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viernes, 30 de julio de 2021

Esperanzas y dudas arropan la agropecuaria dominicana / Por Felipe Ciprián / @IADRD @DDelRosarioV

La República viernes, 30 de julio de 2021 
Análisis. Políticas públicas incluyentes 
Esperanzas y dudas arropan la agropecuaria dominicana 
Esperanzas y dudas arropan la agropecuaria dominicana
Felipe Ciprián
felipe.ciprian@listindiario.com
Santo Domingo, RD

Fue en agosto de 2008, en los albores de la crisis financiera mundial, que llegó a República Dominicana la primer vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y entre los temas de interés para la inclusión de la mujer en el cambio social, despachó una declaración tan afirmativa como real, pero muy pocos prestaron toda la atención a ese consejo gratuito.

Sus palabras fueron: “La República Dominicana es un país rico en recursos naturales, con potencial para convertirse en el granero del Caribe”.  Palabras más palabras menos, esta mujer dijo a los dominicanos que aprovechen las convergencias geográficas, climáticas, logísticas, capital humano, tecnología, cercanía a los mercados, entre otros, para convertir en una potencia productora de alimentos para vender al mundo.

Pero, por lo visto, 13 años después, los gobernantes y los empresarios no han puesto manos a la obra y las últimas acciones son una mezcla de esperanza y dudas de que esa gran verdad se comprenda con exactitud.

La esperanza
La semana pasada el presidente Luis Abinader tomó el juramento a la Comisión de Recuperación de Terrenos del Estado, creada por el Decreto 307-21, que tiene por objeto auditar las operaciones inmobiliarias que se han realizado con esas propiedades estatales, mediante levantamientos, modificaciones y actualizaciones parcelarias que permitan regularizar la tenencia y el mejor aprovechamiento por las instituciones públicas.

El gobierno ha dicho que está comprometido a “proteger y garantizar el derecho de propiedad” y la titulación inmobiliaria, según expresó el presidente Abinader durante la juramentación de los miembros de la Comisión,  presidida por Rafael Presbiterio Mejía Guerrero, John Richard Paniagua Feliz, secretario ejecutivo; Danilo del Rosario, director del Instituto Agrario Dominicano; César Cedeño, director de Bienes Nacionales; Mérido Torres, director de la Comisión Permanente de Titulación de Terrenos del Estado; Héctor Pérez Mirambeaux, director del Catastro Nacional; Catalino Correa Hiciano, contralor general de la República,  y Francisco José Torres Álvarez.

Aunque el decreto no precisa el tiempo de que dispone la comisión para tener los primeros resultados y que quienes tienen en usufructo terrenos públicos puedan demostrar la legalidad de su adquisición y por consiguiente obtener sus títulos definitivos con una orientación de explotarlos con actividades relativas a la vocación y calidad de los terrenos, no hay duda que esta iniciativa puede crear condiciones para una mejora sustancial de la calidad de vida de miles de familias y la sostenibilidad de empresas.

Si la comisión cumple su trabajo y encuentra negocios y apropiaciones irregulares –que con seguridad existen y no en poca cantidad-, el gobierno está en el deber de recuperar esos terrenos o negociarlos por su justo valor para que los recursos se destinen especialmente a mejorar las inversiones agropecuarias e inmobiliarias para beneficio de las personas carentes y con voluntad de producir y educar a su familia.

Respaldo de Abinader
Parece que el presidente Abinader dará un fuerte respaldo a esta comisión para que haga su trabajo sin temor a que poderes “fácticos” frenen su objetivo, pero para eso se necesita que mande señales claras de que ahora no habrá vuelta atrás para poner orden en ese ámbito.

Dos serían decisiones que el jefe del Estado debería considerar para darle mayor robustez al trabajo de la comisión: la primera, como he dicho antes, es confirmar el nombramiento del director del IAD, el señor Danilo del Rosario, para que sienta la seguridad de que lo que ahora empieza corresponderá a él terminarlo o avanzarlo mucho, y la segunda es fijar un calendario de supervisión personal (del propio Abinader) de resultados cada tres meses, para que el trabajo no se detenga.

Conozco la trayectoria de Del Rosario y ahora lo que veo es un ritmo muy activo de recuperación del trabajo del IAD, tanto fortaleciendo la capacidad productiva de los viejos asentamientos, como la entrega de parcelas a los campesinos sin tierra, labor que estuvo descuidada y este gobierno está retomando.

Ese tipo de funcionarios son los que el gobierno tiene que aprovechar y motivar en un momento tan difícil como el que vive la sociedad dominicana, sacudida por una pandemia y requiriendo cada vez más alimentos que deben salir del campo y no entrar por los puertos.

El rol del IAD en la comisión es fundamental porque es al que corresponde gestionar la mayor cantidad de tierras para producir, criar animales y aves, cuidar la foresta y los manantiales, pero además su trabajo es el que puede aportar el mayor grado de impacto social en la población más vulnerable del campo dominicano: los campesinos sin tierra y los parceleros asentados.

Tengo el compromiso de respaldar el ordenamiento de la propiedad pública para que se recupere lo que haya sido arrebatado al Estado, pero además para que más campesinos sin tierra sean asentados, todos dispongan de títulos y en las ciudades se haga un verdadero catastro de los bienes entregados por el gobierno y los beneficiarios tengan garantía para ser verdaderos propietarios y acceder a negocios que permitan mejorar su condición.

Las dudas
La Cámara de Diputados acaba de aprobar el Presupuesto Complementario enviando por el gobierno que modifica asignaciones a ministerios y dependencias por un monto de RD$85,200 millones.

Los ministerios favorecidos necesitan esos recursos para continuar financiando sus planes y programas, pero lo que ha pasado con el Ministerio de Agricultura no tiene madre.

En momentos en que el país recibe el impacto que viene de la carestía de materias primas e insumos, que se reflejan en los altos precios de la canasta básica, al Ministerio de Agricultura no solo no le asignan fondos adicionales para estimular la producción nacional, sino que según denunció el diputado Rubén Maldonado, vocero de Fuerza del Pueblo, le quitaron RD$145 millones de su presupuesto original de comienzos de año.

¡Caramba! ¿Cómo despojan a Agricultura de fondos en momentos en que hay técnicos agropecuarios nombrados por este gobierno que van para un año trabajando y no han cobrado su sueldo?

¿Cómo puede Agricultura estimular la producción de maíz y sorgo para alimentar pollos y ganado, habichuelas, viandas y hortalizas, si sus fondos no alcanzan para acompañar a los productores y honrar sus compromisos laborales y con los suplidores?

Hace falta que se valore la opinión de la exvicepresidenta de España y se comprenda que este país aun tiene recursos naturales inigualables en el Caribe y es una lástima que no esté produciendo en cantidad y calidad para suplir los mercados de la región y explote mucho mejor los de Norteamérica, Europa y Asia.

Una política de ese tipo rompería el círculo vicioso de la pobreza y el atraso rural y reivindicaría el progreso en una espiral virtuosa de generar empleos, dinámica del mercado interno, exportación y captación de divisas para sostener el crecimiento.

https://listindiario.com/la-republica/2021/07/30/681762/esperanzas-y-dudas-arropan-la-agropecuaria-dominicana
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Director IAD asegura decreto permitirá crear un sistema de información catastral multipropósito

domingo, 17 de febrero de 2019

ANÁLISIS POLÍTICO | Marcha Verde atorada y la oposición en el limbo | porFelipe Ciprián

La República viernes, 15 de febrero de 2019

ANÁLISIS POLÍTICO

Marcha Verde atorada y la oposición en el limbo

Felipe Ciprián
felipe.ciprian@listindiario.com
Santo Domingo
El movimiento Marcha Verde surgió como un arrebato de un grupo de comunicadores y activistas sociales, esencialmente miembros del panel del “Gobierno de la tarde”, en una de sus etapas, por la emisora Z-101.3, y su irrupción desbordó los pronósticos de sus iniciadores y aguijoneó a corruptos y políticos que se consideran dueños del escenario.
Su detonante fue la admisión de la constructora Odebrecht ante autoridades judiciales de Estados Unidos de que sus ejecutivos se valieron de sobornos para arrebatar la adjudicación de las obras públicas más importantes en al menos 12 países de América Latina y África, obviamente en perjuicio de otras corporaciones que iban a licitaciones en buena lid.
En diciembre de 2016 los norteamericanos hicieron público que habían llegado a un acuerdo con Odebrecht en el que ella admitía sus culpas por sobornar a funcionarios y políticos por un monto equivalente US$788 millones para excluir a otras empresas, por lo que aceptaron pagar una multa administrativa superior a los US$4,000 millones, que finalmente quedaron reducidos a US$2,600 millones.
Como desde Estados Unidos se informó que Odebrecht pagó US$92 millones en soborno en República Dominicana para acaparar las principales obras de infraestructura entre 2001 y 2014, la convocatoria a la primera Marcha Verde, el 22 de enero de 2017, fue un éxito enarbolando las consignas de ¡Fin a la impunidad! y ¡Castigo a los corruptos!
Primero en Santo Domingo y paulatinamente en regiones y provincias, los manifestantes indignados expusieron al mundo su repudio a la corrupción y exigieron el fin de la corrupción y el enjuiciamiento de los beneficiarios de los sobornos -admitidos- de Odebrecht.
Las manifestaciones fueron masivas y el reclamo se tornó casi un consenso nacional.
La debilidad estaba a la vista
Con suficiente tiempo vi el desarrollo del movimiento, lo respaldé con mis escritos, pero advertí su gran debilidad: se articulaba por las redes sociales y carecía de un mando estratégico con lucidez para entender que necesitaba crear estructuras democráticas municipales y nacionales.
Marcha Verde necesitaba, además, una plataforma programática general surgida a partir de programas reivindicativos municipales que motivara a la ciudadanía a movilizarse para presionar cambios institucionales para el país, pero también soluciones puntuales en barrios, ciudades y campos.
Cojeó desde ahí tan pronto tuvo algo de fuerza. Nadie puede pretender mantener erecta una masa considerable si no tiene huesos, si no tiene estructuras funcionales, y eso no tenía Marcha Verde y los partidos opositores, víctimas de la misma carencia, no podían aportarla. A algunos dirigentes de ese movimiento llegué a decirles -y lo escribí por aquí- que si Marcha Verde seguía convocando actividades sin definir una estructura democrática municipal y nacional, quedaría reducido a un ejercicio de gimnasia que al final no perturbaría la continuidad de la corrupción y mucho menos sacudiría los estamentos del peledeísmo gobernante.
¡Ahí están los resultados! Marcha Verde es un grato recuerdo de aquellas grandes movilizaciones que movieron la conciencia nacional para reclamar el fin de la corrupción y de la impunidad, pero al día de hoy no hay uno solo condenado y nadie puede asegurar que el festín terminó.
Los partidos y Marcha Verde
Las gigantescas movilizaciones -marchadas fundamentalmente por la clase media- probaron elocuentemente que había un terreno fértil para que la oposición política plantara cara al gobierno por reclamos de sectores populares y lograra una modificación de la estructura judicial e institucional del país para castigar a los ladrones y sobornados.
No fue así porque lo que se llama oposición, en realidad son estructuras para promover candidaturas para competir -primero internamente en los partidos- y luego frente al candidato del PLD.
Un partido democrático, comprometido con las grandes aspiraciones del pueblo, es otra cosa y en República Dominicana estamos muy lejos de acercarnos a una formación política al servicio de su pueblo.
Sin Marcha Verde ni oposición
Recientemente el Partido Revolucionario Moderno (PRM) publicó unos espacios pagados diciendo que contrario a lo que opinan “interesados” de que la oposición no existe, ellos afirman que sí está presente y combatiendo al gobierno.
Como me siento directamente aludido porque fui de los primeros que manifestó -y aun lo mantengo- que aquí hay organizaciones políticas para respaldar aspiraciones presidenciales de caudillos y vender o aliar siglas al que va a ganar, no partidos democráticos para luchar por la libertad y la soberanía, tengo el deber de defender mi punto de vista.
Puesta en evidencia la inexistencia de oposición que solo se limita a dar declaraciones por la prensa y a armar candidaturas en todos los tiempos, los dirigentes del PRM señalados y pactados por los dos caudillos, decidieron “crear la oposición en la prensa” mediante espacios pagados.
Cualquier partido verdaderamente opositor estuviese aportando experiencias y recursos humanos para contribuir a elevar el nivel de organización y movilización de la ciudadanía por derechos elementales como la seguridad ciudadana, la calidad de los servicios, por la decencia en la justicia, contra los incrementos en aranceles de productos básicosÖ ¡pero no! En lugar de eso y para no hacer eso, fabrican la oposición en carteles.
Como el oficio de los políticos dominicanos, sean autoridad o no, es aspirar a Presidente, senador, diputado, regidor, alcalde, ministro o alicate de estos, hay que comprender que no quieran distraerse en labores de promoción, organización y acompañamiento de luchas populares porque necesitan ese tiempo y esos recursos para buscar candidaturas o retener el puesto que ocupan actualmente.
Llegó Navarro y Antonio Taveras
A mitad de esta semana surgieron dos hechos nuevos en el panorama político nacional: el anuncio del ministro de Educación, Andrés Navarro, de que está a punto de lanzar formalmente su aspiración presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y el del empresario Antonio Taveras Guzmán, quien sin decir que busca la Presidencia de la República, salió en un autobús a recorrer el país para oponerse a la reelección.
Con el mayor respeto que tengo por Navarro y su equipo encabezado por mi amigo Miguel Medina, tengo una lectura sobre sus aspiraciones que muy probablemente ninguno de los dos me agradecerá que la diga, pero mi apego a la verdad y mi transparencia de pensamiento frente al pueblo están por encima de cualquier otro interés o consideración.
La salida de Navarro parece ser la respuesta del danilismo a la penosa acogida que ha tenido el quinteto de precandidatos de ese sector político dentro del PLD que hace meses anda reuniendo adeptos para terciar por la candidatura presidencial morada.
He sostenido que los precandidatos del litoral danilista que están en la contienda -en los hechos- estaban cumpliendo un rol de entretenimiento a Leonel Fernández para que soñara que era a uno de ellos que se enfrentaría en la competencia, no a la reelección de Danilo Medina.
Como es obvio que Leonel tiene una ventaja muy grande contra todos los lanzados, incluso si unieran todas sus fuerzas contra él, es más que evidente que ninguno de ellos será la opción final del danilismo para las elecciones.
Estimo que el lanzamiento de Navarro, que se anuncia será por lo más alto, jugará a dos bandas: primero para seguir entreteniendo a Leonel y mantenerlo dentro del PLD para en su momento neutralizarlo, y segundo, mostrar con este joven funcionario y caballero decente que la aspiración del leonelismo puede erosionarse.
Si Navarro comienza a marcar puntos de aceptación por encima de los dos dígitos -y esto es enteramente posible y probable- los números de Leonel deben comenzar a bajar y el peligro de tsunami puede estar a la vista.
En una situación de crecimiento porcentual de Navarro y estancamiento o declive de Leonel, el danilismo haría una de dos jugadas para detener al expresidente en su marcha de regreso al gobierno: primero, lanzar a Danilo con Navarro de vicepresidente si las condiciones para la reelección no se alteran; y segundo, lanzar a Navarro para la Presidencia en el caso de que la reelección no sea factible, poner todos los recursos del Estado (no solo financieros) para hacerlo candidato el 6 de octubre y llevarlo al triunfo en 2020.
Antonio Taveras
Lo de Antonio Taveras va en sentido contrario. Su “estrategia” es oponerse a la reelección de Danilo perdiendo de vista que si su movimiento tuviera éxito, quien cosecharía los resultados sería Leonel porque ese es -hoy- el único obstáculo importante que tiene para volver al Palacio Nacional.
La de Taveras sería algo así como una tarea para un “caballito valiente que le ponen la carga y no la siente”, porque sépalo él o no, lo entiendan o no sus principales asesores, entre los cuales tengo verdaderos amigos, el auto que se mete en medio de dos trenes que van a chocar no tiene posibilidad de salir ileso y mucho menos de destruir al de la máquina más grande y con mayor número de vagones.
En el mejor de los éxitos de Taveras, estaría “atajando para que otro enlace”, y ese otro no es otro que Leonel.
La ingenuidad, el simplismo, el voluntarismo y el activismo jamás pueden conducir grandes contingentes de masas políticas marchando con certeza hacia objetivos supremos del pueblo dominicano.
Cuando pase la tempestad, contaremos las estrellas.
https://listindiario.com/la-republica/2019/02/15/553635/marcha-verde-atorada-y-la-oposicion-en-el-limbo

miércoles, 9 de enero de 2019

Si los opositores no se unen, el 2020 excluirá sus partidos | por Felipe Ciprián

La República viernes, 04 de enero de 2019

ANÁLISIS

Si los opositores no se unen, el 2020 excluirá sus partidos

  • Si los opositores no se unen, el 2020 excluirá sus partidos
Felipe Ciprián
felipe.ciprian@listindiario.com
Santo Domingo
La aprobación de la Ley de Partidos ha significado una verdadera prueba de fuego para los dirigentes políticos democráticos y progresistas que vienen luchando por romper el monopolio de poder que ha entronizado el peledeísmo desde el año 2004.
Y lo es porque lo que se ha aprobado en esa ley es una trampa en forma para forzar a los partidos alternativos, minoritarios, nuevos o emergentes, a convertirse en socios obligados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) o del Partido Revolucionario Moderno (PRM), pues de lo contrario están destinados a perecer al filo de las disposiciones de esa legislación.
Esa realidad debe mover a los dirigentes alternativos a tomar ahora decisiones supremas, casi heroicas, para supervivir y constituirse en una esperanza de cambio que sintonice con las nuevas generaciones que son absoluta mayoría en la sociedad dominicana y aquellos partidos solo les ofrecen candidatos viejos y sin ninguna perspectiva de cambios profundos para institucionalizar este país y echarlo a andar con equidad.
Partiendo de que en la política dominicana hay una cultura de particularismo, afrontar el reto de sobrevivir a los efectos adversos de la Ley de Partidos es una tarea dolorosa, pero necesaria, si realmente hay un compromiso social arraigado en las entrañas del pueblo dominicano.
Aparte del PLD y el PRM que sin duda seguirán siendo el corazón dominante del sistema de partidos en República Dominicana, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) deben sobrevivir aunque en su nuevo rol de charnelas al servicio de los primeros para conservar el situado gubernamental y la franquicia electoral que aporta poder de negociación y fondos públicos.
Esa no es la suerte de los demás partidos opositores, con escasa o ninguna presencia en el Congreso Nacional o en las municipalidades.
Los que de ellos se entreguen al PLD o al PRM donde no hay proyectos programáticos de ampliación de la democracia, de implantación de la justicia, de rescate de los servicios públicos, de condena a los corruptos y corruptores, de freno al endeudamiento, de seguridad en las casas, calles y carreteras, hipotecan su futuro y no tienen esperanza de multiplicarse.
Queda entonces la opción de forjar una gran unidad alternativa o esperar el desparpaje tras el arrebato que dejarán las elecciones de 2020. Es preferible e inteligente unirse al más alto nivel cuando aun hay posiciones electivas que disputar, que hacerlo luego de una humillación para chillar sin objetivo más allá de la denuncia justa.
Si los partidos alternativos se presentan a las próximas elecciones cada uno con boletas propias o en bloques de dos o tres, se consumará el objetivo de la Ley de Partidos y el deseo de los dirigentes de los partidos mayoritarios: seguirlos dispersando y eliminando de la competencia electoral.
Ante ese panorama, si los dirigentes opositores tienen confianza en el pueblo dominicano y poseen fuerza para continuar luchando por un país de ciudadanos con deberes y derechos, donde se respete la vida, la ley y se promueva el trabajo, la educación y la participación democrática, no les queda otro camino que forjar ahora una gran unidad que demuestre que los intereses nacionales se han colocado por encima de los particularismos.
Gran unidad ahora
Digo una vez más que esa gran unidad puede forjarse si los partidos alternativos y en lista para exclusión, se concentran en las elecciones municipales y legislativas, llevando a sus dirigentes más conspicuos como candidatos a alcalde, diputado y senador en sus provincias natales.
La honestidad es la más fiel aliada de la táctica; la ilusión, una traicionera irreverente. Por eso digo en forma directa que si los partidos alternativos quieren trabajar para abrirle brechas a este sistema excluyente y marginador, tienen -ahora- que plantearse objetivos realistas y metas objetivas.
Estos pequeños partidos tienen que comprender que lo correcto es tensar sus fuerzas para ganar cabildos, desde los más importantes hasta los más sencillos; ganar diputados y hasta senadores, que luego será no solo ejemplo de ejercicio de gobierno democrático, sino legisladores que acompañan al movimiento social reivindicativo en sus luchas cotidianas por mejores condiciones de vida y participación política.
Lo que se impone hoy es que estos partidos opositores y alternativos levanten una sola bandera, un solo programa, un solo candidato por posición y una sola boleta para intentar tomar por asalto electoral las alcaldías, los concejos de regidores y una parte del Congreso para desde allí acompañar la movilización popular y el gobierno de base para preparar una fórmula de poder enfocada a ganar el gobierno de la nación.
El entrismo electoral al PLD o al PRM no garantizan tabla de salvación para las aspiraciones de las fuerzas más democráticas de la nación, pero mucho menos el aislacionismo principista o el sueño de cazar una oportunidad presidencial por el descontento del pueblo dominicano contra los políticos corruptos y la falta de justicia.
Forjan una gran unidad ahora, no después de que los aplasten divididos en las elecciones como en 2016, o tendrán que admitir que la “tormenta perfecta” que les preparan los partidos mayoritarios los arrasará y tendrán que reinventarse desde la derrota y con los ánimos del pueblo en el piso.
Constelación de líderes
No creo que en el municipio de Santiago algún partido encuentre un mejor candidato a alcalde que Eduardo Estrella, líder del partido Dominicanos por el Cambio (DxC), o que Guillermo Moreno, líder del partido Alianza País (Alpaís), pero si ellos no comprenden que para impulsar su proyecto nacional tienen y necesitan ir ganando peldaños, paso a paso, los partidos mayoritarios los excluirán.
Eso mismo puede decirse con Manuel Jiménez, en el municipio de Santo Domingo Este, la plaza electoral más grande del país, donde están dadas las condiciones para que una gran unidad lo convierta en alcalde y desde allí demuestre que las fuerzas alternativas y progresistas están listas para ser gobierno con un ejercicio pulcro, integrador y efectivo de la administración municipal.
Ni Estrella ni Moreno, como candidatos presidenciales de sus respectivos partidos, han sacado la cantidad de votos que obtuvo Jiménez en las elecciones de 2016 buscando la Alcaldía de Santo Domingo Este.
Esa comparación debía ser más que suficiente para que Estrella, Moreno, Minou Tavárez, Max Puig, Fidel Santana, Virtudes Álvarez, Iván Rodríguez, Fidelio Despradel, Rafael ChaljubÖ sean candidatos a alcaldes en municipios donde legalmente puedan serlo y porque su ascendiente garantice un despertar del movimiento progresista.
Gran unidad ahora para conquistar alcaldías y legislaturas para el movimiento progresista, o derrota inminente en 2020 y luego el desasosiego y la necesidad de crear otro Bloque Opositor para no disputar nada.
Los héroes y mártires de la lucha por la libertad, la democracia y el progreso del pueblo dominicano, reclaman gran unidad y sagacidad para entender el momento, valor para renunciar a los particularismos en favor de la gran causa libertaria. ¿Se oye o no se oye? 
https://listindiario.com/la-republica/2019/01/04/548113/si-los-opositores-no-se-unen-el-2020-excluira-sus-partidos

lunes, 13 de noviembre de 2017

La reelección de Danilo es un hecho - Felipe Ciprián

Viento Sur

La reelección de Danilo es un hecho

Puntos de vista domingo, 12 de noviembre de 2017
  • La reelección de Danilo es un hecho
Felipe Ciprián
Faltando 918 días para las elecciones del 17 de mayo de 2020, hay un alto porcentaje de posibilidad de que el próximo presidente electo sea Danilo Medina.
Aclaro: No estoy expresando un deseo, estoy mirando hacia el futuro luego de conjugar los elementos del ambiente que se observa hoy.
¿Cuáles factores interactúan para que este sea el resultado?
Primero, la manifiesta determinación del propio Danilo de querer continuar al frente del gobierno, para lo que tanto él como sus partidarios-funcionarios están dispuestos a remover todos los obstáculos que se interponen en ese propósito, sean internos al peledeísmo o externos en el ámbito político, social y económico.
Existiendo indudablemente esa voluntad continuista, el aparato estatal marcha raudo hacia ese objetivo tanto en la agenda de gobierno como en el “debate” en el único organismo que se reúne de vez en cuando en el PLD: su Comité Político.
Aparte del Comité Político, cuyos integrantes son mayoritariamente empleados de Danilo en el gobierno, ningún otro organismo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) realiza labor alguna.
A lo interno del PLD, nadie le hace sombra a Danilo, ni se atreve.
El tres veces presidente Leonel Fernández es un recluso de confianza del gobierno y como conoce hasta dónde son capaces de humillarlo si desafía el poder, él se comporta como tal. ¡Es un prisionero condenado al silencio!
Leonel es capaz de hablar “de la historia de Venezuela”,  “del centenario del triunfo de los bolcheviques”, pero por nada se atreve a tocar el endeudamiento público, el estancamiento productivo, la indiferencia gubernamental para la recuperación de la producción agropecuaria y la reconstrucción de viviendas en las zonas afectadas por los ciclones, el desastre del transporte, la inseguridad ciudadana, la inoperancia del Estado frente a los feminicidios y la progresiva agresión a la mujer, la corrupción y la impunidad. ¡Tiene mucho cuidado con eso!
Si toca uno de esos temas, se hunde y como él lo sabe, acepta su progresivo desgaste sin presentar batalla de ningún tipo aunque sus seguidores no entiendan su comportamiento.  Yo, en su situación, pelearía hasta el último cartucho aunque tuviese que pagar el precio que pagó Antonio Duvergé ante Pedro Santana.
Pero Leonel no es el único dirigente político “frenado” por su miedo al poder. Los oponentes políticos de Danilo solo tienen ambiciones y para nada muestran interés en los problemas nacionales. Son, en esencia, competidores internos y aspirantes externos a controlar el Estado, pero a los que la suerte del resto del país poco les importa. Tienen metas personales, no así objetivos nacionales.
Por eso el presidente de la Junta Central Electoral,  Julio Castaños, dice abiertamente que ese tribunal no controló el conteo de la votación de 2016 donde se eligieron las autoridades nacionales y hasta hoy –sábado 11 de noviembre de 2017- ningún partido ha dicho “esta boca es mía” sobre esa subordinación de un poder esencial de la democracia a una empresa foránea que vendió a buen precio unos equipos que no sirvieron para lo que fueron comprados y ya no sirven ni para estampar ganado. ¡Avemaría purísima!
También hay un movimiento social llamado Marcha Verde que arrancó con mucha fuerza y encontró el respaldo popular para que en el país se castigue la corrupción, pero como carece de una organización propia, estructurada por municipios y en el plano nacional, el espontaneísmo y la dependencia de las redes sociales tan impersonales, constituyen su punto débil y sus éxitos no pasan de ser gimnasia para los participantes y factor de cohesión para los parciales del gobierno ante el “peligro popular”.
Finalmente están los empresarios de un país donde el mayor comprador, empleador, contratante, cobrador y exonerador de impuestos, administrador de justicia y perdonavidas en general, es el Estado, que ahora y aquí, es Danilo.
¡Miren el Decreto 389-17 que designa el Pleno y el Consejo Consultivo del Consejo Nacional de Competitividad para ver si falta alguien ahí del empresariado!  http://competitividad.gob.do/phocadownload/Decreto%20389-17.pdf
Si todo el empresariado está alineado fielmente con el gobierno, los rivales políticos internos y externos están auto-neutralizados y la principal labura de Danilo es inaugurar escuelas, policlínicos, caminos y visitas sorpresa con un despliegue propagandístico similar a los tiempos de Balaguer y sus reelecciones indefinidas.  ¿Para qué las hace? No seáis tonto, tío. Estoy seguro que eso no es para pasar a la historia, sino para  hacer más gobierno
El miedo es libre y nadie está obligado a lo imposible, trátese de los empresarios, Leonel, los “opositores” o los marchaverdes.
No tengo duda de que los factores “objetivos” desfavorecen en forma abrumadora la reelección de Danilo, pero eso también era así en 2015 y ella se materializó principalmente por la dispersión estúpida de la oposición y la paraplejia política de Leonel. Ahora y mientras tanto, persiste esa misma “cultura” y difícilmente se pueda construir una alternativa que enamore a las multitudes.
Por eso la inercia de los que no saben desobedecer su praxis ni morigerar sus ambiciones personales, sus intereses económicos y mucho menos superar su conservadurismo político, por omisión y cobardía, habilitarán la reelección de Danilo.
Repito: Lo mejor es la alternabilidad democrática de dirigentes y de partidos, pero si nadie se opone realmente a la reelección, ella se impondrá hasta por inercia. El voluntarismo y el devenir del tiempo nunca han sido estrategia y sin ella no hay ningún peligro para que Danilo se reelija.
https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2017/11/12/490171/la-reeleccion-de-danilo-es-un-hecho

viernes, 4 de diciembre de 2015

Leonel como factor determinante / Por Felipe Ciprián

Leonel como factor determinante

Por Felipe Ciprián. 4 de diciembre de 2015 - 
No descarto que Leonel cree una maquinaria para trasvasar votos presidenciales suyos a la FNP y legislativos solo a los diputados y senadores peledeístas que no lo traicionaron, dejando de votar a los danilistas, y por supuesto, al propio Danilo.
fciprian

Felipe Ciprián

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y como periodista fue jefe de redacción de El Caribe, del diario Hoy y de Listín Diario, en los que además se desempeñó como editorialista y columnista.
Fui uno de los primeros que escribió artículos para decir que Leonel Fernández estaba sepultado políticamente.
Creo que tuve razón por un tiempo, pero la situación ha cambiado dramáticamente y el presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se puede convertir en el primer factor determinante de quién gana las elecciones presidenciales y quién obtiene mayoría en el Congreso Nacional.
¿Cómo es esto? … se preguntará más de uno.
Muy sencillo: Existe el convencimiento en laoposición dispersa de que la clave para vencer la reelección es forzar una segunda vuelta y luego articular un frente anti-reeleccionista, que es la tesis original de Melvin Mañón, ampliamente divulgada en sus artículos.
La última vez que saludé brevemente a Leonel fue en el año 2005 –hace diez años que no lo veo- cuando acudió a un almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio y entonces yo era jefe de redacción del diario Hoy. Así que no tengo un intercambio directo con él, por lo que mis opiniones no son conclusiones de sus ideas y mucho menos lo comprometen.
Pero si Leonel piensa en su futuro político  –y hay indicios claros de que es así- debe saber que con cuatro años más de danilismo sus activos políticos se terminan de arruinar y el presidente Danilo Medina se reelegiría con tan solo “atender el clamor del pueblo” y modificar la infantil Constitución dominicana.
No tengo motivos para dudar que si bien Leonel no hará público su deseo de que Danilo vaya a una segunda vuelta, el centro de su cerebro debe estar maquinando cómo llegar a esa encrucijada para que sea él (Leonel) y no otro el que decida quién será el próximo Presidente de la República y en ese escenario negociar una cuota de poder.
Es su tabla de salvación en el centro de un océano tormentoso. Si quiere sobrevivir políticamente para buscar la Presidencia en 2020, Leonel tiene que forzar una segunda vuelta y ahí negociar, sea con Danilo o con el otro puntero. No tiene de otra.
Naturalmente, Danilo tiene que luchar por ganar en primera vuelta y como político que es hará todo lo que esté a su alcance, incluyendo el uso de todo el Estado que dirige y le responde, para evitar el peligroso escenario de la segunda vuelta con todas sus consecuencias.
Yo se que eso es lo que le conviene. Lo que no se es si será capaz de hacerlo porque en su último discurso al país el pasado 25 de mayo de 2015, Leonel habló fuerte, reclamó derechos democráticos y defendió la Constitución vigente entonces, pero luego se rindió sin combate y sus senadores y diputados aprobaron la modificación que habilitó la repostulación del presidente Medina. Su mutismo absoluto posterior no muestra que sea un gladiador.
Es evidente que los intereses de la oposición dispersa y los de Leonel coinciden en la necesidad de detener la reelección. Cualquier opinión suya o de sus cercanos colaboradores en sentido contrario sería pura actuación teatral, ajena a toda sinceridad real, aunque si forma parte de una estrategia, sería muy buena táctica. Leonel no apoyará a Danilo a cambio de nada para él y Danilo no parece dispuesto a darle algo.
La fuerza electoral propia de Leonel podría expresarse en votos a través de la Fuerza Nacional Progresista (FNP) que se fue del gobierno por su defensa, e incluso mediante el tambaleante y bien atendido en sus gobiernos Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), organizaciones políticas que pueden obtener diputados y hasta senadores si les llega aunque sea discretamente el “oxígeno” de Fernández.
No descarto que Leonel cree una maquinaria para trasvasar votos presidenciales suyos a la FNP y legislativos solo a los diputados y senadores peledeístas que no lo traicionaron, dejando de votar a los danilistas, y por supuesto, al propio Danilo. 
No le estoy recomendando que lo haga porque yo no soy su asesor político; estoy oteando en la realidad de lo posible y lo digo para que nadie se sorprenda cuando los números nos vengan encima.
Si con el auxilio muy discreto de Leonel, Pelegrín Castillo, candidato presidencial de la FNP, obtiene 300,000 votos y diez diputados, mientras que los reformistas capturan algún senador, alcaldes y 30 diputados, la segunda vuelta es un hecho porque Luis Abinader, Guillermo Moreno y Minou Tavárez, entre otros candidatos presidenciales, también van a obtener una porción importante del electorado.
Si Danilo no gana en la primera vuelta, lo que se desatará en el país será una verdadera carrera por ver, de los dos punteros, quien le ofrece a Leonel medio gobierno, ningún enjuiciamiento y el blindaje de la Constitución para él esperar como una fiera herida que llegue el 2020 para buscar la Presidencia por ocho años más consecutivos y apelar al recurso del desparpajo continuista que le acaba de enseñar Danilo y su grupo.
Mi problema más serio es que en todos estos recovecos solo hay intereses personales y grupales, ni nacionales ni populares.
Hasta que el pueblo dominicano siga siendo una manada de come-salami, bebe ron y tumba polvos, veremos a este país hundido en la politiquería barata y en la degradación moral más asquerosa.
Yo, que no tengo complejo de ser el cuarto padre de la patria, solo espero con ojos abiertos para ver quién me convida a algo grande y serio para aportar mi brazo por el verdadero pueblo dominicano. Sin pedir nada a cambio. http://acento.com.do/2015/opinion/8305339-leonel-como-factor-determinante/

sábado, 21 de noviembre de 2015

La brecha de la oposición / Felipe Ciprián

La brecha de la oposición

Por Felipe Ciprián. 20 de noviembre de 2015
¿Hay en los líderes opositores humildad suficiente como para saber que sin un paso de este tipo su participación en las elecciones puede dejar un elocuente testimonio de “lealtad a los principios” pero muy escasa ganancia política?
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Felipe Ciprián

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y como periodista fue jefe de redacción de El Caribe, del diario Hoy y de Listín Diario, en los que además se desempeñó como editorialista y columnista.
-A Máximo Gómez, en el 179 aniversario de su natalicio-
Pese a todos los escándalos de corrupción e impunidad que compiten en el país con inusitada frecuencia, la llamada oposición aun dista mucho de poner en peligro la reelección del presidente Danilo Medina.
Siempre he sostenido que la reelección puede ser derrotada en mayo de 2016 de la misma forma que un terreno de monte virgen puede ser talado, quemado, destoconado y arado.
En ambos casos se necesitan hombres y mujeres con capacidad, fuerza, organización, experiencia y valor para emprender los trabajos necesarios para cumplir su meta.
¡Esos son los grandes ausentes en esta coyuntura política!
La oposición se ha quedado haciendo el papel de cotorra que está descubriendo el encanto de hablar, pero de ahí no pasa.
Mientras pueblos y barrios luchan cada día para que las autoridades resuelvan los problemas de falta de agua potable, apagones, dengue, caminos, calles y carreteras en mal estado, deudas que el gobierno no paga, repudio a la corrupción, entre otros, los partidos opositores se contentan con denunciar y quedarse separados de las masas que están haciendo reclamos populares masivos.
Con las luchas diarias de la gente el candidato-presidente Danilo Medina puede mermar su respaldo electoral, pero no necesariamente lo suma la oposición que se cruza de brazos y de piernas. Hay una gran diferencia entre el hecho cierto de que el otro pierda y usted gane porque en medio está la posibilidad de que el primero pierda y el segundo no gane. Eso debe estar pasando aquí y ahora.
Por más que se insista con esta crítica a la oposición, la inercia persiste.
La brecha…
No obstante, hay una brecha que tal vez la oposición pudiera aprovechar sin necesidad de renunciar a su sempiterna atomización, que parece ser la hija de la debilidad, más que de diferencias ideológicas reales. Me refiero a la posibilidad de pactar abajo y competir arriba.
Es más que evidente que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como maquinaria va a tratar de que Danilo Medina continúe en el poder mediante la reelección presidencial en mayo de 2016, pero hay indicios serios de que las posiciones legislativas y municipales que hoy se presentan también a la reelección pueden ser boicoteadas por bases peledeístas de uno y otro bando.
Figuro a leonelistas firmes votando por Danilo para seguir en la Presidencia y por sus propios parciales para el Congreso y los cabildos, pero no así por los legisladores que habilitaron la reforma constitucional que posibilitó la reelección que sepultó a su líder.
Aparte de eso, hay enconos históricos que serán insuperables en las bases peledeístas y perredeístas para hacer campaña y votar por candidatos que tradicionalmente han sido adversarios.
Es difícil doblar en “U” en una autopista donde se llevan horas corriendo en un sentido a gran velocidad aunque lo determine el mejor conductor de autos o de trenes. Ahí puede haber un accidente peligroso.
Esas dificultades “abajo” crean una oportunidad para la oposición que incluso conviene al país si queremos mejorar el sistema de representación casi democrático.
Si los partidos PRM, Alianza País, Frente Amplio, Alianza por la Democracia, entre otros con sus aliados tuvieran en cuenta el interés nacional, pactaran candidaturas legislativas y municipales comunes en todo el país aunque no logren la candidatura común opositora para la Presidencia de la República.
No veo otra respuesta opositora al pacto reeleccionista “de arriba abajo” del PLD, PRD y eventualmente del Partido Reformista.
Tengo el convencimiento de que un pacto opositor de esta naturaleza, desplegado con entusiasmo, sin sectarismo, aportando todos a la causa común, puede modificar el tétrico cuadro que se observa hoy en el Congreso y en la mayoría de los ayuntamientos.
El método para la selección inicial de los candidatos comunes puede ser la encuesta por provincias y municipios, para luego escoger los postulantes por primarias abiertas y convenciones.
Si la oposición se adueñara de una iniciativa de este tipo no solo tendría posibilidades reales de mejorar la composición del Congreso y los cabildos desde agosto de 2016, sino que ante una eventual segunda vuelta presidencial, tendría mucho mejores condiciones para plantar cara a la reelección con un ejercicio previo de unidad.
¿Hay en los líderes opositores humildad suficiente como para saber que sin un paso de este tipo su participación en las elecciones puede dejar un elocuente testimonio de “lealtad a los principios” pero muy escasa ganancia política?
El pueblo dominicano está esperando una señal elocuente de desprendimiento para romper el círculo vicioso del clientelismo, el caudillismo, el abandono de los principios y la corrupción como forma de perpetuarse en el poder.
Falta un ejemplo de unidad y sacudimiento popular para ver a este pueblo “indómito y bravo” salir a defender la decencia, la ética y su derecho a progresar sin lamber a políticos mediocres lo que dejan caer de sus bembas insaciables.
http://acento.com.do/2015/opinion/8301406-la-brecha-de-la-oposicion/