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Compartimos un fragmento del artículo publicado por El Informador sobre el evento virtual en la FIL donde la escritora presentó su libro “Mujeres del alma mía”.
El feminismo ha cometido “errores”, pero es la revolución “más importante” que ha ocurrido en el mundo, consideró la chileno-estadounidense Isabel Allende durante la presentación de su libro “Mujeres del alma mía” en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
“El feminismo es la revolución más importante que ha ocurrido porque abarca la mitad de la humanidad. Nadie tiene un mapa o un manual, uno empieza con la rabia y de ahí para adelante, se cometen muchos errores, se pierde mucha gente porque se espantan, el feminismo de hoy es muy diferente y sigue siendo combativo”, expresó.
Muere Almudena Grandes, la escritora que noveló la épica de los perdedores
La autora de los ‘Episodios de una guerra interminable’, que falleció esta tarde en Madrid a los 61 años de un cáncer, deja una obra que aunó la calidad y el éxito
La escritora Almudena Grandes, en 2015 en su casa de Madrid.
SAMUEL SANCHEZ
Nadie como Almudena Grandes, la escritora madrileña fallecida este sábado a los 61 años debido a un cáncer, ha tenido la fuerza y la constancia para darle a los derrotados del siglo XX español la épica literaria que les faltaba. A partir de 2007, cuando publicó El corazón helado, la carrera de Grandes encontró un sentido que trascendía lo literario. Ella ya era una autora de éxito y de prosa sólida (algunas de sus novelas anteriores como Los aires difíciles o Atlas de geografía humana fueron especialmente celebradas por la crítica), pero cuando concluyó El corazón helado, donde por primera vez se detenía en las vidas de aquellos exiliados republicanos y sus posteriores generaciones de inadaptados, vio el agujero negro por el que se perdían una buena parte de los españoles del siglo XX.
Sensibilizada y conectada con el movimiento de memoria histórica, Grandes comenzó en 2010 uno de los proyectos literarios de más largo alcance de la narrativa contemporánea en español: los Episodios de una guerra interminable, una saga de seis novelas que atravesaban lo peor de la historia del siglo XX. Antes de sacar el primer título a la calle, Inés y la alegría, Grandes ya sabía qué iba a contar en los cinco siguientes. Era ese tipo de escritores que monta los andamios y delinea planos antes de empezar el edificio. Deja diseñado en uno de sus habituales cuadernos la trama del último libro de la serie, que ahora ya no llegará a sus lectores uno de estos febreros, el mes que le gustaba para estrenar sus novedades. Hay, sin embargo, una obra póstuma, que su editor en Tusquets, Juan Cerezo, considera una suerte de epílogo distópico a los Episodios. La escritora consagró a este libro sus últimos esfuerzos. En el artículo publicado el pasado 10 de octubre en el EPS, donde anunciaba que hacía un año que le habían diagnosticado un cáncer, explicaba que seguiría “desaparecida una buena temporada” para encerrarse a corregir esta novela.
Su objetivo con los Episodios era lograr un fresco histórico, al estilo de Galdós con el XIX, que permitiese retratar lo micro y lo macro, la atmósfera de un país cuarteado por una guerra y las historias reales que habían sido ocultadas. Si gracias al primer título los lectores descubrieron aquella tentativa fracasada de los comunistas exiliados en Francia, que invadieron el Valle de Arán en el Pirineo de Lérida en octubre de 1944, con el que obtuvo el premio Nacional de Narrativa, Los pacientes del doctor García (2017), saca a la luz la red montada por Clara Stauffer en Madrid para refugiar a nazis en una dictadura que tanta simpatía había mostrado por Hitler.
En el último publicado hasta ahora, La madre de Frankenstein, indagó en la biografía de Aurora Rodríguez Carballeira, acaso la parricida más famosa del siglo XX español, que tiroteó a su hija Hildegart Rodríguez Carballeira para no perder su control sobre ella, después de haberla moldeado durante años para convertirla en un modelo de mujer ideal. Aurora, que acabaría ingresada en el manicomio de Ciempozuelos (Madrid), atrapó a la escritora, que la eligió para novelar de su mano los crudos años cincuenta. “En los cuarenta había más hambre y menos empleo, pero había esperanza de que Franco no se eternizara. En los cincuenta siguió la pobreza y llegó la desolación absoluta, ya se sabía que Franco iba a continuar en el poder y se había aniquilado la resistencia interior”, explicaba la novelista a EL PAÍS en enero de 2020, durante una visita por las instalaciones de Ciempozuelos donde transcurría la obra.
Almudena Grandes durante la grabación del reportaje en el centro de San Juan de Dios de Ciempozuelos, en enero de 2020.
Grandes tenía la curiosidad de la historiadora y la potencia de la novelista. Ambas cualidades le permitían construir unos artefactos redondos, donde el rigor científico y la documentación estaban al servicio de una trama pensada para emocionar y remover. La literatura nació para eso, para vivir otras vidas y llorar otras penas. La historia lo hizo para acreditar que otras vidas y otras penas existieron. Almudena Grandes, desde luego, no inventó la novela histórica, pero sí una manera de hacer novela histórica singular, marcada por su propia formación como historiadora, que la empujaba a acreditar cada detalle real (no hay más que ver las notas finales de sus libros, donde expone cuáles fueron los hechos y cuáles las elucubraciones literarias), sin que nada de esto empañase su pulso narrativo. Sobre los Episodios reflexionaba en 2017 en una entrevista: “Esta serie me ha devuelto al proyecto de historiadora que fui. La que ha ajustado cuentas es la historia conmigo. Un montón de años después me ha demostrado hasta qué punto es importante lo que estudié. Probablemente yo no la habría escrito igual si no fuera historiadora”.
El pulso literario estaba ahí desde siempre, desde que protagonizó uno de los estrenos más exitosos de la joven literatura de la joven democracia. Con Las edades de Lulú (1989), su primer libro, se convirtió en un fenómeno. Nadie había oído hablar de aquella licenciada en Historia que destripaba con atrevimiento el deseo de una mujer sin caer ni en la sensiblería de la novela romántica ni en la pornografía de los cines X. Con aquel relato que arrasó en ventas, ganó el premio La sonrisa vertical. Era la literatura justa que necesitaba una sociedad que se quería desprender de la pelusa pacata del franquismo, transformar sus vivencias más íntimas y, también, la que empezaba a sentir cierta desilusión política. Un estreno tan influyente en su historial que muchos de los obituarios que le están dedicando la recuerdan como la autora de Las edades de Lulú, como si la quincena de libros de ficción posteriores no le hiciesen sombra.
Y se la hicieron. Grandes, que podría haberse perdido y convertido en la autora de un solo éxito, logró trazar un camino literario propio marcado por novelas icónicas como Malena es un nombre de tango o Los aires difíciles, por citar dos títulos anteriores a su etapa de novela histórica. Con los Episodios sintió, sin embargo, que encontraba una misión, proporcionar el relato de las vicisitudes de unos personajes a los que también se había desterrado de la literatura durante décadas. Por esos libros circulaban seres reales que habían protagonizado el siglo XX español, desde la Pasionaria (hay que leer a Inés y la alegría para desprender a Dolores Ibarruri de su manto de virgen comunista y adentrarse en su pasión por el militante Francisco Antón) al siniestro psiquiatra eugenista Antonio Vallejo Nájera que desfila por La madre de Frankenstein o el presidente del Gobierno Juan Negrín, al que coloca en su exilio londinense al frente de una conspiración para devolver por vía diplomática la democracia que se perdió por las armas. Un riesgo de aúpa, poner a seres reales a vivir ficciones. Ella explicaba su método: “Para escribir una novela así hay que llegar a un equilibrio perfecto entre la libertad creativa y la lealtad a la verdad histórica”.
“Me he convertido en una escritora antisistema”
Pero los protagonistas de los Episodios fueron seres corrientes, como Manolita Perales, la chica normal que aspiraba a tener un marido al que llevarle la comida a diario y que acaba enredada entre la oposición comunista de la posguerra en Las tres bodas de Manolita. En esta novela de nuevo mostraba algo que había estado oculto: los trabajos forzados de menores, hijos de republicanos, en órdenes religiosas. “En este momento”, afirmaba en 2017, “me he convertido en una escritora antisistema. No lo parezco porque no llevo rastas pero en la medida en que mi relato no contribuye a afianzar la versión de la equidistancia, soy consciente de que mantengo una versión disidente en el contexto de la literatura contemporánea”.
Su obra, que gozó del favor de los lectores (más de 1,3 millones de libros vendidos de los Episodios), suscitó un aplauso institucional frío. Su premio más importante fue el Nacional de Narrativa en 2018. Su compromiso político la conectaba en parte con esa generación de plata que se perdió en la guerra y el exilio y la hacía incómoda para una parte del sistema. “Republicana, de izquierdas y anticlerical”, así se presentó en su primera columna en este diario en enero de 2008, donde sustituyó en la contraportada a Manuel Vázquez Montalbán. Sentía cierta soledad ideológica y mucho fervor de los lectores. Concebía su trabajo de articulista como la de portavoz de causas de la sociedad civil. Parte de esos textos se recopilaron en La herida perpetua en 2019. Nunca dejó de comprometerse en público para ahorrarse críticas.
De todos sus personajes siempre sintió debilidad por los supervivientes.
Corresponsal de EL PAÍS en Lisboa desde julio de 2021. En los últimos años ha sido jefa de sección en Cultura, redactora en Babelia y reportera en Andalucía. Es autora del libro 'Cuaderno de urgencias'.
Isabel Allende: la escritora viva más leída en español que ya tiene su "biopic" en Amazon Prime
Su historia ahora está plasmada en la serie biográfica Isabel y la chilena Daniela Ramírez es la encargada de interpretarla
Isabel Allende en la presentación en Madrid de su obra: "Más allá del invierno". (Foto: EFE/Luis Millán).
Isabel Allende: la escritora viva más leída en español que ya tiene su "biopic" en Amazon Prime
Redacción de Entretenimiento
Santo Domingo, RD
Isabel Allende, la mujer de los espíritus, escritora y periodista, chilena nacida en Perú y nacionalizada estadounidense, ya tiene su propia historia plasmada en la serie biográfica "Isabel", a través de Amazon Prime Video.
"Ha sido un reto actoral tremendo, es una persona que existe aún y que puede opinar y verlo. Me encanta que se hagan historias de mujeres influyentes y que lo han sido a lo largo de su carrera", cuenta la actriz chilena Daniela Ramírez, quien da vida a la escritora viva de la lengua española más leída en el mundo.
La historia comienza con uno de los momentos más dolorosos en la vida de la escritora chilena, la hospitalización de su hija Paula y con saltos en el tiempo continúa con su simpático comienzo en el mundo de las letras como escritora de una revista feminista que gustaba de escandalizar a la sociedad con sus atrevidos escritos, reseña el portal Quien.com
Isabel Allende nació en Perú. Su padre, Tomás Allende y primo de ese histórico presidente de Chile llamado Salvador Allende, era secretario de la embajada chilena en Lima.
Tanto de él como de su madre, Francisca Llona Barros, Isabel heredó la ascendencia española, aunque es por su progenitora que también corre sangre portuguesa por las venas de la escritora.
A los tres años, el divorcio de sus padres le hizo retornar a Chile junto a su madre y hermanos.
Allí, Francisca conoció a su segunda pareja, Ramón Huidobro (murió hace dos años), a quien Isabel siempre ha considerado su auténtico padre.
Entre 1953 y 1958, la labor diplomática de Huidobro llevó a Isabel Allende de Chile a Bolivia, donde estudió en una escuela estadounidense, y al Líbano, donde lo hizo en un colegio británico. La multiculturalidad ha sido, por tanto, uno de sus rasgos distintivos.
+ Regreso a Chile
En 1959 volvió a Chile, donde finalizó sus estudios de periodismo y, tras cuatro años de su regreso, se casó con su primer marido, el ingeniero Miguel Frías.
Con él tuvo dos hijos, Paula (1963-1992), a la que dedicó la novela homónima de 1994, y Nicolás, que nació en 1967.
Tras divorciarse de frías, Allende contrajo matrimonio con en el estadounidense Willie Gordon en 1988. Se separó de él en 2015, tras 27 años casados.
En el último lustro volvió a encontrar el amor de la mano de un estadounidense que comenzó siendo un fan y se mudó con ella en California, donde reside desde su segundo divorcio.
Se trata de un rico abogado neoyorquino, de su misma edad, llamado Roger Cukras, quien sufrió una larga enfermedad hasta el fallecimiento de su esposa y que se relacionó con la escritora tras escucharla en un programa de radio.
A sus 78 años, Allende sigue creyendo en el amor. “No le tengo miedo”, dice entre risas al mencionar sus terceras nupcias, con el abogado neoyorquino Roger Cukras.
+ El exilio, su inspiración Alrededor de 15 años vivió Isabel Allende en el exilio, entre Venezuela y España, como consecuencia de la dictadura de Pinochet.
Es ahí, en la nostalgia por su lejano país, donde reside la clave de su dedicación literaria: “escribir ‘La Casa de los Espíritus’ fue un ejercicio de nostalgia, pues estaba perdiendo la memoria del pasado”, confesó en un encuentro reciente con los medios.
No fue hasta 1990 que Isabel pudo regresar a casa, para recoger el Premio Gabriela Mistral, de manos del presidente Patricio Aylwin.
Antes y después de eso, la que comenzase su andanza novelística entre espíritus, ha visto reconocida su labor en decenas de ocasiones.
Entre las menciones recibidas, destaca el Premio Nacional de Literatura (Chile, 2010), pero se encuentran también varios reconocimientos como “autora” o “novela del año” en distintos países y épocas, e incluso un galardón de Feminista del Año (EEUU, 1994).
Los estudiosos catalogan su obra dentro del llamado “posboom” o la “novísima literatura”. El estilo de Allende toca varios palos, desde la ficción histórica, la temática romántica, o la novela juvenil fantástica.
Las vivencias personales y los tintes autobiográficos están presentes en varios de sus títulos, así como el realismo mágico que impregna gran parte de su obra.
Desde su debut con “La Casa de los Espíritus” (1982), éxito mundial que incluso fue llevado a la gran pantalla en 1993 (“The House of the Spirits”, dirigida por Billie August) con actores de la talla de Meryl Streep, Antonio Banderas, Winona Ryder o Jeremy Irons.
La obra literaria de Allende ha sido un no parar que continúa en la actualidad.
Otros títulos suyos son: “Eva Luna” (1987) y sus cuentos (1989), “Paula” (1994), o “Hija de la Fortuna” (1999) son algunos de sus primeros títulos. Su trayectoria vivió el cambio de milenio, con obras como “La ciudad de las bestias” (2002), “El Zorro, comienza la leyenda” (2005), “Inés del alma mía” (2006) o “La isla bajo el mar” (2009).
Comenzó la última década con “El Cuaderno de Maya” (2011), recopiló bajo el título “Amor” (2012) sus mejores escenas románticas, se atrevió con el género policíaco con “El juego de Ripper” (2014) y publicó “El amante japonés” (2015), “Más allá del invierno” (2017).
Luego publicó su 17ma novela (y 24to libro), “Largo pétalo de mar”,en 2019, un éxito de ventas en Latinoamérica y España (en inglés se titula “A Long Petal of the Sea”) y en 2020 "Mujeres del alma mía", una obra autobiográfica.
Seguramente, a esta novelista chilena le queden todavía muchas andanzas por recorrer entre la literatura y el amor.
“La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan”, es una de las citas más célebres de su novela “Eva Luna”. Está claro que Isabel Allende será, con 80 o 100 veranos, inmortal.
Cápsulas genealógicas: Yvelisse Prats-Ramírez, in memoriam Avatar
Por Juan Espósito Rodríguez
(3 de 3) Continuando por la línea Bona, Vicente Ignacio Bona Pérez era hijo del genovés Lorenzo Bona, Sargento Primero de Fusileros del Batallón Fijo de Puerto Rico y quien fue ultimado por tropas de Toussaint a orillas de la laguna Azuey en 1801, y de su esposa María Merced Pérez Díaz Morales, viuda en primeras nupcias de Pantaleón Pina Cernuda, madre de Juan Andrés Pina Pérez, firmante del Manifiesto del 16 de enero de 1844, y abuela de los hermanos Pedro Alejandro Pina García, trinitario y prócer independentista; María de Jesús Pina Benítez, quien colaboró con su prima Concepción Bona en la confección de nuestro pabellón tricolor; el sacerdote Calixto Maria Pina Benitez y su hermano Manuel Pina Benitez, restauradores.
María Merced Pérez Díaz, quinta abuela de Yvelisse, era hija del tenerifeño Antonio Pérez y Antonia Díaz Morales (f. 1773) y nieta por vía materna de Lázaro Díaz (f. 1747) y María Morales. Entre otros descendientes suyos se cuentan los políticos Virgilio Álvarez Pina (Cucho), Plinio y Teódulo Pina Chevalier, el militar Braulio Álvarez Sánchez, quien fuera director de la Policía Nacional Dominicana; el economista Gustavo Volmar Álvarez, el periodista Mario Virgilio Álvarez Dugan, el empresario Pedro Brache Álvarez, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, y José Manuel del Castillo Saviñón, actual senador por Barahona.
Por la vertiente materna, Yvelisse era nieta del español Manuel Martínez Rodríguez, quien fuera hijo de José Martínez y Fermina Rodríguez, y de María de los Ángeles Boog Rijo (n. 1872), hija de Ramón Boj Pedreral y Roca (f. 1890) y María Andrea de Jesús Rijo González Regalado (1827 – 1902).
El carruajero Ramón Boj, cuyo apellido fue trastocado a Boog por los escribientes dominicanos, era natural de Huesca, España, e hijo de Pascual Boj y Teresa Pedreral y Roca. Casó en 1868 con Andrea Rijo, hija de Juan Rijo Santana y Altagracia González Regalado Muñoz (f. 1868).
Los tatarabuelos Juan Rijo Santana y Altagracia González Regalado Muñoz contrajeron matrimonio en Santo Domingo en 1824. Eran hijos, respectivamente, de Francisco Rijo y Francisca Santana, higüeyanos, y del regidor y escribano real Manuel Antonio González Regalado (n. 1757) y Juana Muñoz. Hijo de este último matrimonio también lo fue el prócer y presbítero Manuel Francisco Hilario González Regalado Muñoz (1793 – 1867).
Prosiguiendo con los González Regalado, Manuel Antonio González Regalado era a su vez hijo del canario Sebastián González Regalado, hijo de Andrés González y Catarina Regalado, quien desposó a Agustina Figueroa de Frías en 1753.
Ascendiendo a otra generación, los padres de Agustina Figueroa de Frías lo fueron Felipe de Figueroa Fernández (Caracas, Venezuela, 1704 – Santo Domingo, 1761), hijo de los pardos libres Esteban de Figueroa y Ponciana Rosa Fernández (f. Caracas, 1712), y Clara de Ávila y Frías (n. Santo Domingo, 1695), su esposa desde 1731 e hija de Luis de Ávila y Francisca de Frías, también pardos libres.
Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez, maestra y formadora de varias generaciones de dominicanos, falleció en Santo Domingo el 11 de octubre de 2020.
Novela dominicana dentro de las mejores del 2020 según la Biblioteca Pública de Nueva York
La primera novela de la autora fue considerada como un Best Seller por el New York Times
Karen Veras - SANTO DOMINGO 24/11/2020, 03:01 PM
La escritora de origen dominicano Elizabeth Acevedo (FUENTE EXTERNA)
La Biblioteca pública de Nueva York (NYPL por sus siglas en inglés), presentó la mañana de este martes los mejores libros del año 2020, y entre ellos, hay uno escrito por la poeta de origen dominicano Elizabeth Acevedo.
Acevedo asistió a la Universidad George Washington, donde obtuvo su licenciatura en Artes Escénicas y luego obtuvo una maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Maryland.
Su libro más reciente, Clap when you Land (Aplaude cuando aterrices), es la que aparece en el listado de los mejores libros de la NYPL.
En este se narra la historia de Camino y Yahaira Ríos, dos hermanas que se conocieron tras la muerte de su padre en un accidente aéreo, cuando este regresaba a Nueva York luego de vacacionar unos días en la República Dominicana.
Las dos niñas se ven obligadas a afrontar una nueva realidad en la que su padre ha muerto y sus vidas cambian para siempre.
Acevedo ha ganado varios premios como el galardón“Audie Winner 2020” por el audiolibro With the fire on high (con el fuego en lo alto), que compitió junto al libro Becoming, de la ex primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama.
Su libro “La Poeta X” (The Poet X), estuvo en la lista de los libros más vendidos de The New York Times, y fue condecorado en 2018 con el Premio Nacional del Libro en el renglón de Literatura Juvenil. Ganó la Medalla Carnegie de literatura infantil inglesa, y el premio Cometa de oro, como mejor ficción para adultos jóvenes.
Todas las obras de Acevedo están disponibles en Amazon en formato digital e impreso.
Para conocer todas las obras reconocidas por la Biblioteca Pública de Nueva York pulsa aquí
"No rechazamos a los extranjeros si son turistas, cantantes o deportistas de fama, los rechazamos si son pobres"
Irene Hernández Velasco
HayFestivalArequipa@BBCMundo
FUENTE DE LA IMAGEN,ADELA CORTINA
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Adela Cortina acuñó un nuevo término: "aporofobia", que significa odio al indigente, aversión hacia los desfavorecidos.
La escritora y filósofa, Adela Cortina (Valencia, 1947) tiene entre sus muchos logros haber aportado al español un término que la Real Academia de la Lengua adoptó para definir el odio a los indigentes, la aversión hacia los desfavorecidos.
Y es precisamente esa palabra, "Aporofobia, el rechazo al pobre", la que da título al último libro de esta destacada doctora honoris causa por numerosas universidades, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España (fue la primera mujer en formar parte de esa institución), catedrática emérita de Ética en la Universidad de Valencia y directora de la fundación Étnor.
BBC Mundo conversó con ella en el marco del Hay Festival Arequipa, donde participa en estos días dentro de las conversaciones que marcan el 75 aniversario de la editorial Paidós.
Usted acuñó hace más de 20 años ya el término "aporofobia", reconocido por la Real Academia de la Lengua y recogido en su diccionario. ¿Qué significa? ¿Cómo surgió? ¿De dónde procede etimológicamente?
El término "aporofobia" procede de dos vocablos griegos: "áporos", el pobre, el desvalido, y "fobéo", temer, prevenirse, odiar, rechazar.