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jueves, 4 de noviembre de 2021

Por qué la crisis inmobiliaria de China no es comparable con la quiebra de Lehman Brothers en 2008

ECONOMÍA

Por qué la crisis inmobiliaria de China no es comparable con la quiebra de Lehman Brothers en 2008

A primera vista, las deudas de los promotores inmobiliarios chinos parecen lo suficientemente grandes como para hundir toda la economía. Pero varios factores podrían limitar la caída del sector y el riesgo de contagio.

Un hombre pasa junto a un complejo de viviendas del promotor inmobiliario chino Evergrande, en Guangzhou.

Complejo de viviendas del promotor inmobiliario chino Evergrande, en Guangzhou.

Cualquier historia que se cuente sobre China, un país con 1.400 millones de habitantes y cuya economía se ha duplicado con creces en la última década, implica siempre grandes cifras, cifras enormes y aterradoras.

Hubo, por ejemplo, un escalofrío colectivo en septiembre, cuando los problemas de deuda de uno de los mayores promotores inmobiliarios, China Evergrande, alcanzaron los 305.000 millones de dólares (264.000 millones de euros), como resultado de años de agresiva expansión. Pero aquello era solo la punta del iceberg.

El grupo financiero Nomura estima que la deuda total de todos los grandes promotores inmobiliarios de China supera los 5 billones de dólares. ¿Una cifra suficientemente grande y aterradora para el resto del mundo?

Según Bloomberg News, hay cifras aún peores: dos tercios de las 30 principales empresas inmobiliarias por ventas han sobrepasado una de las tres líneas rojas de endeudamiento establecidas por el Gobierno de Pekín para frenar la especulación inmobiliaria, lo que significa que son insostenibles.

Los peores infractores son Country Garden, el mayor promotor inmobiliario por ventas, y China Railway Construction Corporation (CRCC), que además de propiedades ha construido gran parte de la red ferroviaria de alta velocidad y los sistemas de metro del país. Como Evergrande, CRCC ha cruzado las tres líneas rojas de la deuda.

La venta de viviendas nuevas se desploma por un tercio

Dado que el sector inmobiliario es un motor clave del crecimiento económico, que contribuye en un 29 por ciento al producto interno bruto (PIB) de China, cualquier desplome importante suyo podría amenazar a toda la economía.

Pero, si bien las ventas de viviendas nuevas cayeron un 32 por ciento el mes pasado, debido a que la crisis de Evergrande desconcertó a los inversores, las enormes diferencias en el funcionamiento del mercado inmobiliario chino podrían limitar el impacto del estallido de cualquier burbuja.

Compradores de viviendas chinos miran modelos de vivienda de un proyecto de propiedad residencial en una feria inmobiliaria en la ciudad de Dalian.

Los consumidores chinos ahorran más de un tercio de sus ingresos netos, y muchos han especulado con propiedades en los últimos años.

"La razón por la que Pekín creó las líneas rojas de la deuda fue para evitar una crisis inmobiliaria como la de Estados Unidos en 2008", explicó a DW Xiaobing Wang, profesor titular de economía de China en la Universidad británica de Manchester.

De acuerdo con Wang, aunque una crisis "tendría un impacto negativo en los medios de vida de la gente, el impacto en el sistema financiero más amplio debe ser limitado."

La razón, según el experto, es que la mayoría de los chinos de clase media tienen ahorros mucho mayores que en Occidente. En 2020, los consumidores chinos ahorraron como promedio el 33,9 por ciento de su sueldo disponible, según Goldman Sachs. Y estos ahorros han sido tradicionalmente usados para especular en la bolsa y en el sector inmobiliario.

"Normalmente, un hogar chino solo pide un préstamo bancario del 60 por ciento para comprar una propiedad", precisó Wang. Esto no se compara con el 3-6 por ciento en Estados Unidos, el 5-15 por ciento en el Reino Unido y el 20 por ciento en Alemania.

"Por lo tanto, aunque los precios de los inmuebles caigan un 20-30 por ciento y se produzca un aumento de los impagos, el sector bancario estará bien", consideró el profesor Manchester.

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Evergrande vende acciones para pagar a sus acreedores

Los propietarios "sufrirán grandes pérdidas"

Aunque millones de personas "tendrán que soportar grandes pérdidas", es preferible una caída del sector inmobiliario, que se preveía desde hace años, a una crisis que afecte a todo el sistema financiero, como la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, en 2008.

Desde que China comenzó a abrirse al mundo, a finales de la década de 1990, la especulación inmobiliaria ha ayudado a cientos de millones de inversores chinos a hacerse enormemente ricos. Entre 2000 y 2018, el precio de la propiedad media se cuadruplicó.

Los precios de los apartamentos en la capital, Pekín, han alcanzado 55 veces el valor de los ingresos medios. El mercado inmobiliario chino ya duplica el tamaño del mercado inmobiliario de Estados Unidos y, en 2019, tenía un valor de 52 billones de dólares.

Algunos promotores se hundirán

Es probable que Pekín gestione cuidadosamente cualquier colapso de Evergrande, que emplea a 200.000 personas y mantiene indirectamente tres millones de puestos de trabajo, para limitar las repercusiones en la economía en general. La empresa ha evitado, hasta ahora y siempre en el último minuto, el impago de dos obligaciones de deuda. Otro plazo de pago vence la semana que viene.

"Obviamente, habrá algunas pérdidas para los bancos, pero la gran mayoría de los promotores podrán pagar sus deudas", aseguró Wang.

Este profesor titular de economía de China de la Universidad de Manchester cree que es poco probable que los precios medios de los inmuebles caigan más del 20 por ciento, y mucho menos en algunas ciudades.

Esto no se compara con el desplome del 50 por ciento que sufrieron varias ciudades estadounidenses en 2008. Aunque Pekín seguirá desalentando la especulación e incluso probando un nuevo impuesto sobre la propiedad en algunas ciudades, Wang cree que el mecanismo correctivo será breve.

"La urbanización en China está a medio camino", explica, y prevé que la China rural continuará mudándose a ciudades de segundo y tercer nivel; "A medida que aumenten sus ingresos y su nivel de vida, querrán mejores viviendas."

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Miedo a la quiebra de Evergrande

(gg/rml)

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martes, 5 de enero de 2021

Europa, más allá de la esperanza _ Por ANDREU MISSÉ

 OPINIÓN i 

Europa, más allá de la esperanza 

Esta crisis es una oportunidad para que la Unión Europea convierta en realidad lo que hasta ahora solo han sido proyectos sociales 

ANDREU MISSÉ / Barcelona - 04 ENE 2021 - 04:28 GMT-4

Cadena humana convocada por la asociación Pobresa Zero. EUROPA PRESS
Cadena humana convocada por la asociación Pobresa Zero. EUROPA PRESSEUROPA PRESS
La respuesta de la Unión Europea al colapso económico ocasionado por la pandemia ha sido de un talante completamente distinto de la efectuada en la pasada crisis europea (2008–2012). Ahora, en lugar de la destructiva austeridad se han implementado medidas de solidaridad como el endeudamiento común para apoyar a los países más castigados, a sus empresas y trabajadores.
Se trata de un giro histórico, pero la tarea de reconstrucción es inmensa. En contra de ciertas apariencias la realidad social europea se asemeja mucho —y en algunos aspectos incluso es peor—, a la del Reino Unido, un modelo bastante refractario a los derechos sociales.
Los datos comparativos merecen reflexión. La tasa de desempleo británica, por ejemplo, es del 4,3%, la mitad de la zona euro (8,1%). Otros indicadores sociales como el desempleo juvenil y el de larga duración, el riesgo de pobreza, la pobreza severa o la proporción de jóvenes que no estudian, ni trabajan ni siguen cursos de formación, reflejan que la zona euro obtiene peor calificación que el Reino Unido. En aspectos tan significativos como la desigualdad, medida como diferencia entre el 20% más rico y el 20% más pobre, Italia y España salen peor parados que el país que acaba de abandonar la Unión.
Los hechos muestran cómo la ola neoliberal alcanzó también de lleno a los gobernantes europeos y a sus políticas. Quizá la diferencia más significativa es que amplios sectores de ciudadanos mantienen su ambición de una Europa más social. Una idea que comparten los escoceses que mayoritariamente aspiran a reincorporase al club.
Los pasos necesarios para que la Unión Europea sea un proyecto de todos los ciudadanos son bien conocidos. Hay proyectos como el Seguro de Depósitos Europeo, la pata más solidaria de la Unión Bancaria, y el Seguro de Desempleo europeo que llevan años aparcados. Ambas iniciativas están sobre la mesa de los mandatarios europeos desde 2012. También se puede mencionar el salario mínimo europeo, que fue propuesto en 2013.
Precisamente a unos de estos proyectos se ha referido Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, en su reciente trabajo Recovering from the pandemic: an appraisal of lessons learned (Recuperarse de la pandemia: una evaluación de las lecciones aprendidas), publicado por la Fundación para los Estudios Progresistas Europeos (FEPS). El economista aboga por “ampliar el programa SURE (instrumento europeo de apoyo temporal para mitigar los riesgos de desempleo en una emergencia, por sus siglas en inglés) o por un plan de desempleo completo para toda la UE”. Para Stiglitz, dicho “esquema de apoyo a los ingresos es esencial para mantener la demanda agregada, que es una estrategia necesaria para mantener una pronta recuperación”.
El profesor estadounidense cree, además, “necesario que haya más solidaridad entre los países europeos y más confianza en las instituciones comunes”. Sostiene que “la aprobación del fondo de 750.000 millones de euros es un primer paso importante. Pero es solo eso, el primer paso”. Esta crisis es una oportunidad para que Europa convierta en realidad lo que hasta ahora solo han sido proyectos esperanzadores. 
https://elpais.com/economia/2021-01-04/europa-mas-alla-de-la-esperanza.html

jueves, 31 de diciembre de 2020

Renegociación de contratos en tiempos de crisis | por Nelson Espinal Báez @NEspinalBaez

Nelson Espinal Báez – Nelson Espinal Báez

Nelson Espinal Báez

Renegociación de contratos en tiempos de crisis

Es tiempo de entender que “ganancia mutua” se podría traducir en compartir pérdidas, pero sus ganancias serán mantener su negocio en marcha, la relación a futuro, la reputación y el prestigio de su organización y esta visión, a su vez, le abre la puerta a mayor cooperación y creatividad con la contraparte.

30/12/2020, 12:00 AM /  EN DIRECTO

Los tiempos de crisis, nacionales o internacionales, nos ponen a todos a negociar en circunstancias que no nos habríamos imaginado antes. Desde crisis sanitarias, sociales, económicas y políticas, la pérdida de empleos, las bajas dramáticas en el “cash flow” (flujo de efectivo) son situaciones que muchos de ustedes están viviendo.

Es real, personas y negocios de todos los tamaños enfrentan la difícil misión de renegociar contratos.

Desafortunadamente una de las características, en sí misma, de todo tipo de renegociación de contrato, es que las partes tienden a ser más competitivas que colaborativas. Es decir, tienden a reclamar valor antes de crear valor. Igualmente, en sentido general, en las renegociaciones de contratos las partes tienden a estar menos dispuestas a alcanzar un acuerdo diferente al originalmente firmado. Esto es así porque tal como expresan Margaret Neale de la Universidad de Stanford y Max H. Bazerman de la Universidad de Harvard “los negociadores que se enfocan en las pérdidas logran menores resultados, menos beneficios que aquellos que se enfocan en las ganancias.”


A continuación, algunas claves para renegociación de contratos en tiempos de crisis:

1. Sienta el dolor de tu contraparte.

Como negociadores, tendemos a dejarnos absorber por nuestras preocupaciones y nos olvidamos de los problemas de la contraparte. Si usted o su compañía no pueden satisfacer una orden, su cliente podría estar en serios problemas respecto a sus propias finanzas y compromisos con terceros. Ese cliente podría estar dispuesto a renegociar precios y condiciones con usted si entiende que necesita con premura su producto o servicio, y ve valor en mantener la relación con usted y su organización.

Durante la preparación previa de la negociación tómese el tiempo de hacer una lista de los posibles malestares, temores y dolores que podría tener su contraparte. Y piense cómo podría aliviar algunos de ellos, no especificados en el contrato. Podría, por ejemplo, introducirles a potenciales clientes de su “network”. En caso de que necesite carta de recomendación para posibles nuevos negocios y así por el estilo.

2. Cambie o incluya nuevos jugadores.

En sentido general, cuando un acuerdo tiene problemas de implementación, hay ventajas en tener a las mismas personas que negociaron el acuerdo original. Ellos conocen bien la situación y podrían haber desarrollado un alto nivel de confianza que les ayuda a revisar su acuerdo. Pero también desventajas, cuando el deterioro de la relación destruye la confianza e inhibe la capacidad de creación de valor.

Por ello, recomendamos incluir nuevos “jugadores”, que apoyen la renegociación para asegurar que los intereses de la organización, suyos o del cliente estén bien servidos.

Una experiencia aprendida con Bank of America, es el caso de banqueros que originan un préstamo y tienden a ser los últimos en reconocer problemas con un determinado cliente y se muestran muy dispuestos a seguir entregando más fondos al prestatario para que se recupere o, por el contrario, se muestran radical y emocionalmente opuestos a entregar más fondos por la mala relación entre ellos. La recomendación es introducir al tema nuevos actores que puedan negociar la situación sin sesgos cognitivos.

Igualmente puede suceder que usted y su organización se beneficien de esta estrategia pues si la misma persona negocia o se opone a negociar emocionalmente puede incrementar las pérdidas y no ver riesgos, pero una nueva puede estar más en alerta para una renegociación inteligente.

3. Reencuadre el problema.

Una de las razones por las que la renegociación de contrato en tiempos de crisis es tan retadora y estresante es porque tendemos a comparar las cuantiosas pérdidas con las grandiosas expectativas que teníamos cuando firmamos el contrato. En Cambridge le sugerimos enfocarse en la nueva realidad, no en lo que pudo ser. Es tiempo de entender, que “ganancia mutua”, se podría traducir en compartir pérdidas, pero en cambio sus ganancias serán mantener su negocio en marcha, la relación a futuro, la reputación y el prestigio de su organización y esta visión a su vez, le abre la puerta a mayor cooperación y creatividad con la contraparte.

¿Qué usted prefiere, un local vacío y en litis sin probabilidad de un nuevo alquiler o local ocupado por un inquilino serio, sin litis, que le pague menos durante la crisis, pero estable al largo plazo?

https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/renegociacion-de-contratos-en-tiempos-de-crisis-IE23504084


miércoles, 8 de noviembre de 2017

El boom de los juegos de azar en Venezuela: una salida a la crisis

VENEZUELA

El boom de los juegos de azar en Venezuela: una salida a la crisis

El país atraviesa una crisis económica inédita que ha hecho la vida difícil especialmente a la gente de bajos recursos. Sin embargo, los venezolanos no se quedan de brazos cruzados y buscan alternativas para sobrevivir.

martes, 15 de agosto de 2017

Paul Krugman: Una crisis autoinfligida de deuda a la vuelta de la esquina - OPINION

ANALISTA
Una crisis autoinfligida de deuda a la vuelta de la esquina
Lunes, 14 de agosto de 2017
Paul Krugman
Las probabilidades de que haya una crisis de deuda en Estados Unidos ahora son bastante altas: los republicanos de la línea dura están ansiosos de tomar a la economía como rehén; los demócratas no están de humor para hacer concesiones y el presidente Trump es rencoroso e ignorante. Así que es muy probable que más o menos para octubre llegue un día en el que el gobierno estadounidense deje de pagar algunas de sus cuentas, incluyendo los intereses sobre la deuda.
¿Qué tan malo puede ser? La verdad es que no sabemos, pero hablar de por qué no sabemos puede servir de algo.
Hasta ahora, la deuda de Estados Unidos había ocupado un lugar especial en la economía mundial debido a que es, o era, el principal activo seguro, digamos aquello que podíamos usar para asegurar transacciones sin cuestionarnos si conservaría su valor. En cierto modo, el dólar es para otras divisas lo que el dinero es para otros activos, la deuda en dólares es la forma en la que los dólares se mantienen con la máxima seguridad.
Acabar con esa función puede ser muy malo. Una interpretación famosa de la crisis financiera de 2008 es que se trató de “una escasez de activos seguros”: cuando la gente se dio cuenta de que esos valores AAA diseñados a partir de préstamos de alto riesgo no eran la gran cosa, salieron en desbandada en busca un suministro inadecuado de algo seguro. Privemos a la gente de deuda en dólares como activos seguros y preparémonos para lo peor.
Entonces la pregunta es si una interrupción en los pagos realmente acabaría con el lugar especial que tiene la deuda de Estados Unidos.
Supongamos que todos esperamos que los pagos normales se reanuden, con los intereses correspondientes, en un par de semanas. En ese caso, hasta un pequeño descuento en, digamos, los bonos del Tesoro los convertiría en una muy buena inversión, así que básicamente aparecerían los especuladores y respaldarían el valor de la deuda de Estados Unidos, a pesar del impago temporal. En tal caso, la falta de pago no sería un gran problema.
El gran problema vendría si los inversionistas ven el impago no como un fallo temporal, sino como un signo de disfunción crítica y perdurable en el gobierno estadounidense. Si ese fuera el caso, no necesariamente aparecerían para comprar deuda de Estados Unidos, y su confianza en toda la estructura económica sufriría un golpe grave.
Claro está, por supuesto, que esto es poco probable. Para que el impago de un gobierno solvente se considere algo más que un mero fallo, habría que creer que tenemos una división partidista infranqueable, en la que un partido está dominado en su mayoría por extremistas, y un presidente ignorante, incompetente y vengativo. Ay, momento…
https://www.larepublica.co/analisis/paul-krugman-510000/una-crisis-autoinfligida-de-deuda-a-la-vuelta-de-la-esquina-2536586

Crisis financiera: la que se viene

ECONOMÍA

Crisis financiera: la que se viene

La impresión masiva de billetes de banco para impulsar la economía luego de la crisis financiera ha generado una nueva burbuja. Diez años después del "crash", ¿viene una crisis aún peor?
Symbolbild Seifenblase Börse (Aamon - Fotolia)
A pesar de que Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de EE. UU., dijo el mes pasado que una crisis financiera como la de hace diez años es improbable "durante nuestras vidas", varios respetados analistas de los mercados bursátiles creen, por el contrario, que un nuevo desastre puede producirse ya en los próximos meses.
Jim Rogers, cofundador del Quantum Group de fondos hedge, dijo a la página web Business Insider en junio que un crash bursátil puede tener lugar "este año, a más tardar el próximo".
En entrevista con el canal económico CNBC, el inversionista suizo Marc Faber, conocido como "Dr. Doom", predijo que próximamente los accionistas "pueden perder el 50 por ciento de sus activos" en lo que describió como una "avalancha" de ventas.
La multiplicación del papel moneda
Ambos inversionistas acusan a los políticos de no haber combatido las causas de la debilidad estructural de la economía global después de la última crisis financiera. La "gran recesión", como se la ha pasado a llamar, fue generada por un colapso del mercado inmobiliario estadounidense que produjo masivas suspensiones de pagos de créditos hipotecarios por parte de clientes de alto riesgo.
Más información:
Para evitar el derrumbe del sistema financiero, varios bancos centrales imprimen actualmente papel moneda en volúmenes billonarios. Ese dinero fue invertido en las bolsas y otros bienes, incluidas propiedades, lo cual llevó a un aumento de los precios de esos activos, pero sin que el dinero llegara a la economía real.
Otros posibles detonantes
Analistas apuntan también a otros posibles detonantes de una nueva crisis mundial. Uno de ellos puede ser la altamente endeudada economía china. Como China está crecientemente interconectada con la economía mundial, un cese masivo de pagos en el mercado chino de créditos puede tener repercusiones asimismo globales.
Symbolbild Geldverschwendung Papierflieger Geld Finanzkrise (Fotolia/VRD)
Papel moneda: emisión de billones que no llegan a la economía real
También millones de estudiantes estadounidenses están endeudados. Según el Financial Times, 8 millones de los 44 millones de estudiantes que han recibido créditos para financiar sus estudios ya se encuentran en cesación de pagos. Y la situación puede empeorar.
¿Cómo reducir la emisión de moneda?
Iain Begg, economista de la London School of Economics, dijo a DW que las autoridades financieras deben practicar una "vigilancia extrema" para prevenir nuevos shocks económicos.  Si bien Begg no ve en este momento indicadores que estén en "fase roja", sí existe, dice, cierta preocupación acerca de cuándo y cómo la Reserva Federal comenzará a retirar dinero del mercado.
Como es la primera vez que una política monetaria expansiva es aplicada en esas dimensiones, la contracción de la base monetaria puede llevar a su vez a nuevas turbulencias, subraya Begg.
Preocupaciones depara asimismo la política proteccionista del presidente Donald Trump. Esta y el brexit pueden golpear a la economía global y reducir la confianza general de los actores económicos, lo que puede transformarse en otro factor detonante de un nuevo crash.
"Es como algo que uno no ve venir y de pronto lo muerde a uno en la pierna. Por eso debemos permanecer alertas, para no despertar un día con una crisis aún mayor de la de 2007/2008".
Autor: Nik Martin (PK/VT)

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