SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
Apoyo. Empezó en una pequeña localidad y fue expandiéndose por otras ciudades. Reacción. El presidente Díaz Canel llamó a sus simpatizantes a lanzarse a las calles a defender el régimen.
Cuba registra inéditas protestas pacíficas en demanda de libertades
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (c), camina acompañado por simpatizantes por una calle del pueblo San Antonio de los Baños (Cuba) como reacción a protestas pacíficas contra el régimen que se han ido extendiendo. EFE
Por EFE -12 julio, 202112
LA HABANA, CUBA.- Cientos de personas salieron este domingo a la calle a protestar contra el Gobierno en el pueblo cubano de San Antonio de los Baños (Artemisa, oeste) al grito de «¡abajo la dictadura!”, “libertad” y “patria y vida”.
La inédita manifestación, a la que se fue sumando gente, fue retransmitida en directo por usuarios de Facebook y tiene lugar en medio de una grave crisis económica y sanitaria en el país caribeño, donde se sufre una preocupante falta de alimentos, medicinas y otros productos básicos.
“La gente empezó a gritar, hay apagones horribles, de seis horas, esto no para, y es todos los días. Empezaron a caminar, muy pacíficos, lo único que hacían era gritar. Había mucha gente joven”, dijo por teléfono a Efe una vecina de la localidad que se encontraba dentro de una tienda en el momento de los hechos.
En San Antonio hay una fuerte presencia policial y la gente se ha quejado de que se han registrado actos de violencia contra los manifestantes pacíficos, según relataron vecinos de San Antonio a reporteros de Efe desplazados a esa localidad de la provincia Artemisa, situada unos 37 kilómetros al oeste de La Habana.
Cubanos en Miami respaldaron las protestas en Cuba. El control del régimen cubano dificulta imágenes de disidencia. EFE
Llamado del Presidente
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, instó ayer a sus partidarios a salir a las calles listos para el “combate”, como respuesta a las protestas pacíficas espontáneas surgidas este domingo contra su Gobierno en diferentes puntos del país.
“La orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios”, exhortó el mandatario en una comparecencia televisiva especial.
Las protestas se han producido en diferentes localidades del país caribeño, como San Antonio de Los Baños, Güira de Melena y Alquízar en la provincia occidental de Artemisa, Palma Soriano en la oriental Santiago de Cuba, Cienfuegos y también en La Habana.
A su regreso de San Antonio de Los Baños, Díaz-Canel calificó de “provocaciones de la contrarrevolución” las protestas antigubernamentales que reclamaron “libertad” y dijeron «¡abajo la dictadura!”, en momentos en que el país padece una severa crisis económica y sanitaria. “No vamos a permitir que nadie defienda un plan anexionista”, sentenció el presidente cubano.
—1— Internet El Gobierno cortó los servicios de internet en la localidad donde se inició la protesta. —2— Antecedente
Esta es la protesta antigubernamental más grande que se registra en la isla desde el llamado “maleconazo”, que tuvo lugar en agosto de 1994,
Cubanos en el exilio pidieron apoyo internacional para evitar un “baño de sangre” en la isla - Infobae https://t.co/MKVMbiXwho
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El régimen cubano bloqueó internet y cortó la electricidad en varias zonas de la isla para impedir la difusión de las protestas - Infobae https://t.co/k6DbpgNodX
— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) July 12, 2021
El régimen cubano desplegó a los “boinas negras”: el temible escuadrón de choque tomó las calles para reprimir las protestas en la madrugada - Infobae https://t.co/dGUwmqR6Nw
— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) July 12, 2021
Raúl Castro se va, pero seguirá presente en decisiones estratégicas en Cuba
AFP
Cuba
Cuba dio vuelta a la página, tras más de seis décadas con los hermanos Castro en el poder. Raúl Castro, de 89 años, se retiró el lunes, pero seguirá presente en las decisiones estratégicas del país, en una transición simbólica que mantiene el sistema de partido único.
"Las decisiones estratégicas de la nación serán consultadas con el General de Ejército Raúl Castro Ruz", dijo el presidente Miguel Díaz-Canel, de 60 años, elegido primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), el máximo cargo del país.
"El general del ejército continuará presente porque es un referente para cualquier comunista y revolucionario cubano", añadió Díaz-Canel, primer dirigente civil en la isla, en su mensaje al cierre del octavo congreso del PCC que se celebró desde el viernes.
Castro ofrecerá su "orientación y su alerta ante cualquier error o deficiencia, presto a enfrentar al imperialismo como el primero con su fusil", añadió.
El relevo se da en medio de una profunda crisis económica por la pandemia del coronavirus y el reforzamiento del embargo que mantiene Estados Unidos contra la isla desde hace 60 años.
Hasta ahora la mayoría de los 11,2 millones de habitantes sólo ha conocido a Fidel y Raúl Castro al frente del poder.
"Yo desde que nací conozco un solo partido y hasta ahora se vive con él, y nadie se muere de hambre", dice Miguel Gainza, un artesano de 58 años, que trabaja en La Habana Vieja y apoya este sistema político.
Cuba es uno de los cinco países en el mundo que mantiene como único al Partido Comunista, junto con China, Vietnam, Laos y Corea del Norte.
- "Administrar un país" -
Un total de 300 delegados provenientes de toda la isla se dieron cita en La Habana en una zona con los accesos cerrados por la policía.
Mientras entre los cubanos hay cansancio por la escasez y las largas filas para abastecerse, en este país que importa el 80% de lo que consume.
Los delegados votaron el domingo para elegir al Comité Central, integrado por 114 miembros, que designó al Buró Político, cúpula del poder en Cuba. Este selecto grupo quedó integrado por tres mujeres y 11 hombres, con una edad promedio de 61,6 años.
La salida de Castro está acompañada de la jubilación de otros militantes que lograron el triunfo de la revolución en 1959 como el segundo secretario, José Ramón Machado Ventura, de 90 años, y Ramiro Valdés, de 88 años.
Frustrados por falta de oportunidades, los jóvenes, que muchas veces buscan salir del país, expresan cada vez más su frustración en redes sociales, tras la llegada en 2018 del internet móvil.
El gobierno, acosado en los últimos cuatro años por el endurecimiento de sanciones desde Washington, continúa teniendo entre sus prioridades el combate ideológico.
"Es bueno advertir al lumpen mercenario que lucra con el destino de todos, a los que piden invasión ya, a los que continuamente ofenden de palabra y de hecho a quienes no descansan, que la paciencia de este pueblo tiene limites", dijo Díaz-Canel, en su mensaje ante el congreso a puerta cerrada, cuyos fragmentos fueron transmitidos en diferido por medios estatales.
En la inauguración del congreso el viernes, Raúl Castro pidió cuidar con "celo" la unidad del Partido Comunista y "jamás aceptar la división" bajo "falsos pretextos de mayor democracia".
El partido único en Cuba "estará siempre en el foco de las campañas del enemigo", dijo.
- "Cuba más conectada" -
En la pizzería en la que trabaja con rap de fondo, Luis Enrique Oramas, de 30 años, dice que "si dejaran a las personas opinar lo que piensan, sería como en otros lugares, (habría) dos y hasta tres partidos".
"Frente al inmovilismo de la administración (de Joe) Biden, que ha dejado intacta la política de (Donald) Trump y el reto de una Cuba más conectada y trasnacionalizada, las élites cubanas optan por cerrar filas" y posponen "cualquier debate interno", dijo a AFP Arturo López Levy, profesor de Relaciones Internacionales de Holy Names University.
Activistas, artistas e intelectuales mantienen una intensa actividad en redes, en un país donde las manifestaciones son casi inexistentes.
Mientras se celebraba el congreso del PCC, una veintena de ellos denunciaron estar impedidos por la policía de salir de sus casas, según un tuit publicado el sábado por el contestario Movimiento San Isidro.
También dijeron haber sido incomunicados con cortes de internet en sus domicilios.
"¿A qué le temen los asistentes al #8voCongresoPCC? A que les arruinen la fiesta de simulaciones", dijo en Twitter Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
"Mientras se dan palmadas en la espalda por mantener su régimen autoritario", añadió.
Durante el congreso, el partido adoptó una resolución para enfrentar la "subversión" política e ideológica.
| Desde mucho antes que ocurriera, estaba claro que el deceso del líder cubano sería un hito histórico. Los invitamos a leer las reflexiones y los análisis a los que dio pie su fallecimiento en noviembre de 2016.
A un año de la muerte de Fidel Castrro, otrora “hombre fuerte” de la Antilla Mayor, analistas políticos sostienen que su desaparición física no ha influido sobre el curso de las reformas aplicadas en la isla, ni para acelerarlas ni para retrasarlas, porque la dinámica de las mismas ya no estaba asociada a su figura cuando él se retiró de la política, una década antes de su fallecimiento. Pero eso no le resta peso a su deceso como hito histórico cubano e internacional. Basta volver a leer, escuchar y ver las opiniones y los análisis recogidos por DW al calor de aquel suceso para darse cuenta de ello:
En Cuba, el número de ciudadanos que no van a las urnas, votan en blanco o anulan la boleta electoral ha ido aumentando en la última década. Nada apunta a que esa tendencia vaya a cambiar en los comicios de este domingo.
CHE GUEVARA 50 AÑOS DE LA MUERTE DEL CHE GUEVARA
EL PAÍS rescata de su hemeroteca los mejores artículos y reportajes que han abordado el fenómeno del icono revolucionario
EL PAÍS 8 OCT 2017 - 23:48CEST
Ernesto 'Che' Guevara, en una imagen tomada en 1964.AP / EPV
8 de octubre de 1967, el ejército boliviano, con el apoyo de agentes de la CIA, capturó a Ernersto Guevara de la Serna, el Che, en un lugar llamado Quebrada del Churo. Herido en una pierna, fue trasladado a una escuela abandonada del poblado de La Higuera donde pasó su última noche. Al día siguiente, el guerrillero fue ejecutado. La imagen de su cuerpo exhibida a los periodistas y curiosos en un lavadero dio la vuelta al mundo, le aseguró un lugar permanente en la historia, consolidando su estatus de mito revolucionario.
Medio siglo después, el espíritu rebelde del Che, con sus luces y sombras, sigue manteniendo el magnetismo de la utopía de los años románticos de la Revolución. La izquierda nacida del mayo del 68 contribuyó a acrecentar la popularidad del argentino, patentada en imagen de culto gracias a la foto que le tomó Alberto Korda, reproducida por doquier en camisetas, pósters, gorras y todo tipo de merchandising, que exhiben por igual los jóvenes activistas y las estrellas del deporte, el cine o la música.
El fenómeno del Che ha sido abordado por EL PAÍS en artículos, crónicas, reportajes y editoriales. Con ocasión del 50 aniversario de su muerte, recuperamos algunas de las mejores historias publicadas por el diario, además de un especial con artículos escritos desde Argentina, Bolivia, Miami y México, que puedes leer aquí.
"El Ché"
POR FRANCISCO UMBRAL
"Desde el fondo de su noche" POR SAMI NAÏR
"El Che, un mito perdurable"
POR JUAN LUIS CEBRIÁN
"¿Dónde están los huesos del Che?" POR BERTRAND DE LA GRANGE
"El Che Guevara, desclasificado" POR MAURICIO VICENT
"FIdel Castro y el Che, detenidos" POR JAN MARTÍNEZ AHRENS
"La vida del Che en su álbum familiar" POR JESRÚS RUIZ MANTILLA
Félix Rodríguez, el agente de la CIA que participó en la captura de Guevara, afirma que EE UU lo quería vivo para interrogarlo. Él le comunicó que lo ejecutarían: "Mejor así", respondió el guerrillero
El agente cubano de la CIA que participó en la captura del Che Guevara en Bolivia, Félix Rodríguez, nos recibe a sus 76 años en su casa de Miami rodeado de recuerdos de su carrera de soldado de la Guerra Fría. Pistolas, puñales, granadas y fotografías suyas con presidentes de EE UU y espías que ya no existen. La productora española Scenic Rights prepara un documental sobre su vida. Veterano de Vietnam e involucrado en la contrainsurgencia en Centroamérica, Rodríguez asegura que la CIA quería vivo al guerrillero para interrogarlo, pero el Gobierno de Bolivia ordenó su ejecución. "Traté de salvarlo sin éxito", afirma, aunque considera a Ernesto Guevara de la Serna "un asesino". Al lado, en una mesilla, tiene una vieja pistola Star de fabricación española. "Cuidado si la coge, está cargada. Yo siempre tengo algo a mano, por si acaso", dice el hombre que aparece satisfecho a la derecha del Che en su última foto –astroso, en pie– antes de ser ejecutado por un sargento boliviano.
Félix Rodríguez, este sábado en su casa en Miami.GIORGIO VIERA
–Esta es la última imagen suya vivo.
–Sí –responde–. La última que se le tiró antes de morir.
–En La Higuera.
–Eso es. En La Higuera.
–¿Quién tomó la foto?
–Esa foto la tomo el piloto del helicóptero, el mayor boliviano Jaime Niño de Guzmán.
La última fotografía del Che Guevara en Bolivia antes de su ejecución. A su derecha, el agente cubano de la CIA Félix Rodríguez.CORTESÍA FÉLIX RODRÍGUEZ
Durante 20 minutos, toma el hilo y lo extiende desde el momento en que lo avisan de la caída de Guevara hasta que una cámara retrata su última mirada.
El monólogo –abreviado– dice así:
"Nosotros recibimos la información de la captura del Che el domingo 8 de octubre por la mañana. Se había entrenado a un grupo de soldaditos jóvenes que hablaban el quechua, el aymara y el guaraní para que fueran adelante del batallón a buscar inteligencia e información en ropa de civil, porque así era más fácil hablar con el campesinado. Y esta gente en ropa de civil regresa el siete por la noche, sábado, y le da la información al capitán Gary Prado de que un campesino les había enseñado un área que se llamaba la Quebrada del Yuro donde estaban escondidos los guerrilleros; porque este campesino tenía una hortaliza cerquita de ahí y los vio.
Entonces, con esa información el capitán Gary Prado rodea la Quebrada del Yuro el siete por la noche. Y el domingo ocho de octubre empieza a avanzar por la mañana y ahí empieza el tiroteo. En esa operación el Che es herido en la pierna izquierda, un balazo entre la rodilla y el tobillo, pero nada de peligrosidad. Ahí mueren la mayor parte de los guerrilleros y mueren algunos soldados, y ahí es donde cae preso el Che Guevara, al que estaba intentando ayudar a salir Simeón Cuba Sarabia, que usaba el nombre de Willy, un guerrillero boliviano bajito, prietecito, con una barba enorme, una barba más tupida yo creo que la de los propios cubanos, y ese no tenía un rasguño. Con ese lo agarran. Y en el momento en que lo van a agarrar, me cuentan los soldaditos, el Che les dice: "No tiren que yo soy el Che. Yo les valgo más vivo que muerto". Y ahí se lo llevan y lo mandan para la escuelita de La Higuera y lo ubican a él –mirando la escuelita de frente– en el salón de la izquierda, y detrás de él, en el mismo cuartico, le ponen los cadáveres de dos cubanos.
De ahí entonces, ellos me mandan la información por la mañana en código, que decía: "Papá cansado", lo que significaba que el líder de la guerrilla estaba preso y vivo. Pero no sabíamos si "Papá" era el Che Guevara o si era el Inti Peredo, que era el líder de la guerrilla por la parte boliviana. Así que volamos al área de operaciones y ahí nos verificaron que "Papá cansado" era el Che Guevara.
El extranjero. No dijeron el Che, dijeron "el extranjero".
Esa noche tuvimos una recepción en un hotelito de Vallegrande, con velas porque no había electricidad, y yo saqué un par de botellas de scotch que había comprado hacía tiempo para un evento como este, para celebrar. Eso era el domingo por la noche, el día que cayó preso él.
Al día siguiente, nueve de octubre, lunes, a las siete de la mañana despegamos en un pequeño helicóptero pilotado por Niño de Guzmán. Aterrizamos al lado de la escuelita donde estaba el Che preso y estaban esperándonos todos los oficiales del batallón, entre ellos el teniente coronel Selich que tenía toda la documentación suya. El Che usaba una cartera de cuero como las que cargan las mujeres, ancha, color camello, y adentro tenía un libro grande que era un diario con los meses escritos en alemán, del año 67, pero claro, escrito por él en español. Tenía adentro una serie de fotografías de la familia, medicamentos para el asma, unos libritos para mensajes en clave numérica de una sola vía, que son imposibles de descifrar. Tenía unas libreticas negras de argollitas escritas a máquina de escribir y firmadas por un tal Ariel, que eran los mensajes que él recibía de Cuba. Aunque él no podía transmitirle a Cuba porque Cuba le dio a propósito un transmisor roto, porque a él lo mandan allá para que lo maten. Porque el Che era prochino y Cuba dependía de la URSS. O sea, los soviéticos no tenían ningún interés en que el Che Guevara triunfara en Bolivia. Lo dejaron solo, para que lo mataran ahí, definitivamente.
Así que entramos a la escuelita y en una habitación estaba el Che tirado en el suelo, amarrado de pies y manos abajo de una ventanita que había al lado de la puerta, y atrás los dos cadáveres. El único que habló fue el coronel Centeno Anaya. Le hacía preguntas pero el Che lo miraba y no contestaba nada. Ni le habló. Al punto de que el coronel le dijo: "Óigame, usted es un extranjero, usted ha invadido mi país. Lo menos que puede tener es la cortesía de contestar". Y nada.
Entonces de ahí yo le pido al coronel si me puede facilitar la documentación del Che para fotografiarla para mi gobierno y le da orden al teniente coronel Selich de que me la entregue. Se me entrega la cartera aquella de cuero y yo me voy a trabajar con la documentación a otro lugar. Iba fotografiando el diario y regresaba a hablar con el Che. Entraba y salía constantemente, desde la mañana hasta la una de la tarde. Estando en eso suena el teléfono y uno de los soldaditos me dice: "Mi capitán, una llamada". Voy hasta el teléfono y me dan "órdenes superiores: 500–600". Era un código muy sencillo que habíamos estipulado.
500 era el Che Guevara.
600 muerto.
700, manténgalo vivo.
Pido que me repitan. Me vuelven a confirmar.
"Órdenes del alto mando: 500–600".
Félix Rodríguez, en su casa de Miami.G. VIERA
Cuando Centeno Anaya viene lo llamo a parte y le digo: "Mi coronel, han llegado instrucciones de su gobierno de eliminar al prisionero. Las de mi gobierno son tratar de salvarle la vida y tenemos helicópteros y aviones para llevarlo a Panamá para un interrogatorio". Él responde: "Mira, Félix, son órdenes del señor presidente y señor comandante de las Fuerzas Armadas". Miró su reloj y me dijo: "Tienes hasta las dos de la tarde para interrogarlo. Y a las dos de la tarde lo puedes ajusticiar de la forma que tú quieras porque sabemos el daño que le ha hecho a tu patria. Pero yo quiero que a las dos de la tarde tú me traigas el cadáver del Che Guevara". Yo le respondí: "Mi coronel, he tratado de hacerle cambiar de idea, pero si no hay una contraorden le doy mi palabra de hombre que yo le llevo el cadáver del Che".
Más tarde, estando hablando yo con el Che, viene el piloto Niño de Guzmán con una cámara Pentax del jefe de Inteligencia. "Mi capitán, el mayor Saucedo quiere una foto con el prisionero". Yo miro al Che y le digo: "Comandante, ¿a usted le importa?". Y dijo: "No, a mí no". Entonces caminamos. Él caminaba con dificultad por el balazo en la pierna izquierda. Salimos de la escuelita y ahí fue cuando nos paramos a hacer la foto esta. Yo le doy mi propia cámara al piloto y le digo al Che: "Comandante, mire al pajarito". Empezó a reirse, porque es lo que decimos nosotros en Cuba a los niños.
"Niño, mira el pajarito".
Es más, yo pensé que él se estaba riendo en el momento en que se tiró la foto. Pero, obviamente, cambió para esta expresión de la cara que ves ahora. Yo vestía el uniforme de tropas especiales de EE UU, pero sin insignia ninguna. Yo ahí tenía 26 años. Él 39. Parecía un pordiosero. Las ropas estaban raídas, sucias, cochinas. No tenía botas, eran unos pedazos de cuero amarrados en los pies. El pelo mugreño. Realmente, a veces yo estaba hablando con él y no le prestaba atención a lo que me estaba diciendo, porque yo nunca lo había visto personalmente pero me acordaba de las imágenes del Che cuando visitaba Moscú, que estaba con los rusos, cuando visitaba Mao Zedong en Pekín. Aquel hombre arrogante, con aquellos abrigos del carajo. Y ver a este hombre ahora como un tipo que estaba pidiendo limosna. Daba pena".
–¿Cuál fue para usted el mayor defecto y la mayor virtud del Che?
–Virtud yo creo que no tenía ninguna. Lo que puedo decir es que el tipo era dedicado a sus ideales, que obviamente estaban equivocados y fueron un desastre total. Y que en los mismos entrenamientos me contó gente que entrenó con él que era muy persistente. Estaba cansado, muerto y trataba de seguir adelante. No se rendía. Pero, por otro lado, fue un asesino que disfrutaba matando gente y que estaba lleno de odio hacia el enemigo. Una persona que mandó fusilar a miles de cubanos.
–¿Su captura fue el mayor logro de su carrera?
–Uno de los principales, aunque es el que más ha salido a relucir.
–¿Hay alguna operación que le duela recordar?
–Posiblemente el episodio más duro fue precisamente cuando tuve que comunicar la orden, de parte del Gobierno boliviano, de que eliminaran al Che. Aunque también pensé en el desastre que causó en mi patria en su día que dejaran libre a Fidel Castro.
–¿Comunicó la orden delante de Guevara?
–No, a mí me la comunican y luego entro a la habitación, me paro delante de él y le digo: "Comandante, lo siento, es una orden superior". Y él entendió perfectamente lo que le estaba diciendo.
–¿Qué dijo?
–"Es mejor así. Yo nunca debí haber caído preso vivo". Entonces sacó la pipa y me dijo: "Yo quiero entregarle esta pipa a un soldadito boliviano que se portó bien conmigo". Me guardé la pipa y le pregunté: "¿Quiere algo para su familia?". Y él me respondió, diría que de forma sarcástica: "Bueno, si puedes dile a Fidel que prontó verá una revolución tiunfante en América". Yo lo interpreto como si le hubiera dicho a Fidel: "Me abandonaste, pero esto va a triunfar de todas maneras". Después cambió la expresión y me dijo: "Si puedes, dile a mi señora que se case otra vez y que trate de ser feliz". Esas fueron sus últimas palabras. Se acercó a mí, nos dimos la mano, nos dimos un abrazo, dio unos pasos atrás y se paró fijo pensando que era yo quien le iba a tirar.
–¿Qué pasó con la pipa?
–Mira, fue una de las cosas de las que sí me arrepiento. A la pipa yo le saqué la picadura y la guardé. Inclusive en la culata de una de las pistolas que uso tengo parte de la picadura de su última fumada, metida en un cristalito. Después vino el sargento Mario Terán diciendo: "¡Mi capitán, yo quiero la pipa! ¡Yo lo maté, yo me lo merezco!". Y yo, que por dentro no quería tener que cumplir con un deseo suyo sabiendo todo lo que le había hecho a mi patria, cogí la pipa y se la di al sargento: "Toma, para que te acuerdes de tu hazaña" [dice con tono de rechazo]. Cogió la pipa, bajó la cabeza y se fue.
–¿Qué fue lo que más le llamó la atención al ver al Che?
–Ver a un hombre tan destruido.
–¿Qué sintió mientras hablaba con él?
–En ese momento, honestamente, no tenía la percepción de lo que estaba ocurriendo, la magnitud que tenía esa operación. Para mí era una operación más. Para mí el Che Guevara no era la gran cosa, no era la figura que fabricó después Cuba.
–¿Le sorprendió algo de lo que le dijo?
–Cada vez que yo le hacía preguntas de interés táctico para nosotros me respondía: "Usted sabe que yo no le puedo contestar eso". Por otro lado, hubo un momento en que empezamos a hablar de la economía cubana, y él se puso a culpar de todo al embargo americano. Y yo le dije: "Comandante, usted fue presidente del Banco de la Nación y ni siquiera era economista". Entonces él me contesta: "¿Tú sabes cómo llegué a presidente del Banco?". Y me cuenta: "Un día entendí que Fidel estaba pidiendo un comunista dedicado y levanté la mano. Pero estaba pidiendo un economista dedicado".
–¿Presenció su ejecución?
–No. No tenía ningún interés en ver eso. Me fui para otro lugar y me senté en un banquito a unos cien metros a tomar notas. Oí una ráfaga corta e hice la anotación: una y quince de la tarde. La hora exacta en que fue ejecutado.
Ernesto 'Che' Guevara, en una imagen tomada en 1964.AP / EPV