Mostrando las entradas con la etiqueta JICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta JICA. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de febrero de 2026

Presidente Abinader da inicio a la primera fase de transformación y saneamiento ambiental del vertedero Duquesa para beneficio de 3.8 millones habitantes del Gran Santo Domingo


Presidente Abinader da inicio a la primera fase de transformación y saneamiento ambiental del vertedero Duquesa para beneficio de 3.8 millones habitantes del Gran Santo Domingo
_Ministro de Medio Ambiente destaca que el proyecto contempla la construcción de canchas deportivas, parques, gazebos y un gimnasio al aire libre, en beneficio directo de las comunidades de El Casabe y Batey Duquesa._
10 de febrero de 2026
Santo Domingo, RD, .— El presidente Luis Abinader dio inicio este martes a los trabajos de la primera fase de transformación histórica del vertedero de Duquesa, una intervención clave orientada a proteger la salud de la población, mitigar el impacto ambiental y avanzar hacia un modelo sostenible de gestión de los residuos sólidos, en beneficio de 3.8 millones de habitantes del Gran Santo Domingo, como parte de la política nacional para eliminar los vertederos a cielo abierto y mejorar la calidad de vida.

El programa contempla una inversión total de 110 millones de dólares para mejorar la gestión integral de los residuos sólidos y reducir los impactos ambientales y sanitarios y se ejecuta en el marco del Programa Gestión Integral y Sostenible de Residuos Sólidos en el Gran Santo Domingo, implementado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través del Viceministerio de Gestión Ambiental y su Unidad Ejecutora, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),  la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

*Transformación ambiental de un espacio históricamente degradado*

Durante el acto, el presidente Abinader destacó que esta intervención va más allá de la clausura de un vertedero, al tratarse de un proceso de transformación integral sustentado en soluciones de ingeniería ambiental, control de impactos, gestión de riesgos y restauración ecológica, con el objetivo de recuperar progresivamente un espacio históricamente degradado.

El mandatario afirmó que desde 2020 su gobierno asumió como prioridad nacional la solución del problema de los vertederos a cielo abierto, destacando que el vertedero de Duquesa por años afectó la salud y el medio ambiente de más de 3.8 millones de habitantes del Gran Santo Domingo.

Asimismo, indicó que la situación crítica, marcada por incendios y humaredas constantes, obligó a actuar con urgencia para corregir un problema ambiental que impactaba directamente en la calidad de vida de la población.

El jefe de Estado explicó que se ejecuta un plan integral con acciones a corto, mediano y largo plazo, apoyado por la cooperación internacional BID, la JICA y la AECID, garantizando una solución estructural y sostenible.

Además, el gobernante destacó la transformación del vertedero de Duquesa como eje central de esta política, resaltando que el proyecto fue diseñado para pasar de un pasivo ambiental a un espacio saneado y útil para la comunidad.

El mandatario resaltó la creación del fideicomiso para la gestión de residuos sólidos, que ya ha permitido la transformación de 30 vertederos en todo el país y el cierre progresivo de los vertederos a cielo abierto.
Al concluir, afirmó que el proyecto de Duquesa y el saneamiento de la cañada de Gurabo en Santiago, servirán como modelo nacional para el manejo adecuado de los residuos sólidos y quedarán registrados como las transformaciones ambientales más importantes en la historia reciente del país.

Reto impostergable acumulado por décadas

De su lado, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez, destacó que asumir la transformación del sistema de residuos sólidos, especialmente en Duquesa, fue un reto impostergable ante la magnitud del problema ambiental acumulado por décadas. En ese sentido señaló que la experiencia de los incendios de 2020 marcó un punto de inflexión y reafirmó la decisión de convertir la gestión de los residuos en una prioridad nacional bajo  la Ley General de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos número 225-20, que constituye el marco legal vigente en la materia.

Al referirse a Duquesa, resaltó que se trata del principal pasivo ambiental de la República Dominicana, con más de 30 millones de toneladas de desechos, y que por primera vez se mantiene sin incendios durante un período sostenido. Explicó que la primera fase del proyecto contempla acciones prioritarias como la estabilización del terreno, el manejo de lixiviados y gases, el control de escorrentías, el perfilado y conformación de taludes, así como la cobertura y sellado de áreas críticas, creando las condiciones técnicas necesarias para la recuperación ambiental del sitio.

Dijo, además que como parte del enfoque social e integrador, el proyecto incluye la construcción de infraestructura recreativa sobre las áreas intervenidas, entre ellas canchas deportivas, áreas infantiles, gazebos, un gimnasio al aire libre, anfiteatro y un circuito recreativo de cinco kilómetros, lo que beneficiará de manera directa a las comunidades de El Casabe y Batey Duquesa. El proyecto incorpora además un componente de inclusión social para la formalización e integración de las personas recicladoras, así como la mitigación estimada de unas 140,000 toneladas de dióxido de carbono equivalente por año mediante la captura y aprovechamiento de gases.

El ministro Henríquez manifestó que, en cinco años de gestión, se han alcanzado resultados concretos en todo el país, con el cierre de vertederos críticos y la eliminación de incendios que afectaban comunidades y zonas productivas. Mencionó como hitos la transformación de los verdaderos de Guiri Gui en Higüey, San Francisco de Macorís, Moca, Puerto Plata y en otras demarcaciones del país.
Momento trascendental e histórico

 
Sergio Pérez, representante del BID en el país,  afirmó que el inicio de esta nueva fase en Duquesa marca un momento trascendental para la historia ambiental del Gran Santo Domingo y de la República Dominicana. Explicó que no se trata simplemente de comenzar obras, sino de dar paso a una intervención estructural y planificada que permitirá recuperar un espacio que durante años estuvo marcado por la degradación ambiental y el riesgo sanitario. 

También indicó que Duquesa representó por décadas el mayor pasivo ambiental del país, concentrando una gran cantidad de residuos con impactos directos sobre la salud pública, el medio ambiente y la calidad de vida de millones de personas.

En las palabras de bienvenida, la alcaldesa, Betti Gerónimo, calificó el inicio de la transformación del vertedero de Duquesa como un día histórico para Santo Domingo Norte, al representar la solución a una problemática ambiental y sanitaria que afectó al municipio durante décadas. 

Señaló que este proyecto devuelve la calidad de vida y la dignidad a la comunidad, especialmente en lo relativo a la salud de sus habitantes, quienes por años convivieron con las consecuencias del mayor vertedero a cielo abierto del país.

Con el inicio de esta primera fase, la República Dominicana avanza de manera firme hacia un nuevo paradigma en la gestión de los residuos sólidos, el cumplimiento de sus compromisos ambientales internacionales y el fortalecimiento de la sostenibilidad y el bienestar de la población.

Estuvieron presentes el alcalde de Santo Domingo Oeste, Francisco Peña; la embajadora del Reino de España, Lorea Arribalzaga Ceballos; el representante de la JICA, Kota Sakaguchi; de la AECID, Manuel Alba Cano, entre otras personalidades./
Editorial
Duquesa: cuando un pasivo ambiental empieza a convertirse en patrimonio público
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Durante décadas, el vertedero de Duquesa fue mucho más que un punto de disposición final: se convirtió en la evidencia cotidiana de un crecimiento urbano que avanzó más rápido que la capacidad institucional para manejar los residuos que produce una gran metrópoli. La degradación acumulada, los riesgos sanitarios y los episodios recurrentes de incendios y humaredas que afectaron a comunidades enteras hicieron de Duquesa un problema estructural de salud pública y de gobernanza ambiental. Hoy, el inicio formal de la primera fase de transformación y saneamiento ambiental representa un punto de inflexión que conviene leer con rigor técnico y responsabilidad institucional: no como un acto ceremonial, sino como el inicio de una solución que debe sostenerse en el tiempo, blindarse contra el cortoplacismo y convertirse en política pública irreversible. 
La intervención anunciada para Duquesa, por su escala y enfoque, intenta responder —por primera vez con trazabilidad— a la magnitud real del problema. Se trata de un proyecto concebido para beneficiar a aproximadamente 3.8 millones de habitantes del Gran Santo Domingo, sustentado en una inversión estimada de US$110 millones, y ejecutado mediante un esquema programático de gestión integral de residuos con cooperación internacional. Que esta iniciativa esté inserta en el Programa de Gestión Integral y Sostenible de Residuos Sólidos en el Gran Santo Domingo, implementado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales a través del Viceministerio de Gestión Ambiental y su unidad ejecutora, con apoyo del BID, JICA y AECID, no es un detalle accesorio: revela una arquitectura de gobernanza y financiamiento que, administrada con transparencia y controles, puede elevar el estándar nacional de cómo se planifica, contrata, ejecuta y supervisa una obra ambiental de alto impacto.
La clave de esta primera fase es su naturaleza eminentemente ingenieril y preventiva. Los componentes anunciados —estabilización del terreno, manejo de lixiviados y gases, control de escorrentías, perfilado y conformación de taludes, cobertura y sellado de áreas críticas— son precisamente los que diferencian un botadero a cielo abierto de un sitio bajo control ambiental. No se trata de retórica: el control de lixiviados reduce el riesgo de contaminación de fuentes de agua; el manejo de gases disminuye peligros de incendios y explosiones; el control de escorrentías limita arrastres contaminantes; y el sellado es condición técnica indispensable para cualquier recuperación progresiva. Que estos elementos estén en el centro del diseño constituye una señal de madurez institucional, porque reconoce que la salud pública y el ambiente se protegen con obras verificables, con mantenimiento continuo y con estándares medibles, no con promesas.
La urgencia de actuar se confirma al observar las cifras operativas del propio sistema. Duquesa recibe diariamente un promedio de 5,000 a 5,500 toneladas de residuos, en un contexto donde se estima una producción nacional de alrededor de 15,000 toneladas por día. Estas magnitudes explican por qué Duquesa no es “un vertedero más”, sino un nodo central de la gestión urbana del Gran Santo Domingo. Pretender resolver el problema sin intervención estructural equivaldría a aceptar que la capital y su periferia continúen conviviendo con un riesgo sanitario crónico. Por eso, esta primera fase debe interpretarse como el comienzo de una reingeniería metropolitana de residuos: lo que se haga —y, sobre todo, lo que se mantenga— en Duquesa condiciona la sostenibilidad de todo el sistema.
Un rasgo particularmente valioso del proyecto es su componente social y de reconversión del entorno. Se ha anunciado que, sobre áreas intervenidas, se construirán canchas deportivas, áreas infantiles, gazebos, un gimnasio al aire libre y un circuito recreativo de cinco kilómetros, con impacto directo en comunidades como El Casabe y Batey Duquesa. En términos de política pública, esto importa por dos razones. Primero, porque la justicia ambiental exige que quienes cargaron durante años con las externalidades negativas reciban beneficios tangibles y permanentes. Segundo, porque la reconversión urbana crea “custodia social” del espacio recuperado: cuando el área saneada se integra a la vida comunitaria, se reduce la probabilidad de regresión a prácticas degradantes y se fortalece la gobernanza territorial desde la ciudadanía.
El enfoque anunciado incorpora, además, metas climáticas e inclusión social, dos dimensiones que suelen subestimarse en la discusión sobre basura. El proyecto contempla la formalización e integración de personas recicladoras y una mitigación estimada de 140,000 toneladas de CO₂ equivalente por año mediante captura y aprovechamiento de gases. Esto alinea la intervención con estándares contemporáneos de gestión de residuos: no basta con disponer, hay que reducir emisiones —especialmente metano— y reconocer que el reciclaje informal existe, pero debe transitar hacia condiciones seguras, trazables y dignas. En la práctica, esta integración mejora eficiencia, reduce riesgos laborales y ayuda a romper circuitos de vulnerabilidad social históricamente ligados a grandes vertederos.
La institucionalidad también cuenta, y en este caso ofrece una oportunidad para consolidar confianza pública. La gestión de residuos sólidos se enmarca en la Ley 225-20, citada como norma vigente en la materia, y el programa se articula dentro de ese ecosistema normativo. Ese punto es crucial: sin marco legal, los proyectos se convierten en esfuerzos aislados; con marco legal, pueden traducirse en estándares permanentes de operación, fiscalización, sanción y mejora continua. Pero la ley solo se legitima cuando se cumple y se audita; por eso, Duquesa debe convertirse en una prueba nacional de cumplimiento integral: desde la contratación y supervisión de obras hasta la trazabilidad del gasto, la publicación de avances y el control de resultados ambientales y sanitarios.
En esta coyuntura, la discusión pública debe evitar dos extremos igualmente dañinos: el escepticismo automático que descalifica cualquier intervención antes de ver resultados, y la celebración acrítica que convierte una primera fase en victoria definitiva. La propia dimensión del pasivo obliga a prudencia y método. Se ha señalado que Duquesa acumula más de 30 millones de toneladas de desechos y que, por primera vez, se ha mantenido sin incendios durante un período prolongado, lo que sugiere avances operativos que deben consolidarse con sistemas permanentes de control de gases y manejo técnico del frente de descarga. La madurez cívica consiste en exigir continuidad sin desconocer el progreso: que esta fase no sea la última; que el mantenimiento sea cotidiano, no episódico; y que el control no dependa de coyunturas, sino de protocolos, presupuesto y rendición de cuentas.
El país, además, puede y debe aprovechar esta obra para robustecer una política ambiental de alcance nacional. Se ha indicado que un fideicomiso de gestión de residuos ha permitido la transformación de 30 vertederos y el cierre progresivo de botaderos a cielo abierto, lo que sugiere una ruta pública que va más allá de Duquesa. Esa ruta puede fortalecerse con una agenda propositiva clara: convertir Duquesa en modelo replicable, con manuales técnicos públicos, contratos tipo con cláusulas de desempeño, esquemas de monitoreo y participación comunitaria, y un sistema de indicadores verificables que mida reducción de incendios, control de lixiviados, captura de gases, recuperación paisajística y mejoras de salud comunitaria. Un enfoque de gobernanza por evidencias es el único capaz de sostener la inversión, honrar la cooperación internacional y asegurar que la recuperación no sea reversible.
Finalmente, el verdadero éxito de Duquesa no se medirá solo dentro de sus límites, sino en lo que impulse fuera de ellos. Esta decisión estatal abre una oportunidad histórica para acelerar cambios complementarios que determinan la sostenibilidad del sistema: promover la separación en origen, optimizar rutas de recolección, fortalecer la fiscalización municipal y consolidar una economía circular que reduzca el volumen destinado a disposición final. Todo ello es coherente con los objetivos de mejorar la eficiencia del manejo de residuos urbanos y mitigar impactos ambientales y sociales, tal como se describe en el marco programático apoyado por organismos internacionales.
La República Dominicana tiene ante sí la posibilidad de demostrar que la política ambiental puede ser, a la vez, infraestructura, salud, educación ciudadana y productividad. Si Duquesa se convierte —como plantea el programa en marcha— en el punto de partida de una transformación sistémica, estaremos ante un hecho verdaderamente trascendental: el momento en que un antiguo símbolo de degradación comenzó a consolidarse como patrimonio público, protección sanitaria para la gente y futuro sostenible para el Gran Santo Domingo y para el país.

Fuentes de referencia:


jueves, 18 de diciembre de 2025

La humanización, eje central de la buena práctica médica | José Joaquín Puello

La humanización, eje central de la buena práctica médica

Especialistas coinciden en que sin empatía y compasión la medicina pierde su razón de ser, aun con avances tecnológicos

Alertan que la deshumanización del sistema de salud afecta la calidad y la dignidad del paciente

Edilí Arias | 18.12.2025

CEMADOJA- José Joaquín Puello

 El doctor José Joaquín Puello, presidente de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar. Chaimy Soriano

Santo Domingo.- La buena medicina no se mide únicamente por la sofisticación de los equipos, la precisión de los procedimientos o la modernidad de las infraestructuras hospitalarias. Se mide, sobre todo, por el trato humano con el que se atiende a las personas.

Esa fue la idea central del diálogo profundo sostenido por eldoctor José Joaquín Puello, presidente de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar; la doctora Glendis Ozuna Feliciano, directora del Centro de Educación Médica de Amistad Dominico-Japonesa (CEMADOJA); y Kota Sakaguchi, representante residente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en República Dominicana, en el Periódico El Día.

Trato humano

En un contexto caracterizado por la presión económica, la sobrecarga de los servicios de salud y el desgaste del personal sanitario, los tres expertos coincidieron en una premisa fundamental: sin compasión, empatía y respeto por la dignidad del paciente, la medicina pierde su razón de ser.

Frente a los desafíos actuales del sistema sanitario, la humanización se presenta como un elemento indispensable para garantizar una atención verdaderamente integral.

CEMADOJA- José Joaquín Puello
José Joaquín Puello, Glendis Ozuna Feliciano y Kota Sakaguchi destacaron la importancia del trato humano como eje de la atención en salud.
Lea también: Sistema de salud de República Dominicana inspira médicos de África
Para el doctor José Joaquín Puello, la humanización no es un concepto abstracto ni una tendencia pasajera, sino la principal herramienta del ejercicio médico.
“El médico que no cree en la humanización y la compasión hacia el paciente no merece ejercer la medicina”, afirma. A su juicio, los médicos no trabajan con objetos ni estadísticas, sino con seres humanos que acuden en busca de lo más valioso que poseen: su salud.
Puello sostiene que cada paciente debe ser tratado como un familiar cercano.
“Ese paciente puede ser tu padre, tu madre, tu hermano o tu esposa. El dolor de una enfermedad siempre es angustiante, incluso cuando no se trata de una patología mortal”, señala.
Desde esa perspectiva, insiste en que la formación médica debe tener claro que el verdadero protagonista de la carrera es el paciente. Por ello, considera esencial que las escuelas de medicina sean rigurosas no solo en la enseñanza académica, sino también en la selección de los estudiantes, evaluando valores éticos, fortaleza emocional y auténtica vocación de servicio.
A lo largo de su trayectoria, Puello ha sido testigo del impacto que tiene la actitud del médico en la evolución del paciente.
“La mitad del tratamiento es la forma en que el médico se relaciona con quien sufre. Hay médicos que sanan solo con humanidad y compasión”, asegura.
Reconoce que la medicina moderna enfrenta tensiones crecientes en una sociedad que muchas veces prioriza el beneficio económico, pero subraya que la medicina no es una profesión para enriquecerse, sino una vocación que exige sacrificios.
“El título de doctor no es de ocho de la mañana a cuatro de la tarde. Es para toda la vida”, recalca.
Formar a los médicos en atención
Desde la gestión y la formación del personal, la doctora Glendis Ozuna Feliciano aporta una visión complementaria.
Para ella, la humanización no es responsabilidad exclusiva del médico, sino de todos los actores que interactúan con el paciente, desde el personal de seguridad hasta los especialistas que realizan estudios diagnósticos.
En CEMADOJA, explica, la humanización es un eje transversal. Todo el personal recibe capacitación continua sobre comunicación empática, trato respetuoso y atención centrada en el paciente.
Esta filosofía se extiende al clima laboral y al bienestar del personal de salud.
“Cuando el ambiente entre los colaboradores es positivo, el paciente lo percibe”, afirma.
Además, recuerda que muchas enfermedades tienen un componente emocional, por lo que un trato cercano puede aliviar significativamente el sufrimiento.
Desde la cooperación internacional, Kota Sakaguchi destaca que la JICA mantiene más de 60 años de colaboración con República Dominicana, con el sector salud como uno de sus pilares.
Actualmente ejecuta ocho proyectos enfocados no solo en infraestructura, sino también en la formación de recursos humanos.
Sakaguchi subraya que la humanización es un principio clave para Japón, pero sin imponer modelos culturales.
“Creemos en la co-creación de un modelo dominico-japonés que respete la cultura local”, explica.
Para los tres expertos, la humanización de la salud no es un complemento, sino el corazón de una medicina que aspira a sanar, acompañar y dignificar al paciente en los momentos más vulnerables de su vida.
Fuente: El Dia Digital
 El doctor José Joaquín Puello, presidente de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar. Chaimy Soriano

https://eldia.com.do/por-que-la-humanizacion-es-clave-para-una-buena-atencion-medica/

La humanización como esencia de la buena práctica médica

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La calidad de la medicina no se define únicamente por los avances tecnológicos ni por la modernidad de los hospitales, sino por la forma en que se trata a las personas que buscan alivio y acompañamiento en momentos de vulnerabilidad. Esa fue la reflexión compartida por el doctor José Joaquín Puello, la doctora Glendis Ozuna Feliciano y el representante de JICA, Kota Sakaguchi, quienes coincidieron en que la humanización es el corazón del ejercicio médico.

Para el doctor Puello, la compasión y la empatía no son complementos, sino la base misma de la profesión. Sostiene que un médico que no cree en la humanización no debería ejercer, pues cada paciente merece ser atendido como un familiar cercano. Asegura que la actitud del profesional influye directamente en la evolución del enfermo y recuerda que la medicina es una vocación que exige entrega permanente, no un medio para enriquecerse.

La doctora Ozuna Feliciano amplía esta visión al señalar que la humanización es responsabilidad de todos los actores del sistema de salud. En CEMADOJA, explica, se trabaja de manera transversal para que cada colaborador, desde seguridad hasta especialistas, reciba formación continua en comunicación empática y trato digno. Un ambiente laboral positivo, afirma, se refleja en la experiencia del paciente y contribuye a aliviar el componente emocional que acompaña muchas enfermedades.

Desde la cooperación internacional, Sakaguchi destaca que la JICA mantiene un compromiso histórico con el país, impulsando proyectos que combinan infraestructura con formación humana. Subraya que la humanización es un principio esencial para Japón, pero siempre respetando la cultura local y promoviendo un modelo construido de manera conjunta.

La conclusión es clara: sin humanidad, la medicina pierde su propósito. Humanizar no es un lujo ni una tendencia, sino la condición indispensable para brindar una atención que cure, acompañe y dignifique.

....

La humanización no es un complemento en la atención médica: es su esencia.

En un sistema de salud cada vez más presionado por la demanda, la tecnología y los procesos, corremos el riesgo de olvidar lo más importante: detrás de cada diagnóstico hay una persona que siente, teme y espera ser tratada con dignidad.

La empatía, la escucha activa y el respeto no son gestos opcionales. Son herramientas clínicas que impactan directamente en la recuperación del paciente y en la calidad del servicio. Formar profesionales de la salud implica enseñar ciencia, pero también cultivar valores.

Cuando el trato humano se convierte en prioridad, la medicina recupera su propósito más profundo: sanar, acompañar y dignificar.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Éxito del intercambio "De Matsudo a Constanza": Una alianza fructífera entre Japón y la República Dominicana

RELACIONES EXTERIORES

Éxito del intercambio "De Matsudo a Constanza": Una alianza fructífera entre Japón y la República Dominicana

21 DE NOVIEMBRE 2023 | 17:36
Embajador

Santo Domingo.- En un reciente artículo publicado en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, el embajador Takagi Masahiro destacó el sorprendente éxito de la colaboración entre las ciudades de Matsudo y Constanza, titulado "Intercambio entre la ciudad de Matsudo y la ciudad de Constanza a través de las peras". 

Este esfuerzo conjunto, que se ha ido gestando desde 2015, emerge como un ejemplo excepcional de colaboración transcontinental que va más allá de las fronteras geográficas y abarca la cultura, la economía y la diplomacia.

Cultivando Peras y Fortaleciendo Lazos: Un Proyecto Único

Desde la ciudad de Matsudo, conocida por las célebres peras "Siglo XX", hasta la montañosa Constanza en la República Dominicana, esta alianza ha dado sus frutos, literalmente. 

La cooperación para cultivar las peras de Matsudo en suelo dominicano ha evolucionado desde 2016, demostrando un compromiso inquebrantable a pesar de las adversidades, como la pandemia de COVID-19.

Lo más notable es el uso innovador del esquema de "Cooperación Técnica Comunitaria" de la JICA, que ha permitido adaptar las técnicas de cultivo al clima y la altitud de Constanza. 

Este enfoque no solo representa un impulso para la diversificación de la producción de frutas en la República Dominicana, sino que también establece un precedente poco común de transferencia de conocimiento y colaboración técnica entre ciudades.

Deportes, bomberos y gastronomía: Vínculos más allá de las peras

La conexión entre Matsudo y Constanza no se limita a las peras. Antes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, Matsudo recibió a un atleta de taekwondo de la República Dominicana, demostrando un compromiso tangible con el intercambio cultural a través del deporte. Además, la donación de camiones de bomberos por parte de Matsudo a Constanza, fortaleció aún más los lazos entre ambas ciudades.

El acuerdo de asociación firmado entre los alcaldes de Matsudo y Constanza, con la presencia del embajador dominicano en Japón, Robert Takat, fue más allá de lo protocolar. Este pacto allanó el camino para iniciativas culinarias, como la venta de deliciosos postres elaborados con cacao dominicano en Matsudo, fusionando las tradiciones gastronómicas de ambos países.

Celebrando la diversidad y la contribución de inmigrantes

La conexión entre Constanza y los inmigrantes japoneses después de la Segunda Guerra Mundial, es un testimonio de la diversidad que enriquece la ciudad. El Festival de la Cosecha, celebrado en julio pasado, fue un escaparate de eventos japoneses como el baile bon, artes marciales y la historia de la inmigración.

El embajador Takagi Masahiro participó activamente en el festival, reflejando la riqueza cultural compartida entre Japón y la República Dominicana. Además, el evento destacó la contribución de los inmigrantes japoneses y españoles a la transformación de Constanza en una región agrícola de renombre.

Perspectivas futuras y agradecimiento por la cooperación

Este intercambio en curso entre Matsudo y Constanza no solo representa una alianza exitosa entre dos ciudades distantes, sino que también simboliza la colaboración fructífera entre Japón y la República Dominicana. 

El embajador Takagi Masahiro, en su artículo, destaca solo una parte de este intercambio, dejando la puerta abierta para futuras iniciativas que consoliden aún más la amistad entre ambas naciones.

https://presidencia.gob.do/noticias/exito-del-intercambio-de-matsudo-constanza-una-alianza-fructifera-entre-japon-y-la

lunes, 9 de octubre de 2023

Medio Ambiente y cooperación japonesa presentan Plan Nacional de Gestión de Sitios de Disposición Final de Residuos Sólidos

 MEDIO AMBIENTE

Medio Ambiente y cooperación japonesa presentan Plan Nacional de Gestión de Sitios de Disposición Final de Residuos Sólidos

9 DE OCTUBRE 2023 | 14:20
Medio Ambiente y cooperación japonesa presentan Plan Nacional de Gestión de Sitios de Disposición Final de Residuos Sólidos

Santo Domingo.- El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) realizaron un seminario con técnicos de todos los municipios y distritos municipales para socializar las pautas que deben cumplirse con el fin de operativizar sitios de disposición final de residuos sólidos. 

En el acto de apertura del encuentro, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Miguel Ceara Hatton, destacó que “el reto de lograr una gestión integral de residuos sólidos es impostergable y ha sido asumida como una prioridad por el actual gobierno de la República Dominicana; para ello estamos avanzando en nuevos sitios de disposición final a través de alianzas público privadas, así como el cierre y rehabilitación de vertederos existentes con el apoyo del fideicomiso DO Sostenible”.  

“Este desafío debe ser abrazado por toda la sociedad en su conjunto bajo el liderazgo de este Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para eliminar en el menor tiempo posible el riesgo y el pasivo ambiental que representan los vertederos a cielos abiertos”, destacó Ceara Hatton.


Mientras, la viceministra de Gestión Ambiental, Indhira de Jesús, explicó que “en este seminario estamos presentando los resultados del proyecto y los productos con los que el proyecto nos deja”. En ese orden, ahora se cuenta con una serie de manuales que van a ofrecer orientación a los municipios y distritos municipales de la República Dominicana.

“Cualquier persona que vaya a trabajar en el tema de disposición final de residuos sólidos encontrará los lineamientos técnicos para poder diseñar nuevos rellenos sanitarios, para operación de nuevos rellenos sanitarios, pero también para el cierre o clausura o la rehabilitación de sitios de disposición final existentes”, destacó De Jesús. 

“En nuestro país tenemos una cantidad de vertederos a cielo abierto, que necesitamos clausurar de una manera adecuada y que necesitamos sustituir por sitios de disposición final que cumplan con las condiciones técnicas que establece nuestra legislación”, puntualizó la viceministra. 

A través de este seminario se compartió el contenido del “Plan Nacional de Gestión de Sitios de Disposición Final (PNSDF) 2023 - 2033” y de cuatro manuales técnicos que han sido elaborados en el marco del referido proyecto, iniciado en 2020 y previsto a culminar este noviembre del 2023. 

En la ceremonia de inicio estuvieron presentes el embajador de Japón, Masahiro Takagi; el representante residente de la JICA, Kota Sakaguchi; la viceministra de Gestión Ambiental, Indhira de JesúsClara Aquino, directora general de Cooperación Bilateral de Mepyd; la directora ejecutiva de la Federación Dominicana de Municipios (Fedomu), y el director ejecutivo de la Federación Dominicana de Distritos Municipales, Pedro Richardson

El embajador Masahiro Takagi destacó la importancia de la cooperación entre los países. “Ya estamos compartiendo nuestra experiencia a través de medidas contra el cambio climático y conservación del medio ambiente con República Dominicana”.  

Mientras, Kota Sakaguchi, representante residente de la JICA, valoró positivamente los objetivos logrados a través de la implementación del proyecto Focigirs 2. 

 “Me alegro mucho de que a través de este tipo de programas Japón y República Dominicana están cooperando para conservar el medio ambiente y tratar los desechos y residuos en forma correcta”, puntualizó Sakaguchi. 

De su parte, Clara Aquino, directora de Cooperación Bilateral del Mepyd, expresó su satisfacción con la realización de seminarios como estos en los que  “podemos compartir y conocer los avances logrados y los instrumentos técnicos de gestión para los ciclos de disposición final de residuos sólidos, cuyos trabajos han permitido y permitirán  la protección de recursos naturales, la reducción de la contaminación y el incremento de la vida útil del relleno sanitario”. 

El seminario, que se desarrolló en dos jornadas en el hotel Crown Plaza, contó con invitados, en las modalidades presencial y virtual, de todos los municipios y distritos municipales del país, en específico del personal técnico responsable del servicio de aseo urbano, así como de otras entidades públicas y privadas con incidencia en el tema. 

Fue impartido por el personal técnico del Ministerio de Medio Ambiente y la Liga Municipal Dominicana, que estuvo a cargo de la elaboración de los referidos instrumentos, con el acompañamiento de un equipo de 8 expertos japoneses. 

La problemática que representan los vertederos a cielo abierto es un asunto de alta prioridad en la agenda del presente gobierno, como ha indicado el presidente Luis Abinader en varias ocasiones. 

La JICA ha venido cooperando en este tema desde la década de 1990 y en la actualidad, además del Proyecto Focigirs-2, colabora con la preparación del cierre técnico del vertedero de Duquesa, que se realiza con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

https://presidencia.gob.do/noticias/medio-ambiente-y-cooperacion-japonesa-presentan-plan-nacional-de-gestion-de-sitios-de