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miércoles, 25 de abril de 2018

Cuba: Los extremos se tocan | POR NELSON ESPINAL BÁEZ @NEspinalBaez

Cuba: Los extremos se tocan

Contrario a como se ha afirmado, no se abre una era en Cuba sin los Castro. Más bien, continúa la era del castrismo sin ellos al frente. En otras palabras, no solo no se visualizan cambios en Cuba con la entrada de Miguel Diaz-Canel, sino que la entrada de Diaz-Canel garantiza que no habrá cambios.
De lo contrario, no hubiera accedido a sus nuevas funciones.
Cuba ilusionó al mundo con su revolución. Enfrentarse a los EEUU en plena guerra fría revivió el mito de David y Goliat. En la década del 60 la Revolución Cubana trajo una impronta de esperanza. La ilusión de justicia y humanismo era percibida detrás del fusil. Alguien le había plantado cara al imperio. Alguien hacía respetar su suelo y su soberanía. Todos querían imitar el coraje de los barbudos y bajar de su Sierra Maestra con un arma y un crucifijo.
La realidad se comprendía en aquel entonces a través del concepto revolución, como sinónimo de comienzo absoluto. Junto a ella nacía el hombre nuevo, que en esencia no es una idea comunista. Es renacentista y burguesa. La idea de que el ser humano es capaz de hacerse a sí mismo. Por lo que la revolución era filosofía. De esta forma la propuesta política de Karl Marx era posible con la propuesta revolucionaria de Martin Heidegger.
Esa construcción existencialista sostiene que el ser humano es capaz de deshacerse, liberarse, desligarse de su propia historia e inventarse una nueva historia a partir de la nada. Heidegger sustenta la esencia filosófica de la transformación ontológica.
Mas adelante, la “izquierda caviar” asumió el discurso como estatus. La fobia anticapitalista fue expresión patológica del despecho. Nadie podía ver los aciertos y desaciertos de los extremos.
La llamada “lucha de los pueblos irredentos” entronizó la lucha contra el capitalismo. No fue sólo que el fin justificaba los medios, fue peor, el medio era el fin en sí mismo. Por ello, para “salvar la revolución”, están dispuesto a encarcelar y matar al pueblo que dicen defender.
Y por supuesto, esa historia no se entiende sin su contraportada en el otro extremo. La ceguera de una extrema derecha igualmente viciada, atrasada, autárquica, jurásica, pobre, corta de visión, ausente de inspiración que ha llenado de muerte y horror los pueblos del Medio Oriente en defensa de la democracia. Ambos extremos se apoyan y sustentan el pasado. El “hombre viejo” para intentar “ser nuevo” tiene que emigrar y reinventarse en otras playas. Ambos extremos sustentan las limitaciones de la condición humana y sus miserias en todo el planeta.
Los hechos pusieron en evidencia la génesis real de la revolución de la extrema izquierda y los golpes salvadores de extrema derecha. Nacieron viejos, obsoletos, anquilosados, autoritarios, patriarcales, ortodoxos, violentos y violadores, invasivos e invasores, postergados y postrados entre dinosaurios.
Los ideales del 60 se transformaron en obsesión, persecución y destrucción del aparato productivo y de las instituciones democráticas: estaban tan comprometidos en la libertad de los pueblos que imponían una sola voluntad, la suya. Estaban tan comprometidos con la democracia, que popularizaron los dictadores, los de izquierda era los dictadores buenos -salvadores-, los de derecha, los dictadores malos – tiranos -. Estaban tan comprometidos en distribuir las riquezas, que nadie se ocupó de crearlas.
Hoy Cuba es un museo, no por sus carros y vetustos edificios, sino porque está anclada en el pasado. Cuba no tiene ideología, la ideología tiene a Cuba; y lo que fue una visión, hoy es obsesión: mejor matar y encarcelar, que dejar de tener la razón.
El mito del “hombre nuevo” no es posible sin libertad, sin autodeterminación personal y colectiva. Lo espiritual crea lo material. No viceversa. Esa es la esencia del espíritu renacentista.
Como señalara el presidente Barack Obama, parafraseando a Einstein: “Hay una historia complicada entre EE. UU. y Cuba... no podemos continuar haciendo lo mismo que hemos hecho durante 50 años y esperar un resultado diferente”.
Eso explica ambos extremos. Uno destruye por la libertad y la democracia, el otro, por la igualdad y la equidad.
https://twitter.com/NEspinalBaez
Associate MIT-Harvard Public Disputes Program. Universidad de Harvard.

martes, 20 de marzo de 2018

Trituradora de líderes | Por German Marte

Trituradora de líderes

En algún momento se le llegó a considerar una figura presidenciable, con un prestigio envidiable, incluso entre sus compañeros.
Siendo el único senador de su partido, jugó un papel destacado. Sin embargo, hoy está ausente, sumido en el olvido.
Es por tanto, una persona que conoce desde dentro las entrañas del monstruo que lo engulle, la maquinaria que contribuyó a construir, y que luego políticamente lo “trituró” (¿para siempre?).
Seguro que ya saben que hablo del embajador dominicano en Washington, quien el viernes pasado dijo amargamente, a través de su cuenta de Twitter, que “en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no hay déficit de líderes,   sino ‘una maquinaria trituradora de líderes’”.
Y es una pena que así sea, porque es probable que haya frustrado la carrera de mucha gente valiosa.
Desde su fundación y hasta el año 2000, cuando celebró su VI Congreso Ordinario Profesor Juan Bosch, cuando aprobó convertirse en un partido de masas, el Partido de la Liberación Dominicana se caracterizó por la disciplina y por el comportamiento   básicamente correcto de sus miembros y dirigentes.
Empero, después de haber probado las mieles del poder (1996-2000) los morados jamás volvieron a ser los mismos.
El otrora partido de pequeñoburgueses buena gente, con sentido patriótico,  crítico acérrimo de la corrupción y la ineficiencia en el Estado, sufrió una metamorfosis.
A partir de ahora lo importante sería el poder, hacer fortuna  rápidamente, a cualquier precio, aunque para ello fuera preciso pasar por encima de la cabeza de otros  compañeros y ni hablar de aliados o contrarios.
Como un mutante, el PLD siguió aparentando  ser una cosa muy distinta al monstruo que era por dentro, y entonces el cáncer hizo metástasis.
El viejo lema de “servir al partido para servir al pueblo” se cambió por “servirme del Estado para hacerme rico lo más pronto posible”.
Y es así como se conformaron grupos que hasta hace poco lograban disimular sus contradicciones, capaces de  “lavar los trapos sucios dentro de casa”.
A mi entender, ahí está el origen de eso que José Tomás llama “maquinaria trituradora de líderes”, que sigue operando a toda capacidad.
Esta maquinaria ha destrozado  o disminuido  a dirigentes de la talla de César Pina Toribio, Radhamés Segura, Fernando Fernández, Euclides Gutiérrez, José Joaquín Bidó Medina, Rafael Alburquerque, Jaime David Fernández Mirabal, Juan Temístocles Montás, Bauta Rojas, Eduardo Selman, Felucho Jiménez, Domingo Jiménez, Julio César Valentín, Radhamés Jiménez y Lidio Cadet.
Es cierto que algunos de estos quedaron asquerosamente ricos,  con una fortuna que no podrían justificar ante sus hijos y menos ante la sociedad, pero políticamente están triturados o como dice un merengue “majao, majao”.
Hasta ahora solo Leonel Fernández se salva de ser aplastado totalmente por esa pesada maquinaria, pero si no se sacude es muy probable que también lo pasen por el trapiche. ¿Cuestión de tiempo? http://eldia.com.do/trituradora-de-lideres/