Bruselas, Bélgica, 29 de junio de 2026.– La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron un Memorando de Entendimiento en materia aduanera, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral para prevenir, investigar y combatir las infracciones aduaneras y las actividades de la delincuencia organizada transnacional que afectan el comercio internacional, en particular el tráfico ilícito de drogas.
El acuerdo fue firmado en la sede de la Administración General de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.
En el acto participaron, además, la embajadora de la República Dominicana ante el Reino de Bélgica y jefa de Misión ante la Unión Europea, Joan M. Cedano; el asesor técnico de la Dirección General de Aduanas, Gabino José Polanco; la ministra consejera, Ellen Martínez de Cooreman; la asistente del director general, Nohely Bencosme; así como altos funcionarios de la administración aduanera belga.
La firma de este Memorando constituye el tercer resultado concreto de la iniciativa impulsada por el Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y por conducto de la Embajada de la República Dominicana en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, con el propósito de establecer un marco integral de cooperación bilateral con el Reino de Bélgica en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional.
Como parte de esta agenda común, en abril de este año ambos países suscribieron un primer memorando de entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica. Posteriormente, el pasado 15 de junio, firmaron un segundo acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica.
El nuevo Memorando de Entendimiento establece un marco de cooperación entre ambas administraciones aduaneras para promover el intercambio de experiencias, información e inteligencia; fortalecer los mecanismos de alerta temprana; compartir análisis de riesgo, tendencias y métodos utilizados por redes criminales; coordinar posiciones en el marco de la Organización Mundial de Aduanas; y fomentar acciones conjuntas orientadas a proteger la integridad de la cadena internacional de suministro.
Asimismo, el instrumento contempla la posibilidad de desarrollar operaciones coordinadas, intercambiar buenas prácticas y fortalecer la colaboración entre las autoridades competentes para enfrentar las actividades de la delincuencia organizada transnacional vinculadas al comercio internacional.
La suscripción de este acuerdo responde al interés compartido de ambos países de reforzar la cooperación operativa frente a los desafíos que plantea el narcotráfico internacional, especialmente ante el incremento del uso de rutas comerciales y puertos para el tráfico ilícito de drogas.
En ese contexto, la República Dominicana y Bélgica reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo el intercambio de información e inteligencia, promover operaciones conjuntas y profundizar la cooperación entre los principales puertos de ambos países, el Puerto de Amberes y Caucedo, contribuyendo así a una mayor seguridad regional, a la protección de la cadena logística global y al fortalecimiento del comercio internacional legítimo.
.....🌐🤝 La Dirección General de Aduanas (@aduanard) continúa consolidando una visión estratégica de Estado orientada a la seguridad, la facilitación del comercio y la inserción inteligente de la República Dominicana en los grandes circuitos internacionales.
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) June 29, 2026
La suscripción de este… https://t.co/4WBzx4CMUj
En el marco de las sesiones del Consejo de la Organización Mundial de Aduanas en Bruselas, el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, pic.twitter.com/EjQrgNnAby
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🇩🇴🤝🇧🇪 República Dominicana y Bélgica fortalecen su cooperación aduanera y de seguridad internacional
La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron en Bruselas un Memorando de Entendimiento en materia aduanera para reforzar la prevención, investigación y combate de las infracciones aduaneras, el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional que amenaza el comercio internacional.
Este acuerdo, firmado por el director general de Aduanas, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, permitirá ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer alertas tempranas, compartir análisis de riesgo y promover operaciones coordinadas entre plataformas estratégicas como Amberes y Caucedo. 🚢🔎
Con esta iniciativa, ambos países avanzan hacia una cooperación más sólida, moderna y efectiva para proteger la cadena logística global, garantizar un comercio internacional legítimo y elevar los estándares de seguridad regional. 🌍📦🛡️
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OPINIÓN
Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga
La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.
La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.
Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.
El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.
Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.
Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.
La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.
En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.
La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.
Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.
También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.
La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.
La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.
En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.
| #GuasábaraEditor
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🌍🚢🇩🇴🇧🇪 Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga
La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral estratégica frente a la delincuencia organizada transnacional.
En un mundo donde el comercio internacional es motor de desarrollo, pero también espacio de vulnerabilidad, este acuerdo fortalece el intercambio de información, los mecanismos de alerta temprana, el análisis de riesgo y la cooperación entre plataformas portuarias clave como Amberes y Caucedo. 🔎📦🛡️
La República Dominicana avanza así hacia una diplomacia operativa, moderna y orientada a resultados, donde las aduanas dejan de ser solo puntos de control para convertirse en centros estratégicos de seguridad económica, facilitación comercial y defensa de la legalidad internacional. ⚓🤝
Porque proteger la cadena logística global es también proteger la soberanía, la confianza de los mercados, la reputación del país y el comercio legítimo. La delincuencia organizada actúa sin fronteras; los Estados deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La firma del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica representa un paso estratégico en una agenda bilateral orientada a enfrentar las amenazas de la delincuencia organizada transnacional. Más que un acto protocolar, el acuerdo coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección logística global como ejes de una cooperación indispensable.
En el comercio internacional contemporáneo, rutas marítimas, puertos, contenedores y operadores logísticos son instrumentos esenciales para el desarrollo económico, pero también espacios de vulnerabilidad. La delincuencia organizada ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, utilizando la complejidad de las cadenas globales de suministro para ocultar mercancías ilícitas bajo la apariencia del intercambio legítimo. Esa realidad exige respuestas estatales integradas, preventivas y tecnológicas.
Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, no debe interpretarse como cooperación limitada al ámbito técnico. Su alcance es mayor: construir una arquitectura institucional capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, fortalecer alertas tempranas, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias estratégicas como Amberes y Caucedo.
La importancia de esta conexión es evidente. Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe en los grandes flujos del comercio internacional. Allí donde convergen altos volúmenes de carga, operaciones de transbordo y rutas marítimas complejas, también aumentan las posibilidades de penetración criminal. Por eso, la respuesta inteligente no consiste en obstaculizar el comercio, sino en hacerlo más seguro, transparente, trazable y resistente.
Este Memorando adquiere una dimensión adicional porque forma parte de una secuencia institucional más amplia entre la República Dominicana y Bélgica. Primero, ambos países avanzaron mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal belga. Luego, firmaron un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica. Ahora, con el componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión: comercio exterior, fiscalización inteligente, seguridad portuaria y protección de la cadena internacional de suministro.
Esa continuidad revela método, no improvisación. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes frente a amenazas que no reconocen fronteras. En materia de seguridad transnacional, los países que actúan de manera aislada quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. De ahí la importancia de que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda que conecte diplomacia, aduanas, seguridad marítima, cooperación policial e inteligencia operativa.
La administración aduanera moderna ya no puede concebirse únicamente como instancia de recaudación, inspección y despacho. Su papel ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. Por ello resultan esenciales el análisis de riesgo, las alertas tempranas y el intercambio oportuno de información.
El acuerdo dominico-belga se inscribe, además, en la lógica promovida por la Organización Mundial de Aduanas: facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La eficiencia aduanera contemporánea no se mide solo por la rapidez del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con tecnología e inteligencia, entre el operador confiable y la amenaza encubierta. Ese equilibrio entre agilidad y control define la competitividad, la seguridad económica y la credibilidad internacional de los países.
Para la República Dominicana, por su posición geográfica, conectividad marítima y creciente relevancia logística, esta cooperación con Bélgica proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro. Sin embargo, el verdadero valor del Memorando dependerá de su implementación: intercambio efectivo de información, protocolos ágiles, formación técnica, interoperabilidad institucional, operaciones coordinadas y evaluación permanente de riesgos.
En definitiva, este Memorando coloca la cooperación aduanera en el corazón de la soberanía moderna. Proteger la cadena logística global es proteger el comercio legítimo, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de la sociedad. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras; los Estados, si quieren enfrentarla con éxito, deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.


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