a continuación se reseñan los eventos clave en la situación política de Venezuela que llevaron a las declaraciones y posiciones analizadas:

Contexto histórico: La crisis venezolana actual tiene raíces profundas en años de deterioro democrático y enfrentamientos entre el gobierno chavista y la oposición. Tras la muerte de Hugo Chávez (2013) y la caída económica, Nicolás Maduro gobernó con mano dura, erosionando las instituciones (por ejemplo, mediante la controvertida Constituyente de 2017). En 2019, la oposición intentó una vía constitucional proclamando a Juan Guaidó como presidente interino con reconocimiento internacional, pero esa estrategia no logró desalojar a Maduro. Las sanciones económicas de EE.UU. y la UE tampoco doblaron al régimen, que se sostuvo con apoyo de Rusia, China, Cuba y control de fuerzas de seguridad.

En 2024, Maduro buscó legitimarse con elecciones anticipadas, pero la falta de garantías y proscripción de líderes opositores (María Corina Machado, favorita en encuestas, fue inhabilitada) derivaron en unos comicios sin credibilidad. Su “victoria” electoral en julio 2024 fue ampliamente considerada fraudulenta, desencadenando protestas internas y el desconocimiento de numerosos países vecinos. Se instaló así un impasse: Maduro inició un nuevo período presidencial en enero de 2025 no reconocido por gran parte de Occidente. Durante 2025, se profundizó la crisis humanitaria (millones de migrantes) y aumentó la presión internacional. Trump, de vuelta en la Casa Blanca en 2025, mostró menos paciencia con los mecanismos diplomáticos. Para fines de 2025, con las negociaciones en México/Barbados estancadas y la oposición debilitada, EE.UU. optó por la vía de hecho. [as.com], [as.com]

La intervención de 2026 reconfigura dramáticamente el panorama: el chavismo ha perdido a su líder máximo, pero intenta pervivir a través de Rodríguez, Cabello y Padrino; la oposición venezolana tradicional ve una oportunidad pero también enfrenta la incómoda tutela extranjera; EE.UU. asume un rol directo sin precedentes recientes en América Latina, arriesgando costos políticos pero esperando una ganancia estratégica (eliminar un foco de adversarios y ganar influencia sobre el principal yacimiento de crudo del mundo).

El apoyo popular dentro de Venezuela a la intervención es difícil de medir en este momento. Ha habido celebraciones en sectores opositores (se vieron expresiones de júbilo en Caracas al saberse la noticia), pero también miedo e incertidumbre en la población general –muchos temen violencia prolongada o no confían en las intenciones de EE.UU. tras décadas de propaganda antiimperialista. El éxito a largo plazo de este dramático giro dependerá de si se logra una transición inclusiva y legítima hacia elecciones libres. Las declaraciones de Arria subrayan precisamente ese punto: liberar a Venezuela no es solo sacar a Maduro, sino asegurar que el país recupere su soberanía popular, algo que solo será posible con la salida real del chavismo del poder y con venezolanos democráticos conduciendo el proceso. [semana.com]

En conclusión, las declaraciones de Diego Arria, de Padrino López, de Delcy Rodríguez, de Donald Trump y de Marco Rubio encierran visiones contrapuestas del futuro de Venezuela. Arria representa la visión de la oposición más firme: cero impunidad para el chavismo y empoderamiento de la oposición genuina. Padrino y Delcy encarnan la resistencia del régimen y su intento de sobrevivir –sea luchando o negociando. Trump y Rubio articulan la posición de la potencia interventora: liberar al país, sí, pero garantizando que ello favorezca los intereses y valores de EE.UU.. El pulso entre estas posturas definirá el desenlace: si Venezuela transitará a una democracia plena de la mano de sus ciudadanos, o si quedará en una transición tutelada con riesgo de nuevas tensiones. Por ahora, la prioridad internacional –según Rubio– es “que cese el narcotráfico y que Venezuela no sea base para nuestros adversarios”, lo cual indica que la libertad de Venezuela está entrelazada a cálculos geopolíticos mayores. Encontrar un equilibrio entre ambas cosas (la genuina liberación del país y los intereses externos) será clave para que la promesa de un Venezuela libre no se malogre. [eltiempo.com], [eltiempo.com]

Referencias seleccionadas:

  • Maduradas (21/07/2021) – Declaraciones de Diego Arria sobre Delcy Rodríguez y la “libertad” no rescatada. [maduradas.com]
  • El Confidencial (03/01/2026) – Cobertura en directo de la captura de Maduro: anuncio de Trump, frase sobre Machado y reacción de Delcy Rodríguez. [elconfidencial.com], [elconfidencial.com]
  • Tribuna de La Habana/Cubadebate (03/01/2026) – Comunicado oficial de Venezuela denunciando el ataque (“apoderarse del petróleo”) y decreto de defensa nacional. [tribuna.cu], [tribuna.cu]
  • RTVE Noticias (03/01/2026) – Detalles de la Operación Resolución Absoluta: participación de 150 aeronaves y planteos de Trump sobre controlar la transición y petróleo. [rtve.es], [rtve.es]
  • Diario Libre (03/09/2025) – Declaraciones de Marco Rubio sobre intervención (en aquel entonces evitó confirmarla, pero prometió enfrentar amenazas). [diariolibre.com]
  • El Tiempo (AFP, 04/01/2026) – Entrevista a Marco Rubio tras la captura: “trabajar con líderes actuales si… decisiones adecuadas”, “no petróleo a piratas, que beneficie al pueblo”. [eltiempo.com], [eltiempo.com]
  • Semana (03/01/2026) – Minuto a minuto: Vicepdte. de EE.UU. J.D. Vance sobre objetivos (narcotráfico cesar, petróleo robado devuelto); declaraciones de figuras regionales y opositores. [semana.com]
  • NTN24 / NTN24.com – Historial de declaraciones de Diego Arria en años previos (uso de la fuerza, críticas a pactos con chavismo). [ntn24.com], [ntn24.com]
  • Infobae (04/09/2025) – “Marco Rubio desprecia llamado de la ONU…”: refleja la postura firme de Rubio contra críticas internacionales durante la escalada.

Cada una de estas fuentes aporta contexto y respaldan las afirmaciones vertidas en este informe, proporcionando un panorama exhaustivo, factual y actualizado sobre la crisis política venezolana y las diversas posiciones de sus actores clave. [maduradas.com], [elconfidencial.com], [reporteri.net]

OPINIÓN | Aduanas es el eslabón invisible que sostiene la competitividad de la República Dominicana

Aduanas: el eslabón invisible que sostiene la competitividad de la República Dominicana

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Santo Domingo, R.D. — 3 de enero de 2026.
En tiempos de disrupción logística, aceleración tecnológica y competencia global, hablar de Aduanas es hablar —sin rodeos— del futuro económico y social de la República Dominicana. La conversación no se agota en inspectores, escáneres o tributos; se expande hacia la manera en que el país compite, recauda con transparencia y se conecta a cadenas de valor internacionales. En esa lógica, la visión que expone Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, director general de la DGA, reafirma un punto clave: las Aduanas no son un trámite, son una palanca estratégica.

Competitividad que se siente en el muelle (y en el costo país)

La competitividad no es un eslogan; se mide en tiempos, certidumbre y costos. Una gestión aduanera moderna —inteligencia de riesgo, ventanillas únicas, interoperabilidad, analítica y perfiles confiables de operadores— reduce fricciones y libera productividad. Cada hora menos en frontera, cada documento menos y cada inspección mejor focalizada, se convierte en capital de trabajo para exportadores, importadores y pymes.
Si la Aduana funciona, el país atrae inversión, diversifica su base productiva y suma capacidades para integrarse a flujos de comercio con mayor valor agregado. De lo contrario, el “costo invisible” de la espera y la opacidad se vuelve un impuesto regresivo sobre la economía real.

Transparencia que dignifica al contribuyente

La recaudación eficiente no consiste en cobrar más, sino en cobrar mejor: con reglas claras, trazabilidad digital y rendición de cuentas. La transparencia es el antídoto contra la discrecionalidad que erosiona confianza; la digitalización reduce espacios para arbitrariedad; la gestión por resultados alinea incentivos institucionales con el interés público.
Cuando la ciudadanía percibe que hay trato igual, datos abiertos y auditoría efectiva, la cultura de cumplimiento florece. Y cuando los operadores reconocen predictibilidad y respeto por el debido proceso, el Estado recauda lo que corresponde, a tiempo, y sin asfixiar al tejido productivo.

Conexión global más allá del contenedor

La Aduana define cómo el país se enchufa a las cadenas globales: homologación normativa, reconocimiento mutuo de programas OEA, simplificación para e‑commerce, acuerdos de intercambio de datos y estándares de seguridad. En un mundo de nearshoring y regionalización de suministros, la República Dominicana puede convertir su geografía en ventaja logística, siempre que la frontera funcione como un acelerador, no como un cuello de botella.
La conectividad inteligente no solo mueve mercancías: multiplica oportunidades de empleo, fortalece el ecosistema exportador y amplía la resiliencia macroeconómica frente a shocks externos.

La tensión creativa: controlar sin detener

El equilibrio entre control y facilitación no es un dilema insoluble. Es una ingeniería institucional que exige tres compromisos:

  1. Riesgo inteligente: enfocar controles donde la probabilidad y el impacto lo justifican.
  2. Datos y métricas públicas: tiempos de despacho, cumplimiento, fiscalización y trazabilidad visibles para todos.
  3. Capacidades humanas: formación continua, integridad y tecnología al servicio del criterio profesional.
    Solo así se consolidan estándares de clase mundial, con una Aduana proactiva, predecible y colaborativa con el sector privado.

Una agenda país (de Estado, no de coyuntura)

La Aduana es infraestructura institucional; su reforma debe ser política de Estado, con continuidad y evaluación. La hoja de ruta que emerge de esta conversación incluye:

  • Simplificación y digitalización total de procesos, con indicadores comparables internacionalmente.
  • Interoperabilidad entre entidades y con socios regionales; ventanilla única que realmente sea única.
  • OEA y cultura de cumplimiento como columna vertebral de la competitividad exportadora.
  • Transparencia radical: datos abiertos, trazabilidad del expediente y auditoría independiente.
  • Innovación y talento: analítica, IA responsable, ciberseguridad y ética pública.

Cerrar la brecha entre discurso y ejecución

El país ha avanzado; falta persistencia y medición. Convertir a la DGA en referente regional requiere disciplina: metas anuales, revisión de normativas anacrónicas, inversión en tecnología y una conversación honesta con los operadores. El resultado no es retórico: es menos costo país, más inversión, mejores salarios y una recaudación que legitima al Estado.

Al final, la pregunta no es si necesitamos Aduanas más modernas; es si estamos dispuestos a sostener las reformas que las hacen posibles. La competitividad no se decreta: se construye, día a día, en la frontera.


Entrevista y debate

Inspirado en la entrevista de Pablo McKinney (@pablomckinney) a Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón en @ColorVisionC9, este editorial aborda los ejes estratégicos que proyectan a la Dirección General de Aduanas como motor de competitividad, garante de transparencia y puente de conexión con el mundo.


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📦🇩🇴 Eduardo @SanzLovaton “Yayo” plantea un tema clave: ¿qué pasará con las Aduanas y la economía de la República Dominicana?  

Las Aduanas no son solo puertas de entrada y salida de mercancías:  

- Son motor de competitividad para el comercio y la inversión.  

- Garantizan transparencia y eficiencia en la recaudación.  

- Definen cómo se conecta el país con los mercados globales.  

En un contexto de crecimiento y transformación, la conversación sobre Aduanas es también una conversación sobre el futuro económico y social de la nación.  

🎥 Mira el análisis completo aquí: https://youtu.be/dpjtUR9gqZg?si=0m6_u72Hni8BoZWS vía @YouTube  

📌 Debate abierto en: https://x.com/guasabaraeditor/status/2007651404958372246?s=48  

@aduanard #AduanasRD #EconomíaRD #Transparencia  

https://x.com/i/status/2007653737825734793

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Nota de prensa
Para difusión inmediata

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, director general de Aduanas, expone resultados históricos y agenda de reformas en entrevista con Pablo McKinney (Color Visión, Canal 9)

Santo Domingo, República Dominicana — 4 de enero de 2026. En una amplia conversación con el periodista Pablo McKinney en el programa McKinney de Color Visión (Canal 9), el director general de Aduanas y secretario de finanzas del PRM, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, presentó los principales hitos de la Dirección General de Aduanas (DGA) en 2025, el posicionamiento de la República Dominicana como hub logístico regional y una lectura sobre la transparencia institucional y los retos económicos de cara al 2026. [colorvision.com.do], [youtube.com]


Recaudaciones históricas y eficiencia operativa

  • Cierre 2025 con RD$266,100 millones: La DGA informó que al finalizar 2025 las recaudaciones superaron RD$266,100 millones, un incremento de más de RD$11,300 millones respecto a 2024, pese a la desaceleración del comercio mundial. [Aduanas pr…66,100 …], [diariolibre.com]
  • Crecimiento por encima de la economía: El desempeño de las recaudaciones (≈4.4% interanual) duplicó el crecimiento acumulado de la economía (≈2%) medido por el Banco Central hasta octubre de 2025. [diariolibre.com]
  • Ahorros y gestión financiera: Producto de eficiencias administrativas, la DGA transferió RD$4,100 millones adicionales al Gobierno central y redujo su plantilla de 6,614 colaboradores (2019) a 4,875 (2025), disminuyendo la relación nómina/recaudo de 2.13% (2020) a 1.03% (2025). [Aduanas pr…66,100 …], [diariolibre.com]

“En 2025, la DGA se embarcó en una gran transformación: recaudamos más con menos colaboradores y a menor costo”, afirmó Sanz Lovatón. [diariolibre.com]


Velocidad y seguridad en el despacho aduanero

  • Despacho en 24 horas: Desde la implementación del programa Despacho 24h, se han registrado ahorros superiores a RD$2,000 millones para los importadores y miles de contenedores despachados en 24 horas o menos, impulsados por mejoras tecnológicas y coordinación público‑privada. [hoy.com.do], [aduanas.gob.do]
  • Inspección no intrusiva: El uso de rayos X se consolidó como estándar operativo: hoy el 96% de la carga que entra y sale del país se inspecciona con esta tecnología, frente al ~40% hace cinco años. [hoy.com.do]

República Dominicana como hub logístico del Caribe

  • Reconocimiento y marco normativo: Autoridades del Consejo Nacional de Logística (CNL) y representantes del sector privado coincidieron en 2025 en que el país ya opera como hub logístico, con llamados a profundizar la colaboración empresarial, al amparo de la Ley 30‑24 sobre centros logísticos y su reglamentación. [presidencia.gob.do], [laverdad.com.do]
  • Ley General de Aduanas (168‑21): La actualización integral del régimen aduanero (tras 68 años), alineada con estándares internacionales, ha sido un pilar de la facilitación de comercio y la seguridad jurídica. [aduanas.gob.do]

Atracción de inversión y entorno macro

  • IED en la ruta de >US$5,000 millones: Proyecciones oficiales para 2025 situaron la inversión extranjera directa (IED) por encima de US$5,000 millones, tras un primer semestre con US$2,893 millones (+15.3%), destacando energía y turismo como sectores tractores. [elnacional.com.do], [diariolibre.com]
  • Mejora del riesgo soberano: Moody’s elevó en agosto de 2025 la calificación crediticia de la República Dominicana de Ba3 a Ba2 (perspectiva estable), resaltando estabilidad y avances institucionales, aunque con desafíos de ingresos y composición de deuda. [diariolibre.com]

Transparencia, régimen de consecuencias y cooperación internacional

  • Caso SeNaSa: Sanz Lovatón calificó el proceso como “vergüenza nacional”, destacando la frontalidad del presidente Luis Abinader, la remisión del informe al Ministerio Público y la constitución de SeNaSa como actor civil para recuperar fondos, en un contexto de tolerancia cero a la corrupción. [diariolibre.com]
  • Respaldo de EE. UU.: Estados Unidos propuso que la República Dominicana presente candidatura para dirigir la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reconociendo el historial de control de drogas y la cooperación del país. [diariolibre.com], [swissinfo.ch]

Reformas institucionales y agenda legislativa

  • Código Penal: En 2025, el Congreso aprobó el nuevo Código Penal (vacatio legis antes de su entrada en vigor), con acumulación de penas hasta 60 años y tipificación de delitos modernos. [diariolibre.com], [senadord.gob.do]
  • Ley General de Aduanas: La Ley 168‑21 (2021) modernizó el régimen de Aduanas y su reglamento de aplicación (755‑22), facilitando la digitalización y la transparencia de procesos. [aduanas.gob.do]

Perspectiva 2026

Sanz Lovatón consideró que 2026 será un gran año para la economía dominicana y mundial, por la reconfiguración de cadenas de suministro (nearshoring/friendshoring), el liderazgo turístico del país, su autosuficiencia agrícola relativa y la infraestructura de zonas francas; y ratificó que la DGA seguirá afianzando su transformación tecnológica y regulatoria para sostener la competitividad del hub logístico nacional. (Declaraciones vertidas durante la entrevista). [colorvision.com.do]


Enlaces de interés


Sobre la Dirección General de Aduanas (DGA)

La DGA es la entidad encargada de administrar el régimen aduanero de la República Dominicana, facilitar el comercio, proteger la cadena logística y asegurar el cumplimiento tributario. Desde 2021, con la Ley 168‑21, ha acelerado la modernización y digitalización de procesos, el Despacho 24h y el uso extensivo de tecnologías de inspección no intrusiva. [aduanas.gob.do], [aduanas.gob.do], [hoy.com.do]

 RD acelera como Hub Logístico del Caribe 🚢🛫🇩🇴

📈 Recaudaciones 2025: RD$266,100 MM (+≈4% vs. 2024)
⏱️ Despacho más rápido: de 9 días a 2 días; miles de contenedores en ≤24h
🛡️ Seguridad: 96% de la carga inspeccionada por rayos X
🌍 Inversión Extranjera Directa: > US$5,000 MM por 3er año consecutivo
🏛️ Reformas clave: Ley 168‑21 (Aduanas) + nuevo Código Penal
🤝 Reconocimiento internacional: propuesta de EE. UU. para que RD dirija oficina antidrogas de la ONU

🎥 Entrevista completa: https://youtu.be/dpjtUR9gqZg?si=0m6_u72Hni8BoZWS
💬 Debate abierto: https://x.com/guasabaraeditor/status/2007651404958372246?s=48

#AduanasRD #EconomíaRD #HubLogístico #Despacho24h #Transparencia #ZonasFrancas #ComercioExterior #InversiónExtranjera #RDSeLuce2026 #ColorVisión #McKinney #RepúblicaDominicana

sábado, 3 de enero de 2026

La captura de Nicolás Maduro anunciada hoy por el gobierno de Estados Unidos

La captura de Nicolás Maduro anunciada hoy por el gobierno de Estados Unidos es un hecho de enorme impacto humanitario y político, pero su ejecución mediante una intervención militar unilateral plantea riesgos serios para la legalidad internacional, la estabilidad regional y la reconstrucción democrática en Venezuela; por tanto, debe rechazarse la narrativa que la presenta como una solución definitiva sin matices. Desde Santo Domingo Oeste, la República Dominicana y la región deben priorizar respuestas multilaterales, protección humanitaria y salvaguardas institucionales.

Argumento académico y profesional

1. Hecho comprobado y su naturaleza unilateral  
El anuncio oficial describe una operación militar estadounidense que culminó con la detención de Maduro tras ataques y una misión de fuerzas especiales. Esa constatación no invalida el sufrimiento venezolano, pero sí condiciona el análisis político y jurídico.

2. La intervención militar no resuelve automáticamente las causas estructurales  
La literatura sobre intervenciones y cambios de régimen muestra que la remoción externa de líderes suele generar vacíos de poder, fragmentación política y riesgos de violencia prolongada, como ocurrió en procesos recientes donde la transición no estuvo acompañada de instituciones fuertes ni de un plan de reconstrucción viable. Presentar la captura como liberación definitiva omite estos riesgos y la necesidad de un diseño institucional posterior.

3. Alternativas internas y multilaterales no fueron agotadas públicamente  
Medios señalan que la operación fue planificada y ejecutada de forma secreta por EE. UU. tras meses de inteligencia. Desde una perspectiva académica, la legitimidad democrática y la sostenibilidad de cualquier cambio dependen de procesos internos, presión civil organizada, sanciones selectivas y mecanismos multilaterales antes que de soluciones militares unilaterales.

4. Precedente para la región y la soberanía  
Aceptar sin crítica una intervención militar como herramienta legítima para remover gobiernos abre un precedente que puede ser invocado contra cualquier Estado con tensiones internas. Esto erosiona normas de soberanía y no intervención y aumenta la probabilidad de reacciones regionales y polarización diplomática.

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Tabla comparativa: efectos inmediatos vs. riesgos y recomendaciones

| Aspecto | Positivo inmediato | Riesgo / negativo | Recomendación |
|---|---:|---|---|
| Alivio simbólico | Reconocimiento del sufrimiento y esperanza popular | Expectativas irreales; frustración si no hay transición ordenada | Apoyar procesos de transición liderados por actores venezolanos |
| Desarticulación del poder | Fin del mando de la cúpula actual | Vacío de seguridad; grupos armados; represión local | Plan de seguridad y desarme con ONU/OEA |
| Legitimidad internacional | Señal contra impunidad | Violación de derecho internacional; precedentes peligrosos | Buscar validación multilateral y procesos judiciales transparentes |
| Impacto regional | Posible reducción de flujos migratorios a mediano plazo | Reacción anti‑estadounidense; inestabilidad fronteriza | Cooperación regional y asistencia humanitaria coordinada |

> Sources: 

Conclusión y pasos prácticos
Reconocer el alivio humano es legítimo, pero la evaluación profesional exige priorizar la legalidad, la reconstrucción institucional y la coordinación multilateral. Para la República Dominicana y líderes empresariales: (1) exigir procesos multilaterales y transparencia; (2) apoyar corredores humanitarios y ayuda técnica; (3) promover mecanismos de justicia transicional; (4) evitar normalizar intervenciones militares como herramienta de política exterior. Estas medidas reducen riesgos y aumentan la probabilidad de una transición democrática sostenible.

Editorial

La detención de Nicolás Maduro anunciada tras una intervención militar de Estados Unidos despierta emociones encontradas: para millones de venezolanos puede representar un alivio largamente esperado; para la comunidad internacional y los analistas políticos plantea preguntas fundamentales sobre legalidad, soberanía y las condiciones de una transición democrática sostenible. Reconocer el sufrimiento del pueblo venezolano no autoriza a convertir un acto unilateral de fuerza en la narrativa definitiva de la solución política.

Legalidad y legitimidad

La legalidad internacional importa. La remoción de un jefe de Estado por medios militares sin mandato multilateral erosiona normas consagradas del derecho internacional y debilita la regla de la no intervención. La legitimidad de cualquier cambio político duradero depende tanto de su conformidad con el derecho como de su aceptación por actores internos y externos; una operación secreta y unilateral corre el riesgo de ser percibida como ocupación o imposición, no como liberación legítima.

Riesgos para la transición democrática

La captura no sustituye instituciones. Las transiciones sostenibles requieren marcos institucionales, seguridad pública, procesos electorales creíbles y justicia transicional. La experiencia comparada muestra que la eliminación abrupta de un liderazgo sin un plan de reconstrucción institucional suele generar vacíos de poder, proliferación de actores armados y retrocesos en derechos civiles. Presentar la detención como el fin del problema omite la complejidad de reconstruir el Estado.

Precedente regional y soberanía

Un precedente peligroso. Normalizar intervenciones militares como herramienta de corrección política abre la puerta a su uso selectivo en contextos futuros, aumentando la inestabilidad y la polarización en América Latina. Los Estados pequeños y medianos, incluida la República Dominicana, deben evaluar con cautela cómo responder a un hecho que redefine prácticas de intervención y que puede afectar la percepción de seguridad y la diplomacia regional.

Responsabilidad de los líderes políticos y empresariales
Actuar con prudencia y responsabilidad. El liderazgo político y empresarial debe evitar celebraciones simplistas y, en cambio, exigir transparencia, rendición de cuentas y un plan multilateral para la transición. Las prioridades prácticas son: garantizar la protección de civiles, coordinar ayuda humanitaria, apoyar mecanismos de justicia y promover procesos electorales supervisados internacionalmente.

Recomendaciones concretas
- Exigir procesos multilaterales que validen y acompañen la transición.  
- Priorizar la ayuda humanitaria y la protección de migrantes y refugiados.  
- Apoyar la reconstrucción institucional mediante asistencia técnica y observación electoral.  
- Evitar la normalización de intervenciones militares como herramienta de política exterior.

Reconocer el alivio humano que sienten millones de venezolanos es legítimo; presentarlo como justificación suficiente para una intervención militar unilateral es irresponsable. La comunidad internacional, y en particular los actores de la región, deben convertir este momento en una oportunidad para restaurar el Estado de derecho, no para inaugurar un nuevo ciclo de inestabilidad.

EE. UU. tras la captura de Nicolás Maduro: administración transitoria, derecho internacional y las coordenadas de la geopolítica hemisférica (enero de 2026) | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Operación #DeterminaciónAbsoluta

EE. UU. tras la captura de Nicolás Maduro: administración transitoria, derecho internacional y las coordenadas de la geopolítica hemisférica (enero de 2026)

/ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La madrugada del 3 de enero de 2026 introdujo un quiebre sin precedentes en el tablero hemisférico: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un “ataque a gran escala” contra Venezuela y la captura del mandatario Nicolás Maduro, al tiempo que aseguró que Washington “gobernará” el país hasta asegurar una transición “segura, adecuada y juiciosa”. La secuencia—explosiones en Caracas, aeronaves volando a baja altura, cortes de electricidad y una operación especial que culminó con la exfiltración del jefe de Estado venezolano—fue documentada por reportes coincidentes de cadenas y agencias internacionales; según la cobertura de CBS News y USA Today, elementos de operaciones especiales habrían ejecutado la redada sin bajas estadounidenses, mientras la Fiscalía de EE. UU. adelantó que Maduro y Cilia Flores enfrentarían cargos en Nueva York por narcoterrorismo y delitos conexos. De acuerdo con el registro de AP difundido por PBS, el anuncio presidencial se acompañó de una declaración singular: Estados Unidos “dirigirá” Venezuela temporalmente, con disponibilidad para una “segunda oleada” si fuese necesaria. La prensa europea (El País y Deutsche Welle) añadió que el propio Trump publicó la imagen de Maduro esposado a bordo del USS Iwo Jima y reiteró su intención de administrar el país mientras se define la arquitectura de transición. France 24 y CNN en Español, por su parte, mostraron imágenes del impacto material en instalaciones militares y una capital en pausa, con la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigiendo “prueba de vida” e invocando la defensa de la soberanía frente a lo que explicó como agresión externa.

La excepcionalidad del caso se reconoce en dos planos: primero, la captura extraterritorial y traslado de un jefe de Estado en funciones sin una declaración formal de guerra ni una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU; segundo, la promesa explícita de “gobernar” un país soberano hasta nuevo aviso. Ambas dimensiones tensionan el armazón normativo internacional y la praxis de la política de poder. El artículo 2(4) de la Carta de la ONU proscribe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado; sin la cobertura de una autorización multilateral, consentimiento del Estado afectado o una alegación robusta de legítima defensa—en su versión más restrictiva—, una intervención armada que deriva en la captura y traslado del jefe de Estado plantea serios cuestionamientos de legalidad. No sorprende, por ello, que la reacción global recogida por DW y Al Jazeera incluya condenas por “violación del derecho internacional”, así como pedidos de reunión urgente del Consejo de Seguridad. El paralelo histórico inevitable es Panamá (1989): la aprehensión de Manuel Noriega se produjo en el marco de una invasión abierta, con objetivos y cobertura política explicitados; en el caso venezolano, AP/PBS y CBS News subrayan la ausencia de un fundamento público claro y la narrativa de una operación quirúrgica e incruenta en el lado estadounidense, que deja preguntas sobre víctimas en territorio venezolano.

El discurso presidencial añade un vector económico que reconfigura el análisis: “Estados Unidos está en el negocio del petróleo”, dijo Trump, prometiendo la entrada de “grandes compañías” para invertir miles de millones, recuperar infraestructura y “vender grandes cantidades de petróleo” a otros países. Yahoo Finance y CBS News reconstruyen esa ambición: cooptar la operación del sector energético para generar caja y estabilizar el país bajo administración tutelada. Esta hoja de ruta—efectiva para normalizar flujo de crudo y apuntalar balances—conlleva dilemas de soberanía y gobernanza: ¿cómo evitar que la “renta estratégica” derive en captura de intereses, corrupción o dependencia? RFI y El País informan que el liderazgo de la transición estaría en manos de un equipo político–securitario (con Marco Rubio y altos mandos), al tiempo que se cuestiona la viabilidad de un liderazgo opositor inmediato como el de María Corina Machado. La propia oposición, según Euronews y El País, ha dicho estar “preparada para tomar el poder” y reconoció a Edmundo González como presidente legítimo; pero sin control de coerción y con la institucionalidad chavista aún incrustada, una transferencia veloz corre el riesgo de ser frágil o, peor, simbólica.

La sucesión conforme a la Constitución venezolana apuntaría a la vicepresidenta Delcy Rodríguez; sin embargo, la operación y el anuncio estadounidense complejizan cualquier reconocimiento efectivo. BBC Mundo/Yahoo y DW recogen que Washington reivindica la gestión interina, mientras Rodríguez demanda “prueba de vida” y no confirma su asunción plena. En este marco, las reacciones regionales oscilan entre la condena y el cálculo: México, España y otros actores denuncian el quebrantamiento del derecho internacional; Colombia refuerza control fronterizo; la OEA y la ONU enfrentan el reto de canalizar el conflicto hacia una salida menos disruptiva. Clarín y T13 han documentado movimientos militares y desvíos de petroleros, señales de que el shock ya está alterando flujos comerciales y patrones de seguridad en el Caribe y el Atlántico Sur.

Desde la óptica estratégica de Washington, la operación parece perseguir tres objetivos concatenados. Primero, cerrar el capítulo penal que liga a Maduro con delitos de narcoterrorismo, consolidando una narrativa de “ley y orden” con eficacia expedicionaria y costo humano mínimo del lado estadounidense. Segundo, exhibir capacidad para remodelar el entorno de seguridad regional—interdicción marítima, ataques de precisión, captura de alto valor—como mecanismo de disuasión frente a redes criminales y aliados extrahemisféricos del chavismo. Tercero, reordenar el ecosistema energético con EE. UU. como garante, inversionista y beneficiario de la renta petrolera, acelerando una recuperación que revalúe su peso en el mercado global. USA Today y CBS News insisten en la preparación y ejecución con cero bajas, una pieza crucial de la comunicación presidencial que refuerza la imagen de control y profesionalismo militar. El País y Antena 3 añaden detalles de “ensayos” y “precisión quirúrgica”, alimentando el relato de superioridad tecnológica que ya contempla una “segunda oleada” si persiste la resistencia.

Pero una victoria táctica no garantiza un desenlace estratégico estable. El primer riesgo es la insurgencia híbrida: remanentes de estructuras del chavismo, colectivos urbanos y conexiones con el ELN o facciones ex-FARC podrían articular redes de violencia y crimen transfronterizo, especialmente en zonas fronterizas y corredores marítimos. La República y France 24 describen detonaciones en varios estados y llamados a movilización; si las Fuerzas Armadas venezolanas se fragmentan o se repliegan, la ecuación de seguridad empeora y exige más presencia del “administrador” extranjero, incrementando el costo político y ético. El segundo riesgo es reputacional: si Washington no logra tejer una coalición amplia de reconocimiento—OEA, UE, países clave de Suramérica—y de garantías para la población, el relato dominante puede etiquetar la operación como “secuestro imperial” que erosiona el orden jurídico internacional, debilitando a EE. UU. en otros teatros donde su autoridad normativa es crucial. Al Jazeera y AP/PBS ya sitúan el debate en esos términos, con paralelos incómodos y preguntas insistentes sobre legalidad.

Un tercer riesgo reside en la gobernanza de la transición: administrar un país requiere más que restaurar flujos de petróleo. La agenda mínima debería incluir seguridad ciudadana con estándares de derechos humanos, acceso humanitario y reanimación de servicios básicos, estabilización macroeconómica con disciplina fiscal y monetaria, reforma electoral con observación internacional y justicia transicional que combine verdad, reparación y garantías de no repetición. El componente energético—por su peso financiero—debe blindarse con mecanismos de transparencia (fondos de estabilización, auditorías independientes, trazabilidad de contratos y regalías), evitando que la fase de reconstrucción perpetúe prácticas extractivas opacas. USA Today y El País sugieren que el calendario y la gobernanza de la transición están aún en elaboración; cuanto más ambiguo sea el marco, mayor será la tentación de prolongar la administración, y con ella, la controversia.

A doce–dieciocho meses vista pueden delinearse trayectorias plausibles. La más virtuosa sería una administración tutelada con cronograma claro, reconocimiento multilateral y transferencia efectiva de autoridad a un gobierno civil ampliamente aceptado, con garantías de seguridad y elecciones verificables; requeriría, no obstante, que Washington renuncie explícitamente a beneficios que comprometan la percepción de soberanía, y que la oposición demuestre capacidad para gobernar con pluralismo y eficacia. Un escenario más probable incorpora “gobernanza contestada”: focos de resistencia, sabotajes y violencia que fuerzan a Estados Unidos a mantenerse como árbitro y garante, aplicando incentivos y coerción, con alto costo político y el riesgo de convertir la transición en administración indefinida. La peor trayectoria combina “normalización” petrolera sin institucionalidad robusta: el crudo fluye, la caja mejora, pero la política deviene tutelada, con corrupción y fatiga social; una “paz de baja intensidad” cuyo legado sería un Estado débil y una ciudadanía desconfiada.

La ética pública obliga a juzgar medios y fines con igual rigor. Remover un régimen acusado de represión sistemática y colapso humanitario puede aliviar el sufrimiento de millones; sin embargo, usar la fuerza fuera de los cauces multilaterales socava las reglas que protegen a los débiles frente a los fuertes. Es la “paradoja de la eficacia”: cuanto más rápido y “limpio” resulte el golpe, más exigente debe ser la rendición de cuentas para compensar el déficit de legitimidad. La salida responsable exige que Estados Unidos transite del lenguaje de la dominación al de la construcción institucional: reconocer la centralidad del derecho internacional, abrir la transición a una supervisión multilateral y asumir compromisos verificables de retiro. En paralelo, la oposición venezolana debe evitar maximalismos, pactar garantías para quienes no hayan cometido crímenes graves, y articular un programa de unidad nacional con prioridades claras: seguridad, servicios, empleo, justicia e inclusión.

Lo dicho, la cita de Trump—“vamos a gobernar el país”—representa audacia y riesgo. Puede devenir en la palanca para cerrar un ciclo de autoritarismo y criminalidad transnacional; o puede ser el punto de partida de una larga disputa por legitimidad que reavive el antiamericanismo y fracture la región. De la calidad del diseño de transición, de la densidad multilateral del proceso y del respeto efectivo a derechos humanos dependerá que esta operación sea recordada como el inicio de la reconstrucción de una república o como el episodio que, tras una “victoria táctica”, abrió una “derrota estratégica”. La geopolítica rara vez concede segundas oportunidades: conviene que la primera se ejecute con derecho, prudencia y visión.
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Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez, Ingeniero de sistemas de computadoras, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.
Santo Domingo, República Dominicana | 3 de diciembre de 2025
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Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro | “Gobernaremos el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, @realDonaldTrump 45th & 47th President of the United States of America🇺🇸 | Operación "Determinación Absoluta"

Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro
| CNN en Español | https://t.co/UCRwrJhDfo a través de @YouTube #trump #venezuela #maduro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que luego de la operación militar de su país en…

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026
Versión académica del artículo
Operación #DeterminaciónAbsoluta

OPINIÓN
EE. UU. tras la captura de Nicolás Maduro: administración transitoria, derecho internacional y las coordenadas de la geopolítica hemisférica (enero de 2026)

Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

Resumen | La madrugada del 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un ataque “a gran escala” contra Venezuela y la captura del mandatario Nicolás Maduro, acompañada de la promesa de que Washington “gobernará” el país hasta asegurar una transición “segura, adecuada y juiciosa”. El hecho, confirmado y ampliado por múltiples medios internacionales, abre una coyuntura excepcional en América Latina, con implicaciones jurídicas —por la presunta violación de la Carta de la ONU—, estratégicas —por la reconfiguración del equilibrio regional y la proyección de poder estadounidense—, energéticas —por la eventual cooptación del sector petrolero venezolano— y domésticas —por la sucesión constitucional y la respuesta de la oposición y el chavismo. Este artículo de opinión académico examina críticamente la operación, el discurso presidencial, sus precedentes y posibles desenlaces, desde una perspectiva de análisis geopolítico y normativa internacional. [pbs.org], [elpais.com], [dw.com]


Introducción

El anuncio de Donald Trump —realizado en Mar-a-Lago horas después de explosiones, sobrevuelo de aeronaves y cortes de electricidad en Caracas— marca un punto de inflexión en la relación EE. UU.–Venezuela y en la arquitectura de seguridad del hemisferio occidental. La narrativa oficial señala que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y a Cilia Flores, los trasladaron fuera del país y, de forma insólita, el presidente afirmó que Washington administraría Venezuela hasta materializar una transición política “segura” y “juiciosa”. [cbsnews.com], [usatoday.com]

La excepcionalidad radica en dos dimensiones: (i) la captura extraterritorial de un jefe de Estado en funciones —con escasos paralelos modernos, fuera de invasiones abiertas como Panamá (1989)— y (ii) el compromiso explícito de “gobernar” un país soberano hasta nuevo aviso, con eventual despliegue de tropas terrestres y una agenda de reactivación petrolera bajo compañías estadounidenses. [pbs.org], [es.finance.yahoo.com]


Hechos y cronología verificables

Reportes coincidentes de agencias y cadenas (AP vía PBS, CBS News, USA Today, DW) describen ataques concentrados en instalaciones militares y zonas de la capital, el uso de helicópteros y aeronaves de baja altura, y una operación especial —atribuidas por fuentes a Delta Force y otros componentes— que habría culminado con la captura de Maduro y su esposa. La Fiscalía estadounidense (Pam Bondi) indicó imputaciones por narcoterrorismo y delitos conexos en el Distrito Sur de Nueva York. [pbs.org], [cbsnews.com], [usatoday.com]

Medios europeos y latinoamericanos (El País, France 24, Clarín, RTVE) recogieron la posterior conferencia de Trump, la publicación de una fotografía de Maduro esposado a bordo del USS Iwo Jima, y el anuncio de que Estados Unidos “gobernará” Venezuela hasta una transición “segura”, con mención a la posibilidad de una “segunda oleada” de ataques si fuese necesaria. [elpais.com], [france24.com], [clarin.com], [rtve.es]

CNN en Español difundió cobertura en vivo con fuentes que ubicaban a Maduro rumbo a Nueva York para enfrentar cargos federales, mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigía “prueba de vida” y denunciaba víctimas. [youtube.com]


Marco jurídico: Carta de la ONU, uso de la fuerza y captura de un jefe de Estado

El artículo 2(4) de la Carta de la ONU prohíbe la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado. En ausencia de autorización del Consejo de Seguridad, consentimiento del Estado afectado o una alegación sólida de legítima defensa (incluida la variante “anticipatoria” en supuestos muy restrictivos), una acción militar que derive en la captura y traslado de un jefe de Estado plantea serios cuestionamientos de legalidad. La reacción de gobiernos y medios —incluida la afirmación de líderes europeos y latinoamericanos sobre “violación del derecho internacional” y solicitudes de reunión urgente del Consejo de Seguridad— refuerza esa controversia. [dw.com], [dw.com]

Al Jazeera y PBS/AP subrayaron el carácter unilateral de la operación y la ausencia de claridad sobre su fundamento jurídico, comparándola con precedentes como Noriega (1990) bajo el prisma de una invasión declarada, algo que en el caso venezolano no se ha formalizado. [aljazeera.com], [pbs.org]

De consolidarse la tesis de que la operación fue parte de una campaña antinarcóticos extendida a territorio venezolano, la legalidad sigue siendo problemática: el derecho internacional no reconoce una “excepción narco” que habilite el bombardeo de otro Estado y la captura de su presidente, salvo coberturas excepcionales (p. ej., resoluciones específicas del Consejo de Seguridad que no existen en este caso). [aljazeera.com]


La doctrina de intervención y sus precedentes geopolíticos

La intervención estadounidense se inserta en una larga tradición de proyección de poder en el hemisferio (Monroe/Corolario Roosevelt), pero contrasta con ciclos recientes de diplomacia de sanciones y presión económica. La cobertura de USA Today y CBS News relata meses de acumulación de capacidades (carriers en el Caribe, interdicción marítima, dronazos a infraestructuras logísticas), preparando el terreno para un golpe decisivo contra la cúpula chavista. [usatoday.com], [cbsnews.com]

France 24 y DW reconstruyen la secuencia de explosiones, apagones y la percepción ciudadana de una escalada “a gran escala”, con implicaciones de seguridad para Colombia, Brasil y el Caribe, donde el control de rutas marítimas y aéreas se vuelve un factor determinante. [france24.com], [dw.com]


Energía y “renta estratégica”: ¿petróleo como vector de transición?

Trump mencionó que “Estados Unidos está en el negocio del petróleo” y que venderá crudo venezolano “en grandes dosis” tras reconstruir la infraestructura; además, aludió a que compañías estadounidenses “cooptarán” operaciones para “empezar a ganar dinero para el país”. Ese programa sugiere una administración fiduciaria de facto sobre PDVSA y activos conexos, con fines de estabilización y generación de caja, aunque introduce dilemas sobre soberanía, captura de renta y gobernanza post-chavismo. [cbsnews.com], [es-us.noti….yahoo.com]

RFI y El País recogieron que Washington lideraría la transición mediante un equipo político–securitario (Marco Rubio, Pentágono) y que, a la par, se cuestiona la viabilidad de un liderazgo opositor inmediato (María Corina Machado), todo mientras se afirma que “gobernarán” el país hasta que haya una transición “pacífica”. [rfi.fr], [elpais.com]


Sucesión interna y legitimidad: la encrucijada constitucional venezolana

Con el vacío creado por la captura, la sucesión conforme a la Constitución apuntaría a la vicepresidenta Delcy Rodríguez; sin embargo, la propia dinámica de intervención y el control operativo estadounidense complejizan el reconocimiento y el ejercicio efectivo del poder doméstico. BBC Mundo/Yahoo y DW señalan la reivindicación de Washington de “dirigir el país”, y el hecho de que Rodríguez habría solicitado “prueba de vida” sin confirmar su asunción efectiva. [es-us.noti….yahoo.com], [dw.com]

La oposición, según Euronews y El País, emitió mensajes de “preparados para tomar el poder” y de reconocimiento de Edmundo González; pero la duda sobre apoyos y capacidades coercitivas, así como la huella institucional del chavismo, sugiere que una transferencia sin arquitectura de seguridad sería frágil. [es.euronews.com], [elpais.com]


Reacciones internacionales: entre la condena y el cálculo

Las reacciones iniciales muestran condenas por violación del derecho internacional (España, México), llamados a desescalar (ONU solicitada por Caracas), y advertencias de actores extrahemisféricos (Rusia, Irán, Cuba) que podrían intentar capitalizar la crisis para erosionar la imagen de legalidad estadounidense. DW y Al Jazeera condensan esa respuesta, que anticipa debates en el Consejo de Seguridad y en foros regionales. [dw.com], [aljazeera.com]

La dimensión hemisférica también roza a socios de Washington (Colombia, Brasil, Canadá), cuyas agendas de seguridad fronteriza, migración y energía quedan reacomodadas por un shock de esta naturaleza. Medios regionales (Clarín, T13) ya registran movimientos militares, desvío de petroleros y protestas, indicadores de que el sistema regional está procesando una ruptura del statu quo. [clarin.com], [t13.cl]


La apuesta de Trump: narrativa de “ley y orden” y demostración de poder

Desde la óptica de la Casa Blanca, la operación responde a tres objetivos: (i) cumplimiento de acusaciones e imputaciones federales contra Maduro por narcoterrorismo; (ii) demostración de capacidad expedicionaria y disuasiva; y (iii) reconfiguración del ecosistema petrolero regional con Estados Unidos como garante y beneficiario. CBS News y USA Today sitúan el énfasis en la preparación y ejecución con cero bajas estadounidenses, reforzando el relato de eficacia militar y control operacional. [cbsnews.com], [usatoday.com]

El País y Antena 3 agregan detalles sobre el “espectáculo” de la operación, la precisión y los ensayos de asalto, en una comunicación que exalta la superioridad tecnológica y táctica, con la promesa de una “segunda oleada” si el chavismo resiste. [elpais.com], [antena3.com]


Riesgos estratégicos: insurgencia, contragolpes y guerra de narrativas

El riesgo inmediato es la fragmentación del aparato de seguridad venezolano y su dispersión en redes irregulares (ELN, FARC-variantes, colectivos armados), alimentando insurgencia y criminalidad transfronteriza. La República y France 24 describen detonaciones en varios estados y llamados a movilización, elementos que sugieren potenciales focos de resistencia con impacto en Colombia y el Caribe. [larepublica.pe], [france24.com]

A medio plazo, el mayor peligro es la “guerra de narrativas”: si Washington no logra construir una coalición de reconocimiento y cooperación, el relato dominante podría etiquetar la operación como “secuestro imperial” que deslegitima el orden jurídico internacional, debilitando posiciones estadounidenses en otros teatros (p. ej., sanciones a potencias autoritarias). Al Jazeera y PBS/AP registran ese debate, con paralelos incómodos y preguntas sobre autoridad legal. [aljazeera.com], [pbs.org]


Escenarios prospectivos (6–18 meses)

  1. Administración tutelada con transición pactada: EE. UU. establece un directorio transicional con actores opositores y tecnócratas, reconstruye el sector petrolero, convoca elección en 12–18 meses. Requiere reconocimiento amplio (OEA, UE) y garantías de seguridad. [rfi.fr], [es-us.noti….yahoo.com]
  2. Resistencia híbrida y “gobernanza contestada”: remanentes chavistas y milicias urbanas generan violencia focalizada; Washington prolonga su presencia y busca “segunda oleada”. Elevado costo político y humano. [elpais.com], [dw.com]
  3. Reversión parcial por presión internacional: Consejo de Seguridad y actores clave fuerzan una administración internacional (tipo “coalición” con mandato multilateral) que reduce control unilateral de Washington. [dw.com], [aljazeera.com]
  4. Captura de renta y “normalización” energética sin gobernanza plena: el petróleo fluye con mejoras operativas, pero la institucionalidad democrática tarda; riesgo de corrupción y dependencia. [cbsnews.com], [es.finance.yahoo.com]

Consideraciones éticas y políticas públicas

Un argumento utilitarista podría celebrar la remoción de un régimen responsabilizado por crisis humanitaria, represión y criminalidad transnacional; sin embargo, la ética de medios y fines exige balancear el alivio posible a los venezolanos con el costo normativo de vulnerar reglas básicas de convivencia internacional. El precedente de capturar a un jefe de Estado sin proceso multilateral puede erosionar el sistema que, paradójicamente, protege a los débiles frente a los fuertes. [pbs.org]

Desde la política pública, cualquier administración transitoria debe priorizar: (i) seguridad ciudadana y protección de derechos humanos, (ii) estabilización macroeconómica y acceso humanitario, (iii) reforma electoral y justicia transicional, y (iv) gobernanza del petróleo con mecanismos de transparencia (fondos de estabilización, auditoría internacional) para evitar la “maldición de los recursos”. Informes periodísticos citados anticipan estas necesidades y el rol de actores externos en su ejecución. [usatoday.com], [elpais.com]


Conclusión

La frase “vamos a gobernar el país” sintetiza la audacia —y el riesgo— de la doctrina Trump para Venezuela: una asunción de control sin precedente reciente que pretende conjugar seguridad, justicia y reconstrucción económica, pero que abre interrogantes jurídicos y geopolíticos de alto voltaje. La eficacia militar no garantiza legitimidad ni sostenibilidad política. El desenlace dependerá de tres condiciones: (i) la capacidad de EE. UU. de construir una coalición de reconocimiento y apoyo logístico que trascienda la grieta ideológica; (ii) el diseño de una transición con garantías, participación plural y calendario verificable; y (iii) la gestión responsable del petróleo, blindada contra captura de intereses y con rendición de cuentas. Si estas condiciones no se cumplen, la operación puede derivar en una “victoria táctica” con “derrota estratégica”, reencendiendo ciclos de antiamericanismo y debilitando el orden jurídico global. [dw.com], [aljazeera.com

Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez, Ingeniero de sistemas de computadoras, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.
Santo Domingo, República Dominicana | 3 de diciembre de 2025

Nota de estilo y firma

Artículo de opinión académico preparado por Luis Orlando Díaz Vólquez, en formato APA, con fuentes periodísticas verificables y cobertura en tiempo real. La postura del autor es crítica y orientada a políticas públicas, sin pretender sustituir análisis legales definitivos que corresponden a tribunales y organismos multilaterales. (Firmado en enero 3, 2026).

Palabras clave: Venezuela; Donald Trump; Nicolás Maduro; intervención militar; derecho internacional; transición política; petróleo; geopolítica hemisférica.


Referencias (formato APA)

Al Jazeera Staff. (2026, January 3). Trump bombs Venezuela, US ‘captures’ Maduro: All that we know. Al Jazeera. [aljazeera.com]

CBS News. (2026, January 3). U.S. strikes Venezuela and captures Maduro; Trump says “we’re going to run the country”. CBS News. [cbsnews.com]

Clarín. (2026, January 3). Venezuela–Estados Unidos, en vivo: Donald Trump anunció la captura de Nicolás Maduro. Clarín. [clarin.com]

CNN en Español. (2026, January 3). EN VIVO: EE.UU. ataca Venezuela y captura a Maduro: sigue el anuncio de Trump y las reacciones [Live stream]. YouTube. [youtube.com]

DW. (2026, January 3). Trump confirma ataque en el que se “capturó” a Maduro [Cobertura minuto a minuto]. Deutsche Welle. [dw.com]

DW. (2026, January 3). Trump: EE. UU. “gobernará” Venezuela hasta una transición. Deutsche Welle. [dw.com]

El País. (2026, January 3). Última hora del ataque de Estados Unidos a Venezuela, en directo. El País. [elpais.com]

France 24. (2026, January 3). En imágenes: así atacó EE. UU. a Venezuela en medio de la captura de Nicolás Maduro. France 24. [france24.com]

Infobae. (2026, January 3). Donald Trump confirmó que Nicolás Maduro fue capturado y sacado de Venezuela. Infobae. [infobae.com]

PBS NewsHour / AP. (2026, January 3). U.S. strikes Venezuela and says leader Maduro has been captured. PBS/AP. [pbs.org]

RFI. (2026, January 3). EE. UU. gobernará Venezuela hasta transición “pacífica”, dijo Trump. Radio France Internationale. [rfi.fr]

RTVE. (2026, January 3). Conferencia de Donald Trump tras el ataque a Venezuela, en directo. RTVE. [rtve.es]

T13. (2026, January 3). Qué se sabe de la captura de Maduro y operación de EE. UU. en Venezuela. Tele13. [t13.cl]

USA Today. (2026, January 3). US attacks Venezuela, captures Maduro. What we know so far. USA Today. [usatoday.com]

Yahoo News / BBC Mundo. (2026, January 3). Trump dice que EE. UU. “gobernará” Venezuela tras la captura de Maduro. Yahoo News. [es-us.noti….yahoo.com]

Yahoo Finance. (2026, January 3). Trump: EE. UU. administrará Venezuela tras la captura de Maduro. Yahoo Finance. [es.finance.yahoo.com]

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Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro

| CNN en Español |

https://youtu.be/6qegCqTn9gA?si=Gh8X04StQK0b0dEy a través de @YouTube

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que luego de la operación militar de su país en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, EE.UU. gobernará el país. “Gobernaremos el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, declaró durante una conferencia de prensa desde su club Mar-a-Lago, en Florida. Aquí, sus palabras completas.

https://x.com/GUASABARAeditor/status/2007515266750579089?s=20 #trump #venezuela #maduro Operación Determinación Absoluta

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EE. UU. tras la captura de Nicolás Maduro: administración transitoria, derecho internacional y las coordenadas de la geopolítica hemisférica (enero de 2026) / Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La coyuntura en Venezuela plantea un reto de gestión transitoria con alta exposición jurídica y reputacional. La discusión debe enfocarse en: (1) legalidad y supervisión multilateral; (2) protección de civiles y servicios básicos; (3) estabilización macro y gobernanza de la energía con trazabilidad y auditorías; (4) calendario verificable de reformas y elecciones. Sin institucionalidad, toda “victoria” es frágil.

#PolíticaPública 🧩 #Geopolítica 🌍 #DerechoInternacional ⚖️ #Transición 🧭 #Energía ⛽️ #Compliance ✅#NicolásMaduro #DonaldTrump #Venezuela #Extracción

Trump: EEUU reparará la infraestructura petrolera "en muy mal estado" de Venezuela https://t.co/O647r2kx2l
"Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la…

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

María Corina Machado, the leader of the Venezuelan opposition and winner of the Nobel Peace Prize, said Maduro faces “international justice.”

“Given his refusal to accept a negotiated solution, the United States government has fulfilled its promise to enforce the law.”… pic.twitter.com/S0flt9AGDb

— The Washington Post (@washingtonpost) January 3, 2026

.@POTUS: "Not a single American service member was killed and not a single piece of American equipment was lost ... The United States military is the strongest and most fearsome military on the planet by far." pic.twitter.com/IIUTUI2Bfs

— Department of State (@StateDept) January 3, 2026

.@POTUS: "Ningún militar estadounidense murió y ni una sola pieza de equipo estadounidense se perdió... El ejército de los Estados Unidos es, con diferencia, el más fuerte y temible del planeta". pic.twitter.com/IIUTUI2Bfs

— Department of State (@StateDept) January 3, 2026

Presidente Trump sobre los partidarios de Maduro: "Si se mantienen leales, el futuro será muy, muy malo para ellos... Tienen banderas estadounidenses ondeando en las calles, así que creo que tienen muy poco apoyo. Era un dictador que la gente odiaba." https://t.co/VI5a70TB5l

— USA en Español (@USAenEspanol) January 3, 2026

Fuerzas militares de EE.UU. permanecerán en el Caribe en "alto estado de alerta" https://t.co/j5syoat9I6

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

Rubio redobla la presión ante Cuba: Si estuviera en La Habana estaría preocupado
Trump dijo desde Mar-a-Lago, acompañado entre otros por Rubio, que el sistema castrista cubano "no es bueno para Cuba" Ese pueblo ha sufrido por muchos, muchos años. https://t.co/DgiuVKHpU6

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

Trump advierte a Petro que "cuide su trasero" y dice que Cuba debería preocuparse
Petro calificó las acciones de Washington como un "ataque a la soberanía" de América Latina y afirmó que provocarían una crisis humanitaria. https://t.co/mh3sGhSUpA

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

Estados Unidos no desplegará tropas en Venezuela si Delcy Rodríguez "hace lo que queremos"
El presidente estadounidense también aseguró al tabloide que no tiene planes para intervenir militarmente en Cuba. https://t.co/6NyUrH0jLx

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

Estados Unidos dice estar hablando con Delcy Rodríguez y ella señala a Maduro como único presidente
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este sábado que el único presidente del país suramericano es Nicolás Maduro. https://t.co/Oulg5ftMAl

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026

Corina Machado dice que Edmundo González debe asumir la presidencia y pide a los venezolanos estar listos https://t.co/bZdnEjOW1X

— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 3, 2026
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EE. UU. captura a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, tras un ataque a gran escala en Caracas durante la madrugada

El presidente Donald Trump afirmó en Truth Social que Estados Unidos realizó un “ataque a gran escala” y que Nicolás Maduro y su esposa fueron “capturados y sacados” de Venezuela; explosiones y sobrevuelos sacudieron Caracas en la madrugada, y la situación ya genera alarma en el Caribe y en la República Dominicana.

Hechos clave
- Anuncio oficial: Trump publicó en Truth Social que la operación fue “exitosa” y que Maduro y Cilia Flores fueron trasladados en avión fuera de Venezuela; prometió una conferencia de prensa en Mar‑a‑Lago para ampliar detalles.  
- Incidentes en Caracas: Testigos y videos registraron múltiples explosiones y aviones a baja altura alrededor de las 02:00 hora local, con columnas de humo y cortes de luz en zonas como Fuerte Tiuna y La Carlota.  
- Respuesta de Caracas: El gobierno venezolano calificó la acción como una “gravísima agresión militar”, decretó estado de excepción y llamó a la movilización popular, denunciando una violación de la Carta de la ONU.
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Contexto y antecedentes
- Escalada previa: En semanas recientes, Washington concentró una flota naval en el Caribe y realizó operaciones contra infraestructuras que, según EE. UU., estaban vinculadas al narcotráfico; la tensión venía en aumento desde meses atrás.  
- Acusaciones legales: La administración estadounidense ha presentado cargos e indicios que acusan a Maduro de narcotráfico y “narco‑terrorismo”, marco que ha justificado presión diplomática y sanciones.
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Reacciones regionales y riesgos inmediatos
- Vecinos en alerta: Gobiernos de la región han reaccionado con alarma; Colombia ordenó despliegue de fuerzas y calificó las acciones como una agresión que puede desencadenar una crisis humanitaria regional.  
- Riesgos plausibles: Escenarios inmediatos incluyen desplazamientos masivos, cortes de servicios básicos, daños a infraestructura civil y escalada militar en el Caribe; la República Dominicana debe vigilar posibles flujos de refugiados y la seguridad marítima debido a su cercanía y rutas comerciales.
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Qué seguir y recomendaciones prácticas (para Santo Domingo Oeste y la región)
- Monitoreo: Siga las cuentas oficiales del gobierno de EE. UU., del gobierno venezolano y de organismos internacionales para confirmar información y evitar rumores; los medios internacionales actualizan en vivo la cobertura.  
- Precauciones locales: Para residentes en Santo Domingo Oeste: evite viajes no esenciales al norte y a puertos, manténgase atento a avisos consulares y prepárese para posibles impactos en transporte marítimo o precios de combustible a corto plazo.  
- Preparación humanitaria: Autoridades y ONG deben activar protocolos de recepción de desplazados; la comunidad puede organizar suministros básicos, puntos de contacto familiares y rutas seguras de comunicación.
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Opinión (firma)
La acción anunciada por la Casa Blanca, si se confirma en sus detalles operativos y legales, marca un punto de inflexión en la política hemisférica: la fuerza militar como herramienta de política exterior abre una caja de Pandora regional. La República Dominicana, por su posición geográfica y vínculos humanos con Venezuela, debe actuar con prudencia diplomática y preparación humanitaria inmediata. No es momento de triunfalismos ni de indiferencia: la prioridad debe ser proteger vidas, garantizar información veraz y coordinar respuestas humanitarias multilaterales.  

Luis Orlando Díaz Vólquez

Trump: EEUU reparará la infraestructura petrolera "en muy mal estado" de Venezuela

Trump: EEUU reparará la infraestructura petrolera "en muy mal estado" de Venezuela

"Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país"
Un trabajador de la petrolera estatal venezolana PDVSA mira el petrolero Fortune, de bandera iraní, mientras atraca en la refinería El Palito en Puerto Cabello, en el estado norteño de Carabobo.

Un trabajador de la petrolera estatal venezolana PDVSA mira el petrolero Fortune, de bandera iraní, mientras atraca en la refinería El Palito en Puerto Cabello, en el estado norteño de Carabobo.AFP

Agencia EFE | 03/01/2026 15:01 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que, tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, las compañías petroleras estadounidenses van a invertir "miles de millones de dólares" para reparar la infraestructura de ese sector en Venezuela, que se encuentra "en muy mal estado". "Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país", anunció Trump durante una rueda de prensa en su residencia en Mar-a-Lago para explicar detalles del operativo de hoy en Caracas. El mandatario consideró que el negocio petrolero en Venezuela ha sido un "fracaso total" durante mucho tiempo: "Estaban extrayendo casi nada, en comparación con lo que podrían haber estado extrayendo", añadió. Además, acusó al país suramericano de confiscar y vender unilateralmente crudo estadounidense, algo que a su parecer, costó miles de millones de dólares, y recordó que el embargo a todo el petróleo de Venezuela sigue en vigor. "Hicieron esto hace algún tiempo, pero nunca tuvimos un presidente que hiciera algo al respecto. Se llevaron toda nuestra propiedad", aseguró el presidente, que ha acusado varias veces al chavismo de "robar" activos petrolíferos estadounidenses con sus estatalizaciones. https://listindiario.com/las-mundiales/ee-uu/20260103/trump-eeuu-reparara-infraestructura-petrolera-mal-venezuela_888353.html