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lunes, 12 de noviembre de 2018

#SepaQue La reciente caída de la Bolsa sugiere que la economía estadounidense podría estar apurando las últimas fases del ciclo alcista | Referéndum en Wall Street

Referéndum en Wall Street

La reciente caída de la Bolsa sugiere que la economía estadounidense podría estar apurando las últimas fases del ciclo alcista

Edificio de la Bolsa de Wall Street.
Edificio de la Bolsa de Wall Street. 
La recta final de las legislativas ha coincidido con un momento de ansiedad en Wall Street que no se veía desde la crisis financiera. Es como si los inversores no se creyeran la solidez del crecimiento en Estados Unidos ni los resultados de las empresas. El alza de tipos, la batalla comercial con China, la moderación de la economía global y la salida de dinero de las acciones tecnológicas metieron mucha presión. Esta fragilidad ha obligado a Donald Trump a tomar una posición más bien defensiva.
La retórica del presidente se vio mermada por un mercado en 2018 mucho más volátil que en su primer año de mandato. El nivel de los 25.000 puntos en el Dow Jones se convirtió en un verdadero campo de batalla en el parqué neoyorquino, hasta el extremo de que la dinámica actual se ve más como un referéndum sobre si la recesión empieza a tomar forma. Los datos no reflejan una amenaza inminente. Pero todo va muy rápido y la confusión invita al dinero a buscar cobijo.
El Dow Jones subió un 25% desde la toma de posesión de Trump hasta el cierre de 2017. En ese mismo periodo, el S&P 500 subió un 18% y un 24% el Nasdaq. Sin embargo, la situación es muy diferente en 2018. La partitura cambió en febrero, con un primer gran revés que acercó a los mercados a la zona de corrección, al perder cerca de un 10% desde el máximo. Los índices lograron remontar y en septiembre marcaron nuevos récord. Pero la tendencia volvió a cambiar de golpe.
El menor vigor del mercado ha obligado a Trump a tener una posición más defensiva
Los tres indicadores bursátiles volvieron a temblar por segunda vez en lo que va de curso. El Dow Jones se dejó cerca de un 5% en octubre y casi un 7% lo hizo el S&P 500, en el peor mes desde agosto de 2015 y mayo de 2010, respectivamente. El Nasdaq perdió un 9%, la mayor caída en diez años. La renta variable estadounidense sigue en positivo en el balance anual, pero los analistas de Glenmede señalan que la reciente volatilidad es la muestra de que se “acerca el fin del ciclo alcista en el mercado”.
“Los beneficios corporativos se desaceleran, también el crecimiento económico, los tipos de interés suben y el dinero busca empresas concretas”, coinciden desde American Century Investments. Estos expertos, además, señalan que la última remontada del mercado se apoyó en las grandes tecnológicas, que ahora acusan las leyes de la gravedad tras tocar máximos en verano, cuando Apple y Amazon alcanzaron el billón de capitalización bursátil.

Síntomas de cansancio

Signos de agotamiento también hay en la grandes compañías industriales. Caterpillar, United Technologies, Ford Motor, Honeywell y 3M alimentaron con sus resultados la preocupación que hay por el impacto de los aranceles en los costes, lo que puede mermar su rentabilidad. Como advierten los analistas de CFRA Research, “es posible que se esté viendo un pico en el crecimiento de los beneficios”.
Los vientos de cola se agotan y los inversores se enfrenta a tipos de interés más altos
En Wall Street nada es terrible, pero tampoco fantástico. La rebaja de impuestos y la desregulación hicieron de sustento para el mercado junto al crecimiento económico y el alza de los ingresos de las compañías. Pero el impulso de la reforma fiscal empieza a perder fuerza, como señalan en Capital Economics. A esta situación hay que sumar la desaceleración en China, la tensión comercial, el alza de tipos, la fortaleza del dólar y al alza de los salarios.
La mezcla de moderación del crecimiento y una política monetaria restrictiva “nunca fue buena amiga de la Bolsa”, recuerdan en RBC Global. Por su parte, en Bespoke Investment señalan que esta combinación se refleja en el hecho de que una tercera parte de las empresas que presentaron resultados en el trimestre cayera en Bolsa. Es el peor registro desde 2011.

CÓMODO CON EL STATUS QUO

S.P.
La volatilidad podría reflejar en parte la incertidumbre política por las elecciones. Wall Street no anticipa un “tsunami azul” en el que los demócratas acabarían controlando las dos cámaras legislativas. Por tanto, es improbable que el resultado final de las legislativas vaya a cambiar la dirección de la política económica durante los próximos dos, anticipa Rebecca Karnovitz desde Moody´s.
En el parqué, en principio, estarían contentos si se preserva el status quo. Sí anticipan que si los demócratas se hacen con la Cámara de Representantes, habrá un mayor escrutinio que podría reducir el paso en la aplicación de la agenda económica de Trump. Lo que no está claro es que pasará si los republicanos mantienen el control, porque como señala JPMorgan, no hay margen del lado fiscal para meter más estímulos.
La estrategas de Xerion Investments recuerdan que los inversores se acostumbraron a estar protegidos por la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y las acciones del Gobierno, como el recorte de impuestos. “Es la vuelta al mundo real”, indican, “la volatilidad era lo normal antes de la crisis”. La composición del crecimiento en el tercer trimestre muestra, además, una vuelta al viejo modelo apoyado en el consumo.
Para Jill Carey, de Bank of America, la pelea que se libra en el mercado hace que se pierdan de vista los fundamentales. Wells Fargo también discrepa que sea el fin del bull market o mercado alcista entre otras cosas porque la política monetaria sigue siendo acomodaticia. Y aunque los aranceles y los tipos pueden frenar la inercia de crecimiento, este banco cree que las perspectivas ofrecidas por las de las empresas son positivas.
La debilidad actual puede ser, por tanto, un buen punto de entrada en el mercado. “Hay que ser constructivos”, insisten BMO Capital, “la correcciones son naturales y saludables”. Los analistas de SunTrust reconocen que es difícil de cuantificar el impacto de todos estos factores de incertidumbre en los resultados. Dependerá, indican, de lo que haga la Fed y del dólar. Pero incluso si hubiera una contracción, Morgan Stanley anticipa que será suave porque no hay excesos que llevaron a la última crisis. https://elpais.com/economia/2018/11/01/actualidad/1541096045_464020.html

domingo, 4 de febrero de 2018

China carga contra EE UU por las críticas sobre su estrategia en Latinoamérica

China carga contra EE UU por las críticas sobre su estrategia en Latinoamérica

Pekín considera que los comentarios de Tillerson son falsos e irrespetuosos hacia la región

El secretario de Estado, Rex Tillerson, en una rueda de prensa en México.
El secretario de Estado, Rex Tillerson, en una rueda de prensa en México.  REUTERS
China no se ha tomado nada bien las advertencias de Washington a varios países latinoamericanos sobre la cada vez mayor influencia de Pekín en la zona. El gigante asiático considera que las palabras del secretario de Estado de EE. UU., Rex Tillerson, sobre los riesgos de depender excesivamente de la segunda economía mundial suponen una falta de respeto a la política exterior de estas naciones.
Tillerson -antes de iniciar una gira con paradas en México, Argentina, Perú y Colombia- aseguró que la región no necesita "nuevas potencias imperiales" y alertó de la estrategia de apoyarse excesivamente en China, "que supone ganancias a corto plazo a cambio de una dependencia a largo plazo". En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores del país consideró que esta premisa es falsa y que los intercambios con Latinoamérica se basan "en intereses comunes y necesidades mutuas".
El aumento de la influencia china en Latinoamérica, al menos en términos cuantificables como el comercio o la inversión, es incuestionable. Los intercambios de mercancías se han multiplicado durante la última década (supera los 200.000 millones de dólares anuales) gracias principalmente a la compraventa de materias primas. China es ya el primer socio comercial de países como Argentina, Brasil, Chile o Perú.
Pekín, además, se ha convertido en un prestamista vital para varias naciones de la zona, especialmente de Brasil, Venezuela o Ecuador. Las autoridades chinas, como suelen repetir siempre que se insinúa si detrás de estos créditos hay más interés propio que altruismo, defienden que la cooperación se basa "en la igualdad, la reciprocidad, la apertura y la inclusión".
"Esperamos que este país (en referencia a Estados Unidos) abandone el concepto anticuado de los juegos de suma cero y vea el desarrollo de las relaciones entre China y América Latina de forma abierta e inclusiva", dice el texto.
China reforzó recientemente sus vínculos con Latinoamérica durante el segundo foro ministerial entre el gigante asiático y la CELAC, celebrado en Santiago de Chile hace apenas dos semanas. El bloque decidió respaldar en una declaración especial la iniciativa china de la nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto de interconexión mundial ideado por el presidente chino, Xi Jinping, que ha puesto sobre la mesa miles de millones de dólares para ser invertidos en infraestructuras que mejoren la conectividad. Los críticos ven en esta iniciativa la voluntad de Pekín de aumentar su influencia sobre otras naciones en vías de desarrollo. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, dijo en el encuentro que su país quiere convertirse en "el socio más fiable" para la región.
En su discurso antes de comenzar su gira latinoamericana, Tillerson afirmó que las ofertas procedentes de China en forma de inversión "casi siempre requieren la importación de fuerza laboral china, préstamos abultados, una deuda insostenible y hacen caso omiso de los derechos humanos y de propiedad intelectual", algo que comparó con el antiguo colonialismo europeo.
Para Xinhua, la agencia oficial china, el envite reciente contra la diplomacia y política exterior china por parte de la administración Trump es consecuencia de la "pérdida de carisma" de la primera potencia mundial en la región: "En vez de perder el tiempo criticando a China, quizás sería una buena idea que Washington rebajara la retórica hostil que ha provocado la ira en Latinoamérica con propuestas como endurecer la inmigración, construir un muro o buscar inclinar los tratados comerciales a su favor" https://elpais.com/internacional/2018/02/03/actualidad/1517634217_948258.html.