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jueves, 28 de diciembre de 2017

EE.UU.: fracasado Moore impugna victoria de senador demócrata en Alabama

EL MUNDO

EE.UU.: fracasado Moore impugna victoria de senador demócrata en Alabama

El republicano Roy Moore, que perdió la elección a senador por Alabama, busca evitar que el resultado sea certificado oficialmente y que su contrincante demócrata Doug Jones sea declarado vencedor y asuma su escaño.
Roy Moore, ¿un mal perdedor?
Roy Moore, ¿un mal perdedor?
El equipo de campaña de Moore presentó el 27 de diciembre una demanda en un juzgado de Montgomery, Alabama, según informó en un comunicado colgado en Facebook. Las autoridades estatales tienen previsto reunirse hoy para certificar los resultados de la elección especial, celebrada el 12 de diciembre.
El máximo responsable electoral de Alabama, John Merrill, dijo sin embargo al a emisora CNN que la queja de Moore no cambiará nada y que la comisión declarará vencedor as Jones. Tras ese paso, jurará su cargo ante el vicepresidente Mike Pence el próximo 3 de enero.
Ello dejaría a los republicanos con una mayoría muy ajustada de sólo 51 escaños frente a 49 demócratas. Moore perdió inesperadamente la elección por el escaño en el Senado al lograr el 48,4 por ciento de los votos, frente al 49,9 por ciento de Jones. Sin embargo, Moore se niega desde entonces a reconocer la derrota, pese a que el mismo presidente estadounidense, Donald Trump, y otros altos cargos republicanos felicitaron ya a Jones.
Muchos republicanos se distanciaron de Moore
La campaña de Moore insiste en que un fraude electoral "alteró inapropiadamente" los resultados. La denuncia tiene como objetivo "preservar indicios de posible fraude electoral" y posponer la certificación del resultado hasta que se lleve a cabo "una investigación a fondo" por fraude, explicó su equipo.
La campaña de Moore se vio además ensombrecida por las denuncias de  varias mujeres que dijeron que abusó sexualmente de ellas cuando él tenía unos 30 años y ellas eran menores de edad. Muchos republicanos de Washington se distanciaron de Moore durante la campaña.
JOV (dpa, cnn)

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jueves, 14 de diciembre de 2017

#TrumpToo: los apoyos de Trump se desmoronan

EL MUNDO

#TrumpToo: los apoyos de Trump se desmoronan

Son muchas las acusaciones de acoso sexual dirigidas contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero sus consecuencias no se habían hecho sentir. Hasta ahora.
Deutschland Hamburg - G20 mit Donald Trump (Getty Images/S. Gallup)
Donald Trump parece ser inmune a los escándalos que protagoniza desde hace meses; revelaciones e imputaciones de menor o mayor envergadura le resbalan como un huevo frito por una sartén. Pero el “hombre fuerte” de la Casa Blanca no es un “presidente de teflón”, en el sentido estricto de la expresión. Con las acusaciones en su contra –ya sea sobre prácticas comerciales turbias, una presunta interferencia rusa en la campaña electoral de 2016 o repetidas denuncias de acoso sexual– a menudo ocurre lo mismo: todo el  mundo habla sobre ello, incluido el propio afectado. Pero las consecuencias nunca se materializan. Hasta ahora.
Tres mujeres contra Trump
En 2006, Samantha Holvey era una de las candidatas a convertirse en Miss Estados Unidos. Entre 2003 y 2015, este concurso de belleza estaba organizado por la cadena de televisión NBC junto con el empresario y entonces estrella de reality televisivo Donald Trump. En un acto en Nueva York, según Holvey, Trump entró sin anuncio previo en los vestuarios e "inspeccionó” de forma inapropiada a cada candidata. En una entrevista con el presentador de radio Howard Stern el año anterior, Trump ya había confirmado por sí mismo comportamientos de este tipo: “Están ahí, desnudas… esas mujeres increíblemente hermosas. Y yo paso por ahí…”
USA Rachel Crooks, Jessica Leeds und Samantha Holvey in New York (picture-alliance/AP Photo/M. Lennihan)
Rachel Crooks, Jessica Leeds y Samantha Holvey en Nueva York, el 11 de diciembre de 2017.
Rachel Crooks trabajaba en 2005 en una empresa en la Torre Trump de Nueva York cuando, de acuerdo con su testimonio, Trump coincidió con ella en el ascensor y la besó en las mejillas y en la boca contra su voluntad. La empresaria Jessica Leeds, por su parte, sostiene que a principios de los años  ochenta se sentó en un avión junto a Trump y él la manoseó "como un pulpo”. "Sus manos estaban por todas partes”, dijo.
Holvey, Crooks y Leeds son tres de las mujeres que ya antes de las elecciones presidenciales de 2016 le recriminaron al entonces candidato Trump el acoso sexual que habían sufrido. Durante la campaña, Trump prometió frente a sus fervorosos seguidores querellarse contra todas esas mujeres. Pasados los comicios, no se volvió a hablar del tema. Esta semana, Holver, Crooks y Leeds repitieron sus acusaciones en un programa de televisión y en una rueda de prensa, exigiendo que el Congreso se ocupara del asunto. Trump reaccionó como se esperaba:
Luego de que sus oponentes políticos no lograsen probar una supuesta cooperación con Moscú, habían empezado a atacarlo con “acusaciones falsas e historias falsas de mujeres que no conozco y/o que nunca he conocido”, dijo en presidente el martes (12.12.2017) por la mañana. Prominentes senadores demócratas pidieron mientras tanto su dimisión. Y la esfera tuitera reaccionó con el hashtag #TrumpToo (#TrumpTambién).
El video de “Access Hollywood”
Al calor de las elecciones de 2016, un video del famoso programa televisivo “Access Hollywood” copó los titulares. En realidad en él sólo se veía un autobús del que se bajaba Donald Trump. Lo interesante era la pista sonora.Trump y el presentador Billy Bush llevaban micrófonos inalámbricos en la solapa que ya estaban encendidos; por eso, aunque no estuviera frente a las cámaras, se escuchaba cómo Trump hablaba de forma vulgar sobre sus relaciones con las mujeres: Trump se ufanaba de que, para él, como celebridad, no era difícil besar a las mujeres sin su consentimiento ni tocar sus genitales.
A cualquier otro candidato, un video como este le habría costado la carrera política. Pero sus asesores de campaña minimizaron la importancia del suceso, argumentando que el magnate sólo había usado la jerga de los vestuarios masculinos, la forma descarnada en que hablan los hombres entre ellos cuando no hay mujeres a su alrededor, algo que no debe tomarse en serio. Un mes después, Trump fue elegido presidente de Estados Unidos. Más tarde, él alegó que la voz de la grabación de “Access Hollywood” no era la suya.
USA Senator Al Franken in Washington | Rücktritt nach Belästigungsvorwürfen (Reuters/Y. Gripas)
El demócrata Al Franken.
Trump tiene dos relaciones distintas con el tema del acoso sexual. A raíz de la campaña #metoo, la periodista Leeann Tweeden decidió hacer público el abuso sexual que había sufrido a manos del senador demócrata Al Franken, lo cual podía probar con una fotografía.
Trump se puso del lado de Tweeden. En la red social Twitter, claro está.
Pero el caso del republicano Roy Moore es, según el entendimiento de Trump, diferente. Moore era candidato al Senado por Alabama, pero hace frente a acusaciones reiteradas de abuso sexual de menores. La reacción de Trump: hay que escuchar la versión de Moore. Un día antes de los comicios de Alabama, Trump dejó claro por qué quería ver a Moore en el Senado: necesita su voz.
En las elecciones de ese estado, Moore se enfrentó al demócrata Doug Jones y perdió. Su derrota también es una derrota para Trump. Y no sólo porque cuenta con un voto republicano menos en el Senado, sino también porque el público estadounidense sabe ahora que los abusos en la vida privada también pueden tener consecuencias políticas. 
Política en un país profundamente dividido
Un modo de pensar como este sólo es concebible en un panorama político tan fracturado como el estadounidense. A menudo, los presidentes recién electos juegan a explotar el sistema bipartidista. Sin embargo, desde la década de los noventa se ha instalado en el Congreso un férreo “nosotros contra ustedes” que caracteriza a la política interior del gigante norteamericano. Y la debilita.
Que Al Franken anunciase su dimisión unos días después de la revelación de Tweedens puso a los republicanos en el apuro de tener que argumentar según las líneas de partido. A su anuncio reaccionaron con franqueza tanto Moore como Trump. Este último dijo que la dimisión de Franken era irónica, pues alguien sobre quien pesan graves acusaciones puede quedarse en la Casa Blanca. Y Moore demostraba que alguien acusado de haber abusado de menores podía entrar en el Senado.
Conocerse mejor
Donald Trump debe darse cuenta de que no todos los republicanos protegen a sus compañeros de partido a cualquier precio. El líder de los republicanos, Mitch McConnell, le inspiró miedo político a su partido cuando declaró que él le creía a las mujeres que acusaban a Moore e instó a los electores de Alabama a tomar una decisión acorde con sus conciencias. También Mitt Romney –quien de todas formas tiene poco que decir en el Partido Republicano desde su derrota ante Barack Obama en 2012– fue sincero con Trump en su red social predilecta:
“Ninguna votación ni mayoría vale la pena si perdemos nuestro honor, nuestra integridad”, escribió Romney antes de las elecciones en Alabama.
USA UN-Sicherheitsrat in New York - US-Botschafterin Nikki Haley (picture-alliance/AP Photo/B. Matthews)
La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley.
Pero lo que Trump no se esperaba era la salida a escena de Nikki Haley: en el programa dominical “Face The Nation”, de la cadena CBS, la republicana dijo sentirse “increíblemente orgullosa” de las mujeres que en las semanas anteriores habían tenido el valor de hacer públicas las acusaciones contra varias estrellas de Hollywood y otros: “Creo que cada mujer que se haya sentido maltratada de cualquier forma tiene todo el derecho del mundo a decirlo”. Con ello también se refería a las acusaciones contra Trump durante la campaña. Pero Nikki Haley no es una cualquiera: ella fue nombrada embajadora por el propio Trump.
Los apoyos de Donald Trump, el presidente número 45 de los Estados Unidos, se desmoronan.
Autor: Konstantin Klein (EAL/ERC)

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