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viernes, 29 de marzo de 2019

VIDEO | Economía argentina atraviesa una situación aterradora


Economía argentina atraviesa una situación aterradora

https://youtu.be/EfYg3KpHAc4

Publicado el 28 mar. 2019



La economía argentina atraviesa una situación aterradora. El peso se ha hundido ante dólar, la actividad económica registra una caída fuerte, y la pobreza sube. Los estimadores financieros no tienen buenas noticias para el Gobierno del presidente argentino, Mauricio Macri, en el año de las elecciones presidenciales previstas para el mes de octubre. Este miércoles, el peso argentino experimentó una devaluación record ante dólar. La moneda nacional cayó un fuerte 2,85 %, a 43,90 por dólar en la plaza mayorista. Sin embargo, el presidente se siente cómodo porque según él, no hay escases del dólar en el país ante la demanda nacional. Tal vez espera el flujo de los 50 000 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le ha prestado. Los economistas denuncian una política de devaluación por parte del Gobierno detrás de esta subida. Este jueves el estatal Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) de Argentina informó que la actividad económica de la tercera economía de América Latina registró en enero una caída de 5,7 % respecto a igual mes del año pasado. Paralelamente y como consecuencia de las políticas financieras del Gobierno, el índice de pobreza en Argentina se elevó a 32 % en el segundo semestre de 2018, con 6,7 % de la población en estado de indigencia. Los partidos políticos se preparan para el PASO, que se realizarán en el agosto, un proceso que mide las fuerzas para las presidenciales de octubre. La imagen de Macri por sus promesas electorales no cumplidas no es muy favorable. Según la última encuesta realizada por la consultora Management & Fit, este mes de marzo más de 62 % de los argentinos “desaprueba” la forma en la que está manejando el Gobierno.

viernes, 15 de febrero de 2019

Piñera, entre la bolsonarización y la gobernabilidad

Piñera, entre la bolsonarización y la gobernabilidad
Piñera, entre la bolsonarización y la gobernabilidad
Las derechas latinoamericanas, un nuevo tipo de liderazgo que en lo sucesivo oscilará entre la bolsonarización y la gobernabilidad
En el mapa de las derechas latinoamericanas hay idas y vueltas respecto del tipo de liderazgo que ejercerá este sector político de aquí en adelante. La llegada de Jair Bolsonaro ha condicionado todo el contexto, no sólo por su poposición agresiva y hasta antidemocrática por momentos, sino también porque ha enunciado explícitamente un alineamiento geopolítico tan definido como inusual para un país como Brasil.
El acercamiento de Sebastián Piñera al mandatario brasileño durante su asunción –con el compromiso del corredor bioceánico, entre otros temas y saludos protocolares– sumado a la frialdad con la que fue recibido Mauricio Macri cuando viajó en enero a Brasilia, puede ser interpretado desde varios ángulos. Por un lado, pareciera que Piñera está decidió a apuntalar, con mayor convicción que lo hecho por Macri en estos años, un rediseño institucional para la región: en ese sentido hay que entender la convocatoria realizada por Chile para la primera reunión del Prosur, el supuesto organismo que reemplazaría a Unasur[1].
Por otro lado, el hecho de que Piñera esté optando por intensificar su perfil político –más allá de lo que esto implique en relación con su trayectoria y biografía política– tendrá seguramente consecuencias sobre las formas  cómo se resuelva (y los métodos para encontrar equilibrios) la gobernabilidad política interna chilena. Porque en ese sentido, también habrá que evaluar la “bolsonarización” en las derechas latinoamericanas.
Piñera, y buena parte de la clase política chilena en general, comienza a darse cuenta de que el modelo de acumulación política y los resortes de la gobernabilidad que caracterizaron la “transición” muestran cada vez más grietas, lo que termina volviendo dificultosa la administración de los conflictos por vía de los canales tradicionales de la negociación política. Hay nuevos actores, con otras intensidades, que empujan a otro tipo de conflictos; donde también se debilitan algunas instituciones supuestamente legitimadas en la construcción del orden social, como los Carabineros o la propia Iglesia –teniendo en cuenta el fiasco que significó la visita del Papa al país el año pasado–.[2]
Es entonces cuando aparecen otras fórmulas de representación política en la oferta, no sólo por la expresiva bancada del Frente Amplio obtenida en 2017, que abre una nueva brecha ideológica en la competencia, sino también por el evidente deterioro de la centrípeta disputa entre los dos polos tradicionales de la “transición” –ya no hay tales referencias compactas, ni Alianza, ni Concertación–, o incluso la figuración y el protagonismo de J. A. Kast y Acción Republicana, por derecha. Ya no hay “pactos” implícitos o explícitos que sean apropiados por las nuevas generaciones políticas; como también es notorio que, sobre todo desde el 2011 en adelante, hay nuevos sujetos sociales decididos a incidir (con nuevas idiosincrasias) en los resultados de la temporalidad política; para la mirada oficial: “problemas de gobernabilidad”.[3]
Este año 2019 ha comenzado con varias demandas sociales activadas, en sintonía al cierre del año pasado, por eso es que habrá que ver qué tipos de respuestas presentará el Gobierno y de qué tenor será la “bolsonarización” de Piñera. Además, no se trata tan sólo de un movimiento personal del presidente, Renovación Nacional pareciera estar dispuesto a despegarse cada vez menos de la referencia pinochetista.

Los nuevos tiempos políticos

La expresividad social del año pasado –que no debería tan sólo clasificarse como protesta social– fue tan productiva políticamente como sostenida: multitudinarias manifestaciones feministas a principios de año; luego movilizaciones en defensa de los derechos humanos y la memoria histórica (ante ciertos nombramientos de funcionarios negacionistas en el Ministerio de Cultura); luchas sindicales portuarias que han recibido respaldo y solidaridad de buena parte de la población; movilizaciones del pueblo mapuche, sobre todo luego del asesinato de Camilo Catrillanca; masivas marchas ciudadanas frente a los intentos de militarizar la Araucanía; en suma, 2018 ha sido muy prolífico respecto de las respuestas de la sociedad frente a circunstancias que eran de competencia gubernamental.
Habrá que ver en qué medida los diferentes movimientos que se producen en el ámbito de “lo social” pueden seguir siendo contenidos en las formas establecidas de “lo político”, con el modelo de negociaciones de la transición. Todo indica que se trata de un problema más sistémico (político) que algo que se pueda remediar mediante fórmulas de ocasión como “combate al terrorismo”, “Aula Segura” o la misma “expulsión de inmigrantes” impulsadas por el Gobierno. Estas opciones utilizadas el año pasado le han redituado un tiempo y un oxígeno coyuntural a Piñera, pero nada indica que el clima social vaya a calmarse y que la crisis representativa de la gobernabilidad de la transición pueda controlarse.
Es probable que durante los meses siguientes veamos más insistencia en la mímesis del presidente chileno con Jair Bolsonaro: es su propia apuesta a un nuevo mecanismo. Aunque hay que advertir una diferencia nada secundaria: Bolsonaro llegó al Gobierno precisamente porque el sistema político brasileño había sido completamente degradado y las fuerzas políticas progresistas fuertemente diezmadas. No es el caso chileno: aquí el sistema comienza a tocar fondo al mismo tiempo que se evidencia un (nuevo) protagonismo social y (nuevas) opciones políticas que se instalan como expectantes para realizar sus aportes. https://www.celag.org/pinera-bolsonarizacion-gobernabilidad/

jueves, 17 de enero de 2019

Macri y Bolsonaro incrementan la presión sobre Maduro mientras respaldan a la Asamblea Nacional

Macri y Bolsonaro incrementan la presión sobre Maduro mientras respaldan a la Asamblea Nacional

El argentino condena "la dictadura" venezolana al comparecer junto a Bolsonaro, mucho menos contundente. Es el primer mandatario extranjero que visita al presidente de Brasil

Bolsonaro recibe a Macri a su llegada al palacio de Planalto este miércoles.  FOTO/ VIDEO: REUTERS
La primera comparecencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con un mandatario extranjero de visita oficial en Brasilia, el argentino Mauricio Macri, ha mostrado un anfitrión con un discurso notablemente plano frente a un invitado mucho más contundente, sobre todo al abordar la crisis de Venezuela. “[Nicolás] Maduro es un dictador que solo busca perpetuarse en el poder mediante elecciones ficticias”, ha declarado Macri en el palacio de Planalto antes de añadir: “Reiteramos que reconocemos a la Asamblea Nacional como única institución legítima”. Ambos, necesitados de buenos resultados en materia económica, sobre todo Macri, se han declarado partidarios de fortalecer Mercosur.
La vecindad, la tradición y el hecho de que tanto Bolsonaro como Macri estén a la derecha del espectro político, aunque a una distancia notable, no impidió que la relación comenzara de manera tormentosa. El de Brasilia era el primer cara a cara entre ambos. El argentino no asistió a la toma de posesión de su homólogo, el 1 de enero, enojado porque el brasileño ha elegido que su viaje inaugural como presidente sea a Chile, que le inspira políticamente mucho más que Argentina, el destino tradicional. “Este viaje es el comienzo para dar un salto hacia Mercosur, hacia la confianza”, ha dicho Macri antes del almuerzo en la sede del Ministerio de Exteriores.
El ultraderechista se ha limitado a hacer, en cambio, una genérica “defensa de la libertad y la democracia en América del Sur”. Una declaración a años luz del tono que caracteriza a buena parte de sus tuits. Y sin asomo de respuesta a Maduro, que la víspera le acusó de ser un “Hitler de los tiempos modernos”. Para Bolsonaro el consenso con Macri respecto a Venezuela —país del que han huido tres millones de personas por la gravísima crisis que lo carcome— es el ejemplo más claro de “la convergencia de posiciones ideológicas” con su homólogo argentino.
Los Gobiernos de Argentina y Brasil participan del grupo regional que impulsa un restablecimiento de la democracia en Venezuela y considera ilegítimo al Ejecutivo de Maduro. Solo México, que ahora quiere mediar en Venezuela, se ha desmarcado de la línea adoptada por el denominado grupo de Lima.
Los presidentes han comparecido sin aceptar una sola pregunta tras reunirse primero a solas y después se les han unido sus ministros. La visita ha concluido con un almuerzo.
El problema para Argentina es que el Brasil de Bolsonaro parece preferir como socios estratégicos más a Estados Unidos, Chile o Israel pese a las declaraciones de mutua amistad expresadas este miércoles. Ha sido un encuentro de acercamiento entre los presidentes y sus ministros, según fuentes de la diplomacia argentina. Como ha recalcado Macri, “cuando a uno le va bien, ayuda al otro. Necesitamos que a los dos nos vaya bien”. Y para eso parecen estar de acuerdo en reforzar Mercosur, la alianza comercial que une a ambos países con Uruguay y Paraguay. “Confiamos en la modernización del Mercosur, tanto en su perfeccionamiento interno como en la expansión de sus relaciones con el mundo”, ha dicho Bolsonaro en la sede de Exteriores.
Los mandatarios de las dos mayores economías sudamericanas se han comprometido a dar un nuevo impulso a las prolongadas negociaciones entre Mercosur y la Unión Europea para eliminar las trabas al intercambio de productos. Brasil es el primer socio comercial de su vecino del sur. Y Argentina es el tercero de Brasil.
También en la defensa de Mercosur ha sido más entusiasta el argentino, cuya economía está en recesión y con una inflación del 47% (la más alta en 27 años).
Mercosur estuvo en el origen de las fricciones iniciales entre los dos presidentes tras la victoria de Bolsonaro, que culminó el giro a la derecha de Sudamérica que comenzó con la victoria de Macri hace cuatro años. Saltaron chispas cuando superministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, planteó que la alianza comercial con sus vecinos dejaría de ser prioridad. El gran modelo para el ultraliberal Guedes —al que el nuevo presidente ha otorgado una notable autonomía para definir la política económica de la mayor economía— es Chile, donde trabajó durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Bolsonaro y Macri tienen mucha más sintonía en asuntos como la política económica o Venezuela que en valores, asunto en el que la agenda de Bolsonaro es ultraconservadora.
El recién llegado Bolsonaro y el veterano Macri, que busca la reelección este año, han intercambiado elogios durante su comparecencia. Algunas conversaciones telefónicas han ido suavizando el abrupto comienzo de la relación bilateral. Pese a las buenas palabras sobre Mercosur y el acuerdo en gestación con la UE durante la visita oficial, ambos presidentes son partidarios de que el bloque sudamericano flexibilice las normas que impiden a sus miembros cerrar acuerdos bilaterales con terceros países.
Señal de la importancia que Macri otorga al gigante sudamericano, ha acudido al Palacio de Planalto acompañado de una decena de ministros. Han abordado asuntos como la lucha contra el crimen organizado, defensa, ciencia y tecnología, energía nuclear o eléctrica. Los acuerdos firmados ahora están siendo preparados desde diciembre de 2017, cuando el presidente argentino hizo una visita oficial al entonces presidente Michel Temer, de centro derecha.
Uno de esos acuerdos trata de la extradición de condenados judiciales de los dos países. Según el nuevo titular de Justicia brasileño,Sergio Moro, es una suerte de actualización de la legislación para evitar que cuestiones políticas e ideológicas interfieran en las detenciones, como ocurrió en el caso del italiano Cesare Battisti, que la semana pasada fue extraditado de Bolivia a Italia tras vivir años en Brasil, aunque fue condenado a cadena perpetua en su país en los setenta.
https://elpais.com/internacional/2019/01/16/actualidad/1547646540_331698.html

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jueves, 29 de noviembre de 2018

ECONOMÍA | Estados Unidos vuelve a invertir en Argentina

ECONOMÍA

Estados Unidos vuelve a invertir en Argentina

La agencia pública de inversiones en el extranjero firmó un acuerdo para aportar 800 millones en infraestructuras y energía. El viernes se reunirán Trump y Macri y se espera que rubriquen nuevos acuerdos de inversión.
Logo OPIC Overseas Private Investment Corporation
Argentina firmó este miércoles (28.11.2018) acuerdos de financiación con la Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC, por sus siglas en inglés) por los que la esta agencia del Gobierno de Estados Unidos aportará 800 millones de dólares para proyectos de inversión en el país, que aportará el resto hasta los 3.000 millones de dólares.
"Este apoyo que nos está dando la OPIC, que nos está dando el Gobierno de Estados Unidos, para financiar proyectos son un espaldarazo muy importante y un gesto de confianza", subrayó el ministro de Producción argentino, Dante Sica. Este destacó que su país atraviesa "una crisis, pero en la cual se ve un panorama hacia adelante muy firme". En el acto de firma de los acuerdos, el canciller argentino, Jorge Faurie, destacó el "excelente estado" de las relaciones bilaterales.
"Pasamos de cero proyectos en los últimos años a comprometernos en proyectos de 3.000 millones de dólares. Estamos muy orgullosos de poder lograr esto", sostuvo por su parte el presidente de la OPIC, Ray Washburne. Las seis cartas de intención para proyectos de carreteras, logística, gasoductos y energía eólica y solar, fueron rubricados en la sede de la Cancillería argentina, en la víspera de la llegada a Buenos Aires del presidente estadounidense, Donald Trump, para asistir a la cumbre de líderes del G20.
Según el diario Clarín, en la reunión que el presidente estadounidense mantendrá el viernes a las siete de la mañana en la Casa Rosada con su homólogo argentino, Mauricio Macri, firmarán, entre otras cosas, un acuerdo marco de cooperación y asesoramiento para obtener inversiones directas de hasta 20.000 millones de dólares para proyectos energéticos.
lgc (efe/elDía/clarín)
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