SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
Japan's Prime Minister Shinzo Abe.Kim Kyung-Hoon/Reuters
Last week Japan made an about face and said it would press ahead with a Trans-Pacific Partnership (TPP) minus the US, after saying in February the TPP was meaningless without it. Why the sudden change? In one word, China. Japan realized China is moving quickly to fill the US-sized vacuum in the Pacific Rim region.
China once accused the United States of trying to “contain” it by negotiating the TPP. Well the United States may be able to lob the same complaint at China now. China is exploring negotiating a free trade agreement with Canada, and has made serious overtures toward Mexico, including upgrading its relationship to a “strategic partnership,” and exploring joint military exercises. And with the way the US-Mexico relationship is going, don’t be surprised if Mexico begins to talk about a free trade agreement with China. In Mexico, these moves are known as playing the “China card.”
Think of it as the new NAFTA, only swap the US for China.
And while the US is giving scant attention to South America, the Chinese are pouring increasing amounts of cash into the region every year, augmented by diplomatic and political advances. Chinese policy banks are lending tens of billions to Latin American nations every year, on top of tens of billions in annual FDI by Chinese companies.
Japan must act now. From Chile to Malaysia, countries are pivoting to Asia, and without TPP, China is a likely draw. Chile also announced it is upgrading its FTA with China to include services and investment. Malaysia, a member country of the potential TPP agreement, has also shifted its weight toward China, lured by the vast sums of cash in China’s One Belt, One Road Agreement (OBOR).
Further, the China-backed Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), a free trade agreement that includes 16 countries, is also in play. Although a lower standard agreement, without binding rules on the environment, labor, or state-owned enterprises, this may be the bar for the rules on trade in the region if the TPP fails.
Japan, with forward-looking views on global governance, doesn’t want the innovative rules written in the TPP to be for nothing, nor for China to take the lead in shaping the Pacific Rim region. A TPP that moves ahead without it may not be a bad thing for the United States, with potentially a door left open for membership in the future.
But China has already taken the lead, moving cleverly to strengthen diplomatic and strategic relations with many countries, and there are signs its soft power are increasing. Argentina has allowed China to build a space monitoring system in Patagonia, though this likely has some military application. The Philippines has recently shifted is allegiance closer to Beijing. And Malaysia is embracing wholeheartedly China’s One Belt, One Road project, by allowing Chinese firms to upgrade and manage key ports.
Simply, the Chinese are taking advantage of a US on their backfoot as an inexperienced administration struggles to fill positions in the US government and form foreign policy strategies. Hard power helps too. This month, China unveiled its first domestically built aircraft carrier. And with aggressive moves in the South China Sea seeing relatively little resistance, many countries already feel the tide moving.
The timing is ripe for an historic shift. Prime Minister Shinzo Abe has shown an ability to move swiftly and take advantage of opportune moments. He was the first leader to meet with Trump face to face after Trump was elected. Now, after waiting patiently, he sees another moment, to take the reins of TPP and lead the Pacific Rim into the next decade.
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Los países que siguen queriendo ratificar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica se reunieron con la Alianza para el Pacífico. Entrevistamos a un experto en el tema.
Manifestación en EE. UU. contra el TPP en noviembre de 2016. Libérame del libre comercio.
En concordancia con su antiglobalismo a ultranza, Donald Trump anunció el 23 de enero de 2017 el retiro definitivo de Estados Unidos del TPP, con lo cual se hace virtualmente imposible su entrada en funcionamiento tal como estaba planeada. Ahora se buscan nuevos socios. La Alianza para el Pacífico –conformada por Chile, Colombia, México y Perú– se reunió el 14 y 15 de marzo en Viña del Mar con el resto de los signatarios del TPP, luego que Estados Unidos se autoexcluyera. Así, la cita incluyó a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
Sobre la Alianza del Pacífico y el futuro del TPP, DW habló con el Dr. Víctor M. González Sánchez, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España.
DW: En octubre de 2013, los países miembros de la Alianza del Pacífico (AP) aprobaron remover todas las barreras arancelarias entre ellos. ¿Qué se ha alcanzado hasta hoy?
González Sánchez: En la VIII Cumbre de la Alianza del Pacífico, celebrada en Cartagena de Indias (Colombia) en febrero de 2014, se firmó el protocolo de desgravación del 92% de los aranceles existentes entre los cuatro países miembros. La entrada en vigor del mismo se produjo en mayo de 2016. Este protocolo es un instrumento comercial fundamental para avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Según indicaron los países miembros de la AP, el 8 % restante de sus productos circulará sin aranceles durante los próximos años hasta el 2030 en que quedarán totalmente liberados.
¿Cuál es el estado de la integración financiera entre los países de la AP?
Se supone que uno de los capítulos integrantes del protocolo mencionado en la pregunta anterior se refiere a los servicios financieros. Por tanto, aunque aún no se ha producido plenamente la deseada integración financiera, sí se encuentra entre los objetivos que está previsto alcanzar en la AP.
¿Qué resultados concretos ha traído hasta ahora la AP para los países miembros en términos generales económicos?
Con el proceso de integración llevado a cabo entre los cuatro países de la AP, se ha logrado mejorar e incrementar los intercambios comerciales entre los países miembros. Esto afecta positivamente al crecimiento económico. En este sentido, ante la puesta en cuestión por parte de Estados Unidos del NAFTA y de otros acuerdos de integración que se estaban negociando, la AP puede ser una importante oportunidad para la integración económica entre los países de la región latinoamericana y de ésta con el resto del mundo. Especialmente con la cuenca del Pacífico en lo que se refiere a la AP.
¿Cuáles son las principales diferencias entre la AP y el MERCOSUR?
Son dos modelos de integración que difieren en el nivel de integración económica perseguido y logrado. Mientras el Mercosur pretende ser un mercado común con una organización institucional relativamente potente, la AP actualmente está más encaminada a formar un área de libre comercio con un menor peso institucional. En todo caso, las diferencias también pueden apreciarse en la, por decirlo de alguna manera, "gestión” política de cada uno de ellos. Así, en mi opinión, mientras el Mercosur presenta un enorme peso político en algunos de los países que lo integran que condiciona su avance y desarrollo tanto interno como exterior, además de estar muy condicionado por el papel de Brasil como líder fundamental; la AP presenta un desarrollo quizá más pragmático y alejado de los conflictos políticos entre sus integrantes. Lo fundamental en la AP parece ser el comercio en el punto actual de integración en el que se encuentra.
¿Cuál de los dos bloques ha sido más exitoso hasta ahora?
En mi opinión, no sería completamente justo compararlos en términos de éxito actual, puesto que los procesos de integración tienen una historia y un recorrido a lo largo del tiempo. También en el futuro. El Mercosur ha jugado un papel fundamental dentro de la integración económica en el área latinoamericana. Ha consolidado la reducción de aranceles y la cooperación entre los países que lo integran. Incluso desde la perspectiva de la estabilidad política y la consolidación de la democracia ha sido y debería seguir siendo importante en el futuro para los países que lo integran. La AP es mucho más reciente, parece más ágil y dinámica, pero aún debe enfrentarse a los retos y las crisis que, indudablemente, el futuro les deparará. Es posible que el mayor éxito de ambas fuese la consolidación en común de la integración económica en el área latinoamericana, especialmente ante escenarios como los que parecen dibujarse con la que parece será la política exterior de un socio tan potente como Estados Unidos.
La AP tiene en el exterior una imagen mucho más positiva que el MERCOSUR. ¿Por qué?
Como decía antes, la AP es mucho más reciente y, por tanto, más ágil y dinámica que el Mercosur. Además, algunos de los actuales miembros del Mercado Común del Sur ofrecen una imagen algo alejada de los estándares democráticos internacionales y, en general, se han enfrentado a crisis internas con enfoques políticos dispares y alejados del interés integrador común.
La Alianza para el Pacífico ha aproximado a México a América del Sur. ¿Le crea eso problemas a Brasil, que se autoproclama líder en la región y puede ver a México como poderoso "intruso”?
Es posible que Brasil pueda sentir que la presencia de México en los procesos de integración latinoamericanos reduzca su liderazgo regional. No obstante, el giro de México en su perspectiva integradora hacia el sur puede ser beneficiosa para todos. Sobre todo, ante los problemas que presenta el giro de la política de Estados Unidos en su vertiente de comercio exterior. El principal socio comercial de México es Estados Unidos y, ante la realidad actual de Estados Unidos, sería bueno que buscase nuevos socios tanto con sus vecinos del sur como con otras áreas como la cuenca del Pacífico o la Unión Europea.
¿Cuál es el estado de las relaciones comerciales de la AP con Asia?
El principal socio comercial de la AP actualmente no es Asia. Sin embargo, la incertidumbre que provoca el giro en la política comercial de Estados Unidos hará que el peso de Asia en los intercambios comerciales de la AP aumente. Especialmente será necesario para los países latinoamericanos incrementar sus exportaciones a Asia y, al menos mantener las dirigidas a la Unión Europea.
¿Además de China, qué otros países de Asia se interesan actualmente más por las relaciones con la AP?
Indudablemente China es el país que más interés provoca desde una perspectiva comercial a la AP. Su tamaño y su peso económico son incontestables. Sin embargo, otros países como Japón e India también presentan un gran interés. El primero por su potencial económico actual y el segundo por sus capacidades de desarrollo actuales y futuras. En todo caso, aún hay mucho camino que recorrer para la AP en los intercambios comerciales con estos países, ya que su importancia relativa en las balanzas de pagos de los países de la AP es baja en comparación con Estados Unidos o la Unión Europea. Otros países interesantes para la AP son, por ejemplo, Corea del Sur o Australia.
¿Qué modelo de desarrollo plantea la AP? ¿Exportación de materias primas o industrialización?
El modelo que plantea la AP pretende mejorar la industrialización de sus economías y, por tanto, incrementar el valor añadido de su producción y comercialización. Aunque actualmente la realidad exportadora se vincula más a las materias primas. La llegada de inversión exterior directa debería encaminarse a sectores productivos e industriales que fomenten el desarrollo futuro.
La AP se reunió ahora con los países signatarios del TPP en Viña del Mar. ¿Con qué objetivo?
Ante el giro de la política exterior de Estados Unidos desde la perspectiva comercial, es lógico que la AP y los países de la cuenca del Pacífico exploren posibilidades comerciales y de integración que fomenten sus intercambios y favorezcan su desarrollo económico individual y conjunto.
El canciller chileno, Heraldo Muñoz, en la reunión de la AP, en Viña del Mar.
El 23 de enero de 2017, Estados Unidos anunció su retiro del TPP. ¿Qué significa eso para el TPP y para su relación con la AP?
En mi opinión, esa medida puede suponer un freno o, al menos, una limitación al proceso de globalización de la economía. Es posible que sea necesario repensar un poco el modelo e, incluso, incluir aspectos de desarrollo social y humanitario. No obstante, este hecho puede suponer, incluso debe ser, una oportunidad para la AP y para el conjunto de América Latina para avanzar en su integración económica. En este sentido, la AP podría incrementar sus esfuerzos comerciales tanto con los países de la cuenca del Pacífico vinculados al TPP, como con la propia Unión Europea. Ante una situación cambiante en el escenario económico internacional es posible lamentarse o adaptarse e intentar encontrar nuevos socios y oportunidades. Para la AP, desde mi punto de vista, la oportunidad se encuentra en los países de la cuenca del Pacífico y la Unión Europea, pero también en el conjunto de América Latina.
¿Washington fuera, Pekín dentro? El inesperado giro que puede dar el TPP tras la salida de Estados Unidos por orden de Donald Trump
RedacciónBBC Mundo 25 enero 2017
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionXi Jinping abogó en Davos por el libre comercio.
Aunque fue diseñado como parte de la estrategia del expresidente de EE.UU. Barack Obama para hacer frente al desafío de China en la región de Asia-Pacífico, ahora es posible que el Acuerdo de Comercio Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) termine convertido en una herramienta para la consolidación de la presencia de Pekín en la zona.
El lunes pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, dio al traste con este tratado comercial que fue negociado durante siete años por el gobierno de su antecesor.
Durante ese tiempo, el exmandatario hizo todo lo posible para recordar que no era casual que China no estuviera incluida en esa negociación, en la que participaron otros 11 países de la región, incluyendo a tres latinoamericanos: México, Perú y Chile.
Los miembros restantes son: Japón, Malasia, Vietnam, Singapur, Brunei, Australia y Nueva Zelanda.
Washington buscaba así aumentar su presencia en una de las zonas económicas más dinámicas del mundo y, al mismo tiempo, prevenir un vacío regional que pudiera ser llenado por China.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl TPP fue suscrito en febrero de 2016.
El TPP era una parte esencial del llamado "giro estratégico" hacia Asia del gobierno de Obama.
Pero, esa estrategia ya es historia y, paradójicamente, tras la decisión de Trump de retirarse del TPP parece estarse abriendo la oportunidad para que Pekín se integre en ese acuerdo, del que expresamente Washington quería mantenerle fuera.
¿Es esto posible?
El TPP menos uno
Aunque algunos expertos consideran que la salida de Estados Unidos implica el fin del TPP, toda vez que el mayor incentivo para los 11 miembros restantes del acuerdo era la posibilidad de acceder con mayores facilidades al mercado estadounidense, algunos países han dado señales de querer seguir adelante.
Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda anunciaron su deseo de impulsar un acuerdo con los otros estados participantes.
Australia, incluso, llegó a proponer una fórmula: "TPP 12 menos 1".
El ministro de Comercio de ese país, Steve Ciobo, afirmó que no piensan abandonar el tratado solo porque este requiera un poco de esfuerzo para mantenerlo con vida.
Ciobo acudió la semana pasada al Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, donde mantuvo contacto con varios países miembros del TPP.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption¿Permitirá Japón que China se una al TPP?
"Conversé con Canadá, México, Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Malasia", dijo en declaraciones a la Corporación Australiana de Radiodifusión (ABC, por sus siglas en inglés).
"Sé que ha habido conversaciones con Chile y Perú, así que hay varios países que tienen interés en ver si podemos hacer funcionar el TPP 12 menos 1", agregó.
Ciobo destacó que la arquitectura original del acuerdo fue diseñada para permitir el ingreso de otros países.
"Ciertamente, sé que Indonesia manifestó su posible interés y habría margen para China si somos capaces de reformular el acuerdo para ser un TPP 12 menos 1 para que países como Indonesia, China u otros consideren sumarse con el fin de obtener los beneficios que se derivan de ello", apuntó.
Por su parte, el primer ministro de Nueva Zelanda, Bill English, dijo que tiene esperanzas de mantener vivo el acuerdo con los miembros restantes del TPP.
El ministro de Comercio de ese país, Todd Clay, dijo a medios locales que espera reunirse en los próximos meses con sus colegas del resto de países miembros para buscar la fórmula para seguir adelante.
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionEl presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha sido un defensor de la incorporación de China a los acuerdos comerciales.
La fórmula de incorporar a China ha sido respaldada desde hace meses por el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien criticaba al TPP por excluir a esa gran potencia asiática que es en la actualidad el principal socio comercial de su país.
Este martes Kuczynski propuso trabajar en un acuerdo comercial alternativo al TPP para poder incorporar a Pekín.
"Deberíamos trabajar con China, los países de Asia, India, Australia y Nueva Zelanda", dijo este martes en una entrevista en televisión.
"Deberíamos hacer un grupo de la Asociación de Países de Asia Pacífico (APEC) que llegue tan lejos como hasta India, así incluiremos a todos. Vamos a tener las mejores partes del TPP y nos deshacemos de las partes menos buenas", agregó.
La esperanza de Japón
Cualquier posibilidad de mantener vivo este acuerdo comercial dependerá de Japón, tercera economía del mundo y primera del TPP tras la salida de Estados Unidos.
Por lo pronto, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se ha limitado a señalar su esperanza de lograr persuadir al nuevo gobierno estadounidense sobre continuar el diálogo comercial.
"Creo que el presidente Trump entiende la importancia del comercio libre y justo, así que me gustaría continuar buscando su comprensión sobre la importancia estratégica y económica del TPP", dijo Abe el lunes durante una sesión del Parlamento japonés.
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionTras la victoria de Donald Trump, muchos críticos del TPP dieron por muerto el acuerdo.
El ministro de Finanzas de ese país, Taro Aso, anunció este martes que trabajan en preparar una visita de Abe a Estados Unidos para reunirse con Trump.
Un cambio de posición de Washington sería bienvenido por Canadá, país que señaló que el TPP no puede seguir adelante sin Estados Unidos.
"Este acuerdo fue diseñado de tal forma que solo puede entrar en vigor si es ratificado por Estados Unidos, así que no puede hacerse realidad sin él", dijo la ministra de Exteriores, Chrystia Freeland.
Canadá, sin embargo, no parece que se quedará a esperar por Trump.
Este martes, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, anunció que tras la retirada de Estados Unidos del TPP su foco en materia comercial se dirigirá hacia Japón y China.
Destacó que el año pasado iniciaron un diálogo con Tokio con miras a mejorar las relaciones comerciales y que el próximo mes se realizarán los primeros diálogos exploratorios sobre libre comercio con Pekín.
Trudeau, sin embargo, evitó responder las preguntas sobre si Canadá se uniría a un TPP más pequeño sin la participación de Estados Unidos.
¿Y China?
Aunque ha resultado claramente favorecido por la decisión de Estados Unidos de retirarse del TPP, el gobierno de China ha evitado hasta ahora manifestarse sobre su posible adhesión a ese acuerdo.
En una rueda de prensa realizada este martes, un portavoz chino evitó responder las preguntas sobre ese asunto.
Dijo que su país ha estado abogando por rutas comerciales abiertas en la región del Pacífico "junto a soluciones en las que ganen todos".
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl primer ministro de Japón, Shinzo Abe, espera persuadir a Donald Trump sobre las virtudes del acuerdo.
"Creemos en la integración regional. Estamos abiertos a acuerdos económicos regionales transparentes. Las economías de Asia Pacífico son diversas. Es importante comportarse de una manera abierta. Estamos listos para trabajar con todas las partes para darle ímpetu a la economía global y a la de Asia Pacífico", agregó.
Pekín ha estado abogando por el Área de Libre Comercio de Asia y el Pacífico (FTAAP en inglés) y ha dado impulso a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP en inglés), de lo cual podría surgir un tratado comercial que incluya a países como Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda.
La semana pasada, durante la primera participación de un líder chino en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Xi Jinping defendió el libre comercio y comparó el proteccionismo con "encerrarse solo en una habitación oscura".
Los comentarios del dirigente chino fueron interpretados como una referencia al discurso y las políticas de "Estados Unidos primero" de Donald Trump.
También como una señal de que Pekín está viendo una oportunidad para jugar un papel más significativo en el comercio mundial, llenando el vacío que está dejando Estados Unidos.