Mostrando las entradas con la etiqueta Jimaní. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jimaní. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de julio de 2026

Acciones del Gobierno del presidente Luis Abinader en Jimaní (2023-2026) (80+17+103=200 millones)

Obras del Gobierno en Jimaní https://presidencia.gob.do/localidad/independencia

Edesur

Edesur avanza en la construcción de subestación de Jimaní para mejorar la calidad del servicio en la demarcación

Energía | 29 de Julio 2025 | 11:11

Santo Domingo.- Edesur Dominicana experimenta un notable avance en los trabajos de construcción de la subestación de Jimaní, que impactará significativamente en la mejoría de la calidad del servicio de electricidad en esta demarcación y el municipio de Duvergé

La empresa distribuidora de electricidad ha desplegado una intensa labor de su equipo técnico en la habilitación de un campo de transformación de la subestación. 

Esta jornada constituye una antesala para la instalación de un transformador de potencia de 10-14 MVA, 69/12.5 kV y dos circuitos de distribución en Jimaní, lo cual constituye un paso importante para la eficiencia y estabilización definitiva de la calidad del servicio en esa zona y Duvergé. 

Entre las comunidades que se beneficiarán con el proyecto en ejecución están Jimaní, El Limón, Boca de Cachón, Mella, Duvergé, Angostura, Baitoa, El Limón y zonas aledañas, donde todos los usuarios tendrán mayor continuidad del servicio, así como, una mejora significativa de la calidad del suministro.

Edesur también ha desarrolla serie de acciones, que comprenden la llegada de acuerdos con los ayuntamientos de Jimaní y Duvergé para la instalación de más de 200 luminarias. 

En ese sentido, más de 100 bombillas serán instaladas en calles de Jimaní e igual cantidad en las de Duvergé, para mejorar la iluminación nocturna de esas demarcaciones.

La subestación eléctrica de Edesur en Jimaní tuvo un costo aproximado de RD$80 millones.

Según Edesur Dominicana, la obra fue puesta en funcionamiento con una capacidad instalada de entre 10 y 14 megavoltioamperios (MVA). Forma parte de una inversión global superior a RD$328 millones ejecutada en 2025 para construir y repotenciar subestaciones, incluyendo Rancho Arriba, Pedernales y Jimaní.

https://presidencia.gob.do/noticias/edesur-avanza-en-la-construccion-de-subestacion-de-jimani-para-mejorar-la-calidad-del EDES Sistema Eléctrico

+++++++

Residentes de Jimaní reciben equipado y remozado Centro Diagnóstico

Salud | 24 de Noviembre 2023 | 14:43
Residentes de Jimaní reciben equipado y remozado Centro Diagnóstico

Independencia.- En su misión de fortalecer el Primer Nivel de Atención y acercar la asistencia sanitaria a la población, esta vez en el sur del país, el Servicio Nacional de Salud ( SNS) entregó este viernes el Centro Clínico y Diagnóstico Jimaní.

La obra, que contó con el apoyo de la Agencia de Cooperación Turca, beneficiará a más de 13,000 jimanenses.

El director de Atención Primaria del SNS,  José Luis López, en representación del titular del SNS, Mario Lama, agradeció al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, por ser el gestor de esta cooperación entre Turquía y el país.

Igualmente, destacó el interés del Gobierno en robustecer los establecimientos de salud de todo el país, en especial en zonas apartadas y vulnerables.

El doctor López informó que la obra tuvo un costo de RD 17,120,112.66. De estos, el SNS aportó RD 9,120,112.66 en equipamiento y la Agencia de Cooperación Turca RD 8,000,000.00 para el remozamiento.

Mientras, Olaya Ondina Dotel, viceministra de Cooperación Internacional del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, agradeció a la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación (TIKA), por la colaboración y apoyo durante este período y por responder a este llamado de manera oportuna. “Nuestra más sincera gratitud por su solidaridad y amistad, así como su disposición para sumarse a los esfuerzos del Estado dominicano en el desarrollo de toda la ciudadanía”.

Asimismo, Yesim Kebapcioglu, embajadora de Turquía en el país, manifestó que  esta entrega del Centro Clínico y Diagnóstico es un símbolo perdurable del trabajo arduo y de la amistad entre dominicanos y turcos.

Al remozado centro se le aplicó la  impermeabilización del techo, así como pintura interior y exterior. Además, se hizo reparación en la parte eléctrica, incluido el cambio de accesorios y lámparas, igual que puertas, aparatos sanitarios y plafones. Se trabajó también en la instalación de señalética, señalización de parqueos, jardinería y verja perimetral.

Las áreas equipadas son:  Espera, Vacuna, Fisiatría, Laboratorio, consultorios ginecológicos, Pediatría y Medicina Familiar; dos módulos de Odontología, Consejería, Administración, Archivo, Informática y salón de reuniones.

La actividad contó con la asistencia de los directores Wilkin Féliz, de la regional SRS Enriquillo, y Francisco Moquete, del Centro Clínico y Diagnóstico Jimaní.

https://presidencia.gob.do/noticias/residentes-de-jimani-reciben-equipado-y-remozado-centro-diagnostico

Turismo entrega renovado balneario Boca de Cachón en la provincia Independencia, para disfrute de visitantes

Turismo | 29 de Enero 2025 | 15:15

Foto

Jimaní.- En cumplimiento de un compromiso del presidente Luis Abinader, el ministro David Collado encabezó el acto de entrega del proyecto de mejoramiento del entorno del balneario Boca de Cachón en este municipio, por un costo cercano a los 103 millones de pesos.

Junto con las principales autoridades locales, el ministro Collado expresó que esta obra marca un antes y un después en este importante balneario de la provincia Independencia.

"Aquí estamos cumpliendo con nuestra promesa de recuperar y embellecer este balneario, un viejo reclamo de los residentes de la provincia Independencia y toda esta zona del sur", dijo Collado.

Expresó que esa obra tendrá un impacto directo entre los comerciantes del entorno al generar más empleos y dinamizar la economía de su entorno.

Indicó que esas intervenciones son parte de su esfuerzo por llevar el turismo a cada rincón de República Dominicana y diversificar la oferta turística del país.

Los trabajos, con un costo total de RD 102,864,262, estuvieron a cargo del Comité Ejecutor de Infraestructuras en Zonas Turísticas (Ceiztur), del Ministerio de Turismo.

La obra alcanzó un área de intervención de 13,000 metros cuadrados, dividida en dos áreas de esparcimiento, e incluye un mirador con acceso peatonal al balneario y una plaza, dentro de un entorno paisajístico.

El diseño se hizo tomando en cuenta su topografía, lo cual se logró mediante escalinatas y rampas para una mejor accesibilidad. Las nuevas instalaciones cuentan con equipamiento, bancos de hormigón, mesas de picnic, área de duchas y otras comodidades.

El nuevo espacio dispone de 59 estacionamientos para vehículos y 36 para motores, 2 casetas para la Policía Turística (Politur) y 2 módulos de baños.

Para el disfrute familiar en las aguas frías y cristalinas del balneario, se construyeron plataformas de recreación, con juegos infantiles rodeados de áreas verdes, iluminación y paisajismo.

Boca de Cachó

El balneario Boca de Cachón y el de Las Barías, en la misma provincia, son los dos paradisíacos espacios naturales más populares y visitados en todo el Sur Profundo, especialmente durante verano y Semana Santa.

https://presidencia.gob.do/noticias/turismo-entrega-renovado-balneario-boca-de-cachon-en-la-provincia-independencia-para


lunes, 29 de junio de 2026

Mercado binacional de Dajabón: el motor comercial que abastece a Haití y dinamiza la frontera

Por lo regular todos los vehículos que entran al mercado de Dajabón vacío en las primeras horas de la mañana, regresan a Haití repletos de mercancías. Jorge González. Jorge Gonzalez

Por lo regular todos los vehículos que entran al mercado de Dajabón vacío en las primeras horas de la mañana, regresan a Haití repletos de mercancías. Jorge González. Jorge Gonzalez

Dinámica comercial |

Mercado binacional de Dajabón: el motor comercial que abastece a Haití y dinamiza la frontera

A orillas del río Masacre, miles de personas cruzan cada semana para comprar y vender alimentos, provisiones y materiales de construcción en una intensa jornada de supervivencia y riqueza.

Por lo regular todos los vehículos que entran al mercado de Dajabón vacío en las primeras horas de la mañana, regresan a Haití repletos de mercancías. Jorge González. Jorge Gonzalez

Jorge González | 28.06.2026 | 21:30

Provincia de Dajabón, RD.- Sobre el polvo seco y bajo el sol abrasador de la frontera, el mercado binacional de Dajabón despierta como un gigante indomable. Miles de voces se mezclan en español y criollo, tejiendo el mayor intercambio comercial del norte dominicano.

Este enclave fronterizo no es solo un punto de venta. Ante la crónica inestabilidad institucional y económica que asfixia a la vecina nación de Haití, y la baja producción de productos agrícolas y de manufactura haitiana, el mercado se ha transformado en la principal arteria para su abastecimiento vital.

A orillas del río Masacre, miles de personas cruzan cada semana para comprar y vender alimentos, provisiones y materiales de construcción en una intensa jornada de supervivencia y riqueza.

“Aunque se dice que son dos los días de mercado, en realidad son cuatro. Desde hace tiempo están los días de pre mercado donde igual se venden productos y mercancías. Los días de mercado son: lunes y viernes, y los de pre mercado son domingo, jueves”, dijo Lucindo Castro, negociante de Santiago Rodríguez

El estratégico pre mercado

Antes de la gran multitud, existe un ritual esencial conocido como el pre mercado que se realiza en la zona. Sin importar si los días son calurosos o lluviosos, los jueves y domingos los comerciantes, vendedores y compradores realizan las mismas actividades que los días de mercado, pero a menor escala.

En la parte trasera del mercado binacional, la basura es recogida de vez en cuando por lo que siempre hay desperdicios. Jorge González
Ciudades La basura ahoga el mercado binacional de Dajabón mientras crece el riesgo para miles de personas
Jorge González

En estos días de aparente calma, miles de haitianos y dominicanos realizan las compras y ventas de mercancías en un montaje logístico imprescindible para soportar la abrumadora demanda que explotará apenas salgan los primeros rayos del sol del siguiente día.

Ahora hay marchantas en carretillas que venden desde productos para la belleza hasta comestibles. Jorge González

Los días de mayor furor
Cuando despuntan los lunes y viernes, días oficiales de mercado, las pesadas puertas aduanales se abren de par en par. Una marea humana cruza el puente sobre el río Masacre, empujando ruidosas carretillas repletas de esperanzas y urgencias.


Los haitianos buscan desesperadamente alimentos básicos.

Compran miles de cartones de huevos, sacos de arroz, harinas, pollos congelados y grandes bloques de salami. Estos productos agroindustriales garantizan la supervivencia diaria de comunidades que carecen de producción local estable.

Materiales y carnes de desecho
Además de alimentos convencionales, el flujo hacia occidente incluye un comercio peculiar y crudo. Los compradores haitianos adquieren grandes cantidades de carnes de tercera categoría, compuestas fundamentalmente por cabezas de vacas, toros y diversos desechos de mataderos dominicanos.

Este tipo de proteína, descartada por el mercado formal dominicano, encuentra una alta demanda del lado haitiano debido a su bajo costo. Es un reflejo duro de la pobreza extrema y la necesidad de maximizar cada centavo disponible.

El mercado también funciona como el gran ferretero del norte haitiano. Ante la falta de distribución propia, cruzan toneladas de varillas de hierro, fundas de cemento y brillantes láminas de zinc destinadas a levantar viviendas y pequeños negocios.

Carnes de tercera categoría es comercializada en la frontera. Las cabezas de toros y vacas son muy demandadas. Jorge González
Carnes de tercera categoría es comercializada en la frontera. Las cabezas de toros y vacas son muy demandadas. Jorge González

El rentable retorno de las pacas
Pero el flujo comercial no viaja en una sola dirección. Desde el lado haitiano hacia la República Dominicana, el negocio más lucrativo es el textil. Gigantescos fardos de ropa y calzado usado, conocidos popularmente como pacas, dominan las transacciones.

Comerciantes de todo el territorio dominicano viajan hasta Dajabón para surtir sus tiendas. Compran tenis de marcas internacionales reciclados y prendas de vestir que ingresan masivamente a la isla a través de los diversos puertos marítimos de Haití.

Además, se comercializan juguetes de todo tipo también en pacas, que son adquiridos por vendedores dominicanos y haitianos que comercializan en la República Dominicana. También bicicletas, patinetas, muñecas, coches y sillas para bebé son distribuidos aquí.

Manufacturas y sabores exóticos
El intercambio de retorno también incluye licores extranjeros, así como de producción haitiana como la famosa cerveza Prestige y el ron Barbancourt, muy demandados por su sabor y por pura curiosidad fronteriza.

Extrañamente, en el mercado se pueden comprar los cigarrillos Capital que, siendo una marca manufacturada en los Emiratos Árabes Unidos (Dubái), ingresa masivamente de forma ilegal a la República Dominicana a través de la frontera con Haití.

Las mujeres dominicanas buscan también cosméticos tradicionales haitianos. El aceite de coco puro, la manteca de karité y diversos ungüentos artesanales cruzan la frontera para nutrir y estilizar el cabello afro, sosteniendo un dinámico comercio de belleza capilar.

Artículos plásticos para el hogar: Cubos, galones vacíos, platos, vasos y utensilios plásticos son llevados en grandes cantidades hacia Haití. Jorge González
Artículos plásticos para el hogar: Cubos, galones vacíos, platos, vasos y utensilios plásticos son llevados en grandes cantidades hacia Haití. Jorge González

El implacable reloj fronterizo
Toda esta vorágine económica, que mueve cientos de millones de pesos semanales, tiene un límite estricto. A medida que avanza la tarde, la intensidad de los tratos disminuye y las carretillas retornan lentamente a sus lugares de origen.

“Este mercado es el alma de toda esta zona. Por ese mercado los hoteles, comedores, restaurantes, motoristas, y todos los pequeños y grandes comerciantes tienen vida”, expresó Alexis Montero empleado de un hotel.

A las cinco de la tarde en punto, las autoridades dominicanas cierran las pesadas puertas metálicas. El puente queda vacío, los candados sellan la aduana, y el mercado aguarda en silencio hasta el próximo amanecer de comercio febril.

Los productos agrícolas son de los más demandados por la población haitiana. Jorge Gonzalez

El mercado binacional de Dajabón es el motor económico más dinámico de la frontera norte y, debido a la inestabilidad institucional en Haití, se ha convertido en su principal proveedor de alimentos y bienes de consumo.

Aunque el flujo de mercancías es asimétrico, el mayor volumen de exportación e ingresos se mueve desde República Dominicana hacia Haití, el intercambio de regreso también sostiene un sector importante del comercio minorista dominicano.

Los cargamentos de guineos verdes en los motores de tres ruedas son normales los días de mercados. Jorge González
Los cargamentos de guineos verdes en los motores de tres ruedas son normales los días de mercados. Jorge González

Alimentos básicos más llevados hacia Haití
Huevos, pollos y partes de pollo, arroz, salami y embutidos, harina de trigo y de maíz, aceite vegetal, pastas alimenticias, carnes de tercera categoría y desechos de mataderos, materiales de construcción y ferreterías (varillas, cemento, zinc, clavos, materiales PVC, lonas etc.), artículos plásticos para el hogar (Cubos, galones vacíos, platos, vasos y utensilios plásticos reutilizables), productos de higiene y limpieza, galletas de soda, jugos en polvo y condimentos (sopitas).
https://elnacional.com.do/economia/mercado-binacional-dajabon-motor-economico-desafia-frontera_574536.html

viernes, 12 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia

Enfoque
Puertos secos sí, pero con justicia
Luis Orlando Díaz |
10/06/2026 00:00
La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana.

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido.

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional.

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera.

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto.

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260610/puertos-secos-justicia_909178.html

 ......


El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

.....

jueves, 11 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Opinión

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

Luis Orlando Díaz Vólquez | 10/06/2026 00:00

La frontera dominico-haitiana necesita modernización, control y eficiencia logística. Pero ninguna política pública será legítima si, en nombre del orden, termina debilitando el tejido económico que durante décadas ha sostenido a Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. El verdadero desarrollo no reemplaza a los pequeños comerciantes: los integra, los fortalece y les abre un lugar digno en el nuevo modelo productivo.

La discusión surgida en Jimaní alrededor de la posible instalación de un puerto seco no debe simplificarse como una confrontación entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y actores comunitarios en esa demarcación revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para organizar el comercio termine alterando, o incluso desplazando, la economía real que hoy da sustento a miles de familias en la franja fronteriza. Los mercados binacionales no son un residuo del pasado ni una anomalía informal que deba ser removida del mapa; son una estructura de supervivencia, intercambio y cohesión social en provincias que han cargado históricamente con rezagos estructurales, baja inversión y fragilidad institucional.

Sería un error, sin embargo, negar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica estratégica de Estado. El 27 de febrero de 2026, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader Corona anunció una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca, como parte de un proyecto logístico que busca formalizar el intercambio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad; esa iniciativa fue presentada como un “muro económico” complementario al control territorial ya existente. La medida fue luego reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estos puertos secos en la zona fronteriza. Además, la propuesta contempla una inversión privada superior a los US$300 millones, lo que confirma que no se trata de una medida marginal, sino de una apuesta estructural por reordenar el comercio binacional. 

Desde el punto de vista técnico, logístico y aduanero, el planteamiento tiene fundamentos atendibles. La Ley 168-21 modernizó el marco normativo de aduanas en la República Dominicana y fue concebida precisamente para alinear el país con estándares internacionales de facilitación del comercio, control y procedimientos aduaneros. A la vez, diagnósticos recientes del Consejo Económico y Social recuerdan que el comercio con Haití tiene una magnitud que supera por mucho lo que reflejan únicamente las operaciones formalizadas: en 2024, el intercambio oficial alcanzó US$909.5 millones, mientras estudios previos del Banco Central citados por el CES mostraron que solo el comercio informal fronterizo había representado US$429.6 millones en 2017. Es decir, la frontera no solo necesita vigilancia: necesita instituciones capaces de ordenar sin destruir y formalizar sin asfixiar.

Pero la racionalidad técnica no basta cuando no conversa con la sociología del territorio. En Dajabón, reportes periodísticos recientes describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones en el mercado binacional y una participación de más de mil pequeños comerciantes entre dominicanos y haitianos. Ese dato no es anecdótico: permite dimensionar por qué en Jimaní y en otros puntos de la frontera existe el temor de que un puerto seco mal concebido concentre operaciones en pocos operadores, favorezca estructuras empresariales de mayor escala y arrincone a comerciantes minoristas, transportistas, cargadores, pequeños suplidores y economías familiares que viven del flujo cotidiano del intercambio. Una política pública puede ser eficiente en el papel y, al mismo tiempo, regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición.

En este punto conviene despejar una confusión importante: la línea oficial no ha sido la de eliminar los mercados binacionales, sino la de reordenarlos y hacerlos convivir con una infraestructura más moderna. El propio Gobierno, al presentar la estrategia “Frontera Fuerte”, anunció la construcción de un nuevo mercado binacional en Restauración, cerca de Tilorí, como parte del mismo paquete de seguridad, conectividad y desarrollo económico para la frontera. A eso se suma que el ministro de Defensa y otros voceros oficiales han sostenido públicamente que los puertos secos no están pensados para afectar el comercio fronterizo, sino para dinamizarlo y fortalecerlo. Incluso en el debate mediático posterior, voces como la de Julio Martínez Pozo resumieron un criterio clave: el puerto seco solo tendría legitimidad si no sustituye el mercado fronterizo, sino si lo ordena, lo formaliza y lo integra.

Ahí está, precisamente, el punto de equilibrio que debería asumir el Estado. La salida más inteligente no es rechazar toda infraestructura logística ni abrazar de forma acrítica cada promesa de modernización. La salida correcta es diseñar un modelo dual y territorialmente sensible: puertos secos para inspección, despacho, almacenamiento y trazabilidad de cargas; y, al mismo tiempo, mercados binacionales fortalecidos, formalizados y protegidos como espacios de economía popular transfronteriza. Eso exige reglas de transición, gobernanza local, crédito para mipymes, formalización simplificada, asistencia técnica, acceso a servicios logísticos y representación efectiva de comerciantes y transportistas en el diseño del nuevo esquema. Si la frontera va a modernizarse, debe hacerlo ampliando ciudadanía económica, no reduciéndola.

Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales no necesitan una modernización que los vacíe, sino una que los eleve. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más control, más competitividad y más seguridad; pero también tiene derecho a que la eficiencia no se construya sobre el sacrificio de quienes han sostenido durante décadas el intercambio comercial en condiciones adversas. Los puertos secos pueden ser parte del futuro, sí, pero solo tendrán legitimidad histórica si se convierten en una herramienta de prosperidad compartida y no en un mecanismo de concentración económica. Modernizar la frontera no puede significar desalojar su economía viva; debe significar, precisamente, reconocerla, protegerla y llevarla a una etapa superior de desarrollo.


Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

.....


El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

NOTICIA RELACIONADA

Enfoque
Puertos secos sí, pero con justicia
Luis Orlando Díaz |
10/06/2026 00:00

La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana.

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido.

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional.

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera.

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto.

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260610/puertos-secos-justicia_909178.html

 ......


.....

martes, 9 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

La modernización logística de la frontera dominico-haitiana puede ser una política de Estado pertinente, siempre que no se convierta en un atajo tecnocrático que sacrifique a Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. El desarrollo verdadero no sustituye a los pequeños comerciantes: los incorpora, los fortalece y los convierte en protagonistas del nuevo modelo productivo.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La discusión abierta en Jimaní no debe simplificarse como una disputa entre “progreso” y “resistencia al cambio”. Lo que ha ocurrido en la Alcaldía de ese municipio, donde comerciantes, autoridades municipales, legisladores y comunicadores expresaron su rechazo a la propuesta de construir un puerto seco, revela algo más profundo: la frontera dominicana no quiere quedar atrapada entre el abandono de ayer y una modernización excluyente mañana. La advertencia hecha por los actores locales apunta a un temor legítimo: que una infraestructura pensada para ordenar el comercio termine desarticulando el tejido económico que hoy sostiene miles de hogares en la región.

Sería injusto negar que la idea de crear puertos secos tiene una lógica estratégica. El Gobierno anunció el 27 de febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada estimada en más de US$300 millones, como parte de una visión que busca formalizar el intercambio, reducir el contrabando y convertir la zona fronteriza en un corredor de mayor trazabilidad y control aduanero. Esa orientación fue luego reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de puertos secos en la frontera.

Desde una perspectiva técnica, el planteamiento tiene fundamento. La Ley 168-21 de Aduanas y su marco reglamentario procuran alinear al país con estándares internacionales de facilitación del comercio, y distintos diagnósticos sobre el comercio bilateral dominico-haitiano han insistido en la necesidad de mejorar la infraestructura administrativa, física y tecnológica en la frontera. Un estudio del FMI sobre el comercio transfronterizo con Haití recuerda, además, que alrededor del 85 % del intercambio bilateral se mueve por vía terrestre y que una parte importante permanece fuera de los registros oficiales, con impactos fiscales e institucionales evidentes. Un puerto seco, bien concebido, podría ayudar a corregir parte de esas distorsiones.

Pero el problema central no está en la teoría logística, sino en la sociología real de la frontera. Los mercados binacionales no son únicamente puntos de intercambio; son estructuras de supervivencia, cohesión social y circulación económica en territorios históricamente periféricos. En Dajabón, reportes periodísticos recientes sitúan el movimiento semanal del mercado en más de RD$400 millones y describen una dinámica de más de mil pequeños comerciantes que dependen directamente de ese flujo. Cuando los comerciantes de Jimaní alertan que un puerto seco mal diseñado podría desplazar actividades y concentrar operaciones, no están defendiendo privilegios: están defendiendo empleos, ingresos y estabilidad familiar en comunidades donde las opciones de reconversión no abundan

Ahí radica el punto más delicado de esta coyuntura. Una política pública puede ser eficiente en términos de recaudación, seguridad y control, y al mismo tiempo ser socialmente regresiva si desconoce quiénes pagan la transición. Las críticas al modelo han señalado que los requisitos técnicos, financieros y operativos contemplados para este tipo de instalaciones podrían favorecer a grandes operadores y dejar fuera a pequeños y medianos comerciantes fronterizos. Si eso ocurriera, la modernización se transformaría en sustitución social: el Estado formalizaría los flujos, pero informalizaría el destino de quienes hoy viven de ellos. Y el desarrollo no puede consistir en ordenar mercancías mientras se desordena la vida de la gente

Por eso, la respuesta políticamente más madura no es decir “no” a toda infraestructura logística, sino decir “sí” a una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente inteligente. La clave está en asumir que el puerto seco, si se ejecuta, debe ser complementario y no sustitutivo del mercado binacional tradicional. Un esquema dual permitiría que las operaciones de mayor escala, con exigencias de inspección, consolidación, almacenamiento y despacho aduanero, se canalicen por una plataforma moderna, mientras el comercio minorista y de subsistencia conserva un espacio regulado y protegido dentro de la economía fronteriza. Esa articulación es la única forma de modernizar sin desalojar.

Además, cualquier transición seria debe incluir instrumentos concretos de inclusión económica. No basta con prometer que habrá “oportunidades”; hay que diseñarlas. Eso supone acceso preferente o cuotas para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes de la zona; programas de financiamiento blando para adecuación operativa; asistencia técnica para formalización simplificada; y participación efectiva de los actores locales en la gobernanza del proyecto. La frontera no puede ser tratada como un simple corredor logístico de importación y reexportación. Debe ser concebida como una geografía humana donde el capital privado, la autoridad aduanera y el comercio popular convivan dentro de reglas transparentes y de beneficio compartido

También hace falta coherencia institucional. Mientras el país ha venido impulsando o supervisando nuevos mercados binacionales en Pedernales, Jimaní y Elías Piña como parte de la estrategia de desarrollo fronterizo, no tendría sentido levantar otra infraestructura que compita de manera desordenada con esas obras o que envíe señales contradictorias sobre el modelo económico deseado para la zona. Si el Estado invierte o supervisa mercados binacionales modernos y, al mismo tiempo, promueve puertos secos, entonces debe explicar con precisión cuál será la arquitectura funcional entre ambos sistemas, qué papel jugará cada uno y cómo se evitará la duplicidad burocrática y económica.

Jimaní y los pueblos fronterizos no necesitan una nueva promesa abstracta de desarrollo; necesitan una política de Estado con sentido humano, visión productiva y justicia territorial. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más seguridad y más competitividad, pero también tiene derecho a no ser empobrecida en nombre de la eficiencia. El país puede y debe modernizar su comercio con Haití, cerrar brechas de informalidad y fortalecer el control aduanero. Lo que no puede hacer es convertir a los comerciantes que durante décadas sostuvieron la economía fronteriza en víctimas de un modelo que no los reconoce. Si los puertos secos han de ser parte del futuro, que lo sean como palancas de inclusión y prosperidad, no como puertas de salida para la economía popular de la frontera.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuásabaraEditor

...

Noticia relacionada

Comerciantes y legisladores de la frontera rechazan propuesta de construir un puerto seco en Jimaní
Durante un encuentro en el Alcaldía de Jimaní, representantes de distintos sectores advirtieron sobre el impacto económico y social que podría generar el proyecto en los mercados binacionales de la zona fronteriza.
Santo Domingo, R.D., 7 de junio de 2026.– Comerciantes, autoridades municipales y legisladores de la zona fronteriza expresaron su rechazo a la propuesta de construir un “puerto seco” en el municipio de Jimaní, al considerar que esta iniciativa podría alterar la dinámica comercial que sostiene miles de empleos en las provincias fronterizas.
La posición fue presentada durante un encuentro celebrado en la Alcaldía de Jimaní, donde representantes de diversos sectores analizaron las implicaciones económicas y sociales que, a su juicio, tendría la ejecución del proyecto sobre los mercados binacionales de Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales.
Durante la jornada, el diputado por la provincia San Juan, Carlos Morillo, advirtió que la centralización de operaciones logísticas en un puerto seco podría reducir las oportunidades de negocios para comerciantes minoritarios y medianos que dependen del actual esquema de intercambio comercial en la frontera.
En ese mismo sentido, el diputado por la provincia Independencia, Llanelis Matos, sostuvo que cualquier propuesta de desarrollo en la zona debe ser evaluada con responsabilidad, tomando en cuenta su impacto sobre los actores económicos que sostienen las actividades comerciales en los principales mercados fronterizos del país.
Los comerciantes también manifestaron su preocupación ante la iniciativa. Entre ellos, Sócrates Méndez (Socratín) afirmó que la construcción del puerto seco afectaría de manera directa a quienes durante décadas han sustentado la economía de la región mediante el comercio binacional.
A esta posición se sumaron Daniel Pérez Pérez, Aurín Dotel y Marcos López, quienes coincidieron en que el proyecto podría representar una amenaza para el sustento de numerosas familias que dependen de las actividades comerciales en la frontera.
Durante su intervención, Marcos López hizo un llamado a fortalecer la unidad entre los sectores comerciales de las provincias fronterizas, con el propósito de defender los intereses comunes de la región y preservar los espacios tradicionales de intercambio económico.
En el encuentro también participaron comunicadores locales, quienes respaldaron las inquietudes externadas por los comerciantes y advirtieron sobre los posibles efectos que, según señalaron, tendría la iniciativa sobre la economía regional.
Por su parte, el alcalde de Jimaní, Laureano Santana, expresó el respaldo del gobierno municipal a los comerciantes y reiteró su compromiso con la defensa de los mercados fronterizos.

“El ayuntamiento no puede respaldar iniciativas que pongan en riesgo el sustento de miles de familias que dependen directamente del comercio binacional en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales”, expresó el ejecutivo municipal.

La actividad concluyó con una intervención del comerciante Juan Francisco González, quien exhortó a los presentes a mantener una posición firme frente al proyecto y a continuar defendiendo los mercados fronterizos tradicionales.
El encuentro fue convocado por la Asociación de Comerciantes de Jimaní-Mal Paso, junto a otras organizaciones vinculadas al sector comercial fronterizo. Los participantes informaron que la próxima reunión se llevará a cabo en la provincia de Pedernales, donde continuarán evaluando las implicaciones del proyecto y las acciones a seguir.

Fuente verificada: Beller Digital. [bellerdigital.net]

.....

Puertos secos sí, pero con justicia territorial para la frontera

La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana. 

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido. 

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional. 

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera. 

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto. 

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuásabaraEditor

.....

domingo, 10 de agosto de 2025

Sanz Lovatón impulsa gestión moderna y cooperación interinstitucional en la frontera de Jimaní | @SanzLovaton @aduanard #HubRD #AduanasRD #HubLogístico #Jimaní #Logística

Sanz Lovatón impulsa gestión moderna y cooperación interinstitucional en la frontera de Jimaní

9 de agosto de 2025 | @GuasabaraEditor

Jimaní, República Dominicana.- El director general de Aduanas, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, realizó este viernes una visita oficial al municipio de Jimaní, provincia Independencia, como parte de los esfuerzos sostenidos para consolidar la gestión aduanera y fortalecer la articulación entre las entidades que operan en la zona fronteriza con Haití.

Durante la jornada, el titular de la Dirección General de Aduanas (DGA) sostuvo un encuentro con miembros del equipo operativo de Aduanas, en el marco de una actividad organizada en la estructura interagencial, que agrupa a instituciones civiles y militares responsables de la protección, fiscalización y facilitación del comercio en la frontera.
La agenda incluyó un conversatorio con comerciantes y empresarios locales, celebrado en las inmediaciones del mercado binacional, en el puesto fronterizo de Malpaso, donde se destacó el entusiasmo y la energía de los participantes, reflejo del compromiso con el desarrollo económico de la región.
“Desde Jimaní, junto a quienes integran la interagencial que cuida nuestra frontera, nos reunimos con el valioso equipo de Aduanas y con los actores económicos de la zona. Esta frontera es clave para el comercio dominico-haitiano, y seguiremos dando pasos firmes hacia una gestión más moderna, segura y eficiente”, expresó Sanz Lovatón.
El funcionario también resaltó los avances logrados en el modelo de Gestión Coordinada de Frontera (GCF) en el punto de control de Malpaso:
“En Jimaní damos pasos firmes por una frontera más moderna 🇩🇴. Hoy, en la Gestión Coordinada de Frontera (GCF) Malpaso, me reuní con administradores de algunos de nuestros puntos fronterizos. Este modelo integra en un solo lugar a todas las agencias responsables del control y la facilitación del comercio, permitiendo que @aduanard y demás instituciones trabajemos de forma coordinada para agilizar procesos, fortalecer la seguridad y seguir transformando nuestra frontera y nuestro país.”
Como parte de su recorrido, Sanz Lovatón también participó en el conversatorio “El mercado binacional como motor logístico para el desarrollo fronterizo del país”, donde se abordaron las oportunidades de crecimiento económico y comercial que ofrece la provincia Independencia como eje estratégico del comercio internacional.
“Si los nietos de nuestros nietos van a vivir en esta tierra y van a estar orgullosos de ser dominicanos, va a depender de lo que pase aquí en la provincia de Independencia, de lo que pase en nuestros pasos fronterizos y en nuestro comercio fronterizo. El futuro de nuestra parte depende del riesgo que estamos viviendo”, expresó Sanz Lovatón, en un llamado a valorar el rol histórico y estratégico de la frontera.
🫕 Encuentro cultural y gastronómico
A mediodía, el director de la DGA fue recibido en la residencia del senador de la provincia Independencia, Dagoberto Rodríguez Adames, donde compartió un almuerzo tradicional junto a líderes locales y miembros de la comunidad. El plato principal fue el emblemático moro de yonyón con chivouna receta típica de la región, elaborada con un hongo autóctono muy consumido en Duvergé, El Limón y Jimaní.
“Todo el que ha venido a esta casa sabe que el moro de yonyón es una comida obligada desde antes de José Francisco Peña Gómez", dijo el senador. "Hoy hicimos una pausa en la dieta para honrar la tradición”, comentó Sanz Lovatón entre risas, destacando el valor cultural de la gastronomía local como parte del tejido social de la frontera.
🏐 Cierre con deporte y juventud
La jornada concluyó con un gesto que reafirma el compromiso de la DGA con el desarrollo integral de la región: el titular de la DGA participó en un partido de balonmano femenino entre Baní y Peravia, donde tuvo el honor de realizar el saque inicial.
“Qué gusto ver a nuestra juventud dándolo todo en la cancha. El deporte siempre es buena noticia”, compartió Sanz Lovatón en sus redes sociales.
La Dirección General de Aduanas reafirma su compromiso con la modernización de los puntos fronterizos, mediante la implementación de modelos integrados de gestión, el uso de tecnología avanzada y el fortalecimiento de la cooperación interinstitucional. Este esfuerzo forma parte de la visión de convertir a la República Dominicana en un hub logístico de clase mundial, consolidando su liderazgo en el Caribe.
📌 Más información sobre esta jornada será compartida próximamente.

.....

Opinión

🗞️ Columna de Opinión @GuasabaraEditor

📍 Jimaní: donde la frontera se transforma en futuro

✍️ Por Luis Orlando Díaz Vólquez🗓️ 9 de agosto de 2025   

La visita del director general de Aduanas, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, a Jimaní no fue solo una jornada de supervisión técnica. Fue una afirmación de que la frontera sur de la República Dominicana puede ser mucho más que un punto de control: puede ser un motor de desarrollo, un espacio de articulación institucional y un símbolo de identidad nacional.

Desde el encuentro con el equipo operativo de la DGA en la estructura interagencial —donde confluyen instituciones civiles y militares— hasta el conversatorio con comerciantes y empresarios en el mercado binacional de Malpaso, la jornada estuvo marcada por una visión clara: modernizar la gestión aduanera y fortalecer la cooperación entre actores clave del comercio fronterizo.

El modelo de Gestión Coordinada de Frontera (GCF), que el Gobierno impulsa con firmeza, representa un salto cualitativo en la forma en que se administra el comercio internacional. Integrar en un solo espacio a todas las agencias responsables del control y la facilitación del comercio no solo agiliza procesos, sino que también refuerza la seguridad y la transparencia.

Pero lo que distingue esta visita es su dimensión humana y cultural. A mediodía, el director de la DGA compartió un almuerzo tradicional en casa del senador Dagoberto Rodríguez Adames, donde se sirvió el emblemático moro de yonyón con chivo, una receta típica de la región que honra la memoria gastronómica de Duvergé, El Limón y Jimaní. Este gesto, lejos de ser anecdótico, reafirma que el desarrollo fronterizo también pasa por reconocer y valorar las tradiciones locales.

La jornada concluyó con un partido de balonmano femenino entre Baní y Peravia, donde Sanz Lovatón realizó el saque inicial. “El deporte siempre es buena noticia”, escribió en sus redes, y con razón: ver a la juventud activa, comprometida y celebrada es parte del tejido que sostiene el futuro de cualquier comunidad.

En palabras del propio Yayo Sanz Lovatón:

“Si los nietos de nuestros nietos van a vivir en esta tierra y van a estar orgullosos de ser dominicanos, va a depender de lo que pase aquí en la provincia de Independencia, de lo que pase en nuestros pasos fronterizos y en nuestro comercio fronterizo.”

Este llamado a la conciencia histórica y estratégica nos recuerda que la frontera no es un límite, sino un punto de partida. Y que el verdadero desarrollo comienza cuando se integran la gestión eficiente, la cultura viva y la participación ciudadana.

...| end

📍 Jimaní, frontera de oportunidades 🇩🇴
El director de @aduanard, @SanzLovaton, visitó Jimaní para impulsar una gestión moderna y fortalecer la cooperación interinstitucional en la frontera con Haití.
🔹 Supervisión del modelo GCF
🔹 Encuentro con comerciantes
🔹 Almuerzo tradicional con moro de yon yon 🍲
🔹 Partido de balonmano femenino 🏐
🗣️ “El futuro de nuestra frontera depende de lo que hagamos hoy.”
#AduanasRD #Jimaní #GestiónFronteriza #HubLogístico #SanzLovatón #DesarrolloFronterizo

oooooo

📍 Jimaní, frontera de oportunidades 🇩🇴
El Director General de @aduanard, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, visitó Jimaní para impulsar una gestión moderna y fortalecer la cooperación interinstitucional en la frontera con Haití.
🔹 Reunión con el equipo operativo
🔹 Conversatorio con comerciantes y empresarios
🔹 Supervisión del modelo GCF en Malpaso
🔹 Almuerzo tradicional con moro de yon yon 🍲
🔹 Partido de balonmano femenino 🏐
🗣️ “El futuro de nuestra frontera depende de lo que hagamos hoy. Jimaní es clave para el desarrollo logístico del país.”
La DGA reafirma su compromiso con una frontera más ágil, segura y conectada con el mundo.

#AduanasRD #Jimaní #GestiónFronteriza #HubLogístico #SanzLovatón #DesarrolloFronterizo #YonYon #DeporteEsDesarrollo

oooooooo

🔎 Gestión moderna, articulación institucional y desarrollo fronterizo en Jimaní
El Director General de la Dirección General de Aduanas (@aduanard), Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, realizó una visita oficial al municipio de Jimaní, provincia Independencia, como parte de los esfuerzos para fortalecer la cooperación interinstitucional y consolidar la gestión aduanera en la frontera con Haití.
📍 La jornada incluyó: 
✅ Supervisión del modelo de Gestión Coordinada de Frontera (GCF)
✅ Conversatorio con comerciantes y empresarios en el mercado binacional
✅ Almuerzo tradicional con líderes locales, destacando el valor cultural del moro de yon yon 🍲
✅ Participación en un partido de balonmano femenino como muestra de apoyo al deporte y la juventud 🏐
🗣️ “El futuro de nuestra frontera depende de lo que hagamos hoy. Jimaní es clave para el desarrollo logístico del país.”
La DGA reafirma su compromiso con una frontera más ágil, segura y conectada, como parte de la visión de convertir a la República Dominicana en un hub logístico de clase mundial.
#GestiónFronteriza #AduanasRD #Jimaní #HubLogístico #DesarrolloFronterizo #SanzLovatón #CooperaciónInstitucional #YonYon #DeporteEsDesarrollo