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lunes, 11 de diciembre de 2017

Sundar Pichai: “Nos preocupan las interferencias políticas. Hemos cometido errores” | Economía | TECNOLOGIA

Sundar Pichai: “Nos preocupan las interferencias políticas. Hemos cometido errores”

El consejero delegado de Google impulsa la adopción de la inteligencia artificial como proyecto de futuro y se pliega a las demandas de Europa en gestión de datos y competencia

EL PAÍS https://elpais.com/economia/2017/12/06/actualidad/1512583870_308417.amp.html?id_externo_rsoc=TW_CC&__twitter_impression=true
Sundar Pichai
Sundar Pichai, consejero delegado de Google, durante la entrevista en la sede de la empresa en Mountain View (California). 
Sundar Pichai (Madurai, 1972) llegó hace poco más de dos años al trono de Google, una empresa en la que había entrado en 2004. Su primera gran responsabilidad fue Chrome, un navegador que hoy lidera el mercado. Después añadió Drive (su nube), Google Maps y Android. Una suma que le da una visión única de su empresa y del panorama tecnológico. A Pichai, padre de dos hijas, de origen humilde y emigrante de India, se le encasilla dentro de los más optimistas de Silicon Valley. Vegetariano, de vestimenta informal y tono dialogante, está muy alejado en las formas y cercanía de los directivos al uso.
“La inteligencia artificial es el mayor reto y oportunidad de la humanidad”
Antes de contestar las preguntas de EL PAÍS en la sede de Google, Pichai comenta sus preocupaciones. Una de ellas es Europa, una zona prioritaria para la compañía, donde ya suman más de 14.000 empleados en 40 ciudades: “Tenemos un compromiso con la ingeniería, con las telecos, el comercio y la industria del motor. Queremos hacer más acuerdos y acelerar la adopción de la inteligencia artificial y el machine learning (capacidad de aprendizaje de las máquinas)”.

La transformación digital es otra prioridad, tanto en el viejo continente como en EE UU: “Queremos ayudar con formación. No se trata de que todo el mundo aprenda a programar, sino de que se adopten habilidades digitales. Antes, un administrativo podía trabajar sin necesidad de saber nada de informática. Hoy ya no”.
La evolución de los medios de comunicación es otra de sus preocupaciones. “Cuando lanzamos DNI [Iniciativa de Noticias Digitales], empezamos con ideas básicas. Ahora ya estamos metidos en cómo hacer más fácil la suscripción o cómo promover el mejor contenido. Es una misión que nos apasiona”, reconoce.
A pesar del incontestable crecimiento de su compañía, el último año ha sido convulso: desde las acusaciones de machismo al escándalo de la propaganda rusa. Pichai afronta las preguntas conversando también de su otra pasión, el fútbol, justo cuando se han conocido los emparejamientos del próximo mundial.
Pregunta. Han anunciado un fondo de mil millones de dólares para formación, ¿por qué?
Respuesta. Queremos que la revolución digital llegue a todos. Antes aprendías una vez y te servía para siempre. Hoy se aprende todo el rato. Es un proceso constante. Hay que adaptarse. Queremos apoyar con becas y ayudas para cursos de nueve meses a un año. No se trata de ofrecer una cantidad de dinero, sino sumar a más personas, dotando de recursos y herramientas, como móviles o Chromebooks. Es un esfuerzo global donde la inteligencia artificial y el machine learning tendrán un papel muy importante.
“Queremos mejorar la inclusión de mujeres. Vamos muy despacio”
P. ¿Está la sociedad preparada para la inteligencia artificial?
R. Es el mayor reto y la mayor oportunidad que tiene ante sí la humanidad. Entender los beneficios de esta gran revolución es clave para gestionar su impacto en la salud, la educación y el medioambiente. Tenemos que trabajar juntos y prepararnos para el futuro. No es solo cosa de Google, sino de todos. Hace falta una aproximación ética y responsable. Se van a crear más empleos de los que se destruyen. Vamos a vivir más tiempo y mejor.
P. Como consejero delegado de Google, ¿qué consejo le daría a los líderes políticos?
R. Hace poco estuve en unas jornadas en Alemania para reflexionar sobre la educación. Pensamos en todo lo conseguido en inteligencia artificial y en cómo adaptarlo. La industria alemana ya está entrando en este campo.
“Hay dos barreras que querría derribar: la del idioma y mitigar el cáncer”
P. Elon Musk, cofundador de Tesla, alerta de que la inteligencia artificial puede destruir la humanidad. ¿Está en lo cierto?
R. El debate es necesario e importante. Comparto su preocupación, pero no creo que esta conversación tenga que ser entre Musk, Zuckerberg o Pichai, sino ser algo global. Como sucede con los acuerdos de París sobre el cambio climático, no puede ser algo unilateral, sino global. Me importa mucho la opinión de Musk. Pero estamos muy al principio de lo que será la inteligencia artificial.
P. China tiene un plan muy ambicioso en este campo.
R. Que China invierta en ello es bueno. Espero que hagamos un acuerdo para que sea global. Vivimos en una economía de interdependencia y lo lógico es que vayamos de la mano.
P. ¿Colaborará China?
R. Mi tema no es la geopolítica. A muchos, como a Apple, les va bien en China. Nosotros estamos cerca de Xiaomi o Huawei a través de Android y les ayudamos a salir a otros mercados.
P. ¿Cómo afrontan el problema de la propaganda rusa y los anuncios en el buscador?
R. Lo que pasa en Google se ve en todo el mundo, sale en portada en todos los periódicos. Nos lo tomamos muy en serio. Las interferencias políticas nos preocupan. Dada la escala, el alcance y el impacto, tenemos claro que hemos cometido errores. Pero también mejoramos. En momentos así solo podemos asumirlo y mejorar.
P. ¿Y cuestiones como la difusión de mensajes terroristas a través de sus plataformas?
R. Nos hacemos muchas preguntas. Como un servicio para miles de millones de personas, reflexionamos sobre cuánta encriptación es la correcta. Además de atajar el contenido, hablamos con Gobiernos, escuchamos y buscamos cómo mejorar.
P. ¿Cómo ha evolucionado Google desde su llegada?
R. Mantenemos la misión de organizar y hacer útil la información. Así nació Gmail en 2004 y 10 años después Google Fotos. También la búsqueda de impactar en miles de millones de personas. En Google ha cambiado el cómo, pero no la misión. Ahora tenemos más plataformas para construir sobre ellas: Chrome, Android, Google Cloud, los relojes… Los fabricantes de coches también están cerca de nuestro ecosistema. Llevamos la capacidad de Google a todos los ámbitos.
P. ¿Google Home es su apuesta para conquistar el hogar?
R. Es la forma de decir que la inteligencia artificial es nuestra prioridad. No siempre se está delante del ordenador o con una pantalla. Con Google Home puedo estar en familia y hacer una consulta o pedir una canción. Poder hablar e interactuar de manera natural nos va a hacer más productivos. Estamos en los comienzos. Es solo una muestra de lo que será.
P. ¿Cómo se construye la confianza?
R. Ser una empresa de tecnología te hace vulnerable, te obliga a estar alerta en todo momento. WhatsApp, por ejemplo, cambió las cosas por completo. Hace cinco años un taxista en Europa me estaba explicando cómo usarlo. Los usuarios pueden elegir. Si usan algo es porque satisface necesidades y a partir de ahí se construye la confianza. Ser capaz de hacerlo a escala manteniendo unos principios es lo importante. Si echas la vista atrás y ves cuáles eran las empresas líderes hace 10 o 20 años, te das cuenta de que o lo haces bien o caes.
P.En Silicon Valley se suceden las acusaciones de sexismo y falta de diversidad. Google es una de las compañías objeto de críticas, con un caso especialmente sonado este verano.
R. Google fue una de las primeras empresas en hacer informes de diversidad. Ahora todos lo hacen. Queremos mejorar la inclusión. Reconozco que vamos muy despacio, que no hemos conseguido llegar al punto que deseo. Pensamos a largo plazo: hacen falta más mujeres en ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería… No podemos permitirnos dejar de lado a la mitad de la humanidad. Si las mujeres no están representadas, si no se sienten parte de todo esto, si no contamos con sus puntos de vista, si no tenemos empatía, no vamos a ningún lado.
P. ¿Qué papel juega la ciencia ficción en la innovación?
R. Crecí sin tecnología, sin acceso a nada. He vivido el cambio. En mi casa tuvimos que esperar cinco años para tener un teléfono. Recuerdo que tardaba cuatro horas para ir al hospital y preguntar por los análisis de mi madre. A veces me volvía sin saber el resultado. Otras cuatro horas de vuelta. Cuando tuvimos teléfono bastaba con los dos minutos de una llamada para saber la información. Con Android en miles de millones de teléfonos, me sorprendo del impacto. Y sé que esa capacidad para imaginar hace que se construya más. Siempre he visto la tecnología como motor de cambio. Es más de lo que imaginamos. Hay dos barreras que me gustaría derribar. La del idioma. Quisiera que fuéramos capaces de hacer un sistema de comunicación en tiempo real. Y mitigar el cáncer. No soporto ver la cantidad de gente que muere por no detectarlo a tiempo.

“PODRÍAMOS HABER AYUDADO EN LA CRISIS DE OPIÁCEÓS”

Pregunta. La Comisión Europea les ha impuesto una multa de más de 2.400 millones de euros por abuso con Google Shopping. ¿Cómo lo afronta?
Respuesta. Respetamos a la Comisión. Estamos aún en pleno proceso legal. Vamos a evolucionar Google Shopping para que cubra mejor las necesidades del usuario. Tenemos que hacer lo correcto. Escuchamos y lo asumimos. Igual que en materias como terrorismo, también estamos muy atentos a las indicaciones. Es algo que nos importa.
P. Se aproxima la entrada en vigor de la GDPR (normativa europea de protección de datos). ¿Es un reto?
R. Nos adaptaremos a la normativa. Siempre queremos hacer nuestra empresa más competitiva. Si además podemos ayudar a Europa, mejor. Queremos una Europa fuerte. Si todos usan Gmail, lo haremos aún más seguro. La privacidad nos interesa y haremos lo que nos pidan. Ahora bien, tenemos que ir con cuidado. No me perdono no haber hecho nada ante la crisis de opiáceos. La tendencia de búsqueda, de recetas, la información… Todo esto estaba ahí hace 10 años. Si lo hubiésemos visto a tiempo podríamos haber ayudado.
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    Phil Schiller: “En Apple el cliente no es un producto: ni vemos tus fotos ni leemos tu correo” | Tecnología |

    Phil Schiller: “En Apple el cliente no es un producto: ni vemos tus fotos ni leemos tu correo”

    El directivo al frente de los productos considera el iPhone X como el nuevo modelo a seguir

    https://elpais.com/tecnologia/2017/12/07/actualidad/1512616960_060861.html
    Phil Schiller durante la última presentación de Apple.
    Phil Schiller durante la última presentación de Apple. 
    Su aparición es una de las más esperadas en las keynotes (como denomina Apple a sus presentaciones). Cuando aparece Phil Schiller (Natick, 1960) es el momento de las novedades. Es el encargado de mostrar los nuevos productos de Apple. El directivo resume 2017 centrándose en varios lanzamientos: “Nuevos iPhones, el Apple Watch Series 3, cada vez con más utilidad, el iPad Pro, los Airpods, que prometimos para finales de 2016 y no fue posible”, reconoce, “y también el Teatro Steve Jobs, en nuestra sede. Han sido ocho años de trabajo y lo considero un producto más”. Schiller era la persona más cercana a Jobs, un mito tanto en la empresa como en Silicon Valley. Se fue de Apple y volvió solo cuando el fundador volvió a tomar las riendas a finales de los 90.
    Este año, el aparato estrella de la casa cumple 10 años. Hubo un tiempo en que bastaba con entrar en una tienda y pedir un iPhone. Sin más. Ahora hay que escoger entre 7, 8 o X. Algo muy alejado de la sencillez que suele definir a Apple. Schiller se defiende: “Nos gusta la sencillez. Hace todo claro y simple. Y tenía sentido que al principio solo hubiese uno. Hoy es un icono, un aparato ubicuo. Teníamos que cubrir diferentes tipos de usuarios por tamaños colores y precios”.
    El iPhone X conmemora el aniversario y pretende reinventar la visión inicial. Carece del botón central y consagra todo el frontal a la pantalla. Un cambio que no se sabe si será una excepción o el patrón de futuro. Schiller apunta a lo segundo: “Es cuestión de acostumbrarse a los nuevos gestos. Después es imposible volver a atrás. El contenido brilla, de lado a lado. El reconocimiento facial hace mucho más fácil proteger los datos”.
    Silicon Valley vive una fiebre por la adopción de la inteligencia artificial en todo tipo de proyectos. Parece casi una banalización del término. “Va a ser más y más importante. En los iPhone nuevos ya sirve para alargar la vida de la batería. En el Apple Watch, para saber mejor el consumo real de calorías y con Siri se van dar grandes pasos”, explica.
    Schiller es el encargado de mostrar los nuevos 'gadgets' de Apple.
    Schiller es el encargado de mostrar los nuevos 'gadgets' de Apple. 
    El caso de Siri, su asistente de voz, es peculiar. Fueron pioneros. Lanzaron este servicio que ahora están en ordenadores y tabletas antes que Google y Amazon. Sin embargo, los competidores han avanzado a gran velocidad y con integración con muchos más aparatos del hogar y servicios online. Schiller considera que se debe en gran parte a su forma de integrar la inteligencia artificial, sin tomar datos de otros clientes. Insiste en que su avance es más lento pero que está a punto de dar un gran salto. Aporta algunos matices en su defensa: “Estamos en más idiomas que ninguno”.
    Cada vez que un aparato de Apple está involucrado en algún delito, se da la misma sucesión de hechos. Pasó con el iPhone del tiroteo de San Bernardino y ha vuelto a pasar con el de Texas, los ajustes de seguridad no permiten el acceso a pruebas dentro del teléfono. “El cliente no es el producto. El cliente es el cliente”, reitera y explica el argumento, “Nosotros no vemos tus fotos, ni leemos tu correo. No es nuestro negocio la publicidad. Protegemos al usuario con una encriptación tan fuerte como podemos, aunque no guste”.
    Schiller recibe a EL PAíS en un espacio en el centro de Londres que simula una casa. Apple cuenta con un espacio similar en el Soho de Nueva York. Los utilizan para mostrar su visión de la tecnología en el hogar. El primer paso fue la aplicación Home, integrada en el sistema operativo desde la iOS 10. Su verdadera conquista estaba prevista para finales de este 2017, con el HomePod, un altavoz inteligente que pueda plantar cara a los Echo de Amazon y los diferentes tamaños de Google. El buscador y el gigante del comercio electrónico ya han lanzado varias ediciones. Apple, en cambio, ha retrasado su lanzamiento y se pierde la campaña navideña. “Queremos hacerlo muy bien y tenemos que tomarnos un tiempo para hacerlo como queremos. Nuestra filosofía es ser los mejores. Creo que hemos tomado la decisión correcta”, insiste.
    El iPad, la tableta, ha sufrido una renovación este año, tamaños más grandes, más potencia, y más foco en el entorno laboral. El modelo Mini, el más asequible, se quedó fuera de este salto generacional. Schiller niega que se haya abandonado ese tamaño. Como niega que el MacMini, de nuevo el menos caro de sus ordenadores, vaya a desaparecer del catálogo.
    Momento en que se mostró el iPhone X.
    Momento en que se mostró el iPhone X. 
    Steve Jobs aseguró que un día los ordenadores desaparecerían casi por completo, para ser algo parecido a los camiones, aparatos solo para una serie de tareas concretas. Los analistas ven cada vez más cercana esa era post-PC, no así el directivo responsable de ambos productos: “No lo veo en el horizonte. La fusión entre el Mac y el iPad no está en los planes. Son dos categorías que se aprecian así y tienen su función”.
    Cuando hace 40 años Apple comenzó a vender ordenadores, contó con dos nichos que se han mantenido fieles a la marca. El sector educativo y los creativos, incluyendo montadores de vídeo, animadores, publicistas, diseñadores o arquitectos, estuvieron siempre junto a la manzana, pero ha dejado de ser así. Los primeros han comenzado a ver cómo Google entra en las escuelas con sus Chromebooks, fáciles de usar y por menos de 300 dólares. Schiller tiene un punto de vista diferente: “La educación está en nuestro ADN, pero lo enfocamos de manera diferente. El iPad abarca desde jardín de infancia. En secundaria y universidad tiene más sentido el Mac. Lo que queremos es que tengan una buena experiencia, duradera, con algo fácil de usar y contenido de calidad”.
    Los profesionales se quejan de la falta de máquinas de gran potencia. Schiller ataja la conversación: “Antes de final de año saldrá el iMac Pro, el ordenador más potente que hemos hecho nunca, precisamente va para ese sector. La gama Pro no es para todo el mundo, pero además de los mencionados, la usan los programadores”.
    Otra de las competiciones que se vive con gran intensidad en Silicon Valley es la conquista de la realidad virtual y realidad aumentada. Google y Facebook salieron antes. Ambas cuentan con sus propias gafas. En el momento del encuentro Apple acababa de comprar una empresa dedicada a ello, VrVana, por 30 millones de dólares. Sin embargo, no planea hacer sus propias gafas: “La realidad virtual tiene menos potencial que la aumentada. Hemos tardado tiempo porque queríamos hacerlo bien, generando una experiencia única en iPad e iPhone”.
    Schiller mira a 2018 con optimismo. Están a punto de ser lo que en Estados Unidos llaman a trillion dollar company, una empres cuya capitalización bursátil supera el billón. Los wearables, la tecnología integrada en el cuerpo, es quizá lo que más le ilusiona. Apple entró de lleno en el sector con la adquisición de Beats, dedicada a hacer auriculares de alta gama. En mayo de 2014, Apple lo compró por 3.200 millones de dólares. En un extraño movimiento para lo que es su costumbre, lo mantiene como una línea separada, sin perder la marca. “Son líderes en su sector. Unen moda y calidad de sonido. Hemos aprendido mucho de ellos en y los han ayudado a crear Apple Music (su aplicación de música)”. De ahí también salió la inspiración de los AirPods, sus auriculares minimalistas.
    Su gran apuesta es el Apple Watch. El Series 3 ha estrenado conexión 4G, algo que no está disponible en España por falta de acuerdo con las operadoras. “Ya permite estar siempre contigo sin necesidad de móvil. Para la salud es especialmente importante. Estamos haciendo estudios de análisis de pulso y ritmo cardiaco”, presume. También reconoce algo que era solo un rumor, el interés de la compañía por estudiar la diabetes. “Todavía no podemos compartir nada, pero es una de nuestras preocupaciones”, desvela.

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