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lunes, 14 de noviembre de 2022

Parámetros de la solidaridad con Haití Por JUAN LLADO

Parámetros de la solidaridad con Haití

Por JUAN LLADO 

Haití es un hermano al cual debemos tener en cuenta siempre y extenderle nuestra mano amiga hasta donde se pueda. Pero nunca un hermano debe exigir que el otro se perjudique a su favor.

El tajante rechazo del presidente Abinader a la pretensión de la ONU de que el país detenga las deportaciones de inmigrantes ilegales haitianos podría parecer un áspero antihaitianismo. La atmósfera de la relación entre las dos naciones, enrarecida por la migración ilegal, daría pie a esa falaz acusación. Pero en tiempos de la turbulencia interna del vecino país el gobierno dominicano ha actuado con suma prudencia y la declaración presidencial es prueba de buen juicio. Para llegar a esa conclusión solo hay que definir los rangos y límites de la solidaridad dominicana frente a los tenebrosos efluvios de la situación haitiana.

La ONU ha encumbrado la solidaridad entre las naciones hasta convertirla en un deber. Su programa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible “pone en el centro a la persona y al planeta, se apoya en los derechos humanos y está respaldado por una alianza mundial decidida a ayudar a la gente a superar la pobreza, el hambre y las enfermedades. Se forjará por tanto sobre la base de una cooperación y solidaridad mundiales”. Lo que no hace la ONU es precisar la naturaleza de la solidaridad, su frecuencia, sus alcances y sus límites. Pero a cualquier mortal le queda claro que los límites dependerán de las posibilidades materiales, jurídicas y morales de cada nación.

Al calificar de inaceptable e irresponsable la petición de la ONU, el presidente Abinader recordó que nuestro país ha sido el más solidario del mundo con Haití. “Por lo tanto, a República Dominicana no se le puede pedir más”. La declaración no aludió a la masiva ayuda que nuestro país aportó contra la devastación causada por los terremotos del 2010 y 2021, ni al combate a la pobreza que significan las remesas que los haitianos residentes en nuestro territorio envían a Haití, ni a las miles de parturientas que son atendidas por nuestros hospitales, ni a los empleos que los sectores de la construcción y la agricultura asignan a los migrantes. Tampoco citó las conveniencias de los cuatro mercados binacionales de la frontera ni a los precios mas competitivos que representan los productos de nuestras exportaciones hacia el hermano país.

Es cierto que todas estas contribuciones palidecen, tanto en su cuantía como en su significación, frente a las enormes carencias de una población haitiana que califica como pobre en un 80%. Al desamparo y el hambre que eso comporta se añaden la crisis de gobernabilidad, la extrema inseguridad ciudadana y la enorme presión que sufre la población para emigrar a otros países.  Sin duda, Haití califica hoy día como un mendigo o pordiosero internacional a quien le debemos una mano amiga, tal y como es deber de otros países más pudientes. Pero la situación de nuestro país no nos permite excesos de solidaridad. Tenemos un 22% de nuestra población viviendo en la pobreza y, de acuerdo a CEPAL, un 5.6% en la indigencia y son ellos quienes deben recibir nuestra mayor prioridad en materia de solidaridad (ver cuadro adjunto).

Las deportaciones, por supuesto, son la otra cara de la migración ilegal. En términos generales, la migración es un recurso universal que usan muchos para buscar mejores oportunidades y medios de supervivencia. La creencia generalizada es que, en general, los migrantes contribuyen a enriquecer la economía de los países anfitriones y son una fuerza emprendedora que moviliza la sociedad. El cuadro adjunto de la CEPAL muestra cómo los dominicanos hemos emigrado y que, en términos proporcionales, hemos emigrado más que los haitianos. Mientras, la migración haitiana aquí ha permitido el bienestar de sectores tales como la construcción y la agricultura, además de suplir una mano de obra barata para otros menesteres. De manera que al enjuiciar esa migración debemos temperar los juicios reprobatorios ni tampoco satanizar las deportaciones.

 Cepal: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43582/S1800277_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Cepal: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43582/S1800277_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Es lamentable que nuestro presidente haya sentido la necesidad de anunciar, a raíz de la petición de la ONU, que las deportaciones de haitianos ilegales se incrementarán. Esto así porque debemos admitir que las deportaciones son una medida de nuestra propia incompetencia para controlar nuestra frontera. Hubiese sido preferible que las medidas más pertinentes fueran las de transparentar y consolidar el control militar en la misma. Pero mientras tanto las deportaciones deben seguir y nadie puede acusar al presidente Abinader de antihaitiano por eso. (El respaldo a esa medida ha sido generalizado.) Tampoco se le puede acusar de eso porque haya ordenado la construcción del muro fronterizo, aunque a muchos nos parezca una medida que no reportara los frutos esperados.

De cualquier modo, el presidente Abinader y nuestro canciller han pedido, en incontables ocasiones y foros, ayuda de la comunidad internacional para Haití. Los pedidos de ayuda no se han circunscrito a la asistencia humanitaria frente a la hambruna predominante en ese devastado país. Han llegado a pedir la intervención de la ONU para restablecer el orden y la gobernabilidad. Sin embargo, en una reciente comparecencia ante su Consejo de Seguridad nuestro canciller aclaró:“República Dominicana reitera su convicción de que, la única respuesta duradera y sostenible a la crisis haitiana debe venir de los haitianos”.Y actualmente se espera que un consenso de esa naturaleza pueda dar paso a unas elecciones, el puntal de arranque de la gobernabilidad.

Una cosa es ayudar a que se estabilice la nación haitiana y otra que nuestras acciones hacia nuestra hermana nación estén enmarcadas dentro de las prerrogativas de una nación soberana. Como bien especificó el vicecanciller Rubén Silie, quien fuera embajador dominicano en Puerto Príncipe, nuestro país “actúa conforme a su Constitución, los tratados internacionales ratificados por el país y la ley general de Migración 285-04”. Es decir, la determinación del alcance de nuestra solidaridad con Haití está definida en parte por un marco jurídico que protege nuestros derechos y orienta nuestras actuaciones. La otra parte definitoria es la de nuestras posibilidades materiales.

Para manejar adecuadamente nuestras relaciones con Haití cabe recordar la noción de Santo Tomás de Aquino sobre la solidaridad. Esta se presenta cuando “la persona humana renuncia a su individualismo egoísta a favor del bienestar del otro, e indirectamente a favor de la comunidad. Este acto de renuncia es la solidaridad, lo que nos permite creer que la virtud de la justicia se practica por medio de la solidaridad. En otras palabras, el ejercicio de la solidaridad es requisito imprescindible en la búsqueda del bien del otro y, por ende, del bien común”. Huelga decir que ese “otro” que es Haití es un hermano al cual debemos tener en cuenta siempre y extenderle nuestra mano amiga hasta donde se pueda. Pero nunca un hermano debe exigir que el otro se perjudique a su favor.

En términos generales, nuestro gobierno está manejando adecuada y prudentemente nuestras relaciones con Haití y con los haitianos residentes y no residentes. Su actitud es la de un hermano frente al descalabro del otro, aunque ese descalabro sea obra de ese otro. Medidas como las deportaciones, el muro y el decreto que establece sanciones contra la ocupación de propiedades por parte de extranjeros están dentro del rango de atribuciones soberanas del hermano que no quiere que el otro le perjudique. No son medidas xenófobas sino de seguridad propia.

 Evolución histórica de nuestra frontera con Haití.

Evolución histórica de nuestra frontera con Haití.

https://acento.com.do/opinion/parametros-de-la-solidaridad-con-haiti-9130126.html

jueves, 6 de agosto de 2015

Cancillería y Digepep acuerdan impulsar estrategia contra la pobreza extrema

Por Servicios de Acento.com.do. 6 de agosto de 2015 - Cancillería y Digepep acuerdan impulsar estrategia contra la pobreza extrema
El acuerdo tiene la finalidad de impulsar la estrategia de combate a la desigualdad "Quisqueya sin miseria", concebida para beneficio de los dominicanos y dominicanas residentes en el exterior del país
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Foto: Fuente Externa/Acento.com.do/Lidio Cadet, titular de la Digepep, y el canciller Andrés Navarro firmaron el convenio.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La Dirección General de Programas Especiales de la Presidencia (Digepep) y el Ministerio de Relaciones Exteriores suscribieron un acuerdo con el fin de impulsar la estrategia de combate a la desigualdad y la pobreza extrema “Quisqueya sin miseria”, para beneficio de los dominicanos y dominicanas residentes en el exterior del país.
El convenio, que firmaron Lidio Cadet, presidente de la Digepep, y el canciller Andrés Navarro, procura aunar esfuerzos para apoyar el desarrollo del Plan Quisqueya Empieza Contigo de Atención Integral a la Primera Infancia y el Plan Quisqueya Somos Todos de Desarrollo Local; así como también asegurar la alfabetización de todas las personas jóvenes y adultas de la diáspora dominicana que lo necesiten, a través del Plan Nacional de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo.
El Mirex se compromete en el acuerdo a instruir y promover en todas las sedes diplomáticas y consulares dominicanas, la ejecución del Plan Quisqueya Aprende Contigo, identificando personas iletradas entre sus trabajadores, clientes y relacionados y ser registrados en núcleos de aprendizaje.
También articulará la participación de organismos internacionales vinculados a los temas relativos al combate de la pobreza, la educación de adultos, la educación ciudadana, la atención y protección de la infancia y la promoción del desarrollo local.
La cancillería dentro del marco de sus funciones en la nueva política de asuntos exteriores coordinará con el Plan Quisqueya Empieza Contigo, facilidades de inscripción en las sedes consulares acreditadas en el país, de los nacimientos de niños y niñas menores de 5 años, nacidos en el país de padres extranjeros.
El acuerdo entre ambas entidades gubernamentales que tendrá una vigencia de dos años, establece que la Dirección de Programas Especiales de la Presidencia respaldará en asesorías al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la metodología utilizada en Quisqueya Aprende Contigo para la alfabetización de adultos, así como la elaboración de un módulo especial dentro de su sistema de monitoreo y registro de iletrados para los núcleos de aprendizaje conformados en el exterior.

viernes, 20 de febrero de 2015

Pobreza en RD se redujo en 6,7 % en últimos dos años, dice Ministerio Economía

ECONOMÍA
20 de Febrero del 2015


El informe fue presentado por el Ministerio de Economía.
EFE
República Dominicana logró una reducción de la pobreza de un 6,7 % en los últimos dos años, lo que sitúa la pobreza general en el país en un rango del 35,5 %, según informó este viernes el Ministerio de Economía.
En el informe "Estimaciones oficiales de la pobreza monetaria y la desigualdad de ingresos mediante la Encuesta de Fuerza de Trabajo (EFT) del Banco Central marzo 2000-septiembre 2014", preparado por la Unidad Asesora de Análisis Económico y Social (UAAES), se explica que este resultado es el efecto positivo de la combinación de "un aumento en el ingreso de los hogares y de una mejoría en la distribución del ingreso entre los hogares".
El estudio sostiene que en todo el año 2014 el porcentaje de población en condición de pobreza general monetaria estaba en 35,8 %, por debajo del 41,0 % existente en 2012 y del 41,2 % de 2013.
"Esto significa que la incidencia de la pobreza en 2014 se redujo en 5,4 puntos porcentuales respecto a 2013", puntualiza el informe explicado por el doctor Antonio Morillo, como parte de los actos por el noveno aniversario de la creación del ministerio.
En lo relativo a la pobreza extrema monetaria, el estudio determinó que existe una clara tendencia a la baja que se inició en septiembre de 2013 y las mediciones de septiembre de 2014 la confirmaron, porque "se alcanzó el más bajo porcentaje de población en condición de pobreza extrema desde el año 2000 a la fecha".
La tasa de pobreza extrema en 2014 se situó en 7,9 % de la población, cifra inferior al 10,5 % evidenciado en 2012 y al 10,0 % de 2013.
El informe señala que en lo que respeta a la distribución del ingreso, en 2014 el Índice de Gini se redujo considerablemente respecto a 2013, lo cual evidencia una disminución en la desigualdad de la distribución del ingreso, tanto para las personas como para los hogares.
"La mayor equidad en la distribución del ingreso también se evidencia en el hecho de que en 2014 el ingreso del 20% más rico de la población fue 10.9 veces superior al ingreso del 20% más pobre de la población, mientras que en 2013 esta diferencia de ingreso era de 12.1 veces.
Dice el informe que el aumento en el ingreso tuvo una contribución de 2.3 puntos, siendo mayor el efecto del mejoramiento en la distribución del ingreso con una contribución de 2.9 puntos.
"Del año 2012 al 2014 el ingreso per cápita del hogar registró un crecimiento real de 8.5%, debido fundamentalmente al crecimiento del ingreso laboral, con baja inflación, con una contribución importante también del ingreso no laboral nacional", agrega el estudio.
Explica que del año 2012 al 2014 "el ingreso laboral per cápita del hogar aumentó fundamentalmente por la contribución positiva del ingreso laboral de los ocupados, con una contribución también positiva, aunque en menor grado, de la participación económica de la población".
Los resultados del estudio revelan una reducción de 6.4 puntos porcentuales en la importancia relativa del estrato en condición de pobreza (hogares con ingresos per cápita inferiores a 4 dólares por día o 4,143 pesos mensuales), al pasar de 34.6% a 28.3% de la población se septiembre 2012 a septiembre 2014. En 2014 fue cuando se produjo la mayor caída.
Por igual, señala que hubo un aumento de 1.7 puntos porcentuales en la importancia relativa del estrato de población en condición vulnerable (con ingresos entre RD$4,142.8 a RD$10,357 mensuales), al pasar de 43.9% en 2012 a 45.6% en 2014.
Considera que el cuadro mejora cuando se observa un aumento de 5.0 puntos porcentuales en la importancia relativa del estrato de población de clase media (con ingresos entre RD$10,357 a RD$51,785 mensuales), al pasar de 20.7% en 2012 a 25.7% de la población en el año 2014. http://www.z101digital.com/app/article.aspx?id=149635

Indigencia sube en RD, según informe de CEPAL