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La muerte trágica toca de nuevo a la familia Kennedy Servicios de Acento.com.do | 6 de abril de 2020 | 7:10 am
El presidente dominicano Juan Bosch (i) y el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, en el año 1962. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, Estados Unidos | Acento.com.do/Archivo/
Washington, Estados Unidos (EFE).- Una nieta y un bisnieto del exsenador y ex fiscal general estadounidense Robert F. Kennedy fueron dados por muertos por su familia este viernes tras desaparecer en la víspera a bordo de una canoa en la bahía de Chesapeake, cerca de Washington.
Los desaparecidos son Maeve Kennedy Townsend McKean, de 40 años, y si hijo Gideon, de 8 años.
Kathleen Kennedy Townsend, hija de Robert F. Kennedy y madre y abuela de los desaparecidos, lamentó en un comunicado que la búsqueda de Maeve y Gideo ha pasado de ser una misión de «rescate» a una de «recuperación» de los cuerpos.
«Maeve era vívida. Siempre sabías cuando estaba a tu lado. Su sonrisa fuerte, descarada e infecciosa. Hacía todo con todo con plenitud y todo su corazón», dijo Kennedy Townsend, quien fue vicegobernadora de Maryland (1995-2003).
«Gideon, como su madre, era un deportista que amaba el fútbol, el golf y correr. Cuidaba de sus padres de las maneras más extraordinarias. Amaba los acertijos, las matemáticas, el ajedrez y las aventuras», agregó Kennedy Townsend sobre su nieto.
Los dos desaparecieron el jueves por la tarde en las aguas de la localidad de Shady Side (Maryland), unos 50 kilómetros al este de Washington.
Según las autoridades y allegados, Maeve y Gideon se aventuraron en la canoa para recuperar un balón con el que jugaban los niños en la vivienda familiar a primera línea de mar y que había caído al agua.
El marido y padre de los desaparecidos, David McKean, explicó a The Washington Post que «se alejaron más de lo que podían controlar y no pudieron regresar».
Poco después una persona llamó a las autoridades alertando de que dos personas a bordo de una canoa estaban tratando sin éxito de regresar a la costa. Las autoridades recuperaron poco después el bote.
En el momento de la desaparición soplaban vientos de hasta 50 kilómetros por hora con olas de casi un metro.
Unidades aéreas y marítimas de la Guardia Costera han peinado una área de 6.000 kilómetros cuadrados en su búsqueda.
La desaparición de Kennedy Townsend McKean y su hijo alimentará la leyenda negra de la familia Kennedy.
Robert F. Kennedy
Su abuelo Robert F. Kennedy fue asesinado a balazos hace medio siglo en la noche que celebraba su victoria en las primarias en California del Partido Demócrata para la elección presidencial de 1968.
Cinco años antes, el hermano mayor de Robert, el presidente John Fitzgerald Kennedy, había sido asesinado en Dallas (Texas). El hermano mayor de ambos, Joseph Kennedy, murió en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial y una hermana, Kathleen, murió cuando se estrelló un avión en Francia en 1948.
En 1984, David Kennedy, un hijo de Robert, murió por sobredosis de medicamentos, y en 1997 otro de sus hijos, Michael, murió en un accidente mientras esquiaba.
En 1999, John Kennedy Jr, hijo del presidente asesinado; su esposa, Carolyn, y su cuñada murieron al estrellarse la avioneta en la que viajaban frente a las costas de Martha’s Vineyard (Massachusetts).
En 2011, la esposa de Robert Kennedy Jr (hijo de Robert F. Kennedy), Mary Richardson, se suicidó.
El año pasado, otra nieta de Robert F. Kennedy, Saoirse Kennedy Hill, falleció a los 22 años como resultado de una sobredosis accidental de drogas. EFE
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., Donald Trump, reiteró ayer su deseo de hacer públicos todos los documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy (JFK), un día después de que la CIA y el FBI le presionaran para mantener algunos en secreto.
"Los archivos de John F. Kennedy se están publicando con cuidado. En última instancia, habrá mucha transparencia. ¡Es mi deseo hacerlo todo público!", apuntó el presidente en su cuenta de la red social Twitter.
También de la participación en el asesinato del dictador dominicano Rafael Trujillo.
Trump permitió este jueves la publicación de 2.891 documentos de los cerca de 3.100 que quedaban en secreto sobre el asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963 en Dallas (Texas) a manos de Lee Harvey Oswald.
El presidente aseguró que "el pueblo estadounidense espera y merece el mayor acceso posible" a los archivos sobre ese hito histórico, pero que "alguna información" de la que poseen los Archivos Nacionales "debe seguir censurada", por el momento, debido a preocupaciones de seguridad nacional.
La mayoría de los 2.891 documentos que se hicieron públicos este jueves no arrojan mucha luz sobre el asesinato del JFK, aunque sí revelaron algunos detalles sobre ese periodo histórico.
Por ejemplo, un documento del director de la CIA Richard Helms revela que el presidente Lyndon B. Johnson, que sustituyó a Kennedy en la Casa Blanca, creía que el magnicidio era una represalia por la participación de EE.UU. en el asesinato del presidente vietnamita Ngo Dinh Diem unas semanas antes.
"El presidente Johnson solía decir por ahí que la razón del asesinato del presidente Kennedy era que él había asesinado al presidente Diem", apunta el documento de Helms.
Otro cable habla de la posible implicación de la CIA en el asesinato o intento de asesinato de mandatarios extranjeros.
Este documento recoge la intención ya conocida de acabar con la vida del entonces líder cubano Fidel Castro, una misión para la que EE.UU. llegó a plantearse utilizar a mafiosos de Chicago con negocios de apuestas en Cuba perjudicados por el triunfo de la Revolución.
También de la participación en el asesinato del dictador dominicano Rafael Trujillo.
El documento, sin embargo, niega cualquier implicación de la CIA en los asesinatos del primer ministro congolés Patrice Lumumba y del presidente indonesio Sukarno.
Otro documento apunta a que el FBI tenía a Oswald en su radar y que trató de localizarlo días antes del asesinato, cuando dejó de vivir en Nueva Orleans y le perdió la pista.
También el FBI avisó a la Policía de Dallas de que la vida de Oswald corría peligro tras su detención. Pese al aviso, los agentes que lo custodiaban dos días después del asesinato de Kennedy no pudieron evitar que un hombre identificado como Jack Ruby lo acribillara.
Ese documento fue escrito por el director del FBI J Edgar Hoover, que en otro texto, tras el asesinato de Oswald, mostró su preocupación por posibles teorías de la conspiración sobre la muerte de Kennedy.
"Lo que más me preocupa es tener algo para que podamos convencer a la gente de que Oswald es el verdadero asesino", dijo Hoover.
Sobre los documentos que este jueves quedaron bajo secreto, Trump ha ordenado a su equipo una revisión a lo largo de los próximos seis meses con la idea de volver a pronunciarse sobre el asunto y publicar algunos más como tarde en abril de 2018. EFE http://www.7dias.com.do/portada/2017/10/28/i236015_documento-desclasificado-habla-participacion-eeuu-asesinato-trujillo.html#.WfW7LmjWzIU
JOHN F. KENNEDY | 26 OCT 2017, 12:00 AM |EFE EE.UU. publica este jueves los archivos inéditos sobre el asesinato de Kennedy Aunque estos son los últimos documentos sobre el asesinato que posee el Gobierno de EE.UU., aún hay información inédita en otras manos. Una foto de un documento sin fecha disponible por la Biblioteca Presidencial John F. Kennedy muestra al presidente estadounidense John F. Kennedy (i) durante una reunión en la Casa Blanca con el Director del FBI J. Edgar Hoover (c) y el Fiscal General Robert F. Kennedy (d) en Washington.
WASHINGTON. La última colección inédita de archivos del Gobierno de EE.UU. sobre el asesinato de John F. Kennedy saldrá a la luz este jueves de forma parcial o total, y aunque los expertos no esperan ningún “bombazo”, los documentos podrían arrojar luz sobre los acuerdos entre la CIA y México en la Guerra Fría.
Alrededor de 3.100 expedientes oficiales hasta ahora clasificados y custodiados por los Archivos Nacionales de Estados Unidos se publicarán este jueves si el presidente estadounidense, Donald Trump, no lo impide, según lo dictado por una ley aprobada en 1992.
Trump, que el pasado sábado adelantó que permitiría que los documentos vean la luz, confirmó hoy que la “esperada publicación de los archivos de JFK (sigla de John F. Kennedy) tendrá lugar mañana”.
“¡Qué interesante!”, añadió el mandatario en un breve mensaje en su cuenta oficial de Twitter.
La inminente revelación tiene en vilo a historiadores y defensores de las teorías de la conspiración, pero la Casa Blanca ha insinuado que la publicación podría ser solo parcial: Trump podría bloquear la divulgación de algunos documentos considerados delicados por la CIA u otras ramas del Gobierno estadounidense.
“Algunos registros de esta colección no se crearon hasta la década de 1990”, y la Casa Blanca quiere garantizar que su publicación no causaría un “daño identificable” a la seguridad nacional, aseguró la semana pasada una portavoz de la Casa Blanca, Lindsay Walters, a la revista Politico.
Bajo la ley de 1992, los archivos que sean bloqueados por Trump no podrán ver la luz hasta dentro de 25 años, y quien ocupe entonces la Casa Blanca deberá decidir sobre su posible publicación.
Según varios medios, la CIA ha presionado a Trump para que mantenga ocultos una serie de documentos, quizá para esconder sus métodos o la identidad de algunos espías que podrían seguir vivos.
Pero el mandatario también ha recibido presiones para permitir la publicación íntegra de los documentos, y satisfacer así a quienes disputan la conclusión alcanzada por la llamada comisión Warren, que investigó el asesinato cometido en noviembre 1963 y concluyó que un solo tirador, Lee Harvey Oswald, fue responsable del crimen.
Roger Stone, un amigo de Trump y exasesor de su campaña electoral, aseguró el pasado viernes que había aconsejado al presidente que publique todos los documentos, sin excepción.
“Él cree en la transparencia, cree en el derecho del pueblo a saber, así que soy optimista, creo que hará lo correcto”, dijo Stone en una entrevista con el portal de extrema derecha Infowars.
Trump ha coqueteado desde hace años con teorías de la conspiración: fue él quien especuló con que el expresidente Barack Obama podía no haber nacido en Estados Unidos, y durante las primarias republicanas de 2016, Trump llegó a sugerir que el padre del senador Ted Cruz tuvo algo que ver con Oswald.
Es improbable que los archivos inéditos no contengan ningún “bombazo”, según el juez federal John R. Tunheim, que entre 1994 y 1998 encabezó un comité independiente que examinó y publicó la gran mayoría de los documentos oficiales del Gobierno estadounidense sobre el asesinato.
“Pero todo lo que se publicará mañana será interesante, porque todo lo que tenga que ver con el trágico asesinato de Kennedy lo es”, afirmó Tunheim en una entrevista telefónica con Efe.
Entre los documentos, según el juez, puede haber detalles sobre “los acuerdos” que Estados Unidos tenía para compartir inteligencia con México poco antes del asesinato de Kennedy en 1963, cuando Oswald visitó las embajadas en la capital mexicana de Cuba y la Unión Soviética, sometidas a la vigilancia de Washington.
En 1998, “el Departamento de Estado y la CIA” convencieron al comité presidido por Tunheim de que no publicara “los detalles operativos de cómo compartían información de inteligencia con México” por temor a que eso “dañara” o incluso hiciera caer al Gobierno mexicano, afirmó el juez.
“Publicar cómo un Gobierno extranjero comparte inteligencia con la CIA puede ser controvertido, y creo que eso les preocupaba, porque el partido político que estaba en el poder en México en los años 1990 era el mismo que había” gobernado en 1963, añadió en referencia al Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Tunheim no cree “que esas preocupaciones sean relevantes ya”, por lo que “toda esa información debería publicarse ahora”.
Aunque estos son los últimos documentos sobre el asesinato que posee el Gobierno de EE.UU., aún hay información inédita en otras manos, como “entrevistas de Jackie Kennedy protegidas por decisión judicial”, archivos “de los abogados de Jack Ruby” (el asesino de Oswald) o documentos de la KGB en Moscú, explicó el juez.
https://www.diariolibre.com/mundo/eeuu/ee-uu-publica-este-jueves-los-archivos-ineditos-sobre-el-asesinato-de-kennedy-KF8456059
El crucial discurso de Kennedy que evitó un holocausto nuclear cumple 55 años
Tuvo paralizado a todo un país que escuchaba atentamente cada una de sus 2.434 palabras,
WASHINGTON. “Buenas tardes conciudadanos. Este Gobierno, tal y como prometió, ha mantenido una férrea vigilancia sobre las operaciones del Ejército soviético en la Isla de Cuba”, con estas palabras el presidente de EEUU, John Fitzgerald Kennedy, comenzaba un discurso llamado a que no cambiara el curso de la historia.
Este domingo se cumplen 55 años de ese crucial discurso, que fue emitido tanto por radio como en una televisión aún en blanco y negro, y que tuvo paralizado a todo un país que escuchaba atentamente cada una de sus 2.434 palabras, once de las cuales coincidían: “nuclear”.
Unas palabras que cambiarían el mundo, aunque en realidad fueran pronunciadas precisamente para todo lo contrario, para que no cambiara, para evitar un posible holocausto nuclear que hubiera convertido, según dijo el presidente, “el fruto de cualquier victoria en ceniza en nuestras bocas”.
A estas alturas, el escenario es bien conocido por todos. El 14 de octubre de 1962 fotografías tomadas por aviones U2 del servicio de inteligencia estadounidense revelaban la presencia de 8 lanzaderas y 16 misiles de medio alcance en la región occidental de la isla.
“Era evidente que estas armas estratégicas, que eran fiables y modernas, estaban destinadas a ser manejadas por la Unión Soviética y no para ser transferidas a Cuba”, señaló la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un informe ya desclasificado.
Esta información dio paso a trece días de tensión en los que cualquier error de cálculo hubiera podido dar pie a un conflicto de consecuencias difíciles de imaginar.
“La actitud del presidente fue fundamental para desactivar la crisis. Kennedy buscó evitar cualquier intercambio nuclear, ya fuera voluntario o accidental”, señaló a Efe la historiadora jefe de la Oficina del Departamento de Defensa, Erin Mahan.
Una de las medidas clave adoptada por el mandatario fue la creación de un grupo de trabajo formado por asesores de su confianza, la mayoría de los cuales pertenecía al Consejo de Seguridad Nacional.
Fue este grupo de expertos el que abogó por hacer oídos sordos a los responsables del Estado Mayor, que apostaban por un ataque aéreo sobre Cuba, y por abrir una negociación con el Kremlin a través de canales no tradicionales al tiempo que se implantaba un bloqueo sobre la isla par evitar la llegada de nuevas armas.
Esta decisión acabaría siendo doblemente acertada, ya no sólo porque a la postre demostró ser el camino correcto para zanjar la crisis, sino porque además, al ataque aéreo le hubiera seguido el consiguiente desembarco de tropas estadounidenses en la isla y esa hubiera sido una acción abocada al fracaso.
Pese a los numerosos informes realizados por los servicios secretos, lo que desconocía en ese momento la inteligencia estadounidense es que las tropas rusas desplegadas en Cuba también estaban equipadas con armamento nuclear, lo que “podría haber acabado” con las tropas, valoró Mahan.
“A través de iniciativas por canales no oficiales, Estados Unidos acordó no invadir Cuba y retirar sus misiles de Turquía. Por su parte, (el soviético Nikita) Khrushchev se comprometió a desmantelar y retirar los misiles soviéticos y bombarderos ligeros de Cuba”, explicó la historiadora del Pentágono.
La otra medida clave de esta crisis también tuvo a las palabras como protagonista y no fue otra que la histórica alocución presidencial, ya que al informar al pueblo estadounidense, a corazón abierto, Kennedy quedó legitimado para actuar con total libertad a sabiendas de que su honestidad le había granjeado el respaldo de todo el país.
“El camino que hemos elegido en estos momentos está lleno de peligros, como todos los caminos. Pero es el más coherente con nuestro carácter y nuestro valor como nación (...). Y un camino que nunca elegiremos, es el camino de la rendición y de la sumisión”, concluyó Kennedy en su alocución.
Y, en realidad, esa fue la clave. Encontrar un camino en el que no hubo vencidos, pero tampoco vencedores. Posiblemente la única vía que podía evitar que alguien acabara con ese desagradable sabor a ceniza en la boca. EFE/Rafael Salido
Trump autoriza abrir los archivos sobre el asesinato de Kennedy
Los Archivos Nacionales tienen hasta el próximo jueves 26 para decidir cuáles de los 3.100 expedientes que poseen sobre el asesinato de Kennedy (1961-1963) pueden salir a la luz y cuáles deben seguir en secreto.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este sábado (21.10.2017) que desclasificará los archivos del asesinato de John F. Kennedy, mandatario demócrata que murió por disparos de bala en una visita política a Dallas (Texas) el 22 de noviembre de 1963.
"Sujeto a la recepción de más información, permitiré, como presidente, que se abran los archivos de JFK bloqueados y clasificados durante mucho tiempo", escribió hoy Trump en su habitual serie de mensajes matutinos, pero sin precisar más al respecto.
Hasta el próximo jueves 26, los Archivos Nacionales tienen para decidir cuáles de los 3.100 expedientes clasificados que poseen sobre el asesinato de Kennedy (1961-1963) pueden salir a la luz y cuáles deben seguir en secreto. Pero Trump es quien tiene la autoridad final para decidir la publicación de los archivos o demorarla durante otros 25 años.
Una portavoz de la Casa Blanca, Lindsay Walters, dijo ayer a la revista Politico que la oficina de Trump está trabajando "para asegurar que puede publicarse la máxima cantidad posible de datos" de esos archivos para el próximo jueves, una fecha límite marcada bajo una ley de 1992.
El "daño identificable"
Sin embargo, Walters reconoció que a la Casa Blanca le preocupa el hecho de que "algunos registros de esta colección no se crearon hasta la década de 1990" y deben ser revisados para garantizar que su publicación no cause un "daño identificable" a la seguridad nacional.
Un funcionario del Congreso que ha seguido de cerca el proceso afirmó a Politico que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha presionado a Trump para que bloquee la publicación de algunos documentos, posiblemente para ocultar sus métodos o la identidad de algunos espías que podrían seguir vivos.
"Supongo que el presidente podría cambiar de idea en el último momento, pero a no ser que lo haga, no habrá una publicación absoluta de esta información. Veremos muchos archivos la semana que viene, pero no todos, desafortunadamente", indicó la fuente, que pidió el anonimato.
CT (EFE, dpa)
JOHN F. KENNEDY: EL MITO SIGUE VIVO
Retoño de un clan influyente
Como hijo de padres acomodados, disfrutó de una juventud privilegiada. Su padre, Joseph P. Kennedy, sirvió como embajador de Estados Unidos en Londres. El propio JFK asistió a escuelas privadas y se graduó de la prestigiosa Universidad de Harvard. La imagen es de 1943, donde aparece como oficial de la Marina de Estados Unidos en Panamá.
Más dolor del que pensábamos: Revelan el lado oscuro de la vida de John F. Kennedy
Publicado: 11 jul 2017 20:35 GMT | Última actualización: 11 jul 2017 21:02 GMT A pesar de que ese presidente de EE.UU. parecía un hombre lleno de vitalidad, solo sus allegados sabían cuánto esfuerzo le costaba mantener esa imagen.
AFP
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En 1960, John Fitzgerald Kennedy se convirtió en el mandatario electo más joven de Estados Unidos pero, a pesar de tener 43 años y aparentar ser una persona vigorosa y dinámica, batalló gran parte de su vida para superar graves problemas de salud, según revela la revista 'Journal of Neurosurgery'.
Unos expedientes médicos del 35.º presidente de EE.UU. desconocidos hasta la fecha muestran que Kennedy sufría un intenso dolor crónico en la espalda desde sus años universitarios y fue sometido a cuatro cirugías en la espina dorsal, pero ni las operaciones ni otros tratamientos consiguieron aliviar el dolor que padeció hasta el día de su asesinato, el 22 de noviembre de 1963.
Por ejemplo, durante la crisis de los misiles en Cuba o la guerra de Vietnam, JFK afrontaba una continua lucha interna que solo conocían sus allegados. Casi a diario, se sometía a una terapia en la que combinaba distintos ejercicios, masajes, inyecciones de procaína e incluso narcóticos e inyecciones intravenosas de metanfetaminas, una práctica ilegal.
Una vez muerto, Robert F. Kennedy comentó que "al menos la mitad de los días" que vivió su hermano sufrió "un intenso dolor físico", pero nunca lo había oído quejarse y solo "quienes lo conocían bien sabían que estaba sufriendo", pero los demás "no detectaban nada", unas palabras que recogió Joan Meyers en el libro 'John Fitzgerald Kennedy: Como lo recordamos'.