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lunes, 14 de noviembre de 2022

La indignante orden 078-2022

CATARSIS

La indignante orden 078-2022

El Comandante General del Ejército de la República emitió la orden. En ella se concede a uno de los personajes de mayor perfil delictivo de los gobiernos de Danilo Medina, Gonzalo Castillo, el villano del C30 (cuyas violaciones a la ley él mismo confesó durante una entrevista televisada), un general y un coronel para su seguridad personal.

Por SEGUNDO IMBERT BRUGAL 

Me pregunto si a los menores de cincuenta años les importa conocer nuestra historia, si saben que sufrimos tres décadas de una tiranía despiadada. Desconozco si están al tanto de que apenas unos cuantos culpables de aquella barbaridad -entre ellos el tirano- pagaron culpas. También me pregunto si han pensado que esa costumbre centenaria de perdonar delitos de Estado es parte de nuestro atraso; si les preocupa o no que siga sucediendo.

A principios de los años setenta, junto a dos entrañables amigos, recorríamos las instalaciones de Casa de Campo. Al entrar al lujoso restaurante del complejo turístico nos percatamos de la presencia de Angelita Trujillo, la hija del tirano, la reina de la “Feria de la Paz” (supuestamente impedida de entrar al país) junto a familiares, amigos, generales de la tiranía y conocidos empresarios. En la puerta, guardaespaldas facilitados por el gobierno de turno. Sorprendidos e indignados, mis compañeros, que residían en el extranjero, juraron no volver a pisar el país. En su fantasía, esos personajes guardaban prisión o vivían exiladas a perpetuidad.

Residiendo aquí, conocía de las visitas de la familia Trujillo al país. Eran frecuentes y bajo el amparo de las autoridades. Además, torturadores y esbirros apenas eran perseguidos. Disfrutaban su vida y su dinero sin que nadie les molestara, incluyendo sus propias víctimas. Entre el pequeño grupo de los que guardaron prisión, se encontraban los asesinos de las hermanas Mirabal. Pero, en una de esas paradojas dominicanas, fueron liberados por militares constitucionalistas que luchaban por la democracia.

Esa lenidad degradante ha sido una constante. Así es nuestra particular democracia. Desde tiempo inmemoriales -sépalo la juventud para que conozca algo de política criolla- aquí ejerce una estructura mafiosa peor que la Cosa Nostra, diseñada para ofrecer protección y gestionar impunidad para todo tipo de delincuentes de cuello blanco. Basta tener poder político o económico y se tiene protección garantizada (incluidos narcotraficantes). Se dedican a inmovilizar cualquier intento de hacer justicia, a cabildear, sobornar y chantajear a quienes gobiernan.

El saqueo del PLD fue tal que logró sacudir la apatía que por demasiado tiempo sufrieron los ciudadanos. Entonces, exigieron un cambio y llevaron al poder a Luis Abinader. Este, consciente del por qué y quienes lo eligieron, nombró de inmediato un Ministerio Público independiente, estableciéndose -con el optimismo de todos- como “el  hombre del cambio”.

Sin embargo, su partido, la clase gobernante y corruptos expresidentes, pusieron de inmediato a funcionar estratagemas mafiosas para sabotearlo. Pero pensamos que esos delincuentes no podrían neutralizar ni doblegar la intención del nuevo presidente, ni las demandas de los votantes.

Ahora crecen dudas y pesimismos: aparecen señales de que nuestro “Chapulín Colorado” cede ante “el gran consejo inter partidario de protección a la corrupción”, quien coloca estratégicamente sus maléficos cabilderos y perversos chantajistas tratando de convertir al “hombre del cambio” en un politicastro más. Quieren que negocie lo que sea y con quien sea. ¡Qué tragedia!

¿Por qué estas conclusiones decepcionantes con preludios de derrota?  Pues debido a una “orden especial”. Una orden que muestra descaradamente lo que ocultaban las tinieblas del subterráneo apestoso del cabildeo político. El Comandante General del Ejército de la República emitió la orden. En ella se concede a uno de los personajes de mayor perfil delictivo de los gobiernos de Danilo Medina, Gonzalo Castillo, el villano del C30 (cuyas violaciones a la ley él mismo confesó durante una entrevista televisada), un general y un coronel para su seguridad personal. El general es su hermano, otrora agresivo militante peledeísta.

Si esto no es un “Déjà Vu” de las impunidades del pasado, ¿qué otra acción oficial podría serlo? Esa “Orden especial” número 078-2022 es un golpe bajo contra una ciudadanía que esperaba justicia.

Esa escolta es tan desvergonzada e insultante como la presencia de los Trujillo y sus secuaces en aquel restaurante de Casa de Campo. Percátese la juventud de ello y anímese a protestar a todas voces

lunes, 4 de abril de 2022

Sin patronato es mejor | Por SEGUNDO IMBERT BRUGAL

CATARSIS

Sin patronato es mejor

Dos de los hospitales de mayor prestigio en el país, “Cedimat” y el “Hospital General Plaza de la Salud”, mantienen la excelencia gracias a la supervisión y visión de sendos patronatos.

Por SEGUNDO IMBERT BRUGAL 

Nuestra cultura de corrupción, antes translúcida pero vestida, viene haciendo estriptís pornográfico de un tiempo acá. La ciudadanía, auténticos profesionales del periodismo, y un ministerio público independiente, desnudan a diario crímenes contra el Estado.

El asunto es tan grave que vemos como organizaciones civiles, instituciones, y no pocos sindicatos, también se infestaron haciéndose proclives a operar fuera de la ley. Hasta el punto de que la gente ha llegado a ver en cualquier militante de partido y en cualquier dirigente gremial a un ladronzuelo en potencia dispuesto a trampear y a robar. De ahí que no se les otorgue presunción de inocencia.

Hace un par de semanas, sospeché que el villano “chanchullo” preparaba un nuevo golpe. Fue al leer la siguiente noticia: “La Unión de Juntas de Vecinos de la Ciudad Colonial se congregó hoy frente al Hospital Padre Billini, el cual se encuentra en remodelación, en rechazo a que el centro de salud sea entregado a un Patronato, como se planea. A la protesta se unieron entidades como el Colegio Médico Dominicano (CMD), la Asociación Nacional de Enfermería (ASONAEN), y Marcha Verde, entre otros”.

Me pareció, leyendo el resabio y detallando las diferentes organizaciones allí presentes, que había un sin sentido. Mezclaba privatización con patronato, la historia del hospital con reclamos comunitarios, y añadían servicio al paciente. Un coctel sociopolítico -sanitario peculiar e incomprensible.

Recordé de inmediato la historia de cogiocas y mala administración que- a partir del despabilo de las monjitas enfermeras y administradoras ejecutado por el Presidente Guzmán (seguramente presionado por el PRD para colocar militantes)-comenzó a incrementarse en las instituciones sanitarias: material gastable yendo a parar a clínicas privadas, compras de equipos innecesarios, baja calidad de alimentación, carencia de medicamentos e instrumental, médicos indisciplinado se incompetentes, etc.

A nadie extrañaba aquello, porque el delito se propiciaba desde lo alto de la Secretaría de Salud. Tomemos, entre muchos y reiterados ejemplos, una denuncia aireada por la indispensable Nuria Piera en el año 2010:“Otro escándalo de corrupción administrativa es descubierto por Nuria Piera, esta vez en Salud Pública. El antes secretario y ahora ministro de Salud Pública, Bautista Gómez Rojas, ha realizado acciones tendentes a favorecer a muchos miembros de su familia al colocarlos en puestos y funciones donde de manera clara reciben pingües beneficios. Salud Pública hace descuentos ilegales y autoritarios a los sueldos de médicos y enfermeras con el supuesto fin de asegurarlos”.

La sociedad, todavía adormecida por décadas de corrupción sin castigo, callaba entonces. Por eso, sin perder tiempo, el prestigioso periodista Juan Bolívar Diaz, el 8 de abril del mismo año, tituló uno de sus artículos de la siguiente manera: “Meta Seguros: ¿otro caso cerrado?” Pedía esclarecer la denuncia hecha por Nuria, temiendo que todo quedara sin consecuencia alguna; como de hecho sucedió.  Por décadas, el saqueo, las comisiones, y el enriquecimiento personal - no es hiperbólico decirlo - fueron tradición entre ministros y funcionarios de Salud Pública.

Dos de los hospitales de mayor prestigio en el país, “Cedimat” y el “Hospital General Plaza de la Salud”, mantienen la excelencia gracias a la supervisión y visión de sendos patronatos. Una gran mayoría de hospitales de Estados Unidos y Europa mantiene patronatos fiscalizadores de estándares profesionales y de pulcritud administrativa. Algunos contratan compañías internacionales especializadas en administración hospitalaria garantizándose independencia política y sindical, al igual que mayores beneficios económicos y calidad de servicio.

Así las cosas, y conociendo el mal que padecemos, no pude evitar, revisando el reportaje sobre las protestas frente al Hospital Padre Billini, imaginarme que los médicos manifestantes estuvieron allí porque no quieren abandonar su antiguo “modus operandi”. Desean seguir haciendo y deshaciendo sin rendir cuentas a nadie, arreglándoselas entre ellos. Que no se les moleste. Que todo siga resolviéndose dentro del gremio

https://acento.com.do/opinion/sin-patronato-es-mejor-9049462.html

 SEGUNDO IMBERT BRUGALSIN PATRONATO ES MEJOR


lunes, 12 de julio de 2021

Ojo pelao con las dudas / Por SEGUNDO IMBERT BRUGAL

CATARSIS

Ojo pelao con las dudas

El Ministerio Público tiene ante sí una ardua, lenta y peligrosa labor. Una difícil tarea; no solamente por la extensión y complejidad de cada caso, sino porque están asechándoles grupos que disponen de una organización millonaria y eficiente.

Por SEGUNDO IMBERT BRUGAL 

Si se pensó que hubo fantasía, exageración, resabios personales, envidia, prejuicio político, o mala fe, al denunciar los desfalcos del PLD, hoy sabemos que no fue así.  En realidad, se infravaloró la catástrofe delictiva y la degradación social sufrida.  Ahora, a medida que conocemos las acusaciones del Ministerio Público, podemos afirmar que aquellas denuncias fueron “light”.

Para entonces, quienes denunciaban la ilegalidad e inmoralidad del danilismo, recibieron la inquina del costoso y sofisticado aparato propagandístico palaciego (diseñado a lo Goebbles, cerebro de propaganda nazi).  Firmando jugosos cheques y otorgando canonjías, controlaron la prensa, espiaron, y atacaron con “bocinas” y articulistas mercenarios.

Intelectuales y abogados de adhesión constante y sonante, emplearon sofismas para justificar y caramelizar cualquier ilícito. Otros, apasionados o creyentes, imitaron “los tres monos sagrados”: ni vieron, ni oyeron, ni hablaron.  Negaron la catástrofe. Ese conjunto de defensores pagados y adeptos pasionales, lograron minimizar y esconder la magnitud del saqueo.

¡Nos quedamos cortos!  Apenas transcurridos once meses y cuatro casos ante los tribunales - gracias a la independencia del Ministerio Público - comenzamos a tener una idea de hasta donde pudo llegar la depravación de esos gobiernos.

Fue vandalismo del peor, colocándonos en la cúspide del bandidaje político internacional. Aquí encontraron solaz lacras internacionales, lavadores y narcotraficantes, no pocos asociados a funcionarios.  Sin vestigios de humanidad, leonelistas y danilistas desviaron fondos hasta de CONANI - dinero destinado a niños y adolescentes.  (Por cierto, institución cuyo pasado debe ser auditado cuidadosamente).

El Ministerio Público tiene ante sí una ardua, lenta y peligrosa labor. Una difícil tarea; no solamente por la extensión y complejidad de cada caso, sino porque están asechándoles grupos que disponen de una organización millonaria y eficiente, esperando la oportunidad de impedir el quehacer de la justicia.

De manera heroica y revolucionaria, pues era costumbre que la clase gobernante “pasara por Go”, la procuraduría cumple hasta el momento su cometido. Hace historia encartando generales, funcionarios, familiares del expresidente y, últimamente, a un ex procurador de la república del círculo íntimo de Danilo Medina.  El dominicano no recuerda nada parecido desde su fundación.

A pesar de la reciedumbre actual de la PEPCA, existen dudas: se teme que pudieran debilitarlos con zancadillas diseñadas desde adentro y fuera de esa institución. Gente poderosa, comprometida con militares y empresarios corruptos, y cabilderos empeñados en debilitar la voluntad de Luis Abinader, trabajan sin descanso.  Otros, le insisten en las ventajas políticas de la impunidad selectiva.   No sólo eso: en el corazón mismo de la procuraduría permanecen funcionarios leales al PLD y al procurador encartado, capaces de manipular y entorpecer cualquier expediente.

Platón, preocupado por el relativismo de la verdad propugnado por el sofista Trasimaco - quien afirmaba que “lo justo es lo que conviene al más fuerte” -, advirtió que cuando el relativismo rige en la polis, la fuerza es el único elemento aglutinador. O sea: sin una justicia firme e invariable surgiría el caos o la dictadura (¿Acaso no tuvo características dictatoriales el danilismo?)

Ojo pelao jueces, gobernantes y negociadores de impunidades selectivas, no olviden que esos militares pierden ramos, esos políticos van y vienen, y esos que pagan dejarán de hacerlo.  Ojo pelao, porque la historia dice que siempre sobrevive el ansia de justicia y la rabia acumulada en el inconsciente colectivo. Ojo pelao, porque solamente apoyamos una procuraduría sin mediatizaciones. Otra, no

https://acento.com.do/opinion/ojo-pelao-con-las-dudas-8964206.html

lunes, 16 de marzo de 2015

Quirino, testigo de cargo | Por Segundo Imbert Brugal

Pero creo que ya es tarde, ahora Quirino es fiable y atacará otra vez buscando morder con fuerza y destrozo el trasero de Leonel.

Por Segundo Imbert Brugal. 16 de marzo de 2015 -
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Sentada en primera fila, incapaz de conmoverse   de manera imperativa, esta nación disfrutó del “fortissimo” dramático ejecutado por   el capo Quirino (que llegó al país de madrugada, igual que   mala noticia) reclamando a un ex- presidente. Aguardamos con interés y regusto sádico la siguiente actuación de esta luminaria del escándalo político, a manera de espectadores de telenovela o de   burritos que llevan la carga y no la sienten. Este hombre carecería de credibilidad en cualquier sociedad, pero aquí nos disponemos a creerle. ¿Por qué?
El rumor de que el narco- capitán lleva la gracia norteamericana; una defensa débil y tangente   de   sus acusados ; las sospechas   que pesan sobre Leonel Fernandez – ahora con su más intimo colaborador y confidente a punto de enfrentar condena; y el accionar ambiguo del presidente en funciones, han ayudado a convertir un testigo endeble en uno de cargo. Más desesperanzador, pero sin duda parte de la explicación del fenómeno, es que para el dominicano Quirino no es   ni mejor ni peor que nuestros políticos: “un tigüere que se la busca,   pero que a este lo cogieron a media base y se lo llevaron los gringos”.
Como si no bastase lo anterior, el ex fiscal, actual juez del Tribunal Superior Electoral, José Manuel Hernández Peguero, declaró, sonriente y de pasada, como quien bosteza antes de irse a la cama, que Leonel Fernández le ordenó no citar al Presidente Hipólito Mejía en el caso Quirino. Esto, por su condición de ex presidente y para reciprocarle el favor de no haberlo llevado ante la justicia. Así se explayó el magistrado en un intento por demostrar la bonhomía de su correligionario.   ! Y aquí no tembló la tierra!
El agudo e independiente periodista Claudio Acosta, en su artículo del 26 de febrero pasado, “Por la culata”, publicado en el matutino Hoy, se alarma de estas trágicas declaraciones que desenmascaran pactos de impunidad y tratativas de encubrimientos entre la clase gobernante, ya conocidos por todos,   pero ahora certificadas por un juez. El periodista, nos recuerda que Hipólito amenazó con hacer declaraciones “trascendentes” antes de presentarse ante el fiscal si hubiese sido citado en aquella ocasión. Muy acertado el título del escrito:   el tiro salió por la culata llevándose al Licenciado Hernández y a dos presidentes. Repartió el embarre y, como daño colateral, aumentó   la validez   del   indignado narcotraficante.
Afirmar que las acusaciones hechas por el personaje son parte de una trama organizada es insostenible. No caben dudas, ellos mismos han construido la campaña del propio descredito   violado las leyes de la republica y exhibiendo riquezas mal ávidas. Por eso, al ripostarle al delincuente, no convencen a nadie, dándole crédito a quien no debe tenerlo
Así las cosas, “El Don” no es un   “Don nadie”, sino todo contrario. Para espantar al fantasma de Elías Pina, y devolverlo a las penumbras de su condición, se necesita golpearlo con verdades contundentes, inequívocas. Eso todavía no se ha hecho. Es una lástima, porque dignificaría   mucho a esta nación   si alguien pudiera hacerlo. Pero creo que ya es tarde, ahora Quirino es fiable y atacará otra vez buscando morder con fuerza y destrozo el trasero de Leonel.
http://acento.com.do/2015/opinion/editorial/8230866-quirino-testigo-de-cargo/

lunes, 29 de diciembre de 2014

“Por órdenes superiores” de Segundo Imbert Brugal (II) - Por Ylonka Nacidit Perdomo

Por Ylonka Nacidit Perdomo. 29 de diciembre de 2014 - 12:09 am - 0 Comentarios
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Ylonka Nacidit Perdomo

Desde finales de la década del 90, guiada por Catherine Vanderplaats de Vallejo, de Concordia University, en Montreal, investiga la obra de autoras decimonónicas del siglo XIX, y del XX; contraponiendo al silencio impuesto y a la historia oficial, una mirada en contrapunto que quiebra y pone en conflicto -desde una enunciación de territorialidad biográfica- los estereotipos en torno al sujeto femenino, para crear desde el conocimiento una metáfora propositiva de la memoria colectiva que pertenece a todas las mujeres que “nacen” y se hacen, narrando desde el discurso de la diferencia su universo, su imaginario y su itinerario cotidiano.
Narrar es contar, desenmascarar, dar apertura de una manera implacable a la pródiga imaginación y, por supuesto, reflexionar en torno a un tema con el cual estaremos  en pugna con muchas interrogantes desde el momento en que quien  cuenta,   hace que los personajes de sus historias  se hablen, se comuniquen, y comenten entre sí sus  situaciones.
Al narrador corresponde discutir, ampliamente, con sus personajes la redacción de los detalles de sus  vidas que desean ser transcritas sobre el papel, porque ellos, a veces, impugnan la caracterización, desautorizan el texto, se vuelven lectores-creadores, entablan diálogos en mayúsculas y demandan tener ante sí un espejo  para contactar si su voluntad se cumple. Entonces, la ficción es un desacato a la historia “real”, y la historia el desfase de lo dicho, porque se pueden cosificar  distintas  versiones de una historia.
No obstante, es posible que en algunas ocasiones los personajes se salgan  del relato, subviertan la escritura, no quieren la experiencia común,  ni prevenir al lector de cuál será el “objeto” de su compleja marginalización de la realidad; de ahí que las tensiones personaje-autor trazan la territorialidad del equilibrio entre el punto de vista desde el cual se narra y la memoria  que se reafirma indiscriminadamente como crónica.
En la narrativa de Segundo Imbert Brugal, por ejemplo, asumo su “función de autor”  como un narrador-yo que, a mi modo de ver,  es el narrador que pone un orden a la historia que va a contar, que está fuera del alcance de sus personajes, que no se deja abrumar por ellos, que no le da posibilidad alguna a que sean hostiles con él, porque conoce sus antecedentes, cómo hacer el juego literario de que interactúen, mostrándolos en espacios cerrados o abiertos, no encarcelándolos en un solo foco narrativo, sino hilvanando sus heredades y situaciones precarias de existencia.
Segundo Imbert Brugal, como narrador-yo,  parte de episodios “que le contaron”, de situaciones que literalmente  “como se la contaron” resultan ser  los intersticios desde  los cuales se confunde  lo múltiple y lo fragmentario, procurando  mostrar  intercambiables las diversas caras de la historicidad tiznada  por un  época donde el asesinato/suicidio eran los márgenes  para hacer identificable a las víctimas de la represión del tirano.
En su función de narrador, él es un narrador que tiene la voluntad de establecer   la manera cruel  en que las “órdenes superiores” del régimen  hicieron  que los sujetos desafectos confinados en la putrefacta dictadura  perecieran como sujetos fracasados. Sin embargo, Imbert Brugal  tiene un interés especial por el “efecto final” de sus relatos, porque devela cómo desentrañar la fatalidad del incumplimiento de sus personajes a sus destinos, cómo evadir las culpas, las frustraciones, desesperanzas y,  brumosos encuentros y desencuentros con lo siniestro.
Los relatos que conforman el libro Por órdenes superiores  de Segundo Imbert Brugal, revelan los avatares de muchos dominicanos en la Era de Trujillo; el  submundo que vivieron y conocieron, que delata  sus angustias existenciales.
“Cuando vino el yate”, “Dos esferas de cristal”, “Odalís Picúa”, “El discurso de Jacinto”, “El cartón de Pura”, “Un infarto en francés”, “Bienvenido y las metresas”, “A seis horas de distancia”, “La fiesta de quince años”, “Después del bautizo”, “El muchachito” y  “Jesús Walterio”  son relatos en torno a episodios de una sordidez inconfesable, verídicos y, a la vez, inverosímiles,  ocurridos durante la dictadura; son flash backs, capítulos  de horrores, hechos abominables, sucesos que “escuchó”  siendo niño, y otros que le tocaron muy de cerca, y otros últimos que vivió siendo un muchachito.
Segundo Imbert Brugal
Segundo Imbert Brugal
Segundo Imbert Brugal los “capturó”  en su memoria, hizo sus bocetos, dándole voz desde la tercera persona, y encerrando la suya en la máquina del tiempo, en ese oráculo invisible donde sólo Dios puede bosquejar el principio y el final de todo.
De los trece relatos del libro Por órdenes superiores (2014), uno me atrae, me atrapa, porque el autor recurrió a una realidad extraliteraria para narrar con certeza cómo la obsesión de la rebeldía se impone como derecho a la muerte, haciendo de la historia un vestigio de lo que en carne y hueso sufrieron muchos.
Imbert Brugal recrea la vida de un personaje de su Puerto Plata natal,  al cual llama Odalís Picúa; un individuo  con excelentes condiciones de nadador,  cuya vida misma  era un estado constante de peligrosidad, que lo hizo  invulnerable de sí mismo, pero que el autor le otorga la voluntad de vivir a su riesgo, en fuga,  porque “Tiburón no come Picúa, ni come donde ella come…”.
El relato titulado “Odalís Picúa”  es la historia de un personaje del mismo nombre que “Creció y vivió en la playa hasta que la violencia lo apartó de ella” huyendo de los matones del servicio de inteligencia; sus “historias recordaban las de Tarzán, “el rey de la selva”, y mantenían en vilo al público que desmenuzaba las peripecias del joven pescador”, a quien “Con toda seguridad, si  lo cogieron esa noche, fue por equivocación, y si estaba preso lo soltarían pronto”, al ser  acusado por los esbirros del régimen de ser un enemigo, y un potencial revolucionario.
El narrador se une a la memoria del personaje, se identifica con la  voz de sus iguales, se integra a su psiquis, y está inmerso en contar todos los  detalles de los sucesos que rodearon la desaparición de este  personaje pintoresco de su pueblo. Al parecer,  se deja seducir por su mundo, y se desplaza a través de un discurso sin fisuras  al encuentro de su subconsciente y de su  existencia trunca.
La lucha agónica de Odalís Picúa que nos cuenta el autor,  no es solo el enfrentamiento del hombre a la naturaleza del mar; es el enfrentamiento del hombre a la muerte como desgarramiento, la decisión de  morir por deseo propio, antes que otro decida por él cómo matarlo. El narrador le da libertad al personaje de escoger su destino final, no imagina lo que puede ser probable; cada acción del mismo lo convierte en un proyecto de sí mismo, para dejarlo ir a su último torneo con la vida;  no rescatando sus sentimientos ni su intención de desahogo, lo deja a solas con la decisión súbita, ante su arbitrariedad que hace de su desaparición un enigma. Escribe que Odalís Picúa:
 “Encolerizado, ausente de tiempo y de esperanza, se hundía poco a poco. Deliraba. Se encontró con Juancho tirando la atarraya y cantando: Tiburón no come Picúa, ni come donde ella come… -Muchacho, nadie sabe el lugar donde se muerde el anzuelo. Quiso hablarle, pero el  viejo pescador no estaba. Súbitamente, un torrente de vigor lo estremeció de pies a cabeza, se le inflaron los pulmones y le llegaron las fuerzas necesarias para, en un zambullón impecable, buscar el fondo del océano. Le obedecieron sus cuatro extremidades, penetrando cada vez más hondo, con la invariable determinación de morir buceando. La profundidad exigía el oxigeno que  le  faltaba, el instinto reclamaba  la superficie. Se negó a subir. Siguió bajando. No renunciaba al funeral de las profundidades. De pronto, un silbido agudo le reventó los tímpanos, su respiración quedó  encharcada y miles de chisporroteos en el cerebro diluían  su nombre, sus amores, sus culpas, el frondoso árbol de uvas de playa y la trayectoria de sus veinticinco años. Muriendo, se deshizo del  tirano, de los generales, y conoció el vacío del infinito”.
Odalís Picúa escogió a las profundidades del mar para escapar, y no dejarse vencer por los esbirros de la dictadura y la inquisitorial persecución. Su búsqueda de evasión en las olas o los despojos que lanza el mar no fue inútil; se hizo su realidad, una extensión fría del infierno que trajo la Era. Lo narrado por el autor nos conduce a creer que sucedió así. Ahí está la leyenda de Odalís Picúa, y la sentencia  de que “Tiburón no come Picúa, ni come donde ella come…”.
El mar en este relato se hizo símbolo fálico, se identificó con el orden coercitivo; se hizo cementerio-agua donde los cuerpos se desacralizan del mundo sucumbiendo ahogados,  huyendo de las “órdenes superiores”.
El mar, el fondo del mar, desde la antigüedad homérica ha sido el cementerio que esconde a las víctimas de la arbitrariedad política que traen las dictaduras; el mar ha sido testigo de todas las “órdenes superiores” invisibles del odio; perecer o desaparecer allí, es quedar insepulto, quedar  ausente de los otros y en los otros. Ni siquiera la fuga  evita  que  Odalís Picúa pueda  salvarse del olvido, puesto que el mar es una irrealidad en las consciencias de los que mueren rendidos en sus brazos; allí no puede uno desdoblarse, sólo cumplir con la falacia, con el azar que trae el destino, tal vez, como paradoja para afirmar a la nada.
Recordemos que, las historias se construyen a partir de  vivencias, y llegada la ocasión, o bien la oportunidad de narrarlas, es necesario escoger entre ser un escritor-observador o un agitador de los vuelos de la imaginación, para ir ensamblando los símbolos, las señales, las fuerzas con las cuales el autor se encuentra con frecuencia cuando le “asechan” cuestiones de la experiencia humana.
Desde que se evoca el pasado,  las percepciones del mundo –de nuestro mundo interior- se hacen cambiantes, nos compenetramos con ese aleteo de la perspectiva temporal-anímica, con el ritmo del relato, y pasamos a ser un narrador-testigo que se asoma, pero que a fin de cuentas, deja que el narrador-yo escriba las páginas que le permitan acercarse a sus espectadores-lectores, tal como logra hacerlo Segundo Imbert Brugal en su libro Por órdenes superiores.
http://acento.com.do/2014/opinion/8208478-por-ordenes-superiores-de-segundo-imbert-brugal-ii/

“Por órdenes superiores” de Segundo Imbert Brugal (I) - Por Ylonka Nacidit Perdomo