Mostrando las entradas con la etiqueta En Plural. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta En Plural. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de marzo de 2019

Sí, se mueve | por Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez @YvepraPrats | EN PLURAL

EN PLURAL

Sí, se mueve

Puntos de vista sábado, 30 de septiembre de 2017
  • Sí, se mueve
Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez
A Fausto Herrera Catalino
-Militante social y político
Orgullosamente, porque participé modestamente en el impulso de salida, el Partido Revolucionario Moderno, marca el paso y se adentra en un proceso  democrático indispensable para su legitimación como opción válida en el 2020 para quienes rechazan en “modus operandi”, entiéndase corrupción y la impunidad de los gobiernos peledeístas.
El pasado jueves 28, la comisión política del PRM, rompió la inercia, y aprobó, recibiéndolas como agua bendita, las resoluciones que sometió la Dirección Ejecutiva, que sobriamente resumen el relanzamiento enérgico de nuestra Organización política.
El programa de acciones es ambicioso, apretado; comprende en dos meses la culminación del proceso de confección del padrón electoral que se usará en las primarias de la Convención Ordinaria, y el calendario de las diferentes asambleas, que conforman el ciclo de la convención, que se iniciará con la votación universal de las bases el 26 de noviembre, y que concluirá el 10 de diciembre con la asamblea de delegados la cual proclamará nuestra nueva dirigencia a nivel nacional.
Estas autoridades deben ser elegidas con sumo tino, puesto que tendrán responsabilidades mayores, entre ellas, mantener la alianza con los partidos de oposición, y lograr otro acuerdo, el más decisivo, con la sociedad civil organizada.
Además, ir definiendo claramente, no solo en la letra escrita de los estatutos, sino en sus posiciones públicas y a través de la formación doctrinaria, la orientación ideológica que sustenta el PRM: el Socialismo Democrático.
La gestión de los nuevos dirigentes perremeístas concluirá con una tarea retadora: conducir junto a la CNO que se designe para el caso, la Convención Nacional Extraordinaria que elegirá los candidatos de nuestra Organización para el 2020 y la campaña antecedente.
De aquí a allá las nuevas autoridades tienen el imperativo categórico de actuar en nombre de todo el partido, no de una u otra tendencia. Actualmente existen dos grandes corrientes en el PRM, nada debe impedir que surjan nuevas fuerzas, nuevas aspiraciones; el crecimiento del partido exige apertura, y el respeto a la democracia interna, es garantía de la credibilidad hacia el exterior.
Los nuevos dirigentes, entre los que no estaré yo, que volveré a la militancia activa, deberán ser escogidos tomando en cuenta sus perfiles, o sea, sus competencias para el cargo, su moralidad pública y privada. Sería ideal si además, tuvieran liderazgo en sus comunidades respectivas; sus iglesias, en sus clubes, su vecindario, su gremio o las instituciones educativas donde estudien o trabajen.
Espero que la Comisión Organizadora de la convención que debe ser nombrada con igual tino que el que se espera presida la elección de los dirigentes, formule en sus reglamentos ese perfil, esas condiciones, que diseñarán la identidad de nuestras autoridades, lo que pretendemos sea la cara personalizada de un partido moderno con una ideología definida, sellada por la ética que conlleva marcar la diferencia.
Mucho hay que reflexionar, que opinar, que enderezar para dar continuidad a este primer paso esperanzador que se dio el jueves pasado en el Partido Revolucionario Moderno.
Como publicó Fausto Herrera Catalino, un compañero y amigo que comparte conmigo militancia en el PRM, en la fundación del Foro Renovador y la militancia social, debería primero haberse realizado el Congreso que solidificara nuestra ideología, reafirmara nuestro compromiso con los ideales del doctor Peña Gómez, trazara las líneas programáticas maestras del futuro y apretara nuestros vínculos con la gente.
El tiempo que nos imponen nuestros estatutos para realizar la convención ordinaria, y las limitaciones económicas, no han permitido ese congreso. Pero, recordando viejas prácticas que usaron Peña Gómez y Don Juan en convenciones del PRD en las fechas en  que lo dirigieron, habría un espacio solemne en la Convención para aprobar un documento de reafirmación doctrinaria que antes sería enviado para consulta a las bases.
Y tiempo habrá, y ánimos renovados para que el PRM que surja de esta primera Convención Ordinaria, no solo amplíe y enriquezca, sobre todo practique la ideología que al asumirla nos compromete con esa “democracia con pan” que Peña planteaba y que tanto necesitan los pobres de este país.
Escribo estos comentarios En Plural porque uno de los objetivos de este PRM que se fortalecerá en su institucionalidad y en su confiabilidad con la convención programada, es abrirse, como una casa acogedora, sin rincones de sombras, a la criticidad, que es la mejor armadura frente al silencio cómplice, frente a la adulación, frente al engaño.
Por eso, comparto En Plural con mis lectores muchos de los cuales no son Perremeístas, este desperezar de mi PRM. Digan, lo que digan, mientan lo mientan las bocinas, tenía razón Galileo: “Y sin embargo se mueve”.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2017/09/30/484555/si-se-mueve

domingo, 3 de marzo de 2019

La vigencia del Socialismo Democrático | En plural | Yvelisse Prats Ramírez De Pérez @YvepraPrats

EN PLURAL

La vigencia del Socialismo Democrático

(2 de 2)

Puntos de vista sábado, 02 de marzo de 2019
  • La vigencia del Socialismo Democrático
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
El tiempo pasa, y pesa.
Han pasado muchos años desde que el MPD desafió a Trujillo proclamando un nuevo orden social, el comunismo.
Varios años más tarde, se fundó el Partido Revolucionario Social Cristiano, que proclamó una ideología basada en la doctrina social de la iglesia. El partido Reformista, el de Balaguer, lo asumió también y lo incluyó en su nombre.
En la UASD de los tiempos heroicos, los grupos estudiantiles debatían a veces con violencias las dos ideologías, leyendo a Mao Tse Tung en su librito rojo o a Jacques Maritain y las encíclicas papales.
En 1978 llegó al país, y un importante partido, el PRD, se adhirió a ella, la doctrina del Socialismo Democrático, que Peña Gómez introdujo.
Ahora, en esta posmodernidad que ha barrido valores y certezas, los partidos políticos dominicanos rehúyen, como el diablo a la cruz, hablar de ideologías. Es más, en muchas de los discursos de sus dirigentes se olfatea el mefítico olor del neoliberalismo, que niega la ideología para quedarse como única, asumiendo el Mercado como dogma.
El PRM, partido en el que milito, tiene el coraje de mantener en sus estatutos el Socialismo Democrático como ideología de nuestra organización.
Sin embargo, no todos la conocen, y la agitación de consolidar la organización de un partido joven, no ha favorecido que la difundamos como deberíamos.
¿Qué es, cuáles son sus características, cuáles son sus sujetos, y cuáles cambios pretende?
En primer lugar, el Socialismo Democrático no es un dogma. La inevitabilidad de los cambios obliga a sus adaptaciones en función de la especificidad del tiempo, el lugar y la cultura histórica que lo condicionen. En segundo lugar, es una ideología que plantea transformaciones socioeconómicas, en forma progresivas o sea procesualmente. Las revoluciones violentas no están de moda y el Socialismo Democrático no es una utopía, sino un planteamiento programático que avanza, sin cansarse, pero con estrategias factibles y definidas.
En tercer lugar, y este aspecto creo que no ha sido claramente explicado y comprendido, el conjunto de protagonistas que construyen y gestionan un modelo Socialista Democrático de Estado, es variopintos.
Participan en las varias capas sociales y a diferencia del “socialismo real”, o sea, el comunismo, no hay un antagonismo frontal entre burgueses y proletarios, sino que el empresariado con visión nacional participa, junto al sector de intelectuales orgánicos, profesionales, maestros, estudiantes, trabajadores de cuello blanco, en fin, que conforman, en República Dominicana, una clase media que va deteriorándose en los últimos tiempos.
El Socialismo Democrático tiene características que se aprecian en diferentes planos. En un articulo de 800 palabras no pueden enunciarse en detalle, elijo las que creo más significativas y definitorias del Socialismo Democrático.
Parto de una definición aproximada: El Socialismo Democrático es una ideología basada en valores humanísticos, que integran a la democracia política representativa, la democracia económica y la social, constituyendo la llamada democracia participativa o, como la calificó Rodrigo Borja, democracia TRIDIMENSIONAL. Responde así a la nueva categoría de los derechos de 2da, 3era. y hasta 4ta. generación.
Entre sus fundamentos están la construcción de un Estado democrático socialmente responsable; la sustentación del pluralismo ideológico y partidario y la alternabilidad en el poder; el apoyo y promoción de los principios de libertad, igualdad, justicia social, solidaridad y fraternidad.
También propugna porque el Estado actúe como un nivelador de las desigualdades sociales, por lo que debe responsabilizarse de ofrecer servicios con calidad para satisfacer los llamados derechos básicos inherentes a la condición de ciudadanos/as.
El Socialismo Democrático apoya y promueve la independencia coordinada de los poderes: ejecutivo, legislativo, judicial y electoral y rechaza todo tipo de dictadura.
El concepto de desarrollo en la ideología del Socialismo Democrático, que parte de su visión humanista, coloca al ser humano en el centro de los procesos como actor y beneficiario predominante partiendo de las satisfacciones de necesidades tangibles e intangibles propiciando que las personas trasciendan lo puramente económico y lo conduzcan a ser más, no a tener más.
El Socialismo Democrático plantea el cambio social, económico y cultural con libertad, y no el cambio social en lugar de la libertad. Justicia social con libertad y no libertad sin justicia social.
En el Socialismo Democrático la solidaridad es un factor esencial de la democracia. Como individuos pertenecientes a la misma especie dependemos los unos de los otros y nos debemos apoyo mutuo. En tal virtud promueve y practica la cooperación recíproca consciente, tanto a nivel nacional como internacional, superando los objetivos individuales, para hacer respetar la dignidad y la libertad de los seres humanos y garantizar las aspiraciones de todos a una vida mejor.
Falta mucho más por argumentar, persuadir. Pero se acabó mi espacio. ¿Me permitirán una pequeña trampa? Con otros títulos escribiré más sobre Socialismo Democrático.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/03/02/555771/la-vigencia-del-socialismo-democratico
ARTÍCULO RELACIONADO 

Vigencia del socialismo democrático | Yvelisse Prats Ramírez de Pérez | EN PLURAL @YvepraPrats

(1 de 2) 
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
No se exactamente si Duarte, Sánchez y Mella usaron en sus documentos que escribían, y en sus arengas patrióticos, la palabra doctrina.
De lo que estoy segura es de que hicieron lo que hicieron aferrados a una fe sin desmayo en la bondad y en la factibilidad de nuestra independencia.
Guardando las enormes distancias que el respeto y la veneración me imponen, a mí me pasa lo mismo, desde que intuí que este país fundado por los trinitarios merecía un sistema social, económico y político que superara los carcomidos moldes de una democracia “representativa” que disfraza en el carnaval de las elecciones su profunda injusticia.
Pensé que la independencia formal, la soberanía ante otras naciones, no era suficiente, sentí que podía ampliarse y mi convencimiento y mi esperanza anclaron en un modelo posible, cuando conocí, y estudié, la ideología del socialismo democrático.
Aún rompo lanzas por él, frente al enemigo de un neoliberalismo cuyos aromas no han logrado quebrar mis certidumbres. Soy moderna, no posmoderna, y sigo creyendo que vale la pena luchar por los valores, que la historia existe, y que las ideologías, entre ellas la mía, seguirán vigentes pese a Fukuyama y Hayek.
Como toda enamorada, desde que me prende el socialismo democrático a través de mis relaciones con la fundación Friedrich Ebert, quise conocerlo más.
Pasé, de leer obras sobre la evolución y tipologías del socialismo, su versión socialdemócrata europea, a explorar textos enraizados en la realidad de nuestro continente, José Carlos Mariátegui y sus “Siete ensayos sobre la realidad peruana” me convencieron de que el modelo europeo, surgido en una etapa de desarrollo y crecimiento económico no podía aplicarse en América Latina, cuya economía sigue siendo mayoritariamente la exportación agro-minera, con casi inexistente desarrollo industrial.
Al no haber prácticamente empresas no habrá tampoco trabajadores proletarios, la explotación se daba entre otras capas sociales, más diversas, entre las cuáles el campesinado y los busca vida libres, o sea, el chiripero de Juan Bosch, junto a la población que era y sigue siendo, los sin-sin, sin educación y sin trabajo.
Ese revoltijo confuso de clases obligó a los pensadores de izquierda que no eran comunistas radicales a buscar y difundir una nueva modalidad de socialismo aplicable a países subdesarrollados.
Se amplió el abanico de los protagonistas, admitiendo entre ellos a intelectuales, profesores, estudiantes. En universidades como las de Santiago de Chile, las de Uruguay y las de Córdoba, surgen acciones y tesis que se adelantan a las propuestas de las ideologías tradicionales.
Una versión del socialismo, limado en sus ariscas más duras, basada en las condiciones históricas y culturales de nuestro continente, se fue construyendo: socialismo democrático. Lo definió Rodrigo Borja al referirse a su país, construido “con barro ecuatoriano”.
Años después, José Francisco Peña Gómez, temprano descubridor y activo propulsor del socialismo democrático, presentó su tesis del Gobierno Compartido, una adaptación criolla de los postulados de esa ideología, que se empezó a conocer y a difundir en nuestro país desde la primera Escuela de Cuadros que el PRD, partido que lideraba Peña Gómez entonces, abrió, con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert, en 1978. Yo dirigí esa Escuela y aprendí cada vez más sobre esta ideología que sigue siendo la mía.
Creo que es factible y necesario que el socialismo democrático puede aplicarse en República Dominicana cuando un partido se atreva a desafiar la abulia y el mecanicismo de seguir ofreciendo en campañas cuernos de la abundancia, para luego, retornar a la injusticia, la desigualdad y el manejo indecoroso de los fondos públicos.
Pienso que este partido que es mi PRM, debe explicarlo convincentemente para que lo asuman, sin miedo ni reservas, las distintas capas sociales, lo impulsarán primero para convertirlo en votos, ya luego para aplicarla desde el gobierno.
Me arriesgo a parecer una vieja cotorra impertinente, repitiendo en mi próximo En Plural y aterrizando lo más posible el armazón teórico de ese socialismo democrático en el que creo, como deben creer y han creído, los que a lo largo de nuestra historia americana, rebozada de obstáculos y apostasías, se han mantenido fieles a una idea, para hacerla concreción, en un modelo socioeconómico progresista.
El próximo sábado, espero machacar como vieja maestra que soy, un En Plural que defina y apróxime los perfiles del socialismo democrático, adaptado para el aquí y ahora de nuestro país.
Yo tengo fe y amor puesto en él y sé que cuando muchos más lo conozcan, una gran y poderosa versión actualizada de la Sociedad La Trinitaria, se nucleará alrededor del partido que lo sustente, y lo honre, igual que en febrero de 1844, muchos dominicanos se unificaron para lograr nuestra independencia.
Hasta el próximo sábado.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/02/23/554762/vigencia-del-socialismo-democratico

lunes, 25 de febrero de 2019

Vigencia del socialismo democrático | Yvelisse Prats Ramírez de Pérez | EN PLURAL @YvepraPrats

Puntos de vista sábado, 23 de febrero de 2019

EN PLURAL

Vigencia del socialismo democrático

(1 de 2) 

  • Vigencia del socialismo democrático
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
No se exactamente si Duarte, Sánchez y Mella usaron en sus documentos que escribían, y en sus arengas patrióticos, la palabra doctrina.
De lo que estoy segura es de que hicieron lo que hicieron aferrados a una fe sin desmayo en la bondad y en la factibilidad de nuestra independencia.
Guardando las enormes distancias que el respeto y la veneración me imponen, a mí me pasa lo mismo, desde que intuí que este país fundado por los trinitarios merecía un sistema social, económico y político que superara los carcomidos moldes de una democracia “representativa” que disfraza en el carnaval de las elecciones su profunda injusticia.
Pensé que la independencia formal, la soberanía ante otras naciones, no era suficiente, sentí que podía ampliarse y mi convencimiento y mi esperanza anclaron en un modelo posible, cuando conocí, y estudié, la ideología del socialismo democrático.
Aún rompo lanzas por él, frente al enemigo de un neoliberalismo cuyos aromas no han logrado quebrar mis certidumbres. Soy moderna, no posmoderna, y sigo creyendo que vale la pena luchar por los valores, que la historia existe, y que las ideologías, entre ellas la mía, seguirán vigentes pese a Fukuyama y Hayek.
Como toda enamorada, desde que me prende el socialismo democrático a través de mis relaciones con la fundación Friedrich Ebert, quise conocerlo más.
Pasé, de leer obras sobre la evolución y tipologías del socialismo, su versión socialdemócrata europea, a explorar textos enraizados en la realidad de nuestro continente, José Carlos Mariátegui y sus “Siete ensayos sobre la realidad peruana” me convencieron de que el modelo europeo, surgido en una etapa de desarrollo y crecimiento económico no podía aplicarse en América Latina, cuya economía sigue siendo mayoritariamente la exportación agro-minera, con casi inexistente desarrollo industrial.
Al no haber prácticamente empresas no habrá tampoco trabajadores proletarios, la explotación se daba entre otras capas sociales, más diversas, entre las cuáles el campesinado y los busca vida libres, o sea, el chiripero de Juan Bosch, junto a la población que era y sigue siendo, los sin-sin, sin educación y sin trabajo.
Ese revoltijo confuso de clases obligó a los pensadores de izquierda que no eran comunistas radicales a buscar y difundir una nueva modalidad de socialismo aplicable a países subdesarrollados.
Se amplió el abanico de los protagonistas, admitiendo entre ellos a intelectuales, profesores, estudiantes. En universidades como las de Santiago de Chile, las de Uruguay y las de Córdoba, surgen acciones y tesis que se adelantan a las propuestas de las ideologías tradicionales.
Una versión del socialismo, limado en sus ariscas más duras, basada en las condiciones históricas y culturales de nuestro continente, se fue construyendo: socialismo democrático. Lo definió Rodrigo Borja al referirse a su país, construido “con barro ecuatoriano”.
Años después, José Francisco Peña Gómez, temprano descubridor y activo propulsor del socialismo democrático, presentó su tesis del Gobierno Compartido, una adaptación criolla de los postulados de esa ideología, que se empezó a conocer y a difundir en nuestro país desde la primera Escuela de Cuadros que el PRD, partido que lideraba Peña Gómez entonces, abrió, con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert, en 1978. Yo dirigí esa Escuela y aprendí cada vez más sobre esta ideología que sigue siendo la mía.
Creo que es factible y necesario que el socialismo democrático puede aplicarse en República Dominicana cuando un partido se atreva a desafiar la abulia y el mecanicismo de seguir ofreciendo en campañas cuernos de la abundancia, para luego, retornar a la injusticia, la desigualdad y el manejo indecoroso de los fondos públicos.
Pienso que este partido que es mi PRM, debe explicarlo convincentemente para que lo asuman, sin miedo ni reservas, las distintas capas sociales, lo impulsarán primero para convertirlo en votos, ya luego para aplicarla desde el gobierno.
Me arriesgo a parecer una vieja cotorra impertinente, repitiendo en mi próximo En Plural y aterrizando lo más posible el armazón teórico de ese socialismo democrático en el que creo, como deben creer y han creído, los que a lo largo de nuestra historia americana, rebozada de obstáculos y apostasías, se han mantenido fieles a una idea, para hacerla concreción, en un modelo socioeconómico progresista.
El próximo sábado, espero machacar como vieja maestra que soy, un En Plural que defina y apróxime los perfiles del socialismo democrático, adaptado para el aquí y ahora de nuestro país.
Yo tengo fe y amor puesto en él y sé que cuando muchos más lo conozcan, una gran y poderosa versión actualizada de la Sociedad La Trinitaria, se nucleará alrededor del partido que lo sustente, y lo honre, igual que en febrero de 1844, muchos dominicanos se unificaron para lograr nuestra independencia.
Hasta el próximo sábado.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/02/23/554762/vigencia-del-socialismo-democratico

lunes, 30 de julio de 2018

El sexismo en la lengua | En Plural | por Yvelisse Prats Ramírez de Pérez

Puntos de vista sábado, 28 de julio de 2018
EN PLURAL

El sexismo en la lengua

  • El sexismo en la lengua
Yvelisse Prats Ramírez de Pérez
yvepra@hotmail.com
Porque el hombre varón, macho, ha dominado el mundo, imponiendo la cultura patriarcal, la lengua castellana es sexista.
Pese al avance indiscutible que el feminismo ha logrado en el último siglo, que nos consideren a las mujeres como sujetos y no objetos, poseedoras de derechos y deberes, no solo en el recinto cerrado del hogar, sino en la sociedad, en el idioma se mantienen el uso, abuso diría yo, de palabras, giros y concordancias que promueven la invisibilidad femenina, o su subordinación al don.
El hecho discriminatorio aparecerá más o menos patente según la sensibilidad que posea el/la oyente, en la que juegan dos factores: de un lado, su actitud vital frente a la discriminación por razón de sexo; y de otro, su mayor o menor agudeza para detectar fenómenos de lengua no superficiales, reveladores de la mentalidad del hablante.
Álvaro García Meseguer, en su obra, “¿Es sexista la Lengua Española?” nos dice “sexismo social y sexismo lingüístico se enlazan como dos serpientes que se devoran mutuamente por la cola”. O sea, tal como dijimos, el primero es la causa del segundo; pero el segundo contribuye a reforzar el primero, ya que el lenguaje conforma en parte la mentalidad de los/las hablantes.
Es importante entender esto, para vigilar, desde el nivel inicial, ese uso sexista de la lengua, ya que hay que recordar que los/las niños/as, gracias, especialmente al lenguaje, se incorporan lentamente a la cultura en la que vivirán adultos/as, asimilando inconscientemente los mismos valores, muchos de ellos teñidos de discriminaciones de género.
Como mamá, y como maestra, desde 1975 empecé a conocer y ocuparme por la desigualdad que es evidente, de la situación de nosotras, las mujeres, de orientar y convencer sobre el sexismo, sobre todo el machismo, a mis hijos, nietos y alumnos.
Como sigo viendo y sufriendo ese sexismo en el uso del lenguaje, quiero reforzar con una “didáctica especial” el combate. Lo libro en nombre de la igualdad, por eso es una causa justa.
Como ejemplo, si al describir un juego de pelota, se comenta “había gran cantidad de fanáticos, y también muchas mujeres”, se estará describiendo en forma sexista una situación no sexista, el excluir a las mujeres del colectivo, lo que se revela por la expresión “y también”.
Si vemos la frase anterior invertida “había gran cantidad de fanáticas y también muchos varones”. Resultaría inaceptable para los hombres, lo que prueba que la anterior es sexista.
Otro ejemplo, los tratamientos señora, señorita, que corresponden en nuestra sociedad a mujer casada o soltera, respectivamente. El vocablo señor para varón, en cambio, es independientemente del estado civil. Es más, muchos hombres se sentirían extrañados, cuando no incómodos si, siendo solteros, les llamen señoritos.
Se pone así de manifiesto como la cultura tradicional otorga la personalidad del varón por sí mismo, en tanto que a la mujer se le otorga en función de cual sea su relación con el varón: si es casada (mujer de), señora, si es soltera (hija de), señorita.
Pongo otro ejemplo con pregunta simple: ¿Por qué, si se aceptan los términos abogada, doctora, arquitecta, diputada, se rechaza el vocablo “jefa”? Quizás, digo yo, porque se ve el concepto ligado a algo que no quieren compartir los varones: el poder.
Sé que con estas reflexiones que comparto En Plural irrespeto a la Real Academia Española con su ortopédico corsé de reglas estrictas, y su lema, que me suena un poco a detergente: “Limpia, fija y da esplendor”.
Me consuelo pensando que tengo un compañero para confrontar la autoridad de la RAE, Rubén Darío, el inmenso poeta, quien clamó: “De las academias, líbranos señor”.
No pido tanto. La RAE evolucionará, es ley de vida el cambio. Pero mientras llega ese cambio, somos las que seguimos invisibles, o minusválidas, quienes tenemos que seguir abriendo trochas, y desde distintas trincheras para que el lenguaje, que es lo que nos diferencia de las bestias, sea humano y solidario, igual para todos.
¡Y para todas!
https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2018/07/28/526149/el-sexismo-en-la-lengua

sábado, 28 de abril de 2018

Antagonismo, ¡pa’fuera! | por Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez | EN PLURAL @YvepraPrats

Puntos de vista sábado, 28 de abril de 2018

EN PLURAL

Antagonismo, ¡pa’fuera! 

Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez
Yvelisse Prats
No tengo lo que se llama comúnmente buen oído.
Desentono al cantar, cuando Mario me oye gorjeando en el baño, grita “mejor recita”. No lo asumo como elogio a mis cualidades de declamadora, es un ¡cállate! que merezco.
Sin embargo, con respecto a los grupos que operan dentro de mi partido, el PRM, me apetece cantar, después de la Convención interna, “no soy de aquí, ni soy de allá” versos de una canción de Facundo Cabral.
No estoy, ni mucho menos “pertenezco” a ningún grupo; en primer término, porque no siendo un objeto, no puedo ser propiedad de nadie.
Cada vez que escucho a un compañero o compañera decir esa frase “soy de fulano o mengano” me irrito. Esclavitud no rima con democracia, ni la lealtad con servilismo.
Es segundo término, no participo en ningún grupo, porque a mi edad, debo reservar mi fuerza, mi ánimo, mi trabajo y mis lealtades, al todo, que es el Partido.
Tengo muchas razones lógicas para pensar y actuar en plural y no en singular: una es tan obvia que resulta pleonástica, y es que, como aprendí en psicología cuando estudié la teoría de Gestalt, “el todo es siempre mayor que la suma de sus partes”.
Esa afirmación tiene una fuerza doble: no solo nos recuerda la más simple de las operaciones matemáticas, una parte + la otra, al sumarse, son más que cada una de ellas, por separado.
La pertinencia de la operación consiste en que, por el efecto de percepción, y que es una corriente psicológica, esa suma producirá un efecto tal, que se percibirá mayor de lo que estrictamente es.
Los compañeros perremeístas que me lean deberán entender, antes de argumentar lo contrario, algo más simple y fácil aun, una verdad tan evidente que se impone: ningún candidato, entiéndase, NINGUNO de los jefes de grupo, gana elecciones, si el PRM se divide.
El compañero que, por querer agradar a su “jefe” de grupo, o porque cree de verdad que su preferido es el mejor, el único que puede ganar, a los peledeístas, debe creer y luchar por él, en buena lid, durante la campaña interna, eso es válido, la democracia lo permite.
Lo que no puede hacer, porque sería una estupidez política, es denostar al otro compañero que aspira a la Presidencia de la República.
El “marketing” político tiene las mismas normas que el comercial: se proclaman las virtudes del objeto que se vende, en el caso de elecciones el producto a vender es el candidato, pero no se resaltan los déficits del rival.
¿Han escuchado mis compañeros alguna vez un anuncio de un jabón, diciendo que el de otra marca huele mal, o da alergia? No, el anuncio solo proclamará que el jabón que se promociona, tiene un aroma delicioso, y deja la piel suavecita.
Hablar mal del “otro” es como desvestir a un santo antes de salir la procesión. Si ese santo presidirá el desfile, nadie se persignará ante lo que vea: despojado de la vestimenta, el santo se presenta como un feo armazón de madera, no despertará fervores.
Lo mismo pasaría si, después que el PRM decida su candidato presidencial, y que este no sea su jefe de grupo, el compañero trate de persuadir al vecino, al amigo, al que vote por el anteriormente presentado como un “cuco”. ¿Cómo responderá esa persona? ¿No es ese el que se presentó hace poco como el feo de la película?
Si se quiere que el PRM acuda a las elecciones con un candidato bien situado y apreciado por la mayoría, el fervor grupal tiene que irse sosegando, sustituido por una promoción del partido, de sus planes y proyectos, como oposición firme, al candidato del gobierno peledeísta.
Todas las horas que los compañeros agrupados gastan -desperdician- en confrontaciones, bien pueden ser usadas en hacer lo que llamo “Animación político-cultural”.
En el trabajo, comentar los últimos aumentos que hacen que ir al Super sea subir al calvario.
En el vecindario, alarmarse al encontrarse con los vecinos, por la cuenta exorbitante este mes de la energía eléctrica.
En los autobuses, o en los carritos de concho, opinar acerca de alguna noticia sobre escándalos de corrupción. Son tantos que hay un menú para elegir.
Ocupando así su tiempo, y desahogado su legítimo derecho a la crítica, los compañeros “agrupados” aplicarán lo que aprendí hace 50 años en la UASD: la diferencia entre contradicciones antagónicas, primarias y las secundarias.
Nuestro antagonista es el “Enemigo del Pueblo”, parafraseando el título de la obra de Ibsen, los peledeístas que nos gobiernan, que nos saquean, no los compañeros situados en un grupo diferente al nuestro.
Nuestros verdaderos adversarios están en la acera de enfrente, en nuestra casa, que es nuestro partido, solo debemos ver a compañeros. ¡Así se gana!
https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2018/04/28/512635/antagonismo-pafuera