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viernes, 26 de enero de 2018

Madres de Plaza de Mayo acusan al Gobierno de "borrar la Historia"

ARGENTINA

Madres de Plaza de Mayo acusan al Gobierno de "borrar la Historia"

Las activistas denuncian que el Ejecutivo quiere destruir el lugar donde cada jueves recuerdan a los 30.000 desaparecidos de la dictadura.
Argentinien Verschwundene (picture-alliance/dpa)
Las Madres de Plaza de Mayo acusaron este jueves (25.01.2018) al Gobierno de Argentina de querer "borrar la historia" con la remodelación de la Plaza de Mayo, que incluye la retirada de las pinturas de los característicos pañuelos blancos de las Madres que habían sido trazados en las baldosas.
Las dos asociaciones, tanto Madres de Plaza de Mayo como Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, criticaron que el Gobierno quiera "destruir" el lugar en el que marchan cada jueves desde hace más de 40 años para recordar a los 30.000 desaparecidos de la última dictadura argentina, de 1976 a 1983.
"Me parece que si ellos van a poner una cosa como los yanquis, quieren borrar la historia, porque ellos son parte de la dictadura y creen que se borra así; y lo que se hizo con sangre, ni con sangre se borra", dijo a Efe la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
La Plaza de Mayo, presidida por la sede del Gobierno del país austral, la Casa Rosada, ya comenzó las obras para su remodelación y ya se quitaron del suelo las baldosas con los pañuelos dibujados, toda vez que las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires entregaron dichas baldosas a las madres.
En la verja de la Pirámide de Mayo, en el centro de la plaza, la gente cuelga desde hace días pañuelos blancos como los de las madres.
Salvar un lugar de la desmemoria
De Bonafini aseguró que tanto ella como otras madres se llevarán a casa "cada cosa" de la Plaza de Mayo debido a lo que "significa" ese lugar y porque no permitirá que "nadie las rompa o las destroce".
La activista por los derechos humanos bromeó con que el Gobierno de Mauricio Macri quiere "achicar la plaza para que venga poca gente".
A su vez, la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, expresó a Efe que dibujarán pañuelos en las nuevas baldosas, una promesa que las autoridades les hicieron.
"Ellos ahora las borrarán y luego las volveremos a pintar, otra vez habrá nuevas baldosas, pero habrá", afirmó Cortiñas, que recordó que las madres continuarán sus concentraciones de cada jueves durante la remodelación.
EAL (efe, pagina12.com.ar)
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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Un nuevo capítulo en la incesante batalla por la memoria en Argentina

OPINIÓN |COMENTARIO

Un nuevo capítulo en la incesante batalla por la memoria en Argentina

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Una silueta roja en la entrada de la Escuela Mecánica de la Armada —ESMA— en Argentina, uno de los centros clandestinos de detención y tortura durante la última dictadura. En una entrevista reciente con Buzzfeed, el presidente Mauricio Macri se refirió a la época del terrorismo de Estado como "la guerra sucia".CreditNicolas Goldberg para The New York Times
BUENOS AIRES — El monumental Palacio de Correos y Telecomunicaciones en Buenos Aires es una especie de palimpsesto de proyectos políticos de la historia argentina. Se construyó con la imponente arquitectura del academicismo francés, digno de un país cuya élite importaba lo mejor de Europa a comienzos del siglo pasado. Posteriormente, fue sede de la Fundación Eva Perón, donde la primera dama recibía a los pobres que venían a pedir asistencia, apoyada por los Descamisados, trabajadores que eran la antítesis de esa élite que aspiró a ser europea.
En su actual forma, el edificio —que ha sido refaccionado con un presupuesto millonario—, hospeda el Centro Cultural Kirchner. Y, gracias a ese nombre, otorgado por la sucesora y viuda del expresidente Néstor Kirchner, se ha vuelto a convertir en campo de batalla simbólica por definir la identidad política e histórica argentina.
Un proyecto de ley que sería impulsado por Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos del gobierno de Mauricio Macri, busca prohibir que se homenajee a personajes políticos o sociales dándole sus nombres a lugares públicos hasta después de veinte años de su muerte. La iniciativa eliminaría el nombre Néstor Kirchner del palacio y de decenas de espacios públicos. Otras figuras públicas con visiones políticas diversas también sufrirían la misma suerte.
El impulso de borrar la historia no es nada nuevo aquí: el gobierno de factoque derrocó al presidente Juan Domingo Perón en 1955, por ejemplo, prohibió hasta la mención de su nombre. En un país que aún no puede ponerse de acuerdo sobre quiénes son sus héroes nacionales, cada ciclo político va acompañado de una nueva historia oficial. La movida del gobierno de Macri es la manifestación más reciente de una constante lucha por definir la memoria histórica del país.
La actual iteración tiene, sin embargo, una curiosa peculiaridad. Esconde su sentido político tras un discurso de despolitización. Quienes abogan por la ley dicen que busca la inclusión y dejar detrás la “deformación demagógica y populista” de los Kirchner, según Lombardi. Pero detrás de la supuesta despolitización hay en realidad una feroz lucha política.
No hay nada de malo en celebrar las contribuciones de algunas figuras políticas —recientes o históricas— ni tampoco en disputar esas interpretaciones. El gobierno se equivoca al negarle a los argentinos un debate honesto sobre a qué próceres honrar y de qué forma.
La actual arremetida contra los emblemas “populistas” quizá tenga poca relevancia más allá de lo simbólico, pero entraña una tendencia peligrosa: la negación de verdades históricas.
Los gobiernos de Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner hicieron fuerte hincapié en la reivindicación de las víctimas de la dictadura cívico-militar que gobernó entre 1976 y 1983, y en la visibilización de su historia. Desde los ochenta existe un consenso general sobre la seriedad de los crímenes que llevó al enjuiciamiento de la junta militar que gobernó el país durante la dictadura. Pero fue bajo el gobierno de Kirchner que se derogaron leyes que protegían a los represores de la época, permitiendo que avanzaran causas judiciales contra ellos.
Pero el nuevo discurso oficial representa una seria regresión para un país reconocido internacionalmente en materia de derechos humanos: cuestiona la cantidad de víctimas y sugiere que es producto de una interpretación política.
En una entrevista reciente con Buzzfeed, el presidente Macri desestimó la importancia de la cifra de desaparecidos, diciendo que es un debate irrelevante si fueron 9000 o 30.000. A su vez, se refirió a la “guerra sucia”, término que implica erróneamente que las muertes se produjeron en un contexto de batalla. Las palabras del presidente muestran, al más alto nivel, la aceptación de versiones que niegan el alcance y gravedad del terrorismo de Estado en la dictadura. Y no ocurren en el vacío. Están acompañadas por un sustancial recorte al presupuesto para la Secretaría de Derechos Humanos, lo cual afectaría el respaldo jurídico a sobrevivientes y familiares de víctimas de delitos de lesa humanidad y otras áreas relacionadas con la memoria histórica.
Vemos un retroceso en estos temas. En el rol del Estado, en el acompañamiento de los querellantes”, explica Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. El propósito de esta negación es someter a la historia a un proceso de purga semejante al que buscan para los monumentos de los Kirchner.
La cifra de los desaparecidos —ciertamente aproximada— se puede entender como el número de muertos en el Holocausto. Un dato que representa una realidad más allá de cuestionamiento político. O debería serlo así en un país donde la memoria histórica esté menos reñida.
Por eso, no debe sorprender que al día siguiente del triunfo de Macri, el tradicional diario La Nación planteara que era momento de dejar de lado las “venganzas” de la política de derechos humanos del kirchnerismo. Pero la postura, que representa el anhelo de sectores conservadores por volver atrás, provocó un amplio rechazo, hasta de la redacción del diario mismo. Fue una señal del fuerte arraigo de la narrativa de derechos humanos en la sociedad argentina. El presidente electo rápidamente se distanció de esta interpretación drástica, que salía en defensa de los antiguos represores.
“Las guerras de la memoria corresponden más al tiempo en el que ocurren que la época sobre la que batallan ostensiblemente”, argumenta el historiador Peter Winn en No hay mañana sin ayer, libro acerca de la memoria histórica en el Cono Sur. El discurso antipolítico de Macri cumplió con las deseos de diversos sectores cansados de las fuertes batallas ideológicas y simbólicas que marcaron los gobiernos kirchneristas. Las batalla por quién homenajear en años recientes tiene más que ver con proyectos políticos del presente que con nuestra historia.
Otros ejemplos más cotidianos prueban esta disputa. Los viejos billetes de 100 pesos, que aún circulan, tienen la cara del prócer Julio Roca, tradicionalmente loado como el modernizador del país, pero quien ha sido criticado por sectores progresistas como genocida de comunidades indígenas.
El gobierno de Fernández de Kirchner lo remplazó con la figura de Eva Perón, un claro símbolo “populista”, de los que son inaceptables para un gobierno como el de Macri, que considera que la politización abierta es de mal gusto. Así que hizo imprimir billetes homenajeando animales autóctonos. Una imagen sin polémica para un país cuyo nuevo proyecto político es la amnesia histórica.
El actual gobierno no apuesta a la proscripción como hicieron ciclos anteriores en Argentina, sino que deslegitima como políticos hechos históricos que mal podemos permitir caer en el olvido.
Como ciudadanos debemos admitir que hay debates políticos en los que difícilmente llegaremos a un acuerdo. Las imágenes de Roca, Evita y el yaguareté, que decoran nuestros billetes, reflejan un país con una larga historia de polarización. Debemos permitirnos una discusión honesta acerca de lo que representan.
Pero no todo se puede reinventar cada diez años. Los argentinos han demostrado que la defensa de los derechos humanos es un eje central sobre el cual la mayoría parece estar de acuerdo. No permitamos que la ideología encubierta de la despolitización arrase con los avances de los últimos años en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
, , , , http://www.nytimes.com/es/2016/11/12/un-nuevo-capitulo-en-la-incesante-batalla-por-la-memoria-en-argentina/?smid=tw-espanol&smtyp=cur

lunes, 11 de enero de 2016

Apuntes para la memoria histórica /Por Melvin Mañón

Apuntes para la memoria histórica

Por Melvin Mañón. 11 de enero de 2016 - 12:09 am -  1
Si algo podemos celebrar del 12 de enero de cada año es que, la dedicación, la unidad, la coherencia de quienes han tenido a su cargo defender la memoria histórica de Los Palmeros ha estado a la altura de la integridad y del sacrificio de aquellos cuya memoria reivindican.
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Melvin Mañón

Pensador, agricultor de vocación. Ha escrito varios libros, entre ellos Operación Estrella, Guerra de purificación y Enigma.
Ahora, 12 de enero de 2016, que conmemoramos otro aniversario de la caída en combate de la jefatura de Los Palmeros me ha parecido propicia la ocasión para compartir una reflexión que desde hace años, cada vez con mayor apremio, me visita.
En numerosas ocasiones he comentado con Sagrada Bujosa así como con numerosos compañeros de la época que  el paso de los años no ha disminuido el respeto, la devoción, la admiración  y el interés por el ejemplo en la vida, la lucha y la muerte de Amaury, Virgilio, La Chuta y Ulises.  En las misas que se celebran en la iglesia de Las Mercedes la asistencia no disminuye sino que se incrementa con los años, en los documentos que se publican , en las investigaciones de algunos historiadores, en trabajos de tesis de estudiantes y en la calle, en preguntas y comentarios se percibe un interés renovado por conocer la historia de acontecimientos que tuvieron lugar cuando mucha de esta gente ni siquiera había nacido.
Existe una relación mas o menos conocida entre la estatura de los heroes y el lugar que ocupan en la memoria de las generaciones  siguientes pero, la calidad de las entidades que organizan los eventos de recordación, la conducta de los familiares que asumen el compromiso y la dirección hacia la cual evoluciona la historia en cada país afectan grandemente la valoración de esa memoria.
La historia dominicana de los últimos 40 años se ha construido como una negación de la valores que inspiraron el comportamiento político y la conducta social de la generación del 60. Incluso algunos descendientes directos de aquellos heroes perciben a aquellos hombres y mujeres como gente bien intencionada pero fracasados y ya sabemos que esta es una época que no tiene piedad para con los que pierden o incluso los que apenas son percibidos como perdedores.
Si algo podemos celebrar del 12 de enero de cada año es que, la dedicación, la unidad, la coherencia de quienes han tenido a su cargo defender la memoria histórica de Los Palmeros ha estado a la altura de la integridad y del sacrificio de aquellos cuya memoria reivindican. Porque, a no dudarlo, quienes asumen el rescate de una memoria histórica asumen un compromiso que los obliga a estar y permanecer a la altura de aquellos que homenajean.
La gente, en todas partes ,y yo diría que en todas las épocas; no solamente es muy sensible a esta concordancia sino que la asume como un requisito. Hay numerosos acontecimientos y heroes de nuestra historia cuya memoria, cuyo sacrificio y cuyo ejemplo merecía mejor suerte. Todavía estamos a tiempo. http://acento.com.do/2016/opinion/8314341-apuntes-para-la-memoria-historica/