Mostrando las entradas con la etiqueta Manipulación informativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Manipulación informativa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de abril de 2021

¿Qué dijo Noam Chomsky sobre el aborto y las 3 causales?

¿Qué dijo Noam Chomsky sobre el aborto y las 3 causales?

DERECHA EEUU CAMBIÓ SU POSICIÓN

¿Qué dijo Noam Chomsky sobre el aborto y las 3 causales?

DERECHA EEUU CAMBIÓ SU POSICIÓN 
¿Qué dijo Noam Chomsky sobre el aborto y las 3 causales? 
En los años sesenta Ronald Reagan y George W. Bush apoyaban el aborto voluntario, en los ochenta cambiaron por un interés puramente electoral. 
Por SERVICIOS DE ACENTO.COM.DO 14-04-2021 08:06 
 El filósofo, y lingüista Noam Chomsky desnudó los intereses políticos y económicos que han motivado en las últimas décadas la resistencia de los sectores más conservadores a las políticas de salud reproductiva en y desde los Estados Unidos hacia toda América Latina.

"El número de personas que ven un evento no es relevante para su naturaleza e importancia. Para todos, nuestra responsabilidad es descubrir la verdad y exponer las mentiras, en este caso particular sobre el movimiento antiaborto."Noam Chomsky

A continuación una transcripción de la breve disertación de Noam Chomsky, a través de Acento TV, sobre el origen de la posición de los derechistas contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y sobre su salud. El reputado intelectual estadounidense accedió a hablar para el pueblo dominicano, a propósito del movimiento que lucha por la aprobación de las tres causales en el Código Penal, gracias al economista e intelectual dominicano José Santana, investigador asociado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en el Departamento de Lingüística y Filosofía, y colaborador del profesor Noam Chomsky.

Mirando de cerca los llamados movimientos antiaborto, la principal potencia mundial que le hace oposición al aborto son los Estados Unidos. Las razones son bastante esclarecedoras.

Esto se remonta a 1984 cuando, durante una conferencia sobre población de las Naciones Unidas en Ciudad de México, Ronald Reagan presentó la Política de Ciudad de México que prohibía la ayuda estadounidense a los grupos que ofrecen servicios o consejería sobre aborto, incluso si esos servicios no estuvieran financiados con dólares de impuestos estadounidenses. Si ofrecían abortos y consejería sobre el aborto, entonces Estados Unidos no podía apoyarlos. 

Desde ese entonces, las administraciones republicanas han aplicado esta política de manera consistente, mientras que las administraciones demócratas la han revocado. 

Hay diferencias partidistas, pero ¿por qué es tan marcada la diferencia en este tema? ¿Por qué la oposición al aborto es un programa definitorio del partido republicano, un estandarte hasta el punto de que nadie dentro de ese partido podía cuestionarlo? Esa es una historia interesante. 

Vamos unos años antes, en la década de 1960, cuando Ronald Reagan era gobernador de California. Desde ese puesto inició una de las políticas a favor del aborto más sólidas en el país. George H. W. Bush, su vicepresidente, también estaba a favor del aborto. Lo mismo puede decirse de las principales figuras del partido republicano que habían apoyado el derecho de las mujeres a decidir.

¿Qué sucedió en las décadas de 1970 y 1980? En la década de 1970, Paul Weyrich, un destacado estratega del partido republicano, se dio cuenta de que si el partido republicano pretendía (y enfatizo la palabra "pretendía") ser antiaborto, podrían obtener el enorme voto evangélico así como el voto católico del norte del país.

Todos los líderes del partido republicano cambiaron de dirección. Todos fingieron estar en contra del aborto. Desde entonces, la feroz oposición al aborto ha sido un principio fundamental del partido republicano. 

Lo que esto revela es que no hay preocupación alguna por los derechos de la mujer ni por el aborto. 

La "política de Ciudad de México" aumentó drásticamente los abortos del tipo más peligroso, los ilegales, que dañan a las mujeres, y las prohibiciones a la planificación familiar y los anticonceptivos, lo cual conduce a más abortos.

Asimismo la prohibición de la atención prenatal conduce a más abortos espontáneos. El partido republicano prohibió también el apoyo a este tipo de atención, lo que conduce a más muertes infantiles. También han prohibido los programas de bienestar social, lo que conduce a más desnutrición, muerte y enfermedades.

Todo lo anterior son las políticas más importantes de los republicanos. Lo acabamos de presenciar en la votación sobre el estímulo económico de US$ 1.9 billones de dólares. La gente del país lo necesita desesperadamente, incluso los votantes republicanos lo favorecieron, al igual que sus representantes en el Congreso. Pero, aun así, todos los representantes votaron en contra, debido a disposiciones como la ayuda para familias con niños pequeños.

En conclusión, el partido político más poderoso del mundo, el Partido Republicano, favorece fuertemente la muerte y las enfermedades infantiles y lo hace bajo la bandera “provida” desde mediados de la década de los 70. Lo ha hecho para ganar poder político, de modo que el partido pueda perseguir su objetivo principal, es decir, enriquecer a los súper ricos y al poder corporativo. Todo está muy claro en sus programas legislativos.

En 2017, Trump asumió la presidencia, exagerando estas tendencias. Tan pronto como asumió el cargo, amplió enormemente las prohibiciones, negando la ayuda a grupos que brindaban una variedad de servicios de salud, incluidos medicamentos para VIH y tratamiento para la tuberculosis en algunos de los lugares más desfavorecidos del mundo. 

También invocó otra medida de la era Reagan, utilizada para denegar ayuda a cualquier grupo que el presidente determinara. En base a esa medida, Trump canceló la ayuda al Fondo de Población de la ONU aunque el Fondo no participa en ninguna de las actividades prohibidas. 

La eliminación de la planificación familiar, un programa republicano clave, obviamente aumenta los nacimientos no deseados y, por lo tanto, los abortos más peligrosos, es decir, los ilegales.

Las consecuencias de todo esto son muy graves en los países más pobres, pero también perjudican a los estadounidenses. Dentro de los EE. UU., los republicanos se dedican a limitar drásticamente el acceso a las clínicas que dan servicios de aborto, a la planificación familiar, la manutención de los niños y el bienestar social en general. Es decir, se dedican a aumentar los abortos más peligrosos y a aumentar la mortalidad, las enfermedades y la desnutrición infantil. Todo por razones de poder y servicio al sector ultra-rico corporativo.

 Esto también es cierto para las organizaciones religiosas que apoyan al Partido Republicano y apoyan firmemente a los elementos más extremistas dentro del Partido, como Trump, y lo hacen debido a la oposición al aborto, la planificación familiar y la anticoncepción. 

 Podemos preguntarnos si el mismo razonamiento se aplica a otras fuerzas antiabortos. Cuando se hace, usan como excusa las preocupaciones morales.

 Vale la pena pensar todo esto cuando consideramos las tres causales en el caso de República Dominicana, donde las mujeres no pueden interrumpir voluntariamente su embarazo si su vida está en peligro, si el embarazo tiene pocas posibilidades de dar vida y si es el resultado de una violación o incesto. 

Las consecuencias serán las mismas que en otros lugares: más abortos ilegales, más riesgos para la salud de las mujeres, mayor mortalidad materna e infantil. Ocurre en todas partes donde se han aplicado tales medidas restrictivas y donde los programas de salud que protegen a las mujeres carecen de fondos.

https://acento.com.do/actualidad/que-dijo-noam-chomsky-sobre-el-aborto-y-las-3-causales-8933666.html

martes, 6 de noviembre de 2018

Noam Chomsky: el futuro de la vida humana organizada está en riesgo gracias a que el Partido Republicano niega el cambio climático

Noam Chomsky: el futuro de la vida humana organizada está en riesgo gracias a que el Partido Republicano niega el cambio climático
05 DE NOVIEMBRE DE 2018
Seg chomsky
Apenas unas semanas después de que Naciones Unidas advirtiera que a la humanidad le quedan poco más de diez años para mitigar el calentamiento global y limitar el alcance de la catástrofe global, conversamos con Noam Chomsky, lingüista, disidente político y escritor reconocido mundialmente. Chomsky afirma que “ahora debemos tomar decisiones que determinarán literalmente si la vida humana organizada podrá sobrevivir de manera decente”.
Para saber más de este tema (en inglés) puede hacer clic acáhttps://www.democracynow.org/es/2018/11/5/noam_chomsky_the_future_of_organized

Chomsky a Correa: "Los tiempos cuando EE.UU. podía derrocar gobiernos cuando quisiera ya pasaron"

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Noam Chomsky: “La gente ya no cree en los hechos”

EN PORTADA

Noam Chomsky: “La gente ya no cree en los hechos”

A punto de cumplir 90 años, acaba de abandonar el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Allí revolucionó la lingüística moderna y se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos. 'Babelia' visita al gran intelectual en su nuevo destino, Arizona

Noam Chomsky, en su despacho de la Universidad de Arizona en Tucson.
Noam Chomsky, en su despacho de la Universidad de Arizona en Tucson. 
Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) hace tiempo que superó las barreras de la vanidad. No habla de su vida privada, no usa móvil y en un tiempo donde abunda lo líquido y hasta lo gaseoso, él representa lo sólido. Fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, figuró en la lista negra de Richard Nixon, apoyó la publicación de los papeles del Pentágono y denunció la guerra sucia de Ronald Reagan. A lo largo de 60 años no hay lucha que se le haya escapado. Igual defiende la causa kurda que el combate contra el cambio climático. Tan pronto aparece en una manifestación de Occupy Movement como respalda a los inmigrantes sin papeles. Inmerso en la agitación permanente, el joven que en los años cincuenta deslumbró al mundo con la gramática generativa y sus universales, lejos de dormirse en las glorias del filósofo, optó por el movimiento continuo. No importó que le acusasen de antiamericano o extremista. Él siempre ha seguido adelante, con las botas puestas, enfrentándose a los demonios del capitalismo. Ya sean los grandes bancos, los conglomerados militares o Donald Trump. Incombustible, su última obra lo vuelve a confirmar. En Réquiem por el sueño americano (editorial Sexto Piso) vuelca a la letra impresa las tesis expuestas en el documental del mismo título y denuncia la obscena concentración de riqueza y poder que exhiben las democracias occidentales. El resultado son 168 páginas de Chomsky en estado puro. Vibrante y claro. Listo para el ataque.

MÁS INFORMACIÓN

—¿Se considera un radical?
—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.
—Pues defínase ideológicamente.
—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.
Una luz seca envuelve a Chomsky. Después de 60 años dando lecciones en el Massachusetts Institute of Tech­nology (MIT), el profesor se ha venido a vivir a los confines del desierto de Sonora. En Tucson, a más de 4.200 kilómetros de Boston, ha abierto casa y estrenado despacho en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona. El centro es uno de los pocos puntos verdes de la abrasada ciudad. Fresnos, sauces, palmeras y nogales crecen en torno a un edificio de ladrillo rojo de 1904 donde todo queda pequeño, pero todo resulta acogedor. Por las paredes hay fotos de alumnos sonrientes, mapas de las poblaciones indígenas, estudios de fonética, carteles de actos culturales y, al fondo del pasillo, a mano derecha, el despacho del mayor lingüista vivo.
“La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”
El lugar nada tiene que ver con el rompedor espacio de Frank Gehry que le daba cobijo en Boston. Aquí, apenas cabe una mesa de trabajo y otra para sentarse con dos o tres alumnos. Recién estrenada, la oficina de uno de los académicos más citados del siglo XX aún no tiene libros propios, y su principal punto de atención recae en dos ventanas que inundan de ámbar la estancia. A Chomsky, pantalones vaqueros, pelo largo y blanco, le gusta esa atmósfera cálida. La luz del desierto fue uno de los motivos que le hizo mudarse a Tucson. “Es seca y clara”, comenta. Su voz es grave y él deja que se pierda en los meandros de cada respuesta. Le gusta hablar con largueza. La prisa no va con él.
PREGUNTA. ¿Vivimos una época de desencanto?
RESPUESTA. Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.
P. ¿Y así surgen las fake news (bulos)?
R. La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.
P. ¿Ni siquiera en los medios de comunicación?
R. La mayoría está sirviendo a los intereses de Trump.
P. Pero los hay muy críticos, como The New York Times, The Washington Post, CNN…
R. Mire la televisión y las portadas de los diarios. No hay más que Trump, Trump, Trump. Los medios han caído en la estrategia que ha diseñado Trump. Cada día les da un aliciente o una mentira para situarse él bajo los focos y ocupar el centro de atención. Entretanto, el flanco salvaje de los republicanos va desarrollando su política de extrema derecha, recortando derechos de los trabajadores y abandonando la lucha contra el cambio climático, que precisamente es aquello que puede terminar con todos nosotros.
P. ¿Ve en Trump un riesgo para la democracia?
R. Representa un peligro grave. Ha liberado consciente y deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo que estaban latentes pero que nadie había legitimado.
Noam Chomsky.
Noam Chomsky. 
P. ¿Volverá a ganar?
R. Es posible, si consigue retardar el efecto letal de sus políticas. Es un consumado demagogo y showman que sabe cómo mantener activa su base de adoradores. A su favor juega también que los demócratas están sumidos en la confusión y puede que no sean capaces de presentar un programa convincente.
P. ¿Sigue apoyando al senador demócrata Bernie Sanders?
R. Es un hombre decente. Usa el término socialista, pero en él significa más bien new deal demócrata. Sus propuestas, de hecho, no le serían extrañas a Eisenhower [presidente por el Partido Republicano de 1953 a 1961]. Su éxito, más que el de Trump, fue la verdadera sorpresa de las elecciones de 2016. Por primera vez en un siglo hubo alguien que estuvo a punto de ser candidato sin apoyo de las corporaciones ni de los medios, solo con el respaldo popular.
P. ¿No advierte un deslizamiento hacia la derecha del espectro político?
R. En la élite del espectro político sí que se ha registrado ese corrimiento; pero no en la población general. Desde los años ochenta se vive una ruptura entre lo que la gente desea y las políticas públicas. Es fácil verlo en el caso de los impuestos. Las encuestas muestran que la mayoría quiere impuestos más altos para los ricos. Pero esto nunca se lleva a cabo. Frente a esto se ha promovido la idea de que reducir impuestos trae ventajas para todos y que el Estado es el enemigo. ¿Pero quién se beneficia de que recorten en carreteras, hospitales, agua limpia y aire respirable?
“Trump ha liberado deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo latentes pero no legitimadas”
P. ¿Ha triunfado entonces el neoliberalismo?
R. El neoliberalismo existe, pero solo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.
P. Suena a Orwell lo que describe.
R. Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.
P. Y ante esta situación, ¿no es demasiado débil la contestación social?
R. Hay muchos movimientos populares muy activos, pero no se les presta atención porque las élites no quieren que se acepte el hecho de que la democracia puede funcionar. Eso les resulta peligroso. Puede amenazar su poder. Lo mejor es imponer una visión que te dice que el Estado es tu enemigo y que tienes que hacer lo que puedas tú solo.
P. Trump emplea a menudo el término antiamericano, ¿cómo lo entiende?
R. Estados Unidos es el único país donde por criticar al Gobierno te llaman antiamericano. Y eso supone un control ideológico, encender hogueras patrióticas por doquier.
P. En algunos sitios de Europa también pasa.
“Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son marxistas pero con los valores invertidos”
R. Pero nada comparable a lo que ocurre aquí, no hay otro país donde se vean tantas banderas.
P. ¿Teme al nacionalismo?
R. Depende, si significa estar interesado en tu cultura local, es bueno. Pero si es un arma contra otros, sabemos a dónde puede conducir, lo hemos visto y experimentado.
P. ¿Cree posible que se repita lo que ocurrió en los años treinta?
R. La situación se ha deteriorado; tras la elección de Barack Obama se desencadenó una reacción racista de enorme virulencia, con campañas que negaban su ciudadanía e identificaban al presidente negro con el anticristo. Ha habido muchas manifestaciones de odio. Sin embargo, Estados Unidos no es la República de Weimar. Hay que estar preocupados, pero las probabilidades de que se repita algo así no son altas.
P. Arranca su libro recordando la Gran Depresión, un tiempo en el que “todo estaba peor que ahora, pero había un sentimiento de que todo iría mejor”.
R. Me acuerdo perfectamente. Mi familia era de clase trabajadora, estaba en paro y no tenía educación. Objetivamente, era un tiempo mucho peor que ahora, pero había un sentimiento de que todos estábamos juntos en ello. Había un presidente comprensivo con el sufrimiento, los sindicatos estaban organizados, había movimientos populares… Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…
P. ¿Tiene aún esperanzas?
R. Claro que hay esperanza. Aún hay movimientos populares, gente dispuesta a luchar… Las oportunidades están ahí, la cuestión es si somos capaces de tomarlas.
Chomsky termina con una sonrisa. Deja vibrando en el aire su voz grave y se despide con extrema cortesía. Luego sale del despacho y baja las escaleras de la facultad. Afuera, le esperan Tucson y la luz seca del desierto de Sonora.

EL PODER DE LAS PALABRAS, LAS PALABRAS DEL PODER

Noam Chomsky: “La gente ya no cree en los hechos”
Réquiem por el sueño americano. Los diez mandamientos de la concentración de la riqueza y el poder. (Basado en el documental del mismo título realizado por Peter Hutchison, Kelly Nyks y Jared P. Scott). Traducción de Magdalena Palmer. Sexto Piso, 2017. 160 páginas. 16,90 euros.
Porque lo decimos nosotros. Ideal democrático, estrategias de poder y manipulación en el siglo XXI.Traducción de Albino Santos Mosquera. Paidós, 2017. 254 páginas. 22 euros.
Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia.Traducción de Gabriel Dols Gallardo. Ediciones B, 2017. 364 páginas. 8 euros.
Optimismo contra el desaliento. Sobre el capitalismo, el imperio y el cambio social. Entrevistas de C. J. Polychroniou. Traducción de Francesc Reyes Camps. Ediciones B, 2017. 17 euros.
El miedo a la democracia. Traducción de Mireia Carol. Crítica, 2017.419 páginas. 18.90 euros.
¿Qué clase de criaturas somos? Traducción de Jorge Paredes. Ariel, 2017. 192 páginas. 18.90 euros.
¿Por qué solo nosotros? Evolución y lenguaje. Con Robert C. Berwick. Traducción de Fina Marfá. Kairós, 2016. 224 páginas. 16 euros.
COMPRA ONLINE 'REQUIEM POR EL SUEÑO AMERICANO'
Autor: Noam Chomsky.
Editorial: Editorial Sexto Piso (2017).
Formato: tapa blanda (168 páginas)
https://twitter.com/JosePaliza/status/1044265309711020032?s=09