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martes, 30 de junio de 2026

OPINIÓN | Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.

La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.

El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.

Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.

La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.

En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.

La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.

Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.

También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.

La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.

La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.

En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.

| #GuasábaraEditor

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🌍🚢🇩🇴🇧🇪 Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral estratégica frente a la delincuencia organizada transnacional.

En un mundo donde el comercio internacional es motor de desarrollo, pero también espacio de vulnerabilidad, este acuerdo fortalece el intercambio de información, los mecanismos de alerta temprana, el análisis de riesgo y la cooperación entre plataformas portuarias clave como Amberes y Caucedo. 🔎📦🛡️

La República Dominicana avanza así hacia una diplomacia operativa, moderna y orientada a resultados, donde las aduanas dejan de ser solo puntos de control para convertirse en centros estratégicos de seguridad económica, facilitación comercial y defensa de la legalidad internacional. ⚓🤝

Porque proteger la cadena logística global es también proteger la soberanía, la confianza de los mercados, la reputación del país y el comercio legítimo. La delincuencia organizada actúa sin fronteras; los Estados deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

#Aduanas #AduanasRD #RepúblicaDominicana #Bélgica #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #CadenaLogística #Amberes #Caucedo #Puertos #InteligenciaOperativa #DelincuenciaOrganizada #Narcotráfico #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional #OMA #LogísticaGlobal #GuasábaraEditor



República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional

Ambos países reafirman su compromiso de ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer los mecanismos de alerta temprana y promover operaciones conjuntas entre sus principales plataformas portuarias.

29 de junio de 2026

Bruselas, Bélgica, 29 de junio de 2026.– La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron un Memorando de Entendimiento en materia aduanera, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral para prevenir, investigar y combatir las infracciones aduaneras y las actividades de la delincuencia organizada transnacional que afectan el comercio internacional, en particular el tráfico ilícito de drogas.

El acuerdo fue firmado en la sede de la Administración General de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.

En el acto participaron, además, la embajadora de la República Dominicana ante el Reino de Bélgica y jefa de Misión ante la Unión Europea, Joan M. Cedano; el asesor técnico de la Dirección General de Aduanas, Gabino José Polanco; la ministra consejera, Ellen Martínez de Cooreman; la asistente del director general, Nohely Bencosme; así como altos funcionarios de la administración aduanera belga.

La firma de este Memorando constituye el tercer resultado concreto de la iniciativa impulsada por el Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y por conducto de la Embajada de la República Dominicana en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, con el propósito de establecer un marco integral de cooperación bilateral con el Reino de Bélgica en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional.

Como parte de esta agenda común, en abril de este año ambos países suscribieron un primer memorando de entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica. Posteriormente, el pasado 15 de junio, firmaron un segundo acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica.

El nuevo Memorando de Entendimiento establece un marco de cooperación entre ambas administraciones aduaneras para promover el intercambio de experiencias, información e inteligencia; fortalecer los mecanismos de alerta temprana; compartir análisis de riesgo, tendencias y métodos utilizados por redes criminales; coordinar posiciones en el marco de la Organización Mundial de Aduanas; y fomentar acciones conjuntas orientadas a proteger la integridad de la cadena internacional de suministro.

Asimismo, el instrumento contempla la posibilidad de desarrollar operaciones coordinadas, intercambiar buenas prácticas y fortalecer la colaboración entre las autoridades competentes para enfrentar las actividades de la delincuencia organizada transnacional vinculadas al comercio internacional.

La suscripción de este acuerdo responde al interés compartido de ambos países de reforzar la cooperación operativa frente a los desafíos que plantea el narcotráfico internacional, especialmente ante el incremento del uso de rutas comerciales y puertos para el tráfico ilícito de drogas.

En ese contexto, la República Dominicana y Bélgica reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo el intercambio de información e inteligencia, promover operaciones conjuntas y profundizar la cooperación entre los principales puertos de ambos países, el Puerto de Amberes y Caucedo, contribuyendo así a una mayor seguridad regional, a la protección de la cadena logística global y al fortalecimiento del comercio internacional legítimo.

.....

+++++++++++

🇩🇴🤝🇧🇪 República Dominicana y Bélgica fortalecen su cooperación aduanera y de seguridad internacional

La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron en Bruselas un Memorando de Entendimiento en materia aduanera para reforzar la prevención, investigación y combate de las infracciones aduaneras, el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional que amenaza el comercio internacional.

Este acuerdo, firmado por el director general de Aduanas, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, permitirá ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer alertas tempranas, compartir análisis de riesgo y promover operaciones coordinadas entre plataformas estratégicas como Amberes y Caucedo. 🚢🔎

Con esta iniciativa, ambos países avanzan hacia una cooperación más sólida, moderna y efectiva para proteger la cadena logística global, garantizar un comercio internacional legítimo y elevar los estándares de seguridad regional. 🌍📦🛡️

#RepúblicaDominicana #Bélgica #AduanasRD #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #Caucedo #Amberes #LuchaContraElNarcotráfico #CadenaLogística #DelincuenciaOrganizada #OMA #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional

 

lunes, 29 de junio de 2026

República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional


República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional

Ambos países reafirman su compromiso de ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer los mecanismos de alerta temprana y promover operaciones conjuntas entre sus principales plataformas portuarias.

29 de junio de 2026

Bruselas, Bélgica, 29 de junio de 2026.– La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron un Memorando de Entendimiento en materia aduanera, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral para prevenir, investigar y combatir las infracciones aduaneras y las actividades de la delincuencia organizada transnacional que afectan el comercio internacional, en particular el tráfico ilícito de drogas.

El acuerdo fue firmado en la sede de la Administración General de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.

En el acto participaron, además, la embajadora de la República Dominicana ante el Reino de Bélgica y jefa de Misión ante la Unión Europea, Joan M. Cedano; el asesor técnico de la Dirección General de Aduanas, Gabino José Polanco; la ministra consejera, Ellen Martínez de Cooreman; la asistente del director general, Nohely Bencosme; así como altos funcionarios de la administración aduanera belga.

La firma de este Memorando constituye el tercer resultado concreto de la iniciativa impulsada por el Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y por conducto de la Embajada de la República Dominicana en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, con el propósito de establecer un marco integral de cooperación bilateral con el Reino de Bélgica en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional.

Como parte de esta agenda común, en abril de este año ambos países suscribieron un primer memorando de entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica. Posteriormente, el pasado 15 de junio, firmaron un segundo acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica.

El nuevo Memorando de Entendimiento establece un marco de cooperación entre ambas administraciones aduaneras para promover el intercambio de experiencias, información e inteligencia; fortalecer los mecanismos de alerta temprana; compartir análisis de riesgo, tendencias y métodos utilizados por redes criminales; coordinar posiciones en el marco de la Organización Mundial de Aduanas; y fomentar acciones conjuntas orientadas a proteger la integridad de la cadena internacional de suministro.

Asimismo, el instrumento contempla la posibilidad de desarrollar operaciones coordinadas, intercambiar buenas prácticas y fortalecer la colaboración entre las autoridades competentes para enfrentar las actividades de la delincuencia organizada transnacional vinculadas al comercio internacional.

La suscripción de este acuerdo responde al interés compartido de ambos países de reforzar la cooperación operativa frente a los desafíos que plantea el narcotráfico internacional, especialmente ante el incremento del uso de rutas comerciales y puertos para el tráfico ilícito de drogas.

En ese contexto, la República Dominicana y Bélgica reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo el intercambio de información e inteligencia, promover operaciones conjuntas y profundizar la cooperación entre los principales puertos de ambos países, el Puerto de Amberes y Caucedo, contribuyendo así a una mayor seguridad regional, a la protección de la cadena logística global y al fortalecimiento del comercio internacional legítimo.

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🇩🇴🤝🇧🇪 República Dominicana y Bélgica fortalecen su cooperación aduanera y de seguridad internacional

La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron en Bruselas un Memorando de Entendimiento en materia aduanera para reforzar la prevención, investigación y combate de las infracciones aduaneras, el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional que amenaza el comercio internacional.

Este acuerdo, firmado por el director general de Aduanas, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, permitirá ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer alertas tempranas, compartir análisis de riesgo y promover operaciones coordinadas entre plataformas estratégicas como Amberes y Caucedo. 🚢🔎

Con esta iniciativa, ambos países avanzan hacia una cooperación más sólida, moderna y efectiva para proteger la cadena logística global, garantizar un comercio internacional legítimo y elevar los estándares de seguridad regional. 🌍📦🛡️

#RepúblicaDominicana #Bélgica #AduanasRD #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #Caucedo #Amberes #LuchaContraElNarcotráfico #CadenaLogística #DelincuenciaOrganizada #OMA #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional

OPINIÓN

Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.

La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.

El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.

Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.

La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.

En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.

La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.

Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.

También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.

La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.

La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.

En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.

| #GuasábaraEditor

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🌍🚢🇩🇴🇧🇪 Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral estratégica frente a la delincuencia organizada transnacional.

En un mundo donde el comercio internacional es motor de desarrollo, pero también espacio de vulnerabilidad, este acuerdo fortalece el intercambio de información, los mecanismos de alerta temprana, el análisis de riesgo y la cooperación entre plataformas portuarias clave como Amberes y Caucedo. 🔎📦🛡️

La República Dominicana avanza así hacia una diplomacia operativa, moderna y orientada a resultados, donde las aduanas dejan de ser solo puntos de control para convertirse en centros estratégicos de seguridad económica, facilitación comercial y defensa de la legalidad internacional. ⚓🤝

Porque proteger la cadena logística global es también proteger la soberanía, la confianza de los mercados, la reputación del país y el comercio legítimo. La delincuencia organizada actúa sin fronteras; los Estados deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

#Aduanas #AduanasRD #RepúblicaDominicana #Bélgica #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #CadenaLogística #Amberes #Caucedo #Puertos #InteligenciaOperativa #DelincuenciaOrganizada #Narcotráfico #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional #OMA #LogísticaGlobal #GuasábaraEditor

Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La firma del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica representa un paso estratégico en una agenda bilateral orientada a enfrentar las amenazas de la delincuencia organizada transnacional. Más que un acto protocolar, el acuerdo coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección logística global como ejes de una cooperación indispensable.

En el comercio internacional contemporáneo, rutas marítimas, puertos, contenedores y operadores logísticos son instrumentos esenciales para el desarrollo económico, pero también espacios de vulnerabilidad. La delincuencia organizada ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, utilizando la complejidad de las cadenas globales de suministro para ocultar mercancías ilícitas bajo la apariencia del intercambio legítimo. Esa realidad exige respuestas estatales integradas, preventivas y tecnológicas.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, no debe interpretarse como cooperación limitada al ámbito técnico. Su alcance es mayor: construir una arquitectura institucional capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, fortalecer alertas tempranas, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias estratégicas como Amberes y Caucedo.

La importancia de esta conexión es evidente. Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe en los grandes flujos del comercio internacional. Allí donde convergen altos volúmenes de carga, operaciones de transbordo y rutas marítimas complejas, también aumentan las posibilidades de penetración criminal. Por eso, la respuesta inteligente no consiste en obstaculizar el comercio, sino en hacerlo más seguro, transparente, trazable y resistente.

Este Memorando adquiere una dimensión adicional porque forma parte de una secuencia institucional más amplia entre la República Dominicana y Bélgica. Primero, ambos países avanzaron mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal belga. Luego, firmaron un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica. Ahora, con el componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión: comercio exterior, fiscalización inteligente, seguridad portuaria y protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela método, no improvisación. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes frente a amenazas que no reconocen fronteras. En materia de seguridad transnacional, los países que actúan de manera aislada quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. De ahí la importancia de que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda que conecte diplomacia, aduanas, seguridad marítima, cooperación policial e inteligencia operativa.

La administración aduanera moderna ya no puede concebirse únicamente como instancia de recaudación, inspección y despacho. Su papel ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. Por ello resultan esenciales el análisis de riesgo, las alertas tempranas y el intercambio oportuno de información.

El acuerdo dominico-belga se inscribe, además, en la lógica promovida por la Organización Mundial de Aduanas: facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La eficiencia aduanera contemporánea no se mide solo por la rapidez del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con tecnología e inteligencia, entre el operador confiable y la amenaza encubierta. Ese equilibrio entre agilidad y control define la competitividad, la seguridad económica y la credibilidad internacional de los países.

Para la República Dominicana, por su posición geográfica, conectividad marítima y creciente relevancia logística, esta cooperación con Bélgica proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro. Sin embargo, el verdadero valor del Memorando dependerá de su implementación: intercambio efectivo de información, protocolos ágiles, formación técnica, interoperabilidad institucional, operaciones coordinadas y evaluación permanente de riesgos.

En definitiva, este Memorando coloca la cooperación aduanera en el corazón de la soberanía moderna. Proteger la cadena logística global es proteger el comercio legítimo, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de la sociedad. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras; los Estados, si quieren enfrentarla con éxito, deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

viernes, 19 de junio de 2026

OPINIÓN | Santo Domingo y la hora de convertir el EPA en poder real


OPINIÓN | Santo Domingo y la hora de convertir el EPA en poder real

La intervención del presidente Luis Abinader en la Quinta Reunión del Consejo Conjunto CARIFORO–Unión Europea trascendió la mera formalidad diplomática: constituyó una definición estratégica de alto nivel. En ella, la República Dominicana dejó clara su aspiración de que el acuerdo evolucione de un marco técnicamente correcto en el papel a una verdadera palanca de integración efectiva, expansión de exportaciones, atracción de inversiones y generación de prosperidad compartida.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Lo ocurrido este 19 de junio de 2026 en Santo Domingo merece leerse más allá del protocolo. Que la República Dominicana haya sido sede, por primera vez, de la Quinta Reunión del Consejo Conjunto CARIFORO–Unión Europea tiene un valor político y económico que no debe subestimarse. No se trató simplemente de recibir delegaciones, sino de colocar al país en el centro de una conversación decisiva sobre comercio, cooperación e inserción internacional en un momento en que el mundo reordena cadenas de suministro, rutas logísticas y alianzas productivas. 

El presidente Luis Abinader entendió bien el tono de esa coyuntura. Por eso su mensaje no se limitó a celebrar la vigencia del Acuerdo de Asociación Económica (EPA), sino que reclamó algo más importante: una implementación “más práctica, más efectiva y cercana a las necesidades reales” de las economías caribeñas. Esa frase contiene una verdad de fondo. En el Caribe y en América Latina abundan los acuerdos bien redactados y escasean, demasiadas veces, los resultados suficientemente tangibles para productores, mipymes y exportadores. Al poner el énfasis en la ejecución, Abinader desplazó la discusión del simbolismo al rendimiento. 

Los números que presentó el mandatario respaldan la seriedad de ese planteamiento. En 2025, el intercambio comercial de la República Dominicana con los países del CARIFORO alcanzó los US$420 millones, de los cuales más de US$300 millones correspondieron a exportaciones dominicanas; además, la canasta exportadora pasó de 1,070 productos en 2020 a 1,184 en 2025. No es un dato menor: significa que el país no solo vende más, sino que está logrando vender una oferta más diversa, una condición indispensable para reducir vulnerabilidades y escalar en valor agregado. Incluso Diario Libre reportó que las exportaciones representaron 71.42 % del comercio dominicano con CARIFORUM, un indicador que confirma el peso específico que ya tiene la oferta nacional dentro de ese espacio regional.

Más contundente todavía es la dimensión europea de la ecuación. Abinader recordó que en 2025 el intercambio comercial entre la República Dominicana y la Unión Europea alcanzó US$5,171 millones, mientras las exportaciones dominicanas al mercado europeo crecieron 19 %, hasta situarse en US$1,158.49 millones. Esa cifra desmiente cualquier visión reduccionista que pretenda encerrar la política comercial dominicana en un horizonte estrictamente insular. La relación con Europa ya no es un complemento diplomático: es una plataforma concreta para escalar exportaciones, atraer inversión, elevar estándares y fortalecer la reputación internacional del país como economía confiable.

Aquí conviene detenerse en un punto esencial: el EPA CARIFORO–UE nunca fue concebido como un simple tratado arancelario. La propia información oficial de la Unión Europea recuerda que este acuerdo, firmado en octubre de 2008, abarca no solo comercio de bienes, sino también servicios, inversión, compras públicas, propiedad intelectual, competencia y dimensiones de desarrollo sostenible. Además, establece acceso libre de aranceles y cuotas al mercado europeo para los productos del CARIFORUM, mientras el Caribe dispone de plazos asimétricos de entre 15 y 25 años para liberalizar parte de sus importaciones desde la UE. Es decir, el marco existe; lo que reclama ahora la República Dominicana es aprovecharlo con mayor inteligencia, velocidad y realismo. 

Por eso resulta acertado que el Presidente haya insistido en que el acuerdo debe medirse por sus resultados sobre empresas, productores, mipymes y ciudadanos. Esa es la diferencia entre una visión burocrática y una visión de Estado. Un acuerdo comercial vale poco si no mejora financiamiento, certificación, trazabilidad, logística, encadenamientos productivos y capacidad exportadora. Vale todavía menos si las pequeñas y medianas empresas no logran traducirlo en oportunidades reales. Abinader también reconoció, con lucidez, que la Unión Europea empuja estándares cada vez más exigentes en sostenibilidad y trazabilidad; pero advirtió que la transición hacia esos requisitos debe ser acompañada y viable para los productores, especialmente los pequeños y medianos. Ahí hay una defensa legítima del interés nacional sin romper la lógica de modernización. [

La dimensión regional del discurso merece igualmente atención. Cuando el jefe de Estado afirma que el Caribe es para la República Dominicana “un socio económico natural”, está corrigiendo una vieja insuficiencia de nuestra cultura estratégica: durante años, el país miró más hacia mercados externos distantes que hacia la construcción de cadenas de valor con sus vecinos más inmediatos. Sin embargo, el propio EPA incorpora una cláusula de preferencia regional y mecanismos pensados para favorecer la integración caribeña y las cadenas regionales de valor. En otras palabras, la región no debe ser vista como una periferia sentimental de nuestra política exterior, sino como un espacio productivo donde la República Dominicana puede ejercer liderazgo económico, logístico y normativo.

Santo Domingo acogió este encuentro después de un largo silencio institucional: el Consejo Conjunto no se reunía desde 2017. La observación de Abinader —“no debemos durar otros nueve años más sin reunirnos”— fue una crítica elegante, pero inequívoca, a la intermitencia con que a veces se administran los mecanismos regionales. La integración no puede sobrevivir de reuniones esporádicas, discursos amables y comunicados finales. Requiere continuidad técnica, seguimiento político y capacidad de traducir consensos en metas verificables. En esa dirección apunta también la información divulgada por Diario Libre sobre la instrucción presidencial de conformar un comité especial para identificar nuevas oportunidades de inversión y comercio con la Unión Europea. Si se concreta con método, ese paso podría convertir la coyuntura en política pública.

Hay, además, una lectura geoeconómica que favorece a la República Dominicana. La reunión se celebró en un contexto en que los grandes mercados buscan relocalizar centros de distribución, asegurar suministros y reducir fragilidades en las cadenas globales. La Presidencia destacó precisamente que este encuentro llega en un momento clave para el comercio mundial y que el país, como anfitrión, fortalece sus relaciones con el Caribe y con Europa para incrementar y diversificar sus exportaciones. Traducido al lenguaje de la estrategia: la República Dominicana aspira a ser más que una economía exportadora; quiere consolidarse como plataforma de conexión entre regiones, con estabilidad institucional, ubicación geográfica ventajosa y una diplomacia comercial cada vez más definida

Ese es, en el fondo, el alcance más relevante del mensaje presidencial. Abinader no solo defendió un acuerdo; defendió una idea de país. Una República Dominicana que no se conforma con ser observadora de la integración regional, sino que pretende influir en ella; que no se limita a celebrar cifras, sino que las usa como punto de partida para exigir más diversificación y mayor valor agregado; que no asume los estándares internacionales como castigo, sino como desafío que debe ser acompañado con políticas inteligentes. Si ese enfoque se mantiene, el EPA dejará de ser un instrumento subutilizado para convertirse en un vehículo real de competitividad, inversión y desarrollo sostenible. Y entonces sí, Santo Domingo no habrá sido solo sede de una reunión: habrá sido escenario de una redefinición estratégica del papel dominicano en el Caribe y ante Europa.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Ingeniero de Sistemas | Editor bibliográfico | Productor de medios de comunicación
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Presidente Abinader llama a fortalecer la integración regional y a impulsar una implementación más práctica y efectiva del Acuerdo CARIFORO–Unión Europea

Destaca que en 2025, el intercambio comercial con los países del CARIFORO alcanzó US$420 millones, de los cuales más de US$300 millones correspondieron a exportaciones dominicanas y la canasta exportadora pasó de 1,070 productos en 2020 a 1,184 en 2025.

Además, resalta que en 2025, el intercambio comercial con la Unión Europea alcanzó US$5,171 millones, y las exportaciones de RD hacia el mercado europeo crecieron 19%, hasta alcanzar US$1,158.49 millones

Santo Domingo, R.D., 19 de junio de 2026.– El presidente Luis Abinader afirmó este viernes que el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) CARIFORO–Unión Europea debe asumirse como una herramienta de desarrollo sostenible, integración regional, inversión, competitividad y cooperación, al tiempo que llamó a fortalecer la articulación económica del Caribe y avanzar hacia una implementación más práctica, más efectiva y cercana a las necesidades reales de las economías.

Al participar en la Quinta Reunión del Consejo Conjunto CARIFORO–Unión Europea, celebrada por primera vez en República Dominicana, el mandatario destacó la importancia del encuentro, al tratarse de la primera reunión de este órgano desde 2017.

“Este encuentro reviste una importancia particular, pues es la primera vez que se reúne desde 2017. El Consejo Conjunto es el órgano superior de gobernanza del Acuerdo de Asociación Económica CARIFORO–Unión Europea, responsable de supervisar su implementación y de definir orientaciones estratégicas para fortalecer la relación económica, comercial y de cooperación entre nuestras regiones. En ese sentido, no debemos durar otros 9 años más sin reunirnos”, expresó.

El jefe de Estado sostuvo que para República Dominicana el Caribe representa mucho más que su entorno geográfico; "es un socio económico natural” y en ese sentido, informó que en 2025 el intercambio comercial con los países del CARIFORO alcanzó los US$420 millones, de los cuales más de US$300 millones correspondieron a exportaciones dominicanas. Asimismo, destacó que la canasta exportadora dominicana hacia el CARIFORO pasó de 1,070 productos en 2020 a 1,184 productos en 2025.

Abinader también resaltó la solidez de las relaciones económicas con la Unión Europea y señaló que en 2025 el intercambio comercial entre ambas partes alcanzó los US$5,171 millones, mientras que las exportaciones dominicanas hacia el mercado europeo crecieron un 19 %, hasta situarse en US$1,158.49 millones. “Estos datos reflejan una relación sólida, pero también nos recuerdan que todavía existe un amplio espacio para crecer, diversificar y agregar mayor valor”, manifestó.

El jefe de Estado afirmó que el EPA CARIFORO–UE debe trascender su dimensión comercial y convertirse en una plataforma para impulsar el desarrollo de los países de la región. “El Acuerdo EPA CARIFORO–UE no debe verse únicamente como un acuerdo comercial. Es también una herramienta de desarrollo sostenible, integración regional, inversión, competitividad y cooperación. Su éxito debe medirse por los resultados que genera para nuestras empresas, nuestros productores, nuestras MIPYMES y nuestros ciudadanos”, enfatizó.

Asimismo, señaló que los países del Caribe tienen el desafío de fortalecer su integración, construir cadenas regionales de valor y aprovechar mejor las oportunidades que ofrece el mercado europeo.

“República Dominicana asume con responsabilidad su rol dentro del CARIFORO y reafirma su voluntad de contribuir a una agenda regional más competitiva, más articulada y orientada a resultados”, afirmó.

El mandatario también reconoció el liderazgo de la Unión Europea en materia de sostenibilidad, trazabilidad y altos estándares de calidad, aunque consideró necesario garantizar que la transición hacia esos estándares sea acompañada y viable para los productores, especialmente para los pequeños y medianos.

“Compartimos esa visión. Pero también debemos asegurar que la transición hacia esos estándares sea acompañada, proporcionada y viable para nuestros productores, especialmente para los pequeños y medianos”, expresó.

Finalmente, el presidente Abinader llamó a aprovechar la reunión para renovar el compromiso común de ambas regiones y fortalecer una alianza estratégica orientada al desarrollo y al bienestar de sus pueblos. “Desde Santo Domingo, República Dominicana reafirma su compromiso con el comercio abierto, con reglas claras, con la integración regional y con una alianza CARIFORO–Unión Europea más fuerte, más moderna y beneficiosa para nuestros pueblos”.

La reunión se desarrolla en el marco del Acuerdo de Asociación Económica (AAE) CARIFORO–Unión Europea, un mecanismo comercial de alto nivel que reúne a 42 países miembros, y que se celebra por primera vez en República Dominicana.

Durante sus palabras de bienvenida ante los representantes de los países presentes.

En el acto estuvo encabezado además por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón; el comisario de Comercio y Seguridad Económica de la Unión Europea, Maroš Šefčovič; y la secretaria permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Chipre, Theodora Constantinidou.

Durante las jornadas de trabajo, los miembros de CARIFORUM, delegados y equipos técnicos abordarán temas clave relacionados con la implementación del Acuerdo de Asociación Económica y la facilitación del comercio. 

Sobre CARIFORO–Unión Europea

La Quinta Reunión del Consejo Conjunto forma parte de los mecanismos de seguimiento del AAE suscrito entre la Unión Europea y los países del CARIFORO. Este instrumento, compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tiene como objetivo contribuir a la reducción y eventual erradicación de la pobreza mediante el fortalecimiento del comercio, el desarrollo sostenible y la integración regional del Caribe.

El acuerdo fue firmado el 15 de octubre de 2008 y, desde su entrada en vigor, ha servido como una plataforma para diversificar las exportaciones caribeñas, mejorar la competitividad regional y fortalecer los vínculos económicos entre ambas regiones.

CARIFORUM está integrado por 15 Estados miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y la República Dominicana.

Por su parte, la Unión Europea está conformada por 27 Estados miembros, con los cuales el Caribe mantiene una amplia agenda de cooperación enfocada en el desarrollo económico, la sostenibilidad, la resiliencia y el fortalecimiento institucional.


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Destaca que en 2025, el intercambio comercial con los países del Cariforo alcanzó USD 420 millones, de los cuales más de USD 300 millones correspondieron a exportaciones dominicanas y la canasta exportadora pasó de 1,070 productos en 2020 a 1,184 en 2025.

Presidente

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader afirmó este viernes que el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) Cariforo–Unión Europea debe asumirse como una herramienta de desarrollo sostenible, integración regional, inversión, competitividad y cooperación, al tiempo que llamó a fortalecer la articulación económica del Caribe y avanzar hacia una implementación más práctica, más efectiva y cercana a las necesidades reales de las economías.

Al participar en la Quinta Reunión del Consejo Conjunto Cariforo–Unión Europea, celebrada por primera vez en República Dominicana, el mandatario destacó la importancia del encuentro, ya que este órgano no había vuelto a reunirse desde 2017.

“Este encuentro reviste una importancia particular, pues es la primera vez que se reúne desde 2017. El Consejo Conjunto es el órgano superior de gobernanza del Acuerdo de Asociación Económica Cariforo–Unión Europea, responsable de supervisar su implementación y de definir orientaciones estratégicas para fortalecer la relación económica, comercial y de cooperación entre nuestras regiones. En ese sentido, no debemos durar otros 9 años más sin reunirnos”, expresó.

El jefe de Estado sostuvo que para República Dominicana el Caribe representa mucho más que su entorno geográfico; "es un socio económico natural” y al respecto informó que en 2025 el intercambio comercial con los países del Cariforo alcanzó los USD 420 millones, de los cuales más de USD 300 millones correspondieron a exportaciones dominicanas. Asimismo, destacó que la canasta exportadora dominicana hacia el Cariforo pasó de 1,070 productos en 2020 a 1,184 productos en 2025.

El presidente Abinader también resaltó la solidez de las relaciones económicas con la Unión Europea y señaló que en 2025 el intercambio comercial entre ambas partes alcanzó los USD 5,171 millones, mientras que las exportaciones dominicanas hacia el mercado europeo crecieron un 19 %, hasta situarse en USD1,158.49 millones. “Estos datos reflejan una relación sólida, pero también nos recuerdan que todavía existe un amplio espacio para crecer, diversificar y agregar mayor valor”, manifestó.


El jefe de Estado afirmó que el EPA Cariforo–UE debe trascender su dimensión comercial y convertirse en una plataforma para impulsar el desarrollo de los países de la región. “El Acuerdo EPA Cariforo–UE no debe verse únicamente como un acuerdo comercial. Es también una herramienta de desarrollo sostenible, integración regional, inversión, competitividad y cooperación. Su éxito debe medirse por los resultados que genera para nuestras empresas, nuestros productores, nuestras mipymes y nuestros ciudadanos”, enfatizó.

Asimismo, señaló que los países del Caribe tienen el desafío de fortalecer su integración, construir cadenas regionales de valor y aprovechar mejor las oportunidades que ofrece el mercado europeo.

“República Dominicana asume con responsabilidad su rol dentro del Cariforo y reafirma su voluntad de contribuir a una agenda regional más competitiva, más articulada y orientada a resultados”, afirmó.

El mandatario también reconoció el liderazgo de la Unión Europea en materia de sostenibilidad, trazabilidad y altos estándares de calidad, aunque consideró necesario garantizar que la transición hacia esos estándares sea acompañada y viable para los productores, especialmente para los pequeños y medianos.

“Compartimos esa visión. Pero también debemos asegurar que la transición hacia esos estándares sea acompañada, proporcionada y viable para nuestros productores, especialmente para los pequeños y medianos”, expresó.

Finalmente, el presidente Abinader llamó a aprovechar la reunión para renovar el compromiso común de ambas regiones y fortalecer una alianza estratégica orientada al desarrollo y al bienestar de sus pueblos. 

“Desde Santo Domingo, República Dominicana reafirma su compromiso con el comercio abierto, con reglas claras, con la integración regional y con una alianza Cariforo–Unión Europea más fuerte, más moderna y beneficiosa para nuestros pueblos”.

La reunión se desarrolla en el marco del Acuerdo de Asociación Económica (AAE) Cariforo–Unión Europea, un mecanismo comercial de alto nivel que reúne a 42 países miembros y que se celebra por primera vez en República Dominicana.

El acto estuvo encabezado, además, por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón; el comisario de Comercio y Seguridad Económica de la Unión Europea, Maroš Šefčovič, y la secretaria permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Chipre, Theodora Constantinidou.

Durante las jornadas de trabajo, los miembros de Cariforo, delegados y equipos técnicos abordarán temas clave relacionados con la implementación del Acuerdo de Asociación Económica y la facilitación del comercio. 

Sobre Cariforo–Unión Europea

La Quinta Reunión del Consejo Conjunto forma parte de los mecanismos de seguimiento del AAE suscrito entre la Unión Europea y los países del Cariforo. Este instrumento, compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tiene como objetivo contribuir a la reducción y eventual erradicación de la pobreza mediante el fortalecimiento del comercio, el desarrollo sostenible y la integración regional del Caribe.

El acuerdo fue firmado el 15 de octubre de 2008 y desde su entrada en vigor ha servido como una plataforma para diversificar las exportaciones caribeñas, mejorar la competitividad regional y fortalecer los vínculos económicos entre ambas regiones.

Cariforo está integrado por 15 Estados miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y la República Dominicana.

Por su parte, la Unión Europea está conformada por 27 Estados miembros, con los cuales el Caribe mantiene una amplia agenda de cooperación enfocada en el desarrollo económico, la sostenibilidad, la resiliencia y el fortalecimiento institucional.

🌎🇩🇴 República Dominicana lidera la integración entre el Caribe y Europa 🤝🇪🇺

¡Hito histórico! RD acoge por primera vez la Reunión del Consejo Conjunto Cariforo–Unión Europea, consolidándose como un actor clave en el comercio global 🌍📈

El presidente @luisabinader destacó el crecimiento sostenido del comercio y la importancia del tratado de libre comercio del Caribe para impulsar oportunidades y विकास regional 🚀

📊 Datos clave:

Exportaciones duplicadas: de US$700M (2019) a más de US$1,400M (2025)

42 países fortaleciendo vínculos comerciales

Más inversión, más empleo y más integración regional 💼

💬 RD se posiciona como puente estratégico entre el Caribe y Europa, impulsando desarrollo sostenible, competitividad y cooperación internacional

🌟 Más comercio, más integración, más futuro

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