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viernes, 22 de mayo de 2026

Promipyme entrega RD$150 millones en créditos a 600 prestatarios de Santo Domingo Oeste


Promipyme entrega RD$150 millones en créditos a 600 prestatarios de Santo Domingo Oeste

Fabricio Gómez Mazara llama a la población emprendedora a solicitar financiamiento: “No habrá aumento de tasa”

Santo Domingo Oeste, R.D., 21 de mayo de 2026. – El director general de Promipyme, el economista Fabricio Gómez Mazara, entregó este jueves RD$150 millones en créditos que beneficiarán a 600 prestatarios del municipio Santo Domingo Oeste, como parte de la estrategia institucional para fortalecer el tejido productivo local y ampliar el acceso al financiamiento.

Durante el acto, Gómez Mazara destacó que esta colocación representa “un gran paso hacia el presente” de los micro, pequeños y medianos empresarios, así como de los emprendedores de la demarcación, y subrayó el enfoque inclusivo de la entrega: el 69% de los recursos fue destinado a mujeres.

“Nos llena de orgullo decir que desde nuestra llegada a la institución hemos desembolsado un total de RD$18.425 millones, de los cuales el 51% ha sido dirigido a negocios liderados por mujeres”, expresó el funcionario, al resaltar el impacto de la política de crédito en la participación económica femenina.

En ese mismo orden, el titular de Promipyme hizo un llamado directo a los microempresarios y emprendedores a continuar solicitando préstamos en la entidad, asegurando que no se incrementará la tasa de interés.

“Visiten nuestras oficinas: tenemos recursos para prestarles. No vamos a modificar la tasa de interés; la mantendremos igual. Por eso es nuestro llamado: vayan a nuestras oficinas, que tenemos recursos para prestarles”, reiteró.

La entrega, celebrada en Manoguayabo, en el Polideportivo de Las Caobas, sirvió también para reafirmar que Promipyme mantendrá su política de tasa, la cual —según indicó el director general— es hasta diez veces menor que la que se cobra normalmente en el mercado. 

Asimismo, Gómez Mazara enfatizó el respaldo del presidente Luis Abinader a su gestión y el esfuerzo del Gobierno para que, desde la institución, se continúe otorgando crédito con condiciones accesibles, en favor del crecimiento de los pequeños negocios y la generación de oportunidades.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del alcalde del municipio Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, quien agradeció al equipo de Promipyme por el apoyo sostenido a los microempresarios y emprendedores de esa localidad.

En el marco de la actividad, estudiantes del Politécnico Fe y Alegría presentaron un stand con proyectos de negocios e innovaciones, recibiendo un reconocimiento especial de parte del director general de Promipyme.

Al cierre del acto, Fabricio Gómez Mazara destacó el trabajo del personal de la entidad en Santo Domingo Oeste, especialmente de los gerentes y oficiales de crédito. “A ellos, reconocerles por su entrega para el logro de estos números que hoy presenciamos”, concluyó.


Sobre Promipyme

El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) desarrolla programas de financiamiento orientados a impulsar la actividad productiva, fortalecer la inclusión financiera y acompañar el crecimiento de los negocios en todo el país. 

Fin

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OPINIÓN

RD$150 millones y una señal de política: el crédito como dique contra la trampa del interés

La entrega de financiamiento de Promipyme en Santo Domingo Oeste no es solo un acto protocolar: es una declaración sobre el tipo de Estado que se construye cuando el dinero barato se convierte en herramienta de inclusión, productividad y dignidad económica.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Hay anuncios que se consumen en el ciclo breve de la noticia, y hay otros que, por lo que revelan, merecen leerse como una señal de política pública. La entrega de RD$150 millones en créditos a 600 prestatarios en Santo Domingo Oeste, encabezada por Fabricio Gómez Mazara, pertenece a la segunda categoría: no se trata únicamente de desembolsar recursos, sino de fijar un mensaje de dirección en un país donde el acceso al capital define —para bien o para mal— la vida real de los pequeños negocios. En el relato de esta jornada hay un concepto central que debería ocupar el debate público: la estabilidad de la tasa como mecanismo de protección social y como acelerador de productividad.

Que un funcionario salga a decir “soliciten préstamos… no habrá aumento de tasa” tiene una carga que va más allá de la frase. En economías con alta informalidad, el precio del dinero se convierte en frontera invisible: de un lado, el crédito formal que permite crecer; del otro, el préstamo de esquina que termina devorando inventarios, márgenes y sueños. Por eso, sostener una tasa subsidiada no es un gesto populista si se gestiona con disciplina; es una inversión inteligente cuando reduce la dependencia de mecanismos usureros y empuja a la formalización. Esa lógica ha sido defendida por el propio Fabricio Gómez Mazara al comparar la tasa de Promipyme con el mercado y advertir del peligro del crédito informal. 

La discusión, sin embargo, no puede quedarse en el eslogan. Si el crédito es política pública, su pregunta esencial es doble: ¿a quién llega y para qué sirve? En la información compartida sobre la entrega en Santo Domingo Oeste, el dato del 69% destinado a mujeres apunta a una respuesta consistente con una tendencia que Promipyme ya había destacado en otras entregas: la inclusión financiera femenina no es un “adicional” de comunicación institucional, sino una apuesta por resiliencia económica. En un documento previo de la institución se subraya que orientar cartera hacia mujeres emprendedoras forma parte de la estrategia, resaltando incluso mejores niveles de pago aunque demanden montos más bajos, y se vincula ese enfoque con crecimiento y reducción de desigualdades. 

Esa decisión no es menor. En la microeconomía del barrio, el crédito a una mujer emprendedora suele transformarse con rapidez en bienestar doméstico, continuidad escolar, mejora de inventario y estabilidad del hogar; en la macroeconomía del territorio, se traduce en comercio vivo, empleo informal que empieza a formalizarse y un tejido productivo que no depende solo de grandes inversiones. El enfoque de “llevar financiamiento donde vive la gente” —atribución recurrente en los mensajes de Promipyme y del Gobierno— se sostiene precisamente en ese efecto multiplicador.

Ahora bien, la frase más decisiva del día no es la cifra del desembolso: es la insistencia en que la tasa “se mantendrá igual”. Ese compromiso coloca a Promipyme en el centro de un dilema clásico: si no compites contra el costo del dinero informal, no estás compitiendo de verdad. En una intervención reseñada por la prensa, Fabricio Gómez Mazara explicó con crudeza que el ecosistema de microcrédito compite con prestamistas informales capaces de cobrar tasas desproporcionadas, y defendió que Promipyme mantenga una tasa del 12% como tasa subsidiada orientada a sostener el tejido productivo. Esa misma idea aparece también en reportes que subrayan la decisión de mantener la tasa fija y la existencia de productos diseñados para facilitar acceso sin garantías tradicionales. 

Aquí es donde el editorial debe elevarse: mantener una tasa no es solo un anuncio; es un pacto de confianza. En el mundo del pequeño negocio, la previsibilidad importa tanto como el monto. Quien compra mercancía para revender, quien invierte en una máquina, quien amplía un local o sostiene una nómina pequeña, necesita una regla clara sobre cuánto costará financiarse. Si el costo del dinero cambia abruptamente, el emprendedor no “ajusta su portafolio”; recorta alimentos, paraliza inversiones o cae en el círculo del “gota a gota” con consecuencias devastadoras. La política pública del crédito, entonces, es también una política de salud social.

La propia narrativa institucional de Promipyme ha intentado colocar el crédito en esa dimensión, definiendo su rol como acompañamiento financiero y no financiero en todo el territorio nacional, con programas como “Tu Firma es Tu Garantía”, citado incluso por el presidente Luis Abinader como mecanismo para acceso más rápido y con tasas por debajo del mercado informal. No se trata de romantizar el préstamo, sino de entenderlo como herramienta: bien diseñada, abre puertas; mal gestionada, se vuelve un nuevo problema fiscal y moral. 

Por eso la entrega en Santo Domingo Oeste debe evaluarse con tres lentes. Primero, el lente de la inclusión: que el crédito llegue a quienes históricamente han sido expulsados del sistema formal por falta de garantías, historial o educación financiera, y que se haga con sentido territorial. Segundo, el lente de la productividad: que el dinero se convierta en inventario, tecnología, mejora de procesos y empleo, y no en consumo improductivo. Tercero, el lente de la sostenibilidad: que la institución preserve su salud de cartera, fortalezca evaluación de riesgo y refuerce su capacidad operativa, porque el crédito barato solo es virtuoso cuando es cobrable y replicable.

En ese punto, es relevante notar que Promipyme viene hablando de modernización interna y de herramientas que apuntan a una gestión más técnica: en una presentación institucional se mencionan líneas como fábrica de crédito, “score” crediticio, digitalización de servicios, migración tecnológica y la idea de publicar información de cartera con mayor acceso. Ese tipo de arquitectura importa, porque la sostenibilidad del microcrédito no se defiende con discursos, sino con datos: segmentación por riesgo, seguimiento, acompañamiento, educación financiera y un sistema que detecte a tiempo el sobreendeudamiento. 

Hay otro elemento de fondo que no conviene ignorar: la narrativa del Estado cercano. Las entregas de crédito, cuando se hacen bien, son más que un acto: son un recordatorio de que el crecimiento no se mide solo en grandes obras o cifras macro, sino en la capacidad de que una costurera compre una máquina, un colmado reponga inventario, un salón de belleza formalice su operación o un joven emprendedor salga de la precariedad. En otros municipios del Gran Santo Domingo se han comunicado entregas con montos similares, enfatizando que el financiamiento es “mano amiga” para comprar equipos, ampliar locales o generar empleos. Ese hilo discursivo, con sus matices, intenta reubicar el crédito como herramienta de dignidad económica. 

Pero para que el crédito sea dignidad y no dependencia, hay que decirlo sin maquillaje: el acceso debe ir acompañado de reglas y formación. Promipyme no puede ser una ventanilla de dinero fácil; debe ser una escalera hacia el sistema formal. En esa misma lógica, cuando la institución se presenta como primer peldaño de entrada al mercado financiero y subraya el trato humano y directo en la relación con el microempresario, está describiendo un modelo de intervención pública que, si se toma en serio, puede reducir la informalidad por la vía correcta: la de la oportunidad, no la de la persecución.

La frase “no habrá aumento de tasa” debería leerse, entonces, como un compromiso con el corazón del tejido productivo. Porque si el Estado quiere competir contra el prestamista, no basta con estar “un poco” por debajo; debe estar lo suficiente como para que el microempresario perciba una alternativa real y sostenible. Y ese diferencial, en la práctica, es lo que protege al emprendedor de la trampa de pagar intereses imposibles y de la cultura de endeudamiento perpetuo que destruye familias. La propia comunicación institucional de Promipyme ha usado comparaciones tajantes con el mercado informal en otras piezas, precisamente para marcar esa diferencia. 

Santo Domingo Oeste —como tantos territorios urbanos— vive el pulso de la economía real: comercio de proximidad, servicios, talleres, microproducción, emprendimientos nacientes. Allí, 600 préstamos no son 600 números: son 600 historias con capacidad de escalar o de quebrarse según el costo del capital y la calidad del acompañamiento. Que el acto se celebre en un espacio comunitario como el Polideportivo de Las Caobas refuerza un simbolismo: la política pública debe pisar el terreno, mirar a los ojos, entender la calle. Y cuando además se reconoce a estudiantes que exhiben proyectos e innovaciones, el mensaje se completa: crédito sin educación es corto plazo; crédito con formación es futuro.

El desafío ahora es sostener coherencia. Si el país quiere que las mipymes sigan siendo motor de empleo y base de estabilidad social, debe blindar instrumentos como Promipyme frente a improvisaciones, clientelismos y tentaciones de usar el crédito como propaganda. Lo que se necesita es lo contrario: reglas claras, expansión responsable, evaluación rigurosa, transparencia y una obsesión por medir impacto. En ese sentido, mantener la tasa —siempre que la cartera lo permita y la gobernanza lo garantice— puede convertirse en un acto de madurez institucional: un Estado que entiende que, para crecer, primero hay que hacer posible que el pequeño negocio respire.

Porque al final, RD$150 millones no son la historia. La historia es esta: cuando el crédito deja de ser privilegio y se convierte en oportunidad, el país se vuelve más productivo, más justo y menos vulnerable a la usura. Y esa, con toda claridad, es una señal de política que conviene escuchar.

#GuasábaraEditor

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jueves, 21 de mayo de 2026

RD$150 millones y una señal de política: el crédito como dique contra la trampa del interés


RD$150 millones y una señal de política: el crédito como dique contra la trampa del interés

La entrega de financiamiento de Promipyme en Santo Domingo Oeste no es solo un acto protocolar: es una declaración sobre el tipo de Estado que se construye cuando el dinero barato se convierte en herramienta de inclusión, productividad y dignidad económica.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Hay anuncios que se consumen en el ciclo breve de la noticia, y hay otros que, por lo que revelan, merecen leerse como una señal de política pública. La entrega de RD$150 millones en créditos a 600 prestatarios en Santo Domingo Oeste, encabezada por Fabricio Gómez Mazara, pertenece a la segunda categoría: no se trata únicamente de desembolsar recursos, sino de fijar un mensaje de dirección en un país donde el acceso al capital define —para bien o para mal— la vida real de los pequeños negocios. En el relato de esta jornada hay un concepto central que debería ocupar el debate público: la estabilidad de la tasa como mecanismo de protección social y como acelerador de productividad.

Que un funcionario salga a decir “soliciten préstamos… no habrá aumento de tasa” tiene una carga que va más allá de la frase. En economías con alta informalidad, el precio del dinero se convierte en frontera invisible: de un lado, el crédito formal que permite crecer; del otro, el préstamo de esquina que termina devorando inventarios, márgenes y sueños. Por eso, sostener una tasa subsidiada no es un gesto populista si se gestiona con disciplina; es una inversión inteligente cuando reduce la dependencia de mecanismos usureros y empuja a la formalización. Esa lógica ha sido defendida por el propio Fabricio Gómez Mazara al comparar la tasa de Promipyme con el mercado y advertir del peligro del crédito informal. 

La discusión, sin embargo, no puede quedarse en el eslogan. Si el crédito es política pública, su pregunta esencial es doble: ¿a quién llega y para qué sirve? En la información compartida sobre la entrega en Santo Domingo Oeste, el dato del 69% destinado a mujeres apunta a una respuesta consistente con una tendencia que Promipyme ya había destacado en otras entregas: la inclusión financiera femenina no es un “adicional” de comunicación institucional, sino una apuesta por resiliencia económica. En un documento previo de la institución se subraya que orientar cartera hacia mujeres emprendedoras forma parte de la estrategia, resaltando incluso mejores niveles de pago aunque demanden montos más bajos, y se vincula ese enfoque con crecimiento y reducción de desigualdades. 

Esa decisión no es menor. En la microeconomía del barrio, el crédito a una mujer emprendedora suele transformarse con rapidez en bienestar doméstico, continuidad escolar, mejora de inventario y estabilidad del hogar; en la macroeconomía del territorio, se traduce en comercio vivo, empleo informal que empieza a formalizarse y un tejido productivo que no depende solo de grandes inversiones. El enfoque de “llevar financiamiento donde vive la gente” —atribución recurrente en los mensajes de Promipyme y del Gobierno— se sostiene precisamente en ese efecto multiplicador.

Ahora bien, la frase más decisiva del día no es la cifra del desembolso: es la insistencia en que la tasa “se mantendrá igual”. Ese compromiso coloca a Promipyme en el centro de un dilema clásico: si no compites contra el costo del dinero informal, no estás compitiendo de verdad. En una intervención reseñada por la prensa, Fabricio Gómez Mazara explicó con crudeza que el ecosistema de microcrédito compite con prestamistas informales capaces de cobrar tasas desproporcionadas, y defendió que Promipyme mantenga una tasa del 12% como tasa subsidiada orientada a sostener el tejido productivo. Esa misma idea aparece también en reportes que subrayan la decisión de mantener la tasa fija y la existencia de productos diseñados para facilitar acceso sin garantías tradicionales. 

Aquí es donde el editorial debe elevarse: mantener una tasa no es solo un anuncio; es un pacto de confianza. En el mundo del pequeño negocio, la previsibilidad importa tanto como el monto. Quien compra mercancía para revender, quien invierte en una máquina, quien amplía un local o sostiene una nómina pequeña, necesita una regla clara sobre cuánto costará financiarse. Si el costo del dinero cambia abruptamente, el emprendedor no “ajusta su portafolio”; recorta alimentos, paraliza inversiones o cae en el círculo del “gota a gota” con consecuencias devastadoras. La política pública del crédito, entonces, es también una política de salud social.

La propia narrativa institucional de Promipyme ha intentado colocar el crédito en esa dimensión, definiendo su rol como acompañamiento financiero y no financiero en todo el territorio nacional, con programas como “Tu Firma es Tu Garantía”, citado incluso por el presidente Luis Abinader como mecanismo para acceso más rápido y con tasas por debajo del mercado informal. No se trata de romantizar el préstamo, sino de entenderlo como herramienta: bien diseñada, abre puertas; mal gestionada, se vuelve un nuevo problema fiscal y moral. 

Por eso la entrega en Santo Domingo Oeste debe evaluarse con tres lentes. Primero, el lente de la inclusión: que el crédito llegue a quienes históricamente han sido expulsados del sistema formal por falta de garantías, historial o educación financiera, y que se haga con sentido territorial. Segundo, el lente de la productividad: que el dinero se convierta en inventario, tecnología, mejora de procesos y empleo, y no en consumo improductivo. Tercero, el lente de la sostenibilidad: que la institución preserve su salud de cartera, fortalezca evaluación de riesgo y refuerce su capacidad operativa, porque el crédito barato solo es virtuoso cuando es cobrable y replicable.

En ese punto, es relevante notar que Promipyme viene hablando de modernización interna y de herramientas que apuntan a una gestión más técnica: en una presentación institucional se mencionan líneas como fábrica de crédito, “score” crediticio, digitalización de servicios, migración tecnológica y la idea de publicar información de cartera con mayor acceso. Ese tipo de arquitectura importa, porque la sostenibilidad del microcrédito no se defiende con discursos, sino con datos: segmentación por riesgo, seguimiento, acompañamiento, educación financiera y un sistema que detecte a tiempo el sobreendeudamiento. 

Hay otro elemento de fondo que no conviene ignorar: la narrativa del Estado cercano. Las entregas de crédito, cuando se hacen bien, son más que un acto: son un recordatorio de que el crecimiento no se mide solo en grandes obras o cifras macro, sino en la capacidad de que una costurera compre una máquina, un colmado reponga inventario, un salón de belleza formalice su operación o un joven emprendedor salga de la precariedad. En otros municipios del Gran Santo Domingo se han comunicado entregas con montos similares, enfatizando que el financiamiento es “mano amiga” para comprar equipos, ampliar locales o generar empleos. Ese hilo discursivo, con sus matices, intenta reubicar el crédito como herramienta de dignidad económica. 

Pero para que el crédito sea dignidad y no dependencia, hay que decirlo sin maquillaje: el acceso debe ir acompañado de reglas y formación. Promipyme no puede ser una ventanilla de dinero fácil; debe ser una escalera hacia el sistema formal. En esa misma lógica, cuando la institución se presenta como primer peldaño de entrada al mercado financiero y subraya el trato humano y directo en la relación con el microempresario, está describiendo un modelo de intervención pública que, si se toma en serio, puede reducir la informalidad por la vía correcta: la de la oportunidad, no la de la persecución.

La frase “no habrá aumento de tasa” debería leerse, entonces, como un compromiso con el corazón del tejido productivo. Porque si el Estado quiere competir contra el prestamista, no basta con estar “un poco” por debajo; debe estar lo suficiente como para que el microempresario perciba una alternativa real y sostenible. Y ese diferencial, en la práctica, es lo que protege al emprendedor de la trampa de pagar intereses imposibles y de la cultura de endeudamiento perpetuo que destruye familias. La propia comunicación institucional de Promipyme ha usado comparaciones tajantes con el mercado informal en otras piezas, precisamente para marcar esa diferencia. 

Santo Domingo Oeste —como tantos territorios urbanos— vive el pulso de la economía real: comercio de proximidad, servicios, talleres, microproducción, emprendimientos nacientes. Allí, 600 préstamos no son 600 números: son 600 historias con capacidad de escalar o de quebrarse según el costo del capital y la calidad del acompañamiento. Que el acto se celebre en un espacio comunitario como el Polideportivo de Las Caobas refuerza un simbolismo: la política pública debe pisar el terreno, mirar a los ojos, entender la calle. Y cuando además se reconoce a estudiantes que exhiben proyectos e innovaciones, el mensaje se completa: crédito sin educación es corto plazo; crédito con formación es futuro.

El desafío ahora es sostener coherencia. Si el país quiere que las mipymes sigan siendo motor de empleo y base de estabilidad social, debe blindar instrumentos como Promipyme frente a improvisaciones, clientelismos y tentaciones de usar el crédito como propaganda. Lo que se necesita es lo contrario: reglas claras, expansión responsable, evaluación rigurosa, transparencia y una obsesión por medir impacto. En ese sentido, mantener la tasa —siempre que la cartera lo permita y la gobernanza lo garantice— puede convertirse en un acto de madurez institucional: un Estado que entiende que, para crecer, primero hay que hacer posible que el pequeño negocio respire.

Porque al final, RD$150 millones no son la historia. La historia es esta: cuando el crédito deja de ser privilegio y se convierte en oportunidad, el país se vuelve más productivo, más justo y menos vulnerable a la usura. Y esa, con toda claridad, es una señal de política que conviene escuchar.

#GuasábaraEditor

miércoles, 20 de mayo de 2026

PROMIPYME presenta estudio que transparenta el costo real del microcrédito y fortalece el financiamiento a las Mipymes

PROMIPYME presenta estudio que transparenta el costo real del microcrédito y fortalece el financiamiento a las Mipymes

La investigación, presentada por el director de PROMIPYME, Fabricio Gómez Mazara, propone una metodología técnica para calcular tasas de interés de forma objetiva, sostenible y basada en riesgo, permitiendo medir con precisión el subsidio social que sostiene el acceso al crédito de miles de micro y pequeños emprendedores dominicanos.

Santo Domingo, República Dominicana.- PROMIPYME presentó este miércoles un estudio técnico que propone una nueva metodología para determinar las tasas de interés del microcrédito en República Dominicana, basada en criterios objetivos de sostenibilidad financiera, riesgo y costo estructural del capital, con el propósito de fortalecer el acceso al financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) sin comprometer la función social de la institución. 

La investigación, titulada “Tasa natural y precios del microcrédito: Un mecanismo de no arbitraje para instituciones sin captación de depósitos”, fue presentada durante un desayuno empresarial encabezado por el director general de PROMIPYME, Fabricio Gómez Mazara, en el Hotel Embajador, ante representantes del sector financiero, empresarial y actores vinculados al ecosistema de las Mipymes.

El estudio plantea que el modelo actual de tasas uniformes aplicado al microcrédito genera distorsiones económicas que terminan afectando tanto la sostenibilidad de las instituciones financieras públicas como la capacidad de ampliar el financiamiento hacia los sectores más vulnerables.

Actualmente, PROMIPYME otorga financiamiento a una tasa fija anual de 12% para todos sus clientes, independientemente de su perfil de riesgo. Sin embargo, la investigación concluye que este esquema implica subsidios implícitos que no están cuantificados ni transparentados, debido a que clientes de menor riesgo terminan compensando parte de las pérdidas asociadas a segmentos con mayores probabilidades de incumplimiento. 

Fortaleciendo la transparencia

Durante su intervención, Gómez Mazara explicó que el objetivo del estudio no es aumentar las tasas de interés, sino crear una metodología técnica que permita medir con precisión el costo real del microcrédito y transparentar el esfuerzo financiero que realiza el Estado para sostener políticas de inclusión económica.

“El principal aporte de este estudio es que convierte el subsidio implícito en un dato medible, visible y gestionable. Eso fortalece la transparencia institucional y permite diseñar políticas públicas más eficientes para apoyar a las Mipymes”, sostuvo.

La investigación identifica un problema estructural en el mercado financiero dominicano: gran parte del ahorro y del crédito todavía opera fuera del sistema formal. Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera (ENIEF 2023), el 62% del ahorro y el 72% del crédito circulan por vías informales. Esa realidad reduce la disponibilidad de capital formal y eleva naturalmente el costo del dinero en la economía. 

Para enfrentar ese desafío, el estudio incorpora el concepto de “tasa natural de interés”, un indicador económico que estima el costo estructural y de largo plazo del capital en condiciones de equilibrio económico. A partir de esa referencia, el modelo agrega variables asociadas al riesgo del prestatario, inflación y costos operativos, permitiendo calcular tasas técnicas diferenciadas según cada segmento crediticio.

Mejor planificación financiera

Los resultados muestran que, al cierre del tercer trimestre de 2025, un prestatario de bajo riesgo requeriría una tasa técnica aproximada de 15.6%, mientras que segmentos de mayor riesgo necesitarían tasas de 20.7% y 28.5%, respectivamente. Bajo el esquema actual de PROMIPYME, la diferencia entre esas tasas y el 12% aplicado representa un subsidio social que oscila entre 3.6 y 16.5 puntos porcentuales, dependiendo del perfil del cliente. 

El documento también destaca que las tasas internacionales de sostenibilidad para instituciones microfinancieras suelen ubicarse entre 24% y 26% anual, de acuerdo con referencias técnicas internacionales citadas en la investigación. 

La propuesta metodológica contempla actualizaciones trimestrales dentro de límites regulatorios predefinidos, con el objetivo de evitar fluctuaciones abruptas para los usuarios y preservar la estabilidad del financiamiento productivo.

PROMIPYME considera que esta herramienta permitirá fortalecer la planificación financiera de la institución, sustentar futuras solicitudes de capitalización pública y diseñar subsidios focalizados de manera más transparente y eficiente.

El estudio concluye que una política de microcrédito sostenible requiere reconocer explícitamente el costo de la inclusión financiera, especialmente en economías donde amplios segmentos productivos aún dependen de mecanismos informales de financiamiento.

Con esta iniciativa, PROMIPYME busca consolidar un modelo de financiamiento más técnico, transparente y sostenible, orientado a garantizar que las Mipymes continúen teniendo acceso al crédito como instrumento de crecimiento, formalización y movilidad económica.


jueves, 14 de mayo de 2026

Promipyme entrega RD$202 millones en créditos e inaugura nueva sucursal en Sosúa, Puerto Plata


Promipyme entrega RD$202 millones en créditos e inaugura nueva sucursal en Sosúa, Puerto Plata

Monte Llano, Puerto Plata, R.D., 14 de mayo de 2026. – El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) entregó RD$202.3 millones en créditos a microempresarios y emprendedores de la provincia Puerto Plata, como parte de la respuesta del Gobierno a las comunidades afectadas por las recientes lluvias e inundaciones.

Durante un acto celebrado en el Ayuntamiento de Villa Montellano, el director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, informó que estos recursos beneficiarán a 509 prestatarios de distintos municipios de la provincia.

El funcionario explicó que la entrega da cumplimiento al compromiso asumido por el presidente Luis Abinader durante la visita realizada en abril a Puerto Plata, junto a otras instituciones gubernamentales, para asistir a las familias y sectores productivos impactados por los fenómenos atmosféricos.

“Tal como ha expresado nuestro presidente Luis Abinader, trabajamos con objetivos orientados al desarrollo, llevando nuestros créditos donde vive la gente y reconociendo a las mipymes como actores esenciales en la generación de empleos y el fortalecimiento del tejido productivo nacional”, expresó Gómez Mazara al pronunciar el discurso central.

Destacó que Promipyme mantiene una tasa fija considerablemente más baja que las ofrecidas tradicionalmente en el mercado financiero, lo que facilita el acceso al crédito para pequeños emprendedores y comerciantes.

Resaltó además que el 58 % de los préstamos entregados en esta jornada fueron destinados a mujeres, en consonancia con la política pública de inclusión financiera y fortalecimiento del emprendimiento femenino.

“Cumplimos con la visión de incorporar a más mujeres al tejido productivo nacional como garantía de sostenibilidad del crecimiento económico y de mejora en la calidad de vida de miles de familias dominicanas”, afirmó.
Previo al acto de entrega de créditos, Gómez Mazara encabezó en el municipio de Sosúa la inauguración de una nueva sucursal de Promipyme, la cual ofrecerá servicios financieros y asistencia a emprendedores y pequeños empresarios de esa demarcación.

El director de la entidad indicó que, desde su llegada a la institución, Promipyme ha desembolsado RD$18,425 millones en financiamientos a nivel nacional, de los cuales más de la mitad han sido otorgados a mujeres emprendedoras.

Finalmente, reconoció el trabajo realizado por los gerentes y oficiales de crédito de Promipyme en Puerto Plata, al tiempo que reiteró el compromiso de la institución con el desarrollo económico y social de la provincia.

La actividad contó con la presencia de autoridades municipales, representantes comunitarios y decenas de beneficiarios de los préstamos otorgados./

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Crédito territorial y diplomacia del desarrollo: Puerto Plata como frontera económica del Caribe

La entrega de RD$202.3 millones en financiamientos a 509 prestatarios y la apertura de una nueva sucursal de Promipyme en Sosúa no solo responden a una emergencia climática: consolidan una estrategia de competitividad, resiliencia y proyección económica con implicaciones directas para el comercio exterior dominicano. 

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la geopolítica contemporánea, la seguridad de un país ya no se mide únicamente por sus capacidades militares o su estabilidad política, sino por su resiliencia económica: la habilidad de sostener el empleo, preservar la producción y mantener operativas sus cadenas de suministro ante choques externos. Y pocos choques son hoy tan recurrentes y disruptivos como los eventos climáticos extremos. En ese contexto, la decisión de Promipyme de colocar RD$202.3 millones en créditos en Puerto Plata —en respuesta a comunidades afectadas por lluvias e inundaciones— debe leerse como una política de “seguridad económica territorial”: proteger la base productiva local para evitar que un desastre natural se convierta en una crisis social prolongada y, por extensión, en un deterioro de la competitividad regional. 

El detalle importa. Se trata de recursos que, según la propia institución, beneficiarán a 509 prestatarios de distintos municipios de la provincia, canalizados en un acto en el Ayuntamiento de Villa Montellano. En términos de diplomacia del desarrollo, esto equivale a una intervención de “recuperación rápida” (early recovery): capital de trabajo para que microempresas y emprendimientos retomen operaciones, paguen suplidores, reparen inventarios y sostengan empleos. En la práctica, estas microdecisiones financieras evitan una ruptura en el tejido productivo que luego es más costosa de recomponer con subsidios o transferencias. 

Pero hay un componente adicional que revela visión estratégica: la inauguración de una nueva sucursal de Promipyme en Sosúa, previa a la entrega de los créditos. La presencia territorial —en especial en zonas de intensa actividad turística y comercial— reduce costos de transacción, acorta distancias burocráticas y aumenta la bancarización real, no la declarativa. En geoeconomía, acercar el crédito “a donde vive la gente” no es una frase; es una forma concreta de elevar productividad, formalidad y capacidad de respuesta ante crisis. 

Puerto Plata, además, no es cualquier plaza. Es una bisagra del Caribe dominicano: turismo, comercio, servicios, transporte, construcción, gastronomía, emprendimientos vinculados al visitante y una red de suplidores que conecta a productores y comerciantes con hoteles, restaurantes y operadores. Cuando un territorio así se frena por un shock climático, el efecto se filtra por múltiples canales: caída en ingresos, pérdida de empleos, reducción del consumo y debilitamiento de la oferta local que nutre al sector turístico. Un programa crediticio focalizado, por tanto, no solo reconstruye negocios; protege reputación destino, continuidad de servicios y estabilidad de la economía provincial. Esa es diplomacia económica interna con consecuencias externas: la capacidad del país de sostener su “marca” y su desempeño exportador de servicios (turismo) frente a la incertidumbre.

El discurso del director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, enfatiza un elemento central en toda estrategia de desarrollo: tasas fijas más bajas que las del mercado tradicional para ampliar acceso al crédito, especialmente para pequeños emprendedores y comerciantes. Esta decisión tiene lectura de política pública, pero también de inserción internacional: en economías abiertas, la competitividad depende —entre otras variables— del costo del financiamiento para capital de trabajo. Si el crédito es prohibitivamente caro, el microempresario opera con inventarios mínimos, no innova y termina atrapado en ciclos de informalidad. En cambio, crédito asequible empuja mejoras: cumplimiento, calidad, tecnología y capacidad de integrarse como suplidor en cadenas más exigentes.

La dimensión de género refuerza esa visión. Promipyme reporta que el 58 % de los préstamos entregados en esta jornada se destinó a mujeres, en línea con la política de inclusión financiera y fortalecimiento del emprendimiento femenino. Esto no es solo equidad: es gestión de riesgo y política productiva inteligente. De hecho, en análisis previos sobre la cartera de Promipyme se destaca que las mujeres constituyen una proporción mayoritaria de clientes y presentan menor morosidad en ciertos tramos de crédito, lo que fortalece la sostenibilidad del financiamiento inclusivo. En un país donde la microempresa sostiene buena parte del empleo, potenciar el emprendimiento femenino equivale a blindar ingresos familiares y fortalecer comunidades frente a la volatilidad. 

Un dato adicional completa la fotografía: desde la llegada de la actual gestión, Promipyme indica haber desembolsado RD$18,425 millones a nivel nacional, con más de la mitad dirigida a mujeres emprendedoras. En términos diplomáticos, esa cifra comunica “capacidad estatal de ejecución”: volumen, continuidad y foco. Y en términos de comercio exterior, sugiere un proceso gradual de ampliación del universo de negocios que pueden formalizarse, bancarizarse y eventualmente escalar hacia mercados más amplios, incluyendo la provisión a empresas exportadoras, zonas turísticas y cadenas de valor que demandan trazabilidad, facturación y estabilidad financiera. 

La pregunta estratégica, entonces, no es si estos créditos son positivos —lo son—, sino cómo convertirlos en una plataforma de competitividad. Para que el impacto sea durable, el crédito debe venir acompañado de tres capas de política pública. Primero, asistencia técnica orientada a productividad: contabilidad, gestión de inventarios, digitalización y buenas prácticas, especialmente en sectores vinculados a turismo y comercio. Segundo, una arquitectura de gestión de riesgos: educación financiera, cultura de seguros (cuando aplique) y mecanismos de reestructuración temprana para evitar que un shock climático vuelva incobrable una cartera que nació como salvavidas. Tercero, una ruta de formalización y acceso a mercados: conectar a las mipymes financiadas con compras públicas, cadenas hoteleras, suplidores logísticos y programas de calidad que les permitan vender más y mejor.

Aquí entra la lectura geopolítica mayor: la competencia entre países —y entre territorios dentro de un país— se está decidiendo por su capacidad de atraer inversión, sostener servicios, garantizar estabilidad social y ofrecer entornos propicios para hacer negocios. En esa disputa, las mipymes son la infantería económica: las que sostienen la vida cotidiana, el empleo y la cohesión. Un instrumento como Promipyme, cuando opera con foco territorial y rapidez poscrisis, se convierte en una palanca de gobernanza económica: reduce tensiones sociales, acelera la recuperación y, al mismo tiempo, protege sectores que inciden en la imagen internacional del país.

La nueva sucursal en Sosúa puede leerse, por tanto, como infraestructura institucional para el desarrollo: un “puesto avanzado” de inclusión financiera en una zona donde el turismo y el comercio requieren continuidad, calidad y respuesta inmediata. Si la política pública logra que esos créditos se traduzcan en negocios más formales, más productivos y mejor conectados a mercados, el país no solo habrá respondido a unas inundaciones: habrá reforzado su posición competitiva en el Caribe.

En conclusión, lo ocurrido en Puerto Plata es más que un desembolso; es una señal de enfoque. En un entorno internacional marcado por incertidumbre, shocks climáticos y presiones sobre el costo de la vida, la diplomacia económica empieza en casa: en la capacidad del Estado de sostener su base productiva y convertirla en ventaja. Promipyme, al colocar RD$202.3 millones, beneficiar a 509 prestatarios, priorizar a mujeres y expandir presencia en Sosúa, traza una ruta que combina recuperación, inclusión y competitividad. La tarea siguiente es profundizar: que cada préstamo sea también un puente hacia productividad, formalidad y acceso a mercados. Ahí es donde el crédito se vuelve geopolítica: porque fortalece la resiliencia nacional y la proyección económica del país.

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Palabras clave: Promipyme; Puerto Plata; créditos; inclusión financiera; mujeres; resiliencia; Sosúa.

jueves, 23 de abril de 2026

Promipyme entrega RD$90 millones en créditos a microempresarios de Santo Domingo Este

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Promipyme entrega RD$90 millones en créditos a microempresarios de Santo Domingo Este

Santo Domingo Este, 23 de abril de 2026.- El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) entregó este jueves RD$90 millones en créditos a 250 microempresarios de Santo Domingo Este.

La actividad fue encabezada por el director general de la entidad, el economista Fabricio Gómez Mazara, junto al viceministro de Fomento a las Mipymes, Jorge Morales, en el Club Calero de Villa Duarte.

Durante el acto, Gómez Mazara destacó que los recursos son colocados con total transparencia, en cumplimiento del mandato del presidente Luis Abinader de mantener invariables las tasas de interés de los productos financieros de la institución.

“Promipyme mantendrá la tasa invariable de sus productos financieros, como ha sido dispuesto por el presidente Luis Abinader”, afirmó.

Asimismo, enfatizó que realizar este tipo de entregas de cara a la comunidad constituye el mayor ejercicio de transparencia.

“Cumpliendo con la Ley 488-08 que crea Promipyme, estamos llevando el crédito donde vive la gente, escuchando sus necesidades para tomar decisiones acertadas”, expresó.

El director general también señaló que el 58 % de los créditos otorgados en esta jornada están destinados a negocios liderados por mujeres, como parte de una política pública impulsada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.

Las palabras de agradecimiento en representación de los beneficiarios estuvieron a cargo de Camely Damiró.

@fabriciogm13

Promipyme y el crédito que llega al territorio: inclusión financiera con transparencia y sentido de país

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la República Dominicana, hablar de crecimiento económico sin hablar de micro, pequeñas y medianas empresas es quedarse en la superficie. La economía real —la que abre temprano, la que vende en el barrio, la que sostiene empleos familiares y la que se reinventa para sobrevivir— tiene rostro de emprendimiento. Por eso, la entrega de RD$90 millones en créditos a 250 microempresarios de Santo Domingo Este, realizada por el Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) este 23 de abril de 2026, no es un simple acto administrativo: es una señal de política pública con impacto directo en el tejido productivo local.

La actividad, celebrada en el Club Calero de Villa Duarte, encabezada por el director general Fabricio Gómez Mazara junto al viceministro de Fomento a las Mipymes, Jorge Morales, lleva un mensaje que trasciende la formalidad del evento: el crédito no debe ser un privilegio distante, sino una herramienta cercana, accesible y trazable. Que la entrega se haga “de cara a la comunidad” no es un detalle menor. En países donde el ciudadano suele percibir que las oportunidades se distribuyen por canales opacos, la presencia territorial y la exposición pública de la acción estatal se convierten en un componente esencial de legitimidad.

Tasa invariable: previsibilidad para el que emprende con márgenes estrechos

Uno de los anuncios más relevantes del acto fue el compromiso —reiterado por Gómez Mazara— de mantener invariables las tasas de interés de los productos financieros de Promipyme, en atención al mandato del presidente Luis Abinader. En términos macroeconómicos, puede parecer una medida rutinaria; en términos microeconómicos, es decisiva. La microempresa vive de rotación: compra, vende, paga, repone y vuelve a empezar. Para ese ciclo, la previsibilidad del costo financiero no es una comodidad, es una condición de supervivencia.

Cuando las tasas se mueven de manera abrupta, el pequeño negocio pierde capacidad de planificar. Un alza —incluso leve— se traduce en cuotas más pesadas, menos inventario, menor liquidez y, a veces, retorno a fórmulas informales de financiamiento que resultan más costosas y riesgosas. Por eso, la estabilidad en las condiciones del crédito público, bien gestionada, funciona como un amortiguador que protege al emprendedor del vaivén y contribuye a sostener el dinamismo del comercio local.

Transparencia en acción: del discurso al procedimiento

Gómez Mazara subrayó que estos recursos se colocan “con total transparencia” y que realizar entregas abiertas constituye “el mayor ejercicio de transparencia”. Esta afirmación importa porque la transparencia, para ser creíble, no puede quedarse en una promesa: debe expresarse en métodos verificables. Transparencia significa reglas claras, criterios de evaluación consistentes, rendición de cuentas y trazabilidad de la asignación. Y en un programa crediticio, significa también evitar intermediaciones innecesarias, reducir discrecionalidad y acercar los procesos a quienes históricamente han sido excluidos del crédito formal.

En esa línea, la referencia al cumplimiento de la Ley 488-08, que crea Promipyme, aporta el marco institucional: el crédito no está diseñado para quedarse en el centro, sino para bajar al territorio. “Estamos llevando el crédito donde vive la gente”, dijo el director general, y esa frase resume una visión moderna de política pública: escuchar necesidades, ajustar instrumentos y tomar decisiones con base en la realidad, no solo en reportes.

58% para negocios liderados por mujeres: justicia económica con retorno social

Un dato que merece reflexión especial es que el 58 % de los créditos otorgados estuvo destinado a negocios liderados por mujeres, como parte de una política impulsada junto al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. Esto no es únicamente equidad; es estrategia económica. Cuando se financia a mujeres emprendedoras, se potencia una cadena de efectos positivos: se fortalece el ingreso del hogar, se estabiliza la economía familiar, se incrementa el ahorro, se eleva la capacidad de inversión y se produce un retorno social que suele ser mayor en salud, educación y bienestar.

Además, esta decisión enfrenta una realidad estructural: las mujeres, aun siendo pilares del emprendimiento, a menudo encuentran mayores barreras para acceder a financiamiento formal. Corregir ese desequilibrio no es “asistencialismo”; es remover obstáculos para que el talento productivo se exprese con igualdad de condiciones.

Crédito como escalera productiva, no como alivio momentáneo

El verdadero valor de una entrega como esta no está solo en el monto, sino en lo que ese monto puede convertirse: capital de trabajo, modernización, formalización, expansión. Sin embargo, el crédito alcanza su máximo impacto cuando opera como “escalera” y no como “respiro”. Es decir, cuando se acompaña de seguimiento, educación financiera, mejora de capacidades y vinculación a mercados.

Los RD$90 millones, bien colocados, pueden traducirse en nuevos empleos, mayor productividad, negocios más estables y barrios más dinámicos. Pero ese resultado depende de elementos que sostienen la política en el tiempo: evaluación de impacto, acompañamiento técnico, cultura de pago y mecanismos de refinanciamiento responsables para quienes enfrentan shocks temporales.

Una señal que importa: el desarrollo se construye desde abajo hacia arriba

Las palabras de agradecimiento ofrecidas por Camely Damiró, en representación de los beneficiarios, reflejan algo que a menudo se subestima: la economía también es confianza. Cuando una institución pública cumple, se vuelve creíble; cuando es creíble, se vuelve útil; y cuando es útil, se convierte en motor de cohesión social. Este tipo de iniciativas refuerzan la idea de que el Estado puede ser un aliado del emprendimiento, no un espectador distante.

En definitiva, la entrega de créditos en Santo Domingo Este confirma una premisa esencial: las Mipymes no son un “sector más”; son la arquitectura del empleo y del crecimiento inclusivo. Si el país aspira a consolidar una economía más resiliente, debe sostener instrumentos que democratizan el acceso al financiamiento, premian el esfuerzo productivo y refuerzan la transparencia como práctica cotidiana.

Promipyme, al llevar el crédito al territorio, reafirma una visión de desarrollo que se mide donde realmente importa: en los negocios que se levantan cada día para producir, vender y sostener vidas. Y esa, más que una noticia, es una ruta.

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@promipymerd @micmrd



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Promipyme y el crédito que llega al territorio: inclusión financiera con transparencia y sentido de país 
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la República Dominicana, hablar de crecimiento económico sin hablar de micro, pequeñas y medianas empresas es quedarse en la superficie. Las Mipymes constituyen la columna vertebral del tejido productivo, y su peso en empleo y actividad cotidiana explica por qué cada decisión de financiamiento público tiene efectos inmediatos sobre la vida real. Así lo recordó el propio director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, al subrayar que las Mipymes representan el 96% del tejido productivo y generan alrededor del 62% de los ocupados.

Bajo esa premisa, la entrega de RD$90 millones en créditos a 250 microempresarios de Santo Domingo Este, realizada este 23 de abril de 2026, no debe leerse como un acto administrativo más, sino como un mensaje de política pública: el crédito debe convertirse en una herramienta de movilidad y productividad, no en un privilegio al que solo acceden quienes ya están dentro del sistema.

El escenario también importa. La jornada, celebrada en el Club Calero de Villa Duarte, fue encabezada por Gómez Mazara junto al viceministro de Fomento a las Mipymes, Jorge Morales, y se enmarcó en la decisión de llevar las entregas “de cara a la comunidad” como parte de un ejercicio de transparencia y cercanía institucional. Pero hay un matiz territorial que conviene añadir: distintos reportes indican que los beneficiarios provienen de zonas como Los Frailes, así como áreas cercanas a San Isidro y Boca Chica, lo que refuerza la idea de un crédito que “baja” al barrio y se distribuye donde realmente se emprende.

En esa misma línea de transparencia, la institución no se limitó a la presencialidad. La propia actividad fue acompañada por una transmisión en vivo titulada “Entrega de Préstamos Los Frailes, SDE”, un formato que, más allá de la comunicación, funciona como señal pública de trazabilidad: la gente no solo recibe, también ve, escucha y evalúa. https://www.youtube.com/watch?v=bgCS5LG1zSM . En sociedades donde la confianza suele ser frágil, la transparencia no se predica: se demuestra con procedimientos visibles.

Uno de los elementos más relevantes del acto fue el compromiso de mantener **invariables las tasas de interés** de los productos financieros de Promipyme, en cumplimiento del mandato del presidente Luis Abinader. Aquí el detalle importa, porque algunos medios precisan que la institución mantiene una tasa fija de 12%, un dato que aterriza la promesa en un parámetro verificable. Para el microempresario —que opera con márgenes estrechos, rotación diaria y alta exposición a shocks— la previsibilidad del costo del dinero no es un lujo; es un requisito para planificar, comprar inventario, sostener nómina y evitar el retroceso hacia la informalidad.

También es clave el enfoque de género, no por moda discursiva sino por eficacia económica. En esta entrega, el 58% de los créditos estuvo dirigido a negocios liderados por mujeres, como parte de una política pública impulsada junto al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. Y el mensaje fue explícito: incorporar a la mujer al tejido productivo tiene efectos multiplicadores en bienestar familiar, educación y estabilidad del hogar, además de fortalecer la autoestima y la autonomía económica. No se trata solo de justicia social; se trata de ampliar la base productiva con quienes han demostrado resiliencia y disciplina financiera incluso en condiciones adversas.

Ahora bien, el crédito público alcanza su valor máximo cuando reduce barreras reales. Por eso resulta pertinente incorporar un componente que amplía el impacto de esta entrega: el uso de modalidades diseñadas para quienes no tienen garantías tradicionales. Entre ellas figura el producto “Tu Firma es tu Garantía”, que permite acceder a préstamos de hasta RD$150,000 sin necesidad de garante, además de otras modalidades que sí requieren respaldo según el monto. Esta arquitectura de productos responde a una realidad conocida: muchos emprendedores no carecen de capacidad de trabajo, sino de colaterales formales; y cuando el sistema no les abre, terminan en manos del crédito informal, más caro y más riesgoso.

En efecto, una motivación declarada de estas jornadas es evitar la dependencia de prestamistas informales, llevando financiamiento directo y, además, acompañamiento formativo. La educación financiera y la capacitación técnica no son adornos: son mecanismos de sostenibilidad del crédito, porque reducen morosidad, mejoran la gestión del flujo de caja y convierten el préstamo en inversión productiva, no en simple consumo. Incluso se ha destacado que, junto al financiamiento, se impulsa capacitación y formación financiera con miras a fortalecer capacidades productivas y crecimiento, “incluso con miras a la exportación”. 

Para dimensionar el alcance institucional, vale sumar otra cifra que ayuda a comprender la escala del programa: Promipyme reporta una cartera de crédito vigente al 31 de marzo de 2026 de RD$11,530,240,901.20, con distribución por género y segmentos que evidencia el tamaño del instrumento. En el relato mediático de esta entrega, además, se indica que 62% de los clientes son mujeres, aunque estas representen una proporción menor del monto total prestado debido a que suelen solicitar financiamientos de menor cuantía, un patrón típico en microfinanzas que invita a seguir afinando productos y montos según necesidades reales. 

Las palabras de agradecimiento de Camely Damiró, en representación de los beneficiarios, cierran el círculo de sentido: la política pública se valida cuando el ciudadano se reconoce en ella y cuando los resultados se sienten en el barrio. Al final, esos RD$90 millones no son solo una cifra: son motores que se reparan, cocinas que aumentan producción, pequeños comercios que formalizan inventario, talleres que compran herramientas, servicios que se profesionalizan y familias que, por primera vez, pueden planificar con cierta estabilidad.

En definitiva, la entrega en Santo Domingo Este —y su énfasis territorial en Los Frailes y zonas aledañas— confirma una premisa esencial: el desarrollo sostenible se construye desde abajo hacia arriba, con crédito accesible, reglas claras, costos previsibles y transparencia observable.

Promipyme, al insistir en “llevar el crédito donde vive la gente” y hacerlo bajo el marco de la Ley 488-08, no solo financia emprendimientos: fortalece ciudadanía económica, reduce vulnerabilidad y amplía el espacio de oportunidades para quienes sostienen, día a día, la economía dominicana.

@micmrd @fabriciogm13 @Promipyme_RD 
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