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lunes, 13 de agosto de 2018

Diez puntos sobre las elecciones en Brasil | Juan Manuel Karg

Diez puntos sobre las elecciones en Brasil

Publicado: 7 ago 2018 16:28 GMT
En octubre próximo el gigante sudamericano irá a las urnas para elegir al sucesor de Michel Temer, quien asumió tras el 'impeachment'-golpe institucional a Dilma Rousseff en 2016. Este artículo se propone analizar, brevemente, algunos puntos particulares de este trascendental evento.
1) El panorama general de las elecciones es muy abierto, con múltiples candidaturas, muchas preguntas y pocas respuestas, a la par que la crisis económica se sostiene. Tras cuatro elecciones consecutivas a nivel presidencial en las cuales el PT ganó, desde 2016 no gobierna: fue apartado con un 'impeachment' sin crimen de responsabilidad. Esta elección, entonces, es bisagra tanto en el plano interno como externo.
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un mitin celebrado en Curitiba (Brasil), el 28 de marzo de 2018 / Rodolfo Buhrer
2) Lula da Silva, aún detenido en Curitiba, presentó al exalcalde de San Pablo, Fernando Haddad, como su candidato a vicepresidente. ¿Qué pasa si a Lula le impugnan la candidatura, que se inscribirá el próximo 15 de agosto? La fórmula sería Haddad (PT)-Davila (PCdoB). Lo dijo recientemente Gleisi Hoffman, quien comanda el Partido de los Trabajadores: "La voz de Fernando será la voz del expresidente". ¿El dilema? Si Lula no va, ¿cómo captar parte del 30 % que hoy dice lo votaría, y todavía no muestra la misma predisposición en relación al paulista?
El exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad, durante el Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores en la ciudad brasileña, el 4 de agosto de 2018. / Nacho Doce / Reuters
3) Detrás de Lula en los sondeos aparece el ultraderechista Jair Bolsonaro, militar retirado que votó la salida de Dilma Rousseff en nombre de su torturador, Brilhante Ustra. Claro, con esos antecedentes no iba a elegir de candidato a vicepresidente a Nelson Mandela: anotó al general Mourão, quien pidió un golpe ―dentro del golpe― en septiembre pasado. Peligroso: una parte del 'establishment' comienza a aceptarlo, visto y considerando que tiene un 15 % duro, al menos hasta hoy.
El precandidato para las presidenciales brasileñas Jair Bolsonaro llega al aeropuerto internacional de Salvador en Brasil, el 24 de mayo de 2018. /Ueslei Marcelino / Reuters
4) Sin embargo, la ficha principal de la élite brasileña parece ser Gerardo Alckmin, gobernador del estado de San Pablo, quien ya perdió con Lula en las presidenciales de 2006. Alckmin representa al PSDB, histórico partido brasileño que fuera el que implementara los principales ajustes ortodoxos en ese país. Su incógnita hoy: ¿cómo desinflar a Bolsonaro para entrar a la segunda vuelta?
Geraldo Alckmin, gobernador del estado de São Paulo, tras su elección como líder del Partido de la Social Democracia Brasileña en Brasilia, el 9 de diciembre de 2017. / Adriano Machado / Reuters
5) Hay otra reincidente en la carrera electoral: Marina Silva, quien en 2014 fue asesorada por Jaime Durán Barba. En aquel entonces, parecía poder disputar la elección. Finalizó tercera. Hoy aparece más apagada en el escenario electoral, intentando mostrarse como "la candidata de centro" frente a los extremos. ¿La aconsejará nuevamente el ecuatoriano o evitará mostrarse en la contienda electoral brasileña?
Marina Silva, candidata a la presidencia de Brasil, en la Convención Nacional del Partido de la Red de Sostenibilidad en Brasilia, el 4 de agosto de 2018. / Adriano Machado / Reuters
6) La izquierda tiene otros dos nombres: Ciro Gomes y Guilherme Boulos. Son candidaturas menores pero que podrían llegar a influir ―restando, claro― en una carrera que, de cara al 'ballotage', parece ser muy finita para el PT. Si hacen buena elección podríamos presenciar una hipotética segunda vuelta entre Alckmin y Bolsonaro, sueño del 'establishment'.
7) Es una elección irregular desde el vamos: la convoca un presidente sin votos; quien encabeza las encuestas está detenido sin pruebas; el segundo es claramente un peligro para la ya muy deteriorada democracia brasileña. Este escenario es el resultado del tan elogiado (por quienes no viven en Brasil) Lava Jato, que ha significado, ni más ni menos que la implosión del sistema político de ese país tal como lo conocíamos.
Juan Manuel Karg, politólogo
"La derecha brasileña hizo lo que hizo -golpe institucional, prisión a Lula, amedrentamiento y hasta asesinato de militantes- para que el PT no vuelva al poder."Juan Manuel Karg, politólogo
8) Habrá que prestar especial atención al desarrollo de la campaña. El tiempo electoral de televisión suele ser decisivo en Brasil, pero también las recorridas por el país. ¿Podrá el PT mantener el nordeste como bastión electoral con un candidato tan paulista como Haddad, en caso que Lula no sea?
9) La derecha brasileña hizo lo que hizo ―golpe institucional, prisión a Lula, amedrentamiento y hasta asesinato de militantes― para que el PT no vuelva al poder. Esa fue su misión, con claridad, desde el primer día luego del triunfo de Rousseff en 2014. Por eso, parece muy difícil que acepten la candidatura de quien fuera dos veces jefe de Estado si ya han hecho todo lo anterior precisamente para evitar esto.
10) Las elecciones en Brasil tendrán impacto regional. De ganar el PSDB, seguirá una política similar a los dos años de Temer en Planalto. Una victoria del PT cambiaría la correlación de fuerzas regional (más luego del triunfo de AMLO en México). Un triunfo de Bolsonaro sería dramático para la democracia regional, y particularmente para el Cono Sur. 
https://actualidad.rt.com/opinion/juan-manuel-karg/284248-diez-puntos-eleccion-brasil
Por Juan Manuel Karg
Politólogo UBA / Analista Internacional

jueves, 14 de enero de 2016

Van por Lula y Cristina / Juan Manuel Karg

Van por Lula y Cristina

Publicado: 10 ene 2016 15:57 GMT
América Latina transita un inicio de 2016 bien diferente a lo acontecido en la región en la última década y media. Mientras algunos analistas hablan de “restauración conservadora”, otros ponen el acentro en un supuesto “fin de ciclo” de los gobiernos posneoliberales. La coincidencia entre ambas lecturas es que la época de mayor apogeo de los gobiernos de izquierda ha dado paso a otro momento, de mayor convulsión y confrontación entre dos proyectos disímiles, opuestos, de países y también de región. Una disputa que, vale la pena repetirlo, no está saldada: sólo Mauricio Macri ha accedido al gobierno, experiencia que aún no han podido concretar ni Henrique Capriles (Venezuela), ni Aécio Neves (Brasil), ni Mauricio Rodas (Ecuador), ni Samuel Doria Medina (Bolivia). Por ende, aún el “balance” es favorable para las fuerzas progresistas, quienes todavía tienen hegemonía en el mapa global regional.
En ese contexto, hay dos figuras que tienen una popularidad importante a pesar de los embates de los medios concentrados de sus países. Hablamos de Luiz Inácio Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, ex presidentes de Brasil y Argentina, respectivamente. Ambos se han ido de Planalto y la Casa Rosada con una alta popularidad, como en su momento le sucedió a Michelle Bachelet, quien retornó a la brevedad a la Casa de la Moneda. Es decir: son figuras que aún conservan buenas chances para volver a dirigir los destinos de sus respectivos países. Esta es la razón principal que explica el envalentonamiento de sectores del poder económico concentrado en lo referente a estos dos dirigentes. Y, por ende, un recrudecimiento de los ataques mediáticos, que pregonan asimismo un avance del ámbito judicial.
En una reciente columna titulada “Apunten a la cabeza” el periodista Horacio Verbitsky alertó sobre el plan del nuevo gobierno argentino, encabezado por el ingeniero Mauricio Macri: dar vía libre a sectores de la justicia influenciados por Olivos para avanzar sobre CFK, buscando asimismo lograr un descrédito público sobre la ex presidenta. Para Verbitky, “el modelo es el ’55, con la exhibición de vestidos y zapatos en la residencia presidencial, las comisiones investigadoras que ocuparon el lugar del clausurado Congreso, y la ilusión de borrar al tirano depuesto de la memoria popular, presentándolo como un ladrón de los dineros del pueblo”. La analogía con la autodenominada Revolución Libertadora (la Fusiladora, para amplios sectores) resulta esclarecedora: esta no sólo no logró su cometido -erradicar al peronismo, comenzando por sus símbolos- sino que además convirtió a Perón en mito y leyenda (viviente, aunque en el exilio) ante amplios sectores que comenzaron a perder lo logrado en aquella década. “Detrás de mi vendrán los que bueno me harán” fue la famosa frase del propio Perón, quien retornó triunfador a su país y murió ejerciendo la presidencia.
El plan actual cierra (o pretende cerrar, mejor dicho) con un blindaje mediático inédito sobre el actual presidente argentino y sus primeras medidas: devaluación cercana al 60%, masivos despidos en el ámbito estatal -más de 10 mil, al momento de escribir estas líneas-, decenas de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) sobre las más amplias esferas -sin pasar por el Congreso y violando leyes, como sucedió con la LSCA-, un plan de endeudamiento externo firmado por los propios autores del Megacanje, y una represión a los reclamos como no se ha visto desde la década del `90. Como se ve, una batería de medidas impopulares, cuyo círculo sólo se podría redondear con una oposición fragmentada, de líderes dispersos: hacía allí apunta, entonces, el poder de turno, intentando rupturizar un peronismo que debería asimismo confluir (unido) con otros sectores, a fin de intentar volver a la Casa Rosada en el menor tiempo posible.
En Brasil el panorama es similar, aunque una diferencia sustancial separa a Brasilia de Buenos Aires: aún gobierna allí el Partido de los Trabajadores, quien aparece amenazado por dos vías. Hablamos del intento de “impeachment” que pesa sobre Dilma Rousseff -ahora parcialmente aliviada por un freno momentáneo en esta tentativa- y de los planes de avanzar judicialmente sobre el ex presidente Lula. En este último punto, hay una similitud con el objetivo que, de acuerdo a Verbitsky, planea Macri. Tanto el establishment brasileño como el nuevo gobierno argentino saben que, frente a las medidas antipopulares que planean (o ya ejecutan), la única alternativa es descabezar los liderazgos que aún tienen clamor popular. Tratarán de evitar, a como de lugar, que Lula y CFK se presenten a las presidenciales de 2018 y 2019. El ex líder metalúrgico se ha convertido por ello en tapa permanente de Globo, Folha do Sao Paulo y O Estado de Sao Paulo, los tres principales periódicos del país, que buscan erosionar su imagen negativa en el mediano plazo, aún a costa de mentir. Lo mismo sucede con Noticias y Veja, dos revistas socias que, de uno y otro lado de la frontera arremeten contra estos dos ex presidentes.
 ¿Cuál es el temor principal de la derecha regional? Que el supuesto “fin de ciclo” no se verifique en otros países. Que pase rápido la “primavera” que para estas fuerzas supone la seguidilla Argentina-Venezuela. La elección de Bolivia, entonces, tendrá inédita atención continental para ser un referéndum local: un triunfo de Evo quebraría la novedosa racha, mientras una derrota completaría la trilogía conservadora. Por ello la derecha regional apunta a “cortar” las cabezas de CFK y Lula: ve en ellos, ni más ni menos, que la posibilidad de recomposición del ciclo de cambios abierto en la región hace una década y media. Habrá que ver la intensidad y los tiempos. Y si el tiro no sale por la culata, como advierte el asesor Jaime Durán Barba, quien pone paños fríos a la idea, analizando la propia historia del peronismo (y su vitalidad influyente en millones de trabajadores). Pero la decisión está tomada: van por Lula y por Cristina.
https://actualidad.rt.com/opinion/juan-manuel-karg/196419-van-lula-cristina

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Las seis claves del nuevo triunfo de Tsipras | Juan Manuel Karg

Las seis claves del nuevo triunfo de Tsipras

Publicado: 21 sep 2015 11:33 GMT
1) Alexis Tsipras volvió al terreno donde mejor sabe moverse: las urnas. Con la elección del domingo, triunfó en tres elecciones consecutivas en el mismo año y se ratificó como el político mejor valorado del país. Podrá decir, a diferencia de Papandreu y Samarás, que es el primer primer ministro griego que sobrevive a la firma de un rescate gracias al voto favorable de su población... con todo lo que ello implica. Este es uno de los datos principales que deja la elección.
2) ¿Qué puede significar el apoyo popular a Tsipras? La reivindicación de su intento por encontrar un camino que no sea el de la mal llamada austeridad y la revalidación de su firme lucha contra la troika —Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI—, aun a pesar de la encerrona que Merkel le preparó meses atrás, que se consumó en una verdadera imposición al país heleno. Con este apoyo, el líder griego logra el oxígeno necesario para continuar con su gobierno, que contó durante estos meses con una virtud cardinal: puso siempre la política por delante, incluso hasta jugarse el pellejo. Sin lugar a dudas, sale fortalecido para volcarse nuevamente de lleno en la cotidianeidad gubernamental.
3) Tras Nueva Democracia, la derecha griega, la gran derrotada en la reciente elección fue Unidad Popular. La escisión “por la izquierda” de Syriza, liderada por Lafazanis, ni siquiera pudo ingresar al Parlamento griego y se mostró como una expresión verdaderamente minoritaria en la disputa de fondo. Si uno de los objetivos de Tsipras era clarificar su liderazgo dentro del partido y ordenar sus propias filas, lo logró.
4) La abstención en la elección fue verdaderamente alta, el 45% del padrón electoral. Indudablemente, si hubo algún tipo de desencanto respecto a la extorsión de la UE se manifestó en este porcentaje y no en los votos cosechados por Tsipras, cuyo partido sólo perdió cuatro escaños —de 149 a 145— y mantuvo un considerable caudal electoral, con un 35,45% de los votos emitidos. Uno de los desafíos de Tsipras en los años venideros será aumentar la participación electoral, aunque el hecho de celebrar tres elecciones en nueves meses también pudo haber jugado un rol destacado.
5) ¿Cuáles serán los principales desafíos para Syriza de acá en adelante? En primer lugar, reordenar las propias filas tras la ruptura de Unidad Popular, a pesar de que este grupo se mostró minoritario en las urnas, algo que no sólo daño a Lafazanis, sino también a Zoi Konstantopoulo y Costas Lapavitsas. En segundo término, encontrar el equilibrio para gobernar de cara a las mayorías populares con los duros términos de la imposición de la UE sobre Atenas en el horizonte. Por último, evitar un aislamiento de Syriza en Europa, como buscan los gobiernos conservadores. En ese sentido, el reciente triunfo de Corbyn en las internas del Partido Laborista, así como la puja que está dando Pablo Iglesias (Podemos) en España, son buenas señales para intentar dirigir a Europa hacia un destino diferente al que ofrecen las diversas variables conservadoras.
6) Con este triunfo, Alexis Tsipras tendrá más legitimidad para avanzar en la reestructuración de la deuda griega. Este es uno de los puntos principales que debe resolver, ya que incluso el propio FMI destacó que resulta necesario para avanzar en una resolución de la crisis. Tras arreglar el tema interno con un apoyo electoral incontestable, el primer ministro heleno podrá seguir pujando en ese sentido y en otro adicional: Grecia sólo podrá hacer frente a la deuda que le fue impuesta tras los sucesivos rescates si su economía crece. Esto no se alcanza únicamente con voluntarismo, tal como se verificó con el “acuerdo”/imposición. Tsipras ha ensanchado sus espaldas para continuar una lucha que, aunque despareja, merece seguir dándose.
http://actualidad.rt.com/opinion/juan-manuel-karg/186483-seis-claves-nuevo-triunfo-tsipras

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domingo, 12 de julio de 2015

VII Cumbre BRICS: El nuevo mundo emergente

Publicado: 9 jul 2015 23:03 GMT | Última actualización: 10 jul 2015 01:43 GMT

VII Cumbre BRICS: El nuevo mundo emergente

La ciudad de Ufá, en Rusia, fue anfitriona durante estos días de la VII Cumbre de Jefes de Estado de los BRICS, un importante evento en el calendario anual de relaciones internacionales. ¿Qué dejó este encuentro? ¿Por qué EEUU, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial le prestaron especial atención? ¿Qué pasos concretos podrán dar los BRICS bajo la presidencia pro tempore de Vladimir Putin?
Tras la caída del Muro de Berlín, EEUU profundizó su rol de "hegemón" internacional: ya sin la URSS a la vista se convirtió con claridad en la primera potencia en términos económicos y militares, reforzando asimismo su rol de articulador político a nivel internacional -principalmente respecto a la Unión Europea, a quien doblegó en iniciativa y subsumió en diversos planos.
Sin embargo, en los últimos años un conjunto de países se posicionó con fuerza en las decisiones políticas globales, formando un nuevo acuerdo bajo la siglaBRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Este bloque se destacó, asimismo, por un veloz crecimiento en el plano económico, justo en momentos donde la crisis internacional surgida en 2008 sacudía con intensidad a EEUU y la UE. Durante este tiempo, los BRICS se vincularon rápidamente con América Latina: China, la principal "locomotora" del bloque, organizó el I Foro Ministerial CELAC-China en Beijing, en enero de este año, anunciando el desembolso de unos 250 mil millones de dólares en la región en los próximos diez años.
La VII Cumbre de Jefes de Estado de los BRICS que se realizó en Ufá, Rusia, fue importante por diversas cuestiones. En primer lugar, porque en dicho marco se concretó la primer reunión del Consejo de Gobierno del Banco de Desarrollo de los BRICS, lo que significó el puntapié inicial de este proyecto, aprobado en Brasilia durante junio de 2014. Además, porque los BRICS  debatieron allí una estrategia de asociación económica directa entre sus miembros, lo que significará, entre otras cosas, la posibilidad de organizar un sistema de pagos en divisas nacionales -es decir, por fuera de la hegemonía del dólar en este tipo de transacciones-.
La reciente consumación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII), con China a la cabeza, también es una noticia que fue analizada y debatida en el cónclave: BRICS deberá evitar una posible superposición de tareas entre esta naciente instancia con el también novato Banco de Desarrollo del bloque que mencionábamos con anterioridad. El BAII, que nace con el objetivo de financiar proyectos de infraestructura en Asia, cuenta con 57 socios fundadores, y las notorias ausencias de EEUU -cabeza visible del Banco Mundial- y Japón -conductor del Banco Asiático de Desarrollo-. Por ello la declaración final de Ufá saluda la puesta en marcha del BAII, y lo insta a vincularse con el naciente Banco de Desarrollo del bloque.
Tomando en cuenta estas valoraciones, se podría afirmar dentro de los BRICS también hay cierto reparto de tareas: una función geoeconómica de China, ponderando su peso global en esa materia, y un rol geopolítico de Rusia, que ha quedado evidenciado, por ejemplo, en el avance de las negociaciones del G5+1 con Irán en torno al programa nuclear persa, y también en la articulación diplomática con América Latina en los organismos multilaterales, como la ONU. La presidencia pro témpore de Vladimir Putin en los BRICS también tiene relevancia en ese sentido: el líder ruso se presenta como un importante “global player” en el momento actual, fortaleciendo a un Kremlin que había perdido ese lugar a fines del Siglo XX. Por ello, el líder ruso garantizó que durante la reunión se trataran importantes temas de la actualidad política mundial, como la situación en Grecia y Ucrania. Así, y en un tiro por elevación a Washington, la declaración de Ufá condenó “las intervenciones militares unilaterales y sanciones económicas en violación del derecho internacional".
En conclusión: la VII Cumbre de los BRICS significó una revitalización del bloque en un marco internacional convulsionado y con un menor crecimiento económico a nivel global -algo que se verifica con claridad en Europa, por ejemplo, quien pretende firmar un nuevo TLC con los EEUU bajo la denominación TISA-. Por ello, la “agenda económica” de la reunión de Ufá tuvo una valoración especial en ese marco: significa, ni más ni menos, que el nacimiento de una nueva arquitectura financiera internacional, con el Banco de Desarrollo de los BRICS al frente de esa nueva estrategia. Se trata, en definitiva, que de la construcción de un orden internacional distinto, diferente, al que el mundo transitó desde los ´90 del siglo pasado a esta parte. Una tarea que parece ardua, complicada, pero que ya está en marcha.
 http://actualidad.rt.com/opinion/juan-manuel-karg/179716-cumbre-brics-nuevo-mundo
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sábado, 13 de junio de 2015

Correa, el “impuesto a la herencia” y los programas sociales / Juan Manuel Karg

Publicado: 10 jun 2015 09:41 GMT | Última actualización: 10 jun 2015 15:41 GMT
Suele suceder: cuando la política se pone por delante de intereses empresariales, aparecen tensiones crecientes. Se trata, ni más ni menos, que de un debate sobre el papel de aquellos que más ganan en las sociedades en las que vivimos. La decisión de Rafael Correa de enviar, el 5 de junio pasado, el proyecto de Ley Orgánica para la Redistribución de la Riqueza a la Asamblea Nacional provocó el inmediato descontento del sector más acaudalado de la sociedad ecuatoriana.
¿Cuáles son los fundamentos principales de esta propuesta? El trasfondo es una contundente cifra que el presidente ecuatoriano desplegó con intensidad durante los últimos días: el 2% de las familias ecuatorianas concentran el 90% de las grandes empresas del país. “Se evidenció la concentración de la propiedad. Eso es malo, es una de las fuentes de inequidad en Ecuador y en el mundo”, declaró Correa a los medios, para luego aclarar que el impuesto es solamente “para los grandes conglomerados que generan dinastías”.
Para los herederos directos -hijos, nietos, padres o abuelos- la nueva legislación prevé una tasa marginal de hasta el 47,5% que se aplicará sólo al 1% más pudiente. Este porcentaje es inferior al de las tasas marginales de Japón -55%- y de Corea del Sur -50%-, y apenas un poco más alto del que se implementa en Francia -45%- y en Estados Unidos y Gran Bretaña -ambos con un 40%-.
Uno de los primeros representantes de la oposición en manifestar su desacuerdo a esta medida fue nada menos que el banquero y ex candidato presidencial Guillermo Lasso, quien fuera asesor económico y Embajador Itinerante del gobierno neoliberal de Lucio Gutiérrez. Lasso condenó la nueva medida afirmando que “el Estado correista pretende acabar con la familia ecuatoriana”. Como se ve, una exageración que no se condice con lo acontecido en otros países: ¿o acaso se destruyó la familia japonesa, coreana, francesa, inglesa o estadounidense por la implementación de una política tributaria similar a la que pretende impulsar Correa en relación a las herencias?
Para el analista económico ecuatoriano Juan Carlos Jaramillo “con una tasa marginal del 47,50% los herederos jamás pierden el control accionario sobre las empresas de sus padres, por lo cual con esta tasa es falso también argumentar que se quiere acabar con las empresas familiares”. Fue en base a este argumento que presidente ecuatoriano no se quedó atrás: criticó al “linaje, la dinastía” de Lasso y representantes empresariales y habló de un“capitalismo anacrónico” comandado por esos grupos familiares.
Más allá del impuesto a la herencia en sí, lo que parece estar en discusión en Ecuador es hasta que punto el Estado puede intervenir autónomamente en la arena económica. Es una discusión que, a esta misma hora, también se da en el resto de los países que albergan gobiernos posneoliberales, sobre todo en un momento de menor crecimiento económico en toda la región, producto de una caída de los precios de las commodities, pero, sobre todo, de una rebaja en las previsiones de crecimiento a escala global.
De lo que se trata, en definitiva, es de sustentar -y ampliar- los programas sociales puestos en marcha por estos gobiernos posneoliberales, para lo cual se necesitan recursos. El argumento de Lasso -no aumentar impuestos a los que más tienen, sino reducirlos- tiene sintonía con propuestas de otros líderes opositores de la región, como Macri en Argentina y Neves en Brasil, quienes anuncian que, de llegar a la presidencia, continuarían con las políticas sociales, pero sin tocar bajo ningún concepto los intereses empresariales. ¿Y de donde sacarían el dinero, se preguntará usted? Vaya uno a saber. Ecuador, por lo pronto, propone una solución realista -similar a la efectuada en algunos estados europeos y asiáticos- para continuar su política social enmarcada en el Plan Nacional Buen Vivir 2013-2017: que los que más tienen, más aporten, apostando asimismo a una redistribución garantizada por la propia Constitución del país. El debate continental en relación a este tema se incrementará en los próximos meses. 
http://actualidad.rt.com/opinion/juan-manuel-karg/177192-correa-impuesto-herencia-programas-sociales-ecuador
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