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lunes, 14 de diciembre de 2020

Los 60 años del asesinato de las Mirabal: legado e impotencia

Minou Tavárez Mirabal dice que impunidad en el Estado impidió hacer justicia

Los 60 años del asesinato de las Mirabal: legado e impotencia

HOGLA ENECIA PÉREZ

SANTO DOMINGO 24 de noviembre de 2020, 07:42 PM

Devuélvete para la casa, te mataron a tus hijas. ¡Las mató!”. Le dijo Bélgica Adela (Dedé) Mirabal Reyes a su madre Mercedes Reyes Camilo (Doña Chea) cuando recibió el telegrama en el palacio de la gobernación de Salcedo el 25 de noviembre de 1960. Minerva, Patria y María Teresa fueron asesinadas junto al chofer Rufino de la Cruz cuando regresaban de visitar a sus esposos encarcelados en Puerto Plata.

Sentada en el jardín de Dedé y teniendo el cantar de los pájaros como sonido de fondo, Minou Tavárez Mirabal, cuenta lo que significa ser hija de Minerva, a quien además de madre y esposa, define como política, activista, militante, fundadora e ideóloga del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4). Activismo que le costó la vida a ella y sus hermanas.

Cada 25 de noviembre renueva el componente de dolor de hija que no tuvo a su madre en los momentos más importantes de su vida, pero también acrecientan la frustración que como dominicana siente al ver que 60 años después de haber sido asesinadas por el dictador Rafael Leonidas Trujillo, en República Dominicana “tenemos una democracia pendiente de ser construida”.

Al conmemorarse el crimen que conmovió al mundo entero y motivó a que el 17 de diciembre 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas designara el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la hija de una de Las Mariposas, afirma con gran impotencia que el Estado ha sido cómplice al proteger a los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que por orden del tirano, asesinado seis meses después del hecho: 30 de mayo de 1961, ejecutaron la acción.

“El termino ajusticiamiento es una falacia porque no es verdad que se pudo terminar con la dictadura. Se acabó con la vida del dictador, pero las dictaduras, uno de los aspectos más terribles de las dictaduras es la capacidad que tienen de perderse en el tiempo, en las conductas”, mencionó mientras por su mente también pasaban todas las cosas que debe tener en la casa de Dedé y la Casa Museo donde se llevarán a cabo los actos conmemorativos del hecho sangriento.

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Minou, a quien se le quiebra la voz al recordar la mujer extraordinaria que fue tía-madre, Dedé MIrabal (mamá para ella), por no callarse nunca y gritar al mundo entero lo que había tirano, reconoce que la impunidad reinante en el país permitió que pese a que los asesinos de sus familiares fueron condenados a la pena máxima de 30 años de prisión, no cumplieron ni dos tras las rejas.

“¿El juico del caso hermanas Mirabal, que se hizo, y eso cuánto duró? Ni siquiera dos años duraron de esa condena esos asesinos y después se murieron en sus casas, protegidos por el Estado dominicano o protegidos por la complicidad de la impunidad a nivel internacional porque la mayoría se fue a vivir a Estadios Unidos con protección del Estado dominicano y de los Estados Unidos también”, sentenció en tono indignado.

Día de la no violencia contra la mujer

La exdiputada y miembro del Consejo de Dirección del Fondo Fiduciario en Beneficio de las Víctimas de la Corte Penal Internacional, si bien es enfática en establecer que a su madre y tías las mataron por su activismo político en contra del régimen pese a que mucho antes de conformarse el 1J4 Trujillo pretendió a Minerva, la fecha sirvió para visibilizar por primera vez en la historia de la humanidad el tema de la violencia contra la mujer.

“Yo siento que las hermanas Mirabal, estarían satisfecha de que su sacrifico, habría valido la pena, si servía, aunque sea, para salvarle la vida a una mujer. Para evitar que fuera asesinada”, destacó.

Reconoce que en el país falta por hacer mucho en materia de justicia para dar una adecuada respuesta al tema de la violencia contra la mujer y los feminicidio. Entiende que más que contar a las mujeres y sus familiares que mueren a manos de sus parejas o exparejas, lo que la sociedad debe es exigir resultados.

“Ya es hora de que dejemos de contar las víctimas y empecemos a exigirle al Estado cuenta sobre los casos que han sido conocidos por la justicia, de las condenas que hay y sobretodos cuantos están cumpliendo las condenas. Es hora de dejar de estar dando garantías económicas”, afirmó.

Al fondo, en la casa museo de Hermanas Mirabal en Salcedo, están las pinturas hechas por Minerva Mirabal así como los libros que ella leyó. Era amante de la lectura y las artes.
Al fondo, en la casa museo de Hermanas Mirabal en Salcedo, están las pinturas hechas por Minerva Mirabal así como los libros que ella leyó. Era amante de la lectura y las artes. )
Qué significa vivir sin mamá y papá

“Esa es mi realidad, yo no conozco otra, yo he deseado otra. Entonces, ese deseo ha estado siempre presente en mí”, comenta Minou Mirabal respecto al vacío con el que crecen los hijos cuando no tienen a su padre o madre consigo. Ese vacío, esa tristeza y ansiedad por vivir otra realidad, es más difícil cuando esos seres queridos no están porque alguien les quitó la vida.

“En los momentos importantes de mi vida he deseado que Minerva y Manolo (Manolo Tavárez Justo, también asesinado tras salir de la cárcel y reactivar el movimiento 1J4 después de justiciado Trujillo) una vez estuvieran ahí conociendo a sus nietos cuando nacieron, o cuando me gradué, o cuando salí electa diputada, o cuando, en cada momento importante de mi vida que yo siento que debió haberles gustado. Debió haberles agradado”, dice con nostalgia.

Su vida, también está muy ligada al ejemplo y legado de sus padres. Ese que le sirve de motor a la hora de decidir qué hacer o cómo hacerlo.

“Y la otra vivencia está muy ligada al ejemplo... Yo siempre cuando tenía alguna duda de si alguna decisión era correcta o no, de cómo votar una ley, siempre me bastó y me basta decir, qué hubiera hecho Minerva en estas circunstancias, qué haría Manolo”, señala con alegría.

https://www.diariolibre.com/especiales/reportajes/los-60-anos-del-asesinato-de-las-mirabal-legado-e-impotencia-CB22894600

La última tentación

HERMANAS MIRABAL


La última tentación

Carta de Minou a Patria, Minerva y Maria Teresa Mirabal a 60 años de su asesinato

Hoy es el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres en honor a las heroínas de Salcedo

Minou Tavárez Mirabal - 24/11/2020, 02:00 PM

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Mami, nina Patria, tía Teté:

Hace 60 años que ustedes no están. Que no están vivas porque las tres fueron salvajemente asesinadas a palos, estranguladas, extirpadas de la faz de la Tierra, quitadas del medio el mismo día.

Con los años que teníamos entonces no entendíamos. Aun para los más grandecitos de nosotros seis, era imposible comprender por qué mientras las esperábamos no regresaban de aquel viaje a visitar en la cárcel a nuestros papás. Mamá Dedé y mamá Chea alteradas, sin poder dormir, aprensivas desde antes de que llegara el señor con aquel telegrama -anunciando un supuesto accidente- que las dejó como locas, pero aferradas aún a una esperanza remota. Inconsolables después cuando la realidad no dejó lugar para la duda. Ausentes, llorosas. Mamá Chea rezaba por sus hijas y también por nosotros, que deambulábamos entre la gente conocida que nos atendía y nos miraba con espanto sin atreverse a decirnos que ustedes nunca más llegarían. Las que sí llegaron fueron tres cajas largas en una camioneta. Las vi por la ventana hasta que me bajaron de la silla mientras escuchaba los gritos de mamá Dedé porque los ataúdes no cabían por la puerta de la habitación y ella quería cuidarlas, acicalarlas, vestirlas por última vez. Y seguí escuchándole más maldiciones y más gritos de “asesino” y de “las mató” cuando llevaron una carta para que mamá Chea la firmara. Cruelmente, en medio de los rezos, la obligaban a desmentir por un lado, los rumores que hablaban de asesinato, y por otro, las noticias internacionales que reseñaban el crimen como crimen, denunciando la farsa del régimen al presentarlo como “accidente” en la prensa local. Nadie nunca lo creyó. A las palabrotas que no conocíamos le siguieron el llanto bajito, las miradas perdidas, un silencio que se prolongó por años. Y ustedes tres, que jamás llegaron.

En estas seis décadas transcurridas desde que las enterramos en el cementerio de Salcedo aquel sábado lluvioso, el mundo del que las arrancaron ha cambiado tanto que les costaría reconocerlo.

Han sido sesenta años tempestuosos, de guerras, de crisis económicas y políticas, de despojos de territorios y acelerada destrucción de recursos naturales, de desastres ecológicos, de pandemias elevadas a sindemias, de brutales asesinatos políticos como el de ustedes, pero también de luchas y de conquistas sociales, de independencias, de avances tecnológicos y científicos, de mujeres rompiendo antiquísimas barreras, haciendo historia, ocupando espacios de poder...

Durante los últimos cuarenta años se ha impuesto un discurso manipulador e individualista, que tiene su máxima expresión en una llamada “postverdad” que le da rango de verdad a las mentiras. Años de una cultura neoliberal que prioriza el mercado y la libertad de empresa, que promueve la privatización y la conversión de los derechos fundamentales en “servicios” -empezando por la educación y la salud- y que impulsa el crecimiento de las desigualdades mientras sataniza todo lo que huela a acción colectiva, todo lo que suene a política como instrumento de cambio y de transformaciones para acercar la humana aspiración del bien común.

¿Y aquí? ¿Qué ha pasado aquí, en la República Dominicana? El impacto político del vil asesinato de ustedes y de Rufino de la Cruz llevado a cabo por sicarios de aquella dictadura horrenda le puso fecha y hora a la muerte misma del sátrapa y abrió las ventanas para iniciar la construcción de la democracia en nuestro país. La tiranía, sin embargo, ha sido experta en reproducirse en las conductas antidemocráticas y en la presencia en los gobiernos de los propios trujillistas y sus cómplices primero, y luego hasta de sus hijos. Lo peor de las dictaduras es la capacidad que tienen para prolongarse en el tiempo, para obstaculizar una sociedad democrática, de derechos, sustentada en leyes progresistas.

Ustedes son las Hermanas Mirabal, las Mariposas, las hijas de Ojo de Agua. Su historia se universalizó e impactó de manera directa al hecho de género, vinculando la fecha y el contexto de sus muertes a la lucha contra la violencia hacia las mujeres a nivel mundial. Una lucha que a partir de ese noviembre de 1960, en nuestro país y Latinoamérica, tomaría prestadas sus alas de mariposas para hacer volar la bandera de la libertad, de la igualdad, de los derechos de las mujeres.

Enumerada así la historia del planeta y del país en estas últimas seis décadas, debo contarles que los encargados por el tirano de arrancarles la vida, vivieron libres, sin cumplir la condena de la justicia, protegidos durante años por la impunidad de gobiernos de todos los colores. Esa impunidad nos ha privado también de vivir en un país con justicia y equidad, donde los derechos sociales sean la base de una democracia plena y respetuosa del medio ambiente. ¿Qué seríamos si no nos hubieran privado de ustedes, de Manolo, y de tantos otros que también fueron asesinados y aún aguardan justicia?

Tú, mami, por ejemplo, tendrías 94 años si no te hubieran asesinado y estarías quizás viviendo una vida completa y apasionada. ¿Qué habrías sido?: ¿senadora?, ¿primera presidenta de un partido político?, ¿adalid de la defensa de los derechos de las humanas y los humanos? ¿Habrías puesto a la República Dominicana en la lista de países presididos por mujeres, o estarías quizás siendo recordada por hacer justicia desde la Corte Penal Internacional contra los peores crímenes cometidos contra la humanidad? De lo que no tengo dudas es de que con tu participación política, con tu militancia, con tu compromiso y tu entrega, nuestro país sería otro, más justo sin dudas, más próspero, más democrático.

Tú, Nina Patria, tendrías 95 años. Y como habrías terminado los estudios de artes plásticas que iniciaste ya adulta y con tres hijos, no es peregrino imaginar la colección de arte que tendrías atesorada. Una colección que terminaría, generosa como eras, exhibida en las paredes de alguno de nuestros museos. Quién sabe si habrías estado en la creación de la Galería de Arte Moderno, apoyando no solo a los artistas sino a todo el que necesitara de tu solidaridad.

Y tú, María Teresa, tendrías 85 años rendidísimos. Serías un referente ético, un ejemplo de que lo extraordinario crece en el compromiso, en la construcción cotidiana y ordinaria de una humanidad más justa y de un planeta cuidado, protegido por todos y todas. Y hasta quizás estarías graduada de ingeniera, tía Teté, preguntándote por qué te otorgaron un reconocimiento por tu integridad y eficiencia como la primera mujer Ministra de Obras Públicas de nuestra historia.

Cuando llega noviembre me gusta imaginar así sus posibles vidas y me gusta aún más imaginar un país distinto, de justicia y equidad gracias al amor, a la lucha y a los aportes que habrían hecho ustedes para hacerlo realidad, luego de haber contribuido a terminar con aquella fatídica época.

Fueron muchas las veces que de pequeños, cuando nos manifestaban admiración por lo que ustedes hicieron, mis hermanos y yo comentábamos por lo bajo: “...aunque hubiéramos preferido que estuvieran vivas”. Claro que no nos referíamos a que estuvieran vivas en su jardín como están ahora, enterradas en este paradisíaco vergel de la casa de Conuco, en este hermoso patio que sembraron entre todas con sus propias manos. No, nosotros las querríamos aquí, vivitas y coleando, ahora. Viejitas y achacosas para poder darles el mismo adiós con el que hace poco despedimos a mamá, a Dedé, la cuarta hermana, la que sacó los cuerpos de ustedes de la morgue y trepada con los tres féretros en la cama de un camión, gritó y voceó como trueno de búfalo a los cuatro vientos “¡Trujillo asesino!”. La que luego dedicó su vida entera a contar la historia de ustedes, sus hermanas, a todas las horas de todos los días, en todos los rincones de la casa y del jardín, del barrio y del pueblo, del país y del mundo. Dedé, inmensa en su heroicidad de impedir que nos olvidáramos de ustedes, de lo que les sucedió, de lo que costó a nuestra familia, a nuestro país y a todo nuestro planeta que las asesinaran. Gracias, mamá, esta carta también es para ti.

El pasado domingo, en Guazumal, en el monumento levantado a orillas del precipicio por donde fueron lanzados sus cuerpos tomé la decisión de escribirles esta carta en nombre de los hombres y mujeres que hoy somos sus hijos e hijas. En ese lugar -que quisiera tener el poder de borrar de este planeta- volví a sentir la misma culpa irracional de cuando siendo niña me decían que si hubiéramos ido mis hermanitos y yo quizás no las habrían asesinado porque la orden del crimen especificaba que solo se cometiera si iban menos de seis ocupantes en el vehículo. Debí pronunciar unas palabras que se atropellaron en mi garganta, que pugnaban por dejar salir del centro de mi corazón esa compulsión un poco infantil de pedirles a ustedes perdón por no haber estado ahí en el momento en que les quitaban la vida. En el momento en que poquito a poco iban quedándose sin ánimo para seguir buscando la próxima bocanada de aire. En el momento del ultimo pensamiento, de la última tentación.

¿Cuál fue ese último pensamiento Aída Patria Mercedes Mirabal? ¿Cuál fue el tuyo Antonia María Teresa Mirabal? ¿Cuándo las estaban matando, cuál fue tu última tentación, Minerva Argentina Mirabal?

¿Qué quisiste tú, mami, cuando, estrangulada y rota a palos como estabas, resucitaste de entre tus hermanas muertas ya, y tuvieron que arremeter de nuevo contra ti solita para liquidarte de una buena vez a palo limpio? ¿Quisiste pintar? ¿Verte vieja? ¿Quisiste reír? ¿Volver a ser niña? ¿Quisiste cambiarte el vestido y ponerte tu boina negra de guerrillera? ¿Quisiste haberte quedado a dormir en Puerto Plata? ¿Quisiste tenernos en tus brazos a mí y a mi hermano? ¿Quisiste a papi a tu lado? ¿O quisiste estar sola, sin nadie, sin tus hermanas, para que todo te estuviera ocurriendo solo a ti? ¿O estar leyendo en la mesita verde y blanca de la cocina de Ojo de Agua donde yo aprendí a leer libros gordos y extensos para acercarme a ti? ¿Quisiste tener superpoderes, para salir de ahí y regresar a casa con vida? ¿O, por el contrario, quisiste putearte a todos tus asesinos y cuando estuvieran chorreando su propia cobardía partirles la nuca a patadas? ¿Cuál fue, Minerva Mirabal, tu última tentación en el momento del temblor final y la mirada trémula? ¿Vivir?

Vivir.

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https://www.diariolibre.com/actualidad/la-ultima-tentacion-OA22888978

Patria, Minerva y Maria Teresa: La lucha sin tregua por la libertad y la democracia

HERMANAS MIRABAL


Patria, Minerva y Maria Teresa: La lucha sin tregua por la libertad y la democracia

Las muchachas

Terror y gineceo

Resistencia y compromiso

Violencia política, violencia de género

Margarita Cordero - 24/11/2020, 02:00 PM

$!Patria, Minerva y Maria Teresa: La lucha sin tregua por la libertad y la democracia
Las hermanas Mirabal serán siempre el estimulante y necesario ejemplo de entrega a la patria en el que abreva el sentimiento colectivo de justicia. 

A petición del Ministerio de la Mujer, encabezado por Mayra Jiménez, la periodista e investigadora Margarita Cordero reflexiona sobre la faceta más política de la lucha de las hermanas Mirabal.

El 25 de noviembre de 1960, la simbología patriótica dominicana se nutrió de tres nombres luminosos: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. Ese día, sobre el puente de Marapicá, en Puerto Plata, la historia contemporánea nacional comenzó a escribirse de otra manera. Sobre sus renglones torcidos por treinta años de una feroz dictadura, tres mujeres imprimieron el mensaje de la imposible vuelta atrás. A partir de ese momento, la dictadura trujillista empezó a dar sus últimos y definitivos coletazos.

Las hermanas Mirabal serán siempre el estimulante y necesario ejemplo de entrega a la patria en el que abreva el sentimiento colectivo de justicia. Pero su sacrificio no fue fortuito ni materialización de un exabrupto vesánico del dictador Rafael Leónidas Trujillo. El 25 de noviembre de 1960 estuvo precedido por un largo tiempo de maduración política que, pese al riesgo del embate del terror, las condujo a una militancia activa y a convertir en hechos las palabras. Militancia clandestina a la que unieron una firme resistencia cívica y moral a las humillaciones infligidas a la sociedad por el poder omnímodo del tirano. Por una y otra razones, su norte no podía ser otro que el derrocamiento de la dictadura.

La comunidad de Ojo de Agua, en la bucólica Salcedo de las tres primeras décadas del pasado siglo, vio nacer a Patria (1924), Minerva (1926) y María Teresa (1935), hijas del matrimonio formado por Mercedes Reyes Camilo (Doña Chea) y Enrique Mirabal, que en 1925 habían también procreado a Bélgica Adela (Dedé). Única sobreviviente, Dedé consagraría su vida a enaltecer la memoria de las heroínas. En una entrevista con la cineasta chilena Cecilia Domeyko, explicará su decisión con un juicio que atañe, más que a los afectos, al valor de la memoria histórica: “Cuando alguien me pregunta, ¿pero por qué haces esto?, le digo: el sacrificio de ellas sí fue grande porque dieron sus vidas. Ellas están vivas, están por ahí. Yo sí voy a desaparecer dentro de un tiempo, pero ellas no. Ellas van a seguir”.

Familia de agricultores acomodados, los Mirabal-Reyes gozaban de la estima de su comunidad. A su contacto con los centros urbanos aledaños atribuyen algunos analistas el temprano sentimiento antitrujillista y el interés en la cultura de las hermanas, especialmente de Minerva quien, con el correr del tiempo, se convertirá en la indiscutible lideresa del movimiento clandestino contra la dictadura.

Los estudios en el Colegio Inmaculada Concepción, de La Vega, al que asistía junto a sus hermanas Patria y Dedé, permitieron a Minerva establecer los primeros contactos con personas disidentes del régimen. Roberto Cassá señala a Brunilda Soñé, su condiscípula, como la persona que influenció las primeras ideas políticas de Minerva, a quien cuenta sobre la represión de los opositores y suministra ejemplares de los periódicos El Popular y Juventud Democrática, editados en la clandestinidad por el Partido Socialista Popular, el primero, y el segundo por la organización homónima.

Hasta entonces, la aversión de Minerva a la dictadura discurría en el plano íntimo. En el hogar donde sus padres, sin ser políticos, nutrían a sus hijas de principios sobre la dignidad de las personas; y en el círculo de amistades, básicamente femeninas, educadas en ideas similares. Según sus biógrafos, su encuentro en 1949 con Pericles Franco, un joven antitrujillista miembro del Partido Socialista Popular y la Juventud Democrática que había guardado prisión, ensanchó el horizonte político de Minerva. El matrimonio de Patria con Pedro González, un pequeño terrateniente adversario de la dictadura, incorporará a la familia Mirabal-Reyes un nuevo aliado en sus sueños de revertir el clima de opresión que asfixiaba a la población y agotaba sus energías vitales.

Para las actuales generaciones, beneficiarias de las luchas contra la dictadura de Trujillo de las cuales las hermanas Mirabal son íconos, el sistema de terror político y social vivido por el país durante treinta un años es inimaginable. El cercenamiento de las libertades más elementales se apoyaba en una permanente exaltación de la figura de “el Jefe”. En el discurso de la dictadura, el poder del dictador era asimilable al de Dios (Dios y Trujillo, Dios manda en el cielo y Trujillo en la República Dominicana); sustituía la autoridad hogareña (En esta casa Trujillo es el Jefe), y encarnaba la nación (En esta casa Trujillo es símbolo nacional).

Contra este clima de sofocación social e individual, germinaron y se desarrollaron las inquietudes políticas de las hermanas Mirabal, particularmente de Minerva y María Teresa, únicas de las cuatro en cursar estudios en la hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo; la primera en Derecho y, la segunda, en Arquitectura, carrera que no finalizó, aunque sí obtuvo el título de técnica en Agrimensura.

El orden político de la dictadura reforzaba la ideología conservadora que recluía a la mujer en el gineceo simbólico de una restrictiva moral social. Su papel era el de esposa y madre. Desde los primeros años de la dictadura, Trujillo se propuso cooptar el hasta entonces pujante movimiento feminista, transformándolo progresivamente en instrumento de legitimación del régimen. Tras el primer ejercicio del voto en 1942, derecho concedido dos años antes, la acción feminista dominicana se disolvió. Como afirma la historiadora Quisqueya Lora, “Una vez alcanzada esta conquista (el voto) la mayoría de las mujeres activistas se esfuman del panorama político dominicano dejando el terreno a las cabilderas trujillistas” .

Mientras que la prédica ideológica, teñida de marianismo, propugnaba un modelo femenino virginal, las prácticas sexuales depredadoras del dictador hacían pender sobre cada dominicana la amenaza de violación. Mitologizadas, estas prácticas instalarían a Trujillo en el imaginario colectivo como “el gran macho nacional”, cuyo “ejemplo” enrarecía las relaciones sociales de hombres y mujeres.

En distinto grado debido a la condición particular de cada una de ellas, las Mirabal-Reyes subvirtieron los estereotipos femeninos del trujillismo al trascender lo doméstico e involucrarse con lo público, recuperando a la mujer como sujeto histórico y, por ende, su quehacer transformador de lo social. En su caso particular, Minerva desarticuló el mito de Trujillo como dueño incontestable de los cuerpos de las mujeres dominicanas, al rechazar las pretensiones sexuales del dictador. Pretensiones utilizadas, generalmente con intimidación, no solo para inflar su ego, sino también como eficaz mecanismo de humillación de hombres y mujeres.

Sin que pueda ser considerado el factor determinante en el trágico destino de las hermanas Mirabal, el rechazo del abordaje sexual del dictador expresado por Minerva en una fiesta celebrada en San Cristóbal en 1949, contribuyó a exacerbar el “furioso odio” de Trujillo contra ella y su familia. En la ocasión, también habría abogado a favor del joven opositor Pericles Franco, aumentando la irritación del dictador . Minerva infligía un doble golpe del régimen encarnado en Trujillo: demostró que el derecho autoasumido del dictador sobre el cuerpo de las mujeres no era absoluto y reivindicó el derecho a existir y expresarse de la disensión política.

Las consecuencias de este rechazo comenzaron pronto a gravitar sobre los Reyes-Mirabal. Con pretextos diversos, Enrique Mirabal fue apresado varias veces, la última en 1951. Habiendo viajado a la capital, donde se encontraba el detenido, Minerva y su madre doña Chea fueron apresadas a su vez y recluidas en un hotel de la ciudad. Tras ser puestos los tres en libertad, el acoso del régimen no daría tregua a Minerva. Estudiante brillante, se vio negada la reinscripción en el segundo año de la carrera de Derecho y, cuando logró finalizarla tras incontables avatares , no se le expidió el exequátur para su ejercicio.

Las adversas circunstancias y persecución a que fueron sometidas ella misma y su familia, no disminuyeron los arrestos patrióticos de Minerva, como tampoco los de María Teresa, su joven hermana, a quien la unía un profundo cariño y la complicidad en la militancia clandestina. Tampoco decreció en aquel tiempo su voluntad de formación intelectual, en la que se empeñó con denuedo, llegando a ser considerada una de las mentes más lúcidas de la juventud de la época.

Minerva contraerá matrimonio con Manolo Tavárez Justo en 1955, y María Teresa con Leandro Guzmán en 1958. Ambos esposos compartían con ellas el sentimiento antitrujillista. La apacibilidad de sus vidas cotidianas, Manolo y Minerva en Montecristi, y Leandro y María Teresa en la capital, apenas lograba contener la determinación de ir mucho más allá de la crítica asordinada por las paredes.

El triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro hará crecer en Minerva el convencimiento de que la República Dominicana no podía ser la excepción en la lucha latinoamericana contra las dictaduras. Antes que Fulgencio Batista en Cuba, habían sido derrocados Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, y Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia, y en América Latina y el Caribe bullían las luchas sociales. Solo en el país la democracia parecía no encontrar su camino.

Un poema acróstico no datado escrito por Minerva en honor a Castro revela la influencia que las ideas revolucionarias del líder revolucionario ejercían sobre su visión de la política. Diversas fuentes afirman que a principios de enero de 1959, y bajo el influjo de la victoria guerrillera cubana, Minerva aprovecha una reunión festiva en casa de unos amigos, en la que se encontraban Manolo, Leandro y María Teresa, para proponer la organización de un movimiento político de alcance nacional que lograra el derrocamiento de la dictadura.

Logrado el respaldo de los asistentes, Minerva se traslada de Montecristi a la casa materna en Ojo de Agua para tejer una red de contactos y células clandestinas, mientras que desde Montecristi Manolo hará lo mismo en el Cibao. El desembarco el 14 junio de ese año de un grupo de patriotas procedentes de Cuba, y la saña con que fueron masacrados, se convierte en catalizador de una notoria corriente antitrujillista en el seno de la juventud, que será aprovechada por Minerva para lograr ampliar el número de personas comprometidas con el proyecto.

El 9 enero de 1960, los principales dirigentes del movimiento sostuvieron una primera reunión de coordinación en la casa de Patria, en Conuco, y, al día siguiente, tiene lugar una segunda en Mao para dejar definitivamente constituido el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, nombrado así en honor a la gesta expedicionaria. Los reunidos adoptaron como programa el enarbolado por el Movimiento de Liberación Dominicana , organizador del desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Tanto el nombre como el programa fueron presentados por Minerva. Al momento de elegir la presidencia, las primeras propuestas recayeron en ella, siendo desestimadas por la mayoría con el argumento de que “no podía ser una mujer por los riesgos de tortura y muerte que entrañaba” . Todo a contrapelo de su principalía en el reclutamiento y organización de militantes, en la orientación político-ideológica del movimiento y a que, como dijera Carlos Bogaert, uno de los principales activistas, fue ella el motor de la decisión política de su compañero. Minerva aceptó su exclusión no sin antes refutar los alegatos contrarios a que asumiera la dirección del movimiento y exigir ser parte de la directiva. La presidencia fue ocupada por Manolo.

La traición de uno de los conspiradores desató a mediados de enero 1960 la violencia desbocada del régimen. En pocos días, más de 300 de ellos fueron detenidos. El 21 es apresada María Teresa; al día siguiente, Minerva y, en las horas subsiguientes, Dulce Tejada, Asela Morel, Miriam del Valle, Fe Ortega y Tomasina Cabral. Liberadas el 7 de febrero y reapresadas el 18 de marzo, son juzgadas y condenadas a treinta años de prisión, reducidos a cinco en la instancia de apelación.

Empero, el deterioro del clima político y económico interno, el cerco internacional y la toma de posición contraria de la Iglesia católica (aliada incondicional de Trujillo hasta entonces) pusieron a la dictadura contra las cuerdas. En una carta pastoral leída en todos los púlpitos católicos el 31 de enero, la Iglesia pidió la intervención de Trujillo para evitar los excesos. En marzo, el dictador, que poco antes fue declarado “Primer Altagraciano de la República”, respondió positivamente el reclamo de la Iglesia ; en nombre de esta supuesta condición devocional se comprometió a “interceder” a favor de las mujeres apresadas, no así de los hombres.

Fuera de la cárcel, Minerva y María Teresa, reforzadas por Patria, no desmayaron en alentar al movimiento antitrujilista a continuar la lucha para terminar con la dictadura y construir un nuevo orden político. Minerva reasumió el mando del movimiento y desplegó un febril activismo para reorganizar las fuerzas dispersas en todo el país. Sería este irreductible trabajo político lo que llevó a Trujillo a confesar a sus íntimos que sus únicos problemas internos eran “las Mirabal y la Iglesia”. No le faltaba razón.

El asesinato de las hermanas Mirabal, cuyas circunstancias viven en la memoria del pueblo dominicano, marcó el punto de no retorno en la lucha por la libertad y contra Trujillo, ajusticiado apenas siete meses después por un grupo de conjurados, varios de ellos de su círculo más íntimo.

El impacto social y político del asesinato de las hermanas Mirabal se hizo patente el día del sepelio. Pese a que tropas del Ejército, contingentes policiales e incontables miembros del Servicio de Inteligencia Militar cercaron el municipio de Salcedo, el pueblo asistió multitudinariamente a rendir honores a las Mirabal, en la que se considera la mayor manifestación de repudio popular contra el régimen trujillista.

En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, mujeres de todos los países de la región acogieron la propuesta de la delegación dominicana de elegir el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. En 1999, las Naciones Unidas designan esa misma fecha como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, apelativo con el cual se celebra desde entonces en todo el mundo.

Si bien durante la dictadura más hombres que mujeres fueron asesinados y torturados en las cárceles, la disparidad numérica no desmerece considerar el género como una de las razones del asesinato de las hermanas Mirabal. La militancia de Patria, Minerva y María Teresa desafiaba de manera frontal el andamiaje ideológico patriarcal de la dictadura que relegaba a la mujer a los planos más inferiores de la escala social.

La utilización a voluntad del cuerpo de la mujer para satisfacer los apetitos sexuales del dictador formaba parte de esta lógica de opresión-sumisión que convertía su sexualidad humillada en una expresión más del poder omnímodo de “el Jefe”. Como afirma Cassá, la negativa de Minerva acceder a las pretensiones sexuales de Trujillo golpeó fuertemente la autoimagen del dictador, exacerbando su “odio furioso” contra ella. Fue a través de su cuerpo como primero intentó aniquilarla políticamente. Despojarla de su aura de integridad y firmeza. Vencerla.

El trato a las mujeres apresadas tras develarse el movimiento clandestino, ofrece datos para la interpretación de género del uso de la violencia política. Tomasina Cabral, compañera de celda de las Mirabal, narra cómo los esbirros de la cárcel de la 40 la despojaron violentamente de la ropa; los comentarios lascivos sobre su cuerpo desnudo y las amenazas de violación en grupo de que fue víctima. “Él (Candito Torres) gozaba haciendo eso. ¡Era una bestia! quería rebajarme en mi dignidad para con evidente placer aplicarme la picana eléctrica en los senos y luego en el vientre; era un corrientazo y también quemaba la piel. Hicieron cínicos comentarios sobre mi figura” .

Transgresoras del orden político y patriarcal de la dictadura, las hermanas Mirabal constituyen un ejemplo de resistencia a la conculcación de las libertades y la vulneración de los derechos humanos por el poder pero, también, de lucha por el derecho de las mujeres a ser sujetos de la Historia.

https://www.diariolibre.com/actualidad/patria-minerva-y-maria-teresa-la-lucha-sin-tregua-por-la-libertad-y-la-democracia-KA22888233


lunes, 25 de noviembre de 2019

Marcha de las Mariposas contra la violencia | #NiUnaMenos Marcha de las Mariposas y la NO Violencia contra la Mujer / #SepaQue #NiUnaMás #JuntasRD #MarchaDeLasMariposas #visitassorpresa #CeroDiscriminaciónRD


Transmisión especial de la Marcha de las Mariposas contra la violencia
AcentoTV El 25 de noviembre es el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Es también un nuevo aniversario del crimen cometido por la dictadura de Trujillo contra las hermanas Mirabal. La causa es relevante y justifica que las mujeres dominicanas, y los movimientos de apoyo y los hombres conscientes, brindemos nuestra solidaridad y presencia en la gran concentración y marcha que se realizará este domingo 24 de noviembre contra la violencia machista y contra los acuerdos que auspicia el Ministerio Público con hombres agresores. República Dominicana debe estar más que indignada, consternada, por los crímenes machistas que siguen ocurriendo cada día, en diversos lugares de la República Dominicana, y que van dejando una imagen de riesgo e inseguridad para las mujeres solamente por su condición de género. Las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus vidas, sus relaciones, y no son ni pueden ser consideradas “propiedad” de nadie. Las instituciones del Ministerio Público, en particular los departamentos de Violencia de Género, deben renunciar a la tradición de firmar acuerdos con hombres agresores, porque esos acuerdos son los que abren las puertas para que las mujeres sean asesinadas. Se trata de hombres que han ido a la cárcel por agredir a sus esposas, novias, ex compañeras, en ocasiones madres de sus hijos, y que buscan ansiosamente su libertad. Cuando la consiguen van y matan a la mujer, considerándola como la causa de su encerramiento. El Procurador General de la República tiene potestad para detener esos acuerdos, y no tiene razones para continuar con una tradición nefasta. La marcha de las mujeres este domingo es una oportunidad para expresar nuestra solidaridad y apoyo a las mujeres. Para decir al Gobierno y al Ministerio Público que esta cultura de muerte hay que detenerla, y la forma de hacerlo es comenzando por paralizar los acuerdos con los agresores bajo prisión. La indiferencia en estos casos es riesgosa, porque nadie sabe en qué momento le tocará un caso de feminicidio, cercano, familiarmente. Estamos obligados a proteger a las mujeres con políticas públicas coherentes y claras. Ninguna muerte más es admisible, sobre todo cuando se trata de muertes perfectamente evitables. Todos y todas a la marcha del domingo. Marcha de las Mariposas contra la Violencia. A partir de las 9 de la mañana, desde el Mirador Sur esquina Winston Churchill hasta el Centro de los Héroes. -

lunes, 26 de noviembre de 2018

PROCLAMA DE LA COALICIÓN DE MUJERES | Por la Vida, Salud y Dignidad de las Mujeres

PROCLAMA DE LA COALICIÓN DE MUJERES
Por la Vida, Salud y Dignidad de las Mujeres
#NiUnaMenosRD
Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia
contra las Mujeres, en el nombre de nuestras heroínas Patria, Minerva y
María Teresa Mirabal y de las miles de hermanas que la violencia machista
nos ha arrebatado, hacemos un llamado a terminar con todas las formas de
violencia contra las niñas y mujeres, para que se respeten nuestros
derechos y se garantice nuestra libertad.
Caminamos con la unidad de nuestra fuerza, porque las mujeres en la
República Dominicana merecemos vivir sin miedo a ser atacadas, burladas,
violadas o asesinadas por el odio machista. Esta violencia nos coloca en el
sexto lugar de países de América Latina y el Caribe con la tasa más alta de
feminicidios, con un promedio de 100 mujeres asesinadas al año.
Nos levantamos contra el acoso callejero, la violencia familiar, la violencia
sexual, el hostigamiento y el acoso sexual laboral; y exigimos políticas
preventivas para detener la violencia, al igual que recursos suficientes del
Presupuesto Nacional para la debida atención a las víctimas y a sus hijos e
hijas.
Demandamos que termine la vergonzosa impunidad que se sustenta en un
sistema penal injusto y en un Código Penal que se encuentra estancado
desde 1884 y penaliza el aborto en todas las circunstancias.
Nos movilizamos contra las leyes que ponen en peligro nuestra vida, salud
y dignidad. No pueden continuar ignorando la voluntad del 70% de la
ciudadanía que apoya poner fin a la penalización absoluta del aborto.
Hoy elevamos este reclamo y exigimos respeto a nuestros derechos desde
las universidades, gremios y sindicatos, las asociaciones de jóvenes y
movimientos estudiantiles, las organizaciones de mujeres y el movimiento
feminista.
Unidas y unidos exigimos al Congreso Nacional:
• La aprobación inmediata del proyecto de ley presentado este año por
la presidenta de la Comisión de Equidad de Género de la Cámara de
Diputados/as y un conjunto de diputados y diputadas, que plantea el
diseño de una estrategia nacional contra la violencia hacia la mujeres,
con los presupuestos necesarios para su implementación.
• El estricto apego de todas las leyes nacionales y los tratados
internacionales de derechos humanos.
• La puesta en marcha de una estrategia nacional para erradicar el
matrimonio infantil, incluyendo la derogación de todas las normas y
excepciones que permitan contraer matrimonio antes de los 18 años.
• La aprobación del Código Penal con la despenalización del aborto en
las tres circunstancias exigidas por la mayoría de la ciudadanía:
cuando la vida de la mujer corre peligro, cuando el embarazo es
inviable, o cuando es consecuencia de la violación sexual o incesto.
¡En el poder de la unidad está la fuerza. No descansaremos hasta lograr la
garantía plena de nuestros derechos. Vida, salud y dignidad de las mujeres!
25 de noviembre de 2018
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El asesinato de las hermanas Mirabal, un crimen político que aún sigue impune

recordó su hija. 
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El asesinato de las hermanas Mirabal, un crimen político que aún sigue impune

El asesinato de las hermanas Mirabal, un crimen político que aún sigue impune

Las hermanas Mirabal se convirtieron en símbolo de la causa contra la violencia de género.
Las hermanas Mirabal se convirtieron en símbolo de la causa contra la violencia de género.



Santo Domingo.– El asesinato de las hermanas Mirabal, el 25 de noviembre de 1960, por orden del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, fue un “crimen político que aún sigue impune”, reivindicó Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva, una de las “mariposas”, que se han convertido en símbolo de la lucha contra la violencia de género.
En vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, instituido en 1999 por la ONU en conmemoración del brutal asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa, Tavarez confesó en una entrevista con Efe que esa fecha le produce “sentimientos encontrados”.
Aunque la gente a veces piensa que fueron víctimas de violencia de género o que Trujillo mató a Minerva porque estaba enamorado y ella lo rechazó, “realmente la mató porque organizó el movimiento opositor más grande que él tuvo en los 31 años de dictadura”.
“Si su ejemplo sirve para evitar alguna muerte en el mundo” y para visibilizar el problema de la violencia contra las mujeres que afecta a todas las sociedades, las hermanas Mirabal “no están tan muertas”, y de alguna manera aunque nada puede resarcir su brutal crimen, es una “compensación”, consideró.
Pese a lo emblemático del crimen de estas hermanas, que marcó el principio del fin de Trujillo, la exdiputada Minou Tavárez lamentó que, aunque se celebró un juicio, que fue “el único contra los asesinos y cómplices de la dictadura”, todavía no “ha habido justicia” y subrayó que “ningún país puede ser democrático si no hay justicia”.
“Desde ese momento se instaló la impunidad en la República Dominicana y sigue instalada de tal manera que toda la política se sustenta en esa impunidad”, añadió Tavárez, hija del héroe de la patria Manolo Tavárez Justo, quien fue asesinado en 1963 en un “crimen de Estado que está pendiente de la Justicia”.
En opinión de Minou Tavárez, las conductas autoritarias del trujillismo “siguen vigentes totalmente en el Estado dominicano”. “No ha habido nunca democracia. Aquí no hay democracia. Aquí no hay separación de los poderes del Estado, aquí no hay justicia independiente y las elecciones en la República Dominicana son de las más fraudulentas, de las más caóticas”, recalcó.
A pesar de que las Mirabal se han convertido en las “figuras dominicanas más universales”, Tavárez destacó “la paradoja y la vergüenza” de que su país tenga “de las tasas de violencia más altas de la región y del mundo”.
“La falta de políticas de Estado eficientes sigue permitiendo que cada 36 horas más o menos una mujer sea asesinada en la República Dominicana”, señaló Tavárez, presidenta del partido Opción Democrática.
La excandidata a la Presidencia en los comicios de 2016 cree que contar las víctimas sirve para visibilizar la gravedad de esta tragedia, pero no para solucionarla, y opinó que se debería empezar a medir cuántos agresores han sido condenados, cuántos hay en la cárcel y cuántos han cumplido las condenas.
En relación con el movimiento “Mee Too”, apuntó que también va llegar a América Latina y consideró que “habrá que desarrollar los mecanismos para que esas denuncias no se queden en simple escándalo, porque el escándalo y la indignación no conducen a nada si no están acompañados de acciones concretas en la dirección de que haya justicia”.
Para Tavárez, el desafío de las mujeres es ser ese cambio que el mundo necesita, construir “una sociedad que esté menos preocupada y menos orientada al puro crecimiento económico, basada en un extractivismo que nos conduce a la desaparición del planeta y en una economía que tiende cada vez más a la concentración de la riqueza en unas manos cada vez más exclusivas, y al mismo un aumento inmoral de la pobreza en el mundo”.
La hija de Minerva Mirabal, que guarda muy pocos recuerdos de su madre porque la asesinaron cuando ella tenía 4 años, explicó que escribir el libro “Mañana te escribiré otra vez”, que recopila la correspondencia entre sus padres desde su noviazgo, el matrimonio y la cárcel de ambos, desde 1954 hasta 1960, la sirvió para conocerla.
“Si me mata, yo sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, es la premonitoria respuesta que daba Minerva cuando le advertían de que Trujillo iba a acabar con ella, recordó su hija. 
http://eldia.com.do/el-asesinato-de-las-hermanas-mirabal-un-crimen-politico-que-aun-sigue-impune/
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