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martes, 30 de junio de 2026

Se cumplen 142 años del natalicio de Pedro Henríquez Ureña

Pedro Henríquez Ureña
Pedro Henríquez Ureña

Se cumplen 142 años del natalicio de Pedro Henríquez Ureña

A más de un siglo de sus primeros escritos, su visión americanista y su exigencia de rigor y excelencia siguen siendo un faro para las nuevas generaciones.

El mundo académico y cultural de habla hispana conmemora el 142 aniversario del nacimiento de Pedro Henríquez Ureña, uno de los intelectuales más trascendentales de la historia dominicana y continental.

Nacido en 1884 en el seno de una familia de ilustres pensadores —hijo de Francisco Henríquez y Carvajal y de la insigne poetisa Salomé Ureña—, Henríquez Ureña dedicó su vida a la docencia, la crítica literaria, la filología y la búsqueda incansable de una identidad cultural unificada para América Latina. 

A lo largo de esta semana, diversas instituciones educativas, universidades y academias de la lengua en el país y en naciones como México y Argentina (donde dejó una huella imborrable), llevarán a cabo conferencias, ofrendas florales y paneles de discusión en honor a su vasto legado.

Hoy, a más de un siglo de sus primeros escritos, su visión americanista y su exigencia de rigor y excelencia siguen siendo un faro para las nuevas generaciones.

Quienes estudian su obra recuerdan hoy que su "Utopía de América" sigue siendo un proyecto plenamente vigente. En su honor, la biblioteca nacional dominicana lleva su nombre. 

https://elnacional.com.do/nacionales/cumplen-142-anos-natalicio-pedro-henriquez-urena_574626.html

📚🇩🇴✨ A 142 años del nacimiento de Pedro Henríquez Ureña, la República Dominicana honra a uno de sus más grandes pensadores e intelectuales universales.

Maestro, filólogo, ensayista y defensor de la identidad cultural latinoamericana, Pedro Henríquez Ureña dedicó su vida a la búsqueda de la excelencia académica, el conocimiento y la integración de los pueblos de América. 🌎📖

Más de un siglo después de sus primeros escritos, su visión humanista, su defensa de la educación y su ideal de una "Utopía de América" continúan inspirando a nuevas generaciones de estudiantes, investigadores y ciudadanos comprometidos con el desarrollo de la región. 🎓🌟

Su legado permanece vivo en las aulas, bibliotecas y centros culturales de todo el continente, recordándonos que la educación y la cultura son pilares fundamentales para construir sociedades más justas y conscientes. 🏛️📚🤝

#PedroHenriquezUreña #RepúblicaDominicana #HistoriaDominicana #Cultura #Literatura #Educación #IntelectualesDominicanos #UtopíaDeAmérica #LegadoCultural #Humanismo #Academia #OrgulloDominicano 🇩🇴📚✨🌎

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Frank Pacheco

Actualizado:

Joan Manuel Serrat

miércoles, 14 de junio de 2023

Celebrarán en Salamanca simposio dedicado a Pedro Henríquez Ureña


ESCRITOR

Celebrarán en Salamanca simposio dedicado a Pedro Henríquez Ureña

La Cátedra Pedro Henríquez Ureña de Estudios Literarios Dominicanos es un convenio de cooperación entre la Universidad de Salamanca y el Ministerio de Cultura dominicano

Por SERVICIOS DE ACENTO.COM.DO 

Pedro Henríquez Ureña.

La Cátedra Pedro Henríquez Ureña de Estudios Literarios Dominicanos de la Universidad de Salamanca, en colaboración con su Facultad de Filología y el Instituto de Estudios Dominicanos de Cuny, informaron sobre la realización del simposio El Legado Universal de Pedro Henríquez Ureña, el cual se realizará los días 29 y 30 de este mes en la Universidad de SalamancaEspaña.

El evento se hará con el apoyo del Ministerio de Cultura de la República Dominicana y la Misión Permanente de la República Dominicana ante la Unesco, y en él participará Carmen Ruiz Barrionuevo, Andrés L. Mateo, Adolfo Castañón, Alejandro Arvelo, Francisco Acosta, Eulogio Silverio, Pedro José Ortega y Ramona Hernández, Mijail Mondol, Eva Guerrero, Vicente Cervera, Ramón A. Victoriano y Miguel D. Mena.

"La Cátedra Pedro Henríquez Ureña de Estudios Literarios Dominicanos es el resultado de un convenio de cooperación entre la Universidad de Salamanca y el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, firmado en Salamanca el 13 de enero de 2012. Se trata de la primera Cátedra en una Universidad española, y la más antigua de Europa, destinada exclusivamente al estudio y difusión de la literatura dominicana", se destacó en un comunicado.

Se indicó que a través de seminarios, conferencias, cursos de postgrado y encuentros de escritores, la Cátedra desarrolla anualmente un amplio programa de actividades con miras a promover el conocimiento de la literatura dominicana en España, así como a estimular la investigación del más alto nivel en torno a ella.

miércoles, 6 de junio de 2018

Mejorar el uso de los espacios en la Ciudad Colonial y crear el Museo de los Henríquez Ureña

Mejorar el uso de los espacios en la Ciudad Colonial y crear el Museo de los Henríquez Ureña

Acento.com.do - 6 de junio de 2018 - 12:02 am 
Foto: Al fondo, el Alcázar de Colón, en la Plaza España, de la Ciudad Colonial
La Ciudad Colonial es la joya más preciada de la capital dominicana. O debía serlo. Es el único espacio que existe en la capital para caminar, en donde hay parques, calles peatonales, espacios públicos en donde hay riquezas para admirar. Pero el deterioro es ostensible, y en donde las autoridades de los ministerios de Turismo, de Cultura y Medio Ambiente podrían coordinarse con mayor efectividad y creatividad. Lamentablemente no lo hacen.
El Ayuntamiento del Distrito Nacional podría jugar un rol de primer orden en este espacio histórico. Por ejemplo, hay que rescatar la donación de México a la sociedad dominicana, con la estatua y el monumento en homenaje a Fray Antón de Montesinos, contiguo a la Ciudad Colonial, y muy cerca del parque dedicado a la poetisa puertorriqueña Julia de Burgos. Corresponde al ADN coordinar y ampliar la regulación del tránsito y habilitar parqueos públicos y privados, y mejorar los existentes, que son un gran desorden, y en los que la ciudad pierde cientos de miles de pesos que pagan los ciudadanos.
Plazas como la del Padre Las Casas, en la Padre Billini con Hostos, o Padre Billini, en la Arzobispo Meño con Padre Billini, podrían recuperarse y mejorarse su acceso y disfrute, y no exclusivamente para un mercadito de venta de ropas o entregada a dos restaurantes exclusivos y de alto costo, y lugares como la Fortaleza Ozama o la Casa de Rodrigo de Bastidas, una al lado de la otra, así como la primera Escuela Normal creada por Eugenio María de Hostos, pudieran ser para actividades permanentes en el ámbito de la cultura. El Museo Trampolín, que se encuentra en la Rodrigo de Bastidas, es una pésima ubicación. En la Plaza de la Cultura, en el centro de la ciudad, debe ubicarse un lugar más adecuado para ese museo, y no en la Ciudad Colonial. Lo mismo ocurre con la Escuela Normal, entregada a la Pastoral Juvenil, en uno de los más contradictorios actos al maestro y educador puertorriqueño.
Han ido surgiendo lugares recreativos nuevos, que son admirables en sus actividades y en el ambiente que crean, como la librería Mamey, ubicada en la calle Las Mercedes, en la antigua residencia de Don Emilio Rodríguez Demorizi. O sitios antiguos, que debieran tener apoyo y asesoría  de los ministerios de Cultura y Turismo, como la histórica y emblemática Cafetera de la calle El Conde, deteriorada y desperdiciada en la multiplicidad de actividades que pudiera albergar, además de exposiciones pictóricas de viejos y nuevos pintores dominicanos.
Los museos de mayor interés de la Ciudad Colonial, como El Alcázar de Colón, el Museo de las Casas Reales o el Museo de las Familias Dominicanas, se encuentran abandonados y en franco deterioro. Claro, que si evaluamos la situación de los Museos de la Plaza de la Cultura, la situación es aún más precaria y peligrosa.
Si la restauración del hotel Francés, que parcialmente se destruyó, ha costado 800 mil dólares, imaginemos los riesgos a los que nos exponemos con el abandono que existe en lugares como las Ruinas de San Francisco o del Hospital San Nicolás de Bari. El remozamiento de la Ciudad Colonial por parte del Ministerio de Turismo se quedó en las calles y en la creación de espacios peatonales. Otras intervenciones no las ha habido, y menos ha habido coordinaciones para dar un eso adecuado a los espacios coloniales. Lo hemos dejado todo a los restauranteros y algunas familias y empresas que han apostado por los espacios exclusivos y distinguidos, como los hoteles boutiques que representan las Casas del Siglo XVI, que tienen cada día más habitaciones disponibles. El Hostal Nicolás de Obando sigue siendo un espacio hermoso, bien conservado, y en donde es posible realizar actividades.
Otros espacios de fácil acceso y de potencial mejor uso son las casas en manos de la Sociedad de Bibliófilos y de la Academia de Ciencias, ubicadas en la calle Las Damas.
Finalmente, la vieja ciudad y sus autoridades tienen una deuda con la familia Henríquez Ureña. Allí nacieron los hermanos Pedro, Max, Camila y Francisco Henríquez Ureña. Allí nació Salomé Ureña, allí se encuentra la famosa Escuela de Señoritas, y también la casa en la que nació el gran Pedro Henríquez Ureña, ubicada en la calle Sánchez. La Ciudad Colonial debe tener un museo dedicado a la familia Henríquez Ureña. Sería un acto de justicia con esa familia, pero también sería un atractivo turístico y cultural de gran valor. Ojalá que puedan asumir este desafío. https://acento.com.do/2018/opinion/editorial/8572593-mejorar-uso-los-espacios-la-ciudad-colonial-crear-museo-los-henriquez-urena/

lunes, 10 de julio de 2017

Ylonka Nacidit-Perdomo: Encuentro a solas con Carmen Natalia

Ylonka Nacidit-Perdomo: Encuentro a solas con Carmen Natalia

¿Qué es una tumba sino la última morada donde se rinde cuentas de la jornada de la vida; donde las aves en acción de gracias se posan, y celebran al espíritu que espera la resurrección prometida?
Ylonka Nacidit Perdomo - 10 de Julio de 2017 


Foto: Tumba de la Poeta de la Patria Carmen Natalia. Cementerio Cristo Redentor. Col. Maricusa Ornes
He vuelto a estar a solas con mi alma
y no le he dicho nada.
En silencio, tal vez, le di mi verso

Carmen Natalia, el día de su bautizo. 4 de septiembre, 1917. Capilla Arzobispal
y ella, en silencio, acaso lo guardara.

¿De qué hablaba mi verso?
Nació sólo por ella, por mi alma.
Nació en sus blandas fibras
que tiemblan ante el raro
prodigio de la vida y en ella se desgarran.

Nació porque mi alma, serenamente, ama
todas las cosas buenas,
todas las cosas tristes,
todas las cosas bellas…
Nació en sus blandas fibras
y ha de morir en ellas…
Carmen Natalia, fragmento de «He Vuelto a Estar a Solas con mi Alma». [1]
 Un poema premonitorio. Una reflexión, sin dudas, de un alma alejada del concepto terrenal de la muerte, que no percibe en el sepulcro el término de« todo», de todas las cosas buenas, todas las cosas tristes, todas las cosas bellas, porque se abraza a los elementos del orbe, a la belleza par excellence interior, no a la superficialidad de lo corporal; una voz poética que une sus ideas a lo placentero de la quietud con sus versos alegóricos al vuelo espiritual, a la guarda de las horas, no a la prisión sentenciosa del final. Una composición que nos despierta a comprender que el cadáver enterrado de la poeta en una tumba es sólo la representación de su existencia, que aparentemente se clausura cuando el féretro es entregado a todas las criaturas que se encuentran al lado del «prodigio de la vida y en ella se desgarran».

Carmen Julia Bonilla Atiles, y su hija Camen Natalia, ca. 1917
Estos son los versos de Carmen Natalia (1917-1976) que pertenecen, quizás, al contemptu mudi, que la miseria de la condición humana no coloca como un lema, en el pórtico, en la entrada de las sepulturas, para que se entienda que descendemos a la tumba con la inocencia pura en los labios en ese memento mori del ansiado reposo, que significa sueño eterno.
Carmen Natalia falleció en Santo Domingo en la noche del martes seis de enero de 1976. Su cuerpo inerte, amortajado, que no dudo esté en estado de incorruptibilidad reposa en cristiana sepultura en el cementerio Cristo Redentor del sector Los Girasoles, en la misma tumba familiar sencilla donde su madre Carmen Julia Bonilla Atiles fue entregada al misterio de la muerte por sus seres queridos, con una tarja o lápida que recuerda literalmente a la memoria  cuándo nació, y cuándo falleció, sin ninguna escritura emblemática, sin exaltar la grandeza de sus valores literarios para cuando los visitantes se encuentren  a solas con su alma, rodeada del amor aun presente que inspiran sus poemas, sin mencionar que padeció el destierro de su patria, y el oprobio de una dictadura, sin mayores palabras, sin ninguna vanidad, que no sea la dignidad de su nombre: Carmen Natalia.
Pedro Mir al leer ante la tumba de Carmen Natalia el Panegírico, el poema que le escribiera «Despedida», también hizo una segunda premonición sobre su alma, le dijo entonces a la amiga-poeta que se desprendía a solas de la danza de la vida, estas estrofas: «Ahora nosotros vámonos. La historia triste, lejos de ti, tal vez nos junte. / Y entre tanto la vida que pregunte/ y tú sola contéstale a la gloria. » [2]
Y así fue. La historia -después de andar unidos en ideales, en luchas, y en la literatura entre los vivos, de nacer en el mismo terruño, en San Pedro de Macorís- los juntó en el Cementerio Cristo Redentor. Al morir, Pedro Mir fue sepultado en el mismo camposanto donde está Carmen Natalia, del cual partirá ahora él, es decir, su alma -por decisión de sus familiares- mañana 11 de julio, para dejar a Carmen Natalia allí, sola, a fin de que sea ella que les conteste a los visitantes por los dos, sobre la gloria de ambos.
Ahora, que inicio mi encuentro a solas con Carmen Natalia, me pregunto ¿qué es una tumba?- Y me respondo: ¿Acaso un accesorio a la agotada vida que se fue lejos, que partió de las cosas terrenales con significantes? ¿Acaso una noble sepultura es el último eslabón donde se yace en silencio con boato o sin boato, el encierro, la clausura que nos da la colectividad social como tributo, el espacio que nos acoge para que el rocío continúe sobre las rosas o las yerbas silvestres como un tributo de las lágrimas de los ángeles cuando nos dejan a solas?

Carmen Natalia, diciembre de 1921. Col. Isabel Martínez de Roques
¿Qué es una tumba?-¿Un nuevo “trono” para la vanidad de los que quedan, donde la piel que se cansa de su lozanía se hace elemento vegetal, elemento   mineral, elemento natural, huésped del frío, del calor, del suelo, de la oscuridad? ¿Acaso es el suelo que nos espera para desvestirnos de las molestias que trae ser corroído al pasar el tiempo, puesto que nos “arruinamos”, y no retoñamos como las plantas al ser cortadas?
¿Qué es una tumba sino la última morada donde se rinde cuentas de la jornada de la vida; donde las aves en acción de gracias se posan, y celebran al espíritu que espera la resurrección prometida? ¿Qué es una tumba sino una armadura para la inclemencia del clima tropical que nos otorgan como un voto de amor un amigo, un ser querido o un familiar que solo espera como atributo para el nicho la solemnidad del silencio, la sencillez sin murmuraciones, sin pedidos de majestad, sin encanto más noble que dejarnos soñar allí, lejos de los cálculos banales materiales que se justifican en la arrogancia?
Sin embargo, hay tumbas que tienen un significado histórico-cultural, y no yerro al decir que una de ellas es la de Carmen Natalia. Su tumba acoge la costumbre de recordarla, de apreciar la luz cuando se descompone para liberar a nuestros ojos del asombro, para que observemos el jardín donde crecen los árboles y se hacen por su verdor motivos para cantarles, porque la conciencia sobre el significado de una tumba no se hace sólo de fines para pedir recompensas. El amor al que se ama se hace sagrado cuando el duelo no se convierte en codicia, en solicitud de rangos o en petición de provechos.
Toda tumba que se piensa, que se hace, o se pretende erigir en base a cálculos materiales, le “arrebata” al fallecido más de la mitad de su gloria. Le quita la tranquilidad de dormir en paz. Lo restablece a los designios de los otros -de los que tienen vida, y están vivos-; lo hace parte del juego del poder, de esa flota de expedicionarios que se hacen a la mar de lo público para “colectar” adulaciones.

Carmen Natalia con su sobrina Isabel Roques Martínez. 1958, Col. Isabel Martínez Vda. Roques.
Una tumba no es una “tienda” donde se cree que es lo mismo una cruz cristiana, que una escritura pomposa con noticias de su “dueño”. Pulgada a pulgada es un dominio que se consiente, a veces, al vaivén de los tiempos, que se agrieta, que duele.
Quizás sea cierto, y esté equivocada, pero las tumbas de los poetas se cuidan muy pocos como monumento sepulcral, y se olvidan. Al parecer se le atribuye el mismo escaso valor que a cualquier cosa pública que no ofrece plusvalía. En ninguna normativa ni ley está estipulado que las tumbas de los poetas deben reflorecer vivamente por cada aniversario de su nacimiento o muerte. Sólo se sabe que, de ellas se levantan sus almas para encontrarse frente a frente con las más ruines bastardías, y que se dejan oír a través de sus versos, y no esperan como mayor ofrenda que vestirse de la nada, esa misma nada que sí pernota a su lado, que es únicamente su compañera como esfera para elevarse al infinito. Una tumba sólo da el fruto de la eternidad a los que el pueblo hace sus poetas.
Pedro Mir, el Poeta Nacional -cuya alma parte mañana del Cementerio Cristo Redentor para dejar a solas a Carmen Natalia contestándole a la gloria, dijo de ella, nuestra Poeta de la Patria: «Su poesía, no solamente no se alistó en el ejército del absolutismo imperial, sino que consagró sus voces más puras a glorificar a los patriotas que se inmolaban en la lucha contra la tiranía dominicana. De este momento es lo más gallardo, permanente y formidable de su canción. Sus versos volvieron a andar de boca en boca. Su nombre fue otra vez besado como en los días de su infancia por las madres conmovidas. Otra vez, aunque en una nueva dimensión y en una nueva época, su nombre retumbó en esa gran caja de resonancia que es la nacionalidad satisfecha y adoptó la posición de los grandes vuelo por los dominios de la posteridad. » [3]

Carmen Natalia con su sobrino Eurípides Roques Martínez. Col. Isabel Martínez Vda. Roques. ca. 1954.
En este año del centenario del nacimiento de Carmen Natalia se cumple la profecía de Pedro Mir: el nombre de Carmen Natalia vuelve a estar de «boca en boca», y no está muy lejano el día en que « las madres conmovidas» de este país vuelvan a besarlo «en una nueva dimensión y en una nueva época» en «grandes vuelo por los dominios de la posteridad. »
La posteridad de Pedro Mir (el Poeta Nacional) y de Carmen Natalia (la Poeta de la Patria) los unió en el Cementerio Cristo Redentor. Ahora, en aquella ciudad de sueño eterno mi encuentro será a solas con Carmen Natalia, más aun cuando ahora, en el presente, las poetas sufrimos del desencanto, y evocamos al desarraigo como naufragio, como experiencia de catarsis o dolor.
Desde ahí, desde el naufragio, desde esas aguas que se hacen mares, y desde el agua de las lágrimas que nos deja el no comprender los enigmas de la vida, hacemos del oficio un arbusto que florece, una piel que se renueve cuando la estación de la primavera nos atrae a las tonalidades de la luz hecha metáfora o geografía que reúne la síntesis única que sugiere a la naturaleza advertir en ella los senderos por los cuales iremos para evocar al sueño, a la existencia, y cortejar a las canciones que desde la latitud Sur trae el viento. Ya lo dijo, sencillamente, Carmen Natalia en los versos finales de su poema «He Vuelto a Estar a Solas con mi Alma»:
   Por eso, cuando quise decirle tantas cosas
no pude decir nada
y le ofrendé, temblando, mi verso silencioso.
¡Quieres saber ahora lo que dice este verso!
¿Tú no sabes que nadie
podría comprenderlo?

   No tuvo el viejo molde de las palabras hueras,

Carmen Natalia en 1939 cuando publicó su primer libro de poemas Alma Adentro. Col. Isabel Martínez de Roques
ya te lo dije antes,
nació porque mi alma
ama todas las cosas de la vida.
Nació en sus blandas fibras,
por ella y para ella.

   Fue un verso silencioso,
sin palabras, sereno…
¡Solamente mi alma podría comprenderlo!

Carmen Natalia
(1917-1976)


NOTAS
[1] Poema publicado por primera vez en el periódico La Nación, el domingo 11 de enero de 1942 «Página Literaria» de “La Nación”. Página 6. Posteriormente aparece en Carmen Natalia, Alma Adentro. Obra poética completa. 1939-1976. (Santiago: Universidad Católica Madre y Maestra, 1981): 189-190. Edición con un Prólogo Altamente confidencial ¿«A dónde, a dónde fueron tus gritos vegetales»? de Pedro Mir; «A Manera de Epílogo. C. N. En dos notas telegráficas y dos poemas» por Alberto Baeza Flores y «Carmen Natalia. Datos biográficos» de O. M. (Maricusa Ornes), publicado por Danilo de los Santos, Director de la Colección de la PUCMM, corregido por José Alcántara Almánzar.

Carmen Natalia, primera de izq. a derecha junto a familiares. Febrero, 1956
[2] El Caribe (8-I-1976): 1, 13.
[3] El Caribe (17-I-1976): 4. María Ugarte compuso para El Caribe una página completa con una nota formada por ella (M. U.) donde reprodujo los poemas de Carmen Natalia: «La miseria está de ronda», «Llanto sin término por el Hijo nunca llegado (Llanto Séptimo) », «Oración Final», «Canto a la Tierra», «Poema de la Eterna Búsqueda» y «Oda Heroica a las Mirabal», así como dos párrafos del prólogo escrito por Pedro Mir para el volumen que recopilaría las poesías completas de la autora recién fallecida que se anunciaba como Versos de Carmen Natalia.


Carmen Natalia, ca. 1942. Col. Isabel Martínez Roques.


Pedro Mir. Poeta Nacional

Carmen Natalia. Col. Isabel Martínez Vda. Roques, ca. 1954
http://acento.com.do/2017/cultura/8473138-ylonka-nacidit-perdomo-encuentro-solas-carmen-natalia/

sábado, 27 de junio de 2015

Manuel Núñez responde a Miguel D. Mena y se queja de foto publicó Acento

Por Servicios de Acento.com.do. 27 de junio de 2015 - 4:44 pm - 1 Comentario
Por la organización y la edición de las obras se le pagaron varios millones de pesos, incluyendo viajes y viáticos para conseguir algunos materiales, poquísimos desde luego, que dieran novedad a esta nueva edición de las obras completas, que habían sido ya publicadas en más de un 90%. .
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Foto: Acento.com.do/archivo/Doctor Manuel Núñez
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El Doctor Manuel Núñez respondió al Doctor Miguel D. Mena, quien criticó que se eligiera al primero para hablar sobre Pedro Henríquez Ureña en una actividad organizada por la Biblioteca Nacional.
En una carta enviada a la Redacción de Acento.com.do, el Doctor Núñez también se queja por la fotografía utilizada en la información sobre la carta de D. Mena al director de la Biblioteca Nacional, Diómedes Núñez Polanco.
A continuación la carta y luego una breve nota de la Redacción de Acento.co.do:
Santo Domingo, D. N.
27 de junio, 2015
Gustavo Olivo,
Acento.com.do
Muy distinguido amigo:
Sé, por el manejo que se hace en el despacho donde aparece una carta del señor Miguel D. Mena oponiéndose a una conferencia que debía dictar en la Biblioteca Nacional, que, probablemente, no sea santo de la devoción de ese periódico. El contraste fotográfico de la información presentada ilustra un procedimiento que empleaban los regímenes totalitarios, que es, el de presentar a una persona exaltada, tomada fuera del encuadre y otra serena, que simbolizaba la razón. Es una forma maniquea de representar la información, que me coloca en una posición pocos menos que caricaturesca. Es, por otra parte, un ejemplo extraordinario para ser empleado en las escuelas de periodismo de cómo destruir la imagen de A y exaltar la imagen de B. Perdóname, Gustavo, esta digresión de profesor . No juzgo, desde luego, la elección de la foto.
“En resumidas cuentas, el señor de Mena invoca la democracia de la cual era, ciertamente, partidario Henríquez Ureña, para suprimirla, para privarme ex profeso de sus beneficios”
En lo que respeta a la solicitud que le hace el escritor Miguel D. Mena al director de la Biblioteca Nacional para que desestime una conferencia que debería ser dictada por mí, me parece que resulta un verdadero despropósito. ¿Cómo puede invocarse los valores de la democracia para privar a una persona de su derecho a expresarse? ¿Por qué debería hallarme yo despojado de los derechos que él les reconoce a los otros en su carta? ¿Quién se ha creído este señor que es? Afortunadamente, no nos hallamos en una república propiedad de Miguel de Mena, en la cual yo no tendría derecho ni siquiera al aire que respiro. ¡Qué bueno que figuras tan esperpénticas no tengan el poder!
En resumidas cuentas, el señor de Mena invoca la democracia de la cual era, ciertamente, partidario Henríquez Ureña, para suprimirla, para privarme ex profeso de sus beneficios.
Durante la etapa de Clave Digital, el señor De Mena hizo un comentario en una gacetilla de corte brutalmente racista; proclamó que mis antepasados se habían comido a un alemán. A mí la verdad me pareció tan nauseabundo lo que escribió ese señor que, en esa ocasión, decidí callar.
Era un seguidor asiduo del extraordinario periodismo que ustedes desarrollaron. Un periodismo vigoroso, defensor de los intereses del pueblo dominicano, revelador del coraje y de la valentía, que, llegó en su etapa de gloria, a constituirse en lo que debe ser el auténtico periodismo: un contrapoder para que funcione la democracia. Por eso, apreciado Gustavo, me parece que asociarse a la privación de un derecho, no es digno de las credenciales que habían ganado ustedes, muy merecidamente, en la sociedad dominicana.
Buena es la ocasión para hacer sobre este aspecto algunas revelaciones. La edición de las obras completas de Pedro Henríquez Ureña se llegó a planificar en un almuerzo convocado por el entonces Ministro de Cultura, don José Rafael Lantigua, en el Restaurante El Vesubio. La comisión fue integrada por el historiador Frank Moya Pons, Soledad Álvarez, Andrés L. Mateo, Diógenes Céspedes y quien suscribe, Manuel Núñez. Hubo luego otras reuniones. Posteriormente, al Ministro le pareció que era preferible designar al señor Miguel D. Mena; el equipo fue despachado con cajas destempladas. Sus razones habrá tenido y hay, desde luego, que respetarlas. No creo, en ningún caso, que él considerase que este personaje fuera intelectualmente superior a los otros cinco.
Fue así como D. Miguel de Mena recibió el contrato de las obras completas de Pedro Henríquez Ureña. Por la organización y la edición de las obras se le pagaron varios millones de pesos, incluyendo viajes y viáticos para conseguir algunos materiales, poquísimos desde luego, que dieran novedad a esta nueva edición de las obras completas, que habían sido ya publicadas en más de un 90%. .
Yo trabaje en la edición anterior realizada durante la administración del poeta Tony Raful.  Con la llegada del nuevo Gobierno en el 2012 salieron los primeros siete volúmenes, y se le liquidaron los cuantiosos honorarios y la impresión de esas decenas de miles de libros costó como era de suponer una millonada. Posteriormente, una vez publicados los libros se llegó a la conclusión de que las obras entregadas por el señor de De Mena a las prensas se hallaban plagadas de errores y distorsiones, que constituían el mayor escarnio a la memoria de D. Pedro Henríquez Ureña.
No se había hecho el cuidado de edición, aun cuando se había pagado en constantes y sonantes pesos, y el nombre de Henríquez Ureña quedaba bastante desmadrado con estos libros. Entonces el Ministerio de Cultura mandó a recoger la edición para triturarla completamente.   Miles de libros, se perdió una millonada. Yo, desde luego, conservo los ejemplares de ese adefesio. Los hombres de hoy podrán celebrarle esos despilfarros a don Miguel de Mena en contra del país; la historia, por supuesto, no lo absolverá. Es triste, Gustavo, ver a un gran hombre manipulado por un fariseo.
En otra parte de su carta, el señor De Mena, mete sin que venga a cuento a Vincho Castillo. Se cree muy listo. Lo hace para apandillar al periódico y a sus directivos con intriguillas de baja estofa. Creo, Gustavo, que no debes dejar que Miguel D. Mena te elija a los enemigos. Desde los primeros Gobierno del Presidente Leonel Fernández el señor Miguel De Mena se desempeña como agregado cultural de la Embajada dominicana en Berlín ( Alemania), en gobiernos que fueron defendidos y apoyados por el vinchismo, y en los cuales fueron figuras fundamentales hasta hace muy pocos meses. Si tantos horrores le provocan estas personas, ¿dónde puso los escrúpulos en todo ese tiempo? Porque el cargo que disfrutaba y aun ostenta en Berlín, de algún modo, se lo debía a los combates que libraban los Castillo para mantener al Bloque Progresista en el poder. Fíjate, Gustavo, todo lo que ha llovido desde entonces. No sé si con estas comparaciones podrías hallarle un punto de coherencia a los charlatanes.
No voy a hacer el retrato del personaje, que ya lo hizo de manera insuperable don Andrés L. Mateo en una polémica que quedará para la historia, que se encuentra en las hemerotecas digitales. Esta correspondencia se halla, estrictamente, motivada en el derecho a la defensa de mi honor y en contra de los que abiertamente proclaman que desearían ponerme una mordaza.
Con la expresión de mi reconocimiento y amistad,
Manuel Núñez

Nota de la Redacción de Acento.com.do:
Estimado Manuel, siempre he valorado de ti que eres uno de nuestros intelectuales que se emplean a fondo en su labor. Produces y defiendes de manera frontal tus ideas. Lo que no se puede decir de muchos de nuestros intelectuales.
Respeto tus opiniones sobre el tratamiento que observaste en la noticia a que haces referencia. Viste cosas inexistentes en la selección de la fotografía. Se eligió una imagen tuya, de las que están en nuestros archivos fotográficos, sin mayor interés que el de ilustrar la historia.
Sabes que en Acento.com.do nunca se te ha censurado ni agredido. Te brindé este espacio como a muchos otros intelectuales amigos.
Aquí, como en otros medios donde he trabajado, participaste de entrevistas y debates (como el interesante intercambio que sostuviste con el Doctor Néstor E. Rodríguez), además de ver publicadas tus declaraciones sobre diversos temas de interés público.
Dejaste de enviarnos artículos por tu propia decisión, y no porque se te censurara ni objetara. Esta misma semana nuestro articulista Damián Arias Matos, escribió de forma muy elogiosa sobre tu tesis expuesta en tu ensayo El ocaso de la nación dominicana. (Por cierto, que años atrás te defendí cuando se objetó que se te entregara un premio por esa obra. Otros alegaban que se trataba de un libro viejo. Pero en tu favor siempre argumenté que era un nuevo ensayo, corregido y notablemente aumentado y enriquecido con abundante documentación).
Si tú no fueras, como dices, “santo de la devoción” de este medio, habríamos objetado el artículo de Damián Arias.
No perseguimos a nadie por diferir de nuestros puntos de vista. Expresamos los nuestros y no cedemos en ese derecho, pero respetando a quienes disienten, siempre que no se incurra en las mentiras o en las imputaciones difamatorias o expresiones injuriosas.
La diversidad que brinda muestra sección de opinión (que incluye desde cristianos confesionales hasta ateos y anticlericales; desde derechistas hasta izquierdistas radicales; desde homofóbicos hasta activistas pro derechos LGTB) así lo confirma.
Con el afecto de siempre,
Gustavo Olivo Peña
http://acento.com.do/2015/cultura/8261926-manuel-nunez-responde-a-miguel-d-mena-y-se-queja-de-foto-publico-acento/
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