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martes, 12 de junio de 2018

Son los coches alemanes suficientemente estadounidenses?

ECONOMÍA

¿Son los coches alemanes suficientemente estadounidenses?

EE.UU. es el mayor importador de coches. El presidente Trump y su administración han hecho de esto una disputa global. ¿Pero hasta qué punto está un coche “hecho en EE.UU.”?
BMW testet Exo-Skelette (BMW)
Al principio se trataba únicamente de comentarios sobre que los alemanes exportan demasiados coches a Estados Unidos y, en consecuencia, destruyen empleos allí.
Los fabricantes respondieron que muchos vehículos de marca alemana se montan en plantas estadounidenses. Pero ahora hasta este argumento ha sido desechado por Peter Navarro, ayudante del presidente de EE.UU., Donald Trump, en temas de comercio y política industrial, en un artículo de opinión publicado en The New York Times.
Navarro dijo así en el periódico: "Incluso aunque los fabricantes de coches alemanes construyan instalaciones en Estados Unidos, estas llamadas fábricas son más bien plantas de montaje. Los vehículos utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés) de la serie BMW X montados en territorio estadounidense solo contienen entre un 25 y un 35% de contenidos construidos en nuestro país, los motores y cajas de cambio de alto valor son fabricados en Alemania y Austria”.
Las estadísticas, sin embargo, cuentan otra historia. En términos de valor, los coches son el producto que más se comercia en el mundo. Alemania es el mayor exportador mundial y EE.UU. el mayor importador. Hay más matices, pero no hay duda de que el desequilibrio comercial entre la Unión Europea y EE.UU. ha crecido. Ahora Washington apunta a la industria automovilística alemana, pese al hecho de que los fabricantes estadounidenses vendieron 2,1 millones de coches en Europa en 2016, un 14% del total, y casi el doble que las ventas de los fabricantes alemanes en EE.UU., según las cifras del Instituto de Economía Alemana (IW, por sus siglas en alemán).
Una vuelta de tuerca doméstica
Los coches son un negocio global. Los conocimientos y los componentes están repartidos por todo el mundo. De hecho, BMW, a la que Navarro aludió, importa motores y otros componentes para sus modelos X fabricados en EE.UU. Pero la planta de BMW en Spartanburg, Carolina del Sur, que la empresa abrió en 1994, es ya la mayor que posee la compañía en todo el mundo y produce más coches que cualquier otra de sus fábricas alemanas, de acuerdo con Automotive News.
Las estimaciones del IW señalan que BMW, Mercedes y VW emplean directamente a aproximadamente 36.000 personas en EE.UU. y que otros 80.000 puestos de trabajo dependen de estas fábricas en territorio estadounidense.
Solo en la fábrica de BMW en Spartanburg trabajan 10.000, a lo cual se suman sus relaciones con 200 proveedores. Desde su inauguración ha producido cuatro millones de vehículos. Su producción diaria media de alrededor de 1.400 vehículos no solo está destinada al mercado estadounidense, sino que también se exporta parcialmente. La empresa afirma que esta fábrica es el "único productor mundial” de seis modelos diferentes del X que se venden en más de 140 países, incluida Alemania.
Los investigadores del IW analizaron estos datos y llegaron a la conclusión de que la fabricación alemana en territorio de EE.UU. se ha más que cuadriplicado desde el 2000. El año pasado, la producción total de vehículos estadounidense fue de 17,17 millones. De estos, 804.000 eran de empresas alemanas; 481.000 fueron exportados.
Pegatinas en las ventanas
Todos los nuevos coches vendidos en EE.UU. deben tener una pegatina en la ventana que muestre el precio y el rendimiento de combustible. Pero desde 1994 estas pegatinas también deben mostrar "información sobre los componentes”. Esto es una lista del porcentaje de componentes estadounidenses o canadienses y señala tanto el "punto final de montaje” como el "país de origen” del motor y la caja de cambios individualmente.
Una mirada más precisa a la etiqueta "Hecho en EE.UU.” es reveladora, y no solo porque EE.UU. y Canadá a menudo aparecen como una única categoría. En 2017, solo un 56% de los vehículos ligeros vendidos en el país fueron montados dentro de sus fronteras, mientras que en un 22% de los casos esta fase del proceso de producción tuvo lugar en Canadá o México, en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), según The Economist.
 
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Merkel critica la retirada de Trump

El año pasado, la revista Timeinformó que Tesla era el único fabricante de coches en montar por completo en el país sus coches vendidos en EE.UU. "Solo otras tres empresas (Jeep, Cadillac y Dodge) superaban el 80%”. Otros fabricantes de coches estadounidenses tradicionales quedaron muy por debajo: Ford en el 64%, Buick en el 60%, Chrysler en el 33% y Lincoln en un triste 17%.
El comercio está en el aire
La mayor ironía de esta disputa no es el hecho de que los coches son fácilmente trasladables y es sencillo montarlos en otro lugar, sino todo el proceso de tratar de reducir los déficits comerciales. El comercio global no es un juego de suma cero. Sin embargo, en su primer día en el cargo, Trump firmó un decreto presidencial para retirarse de las conversaciones entre 12 países de cara a la firma de un Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Poco después, detuvo las negociaciones con la UE sobre el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP).
Uno de los grandes objetivos de dichos acuerdos era librarse de los aranceles, justo lo contrario de lo que se pretende hacer ahora, aparentemente. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha sugerido que estas últimas amenazas están conectadas con las negociaciones del TCLAN. Si las conversaciones sobre el TPP y el TTIP hubieran continuado, quizás los aranceles ya serían historia y EE.UU. podría haber empezado a avanzar en su objetivo de reducción del déficit comercial.
Pero estos todavía están en vigor y el tema no hace más que enconarse. En cualquier caso, el presidente estadounidense tiene razón en una cosa: mientras que EE.UU. solo impone un 2,5 sobre los coches importados, los europeos piden un 10%, No obstante, hay una excepción interesante para esta regla: los camiones ligeros y los SUV importados por EE.UU., que cosechan un amplio éxito entre los conductores estadounidenses, tienen aranceles mucho mayores, del 25%.
Introducido en 1964, el Chicken Tax (impuesto del pollo) entró en vigor como respuesta a los aranceles sobre pollos estadounidenses. Pese a que otras partes del paquete de aranceles fueron retiradas, estas altas tasas impuestas a los camiones ligeros siguen en vigor medio siglo después. Si bien los empresarios han encontrados muchas maneras creativas para sortear este proceso, actualmente la medida solo puede entenderse como una manera de proteger los fabricantes de automóviles estadounidenses. Al final, sin embargo, cuando no hay competencia real, son siempre los consumidores quienes acaban pagando un mayor precio.
Autor: Thimothy Rooks (EAL/ERS)
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viernes, 9 de febrero de 2018

Francia a EE.UU.: "Si no hay Acuerdo de París, no hay acuerdo comercial"

Francia a EE.UU.: "Si no hay Acuerdo de París, no hay acuerdo comercial"

Publicado: 9 feb 2018 12:59 GMT
El TTIP y el Acuerdo de París han sido temas polémicos en la relación bilateral franco-estadounidense.
Francia a EE.UU.: "Si no hay Acuerdo de París, no hay acuerdo comercial"
Gonzalo Fuentes / Reuters
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El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Baptiste Lemoyne, declaró la semana pasada ante el Parlamento francés que si EE.UU. abandonaba el Acuerdo de París sobre el cambio climático, su país se opondría a un importante tratado comercial con Washington, informa la revista Forbes.
"Una de nuestras principales demandas es que cualquier país que firme un acuerdo comercial con la UE implemente el Acuerdo de París" afirmó Lemoyne, y sentenció: "si no hay Acuerdo de París, no hay acuerdo comercial. Los Estados Unidos saben qué esperar."
Francia ha sido el país europeo más escéptico con la firma de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) y, por otro lado, desde la llegada de la Administración de Donald Trump, EE.UU. ha denunciado un "trato injusto" en lo estipulado en del Acuerdo de París. 
  • El TTIP es un tratado comercial que busca establecer una zona de libre comercio entre la Unión Europea y EE.UU. cuyas negociaciones actualmente están suspendidas, aunque no se descarta un eventual reinicio de las mismas, según la Comisión Europea. 
  • El deseo de Washington de salir del Acuerdo de París, ratificado por 195 países en 2015, es un tema candente desde junio del año pasado, cuando el presidente Donald Trump lo calificó de "desventajoso" para EE.UU. y dijo que el tratado servía al "beneficio exclusivo de otros países".

jueves, 14 de septiembre de 2017

Argentina continuará el legado de Alemania en el G-20“

ECONOMÍA

“Argentina continuará el legado de Alemania en el G-20“

Argentina priorizará la educación y el empleo como ejes de su agenda en la presidencia del G-20. Dicho foro también podría impulsar la lucha anti-corrupción en la región, según expertos.
Deutschland G20 Begrüßung der Teilnehmer durch Merkel (Reuters/K. Pfaffenbach)
Argentina no abrió sus cartas en un panel de especialistas que intentó esbozar los objetivos y oportunidades de la nación sudamericana en la presidencia del G-20 en 2018. Uno de los sherpas argentinos (líder negociador) del G-20, Mauricio Alice, llegó a la capital alemana para participar en dicho foro organizado por la fundación Konrad Adenauer, cercana a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel. Alice se rehusó a dar entrevistas y en su participación se limitó a decir que Argentina continuará el "legado" de las presidencias anteriores. El diplomático de carrera anunció que Argentina dará a conocer su agenda cuando concluya la presidencia alemana del G-20 en noviembre próximo.
Será la segunda ocasión que un país latinoamericano preside el G-20, un foro que incluye a naciones industrializadas y emergentes fundado en 1999, que adquirió relevancia para encarar conjuntamente la crisis financiera de 2008. México fue el primer país de la región en presidir el grupo en 2012, una oportunidad que, según los participantes, pasó desapovechada para la región. Argentina, Brasil y México son las economías líderes del subcontinente, y por eso pertenecen al G-20.  Tampoco en Hamburgo presentaron una posición articulada.
"La prioridad para la región consiste en lograr un consenso, no sólo entre los tres países sino en el resto de la región. Una agenda compartida que nos permita influír en la agenda general del G-20", afirma el diplomático argentino Jorge Argüello que preside el think tank "Embajada Abierta". Según el diplomático, Argentina propondrá una agenda centrada en el empleo y la educación, pero dará continuidad a la temática que el G-20 viene tratando tanto en Hangzhou, China, en 2016, como en Hamburgo, Alemania, en 2017. Argüello asegura que los sherpas de las tres naciones latinoamericanas ya comenzaron a preparar una postura común que planteará Argentina en nombre de la región en 2018.
 Trump es un retroceso, pero a la vez, una oportunidad
Trump es un retroceso, pero a la vez, una oportunidad
América Latina no llegará con una sola voz
El economista mexicano Zirahuen Villamar, que participó en el foro, cree sin embargo que América Latina no llegará con una sola voz a Buenos Aires. "El tipo de estructura que tiene el G-20 no tiene como propósito generar consensos profundos. De lo que se trata es de discutir y acordar posturas ante problemas específicos. Un ejemplo muy claro es lo que sucede con los países de la Unión Europea, que no llegan con una sola voz al G-20. "Cada quien llega con su propia voz para ver como pueden entenderse".
Sin embargo, Villamar reconoce que los tres países latinoamericanos tienen una mayor sintonía en lo que debieran ser las políticas económicas y políticas públicas. "Es muy sintomático el alineamiento argentino y brasileño a las posiciones mexicanas porque ahora Argentina y Brasil están empezando a debatir la conveniencia de hacerse miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –de la cual México es miembro-, en donde se discuten prácticas de políticas públicas desde una perspectiva muy pro-mercado".
El economista considera que los tres países tienen intereses más afines que hace unos años, cuando Brasil y Argentina tenían gobiernos de izquierda. "Los tres países tienen interés en la generación de oportunidades de negocios, en un sistema internacional abierto a los negocios para evitar la espiral proteccionista en la que está cayendo Estados Unidos", indica.
Además, Villamar recuerda que el G-20 está implementando una agenda, aprobada en Hamburgo, para poner en práctica medidas conjuntas anti-corrupción. "Brasil actúia más fuertemente contra la corrupción que México", dice. Un compromiso de los tres países a favor de una agenda de prácticas de transparencia "les permitiría ser vistos desde afuera como naciones que se comprometen en el combate de la corrupción".
Jorge Argüello, presidente de la fundación Embajada Abierta
Jorge Argüello, presidente de la fundación Embajada Abierta
Trump, una oportunidad para la región
"Trump convirtió al G-20 en Hamburgo en un grupo que podríamos definir como 19+1, nos sólo en lo que se refiere a la negociación de cambio climático, sino en su planteamiento de condicionamientos proteccionistas respecto a la apertura de mercados", afirma el diplomático argentino Jorge Argüello. También está cuestionando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, según sus siglas en inglés).
"En términos de especulación regional esto nos devuelve a México, que estaba demasiado atado a la política de Estados Unidos precisamente por el NAFTA", indica Argüello. A su juicio, "la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), podría ser el ámbito propicio para efectuar un debate sobre lo que deberían ser las prioridades de América Latina".
China, que ya aspira al puesto de primera potencia mundial, tiene fuertes intereses en América Latina y es un socio importante para la región, pero hay que ver al país asiático con cautela. "China tiene un doble papel. Por un lado es un gran inversor, un gran comprador, es un actor relevante en términos económicos, pero la demanda china provoca una primarización de la producción latinoamericana".
Argüello sostiene que la región debe dejar de ser proveedora de materias primas para dar prioridad a una creciente industrialización. Otro efecto Trump es la oportunidad que abre su negativa al Tratado Trasatlántico de Comercio en Inversiones (TTIP). "Esto potencia las posibilidades de llegar a un acuerdo entre Unión Europea y Mercosur; de haberse concretado el acuerdo entre Estados Unidos y América del Norte, al Mercosur solo le quedaría África como socio potencial para un tratado trasatlántico de libre comercio".
Autora: Eva Usi (ERC)

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miércoles, 13 de septiembre de 2017

“Argentina continuará el legado de Alemania en el G-20“

ECONOMÍA

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Será la segunda ocasión que un país latinoamericano preside el G-20, un foro que incluye a naciones industrializadas y emergentes fundado en 1999, que adquirió relevancia para encarar conjuntamente la crisis financiera de 2008. México fue el primer país de la región en presidir el grupo en 2012, una oportunidad que, según los participantes, pasó desapovechada para la región. Argentina, Brasil y México son las economías líderes del subcontinente, y por eso pertenecen al G-20.  Tampoco en Hamburgo presentaron una posición articulada.
"La prioridad para la región consiste en lograr un consenso, no sólo entre los tres países sino en el resto de la región. Una agenda compartida que nos permita influír en la agenda general del G-20", afirma el diplomático argentino Jorge Argüello que preside el think tank "Embajada Abierta". Según el diplomático, Argentina propondrá una agenda centrada en el empleo y la educación, pero dará continuidad a la temática que el G-20 viene tratando tanto en Hangzhou, China, en 2016, como en Hamburgo, Alemania, en 2017. Argüello asegura que los sherpas de las tres naciones latinoamericanas ya comenzaron a preparar una postura común que planteará Argentina en nombre de la región en 2018.
 Trump es un retroceso, pero a la vez, una oportunidad
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América Latina no llegará con una sola voz
El economista mexicano Zirahuen Villamar, que participó en el foro, cree sin embargo que América Latina no llegará con una sola voz a Buenos Aires. "El tipo de estructura que tiene el G-20 no tiene como propósito generar consensos profundos. De lo que se trata es de discutir y acordar posturas ante problemas específicos. Un ejemplo muy claro es lo que sucede con los países de la Unión Europea, que no llegan con una sola voz al G-20. "Cada quien llega con su propia voz para ver como pueden entenderse".
Sin embargo, Villamar reconoce que los tres países latinoamericanos tienen una mayor sintonía en lo que debieran ser las políticas económicas y políticas públicas. "Es muy sintomático el alineamiento argentino y brasileño a las posiciones mexicanas porque ahora Argentina y Brasil están empezando a debatir la conveniencia de hacerse miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –de la cual México es miembro-, en donde se discuten prácticas de políticas públicas desde una perspectiva muy pro-mercado".
El economista considera que los tres países tienen intereses más afines que hace unos años, cuando Brasil y Argentina tenían gobiernos de izquierda. "Los tres países tienen interés en la generación de oportunidades de negocios, en un sistema internacional abierto a los negocios para evitar la espiral proteccionista en la que está cayendo Estados Unidos", indica.
Además, Villamar recuerda que el G-20 está implementando una agenda, aprobada en Hamburgo, para poner en práctica medidas conjuntas anti-corrupción. "Brasil actúia más fuertemente contra la corrupción que México", dice. Un compromiso de los tres países a favor de una agenda de prácticas de transparencia "les permitiría ser vistos desde afuera como naciones que se comprometen en el combate de la corrupción".
Jorge Argüello, presidente de la fundación Embajada Abierta
Jorge Argüello, presidente de la fundación Embajada Abierta
Trump, una oportunidad para la región
"Trump convirtió al G-20 en Hamburgo en un grupo que podríamos definir como 19+1, nos sólo en lo que se refiere a la negociación de cambio climático, sino en su planteamiento de condicionamientos proteccionistas respecto a la apertura de mercados", afirma el diplomático argentino Jorge Argüello. También está cuestionando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, según sus siglas en inglés).
"En términos de especulación regional esto nos devuelve a México, que estaba demasiado atado a la política de Estados Unidos precisamente por el NAFTA", indica Argüello. A su juicio, "la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), podría ser el ámbito propicio para efectuar un debate sobre lo que deberían ser las prioridades de América Latina".
China, que ya aspira al puesto de primera potencia mundial, tiene fuertes intereses en América Latina y es un socio importante para la región, pero hay que ver al país asiático con cautela. "China tiene un doble papel. Por un lado es un gran inversor, un gran comprador, es un actor relevante en términos económicos, pero la demanda china provoca una primarización de la producción latinoamericana".
Argüello sostiene que la región debe dejar de ser proveedora de materias primas para dar prioridad a una creciente industrialización. Otro efecto Trump es la oportunidad que abre su negativa al Tratado Trasatlántico de Comercio en Inversiones (TTIP). "Esto potencia las posibilidades de llegar a un acuerdo entre Unión Europea y Mercosur; de haberse concretado el acuerdo entre Estados Unidos y América del Norte, al Mercosur solo le quedaría África como socio potencial para un tratado trasatlántico de libre comercio".
Autora: Eva Usi (ERC)

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