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sábado, 6 de mayo de 2017

Al coronel Fernández Domínguez lo envió Juan Bosch!

PATRIOTISMO

¡Al coronel Fernández Domínguez lo envió Juan Bosch!

La República sábado, 06 de mayo de 2017
  • ¡Al coronel Fernández Domínguez lo envió Juan Bosch!
Tony Raful
Especial para Listín Diario
Fernández Domínguez, el líder militar que  organizó el movimiento constitucionalista de 1965, no pudo estar en el país en el momento del estallido de la acción relampagueante del 24 de abril de 1965. Hizo todo lo posible por llegar al país, siéndole impedido, en principio por la cancelación de vuelos aéreos comerciales, y luego por la vigilancia de los organismos de seguridad norteamericanos en Puerto Rico. No obstante intentó  retornar por otras  vías, entre ellas  transporte marítimo. Viajó a Venezuela junto a otros oficiales constitucionalistas dominicanos, enviado por Bosch, con la finalidad de que el gobierno venezolano autorizara el envío de  aviones caza bombarderos, pilotados por los constitucionalistas, para bombardear el nido golpista de la base militar de San Isidro, que en esos momentos   realizaba incursiones militares sobre la población de la ciudad de Santo Domingo. El presidente Johnson, luego de haberse evidenciado como falsa la premisa de que el movimiento constitucionalista  había caído en manos de los comunistas, intentó buscar una salida política. Fue entonces cuando Johnson  decidió negociar con Bosch. Para ello, el presidente Johnson envió a Puerto Rico a Abe Fortas, a quien se conoció como “Mr. Davidson”. Fortas era amigo íntimo de Johnson y consejero, se asociaba al llamado grupo liberal de Puerto Rico, encabezado por el Gobernador Luis Muñoz Marín. Johnson envió  a Thomas Mann, Cyirus Vance, Jack Hood Vaugh y el consejero de seguridad nacional, Mc George Bundy. Luego de profundas discusiones, en la residencia de Luis Muñoz Marín, en Trujillo Alto,  llegaron a  un acuerdo, la conformación de un gobierno presidido por un hombre de Bosch, que resultó ser, propuesto por Bosch, don Antonio Guzmán, quien terminaría el período constitucional de Bosch, o sea, hasta febrero del 1967, la conformación de un gabinete integrado por miembros del PRD escogidos por Bosch, salvo dos ministerios, que se le otorgarían a Joaquín Balaguer. El acuerdo  establecía la vigencia inmediata de la Constitución del 63, y la retirada del país de las tropas invasoras en un plazo relativamente corto.
Para dar paso al gobierno de Guzmán, tenía que renunciar Caamaño, quien  era el presidente constitucional elegido por la Asamblea Nacional el 3 de mayo de 1965. Bosch entendió que solamente el coronel Fernández Domínguez tenía la autoridad moral, por su condición de  líder del movimiento constitucionalista, por su condición de militar, por haber sido él, quien integrara a Caamaño a la conspiración, para pedirle la renuncia en base a los acuerdos que Bosch había logrado con los representantes de Johnson en las negociaciones de Puerto Rico. La misión de Fernández Domínguez encomendada por Bosch era viajar a Santo Domingo para viabilizar la implementación del gobierno de Guzmán, y nadie como Fernández Domínguez para  cumplir con ese mandato. Además, con ello, Bosch le daba a Fernández Domínguez, la principalía que él se merecía, y que el azar le impidió desempeñar en los primeros días de la  revolución. Bosch se tuvo que emplear a fondo para convencer a Fernández Domínguez, de que  se transportara en un avión militar norteamericano. La profunda convicción nacionalista del coronel Fernández Domínguez le impedía llegar a Santo Domingo en un avión del invasor. Bosch incluso le explicó que lo importante no era el medio de transporte sino las ideas que se llevan en la cabeza, y le puso algunos ejemplos históricos. El viaje a Santo Domingo debió efectuarse el día 13 de mayo de 1965, pero no se pudo, porque Bosch, pidió más tiempo, para convencer a Fernández Domínguez, de la necesidad de que  aceptara viajar en un avión norteamericano.
¿Qué sucedió entonces? Que el 14 de mayo de 1965, las tropas de San Isidro y del llamado Gobierno de Reconstrucción Nacional, habían penetrado con tanques y todo tipo de armamentos y equipos la zona norte de la ciudad, en poder de los constitucionalistas, con el apoyo de las tropas norteamericanas, las cuales se habían presentado hasta ese momento como “neutrales” en el conflicto. Mientras  Bosch llegaba a un acuerdo en Puerto Rico con Johnson, las tropas norteamericanas en el país dirigidas por el Teniente Coronel Bruce Palmer, ayudaban a las tropas opuestas al movimiento constitucionalista, a través del infame “cordón de seguridad” que dividía la ciudad, e impedían que los constitucionalistas auxiliaran a los combatientes de la zona norte, que libraron una heroica resistencia. Al parecer, según  papeles desclasificados del Departamento de Estado norteamericano, Palmer respondía directamente al Pentágono, el centro de poder militar de Estados Unidos, interesado en boicotear los acuerdos de Puerto Rico. La situación era tan grave que  cuando llegó al país Fernández Domínguez,  algunos de los delegados de Johnson,  que  llegaron al acuerdo con Bosch, los más liberales, entre ellos  Fortas y Mc Bundy, conscientes de que la iniciativa militar del bando de San Isidro podría malograr los acuerdos con Bosch, plantearon que las tropas norteamericanas impidieran el paso de las tropas militares anti constitucionalistas, creando un nuevo cordón o zona de seguridad en la parte norte, para evitar el paso de los efectivos del CEFA.
Cuando Fernández Domínguez le comunicó al presidente Caamaño, en la mañana del 14 de mayo de 1965, el pedimento de Bosch, Caamaño le informó la situación que se estaba presentando en la zona norte, con el apoyo logístico, militar y de supervisión de las tropas de ocupación norteamericanas. De ahí el rechazo de Caamaño, quien adujo que no podía renunciar ni llegar a ningún acuerdo, cuando se estaba masacrando a los constitucionalistas.
El coronel Fernández Domínguez  cumplió su misión, y estuvo de acuerdo con Caamaño.  De ahí, surgió la necesidad de hacer algo en la zona constitucionalista como  respuesta a la matanza de la zona norte, con el objetivo de contrarrestar aquella ofensiva, e incluso, de que la negociación de Puerto Rico se produjera dentro de  una mejor posición  ofensiva del gobierno constitucionalista. La idea de tomar el Palacio Nacional era una respuesta a la embestida del CEFA, por el valor simbólico de poder del Palacio, y porque  la conquista del mismo, levantaría el estado de ánimo de los constitucionalistas alicaídos por la impotencia de no poder accionar en defensa de sus hermanos de la zona norte. La idea no era ilógica, el Palacio estaba en territorio constitucionalista. Dos días después de la llegada de Fernández Domínguez, éste junto a Montes Arache y los hombres ranas, lanzaron un ataque contra las posiciones defendidas por el batallón San Cristóbal, y se  sorprendieron al ver  a los  guardias abandonar sus armas y correr despavoridos en todas las direcciones, produciéndose algunas bajas. Montes Arache exhortó  a Fernández Domínguez a avanzar sobre el Palacio esa misma tarde, pero se desestimó la operación, para coordinarla con mayores refuerzos. La información que dio Caamaño, de que Fernández Domínguez  había venido al país a transmitir un mensaje de Bosch, para que en caso de un ataque masivo de las tropas norteamericanas, los  constitucionalistas buscaran refugio en la Catedral, porque siendo un patrimonio cultural y religioso del humanidad, las tropas invasoras no la atacarían, es un relato de “desinformación”, para no revelar el mensaje de Bosch, lo cual se entiende para no reflejar públicamente entre la gente del Copello ( palacio de gobierno) contradicciones con Bosch  u oposición al acuerdo que constituía una salida política.  Es difícil creer que Bosch enviaría un mensaje de esa naturaleza de rendición cuando estaba enviado a Fernández Domínguez a plantear un nuevo gobierno constitucionalista. Uno de los más destacados combatientes de abril, Aníbal López, hombre rana asistente de Montes Arache, recuerda una acalorada discusión entre Caamaño y Montes Arache, en su presencia,  un día antes del asalto al Palacio Nacional, cuando Caamaño reclamó que  iría en una de las columnas de la toma del Palacio, totalmente identificado con la acción militar. Este dato demuestra que no es cierto que la acción del Palacio fue obra de un Fernández Domínguez desesperado por combatir (que tenía ganas de hacerlo) pero que fue planificada y coordinada por Montes Arache y contó con el apoyo de Caamaño. Lo que sucedió luego es conocido. Las tropas de Bruce Palmer abrieron fuego por la espalda a los constitucionalistas y salvaron de una derrota a las tropas acantonadas en Palacio. Tres días antes, las tropas invasoras no intervinieron ante el ataque que Montes Arache y Fernández Domínguez hicieron a Palacio, lo que podía haber sugerido que tampoco lo harían el 19 de mayo. Esa muerte de Fernández Domínguez liquida la “fórmula Guzmán”, ya tambaleándose desde la ofensiva de la zona norte  con el apoyo invasor. Fernández Domínguez no fue tozudo, fue valiente, digno defensor de la Patria y la constitucionalidad, y obediente a la autoridad  de Bosch que lo envió, y luego, consecuente, héroe y mártir de la Patria dominicana.
http://www.listindiario.com/la-republica/2017/05/06/464780/al-coronel-fernandez-dominguez-lo-envio-juan-bosch

domingo, 17 de mayo de 2015

Conflicto Dominico Haitiano abril/mayo 1963 (y III): Dictador Duvalier cede ante firmeza de Bosch | Por Arlette Fernández

Por Arlette Fernández. 16 de mayo de 2015 - 7:09 am - 9 Comentarios
“Nunca olvido las palabras del coronel Fernández Domínguez al dirigirse a las tropas: “Yo soy el primero en estar en desacuerdo con que dos pueblos se desangren por cuestiones como éstas, pero, o hacemos respetar nuestras embajadas donde quiera que se encuentren, o debemos renunciar a seguir siendo un país libre y soberano"

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Foto: Archivo de la autora Arlette Fernández/El presidente Bosch recibe explicaciones del teniente coronel Rafael Fernández Domínguez, durante un entrenamiento en Constanza.
Nota de la redacción:
Esta es la tercera y última parte de esta serie de escritos sobre el conflicto entre los gobiernos de Haití y República Dominica, de 1962, que se originó por la violación violenta de la Embajada Dominicana en Puerto Príncipe llevada a cabo por militares de la dictadura de Francois Duvalier.
Como en las dos primeras entregas, en esta parte la autora, Arlette Fernández(*) revela documentos oficiales de gran valor histórico, desconocidos por el gran público.
1963 mayo,  5 tanques AMX rumbo a Haití en el lanchón Sirio.
1963 mayo, 5 tanques AMX rumbo a Haití en el lanchón Sirio.
Adriano Trinidad Medina, Oficial Encargado de Personal y Ordenes del Batallón nos cuenta:
“En diciembre de 1962, el coronel Fernández Domínguez regresó del extranjero donde se encontraba estudiando. A los pocos días fue designado Comandante del Batallón Francisco del Rosario Sánchez, SOE. No. 174.
“Él fue el oficial escogido por el Presidente de la República para que comandar ese mismo batallón, en Jimaní, donde esperábamos sus órdenes para liberar nuestra embajada en Puerto Príncipe.
“Una de las cosas que distinguía a Fernández Domínguez era el trato que daba a sus subalternos. Nadie como él tenía tanto don de mando, pero su trato con nosotros era amistoso.
“Al otro día de mi llegada él se interesó por la moral de la tropa. Yo le expresé la necesidad de darle un desayuno más fuerte pues consideraba insuficiente un desayuno de avena y chocolate, sobre todo si teníamos que estar listos para combatir. Al día siguiente estaba resuelto.
“Pasamos allí unos 7 días. Hasta donde yo conozco, ningún comandante ha influenciado tanto a las tropas como lo hizo el coronel Fernández Domínguez, por su responsabilidad y valor en el carácter de dar órdenes.
“Fernández Domínguez se distinguió siempre por su talento como estratega, por la responsabilidad demostrada en cada una de las tareas encomendadas por sus superiores y por la profesionalidad que le imprimía a sus actuaciones” (fin de la cita).
El telegrama
El teniente Freddy Piantini Colón prestaba servicio en la Unidad de Blindados del Palacio Nacional, cuando se recibió el siguiente telegrama:
“Atención. Urgente.
“Solicitamos un pelotón de tanques AMX comandado por un oficial al que no tenga que explicarle sus funciones porque no tengo tiempo. Firmado: Rafael Tomás Fernández Dominguez, teniente coronel E.N.”
La persona escogida para esta misión lo fue el teniente Freddy Piantini Colón.
“Llegamos a Barahona   y partimos hacia Jimaní. Oímos el sonido de un avión que nos sobre volaba. Era un AT6 de matrícula haitiana. Ordené separarnos unos 100 metros para evitar que inutilizara todas las unidades si nos disparaba, pero el avión se alejó. En las afueras de Jimaní nos esperaba el comandante Fernández Domínguez con su Estado Mayor”
El teniente Marino Almánzar
El primer teniente Marino Almánzar García, considerado como el mejor técnico del Batallón Blindado, recuerda emocionado las palabras del comandante:
“En una reunión con el coronel Fernández Domínguez, este nos dijo que el ataque a Haití era inminente pero que protegiéramos a la población civil, que solo atacáramos a los militares”.
El capitán Rafael Quiroz Pérez también formó parte de la misión:
“El responsable de la misión principal era el teniente coronel Rafael Fernández Domínguez. Antes de partir hacia la frontera nos reunimos para coordinar la acción. Él estaría en Jimaní con su Estado Mayor y yo en Elías Piña. Le expuse mis temores pues sólo contaba con unos centenares de soldados contraguerrilleros, un pelotón de caza tanques AMX y un pelotón de artillería, insuficiente para enfrentar las tropas enemigas que nos harían “pipián” sin mucho esfuerzo.
Informaciones relacionadas:
“El ejército enemigo creyendo factible una penetración nuestra por Elías Piña, situó miles de efectivos en Margarita, entre Ton-Ton Macoutes, tropas regulares y “voluntarios”, y yo no me encontraba tranquilo por la superioridad numérica del enemigo.
“Entonces, el coronel Fernández Domínguez me dijo qué hacer. “Debíamos convencer al enemigo que éramos muchos más, entre hombres y armamentos. Esto se lograría haciendo mucha bulla. Durante la noche debíamos poner en marcha los tanques, hacer desplazamiento de tropas, tocar cornetas, etc. El pueblo de Elías Piña no podía descansar pero estábamos impedidos de   ofrecerle una explicación por razones de seguridad.
“Nunca olvido las palabras del coronel Fernández Domínguez al dirigirse a las tropas: “Yo soy el primero en estar en desacuerdo con que dos pueblos se desangren por cuestiones como éstas, pero, o hacemos respetar nuestras embajadas donde quiera que se encuentren, o debemos renunciar a seguir siendo un país libre y soberano”.
Afortunadamente el problema se resolvió por la vía diplomática.
Los titulares de los periódicos señalaban que ante la firme posición dominicana, el presidente haitiano Francois Duvalier procedió a retirar un soldado que permanecía en el patio de la embajada de la República Dominicana en Puerto Príncipe.
A la Academia Militar
El teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez volvió a su puesto de Oficial Ejecutivo del Campamento Militar 27 de febrero.
El entonces mayor Cabrera Luna recuerda que   “el Comandante del Campamento era el coronel Neit Nivar Seijas, quien en una oportunidad cuestionó las medidas tomadas por el teniente coronel Fernández Domínguez para un desenvolvimiento adecuado del personal, a lo que Fernández Domínguez reaccionó reclamando respeto a su trabajo.
Esta actitud de Fernandez Domínguez provocó su destitución y   fue designado director de la Academia Militar Batalla de las Carreras, donde meses después   organizó el Movimiento Constitucionalista con miras a evitar el derrocamiento del gobierno del profesor Juan Bosch, lo que finalmente se produjo el 25 de septiembre de 1963″.
Informaciones relacionadas:
(*) Los informes elaborados por los oficiales que participaron en esta misión son inéditos, excepto el firmado por el comandante coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez que fue publicado en el libro “Coronel Rafael Fernández Domínguez, Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad, de nuestra autoría.
Ver documentos: