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lunes, 6 de septiembre de 2021

Prejuicio descalificador | por GUIDO GÓMEZ MAZARA @ggomezmazara

Prejuicio descalificador

Prejuicio descalificador

Guido Gómez Mazara  

OPINIÓN / 27 agosto, 2021

El argumento esencial que se estructuró alrededor del PRD, hoy PRM, y sus respectivas gestiones exhiben una carga venenosa: no tienen destrezas en el desempeño y los gobiernos están sellados por una fatalidad histórica. Lo cierto es que las grandes falencias del modelo democrático nuestro no pueden divorciarse de las características de sus gobernantes que, en el caso específico, desde las primeras elecciones de 1962 resulta indispensable consignar un dato devastador porque han sido “otros” los que por mayor tiempo han gobernado el país.

Es decir, el sello descalificador y fuente de incapacidad respecto del eficiente ejercicio en el sector oficial se interpreta de manera antojadiza en materias como corrupción, desigualdad, pobreza, institucionalidad y empleo. Y en buena justicia, casi siempre, las razones que producen la sustitución de una fuerza electoral en el poder están asociadas a las ideas que se hacen los ciudadanos sobre el desempeño. Por eso, construir la noción de aptos para las tareas administrativas en el ámbito de lo público, sin que los resultados generen entusiasmo en la sociedad, constituye una de las tantas ironías del bestiario político dominicano

Cuando la mayoría de los electores apostaron al cambio en las elecciones del año 2000, una parte del voto crítico al PLD podría reflexionar alrededor de las tareas pendientes y los desafíos económicos en medio de una crisis sanitaria que se transformó en un proceso recesivo, capaz de desafiar las autoridades financieras, y caldo de cultivo de un prejuicio en la fundamentación del descrédito, abonado por las experiencias de la poblada de 1984 y crisis bancaria durante la gestión 2000-2004.

Un covid 19 transformando al mundo y colocándonos en el dilema entre salud y apertura de la actividad comercial, representó una prueba de fuego para las autoridades oficiales. Ahora bien, retos como reducir el impacto negativo en el aparato productivo, en lo relativo a la Peste Porcina Africana (PPA), creando modalidades de aminorar las funestas consecuencias en el sector porcino, establecen las bases para un desempeño efectivo, y materia prima que derrote la argumentación de impericia, con carga de descalificación artera, nacida en los labios de adversarios seducidos por la tesis de poseer el monopolio del talento y la capacidad en la arena pública. Hacerlo bien, en medio de una situación de recuperación de las finanzas públicas, envía una señal alentadora y prueba de ello debe ser el incremento en las reservas internacionales, la recuperación del 85% del empleo perdido en la pandemia, recomprar  49% de las acciones de REFIDOMSA, esto llena de aliento a los que creemos que los logros  necesitan impactar en los bolsillos y estómagos.                   

GUIDO GÓMEZ MAZARA


https://hoy.com.do/prejuicio-descalificador/

jueves, 18 de marzo de 2021

Gobernar luego del PLD _ por Eddy Olivares Ortega

Por El Nacional 18/03/2021 

 SUFRAGIO 

Gobernar luego del PLD

La necesidad de la existencia del gobierno se encuentra válidamente justificada en la reconocida obra El poder, del filósofo inglés Bertrand Russell, quien sostiene que “sin él, solamente un pequeño porcentaje de la población de los países civilizados puede esperar sobrevivir y ello en un estado lamentable de privaciones.

Pero por otro lado, el gobierno implica desigualdades en el poder y los que tienen mayor poder pueden utilizarlo para conseguir sus deseos en oposición a los de la generalidad de los ciudadanos”.

En ese sentido, en su obra La transformación de la política, Daniel Innerarity nos recuerda que “se eligen los gobiernos, no los pueblos”, reconociendo, a seguidas, que “esta evidencia no resulta tan clara en la práctica, pues con frecuencia se gobierna lamentando tener enfrente un destinatario tan poco comprensible con la dificultad de la tarea”.

A decir del referido autor, “Bertolt Brecht parodió esta circunstancia en la figura de un gobierno que, decepcionado por el pueblo que le había tocado en suerte, deliberaba sobre la posibilidad de disolverlo y elegir uno nuevo”.

Sin embargo, estos juicios no guardan relación alguna con el ejemplar comportamiento del pueblo dominicano frente al gobierno, al cual, tradicionalmente, le brinda su apoyo incondicional durante el primer año de gestión.

No se puede negar que la sociedad del Internet ha transformado la opinión pública y convertido la política en mucho más compleja que en el pasado.

No obstante, en su esencia, se trata de la misma opinión pública que desde antes de Rousseau expresaba juicios morales coincidentes con la política, pero que, en la actualidad, más que por los tradicionales medios de comunicación de los grupos de poder, se forma libremente bajo el influjo de los incansables internautas que navegan sin barreras por las redes sociales.

Todo esto tiene un innegable impacto en la gobernanza, la cual se complica más cuando el gobierno se torna temeroso ante los disparos que le son lanzados desde las redes.

Pero el elemento más perjudicial es el de los dieciséis años consecutivos de gobierno hegemónico del Partido de la Liberación Dominicana, durante los cuales hicieron reformas a su conveniencia, para eternizar su influencia en la administración pública, por encima de la voluntad popular.

Una muestra de lo anterior es el control sobre la Suprema Corte de Justicia y el Ministerio Público, cuya inmensa mayoría de integrantes, incluidos los Procuradores Fiscales, han tenido o mantienen vínculos con los partidos de la Liberación Dominicana y Fuerza del Pueblo.

Como si todo esto fuera poco, el PLD legisló para su beneficio, al modificar o crear normas, con el objetivo de asegurar la inamovilidad y permanencia en sus cargos de los titulares de varias instituciones descentralizadas, más allá del mandato constitucional de Danilo Medina.

A lo anterior se agrega la incorporación de miembros y relacionados del PLD a la carrera administrativa, sin haber cumplido con requisitos tales como participar y superar la prueba en un auténtico concurso de mérito, público y abierto.

Finalmente, después de 16 años de hegemonía peledeista, ha llegado el momento de realizar grandes cambios, incluida la designación en la administración de los miembros del Partido Revolucionario Moderno, a fin de hacer realidad la materialización de una transición en la que primen los ideales del socialismo democrático.

https://elnacional.com.do/sufragio-328/

Por: Eddy Olivares Ortega
ej.olivares@hotmail.com

domingo, 3 de marzo de 2019

La vigencia del Socialismo Democrático | En plural | Yvelisse Prats Ramírez De Pérez @YvepraPrats

EN PLURAL

La vigencia del Socialismo Democrático

(2 de 2)

Puntos de vista sábado, 02 de marzo de 2019
  • La vigencia del Socialismo Democrático
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
El tiempo pasa, y pesa.
Han pasado muchos años desde que el MPD desafió a Trujillo proclamando un nuevo orden social, el comunismo.
Varios años más tarde, se fundó el Partido Revolucionario Social Cristiano, que proclamó una ideología basada en la doctrina social de la iglesia. El partido Reformista, el de Balaguer, lo asumió también y lo incluyó en su nombre.
En la UASD de los tiempos heroicos, los grupos estudiantiles debatían a veces con violencias las dos ideologías, leyendo a Mao Tse Tung en su librito rojo o a Jacques Maritain y las encíclicas papales.
En 1978 llegó al país, y un importante partido, el PRD, se adhirió a ella, la doctrina del Socialismo Democrático, que Peña Gómez introdujo.
Ahora, en esta posmodernidad que ha barrido valores y certezas, los partidos políticos dominicanos rehúyen, como el diablo a la cruz, hablar de ideologías. Es más, en muchas de los discursos de sus dirigentes se olfatea el mefítico olor del neoliberalismo, que niega la ideología para quedarse como única, asumiendo el Mercado como dogma.
El PRM, partido en el que milito, tiene el coraje de mantener en sus estatutos el Socialismo Democrático como ideología de nuestra organización.
Sin embargo, no todos la conocen, y la agitación de consolidar la organización de un partido joven, no ha favorecido que la difundamos como deberíamos.
¿Qué es, cuáles son sus características, cuáles son sus sujetos, y cuáles cambios pretende?
En primer lugar, el Socialismo Democrático no es un dogma. La inevitabilidad de los cambios obliga a sus adaptaciones en función de la especificidad del tiempo, el lugar y la cultura histórica que lo condicionen. En segundo lugar, es una ideología que plantea transformaciones socioeconómicas, en forma progresivas o sea procesualmente. Las revoluciones violentas no están de moda y el Socialismo Democrático no es una utopía, sino un planteamiento programático que avanza, sin cansarse, pero con estrategias factibles y definidas.
En tercer lugar, y este aspecto creo que no ha sido claramente explicado y comprendido, el conjunto de protagonistas que construyen y gestionan un modelo Socialista Democrático de Estado, es variopintos.
Participan en las varias capas sociales y a diferencia del “socialismo real”, o sea, el comunismo, no hay un antagonismo frontal entre burgueses y proletarios, sino que el empresariado con visión nacional participa, junto al sector de intelectuales orgánicos, profesionales, maestros, estudiantes, trabajadores de cuello blanco, en fin, que conforman, en República Dominicana, una clase media que va deteriorándose en los últimos tiempos.
El Socialismo Democrático tiene características que se aprecian en diferentes planos. En un articulo de 800 palabras no pueden enunciarse en detalle, elijo las que creo más significativas y definitorias del Socialismo Democrático.
Parto de una definición aproximada: El Socialismo Democrático es una ideología basada en valores humanísticos, que integran a la democracia política representativa, la democracia económica y la social, constituyendo la llamada democracia participativa o, como la calificó Rodrigo Borja, democracia TRIDIMENSIONAL. Responde así a la nueva categoría de los derechos de 2da, 3era. y hasta 4ta. generación.
Entre sus fundamentos están la construcción de un Estado democrático socialmente responsable; la sustentación del pluralismo ideológico y partidario y la alternabilidad en el poder; el apoyo y promoción de los principios de libertad, igualdad, justicia social, solidaridad y fraternidad.
También propugna porque el Estado actúe como un nivelador de las desigualdades sociales, por lo que debe responsabilizarse de ofrecer servicios con calidad para satisfacer los llamados derechos básicos inherentes a la condición de ciudadanos/as.
El Socialismo Democrático apoya y promueve la independencia coordinada de los poderes: ejecutivo, legislativo, judicial y electoral y rechaza todo tipo de dictadura.
El concepto de desarrollo en la ideología del Socialismo Democrático, que parte de su visión humanista, coloca al ser humano en el centro de los procesos como actor y beneficiario predominante partiendo de las satisfacciones de necesidades tangibles e intangibles propiciando que las personas trasciendan lo puramente económico y lo conduzcan a ser más, no a tener más.
El Socialismo Democrático plantea el cambio social, económico y cultural con libertad, y no el cambio social en lugar de la libertad. Justicia social con libertad y no libertad sin justicia social.
En el Socialismo Democrático la solidaridad es un factor esencial de la democracia. Como individuos pertenecientes a la misma especie dependemos los unos de los otros y nos debemos apoyo mutuo. En tal virtud promueve y practica la cooperación recíproca consciente, tanto a nivel nacional como internacional, superando los objetivos individuales, para hacer respetar la dignidad y la libertad de los seres humanos y garantizar las aspiraciones de todos a una vida mejor.
Falta mucho más por argumentar, persuadir. Pero se acabó mi espacio. ¿Me permitirán una pequeña trampa? Con otros títulos escribiré más sobre Socialismo Democrático.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/03/02/555771/la-vigencia-del-socialismo-democratico
ARTÍCULO RELACIONADO 

Vigencia del socialismo democrático | Yvelisse Prats Ramírez de Pérez | EN PLURAL @YvepraPrats

(1 de 2) 
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
No se exactamente si Duarte, Sánchez y Mella usaron en sus documentos que escribían, y en sus arengas patrióticos, la palabra doctrina.
De lo que estoy segura es de que hicieron lo que hicieron aferrados a una fe sin desmayo en la bondad y en la factibilidad de nuestra independencia.
Guardando las enormes distancias que el respeto y la veneración me imponen, a mí me pasa lo mismo, desde que intuí que este país fundado por los trinitarios merecía un sistema social, económico y político que superara los carcomidos moldes de una democracia “representativa” que disfraza en el carnaval de las elecciones su profunda injusticia.
Pensé que la independencia formal, la soberanía ante otras naciones, no era suficiente, sentí que podía ampliarse y mi convencimiento y mi esperanza anclaron en un modelo posible, cuando conocí, y estudié, la ideología del socialismo democrático.
Aún rompo lanzas por él, frente al enemigo de un neoliberalismo cuyos aromas no han logrado quebrar mis certidumbres. Soy moderna, no posmoderna, y sigo creyendo que vale la pena luchar por los valores, que la historia existe, y que las ideologías, entre ellas la mía, seguirán vigentes pese a Fukuyama y Hayek.
Como toda enamorada, desde que me prende el socialismo democrático a través de mis relaciones con la fundación Friedrich Ebert, quise conocerlo más.
Pasé, de leer obras sobre la evolución y tipologías del socialismo, su versión socialdemócrata europea, a explorar textos enraizados en la realidad de nuestro continente, José Carlos Mariátegui y sus “Siete ensayos sobre la realidad peruana” me convencieron de que el modelo europeo, surgido en una etapa de desarrollo y crecimiento económico no podía aplicarse en América Latina, cuya economía sigue siendo mayoritariamente la exportación agro-minera, con casi inexistente desarrollo industrial.
Al no haber prácticamente empresas no habrá tampoco trabajadores proletarios, la explotación se daba entre otras capas sociales, más diversas, entre las cuáles el campesinado y los busca vida libres, o sea, el chiripero de Juan Bosch, junto a la población que era y sigue siendo, los sin-sin, sin educación y sin trabajo.
Ese revoltijo confuso de clases obligó a los pensadores de izquierda que no eran comunistas radicales a buscar y difundir una nueva modalidad de socialismo aplicable a países subdesarrollados.
Se amplió el abanico de los protagonistas, admitiendo entre ellos a intelectuales, profesores, estudiantes. En universidades como las de Santiago de Chile, las de Uruguay y las de Córdoba, surgen acciones y tesis que se adelantan a las propuestas de las ideologías tradicionales.
Una versión del socialismo, limado en sus ariscas más duras, basada en las condiciones históricas y culturales de nuestro continente, se fue construyendo: socialismo democrático. Lo definió Rodrigo Borja al referirse a su país, construido “con barro ecuatoriano”.
Años después, José Francisco Peña Gómez, temprano descubridor y activo propulsor del socialismo democrático, presentó su tesis del Gobierno Compartido, una adaptación criolla de los postulados de esa ideología, que se empezó a conocer y a difundir en nuestro país desde la primera Escuela de Cuadros que el PRD, partido que lideraba Peña Gómez entonces, abrió, con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert, en 1978. Yo dirigí esa Escuela y aprendí cada vez más sobre esta ideología que sigue siendo la mía.
Creo que es factible y necesario que el socialismo democrático puede aplicarse en República Dominicana cuando un partido se atreva a desafiar la abulia y el mecanicismo de seguir ofreciendo en campañas cuernos de la abundancia, para luego, retornar a la injusticia, la desigualdad y el manejo indecoroso de los fondos públicos.
Pienso que este partido que es mi PRM, debe explicarlo convincentemente para que lo asuman, sin miedo ni reservas, las distintas capas sociales, lo impulsarán primero para convertirlo en votos, ya luego para aplicarla desde el gobierno.
Me arriesgo a parecer una vieja cotorra impertinente, repitiendo en mi próximo En Plural y aterrizando lo más posible el armazón teórico de ese socialismo democrático en el que creo, como deben creer y han creído, los que a lo largo de nuestra historia americana, rebozada de obstáculos y apostasías, se han mantenido fieles a una idea, para hacerla concreción, en un modelo socioeconómico progresista.
El próximo sábado, espero machacar como vieja maestra que soy, un En Plural que defina y apróxime los perfiles del socialismo democrático, adaptado para el aquí y ahora de nuestro país.
Yo tengo fe y amor puesto en él y sé que cuando muchos más lo conozcan, una gran y poderosa versión actualizada de la Sociedad La Trinitaria, se nucleará alrededor del partido que lo sustente, y lo honre, igual que en febrero de 1844, muchos dominicanos se unificaron para lograr nuestra independencia.
Hasta el próximo sábado.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/02/23/554762/vigencia-del-socialismo-democratico

lunes, 25 de febrero de 2019

Vigencia del socialismo democrático | Yvelisse Prats Ramírez de Pérez | EN PLURAL @YvepraPrats

Puntos de vista sábado, 23 de febrero de 2019

EN PLURAL

Vigencia del socialismo democrático

(1 de 2) 

  • Vigencia del socialismo democrático
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
No se exactamente si Duarte, Sánchez y Mella usaron en sus documentos que escribían, y en sus arengas patrióticos, la palabra doctrina.
De lo que estoy segura es de que hicieron lo que hicieron aferrados a una fe sin desmayo en la bondad y en la factibilidad de nuestra independencia.
Guardando las enormes distancias que el respeto y la veneración me imponen, a mí me pasa lo mismo, desde que intuí que este país fundado por los trinitarios merecía un sistema social, económico y político que superara los carcomidos moldes de una democracia “representativa” que disfraza en el carnaval de las elecciones su profunda injusticia.
Pensé que la independencia formal, la soberanía ante otras naciones, no era suficiente, sentí que podía ampliarse y mi convencimiento y mi esperanza anclaron en un modelo posible, cuando conocí, y estudié, la ideología del socialismo democrático.
Aún rompo lanzas por él, frente al enemigo de un neoliberalismo cuyos aromas no han logrado quebrar mis certidumbres. Soy moderna, no posmoderna, y sigo creyendo que vale la pena luchar por los valores, que la historia existe, y que las ideologías, entre ellas la mía, seguirán vigentes pese a Fukuyama y Hayek.
Como toda enamorada, desde que me prende el socialismo democrático a través de mis relaciones con la fundación Friedrich Ebert, quise conocerlo más.
Pasé, de leer obras sobre la evolución y tipologías del socialismo, su versión socialdemócrata europea, a explorar textos enraizados en la realidad de nuestro continente, José Carlos Mariátegui y sus “Siete ensayos sobre la realidad peruana” me convencieron de que el modelo europeo, surgido en una etapa de desarrollo y crecimiento económico no podía aplicarse en América Latina, cuya economía sigue siendo mayoritariamente la exportación agro-minera, con casi inexistente desarrollo industrial.
Al no haber prácticamente empresas no habrá tampoco trabajadores proletarios, la explotación se daba entre otras capas sociales, más diversas, entre las cuáles el campesinado y los busca vida libres, o sea, el chiripero de Juan Bosch, junto a la población que era y sigue siendo, los sin-sin, sin educación y sin trabajo.
Ese revoltijo confuso de clases obligó a los pensadores de izquierda que no eran comunistas radicales a buscar y difundir una nueva modalidad de socialismo aplicable a países subdesarrollados.
Se amplió el abanico de los protagonistas, admitiendo entre ellos a intelectuales, profesores, estudiantes. En universidades como las de Santiago de Chile, las de Uruguay y las de Córdoba, surgen acciones y tesis que se adelantan a las propuestas de las ideologías tradicionales.
Una versión del socialismo, limado en sus ariscas más duras, basada en las condiciones históricas y culturales de nuestro continente, se fue construyendo: socialismo democrático. Lo definió Rodrigo Borja al referirse a su país, construido “con barro ecuatoriano”.
Años después, José Francisco Peña Gómez, temprano descubridor y activo propulsor del socialismo democrático, presentó su tesis del Gobierno Compartido, una adaptación criolla de los postulados de esa ideología, que se empezó a conocer y a difundir en nuestro país desde la primera Escuela de Cuadros que el PRD, partido que lideraba Peña Gómez entonces, abrió, con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert, en 1978. Yo dirigí esa Escuela y aprendí cada vez más sobre esta ideología que sigue siendo la mía.
Creo que es factible y necesario que el socialismo democrático puede aplicarse en República Dominicana cuando un partido se atreva a desafiar la abulia y el mecanicismo de seguir ofreciendo en campañas cuernos de la abundancia, para luego, retornar a la injusticia, la desigualdad y el manejo indecoroso de los fondos públicos.
Pienso que este partido que es mi PRM, debe explicarlo convincentemente para que lo asuman, sin miedo ni reservas, las distintas capas sociales, lo impulsarán primero para convertirlo en votos, ya luego para aplicarla desde el gobierno.
Me arriesgo a parecer una vieja cotorra impertinente, repitiendo en mi próximo En Plural y aterrizando lo más posible el armazón teórico de ese socialismo democrático en el que creo, como deben creer y han creído, los que a lo largo de nuestra historia americana, rebozada de obstáculos y apostasías, se han mantenido fieles a una idea, para hacerla concreción, en un modelo socioeconómico progresista.
El próximo sábado, espero machacar como vieja maestra que soy, un En Plural que defina y apróxime los perfiles del socialismo democrático, adaptado para el aquí y ahora de nuestro país.
Yo tengo fe y amor puesto en él y sé que cuando muchos más lo conozcan, una gran y poderosa versión actualizada de la Sociedad La Trinitaria, se nucleará alrededor del partido que lo sustente, y lo honre, igual que en febrero de 1844, muchos dominicanos se unificaron para lograr nuestra independencia.
Hasta el próximo sábado.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/02/23/554762/vigencia-del-socialismo-democratico

martes, 5 de febrero de 2019

Socialismo democrático

El socialismo democrático es un objetivo político que considera la democracia y el socialismo como una unidad inseparable que se realizará conjuntamente. El término se desarrolló alrededor de 1920 y desde entonces ha sido utilizado por grupos y partidos socialdemócratas, socialistas y comunistas. Es una variante del socialismo que rechaza los métodos autoritarios de transición del capitalismo al socialismo en favor de los movimientos de base con el objetivo de la creación inmediata de descentralización y democracia económica. A pesar que suele utilizarse como sinónimo de socialdemocracia, es en realidad mucho más amplio, el socialismo democrático abarca diferentes corrientes agrupadas en lo que se conoce como izquierda política o izquierda reformista. En cambio la socialdemocracia es una ideología propia de Europa que surgió en la segunda mitad del siglo XIX.
El término es de uso frecuente por los socialistas para clarificar que su posición es tanto el socialismo como la democracia. Los socialistas democráticos están a favor ya sea de transición electoral al socialismo o la revolución espontánea de las masas desde abajo para distinguirse de los socialistas autoritarios que requieren un Estado de partido único, la posición del marxismo-leninismo. El socialismo democrático es un movimiento internacional que no exige una rígida uniformidad de enfoque.1​ Ya sea que los socialistas construyan su fe en el marxismo u otros métodos de análisis de la sociedad, ya sean inspirados por principios religiosos o humanitarios, todos abogan por la organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.2
Salvador Allende, presidente de la República de Chile entre 1970 y 1973. Fue el primer socialista electo democráticamente.

Definición[editar]

Friedrich Engels describe en su proyecto de programa de la Liga Comunista noviembre de 1847 algunos representantes del socialismo temprano como «socialistas democráticos». Al igual que los comunistas, trataron de superar la miseria y la abolición de la sociedad de clases, pero se contentaron con una constitución democrática y algunas reformas sociales posteriores.3
El término «socialismo democrático» se ha usado desde alrededor de 1920 como resultado de la división del movimiento obrero europeo para distinguir el reformismo de la socialdemocracia(democratización progresiva de todas las áreas de la sociedad en el marco de una democracia pluralista), del marxismo-leninismo (en el cual se utiliza el término socialismo como una época de transición al comunismo por parte de un partido comunista a través de la conquista del poder estatal, introduciendo una economía de planificación centralizada).
Desde entonces, los grupos socialdemócratas y socialistas, así como los grupos, partidos y gobiernos comunistas, se han referido a diferentes políticas como «socialismo democrático». El SPD entiende el socialismo democrático desde el programa de Godesberger de 1959 como una economía social de mercado con una distribución justa de las ganancias, que debería abrir oportunidades de vida iguales para todos. El término se ha utilizado desde alrededor de 1970 en el comunismo reformista de Europa del Este, en el eurocomunismo de Europa occidental, en algunos países de América Latina y en 1989 por partes de la oposición de la RDA, para diferenciarse del capitalismo y del socialismo real que impulsaban los regímenes comunistas.
Se puede argumentar que, como concepto u objetivo político, se remonta a Babeuf —considerado uno de los fundadores del socialismo— quien criticó a sus oponentes: «No parecéis reunir alrededor vuestro más que republicanos, título común y muy equívoco: así, no predicáis más que una república cualquiera. Nosotros reunimos todos los demócratas y los plebeyos, denominación que, sin duda, adquiere un sentido más negativo: nuestros dogmas son la democracia pura, la igualdad sin mancha y sin reserva» (Manifiesto de los Plebeyos). Babeuf fue un ardiente defensor de la Constitución del Año I la cual estaba basada sobre la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 pero les agregaba algunos derechos extra (tales como derecho a asociación, trabajo, educación, asistencia social, etc) y establecía constitucionalmenteel principio de la soberanía como emanando de la voluntad popular.
Entre las posiciones reformistas políticas más conocidas se encuentran las de Eduard Bernstein (ver Revisionismo). Bernstein postula —citando a Engels—: «El socialismo se logrará a través de una lucha prolongada, tenaz, avanzando lentamente de posición a posición»4​ lo que producirá una especie de evolución del capitalismo. Bernstein postula la necesidad de tal reformismo dado que no se puede concebir de un socialismo sin abundancia de bienes materiales, pero en los países en los cuales existe la base económica para producir esa abundancia el capitalismo puede «comprar» al proletariado, a través de la introducción de reformas y beneficios que anulan la necesidad de una insurrección proletaria.5​ Al mismo tiempo, un partido proletario no puede estar ajeno a la lucha por derechos y beneficios tanto de la sociedad en general como sindicales en particular, lo que necesita la inmersión de cualquier partido no ya socialista sino progresista en la vida política parlamentaria.
Es importante mantener presente que las reformas que Bernstein está postulando no se refieren solo un sistema de beneficios, sean sindicales o sociales, sino que al sistema político mismo —especialmente el de su tiempo—. Para él, la democracia es un concepto no solo mejorable sino un objetivo político al que se debe llegar —por ejemplo, a través de la lucha por el derecho de los sindicatos a participar no solo en la administración de empresas sino también en la dirección política de un país—. Así, define democracia, negativamente, como: «la ausencia del gobierno de clases (...) el principio de la supresión del gobierno de las clases aunque no todavía la actual supresión de las clases».6
Joseph Schumpeter describió el socialismo democrático en su trabajo Capitalism, Socialism and Democracy (1942) como una transición democrática sin revolución y violencia desde el capitalismo al socialismo.7​ Según el politólogo Thomas Meyer, todas las teorías de un socialismo democrático representan un concepto igualitario de justicia, afirman el Estado constitucional democrático, luchan por la seguridad del estado de bienestar para todos los ciudadanos, quieren limitar la propiedad privada de una manera socialmente aceptable y socialmente integran y regulan políticamente el sector económico.8
A diferencia de la posición de Bernstein, Schumpeter no percibe como necesaria para esa evolución la acción política de un partido «proletario». Desde su punto de vista, el origen del avance hacia el socialismo es el desarrollo económico-industrial. Según Schumpeter, el fin del capitalismo no se deberá —como predijo Marx— a sus contradicciones internas. Son sus éxitos los que lo condenan. Para este autor, el sistema capitalistano está amenazado por su economía sino por características sociológicas . El dinamismo del capitalismo es un proceso de «destrucción creativa»: «los elementos anticuados son constantemente destruidos y reemplazados».9
Posteriormente, y continuando con esas ideas, Anthony Crosland sugiere que «una forma más benevolente de capitalismo» ha surgido a partir de la II Guerra Mundial. De acuerdo con él, en consecuencia, es posible obtener más igualdad social sin necesidad de transformaciones económicas fundamentales, a través de la Inversión del «dividendo del crecimiento económico» —que se deriva del manejo y administración eficiente de la economía, gracias, en parte, a la intervención estatal (ver Economía mixta)— en servicios públicos «pro pobres» en lugar de tener que recurrir a medidas de redistribución fiscales (es decir, en lugar de tener que aumentar impuestos). Pero en la visión de Crosland el «partido de los trabajadores» retoma su importancia, no tanto para liderar un avance al socialismo en una lucha tenaz de opuestos como para avanzar en esa dirección a través del encuentro de consensos políticos.
Una posición similar, pero más compleja, es avanzado por Nicos Poulantzas. Para él, el estado funciona no sólo simplemente como un instrumento de opresión de clases, sino como un sistema de concreción de alianzas tanto entre como en sectores dentro de ellas. Lo anterior significa que en un sistema capitalista maduro —como la mayoría de los países industrializados modernos— el sistema se fragmenta, en la medida que los trabajadores forman alianzas con sectores burgueses a fin de lograr objetivos puntuales pero significantes y, potencialmente, incrementales.10
Entre las posiciones que se diferencian profundamente de las anteriores encontramos el «socialismo desde abajo», propuesto por Hal Draper, que se contrasta, en la visión de ese autor, tanto al estalinismo como a la socialdemocracia, que serían variaciones del «socialismo desde arriba».11
Otra corriente cercana a la anterior es el «socialismo libertario» representado, entre otros, por Peter Hain, (actual Secretario de Estado de Trabajo y Pensiones; y Secretario de Estado para Gales en el Reino Unido) quien entiende por socialismo una política opuesta al autoritarismo.12
Visiones similares se encuentran entre los seguidores del marxismo libertario y del socialismo autogestionario, etc. Para este tipo de visiones lo que constituye el centro del socialismo es la participación activa de la población en general y los trabajadores en particular en el manejo de la economía. Desde este punto de vista, tanto las nacionalizaciones como la planificación estatal son características del socialismo de Estado.
Conviene notar que para estos autores en general la diferencia entre el socialismo «desde abajo» y los «autoritarios» es de mayor importancia que la entre «reformistas» y «revolucionarios».
Hay otras definiciones que se pueden ver como intermedias o fuera del esquema generado por los conjuntos ideológicos esbozados más arriba.
Por ejemplo, algunos pensadores —tales como David Schweickart y otros proponentes de la democracia económica— proponen visiones de socialismo de mercado que son congruentes con concepciones libertarias, mientras otros —por ejemplo Oskar Lange— toman una posición más «técnica» acerca de cómo se deben implementar tales mecanismos de mercado. Esto ha llevado a algunos «libertarios» a criticar duramente algunas implementaciones (por ejemplo, el socialismo autogestionario) de estas ideas.13
Bogdan Denitch concibe el socialismo democrático como una tradición autónoma, pero cercana a la socialdemocracia, que busca una reorganización radical de la sociedad a través de la propiedad pública, el control obrero del proceso de producción y políticas redistributivas.
Mijaíl Gorbachov describió la perestroika como la construcción de un «socialismo nuevo, humano y democrático». Posteriormente. algunos partidos comunistas se han relanzado como «partidos socialistas democráticos».

Latinoamérica[editar]

En América Latina desde 1970, se han intentado en varios estados construir un socialismo democrático. Estos diferían de las políticas de Fidel Castro en Cuba, que después de su exitosa revolución en 1959 tenía una política exterior y una similitud ideológica con la Unión Soviética y una política interna contra los objetivos de la mayoría de los intelectuales y cuadros dirigentes que una economía planificada y un sistema de partido único habían impuesto.
En Chile, el marxista Salvador Allende defendió a Cuba explícitamente,14​ y llevo a cabo el gobierno de la Unidad Popular, un conglomerado de partidos de izquierda que intentaron el socialismo por la vía democrática. Allende destacó tanto por el intento de establecer un Estado socialistausando medios legales del poder ejecutivo —la vía chilena al socialismo—, como por proyectos como la nacionalización del cobre, la estatización de las áreas «claves» de la economía y la profundización de la reforma agraria,​ en medio de la polarización política internacional de la Guerra Fría y de una grave crisis económica y financiera interna. En medio de una crisis económica, su gobierno terminó abruptamente mediante un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973- Tras el fin de su gobierno, el general Augusto Pinochet encabezó la dictadura militarque duró dieciséis años y medio.
Michael Manley gobernó Jamaica desde 1972 hasta 1980 con un programa similar a Allende y luego fue votado democráticamente y sin violencia.15​ En Perú, bajo Juan Velasco Alvarado, y Bolivia bajo Juan José Torres, hubo intentos de construir el socialismo por la vía democrática hasta que fueron derrocados por dictaduras militares de derecha que tomaron el poder en esos estados. Por lo tanto, los años 1968 a 1973 fueron referidos retrospectivamente como una época de socialismo democrático en América Latina.16
En Granada, Maurice Bishop llegó al poder en 1979 con un golpe de Estado incruento y apoyo popular, y luego trató de construir un socialismo de base democrática. Fue derrocado y asesinado en 1983 por su diputado prosoviético Bernard Coard.17
Bajo la dirección de Daniel Ortega, que se consideraba marxista, los sandinistas en Nicaragua llegaron al poder después de una guerra civil, implementado reformas socialistas al sistema capitalista imperante. En los escritos teóricos, los representantes sandinistas consideraban las reformas democráticas como una transición a un socialismo plenamente realizable en el futuro, en el que los elementos de planificación cooperativa, fiscal y central deberían vincularse.18
Hugo Chávez siguió una política similar en Venezuela que los sandinistas, a los que llamó Revolución bolivariana. Por otro lado, Bolivia bajo el presidente Evo Morales siguió este curso. Chávez también se basó en la teoría del socialismo del siglo XXI de su exconsejero Heinz Dieterich, quien combina la teoría del valor marxista con la democracia. En 2007, Chávez intentó anclar su política socialista en un nuevo borrador de constitución; sin embargo, no recibió la mayoría de votos en el referéndum.

Gobiernos socialistas democráticos[editar]

Entre los países que han tenido o tienen gobiernos socialistas democráticos destacan en la tabla siguiente:
Nombre del Gobernante (Período)PaísAfiliación Política
Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940)19Flag of Mexico.svg MéxicoPartido de la Revolución Mexicana Logo Partido de la Revolucion Mexicana.svg
Clement Attlee (1945-1951)Bandera de Reino Unido Reino UnidoPartido Laborista británico
Jawaharlal Nehru (1947-1964)20Flag of India.svg IndiaCongreso Nacional Indio Flag of the Indian National Congress.svg
Jacobo Árbenz (1951-1954)21Flag of Guatemala.svg GuatemalaAlianza de los partidos Renovación Nacional, Acción Revolucionaria y el partido Integración Nacional
João Goulart (1961-1964)22Flag of Brazil.svg BrasilPartido Trabalhista Brasileiro PTB (Brazil) logo.svg
Giuseppe Saragat (1964-1971)23Flag of Italy.svg ItaliaPartido Socialista Democrático Italiano
Olof Palme (1969-1976)24Flag of Sweden.svg SueciaPartido Socialdemócrata Sueco
Salvador Allende (1970-1973)25Flag of Chile.png ChileUnidad Popular Unidad Popular 1973.png
Francois Mitterand (1981-1995)26Flag of France.svg FranciaPartido Socialista (Francia)
Rodrigo Borja Cevallos (1988 - 1992)Flag of Ecuador.svg EcuadorIzquierda Democrática Izquierdademocratica-ec.png
Manuel Zelaya (2006-2009)27Bandera de Honduras HondurasPartido Liberal de Honduras Liberal Party of Honduras logo.svg
Fernando Lugo (2008-2012)28Flag of Paraguay.svg ParaguayFrente Guasú Frente-guasu-logo.png
José Mujica (2010-2015)29Flag of Uruguay.svg UruguayFrente Amplio (Uruguay) Logo Frente Amplio.svg
Tabaré Vázquez (2005-2010) (2015-actualidad)30Flag of Uruguay.svg UruguayFrente Amplio (Uruguay) Logo Frente Amplio.svg
Alexis Tsipras (Del 26 de enero al 27 de agostode 2015)31​ (Desde 21 de septiembre)31Flag of Greece.svg GreciaSYRIZA SYRIZA flags.svg
Michelle Bachelet (2014-2018)Flag of Chile.png ChileNueva MayoríaLogo de la Nueva Mayoría.svg
Rafael Correa (2007-2017)Flag of Ecuador.svg EcuadorAlianza País Alianza PAIS 02.svg

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1.  I Congreso de la Internacional Socialista en Frankfurt
  2.  http://dle.rae.es/?id=YBvpVSl
  3.  Friedrich Engels: Grundsätze des Kommunismus. In: Marx-Engels Werke, Band 4, Dietz Verlag Berlin, 1974, S. 361–380; referiert bei Wolfgang Schieder: Sozialismus. In: Otto Brunner, Werner Conze, Reinhart Koselleck (Hrsg.): Geschichtliche Grundbegriffe Bände 1–8.Klett-Cotta, 2004, ISBN 3-608-91500-1S. 964.
  4.  "Que es lo que Marx realmente enseño". en (ingles): http://www.marxists.org/reference/archive/bernstein/works/1897/02/marx-taught.htm
  5.  Marcuse avanza un argumento similar: "si el capitalismo continúa funcionando normalmente e incluso aumentando el nivel de vida de sus clases trabajadoras, éstas pueden llegar a convertirse en una parte del sistema capitalista en un sentido diferente y positivo"(Marcuse, Herbert (1969). El marxismo soviético. Madrid: Alianza Editorial.)
  6.  Bernstein > Evolutionary Socialism Chapter III The Tasks and Possibilities of Social Democracy (c) Democracy and Socialism
  7.  Joseph Schumpeter: Kapitalismus, Sozialismus und Demokratie. 3. Auflage, Francke, München 1972, ISBN 3-7720-0917-4.
  8.  Thomas Meyer: Sozialismus (Elemente der Politik). 2007, S. 11f.
  9.  «CAPITALISMO SOCIALISMO Y DEMOCRACIA - Enciclopedia de Economía». Consultado el 2009.
  10.  «Towards a Democratic Socialism ‘’New Left Review’’ I/109, May-June 1978».
  11.  Hal Draper: Las dos almas del socialismo. en: «Copia archivada». Archivado desde el original el 14 de mayo de 2008. Consultado el 19 de abril de 2008.
  12.  Peter Hain Ayes to the Left Lawrence and Wishart
  13.  Todavía no ha habido ningún país donde el triunfo de la revolución socialista haya llevado a un sistema democrático. Quizá la Yugoslavia de Tito con su "socialismo de autogestión" fuera lo más cercano a un régimen socialista democrático, pero no hay que olvidar que incluso allí había partido único y que en los consejos de trabajadores -tantas veces tomados como ejemplos de democracia en el terreno económico- sólo una tercera parte era elegida por los trabajadores de la empresa y las otros dos tercios eran nombrados por el sindicato (comunista) y la administración política (de la Liga Comunista de Yugoslavia). Además, la violenta desintegración de la Federación Yugoslava pone de manifiesto las grandes deficiencias del régimen anterior (a las que hay que añadir complejidades históricas y la exacerbación nacionalista que en nada tiene que ver con el socialismo). Gonzalo Sichar Moreno: Repensando la izquierda:Socialismo, Capitalismo y Democracia.- en http://www.inisoc.org/sichar.htm
  14.  Dieter Nohlen: Chile; das sozialistische Experiment. Hoffmann und Campe, 1973, S. 26.
  15.  Peter Bosshard: Endlich haben wir eine Regierung der Liebe! Demokratischer Sozialismus in Jamaica unter Michael Manley (1972–1980). Z-Verlag, 1987, ISBN 3-85990-079-X.
  16.  Hans-Jürgen Prien (Hrsg.): Der Streit um die Theologie der Befreiung.Band II, Vandenhoeck & Ruprecht, Göttingen 1981, ISBN 3-525-55383-8S. 14.
  17.  Dietmar Dirmoser: Aussichten auf die Zukunft: Lateinamerika. Analysen und Berichte. Band 10, Junius-Verlag, 1986, ISBN 3-88506-210-0, S. 206f.
  18.  Phil Ryan: The Fall and Rise of the Market in Sandinista Nicaragua.McGill-Queen's University Press, 1996, ISBN 0-7735-1359-0S. 23.
  19.  Biblioteca Virtual Izquierdista "Antorcha" («Periodo Presidencial de Lázaro Cárdenas del Río»)
  20.  The JSTOR.org (en ingles) («Political Vision of Nehru»)
  21.  Marxist.org («Guatemala: A 50 años del golpe de estado a Jacobo Arbenz - Por una alternativa socialista para Centroamérica»)
  22.  MX.TuHistory.com («The Goulart's Deposition»)
  23.  Portal di Storia (en italiano) («Saragat, Parlamento di Repubblica Italiana»)
  24.  Youtube (en ingles) («Olof Palme: Why I'm Democratic Socialist [1982]»)
  25. [http%3A%2F%2Fwww.corredordelasideas.org%2Fdocs%2Fix_encuentro%2F1ra_mesa_eliseo_lara.pdf&ei=JsIBVa7FFoL2yQTYwoCYDQ&usg=AFQjCNEWuXgWcLFWbGt6H6Vz6usoAt4PNw&sig2=e0Dk0Kr7vTwFA8fQA6A5wQ PDF] («Pensamiento Político de Salvador Allende»)
  26.  Politica Exterior.com («Ideas de Francois»)
  27.  CIDOB.org («República de Honduras: Periodo Presidencial de Manuel Zelaya»)
  28.  Portal Guaraní («Logros de Lugo»)
  29.  El País («Uruguay aprecia los logros de Mujica pero sopesa el cambio generacional»)
  30.  «Vázquez quiere que su gobierno encuentre el “camino al socialismo”»www.busqueda.com.uy. Consultado el 10 de enero de 2016.
  31. ↑ Saltar a:a b EL PAÍS («¿Quién es Alexis Tsipras?»)