Mostrando las entradas con la etiqueta RDA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta RDA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de junio de 2023

Esta foto del canciller alemán Willy Brandt pasó a la historia. ¿Por qué? | ¿Recuerdas cómo fue? Willy Brandt se arrodilló ante el monumento a las víctimas del levantamiento de 1943 de los judíos en el gueto de Varsovia. / Ganó respeto en el extranjero y fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz

Esta foto del canciller alemán Willy Brandt pasó a la historia. ¿Por qué? | ¿Recuerdas cómo fue?  

El 7 de diciembre de 1970, 25 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el canciller alemán Willy Brandt se arrodilló ante el monumento a las víctimas del levantamiento de 1943 de los judíos en el gueto de Varsovia. La imagen se convirtió en un símbolo del concepto de distensión de Brandt y del camino de reconciliación con la Unión Soviética, Polonia y la RDA. En la década de 1970, el Telón de Acero trazó una línea a través de Europa, dividiendo a personas, países y familias. En plena Guerra Fría, Willy Brandt respondió al debate sobre política exterior con el concepto de distensión. El socialdemócrata declaró que lograr un entendimiento común con los Estados del Este, en primer lugar la Unión Soviética, sería un objetivo central de la política exterior de Alemania Occidental. Uno de los gestos más significativos que encarnan la esencia de su política fue la genuflexión en Varsovia. En este acto espontáneo, Brandt pidió perdón en nombre de los alemanes por los crímenes del régimen nazi. Este gesto le granjeó respeto, sobre todo en el extranjero, y un año más tarde fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. En este nuevo episodio de ¿Recuerdas cómo fue? exploramos cómo Willy Brandt ayudó a asegurar la paz en Europa y creó las condiciones previas para poner fin a la Guerra Fría y a la división de Alemania.

#dwhistoryandculture

martes, 3 de octubre de 2017

Día de la Unidad Alemana: "Han surgido nuevos muros"

REUNIFICACIÓN ALEMANA

Día de la Unidad Alemana: "Han surgido nuevos muros"

Frank-Walter Steinmeier, presidente de Alemania, dio un discurso a los veintisiete años de la reunificación del país. El auge del populismo de derechas en las pasadas elecciones y los refugiados marcaron sus palabras.
Tag der Deutschen Einheit in Mainz Rede Steinmeier (picture-alliance/dpa/A. Dedert)
El presidente alemán, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, se pronunció en su discurso de este martes, 3 de octubre, Día de la Unidad Alemana, a favor del endurecimiento de la política de refugiados. Este año, la celebración está marcada por las llamadas de advertencia ante el empuje electoral de la ultraderecha. Veintisiete años después de la reunificación del país y en su primer discurso como presidente del país en la fiesta nacional, el jefe del Estado advirtió de que el resultado de las elecciones evidenció la existencia de "nuevas divisiones" y "muros" en la sociedad alemana.
Señaló que las posibilidades de acogida de los refugiados son "limitadas" y consideró que, ante esa "realidad" y para poder seguir atendiendo las necesidades de quienes precisan realmente asilo, hay que poder "diferencias quién precisa protección ante una persecución política de quien huye de la pobreza". A ambos grupos no les asisten "el mismo derecho" al asilo, dijo Steinmeier, que accedió a la Presidencia el pasado febrero, tras dejar el de ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Angela Merkel. 
"Canalizar la inmigración"
El jefe del Estado, cargo eminentemente representativo en Alemania, apuntó a la necesidad de canalizar una "inmigración ordenada" de acuerdo a sus necesidades sociales y laborales. A su juicio, solo así se podrá superar la polarización en el debate sobre la acogida de los refugiados, cuestión que dominó la campaña de las elecciones generales del pasado 24 de septiembre. Sin referirse explícitamente al ascenso al Bundestag, el Parlamento alemán, de la ultraderechista Alternativa para Alemania, la AfD, Steinmeier afirmó que nada va a ser igual tras esas elecciones, que evidenciaron la existencia de "nuevas divisiones".
El Día de la Unidad conmemora la entrada en vigor, el 3 de octubre de 1990, del tratado por el que formalmente dejó de existir la República Democrática Alemana, la RDA, cuyo territorio quedó incorporado en el de la República Federal de Alemania, la RFA. Las conmemoraciones tuvieron lugar hoy en Maguncia, capital del estado federado de Renania Palatinado, de acuerdo a la tradición rotatoria de celebrar lo cada año en uno de los 16 estados federados del país. Steinmeier recordó el coraje cívico de los ciudadanos germano-orientales y la llamada revolución pacífica que derivó en la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, sí como la visión del entonces canciller, Helmut Kohl, artífice de la reunificación.
La figura de Kohl, en el poder entre 1982 y 1998 y fallecido hace tres meses, fue asimismo evocada por la jefa del Gobierno regional, la socialdemócrata Malu Dreyer, quien además de la hazaña política de la reunificación recordó al patriarca conservador como un hijo de ese "Land", donde nació en 1930. A la ceremonia asistió la plana mayor de la política alemana, incluida Merkel, quien, como es habitual, no intervino como oradora en el acto institucional, aunque sí hizo una breve declaración previa ante los medios. La líder alemana destacó lo mucho que ha alcanzado Alemania desde su reunificación, así como su responsabilidad a escala global.
MS (efe/dpa)

DW RECOMIENDA

Los jóvenes y el Día de la Unidad Alemana

ALEMANIA

Los jóvenes y el Día de la Unidad Alemana

En busca de su identidad, los jóvenes alemanes viven entre la fascinación por los tiempos de la Guerra Fría y un futuro incierto. ¿Cómo perciben ellos la reunificación de Alemania? ¿Acaso la celebran este 3 de octubre?
Brandenburger Tor in den 1990er Jahren (picture-alliance/ZB/J. Bauer)
Esta imagen fue tomada en la Puerta de Brandeburgo el 3 de octubre de 1990.
Imagine por un momento que la reunificación de Alemania se celebra y que todos los habitantes del país participan en el festejo. Eso es algo impensable en territorio germano. ¿O no?
"El 3 de octubre es el día nacional ideal, sobre todo ahora que se habla tanto de secesión”, opina Clemens Hühmer, quien nació en Berlín Occidental en 1986. "La reunificación de Alemania es una prueba de que no todo se desarrolla negativamente”, acota el manager deportivo de 31 años.

Más información:

Hühmer pertenece a una generación que sólo conoce la República Democrática Alemana y la Guerra Fría por las anécdotas que cuentan sus padres o las clases de historia recibidas en el colegio. No obstante, hasta para él, el Muro de Berlín sigue existiendo virtualmente.
¿Ir al este de Alemania? ¡Jamás!
"En realidad, el tema de la división de Alemania no tiene nada que ver conmigo. Pero yo nunca sopesaría la posibilidad de mudarme al este de Berlín. Y tengo amigos del este de Berlín que jamás pensarían en vivir en el barrio de Wilmersdorf o en Charlottenburg”, cuenta Hühmer.
A casi treinta años de la caída del Muro de Berlín, las dos Alemanias siguen estando presentes en las vidas de los jóvenes que nacieron poco antes o poco después de la reunificación. ¿A qué se debe que no se hayan liberado todavía de esa visión del mundo?
Un estudio del Centro para la Investigación Social, adscrito a la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg, intenta responder esa pregunta. Los responsables de ese proyecto, Everhard Holtmann y Bernd Martens, llegaron a la conclusión de que "la República Democrática Alemana es experimentada vicariamente hasta por aquellos que no vivieron en ella”.
01 BG Das erwartet uns im Oktober (picture-alliance/dpa/W. Kumm)
El júbilo colectivo del 3 de octubre de 1990 parece haberse disipado.
Y eso no sólo aplica para la nueva generación, que creció en los llamados "nuevos Estados federados” –las entidades que antes conformaban la República Democrática Alemana– y escuchó las historias de sus padres y abuelos. También en el oeste del país, los recuerdos de los allegados mantienen viva la división de Alemania.
Abusos en la frontera
"Mi padre no se cansa de contar los abusos de los que era objeto en la frontera entre una Alemania y la otra, cuando conducía desde Berlín Occidental hasta Baviera y tenía que atravesar la República Democrática Alemana”, comenta Hühmer, detallando cómo los guardias fronterizos revisaban el maletero del auto y se esmeraban en hacerlo esperar innecesariamente.
Pero la desaparecida "Alemania Comunista” no sólo trae memorias tortuosas. En el este de Alemania, los adultos mayores sonríen cuando les cuentan ciertas historias a sus descendientes. "En comparación con la cotidianidad actual, la República Democrática Alemana ofrecía una buena perspectiva de vida”, declaró Holtmann en una entrevista concedida al semanario Die Zeit.
Mientras más jóvenes sean los consultados, más distante es su visión de la República Democrática Alemana. Según el estudio de Holtmann y Martens, la generación nacida después de la reunificación no concibe otra opción que no sea el Estado de derecho democrático, al contrario de sus padres y abuelos. "Entre los adultos mayores se registra una cierta idealización de la República Democrática Alemana”.
Disipando la nostalgia
También Natalie Oikova, quien nació en el este de Berlín en 1995, ha sido testigo de la tendencia a la nostalgia de sus padres. Su padre llegó a la República Democrática Alemana cuando ésta se desmoronaba, en 1989, y se mudó a Berlín Oriental para trabajar como técnico dental. Dos años después, su esposa le siguió los pasos.
Flüchtlingsprojekt Deutsches Historisches Museum (DHM/Melanie Huchler )
"Mis padres solían emocionarse mucho al hablar sobre la sensación de hermandad que experimentaron mientras vivieron en Bulgaria. Ellos estaban encantados con el talante socialista con que los unos y los otros se trataban mutuamente”, dice Oikova, añadiendo que la situación ha cambiado. "La Bulgaria que mis padres conocieron dejó de existir hace mucho tiempo. Su gente cambió muchísimo en los últimos treinta años”, subraya la joven de 22 años.
Aunque la estudiante de Teatro ha celebrado la reunificación de Alemania en la Puerta de Brandeburgo un par de veces, ella se ve como berlinesa y no como alemana o como búlgara. "Yo prefiero definirme a partir de la ciudad que conozco y no a partir de un país entero”, argumenta Oikova.
Una muralla mental
Pero aunque se resiste, la división de Alemania vuelve a engullirla, precisamente como berlinesa. A más tardar cuando habla de "su” vecindario y de su barrio natal, Kaulsdorf, el Muro reaparece. Y es que su comarca en el distrito Marzahn-Hellersdorf, con sus bloques multifamiliares, es un emblema indeleble de la cultura urbana de la República Democrática Alemana.
De hecho, el Muro se prolonga hasta el corazón de la otra Alemania, la del oeste. Como Oikova, también Michel Brandt, un joven actor y político de Karlsruhe, siente el peso de la historia. En los comicios federales de septiembre, Brandt fue elegido por primera vez para formar parte de la fracción parlamentaria de su partido.
Durante la campaña, Brandt fue difamado más de una vez; se le acusó de ser miembro de "La Izquierda, los asesinos del Muro”. "Cuando la discusión política no avanza más a punta de argumentos, alguien trae a colación la actuación del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y la usa como porra”, lamenta el joven de 27 años.
En 2007, el partido La Izquierda salió de las filas del Partido del Socialismo Democrático (PDS), que a su vez salió del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED).
Símbolo del cambio conseguido sin violencia
Como la mayoría de los alemanes, que se alegra por la reunificación nacional, pero celebra el 3 de octubre en privado, Brandt nunca ha festejado el Día de la Unidad Alemana. Para Hühmer, las implicaciones simbólicas de esta fecha son decisivas. "Para Alemania es importante que el 3 de octubre sea una fecha de celebración nacional. Uno siempre se queja de que todo parece desmoronarse, pero la reunificación se dio sin violencia”.

DW RECOMIENDA

Opinión: reflexiones de cara al día de la reunificación alemana

ALEMANIA

Opinión: reflexiones de cara al día de la reunificación alemana

Este 3 de octubre Alemania celebra el Día de la Reunificación. Una fiesta que en este 2017 es más una misión que un simple recuerdo, dice Ines Pohl.
Deutschland Dresden Vorbereitungen Feierlichkeiten Tag der Deutschen Einheit (picture-alliance/dpa/S. Kahnert)
Desde 1990, Alemania celebra su reunificación con un feriado el 3 de octubre. A pesar de todas las dificultades no resueltas, expectativas no satisfechas, proyectos inacabados, se trata de un día de alegría. Un día en que el mundo siempre mira con admiración a este país, que fue responsable de tanto horror y, sin embargo, tan pacíficamente derribó el Muro que durante tanto tiempo dividió, para convertirse en una democracia confiable y una próspera economía que constituye uno de los pilares del mundo occidental.

Más información:

Un mundo descarrilado
Pero luego llegó la elección del Bundestag en 2017. Y el partido populista de derecha AfD alcanzó, con casi un 13 por ciento, el tercer lugar. Desde entonces, el grito de guerra con el que los ciudadanos de la República Democrática Alemana (RDA) lucharon por su libertad suena muy diferente. "Somos el pueblo" gritaban en Dresde y otras ciudades en 1989 y así hicieron caer al injusto sistema de la RDA. "Somos el pueblo" significaba que pretendían elegir  democráticamente en qué país vivir. Ya no nos dejaremos oprimir.
Hoy, después de que por primera vez un partido populista derechista fuera elegido para el Bundestag, esta frase suena muy diferente. En este "nosotros somos el pueblo" ya no hay una demanda de carácter democrático.
Para muchos, el mensaje principal de este "somos el pueblo" es, sobre todo, "y ustedes no lo son. No les pertenece". Apunta a los refugiados que han venido a Alemania en los últimos dos años para buscar cobijo y en busca de un futuro. Pero también es una respuesta retrospectiva a un mundo descarrilado, donde nada es como era, ni tampoco lo será de nuevo. 
Ines Pohl Kommentarbild App (DW/P. Böll)
Ines Pohl, redactora jefe de DW
Millones de personas 
Millones de personas han partido porque ya no pueden o quieren vivir en su tierra natal a raíz de las guerras, las epidemias, las sequías o las inundaciones que las expulsan. Millones de personas más los seguirán. Ellos simplemente no se dejarán detener. Perseguirán su derecho de tener una vida mejor. Lo exigirán e incluso lucharán por ello. Estas personas no necesariamente quieren venir a Europa. Sus desplazamientos tendrán un impacto notable en todo el mundo.
Por eso, este excluyente "Somos el pueblo" es también un eslogan, que en su impotencia está dirigido no sólo a los políticos, sino también al 87 por ciento de los votantes alemanes que no han votado por AfD. No existe -a diferencia de 1989- ninguna mayoría que se está congregando detrás de esta noción de "pueblo".
El éxito individual y la felicidad privada no sirve a modo de respuesta a este resultado de la elección. Las complicadas negociaciones de la coalición también son prueba de que la pregunta es en qué país queremos vivir.
La unidad no es un obviedad
El poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe le hizo decir a su Fausto: "Lo que has heredado de tus antepasados debes conquistarlo de nuevo para poseerlo". Una frase que parece estar escrita para este día de Unidad Alemana. Porque esta unidad no es nada que esté simplemente allí. No es algo ya conquistado por otros que han luchado, y que ahora es obvio.
El éxito de la AfD en los estados de Alemania Occidental de Baviera y Baden-Württemberg demuestra finalmente que la simple división en zonas problemáticas de Alemania Oriental y Occidental se ha vuelto demasiado simplista para este mundo. Ahora se trata de luchar por una Alemania que es miembro de la Unión Europea, que está firmemente basada en la Constitución y que por su riqueza y su influencia asume la responsabilidad de ayudar allí donde las personas están en peores condiciones.
Alemania celebra el Día de la Reunificación. Una fiesta que en este 2017 es más una misión que un recuerdo.

DW RECOMIENDA