viernes, 22 de mayo de 2026

Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático99999

Fuente de la imagen,Reuters

Rubio hablando con periodistas antes de abordar su avión en la Base de la Reserva Aérea de Homestead, el jueves 21 de mayo de 2026.

Pie de foto,El secretario de Estado de Estados Unidos afirmó que Cuba siempre ha representado una amenaza.
    • Autor,Sofia Ferreira Santos
    • Título del autor,BBC News | 
    • 22 mayo 2026
  • Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático

Cuba representa una "amenaza para la seguridad nacional" para Estados Unidos y la probabilidad de que se alcance un acuerdo pacífico "no es alta", declaró este jueves el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio.

Sus comentarios se produjeron apenas un día después de que EE.UU. acusara al expresidente de Cuba Raúl Castro de homicidio por el derribo en 1996 de dos aviones, lo que provocó la muerte de cuatro ciudadanos estadounidenses.

Rubio señaló que la preferencia de Washington era "una solución diplomática", pero advirtió que el presidente Donald Trump tenía el derecho y la obligación de proteger a su país frente a cualquier amenaza.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a Rubio de decir "mentiras" y sostuvo que la isla nunca ha representado una amenaza para EE.UU.

Rubio expresó en rueda de prensa que la diplomacia "sigue siendo" su "preferencia con Cuba", pero agregó: "Solo estoy siendo honesto con ustedes, saben, la probabilidad de que eso ocurra, dadas las personas con las que tratamos en este momento, no es alta".

El funcionario también acusó a Cuba de ser "uno de los principales patrocinadores del terrorismo en toda la región", algo que Rodríguez negó de forma tajante en una publicación en X.

El canciller cubano criticó a Rubio por intentar "instigar una agresión militar" y acusó al gobierno de EE.UU. de atacar a su país de forma "implacable y sistemática".

Cuba atraviesa una crisis de combustible agravada por un bloqueo petrolero efectivo de EE.UU., mientras enfrenta presión del gobierno de Trump para alcanzar un acuerdo.

Sus ciudadanos han experimentado apagones prolongados y escasez de alimentos en los últimos meses.

Rubio agregó que el país había aceptado una oferta de EE.UU. de ayuda humanitaria por US$100 millones.

Trump ha buscado repetidamente ejercer presión sobre Cuba y ha hablado abiertamente de derrocar al gobierno comunista.

La acusación del miércoles contra el expresidente cubano es vista por algunos como un antecedente similar a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Trump en enero.

Título del video,Video: De qué acusa EE.UU. a Raúl Castro en Cuba y cómo su caso se compara con el de Maduro en Venezuela
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Sobre si su gobierno llevaría a Castro a EE.UU. para enfrentar los cargos —y cómo—, Rubio respondió a los periodistas: "No voy a hablar de cómo vamos a traerlo aquí; si estuviéramos intentando traerlo, ¿por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?".

El fiscal general interino, Todd Blanche, quien anunció los cargos en Miami el miércoles, declaró: "[EE.UU.] espera que se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera".

Rubio anunció el jueves en X que EE.UU. había detenido a Adys Lastres Morera, hermana de una de los principales funcionarias de un conglomerado administrado por militares cubanos que controla gran parte de los sectores más lucrativos de la economía del país.

Lastres Morera residía en Florida "mientras también ayudaba al régimen comunista de La Habana", alegó Rubio. Fue detenida por autoridades migratorias y permanecerá bajo custodia mientras se llevan a cabo los procedimientos de deportación.

Al hablar con periodistas en el Despacho Oval, Trump declaró que Cuba era un "país fallido" y que su gobierno estaba intentando ayudarlo "sobre una base humanitaria".

El mandatario añadió que los cubano-estadounidenses "quieren regresar a su país" y ayudar a que la isla prospere.

"Otros presidentes han considerado esto durante 50, 60 años intentando hacer algo y parece que seré yo quien lo haga, así que estaría encantado de hacerlo", afirmó Trump.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c052vpv77gmo

Entre la disuasión y la cautela: la ambivalencia estratégica de Washington en la guerra con Irán

Entre la disuasión y la cautela: la ambivalencia estratégica de Washington en la guerra con Irán

La renuencia del presidente de Estados Unidos a retomar una ofensiva plena contra Irán no es sinónimo de paz, sino la expresión de un cálculo complejo donde confluyen presión económica, geopolítica regional y límites políticos internos.

Durante semanas, la política exterior estadounidense hacia Irán ha quedado atrapada en una zona gris que desafía las categorías tradicionales de guerra y diplomacia. A estas alturas, como bien se desprende del análisis reciente de *The Economist*, resulta evidente que el presidente de Estados Unidos no está ansioso por reanudar la intensidad de la guerra abierta contra Teherán. Sin embargo, conviene no confundir esta aparente contención con una voluntad firme de paz. La renuencia, en este caso, es un instrumento táctico, no una renuncia estratégica.

En los últimos seis semanas, la Casa Blanca ha recurrido a una secuencia reiterada de dilaciones, aplazamientos y señales ambiguas respecto a una eventual escalada militar. La postergación de ataques, incluso en momentos en que la operación parecía inminente, revela una tendencia clara: evitar, en la medida de lo posible, un conflicto de gran escala que podría desencadenar consecuencias imprevisibles. Diversos reportes confirman que el presidente estuvo a horas —incluso a minutos— de autorizar operaciones militares, para luego desistir en favor de abrir ventanas diplomáticas.

Este patrón de comportamiento sugiere que la estrategia actual responde menos a una lógica de confrontación directa y más a un intento de maximizar la presión sin asumir los costes totales de una guerra prolongada. En otras palabras, Washington parece apostar por un equilibrio inestable: mantener la amenaza creíble de la fuerza mientras explora —o fuerza— una salida negociada.

Detrás de esta cautela subyacen factores de peso. En primer lugar, el impacto económico del conflicto se ha convertido en un condicionante clave para la toma de decisiones. El alza de los precios del petróleo, provocada por la alteración del tráfico en el Estrecho de Ormuz, no solo repercute en la economía global, sino que incide directamente en el coste de vida de los ciudadanos estadounidenses. Analistas advierten que la guerra ha elevado los riesgos de desaceleración económica y ha presionado las proyecciones inflacionarias, generando tensiones adicionales en los mercados.

En segundo lugar, el frente político interno tampoco ofrece un terreno favorable para una escalada militar. El apoyo público a la guerra muestra signos de desgaste, mientras dentro del propio sistema político emergen voces, incluso entre aliados tradicionales, que cuestionan la duración, el coste y los objetivos del conflicto. La experiencia histórica de intervenciones prolongadas en Medio Oriente pesa como advertencia sobre el riesgo de un nuevo atolladero estratégico.

A esto se suma la presión de los actores regionales. Líderes del Golfo, conscientes de que sus territorios se han convertido en escenarios colaterales del conflicto, han instado a Washington a moderar su postura y dar espacio a la negociación. De hecho, recientes decisiones de aplazar ofensivas militares han estado vinculadas explícitamente a solicitudes de aliados estratégicos que apuestan por una solución diplomática.

Pero la cautela estadounidense no debe interpretarse como debilidad. Por el contrario, se trata de una estrategia que combina contención con preparación. Mientras se posponen ataques, el aparato militar permanece en estado de alerta, listo para actuar con rapidez en caso de que las negociaciones fracasen. El propio presidente ha reiterado que un eventual acuerdo debe cumplir con condiciones estrictas, especialmente en lo relativo al programa nuclear iraní, lo que deja abierta la puerta a una reanudación de las hostilidades.

Esta dualidad —diplomacia bajo coerción— define el momento actual. Estados Unidos no abandona la opción militar, pero intenta utilizarla como palanca de negociación más que como instrumento inmediato de resolución. El problema radica en que este juego de presiones y concesiones se desarrolla en un entorno altamente volátil, donde errores de cálculo o eventos imprevistos pueden desencadenar una escalada fuera de control.

Además, la naturaleza del conflicto añade un nivel adicional de complejidad. No se trata de una guerra convencional entre dos Estados claramente delimitados, sino de una confrontación híbrida que involucra actores proxy, frentes indirectos y dimensiones económicas y energéticas globales. Esto hace que cualquier decisión —ya sea de escalar o de contener— tenga repercusiones que trascienden el campo de batalla.

En este contexto, la renuencia del presidente estadounidense a reactivar plenamente la guerra puede interpretarse como un reconocimiento —explícito o implícito— de los límites del poder militar en escenarios contemporáneos. La capacidad de infligir daño no siempre se traduce en la capacidad de consolidar una victoria estratégica sostenible.

Sin embargo, el margen de maniobra es cada vez más estrecho. A medida que se prolonga el conflicto sin una resolución clara, aumentan las presiones —internas y externas— para definir una dirección. La estrategia de posponer decisiones críticas puede ganar tiempo, pero no sustituye la necesidad de una hoja de ruta coherente.

En última instancia, la situación actual plantea una paradoja central: Estados Unidos busca evitar una guerra total, pero no puede permitirse mostrar una retirada clara; Irán busca resistir la presión, pero enfrenta un creciente aislamiento y desgaste económico. Entre ambos, la comunidad internacional observa con incertidumbre cómo se redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente.

La renuencia, por tanto, no es el fin de la guerra. Es apenas una pausa estratégica en un conflicto cuya resolución sigue abierta, y cuyo desenlace dependerá tanto de la capacidad de negociación como de la voluntad —o el cálculo— de recurrir nuevamente a la fuerza.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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By now it should be clear: America’s president is not eager to resume his hot war with Iran. For six weeks he has seized on any excuse to delay military strikes. Reluctance is not refusal, however http://econ.st/4dV5EzE
Photo: Reuters

Corresponsabilidad institucional: formar para incluir, incluir para transformar

Corresponsabilidad institucional: formar para incluir, incluir para transformar

Más de 3,000 colaboradores capacitados en equidad, diversidad e inclusión reflejan un cambio cultural que trasciende la norma y se instala como práctica en la Dirección General de Aduanas.

En un contexto global donde las instituciones públicas están llamadas no solo a cumplir funciones técnicas, sino a encarnar valores democráticos y sociales, la Dirección General de Aduanas (DGA) de la República Dominicana da un paso que merece ser analizado con profundidad: invertir en la formación de su capital humano en equidad, diversidad e inclusión. Más de 3,000 colaboradores y colaboradoras capacitados desde 2021 no es un dato menor; es la evidencia de una transformación interna que apunta a rediseñar la cultura organizacional desde sus cimientos.

Esta apuesta, visibilizada en iniciativas como la que puede consultarse en publicación oficial de @aduanard, se inscribe en un paradigma contemporáneo donde el desarrollo institucional ya no se mide únicamente por indicadores de eficiencia operativa o recaudación fiscal, sino también por la calidad del entorno laboral, la equidad en las oportunidades y el respeto a la diversidad. Formar en estos valores implica reconocer que las instituciones no son estructuras abstractas, sino comunidades humanas que reproducen —o transforman— las dinámicas sociales existentes.

En el caso de Aduanas, esta política formativa adquiere una relevancia estratégica. Al ser una entidad clave en la facilitación del comercio, el control aduanero y la proyección del país como hub logístico regional, la DGA interactúa con múltiples actores: sector privado, organismos internacionales, transportistas, agentes aduanales y ciudadanía en general. En ese entramado, la forma en que sus colaboradores se relacionan con los demás incide directamente en la percepción institucional y en la calidad del servicio público.

La capacitación en equidad, diversidad e inclusión no debe entenderse como un gesto simbólico ni como una respuesta coyuntural a demandas sociales. Se trata de una inversión de largo plazo que fortalece la gobernanza institucional. Equipos más conscientes de las diferencias, más respetuosos de la pluralidad y más comprometidos con la igualdad de trato son, en esencia, equipos más eficientes, más cohesionados y menos propensos a conflictos internos o prácticas discriminatorias.

Además, esta iniciativa se alinea con estándares internacionales de gestión pública moderna, donde la inclusión se considera un pilar de sostenibilidad institucional. Organismos multilaterales, desde el Banco Mundial hasta la Organización Mundial de Aduanas, han enfatizado la necesidad de integrar estos enfoques para mejorar la resiliencia de las instituciones frente a los desafíos contemporáneos. En ese sentido, la DGA no solo responde a una agenda local, sino que se inserta en una conversación global sobre cómo construir administraciones públicas más humanas, transparentes y efectivas.

Pero el verdadero desafío no reside únicamente en la cantidad de personas capacitadas, sino en la capacidad de traducir ese aprendizaje en prácticas cotidianas. La cultura organizacional no cambia por decreto ni por acumulación de talleres; se transforma cuando los principios aprendidos se reflejan en decisiones, comportamientos y relaciones laborales concretas. ¿Cómo se gestionan los equipos? ¿Cómo se distribuyen las oportunidades de liderazgo? ¿Cómo se atienden los conflictos? ¿Cómo se garantiza un entorno libre de discriminación? Estas son las preguntas que determinarán el impacto real de este esfuerzo formativo.

En ese sentido, el liderazgo institucional juega un rol determinante. La promoción activa de estos valores desde la alta dirección envía una señal clara sobre las prioridades estratégicas de la institución. No se trata solo de capacitar, sino de coherencia entre discurso y práctica. Cuando la equidad y la inclusión se convierten en criterios de gestión, se fortalece la credibilidad institucional y se consolida un clima de confianza interna.

La experiencia de la DGA también ofrece lecciones para el resto del sector público dominicano. En un país que avanza hacia la modernización del Estado, la digitalización de servicios y la mejora de la competitividad, no se puede perder de vista la dimensión humana de la administración pública. La transformación digital, sin transformación cultural, corre el riesgo de quedarse en la superficie. La inclusión, en cambio, actúa como un catalizador que potencia todos los demás procesos de cambio.

Finalmente, este esfuerzo conecta con una aspiración más amplia: construir una sociedad donde la corresponsabilidad sea la norma. La equidad no es una concesión, es un derecho; la diversidad no es un reto, es una riqueza; la inclusión no es una meta lejana, es una práctica diaria. Cuando una institución del peso de Aduanas asume este compromiso, no solo impacta a sus colaboradores, sino que contribuye a modelar el tipo de país que se quiere construir.

Porque, en última instancia, las grandes transformaciones no comienzan en los documentos estratégicos ni en los discursos, sino en las personas. Y formar a las personas para convivir en igualdad es, sin duda, uno de los actos más poderosos de liderazgo institucional en el siglo XXI.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/corresponsabilidad-institucional-formar.html

https://x.com/LuisOrlandoDia1/status/2057895890484867515?s=20

Corresponsabilidad sin brechas: la alianza social que convierte derechos en oportunidades

Corresponsabilidad sin brechas: la alianza social que convierte derechos en oportunidades

La articulación entre Supérate y Fejus marca un paso decisivo hacia un modelo de política social más humano, territorial y efectivo, donde la identidad, el cuidado y la inclusión dejan de ser promesas para convertirse en derechos accesibles.

En una sociedad que todavía lidia con profundas desigualdades estructurales, los acuerdos interinstitucionales no pueden limitarse a la formalidad de una firma ni al valor simbólico de la cooperación. Deben, por el contrario, traducirse en acciones concretas capaces de transformar la vida cotidiana de las personas. El reciente convenio entre la Dirección de Desarrollo Social Supérate y la Fundación Equidad y Justicia Social (Fejus) se inscribe precisamente en esa lógica: la de una corresponsabilidad real, donde el Estado y la sociedad civil articulan capacidades para cerrar brechas históricas de exclusión en la República Dominicana.

Este acuerdo no es menor ni accesorio. En su esencia, apunta a uno de los núcleos más sensibles del desarrollo humano: la vulnerabilidad multidimensional. Al priorizar acciones vinculadas al acceso al derecho a la identidad, la prevención del embarazo adolescente, el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y el acompañamiento sociofamiliar, ambas instituciones reconocen que la pobreza no es únicamente un fenómeno económico, sino una realidad compleja que se reproduce a través de la falta de oportunidades, el rezago institucional y la invisibilidad social.

Particularmente significativa resulta la inclusión del derecho a la identidad como eje de intervención. En América Latina, millones de ciudadanos permanecen al margen de los sistemas formales por carecer de documentación legal, lo que limita su acceso a educación, salud, empleo y programas sociales. En ese contexto, las jornadas de identificación ciudadana contempladas en el convenio representan un acto de justicia social en sí mismo: reconocer al individuo como sujeto de derechos y no como una cifra más en los indicadores de pobreza. Sin identidad, no hay inclusión posible; sin inclusión, no hay desarrollo sostenible.

El rol de Supérate en esta alianza refuerza su posicionamiento como instrumento central de la política social dominicana. Bajo la dirección de Mayra Jiménez, el programa ha avanzado hacia un modelo más integral, que trasciende las transferencias monetarias condicionadas para incorporar acompañamiento sociofamiliar, enfoque de cuidados y estrategias de empoderamiento comunitario. La integración de Fejus como puente territorial amplía esa capacidad operativa, llevando las políticas públicas al corazón de las comunidades donde se viven las desigualdades en su forma más tangible.

Por su parte, la Fundación Equidad y Justicia Social aporta un capital social invaluable: conocimiento del territorio, cercanía con las comunidades y capacidad de movilización local. En contextos donde la desconfianza hacia las instituciones puede convertirse en un obstáculo, las organizaciones de la sociedad civil cumplen una función clave como intermediarias, facilitadoras y legitimadoras de la acción estatal. La sinergia entre ambas entidades, por tanto, no solo potencia la eficacia de las intervenciones, sino que fortalece el tejido social desde abajo.

Otro aspecto relevante del acuerdo es su enfoque en la prevención de fenómenos como el embarazo en adolescentes y las uniones tempranas. Estas problemáticas, más allá de su dimensión individual, tienen un impacto estructural en la reproducción de la pobreza. Intervenir de manera temprana, con educación, sensibilización y oportunidades, es una inversión de alto retorno social. Significa romper ciclos intergeneracionales de exclusión y construir trayectorias de vida más dignas para las nuevas generaciones.

Asimismo, el énfasis en la cultura de paz y en el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y juveniles revela una comprensión más amplia del desarrollo. No se trata solo de asistir, sino de formar ciudadanos capaces de participar activamente en la construcción de sus comunidades. En este sentido, el acuerdo avanza hacia un paradigma de desarrollo inclusivo, donde las personas no son beneficiarias pasivas, sino protagonistas de su propio progreso.

El componente de acompañamiento sociofamiliar merece, igualmente, una atención especial. En un país donde muchas familias enfrentan múltiples vulnerabilidades simultáneas —económicas, educativas, sanitarias y emocionales—, el abordaje integral se vuelve indispensable. Identificar, orientar y dar seguimiento a estos hogares permite no solo mejorar su calidad de vida inmediata, sino también generar capacidades sostenibles en el tiempo.

Lo verdaderamente transformador de este convenio radica en su potencial de articulación. En un sistema de políticas públicas que históricamente ha operado de manera fragmentada, la coordinación entre actores representa uno de los mayores desafíos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades. Supérate, al canalizar referimientos y articular esfuerzos con Fejus y otras instituciones, avanza hacia una gobernanza social más eficiente, coherente y orientada a resultados.

Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de su implementación efectiva y de su capacidad de sostenerse en el tiempo. La experiencia regional demuestra que los acuerdos interinstitucionales pueden diluirse si no cuentan con seguimiento, evaluación y mecanismos claros de rendición de cuentas. En ese sentido, será fundamental garantizar que las acciones previstas se ejecuten con rigor, se midan sus impactos y se ajusten las estrategias en función de los resultados.

En última instancia, este convenio es una señal positiva de hacia dónde debe dirigirse la política social dominicana: hacia la integración, la corresponsabilidad y el enfoque en derechos. No basta con reducir cifras de pobreza; es necesario construir ciudadanía, fortalecer instituciones y garantizar que cada persona tenga acceso real a las oportunidades que le permitan desarrollar su proyecto de vida.

En tiempos donde las demandas sociales son cada vez más complejas y urgentes, alianzas como la de Supérate y Fejus demuestran que el camino no pasa por actuar de manera aislada, sino por tejer redes de cooperación que multipliquen el impacto de cada intervención. Porque el desarrollo no se decreta desde los despachos; se construye, día a día, en el territorio, con la participación activa de todos los actores.


Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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Supérate y Fejus firman acuerdo para fortalecer acciones en favor de poblaciones vulnerables

El convenio contempla el desarrollo de jornadas para facilitar el acceso al derecho a la identidad, además de acciones orientadas al acompañamiento sociofamiliar y la inclusión social.
20 de Mayo 2026 | Programas sociales

Energia

Santo Domingo.– La Dirección de Desarrollo Social Supérate y la Fundación Equidad y Justicia Social (Fejus) firmaron un convenio de cooperación interinstitucional orientado a desarrollar acciones sociales, formativas y comunitarias que contribuyan a mejorar la calidad de vida de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.

El acuerdo fue suscrito por la directora general de Supérate, Mayra Jiménez, y el presidente de Fejus, Fidel Lorenzo, quienes destacaron la importancia de fortalecer las alianzas entre instituciones para ampliar el alcance de las políticas sociales y promover mayores oportunidades de bienestar y desarrollo para las comunidades más necesitadas.

Mediante esta alianza, ambas entidades se comprometen a coordinar y apoyar iniciativas dirigidas a la prevención del embarazo en adolescentes y las uniones tempranas, el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y juveniles, el acceso al derecho a la identidad, el acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad, la promoción de cultura de paz y la articulación de oportunidades de formación, empleabilidad y desarrollo comunitario.

Asimismo, este convenio contribuirá al fortalecimiento de la política de cuidados y de los mecanismos de acompañamiento sociofamiliar, permitiendo identificar y acercar respuestas a personas y hogares que requieren mayor apoyo y protección.

La directora general de Supérate, Mayra Jiménez, destacó que esta alianza representa una oportunidad para acercar derechos, ampliar oportunidades y fortalecer la articulación interinstitucional de cara a superar los desafíos sociales que enfrentan muchas familias mediante acciones que permitan un acompañamiento integral.

En tanto, el presidente de la Fundación Equidad y Justicia Social, Fidel Lorenzo, subrayó que este acuerdo constituye una herramienta clave para una responsabilidad compartida que permita continuar avanzando en iniciativas orientadas al bienestar de las poblaciones más vulnerables de la República Dominicana.

El convenio contempla el desarrollo de jornadas de documentación e identificación ciudadana para facilitar el acceso al derecho a la identidad, además de acciones orientadas al acompañamiento sociofamiliar y la inclusión social de hogares en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Como parte de los compromisos asumidos, Supérate facilitará la articulación de Fejus con programas e iniciativas sociales impulsadas por la institución, canalizando referimientos de personas y familias para su evaluación y posible vinculación a servicios, programas y prestaciones sociales en materia de cuidados, formación, inclusión social y acompañamiento sociofamiliar conforme a los protocolos y criterios establecidos.

Además, coordinará, junto con las instituciones competentes y en articulación con la Fundación Equidad y Justicia Social, jornadas orientadas a facilitar el acceso al derecho a la identidad mediante procesos de documentación e identificación ciudadana. 

En el marco de este acuerdo, Fejus apoyará el desarrollo de acciones de sensibilización sobre la importancia del registro e identificación ciudadana y colaborará en los procesos de identificación y localización de hogares vulnerables, sirviendo como puente comunitario para fortalecer el impacto territorial de las acciones sociales desarrolladas por Supérate.

A la firma del acuerdo asistieron, por la fundación, la vicepresidenta Natalia Fernández; el coordinador de Operaciones y Logísticas, Carmito Peralta; el coordinador de Proyectos, Héctor Díaz; el consultor jurídico, Gilmer Martínez; así como parte del equipo técnico integrado por Fior de León y Alfy Lorenzo.

Por Supérate, participaron la subdirectora de Desarrollo Inclusivo, Carolina Alvarado; el subdirector de Operaciones, Juan Herrera; la directora de Acompañamiento Sociofamiliar, Jesica Croce; la directora Jurídica, Yadhira Núñez; la directora de Cuidados, Anabel Rivas; y la encargada de Coordinación Interinstitucional, Marina Hilario.

https://presidencia.gob.do/noticias/superate-y-fejus-firman-acuerdo-para-fortalecer-acciones-en-favor-de-poblaciones

jueves, 21 de mayo de 2026

RD$150 millones y una señal de política: el crédito como dique contra la trampa del interés


RD$150 millones y una señal de política: el crédito como dique contra la trampa del interés

La entrega de financiamiento de Promipyme en Santo Domingo Oeste no es solo un acto protocolar: es una declaración sobre el tipo de Estado que se construye cuando el dinero barato se convierte en herramienta de inclusión, productividad y dignidad económica.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Hay anuncios que se consumen en el ciclo breve de la noticia, y hay otros que, por lo que revelan, merecen leerse como una señal de política pública. La entrega de RD$150 millones en créditos a 600 prestatarios en Santo Domingo Oeste, encabezada por Fabricio Gómez Mazara, pertenece a la segunda categoría: no se trata únicamente de desembolsar recursos, sino de fijar un mensaje de dirección en un país donde el acceso al capital define —para bien o para mal— la vida real de los pequeños negocios. En el relato de esta jornada hay un concepto central que debería ocupar el debate público: la estabilidad de la tasa como mecanismo de protección social y como acelerador de productividad.

Que un funcionario salga a decir “soliciten préstamos… no habrá aumento de tasa” tiene una carga que va más allá de la frase. En economías con alta informalidad, el precio del dinero se convierte en frontera invisible: de un lado, el crédito formal que permite crecer; del otro, el préstamo de esquina que termina devorando inventarios, márgenes y sueños. Por eso, sostener una tasa subsidiada no es un gesto populista si se gestiona con disciplina; es una inversión inteligente cuando reduce la dependencia de mecanismos usureros y empuja a la formalización. Esa lógica ha sido defendida por el propio Fabricio Gómez Mazara al comparar la tasa de Promipyme con el mercado y advertir del peligro del crédito informal. 

La discusión, sin embargo, no puede quedarse en el eslogan. Si el crédito es política pública, su pregunta esencial es doble: ¿a quién llega y para qué sirve? En la información compartida sobre la entrega en Santo Domingo Oeste, el dato del 69% destinado a mujeres apunta a una respuesta consistente con una tendencia que Promipyme ya había destacado en otras entregas: la inclusión financiera femenina no es un “adicional” de comunicación institucional, sino una apuesta por resiliencia económica. En un documento previo de la institución se subraya que orientar cartera hacia mujeres emprendedoras forma parte de la estrategia, resaltando incluso mejores niveles de pago aunque demanden montos más bajos, y se vincula ese enfoque con crecimiento y reducción de desigualdades. 

Esa decisión no es menor. En la microeconomía del barrio, el crédito a una mujer emprendedora suele transformarse con rapidez en bienestar doméstico, continuidad escolar, mejora de inventario y estabilidad del hogar; en la macroeconomía del territorio, se traduce en comercio vivo, empleo informal que empieza a formalizarse y un tejido productivo que no depende solo de grandes inversiones. El enfoque de “llevar financiamiento donde vive la gente” —atribución recurrente en los mensajes de Promipyme y del Gobierno— se sostiene precisamente en ese efecto multiplicador.

Ahora bien, la frase más decisiva del día no es la cifra del desembolso: es la insistencia en que la tasa “se mantendrá igual”. Ese compromiso coloca a Promipyme en el centro de un dilema clásico: si no compites contra el costo del dinero informal, no estás compitiendo de verdad. En una intervención reseñada por la prensa, Fabricio Gómez Mazara explicó con crudeza que el ecosistema de microcrédito compite con prestamistas informales capaces de cobrar tasas desproporcionadas, y defendió que Promipyme mantenga una tasa del 12% como tasa subsidiada orientada a sostener el tejido productivo. Esa misma idea aparece también en reportes que subrayan la decisión de mantener la tasa fija y la existencia de productos diseñados para facilitar acceso sin garantías tradicionales. 

Aquí es donde el editorial debe elevarse: mantener una tasa no es solo un anuncio; es un pacto de confianza. En el mundo del pequeño negocio, la previsibilidad importa tanto como el monto. Quien compra mercancía para revender, quien invierte en una máquina, quien amplía un local o sostiene una nómina pequeña, necesita una regla clara sobre cuánto costará financiarse. Si el costo del dinero cambia abruptamente, el emprendedor no “ajusta su portafolio”; recorta alimentos, paraliza inversiones o cae en el círculo del “gota a gota” con consecuencias devastadoras. La política pública del crédito, entonces, es también una política de salud social.

La propia narrativa institucional de Promipyme ha intentado colocar el crédito en esa dimensión, definiendo su rol como acompañamiento financiero y no financiero en todo el territorio nacional, con programas como “Tu Firma es Tu Garantía”, citado incluso por el presidente Luis Abinader como mecanismo para acceso más rápido y con tasas por debajo del mercado informal. No se trata de romantizar el préstamo, sino de entenderlo como herramienta: bien diseñada, abre puertas; mal gestionada, se vuelve un nuevo problema fiscal y moral. 

Por eso la entrega en Santo Domingo Oeste debe evaluarse con tres lentes. Primero, el lente de la inclusión: que el crédito llegue a quienes históricamente han sido expulsados del sistema formal por falta de garantías, historial o educación financiera, y que se haga con sentido territorial. Segundo, el lente de la productividad: que el dinero se convierta en inventario, tecnología, mejora de procesos y empleo, y no en consumo improductivo. Tercero, el lente de la sostenibilidad: que la institución preserve su salud de cartera, fortalezca evaluación de riesgo y refuerce su capacidad operativa, porque el crédito barato solo es virtuoso cuando es cobrable y replicable.

En ese punto, es relevante notar que Promipyme viene hablando de modernización interna y de herramientas que apuntan a una gestión más técnica: en una presentación institucional se mencionan líneas como fábrica de crédito, “score” crediticio, digitalización de servicios, migración tecnológica y la idea de publicar información de cartera con mayor acceso. Ese tipo de arquitectura importa, porque la sostenibilidad del microcrédito no se defiende con discursos, sino con datos: segmentación por riesgo, seguimiento, acompañamiento, educación financiera y un sistema que detecte a tiempo el sobreendeudamiento. 

Hay otro elemento de fondo que no conviene ignorar: la narrativa del Estado cercano. Las entregas de crédito, cuando se hacen bien, son más que un acto: son un recordatorio de que el crecimiento no se mide solo en grandes obras o cifras macro, sino en la capacidad de que una costurera compre una máquina, un colmado reponga inventario, un salón de belleza formalice su operación o un joven emprendedor salga de la precariedad. En otros municipios del Gran Santo Domingo se han comunicado entregas con montos similares, enfatizando que el financiamiento es “mano amiga” para comprar equipos, ampliar locales o generar empleos. Ese hilo discursivo, con sus matices, intenta reubicar el crédito como herramienta de dignidad económica. 

Pero para que el crédito sea dignidad y no dependencia, hay que decirlo sin maquillaje: el acceso debe ir acompañado de reglas y formación. Promipyme no puede ser una ventanilla de dinero fácil; debe ser una escalera hacia el sistema formal. En esa misma lógica, cuando la institución se presenta como primer peldaño de entrada al mercado financiero y subraya el trato humano y directo en la relación con el microempresario, está describiendo un modelo de intervención pública que, si se toma en serio, puede reducir la informalidad por la vía correcta: la de la oportunidad, no la de la persecución.

La frase “no habrá aumento de tasa” debería leerse, entonces, como un compromiso con el corazón del tejido productivo. Porque si el Estado quiere competir contra el prestamista, no basta con estar “un poco” por debajo; debe estar lo suficiente como para que el microempresario perciba una alternativa real y sostenible. Y ese diferencial, en la práctica, es lo que protege al emprendedor de la trampa de pagar intereses imposibles y de la cultura de endeudamiento perpetuo que destruye familias. La propia comunicación institucional de Promipyme ha usado comparaciones tajantes con el mercado informal en otras piezas, precisamente para marcar esa diferencia. 

Santo Domingo Oeste —como tantos territorios urbanos— vive el pulso de la economía real: comercio de proximidad, servicios, talleres, microproducción, emprendimientos nacientes. Allí, 600 préstamos no son 600 números: son 600 historias con capacidad de escalar o de quebrarse según el costo del capital y la calidad del acompañamiento. Que el acto se celebre en un espacio comunitario como el Polideportivo de Las Caobas refuerza un simbolismo: la política pública debe pisar el terreno, mirar a los ojos, entender la calle. Y cuando además se reconoce a estudiantes que exhiben proyectos e innovaciones, el mensaje se completa: crédito sin educación es corto plazo; crédito con formación es futuro.

El desafío ahora es sostener coherencia. Si el país quiere que las mipymes sigan siendo motor de empleo y base de estabilidad social, debe blindar instrumentos como Promipyme frente a improvisaciones, clientelismos y tentaciones de usar el crédito como propaganda. Lo que se necesita es lo contrario: reglas claras, expansión responsable, evaluación rigurosa, transparencia y una obsesión por medir impacto. En ese sentido, mantener la tasa —siempre que la cartera lo permita y la gobernanza lo garantice— puede convertirse en un acto de madurez institucional: un Estado que entiende que, para crecer, primero hay que hacer posible que el pequeño negocio respire.

Porque al final, RD$150 millones no son la historia. La historia es esta: cuando el crédito deja de ser privilegio y se convierte en oportunidad, el país se vuelve más productivo, más justo y menos vulnerable a la usura. Y esa, con toda claridad, es una señal de política que conviene escuchar.

#GuasábaraEditor

Quiero decir lo siguiente a la opinión pública | Julio Hazim

Quiero decir lo siguiente a la opinión pública

Tras un riguroso sondeo y conversaciones directas que he sostenido con los sectores de poder que sostienen la economía nacional, entiéndase a los empresarios, industriales, comerciantes, intermediarios y productores, se me ha confirmado que existe un consenso unificado e irreversible. El bloque que genera la riqueza del país ha decidido cerrar el grifo financiero a la corrupción política.

La advertencia es formal y colectiva. Los ricos del país que son creadores de empleo y contribuyentes fiscales ya no tolerarán que lavadores de dinero, narcotraficantes, evasores o mafias del juego ilegal disfrazados de políticos pretendan llegar a la casa de gobierno, al congreso o a los ayuntamientos a administrar de forma espuria los impuestos que con tanto esfuerzo ellos pagan. Se acabó el miedo a represalias políticas; la gravedad de la situación actual exige determinación.

 Los sectores productivos no se cruzarán de brazos a ver el país hundirse. Conscientes de que atravesamos un profundo cambio geopolítico global para el cual la clase partidaria no está preparada debido a que están captadas por sus propios intereses, el empresariado asumirá un rol activo de fiscalización previa. No se optará por lanzar ni apoyar financieramente a candidaturas independientes; se mantendrán las estructuras de los partidos tradicionales, pero bajo condiciones drásticamente distintas.

A partir de este momento, cualquier aspirante a un cargo público, desde regidores y alcaldes hasta legisladores y candidatos presidenciales debe tener claro que no recibirá recursos, dinero ni ayuda alguna si no se somete a un compromiso de transparencia. Los candidatos tendrán que exponer con precisión qué van a hacer en el gobierno, y garantizar un quiebre absoluto con la criminalidad.

 Con esto, ya la clase política desde el cargo más pequeño al más grande debe entender que el financiamiento electoral en la República Dominicana ha dejado de ser un cheque en blanco. Los empresarios se han convertido en un filtro que garantice la institucionalidad del país.

Yo les recomiendo que preparen buenos equipos económicos y escriban que es lo que quieren hacer en la presidencia de la república. Aprovecho y exhorto a la población a que no comprometa su voto a favor de ningún político que no tenga un programa de gobierno, olvídese de las promesas y de lo que le dan, porque no podemos retroceder hacia Haití. Tenemos que mirar hacia un futuro de progreso para los dominicanos. El mundo está muy complicado, es momento de exigir a los políticos por resultados.

Julio Hazim

Accidentes de tránsito han cobrado 835 vidas en 2026

Seguridad vial

Accidentes de tránsito han cobrado 835 vidas en 2026

Intrant encabezó ayer la inauguración de encuentro de delegaciones internacionales para construir soluciones sobre desafíos actuales de la seguridad y cultura vial en la región

Milton Morrison, director ejecutivo Instituto de Transporte Terrestre.

Milton Morrison, director ejecutivo Instituto de Transporte Terrestre.

Actualizado:

En lo que va de este año 2026, al menos 835 personas han perdido la vida en República Dominicana a causa de accidentes de tránsito. Así lo dio a conocer la mañana de ayer el director del Instituto de Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison durante el acto de apertura del VIII Encuentro Iberoamericano de Datos y Seguridad Vial (Oisevi), un espacio orientado al intercambio técnico y la cooperación regional en materia de seguridad vial.

Durante su intervención, Morrison manifestó su preocupación ante las cifras que posicionan al país entre una de las naciones con mayor índice de siniestralidad vial del mundo.

Indicó que aunque en 2025 se registró una reducción del 4 % en los accidentes de tránsito, aún así se contabilizaron más de 100 mil siniestros, con un saldo aproximado de 2,992 fallecidos.

“Las cifras nos obligan a actuar. Detrás de cada cifra hay algo más importante que un número: hay familias afectadas, sueños interrumpidos y vidas que se pudieron haber salvado”, expresó el funcionario.

Además, destacó la importancia de que República Dominicana sea sede de este encuentro internacional, que reúne a representantes de 14 países de la región con el objetivo de enfrentar de manera conjunta una problemática que, según afirmó, hace tiempo dejó de ser un desafío individual para convertirse en una responsabilidad compartida.

Como parte de las iniciativas impulsadas para mitigar los accidentes, Morrison destacó la promoción temprana de la educación vial mediante un acuerdo de cooperación con el Ministerio de Educación. Gracias a esta alianza cientos de jóvenes han completado sus 30 horas de labor social participando en programas de formación sobre cultura vial.

También se refirió a la creación de la normativa técnica sobre el estándar homologado de los cascos de protección personal, un recurso que prohíbe la importación de cascos no certificados y que busca disminuir la tasa de mortalidad que involucra motocicletas en un 70 %.

Igualmente, destacó la creación de la Mesa Gestora del Dato de Seguridad Vial, integrada por 14 instituciones dominicanas, orientada a integrar y estandarizar la información sobre siniestralidad vial para apoyar decisiones más precisas y coordinadas mediante datos compartidos.

Comisión Nacional Rectora resalta resultados en sexta etapa de la Evaluación de Desempeño Docente


Comisión Nacional Rectora resalta resultados en sexta etapa de la Evaluación de Desempeño Docente
Esta etapa alcanzó un avance de 55 % con 42,897 docentes evaluados, de un total de 78,464.
20 de Mayo 2026 | 13:23 
Energia
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Santo Domingo.- La Comisión Nacional Rectora de la Evaluación de Desempeño Docente (EDD) informó que la mayoría de los docentes evaluados hasta el momento en la sexta etapa del proceso ha obtenido calificaciones ubicadas en los rangos superiores de desempeño, lo que refleja fortalezas significativas en la práctica pedagógica observada en las aulas.

De acuerdo con los datos preliminares consolidados, de un total de 42,897 docentes evaluados hasta la fecha en esta sexta etapa, el 83.5 % alcanzó puntuaciones de 36 puntos o más en la observación de clases y revisión de la planificación, componente que representa el 50 % de la puntuación global del proceso evaluativo.

La data indica que 19,464 docentes, equivalentes al 45.4 %, obtuvieron calificaciones superiores a los 45 puntos, constituyéndose en el grupo más numeroso del proceso evaluativo realizado hasta ahora. Asimismo, 16,344 docentes, equivalente al 38.1 %, se ubicaron entre los 36 y 45 puntos, lo que ha evidenciado niveles consistentes de desempeño en la ejecución de la práctica educativa.

En tanto, 6,720 docentes, que equivale al 15.7 %, alcanzaron puntuaciones entre 21 y 35 puntos, mientras que solo un 0.9 % de los evaluados en esta sexta etapa, correspondiente a 369 docentes, obtuvo entre 0 y 20 puntos.

 La Comisión recordó que al día de ayer martes la sexta etapa de la evaluación alcanzó un avance operativo del 55 %, y recordó que los resultados continúan divulgándose en un plazo máximo de 72 horas conforme avanza el proceso.

La fase de observación de clases, que se desarrolla actualmente en la tercera de las cinco semanas previstas y procura impactar a 78,464 docentes, permite valorar directamente el desempeño docente mediante evidencias relacionadas con la planificación, el desarrollo de la enseñanza y la interacción pedagógica en condiciones habituales del aula.

La Comisión Nacional Rectora reiteró que la Evaluación de Desempeño Docente tiene como propósito fortalecer la calidad educativa, promover la mejora continua del sistema y reconocer las competencias profesionales del personal docente.

 Asimismo, exhortó a la ciudadanía y al personal educativo a mantenerse atentos únicamente a las informaciones oficiales emitidas por los canales institucionales, a fin de evitar interpretaciones erróneas o descontextualizadas sobre el desarrollo del proceso evaluativo.

La Comisión Nacional Rectora está integrada por el Ministerio de Educación, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y la Asociación Nacional de Profesionales y Técnicos de la Educación (ANPROTED).