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miércoles, 29 de julio de 2015

Turquía: ¿Queda una oportunidad para la paz?

EL MUNDO

Turquía: ¿Queda una oportunidad para la paz?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puso término al proceso de paz con los kurdos. Seda Serdar se pregunta si realmente es el fin de las negociaciones entre Ankara y la minoría kurda.
Antes del atentado suicida de Suruc, el partido gobernante turco, AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), estaba negociando con todos los partidos políticos en busca de formar coalición. Pero Suruc lo cambió todo. Ahora la atención está puesta en el combate activo contra el “Estado Islámico” y en las simultáneas acciones de represalia contra la organización terrorista PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), que a su vez también lleva a cabo atentados dentro de Turquía.
Al partido moderado pro-kurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), en la oposición, se le reprocha con razón no mostrar públicamente indignación por los ataques del PKK, que recuerdan el conflicto de la década de 1990. Nadie desea que vuelvan esos tiempos de inseguridad cotidiana y numerosas víctimas fatales. Por eso, es fundamental una solución al conflicto que se prolonga ya por tanto tiempo. Pero no es ningún secreto que el proceso de paz ya mostraba grietas antes de que Erdogan anunciara claramente su fin este martes.
El presidente Erdogan demanda que se levante la inmunidad parlamentaria de políticos kurdos que mantengan relaciones con grupos terroristas; una clara alusión a los dirigentes del HDP. El jefe de ese partido moderado, Selahattin Demirtas, respondió anunciando que los 80 parlamentarios de su colectividad habían solicitado ser despojados de su fuero. Este enfrentamiento atiza la discusión, y aleja aún más a Turquía de una solución.
Cuestión de estabilidad
Con semejantes provocaciones, el AKP se aprovecha de la situación actual de Turquía. Y lo hace con la esperanza de que los votos del HDP puedan volver a pertenecerle pronto, en el caso de que se lleven a cabo elecciones anticipadas.
Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.
Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.
Por otra parte, la impulsiva reacción de Demirtas –por astuta que pueda parecer a primera vista- no aporta a la estabilidad política del país. Tampoco ayudan las demandas del MHP (Partido del Movimiento Nacionalista) de prohibir el HDP.
Sin embargo, mientras la agenda turca se ve dominada por las recriminaciones, las negociaciones de coalición siguen adelante en silencio. El CHP (Partido Popular Republicano) y el AKP ya se han reunido dos veces a negociar. Si se llegara a un acuerdo, se formaría rápidamente una coalición. Si no, se celebrarán pronto elecciones anticipadas. Un plan que el AKP viene acariciando desde hace tiempo.
El AKP no quedó contento con el resultado de las elecciones de junio y su caída del trono de partido único de gobierno. En Turquía se discute ahora desesperadamente sobre cómo ha de seguir el proceso de paz. Pero todos los partidos deberán tranquilizarse primero y concentrarse en el próximo paso importante: una coalición que funcione.
Los jefes de los partidos de oposición deben pensar en los tiempos previos a los comicios; en su compartido rechazo al AKP y la esperanza de cambios a él ligada. Con otras palabras: se deberá discutir sobre el proceso de paz una vez que se haya formado una nueva coalición. Entonces, no solo tendrán que asumir su responsabilidad quienes respaldan el terrorismo, sino también todos aquellos culpables de corrupción y otras actividades ilegales.

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Turquía: ¿Queda una oportunidad para la paz?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puso término al proceso de paz con los kurdos. Seda Serdar se pregunta si realmente es el fin de las negociaciones entre Ankara y la minoría kurda.
Antes del atentado suicida de Suruc, el partido gobernante turco, AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), estaba negociando con todos los partidos políticos en busca de formar coalición. Pero Suruc lo cambió todo. Ahora la atención está puesta en el combate activo contra el “Estado Islámico” y en las simultáneas acciones de represalia contra la organización terrorista PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), que a su vez también lleva a cabo atentados dentro de Turquía.
Al partido moderado pro-kurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), en la oposición, se le reprocha con razón no mostrar públicamente indignación por los ataques del PKK, que recuerdan el conflicto de la década de 1990. Nadie desea que vuelvan esos tiempos de inseguridad cotidiana y numerosas víctimas fatales. Por eso, es fundamental una solución al conflicto que se prolonga ya por tanto tiempo. Pero no es ningún secreto que el proceso de paz ya mostraba grietas antes de que Erdogan anunciara claramente su fin este martes.
El presidente Erdogan demanda que se levante la inmunidad parlamentaria de políticos kurdos que mantengan relaciones con grupos terroristas; una clara alusión a los dirigentes del HDP. El jefe de ese partido moderado, Selahattin Demirtas, respondió anunciando que los 80 parlamentarios de su colectividad habían solicitado ser despojados de su fuero. Este enfrentamiento atiza la discusión, y aleja aún más a Turquía de una solución.
Cuestión de estabilidad
Con semejantes provocaciones, el AKP se aprovecha de la situación actual de Turquía. Y lo hace con la esperanza de que los votos del HDP puedan volver a pertenecerle pronto, en el caso de que se lleven a cabo elecciones anticipadas.
Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.
Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.
Por otra parte, la impulsiva reacción de Demirtas –por astuta que pueda parecer a primera vista- no aporta a la estabilidad política del país. Tampoco ayudan las demandas del MHP (Partido del Movimiento Nacionalista) de prohibir el HDP.
Sin embargo, mientras la agenda turca se ve dominada por las recriminaciones, las negociaciones de coalición siguen adelante en silencio. El CHP (Partido Popular Republicano) y el AKP ya se han reunido dos veces a negociar. Si se llegara a un acuerdo, se formaría rápidamente una coalición. Si no, se celebrarán pronto elecciones anticipadas. Un plan que el AKP viene acariciando desde hace tiempo.
El AKP no quedó contento con el resultado de las elecciones de junio y su caída del trono de partido único de gobierno. En Turquía se discute ahora desesperadamente sobre cómo ha de seguir el proceso de paz. Pero todos los partidos deberán tranquilizarse primero y concentrarse en el próximo paso importante: una coalición que funcione.
Los jefes de los partidos de oposición deben pensar en los tiempos previos a los comicios; en su compartido rechazo al AKP y la esperanza de cambios a él ligada. Con otras palabras: se deberá discutir sobre el proceso de paz una vez que se haya formado una nueva coalición. Entonces, no solo tendrán que asumir su responsabilidad quienes respaldan el terrorismo, sino también todos aquellos culpables de corrupción y otras actividades ilegales.

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martes, 28 de julio de 2015

Turquía inicia su lucha contra el 'EI', pero su verdadera guerra es contra los kurdos

Martes, 28 de julio del 2015

Turquía inicia su lucha contra el 'EI', pero su verdadera guerra es contra los kurdos

Disturbios en Turquía

Han tenido que pasar varios meses para que al final Turquía decidiese unirse a la coalición que lucha contra el Estado Islámico. Sin embargo, el papel que Ankara ha desempeñado antes y después de aliarse contra aquellos que combaten el tan ansiado califato del grupo terrorista, podría responder más a una cuestión de maquillaje internacional que a un repentino cambio en sus prioridades.
Hasta la fecha, el Gobierno de Tayyip Erdogan se ha destacado más por su represión contra el pueblo kurdo que combate al Estado Islámico en la fronteriza región siria de Kobane, que en su lucha contra los fundamentalistas del grupo terrorista.
De hecho, varios medios de comunicación internacionales se han hecho eco de las facilidades con las que se encuentran los yihadistas a la hora de cruzar la frontera turca con Siria.
El canal de televisión francés M6 emitió un reportaje en el que se observaba como jóvenes franceses reclutados por el Estado Islámico se asentaban en la frontera turca con Siria y en la prensa suiza se publicó que las autoridades de Ankara habrían permitido el paso de 10.000 yihadistas hacia Siria e Irak.
Incluso en los medios de comunicación turcos se llegó a publicar una fotografía del comandante del 'EI', Abu Muhammad, siendo atendido en un hospital de la provincia de Hatay, en el sur de Turquía.
La oposición turca apunta también en este sentido e incluso llegan a acusar al Estado de connivencia con los yihadistas, a los que habrían prestado apoyo logístico, armamento y entrenamiento.
El diario británico 'The Guardian' asegura que existe una estrecha relación entre Ankara y la organización terrorista, la cual le habría vendido el petróleo que usurpa de los terrenos que controla, según documentación encontrada en la residencia de Abu Sayyaf, un alto mando del 'EI' asesinado por las tropas estadounidenses a mediados de mayo.

Turquía aprovecha para acabar con la tregua

Tayyip Erdogan ha decidido mostrar todas sus cartas y ha puesto punto y final a la tregua que mantenía con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), más allá de algunos choques esporádicos, desde el año 2013.
El primer ministro turco ha anunciado que seguirá con los ataques sobre el norte de Irak y Siria y espera que la OTAN dé el visto bueno a las operaciones.
Turquía pasa así de apoyar en la sombra al Estado Islámico a permitir que Estados Unidos utilice una de sus bases militares en el país para atacar el grupo terrorista y de paso aprovecha para declararle la guerra al PKK, que al mismo tiempo que lucha contra los yihadistas reivindica su independencia de Turquía.

El 'sultanato' de Erdogan bajo peligro

La presencia turca en el conflicto responde a intereses geoestratégicos e imperialistas. Además de los excesos sufridos históricamente por el apátrida pueblo turco a manos de los Estados en los que se asientan, Ankara observa con preocupación cómo los combatientes del PKK se han convertido en una fuerza muy a tener en cuenta después de haber mantenido a raya a los terroristas del Estado Islámico durante varios meses de ataques.
Tayyip Erdogan teme que el cada vez más debilitado Gobierno de su rival Bashar al-Asad no pueda detener el avance del pueblo kurdo que actualmente se asienta en Kobane y en las áreas de alrededor, todas ellas colindantes con territorio otamáno, gestionadas bajo un autogobierno del pueblo.
Las pasadas elecciones de junio significaron un duro golpe para el 'sultanato' que hasta entonces regentaba el primer ministro turco. Los resultados no fueron como él esperaba. Tras trece años obteniendo mayorías absolutas, en los pasados comicios, aunque su conservador Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) fue el más votado, su influencia en el Parlamento decayó.
La pírrica victoria vino acompañada además de la irrupción por primera vez en en el hemiciclo de la izquierda kurda. El Partido Democrático de los Pueblos (HDP) se convirtió en la cuarta fuerza más votada, obteniendo 78 diputados (12,5%).
Por ello, Erdogan habría recrudecido todavía más sus políticas contra los kurdos en busca de ese apoyo de los nacionalistas que tanto echó de menos en las pasadas elecciones.

Detenciones

Precisamente, después de los comicios en los que Erdogan perdió por primera vez la mayoría absoluta en trece años, su Gobierno ha iniciado una dura represión sobre las numerosas protestas que se han producido en todo el país.
Coincidiendo con el acuerdo entre Turquía y Estados Unidos para su implicación en la lucha contra el Estado Islámico, unas 900 personas han sido detenidas por su supuesta implicación con los yihadistas del 'EI'.
Sin embargo, la mayoría de los detenidos pertenecían al Frente-Partido de Liberación Popular Revolucionario (DHKP-C), y al PKK. Los arrestos se produjeron, según las autoridades de Anakara, como respuesta a la muerte de dos policías turcos a manos del PKK, quienes explicaron como ambos agentes colaboraron con el 'EI' en el devastador ataque que hace una semana acabó con la vida de más de 30 activistas en la región de Suruc, en el sureste de Turquía.
Una tesis compartida por el opositor Partido Republicano del Pueblo, el cual ha denunciado ante la opinión pública que los Servicios de Inteligencia turcos estaban al tanto de dicho atentado, acusándoles de no haber hecho nada para evitarlo.

La cuestión kurda

El pueblo kurdo está repartido por Tuquía, Irak, Irán y Siria, además de un pequéo enclave en Armenia y está conformado por alrededor de 50 millones de personas. La cuestión kurda data de finales de la PrimeraGuerra Mundial, cuando las potencias vencedoras se repartieron OrienteMedio.
Los kurdos son en su mayoría musulmanes suníes. No obstante, todavía una parte importante profesa el yazidismo, una antigua religión con influencias islámicas y considerada por el 'EI' como una derivación de creencias diabólicas, de ahí el antagonismo que ambos actores representan en el conflicto.
Actualmente, quince millones de kurdos viven en Turquía y el ejemplo de su pueblo, luchando y frenando al Estado Islámico, puede resultar tentador para ellos, que ansían la autogestión, y peligroso para Ankara, que no solo lucha con el cuchillo entre los dientes para evitar esa independencia, sino que demás mantiene sus viejas pretensiones de anexionarse la región kurda del norte de Siria, rica en petróleo.
http://noticias.lainformacion.com/disturbios-conflictos-y-guerra/guerra/turquia-inicia-su-lucha-contra-el-ei-pero-su-verdadera-guerra-es-contra-los-kurdos_g6jmvBNYWeLD3DvhnlgOn6/
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Por qué Turquía ataca a los kurdos a la vez que a Estado Islámico


Por qué Turquía ataca a los kurdos a la vez que a Estado Islámico

28 julio 2015 Última actualización: 07:20 GMT
Después de meses de rehusar unirse a la coalición internacional que combate al autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria, Turquía lanzó ataques aéreos contra posiciones del grupo yihadista en Siria.
Pero la participación militar turca no es gratuita.
Al mismo tiempo que atacó a Estado Islámico, también bombardeó posiciones del PKK, el partido separatista kurdo con el que había entrado en una tregua de dos años, tras un largo y sangriento conflicto civil.
Esa doble acción militar crea un triángulo peligroso porque el PKK es una de las principales fuerzas opositoras de Estado Islámico en el norte de Siria pero, a la vez, el PKK es considerado el verdadero enemigo de Turquía.
Te contamos cómo se llegó a esta situación, que podría desestabilizar aun más la seguridad regional.

La OTAN apoya con cautela la ofensiva turca contra el yihadismo

La OTAN apoya con cautela la ofensiva turca contra el yihadismo

La Alianza se ha reunido este martes con carácter de urgencia a pedición de Ankara

El secretario general, Jens Stoltenberg, resalta la unidad de los aliados

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Bruselas. / FRANCOIS LENOIR (REUTERS)
Los aliados de la OTAN ofrecieron este martes respaldo político a Turquía en su ofensiva contra el Estado Islámico tras una reunión convocada de urgencia por el Gobierno de Ankara. Pero la solidaridad de los socios va acompañada de una serie de advertencias a Turquía para que ejerza contención en sus ataques contra los militantes kurdos del PKK. Esta faceta de la ofensiva turca —mucho más intensa que los ataques al EI— toca un nervio profundo. EE UU y otros aliados consideran las milicias kurdas como clave en la lucha contra los yihadistas en el frente sirio e iraquí. El ataque turco, que algunos analistas interpretan en clave electoral, amenaza con desestabilizar aún más el escenario.

Erdogan da por cerrado el proceso de paz

“No es posible continuar el proceso de paz con aquellos que atentan contra nuestra unidad nacional y contra nuestra hermandad”. Con estas palabras, el presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, puso este martes la puntilla final a las ya moribundas negociaciones con el grupo armado PKK destinadas a acabar con más de tres décadas de conflicto con los kurdos de Turquía.
Desde que el propio Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) anunciase el fin de su alto el fuego unilateral el pasado 12 de julio, los militantes kurdos han llevado a cabo numerosos atentados, en los que ha fallecido una decena de miembros de las fuerzas de seguridad, los últimos de ellos un comandante de la Gendarmería y un sargento que fue tiroteado en la ciudad de Hakkari cuando se dirigía al banco.
Los aliados de la OTAN se reunieron a petición de Turquía al amparo del artículo 4 de la Alianza, que permite a cualquier aliado convocar una cumbre en caso de sentir amenazada su integridad territorial, política y de seguridad. La violencia en la zona, con atentados del Estado Islámico en territorio turco y enfrentamientos entre las fuerzas turcas y las del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), está en plena escalada.
“La OTAN está unida frente al terrorismo”, señaló al término de la reunión, que duró hora y media, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Sin embargo, este evitó concretar una estrategia común contra el grupo yihadista suní y se limitó a recordar que “todos los miembros de la Alianza forman parte de la coalición internacional” liderada por EE UU desde hace casi un año. Turquía no pidió a los aliados apoyo material.
En la reunión, según fuentes de la OTAN citadas por la agencia Reuters, varios aliados llamaron a “un uso proporcionado de la fuerza” contra las milicias kurdas. El Gobierno alemán, la Comisión Europea, y el propio Stoltenberg en la víspera expresaron en la misma línea. Todos reconocen el derecho de Turquía a defenderse de los ataques del PKK —que este martes hizo estallar un tramo de un gasoducto procedente de Irán que suministra a Turquía el 18% de sus necesidades— pero hay temor ante una ofensiva desproporcionada.
Varias potencias de la Alianza Atlántica como Reino Unido y Alemania, según confirmaron fuentes diplomáticas, mostraron su preocupación ante la creciente intensidad del conflicto entre Ankara y los simpatizantes del PKK y pidieron a Erdogan que no abandone el proceso de paz “que tanto ha costado alcanzar”. La Comisión Europea instó a ambas partes a “retomar el alto el fuego sin más dilación”, según fuentes de Exteriores.
La reunión se celebró menos de 24 horas después de que Ankara y Washington confirmasen la intención de crear una zona libre de combatientes del EI en la frontera turcosiria, territorio con una gran presencia yihadista. “La OTAN no forma parte de esto, aunque le da la bienvenida”, señaló Stoltenberg.
El Gobierno turco, por su parte, ha incrementado las operaciones militares contras las posiciones del PKK tanto en las montañas del norte de Irak como en el interior del país, matando al menos a 10 guerrilleros en la última semana, además de lanzar grandes redadas contra su entramado urbano y político, en las que cientos de personas han sido detenidas.
Erdogan dio por terminado el proceso de paz y llegó incluso a pedir que se levante la inmunidad de los diputados del Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP), considerado el brazo político del PKK, para que “paguen el precio” por sus supuestos lazos con "grupos terroristas".
El líder del HDP, Selahattin Demirtas, anunció que los 80 diputados se han ofrecido a renunciar a la inmunidad parlamentaria y que sea la justicia la que decida si son ciertas las acusaciones vertidas sobre ellos, aunque invitó al resto de partidos a hacer lo propio.

Reunión sobre la estrategia

La coalición de países que lidera EE UU contra el Estado Islámico se reunirá este jueves en Canadá para analizar cómo mejorar la eficacia de la lucha contra los yihadistas, y Turquía participará en el encuentro, según confirmaron este martes fuentes del Departamento de EE UU. La colaboración entre Turquía y EE UU se ha estrechado enormemente en los últimos días con el acuerdo para el uso de bases aéreas turcas.
El Gobierno turco dirigido por el también islamista Ahmet Davutogluha equiparado las operaciones militares contra el Estado Islámico (EI) en Siria y contra el PKK, pero cada vez son más las voces que se quejan de la desproporción de una respecto a la otra.
Según el exasesor militar Metin Gurcan, mientras los dos días de bombardeos contra el EI se centraron en objetivos limitados y cercanos a la frontera turca, los cazas turcos han hecho 185 salidas y han bombardeado unos 400 objetivos del PKK incluso algunos 100 kilómetros al interior de Irak, hecho que este martes fue criticado por el presidente iraquí, Haider Al Abadi: “El consejo de ministros considera los bombardeos aéreos en territorio iraquí una peligrosa escalada [de violencia] y una violación de la soberanía iraquí”.

Estancamiento

Ante los llamamientos internacionales a la contención, la respuesta de Erdogan ha sido que “dar un paso atrás está fuera de toda discusión”. “Quienes explotan la tolerancia y paciencia de la gente y del Estado recibirán la respuesta que merecen lo antes posible”, avisó.
Más conciliador se mostró el portavoz del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), Besir Atalay: “No podemos decir que el proceso de paz haya terminado. Actualmente hay un estancamiento pero se retomará si la intención emerge de nuevo”. Las condiciones exigidas por el partido islamista y el Gobierno son que el PKK abandone las armas y se retire de Turquía, algo que hace unos meses parecía a punto de lograrse pero que ahora, en el clima de tensión que vive el país, parece un sueño lejano.
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/28/actualidad/1438076596_960360.html