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jueves, 9 de octubre de 2025

El avance en Gaza podría abrir una nueva vía hacia la paz | Un nuevo comienzo para Oriente Medio

Un nuevo comienzo para Oriente Medio

El avance en Gaza podría abrir una nueva vía hacia la paz

Por The Economist | 09 Oct, 2025 12:05 p.m. EST

Una fotografía de Oriente Medio
Una fotografía de Oriente Medio desde un globo terráqueo. (Adobe RGB)

Muchos presidentes estadounidenses han buscado un avance en el amargo conflicto entre Israel y los palestinos. Ahora, dos años después de las atrocidades del 7 de octubre y tras interminables rondas de matanzas en Gaza, Donald Trump se ha sumado a la reducida lista de quienes lo han logrado. El acuerdo provisional entre Israel Hamas para detener los disparos y liberar a los rehenes abre una nueva perspectiva para Oriente Medio. El camino es estrecho, pero es la mejor oportunidad de crear una paz duradera desde los acuerdos de Oslo de 1993 y 1995.

Esta nueva perspectiva es radicalmente diferente del enfoque moribundo de Oslo. Ofrece un cambio con respecto a las interminables y abstractas negociaciones sobre mapas y los hipotéticos acuerdos constitucionales de dos Estados. En su lugar, promete un enfoque práctico en el que, a medida que Gaza se gobierna y se reconstruye, libre de los terroristas que antes la dominaban, israelíes y palestinos llegan a creer que tienen más que ganar con la coexistencia que con la destrucción mutua. El éxito se parece menos a una ceremonia en la Casa Blanca y más a una década de hormigoneras girando en Gaza, a medida que se frena a los violentos colonos de Cisjordania, se desvanece la amenaza de los misiles y la gente común abraza una creencia cada vez mayor en un futuro más seguro y próspero.

El acuerdo de paz es un triunfo para el estilo de diplomacia transaccional e intimidatorio de Trump. Se produjo después de que ambas partes se encerraran en Sharm el-Sheikh, en Egipto, con negociadores de Estados UnidosEgiptoQatar Turquía disponibles para ejercer presión. Los detalles aún no se han hecho públicos, pero Hamas liberará a los 20 rehenes israelíes que siguen con vida, junto con la liberación paralela de prisioneros palestinos por parte de Israel, una avalancha de ayuda y una retirada parcial del ejército israelí de las principales ciudades de Gaza, hasta lo que Trump denominó “una línea acordada”. En Israel y en lo que queda de Gaza se vivió una euforia. Trump podría viajar a la región para celebrar el acuerdo.

La gente celebra en la
La gente celebra en la "Plaza de los Rehenes", después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que Israel y Hamas acordaron la primera fase de un alto el fuego en Gaza, en Tel Aviv, Israel, el 9 de octubre de 2025. (REUTERS/Shir Torem)

Según el plan de 20 puntos de Trump, la siguiente fase consistiría en crear un gobierno tecnocrático que reconstruyera Gaza, excluyendo a Hamas del poder. Hamas sería desarmado y la seguridad correría a cargo de una fuerza internacional. Trump presidiría una junta de supervisión hasta que los palestinos asumieran la responsabilidad, posiblemente bajo una Autoridad Palestina reformada. El objetivo final más ambicioso es lo que Trump denomina “paz duradera” entre Israel y todos los territorios palestinos.

Por supuesto, los obstáculos para seguir avanzando son inmensos, ¿cómo no iban a serlo? Los negociadores de ambas partes aún tienen que limar sus diferencias sobre, por ejemplo, el desarme de Hamas. Podrían firmar, con la cínica intención de sabotear el progreso más adelante. Con un 78 % de los edificios de Gaza dañados y poca industria restante, la reconstrucción podría atascarse. Y lo que es más importante, los israelíes y palestinos de a pie han perdido la fe en la posibilidad de la paz.

Treinta años después de Oslo, y tras el trauma del 7 de octubre, la mayoría de los judíos israelíes ven los territorios palestinos como un cuasi-Estado fallido con un historial de corrupción, terrorismo y odio hacia los judíos. En 2012, el 61 % de los israelíes apoyaba la solución de dos Estados. Ahora, tal vez lo haga una cuarta parte, y muchos muestran una escalofriante indiferencia ante la pérdida de vidas palestinas. Por su parte, los palestinos ven a Israel como un Estado canalla comprometido con la ocupación de su tierra y que desata la violencia de forma habitual. En una encuesta realizada en mayo, el 50 % de ellos apoyaba los ataques del 7 de octubre, el 87 % negaba que Hamas hubiera cometido atrocidades y el 41 % apoyaba la resistencia armada.

Y, sin embargo, hay motivos para la esperanza. El fin de la guerra podría provocar un cambio de liderazgo en ambos bandos, con los restos de Hamas persuadidos u obligados a renunciar a cualquier papel formal en el Gobierno de Gaza. Israel debe celebrar elecciones en un plazo de 12 meses, lo que, según las encuestas, podría dar lugar a la salida del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y al fin de su coalición con los partidos extremistas de extrema derecha.

En el extranjero, las perspectivas también han mejorado. En todo el mundo, la atención pública se centra en la paz, después de años de mirar hacia otro lado. Con Trump, Estados Unidos tiene un presidente que no teme presionar a Israel. El humillante revés sufrido por el régimen iraní y sus violentos representantes ha reducido en gran medida su amenaza para la región. La disposición de los Estados árabes del Golfo no solo a pagar la reconstrucción de Gaza, sino también a respaldar un proceso de paz y, potencialmente, a ayudar a proporcionar seguridad, supone un gran paso adelante.

El personal de emergencias palestino
El personal de emergencias palestino celebra, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que Israel y Hamás habían acordado la primera fase de un alto el fuego en Gaza, en la ciudad de Gaza, el 9 de octubre de 2025. (REUTERS/Ebrahim Hajjaj)

Eso está bien, porque los extranjeros tendrán que frenar los impulsos destructivos de ambas partes. Después de presionar a Israel para que ponga fin a la guerra contra Irán, reprenderlo por atacar a Qatar y empujarlo a un acuerdo sobre los rehenes, Trump debe esforzarse por conseguir que Netanyahu o su sucesor frenen la expansión de los asentamientos judíos. Debe reforzar las instituciones palestinas impidiendo que Israel les prive de los ingresos aduaneros y facilite la violencia de los colonos y los soldados. Los Estados árabes deben utilizar toda su influencia para insistir a los palestinos en que rechacen la violencia y para conseguir que la Autoridad Palestina se reforme y le ayude a encontrar nuevos líderes.

También deben vender una visión más amplia. Para los israelíes, se trata de la perspectiva de un nuevo orden de seguridad regional que les haga más seguros al profundizar la cooperación con los Estados árabes, basándose en los acuerdos de Abraham alcanzados en 2020. Esto también podría forjar nuevos vínculos con Siria, y quizás con el Líbano, que han escapado al maligno control de Irán. Para los palestinos, se trata de la perspectiva de la reconstrucción de su país y de nuevos vínculos económicos con el Golfo, lo que crearía una vía para el comercio y el empleo.

Gaza es la clave. Los palestinos de todo el mundo querrán ver si Israel puede comprometerse a permitir que surja un gobierno tecnocrático en la franja con respaldo internacional. Por su parte, los israelíes estarán atentos a si los palestinos de Gaza pueden gobernarse mejor, desmantelando la infraestructura terrorista y reformando las instituciones que Hamas se ha apoderado.

Nadie debe imaginar que nada de esto será fácil. Las cualidades que permitieron a Trump conseguir un alto el fuego —su disposición a intimidar, intensificar y crear un sentido de urgencia apremiante— son diferentes del compromiso sostenido durante muchos años que se requerirá en su papel de presidente de la autoridad de reconstrucción. No obstante, en una región que no ha conocido más que décadas de conflicto, este es un momento extraordinario: una oportunidad pequeña pero real de un nuevo comienzo.

https://www.infobae.com/economist/2025/10/09/un-nuevo-comienzo-para-oriente-medio/

viernes, 15 de diciembre de 2017

Hamas celebra su 30 aniversario con promesas de una nueva intifada

CONFLICTO ISRAEL Y PALESTINA | 15 DIC 2017, 12:00 AM |EFE
Hamas celebra su 30 aniversario con promesas de una nueva intifada
Simpatizantes del movimiento islamista Hamás, asisten a un desfile que conmemora el 30º aniversario del movimiento, en Gaza, en la Franja de Gaza el 14 de diciembre de 2017.
GAZA. El movimiento islamista palestino Hamás celebró ayer el 30 aniversario de su fundación con llamamientos a la intifada tras el reconocimiento de EE.UU. de Jerusalén como capital de Israel y en pleno proceso de reconciliación con el movimiento nacionalista Fatah para ceder el control de Gaza.
En la plaza Al Katiba de Gaza capital, cerca de 150.000 personas celebraron con el liderazgo de Hamás el aniversario entre banderas verdes (el color del movimiento) y palestinas, mientras en las calles aledañas desfilaban milicianos embozados que exhibían armamento y cohetes.
Entre el público, gente como Fátima Abu Hweishel, de 45 años, que acudió para mostrar su apoyo a los islamistas y expresar su deseo de que “continúe su lucha por el bien de Palestina, Jerusalén y el pueblo palestino”.
La resistencia armada contra Israel “no es negociable”, aseguraron los miembros de Hamás en la concentración, presidida por el líder del buró político en Gaza, Ismail Haniye, quien aseveró que el nacimiento del grupo “fue por Jerusalén y por la resistencia armada” e insistió en la necesidad de liberar “toda Palestina”.
“Hamás es una extensión natural del proyecto de resistencia de la tierra de Palestina”, añadió Haniye, quien aseguró que hace ocho días comenzó una nueva intifada (levantamiento palestino) y continuará “hasta que tumbemos las decisiones contra Jerusalén”.
El pasado día 6, Haniye instó a los palestinos a poner en marcha la tercera intifada en respuesta a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y su intención de trasladar allí su embajada, algo que según dijo entonces “sobrepasa todas las líneas rojas”.
Pese a ello, las protestas que se han registrado en Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza, han sido de carácter moderado y no se pueden considerar el inicio de una intifada.
En Gaza, ha habido medio millar de heridos y cuatro personas han muerto, dos en enfrentamientos con el Ejército israelí en zonas fronterizas y otras dos en bombardeos en represalia al lanzamiento de milicias palestinas de más de 15 proyectiles contra Israel, que responsabiliza a Hamás de las agresiones aunque procedan de otro grupo armado.
Hamas celebra su 30 aniversario con promesas de una nueva intifada
“No hay algo como el Estado de Israel que tenga una capital llamada Jerusalén”, dijo Haniye, quien añadió que hay tres maneras de poner fin al “acuerdo del siglo”, como Trump denomina al pacto de paz que quiere impulsar entre palestinos e israelíes: “lograr la unidad palestina, el establecimiento de fuertes alianzas regionales y seguir con la intifada”.
Hamás rechaza el proceso de paz, no reconoce el Estado de Israel y sigue abogando por el uso de la violencia como instrumento político, si bien este año, y en coincidencia con la renovación de su cúpula dirigente, cambió por primera vez su carta fundacional para aceptar la creación de un Estado palestino en las fronteras anteriores a 1967.
Israel, al igual que la Unión Europea (UE), EE.UU. y otros países considera a Hamás como grupo terrorista.
En este contexto de cambios, Hamás se implicó en la reconciliación con Al Fatah, el grupo del presidente palestino, Mahmud Abás, que controla Cisjordania.
Finalmente, el pasado 12 de octubre se alcanzó un pacto con mediación egipcia por el que los islamistas se comprometían a ceder el poder en Gaza, que tomaron por la fuerza diez años atrás cuando expulsaron a las fuerzas leales a Fatah.
Ahora, la reconciliación parece estancada y hasta la fecha Hamás ha cedido la autoridad sobre los pasos fronterizos, las aduanas y la gestión administrativa, pero mantiene aún el control de las armas y de la seguridad.
Las partes se hacen reproches mutuos para responsabilizar al otro de la falta de avances.
Acompañado del dirigente islamista en Gaza Yehya Sinwar, Haniye hizo un nuevo llamamiento a una jornada de la ira para hoy, viernes (día sagrado musulmán) desde el gran escenario montado para la ocasión.
En ese escenario se podía ver, como telón de fondo, un gran cartel con la imagen de uno de los miembros del brazo armado de Hamás, las brigadas de Ezedín al Qasam, con una bandera palestina, un fusil y todo ello sobre la leyenda: “Jerusalén es la capital de Palestina”.
Saud Abu Ramadán


jueves, 14 de diciembre de 2017

Palestina da por rotos los Acuerdos de Oslo

EL MUNDO

Palestina da por rotos los Acuerdos de Oslo

A juicio del presidente palestino, Mahmud Abbas, los Acuerdos de Oslo, otrora vinculantes, dejaron de estar en vigencia cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, dijo reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.
Mahmoud Abbas (picture-alliance/M. Graff)
Este miércoles (13.12.2017), en el marco de la reunión extrarodinaria de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) en Estambul, el presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo que tanto los Acuerdos de Oslo como los pactos sellados desde entonces dejaron de estar en vigencia cuando Washington reconoció a Jerusalén como la capital de Israel (6.12.2017) y anunció la mudanza de la embajada estadounidense de Tel Aviv a la ciudad milenaria, sagrada para millones de judíos, musulmanes y cristianos.
“La decisión sobre Jerusalén nos libera de todo convenio que hayamos firmado. Por ejemplo, los Acuerdos de Oslo. Los firmamos, pero ahora ya no son vinculantes para nosotros”, señaló Abbas, agregando que, gracias a la decisión tomada por el presidente Donald Trump, Estados Unidos había perdido su papel como mediador en el proceso de paz entre israelíes y palestinos. “No aceptamos que Estados Unidos juege ningún rol en las negociaciones de ahora en adelante porque está completamente parcializado a favor de Israel”, anunció.
Los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993, establecieron el reconocimiento internacional de la Autoridad Palestina como cuerpo administrativo en Cisjordania y Gaza, y sentaron las bases para la colaboración administrativa entre el Gobierno israelí y organismos palestinos en los territorios ocupados. Al respecto, Abbas insinuó que podría dejar de ocuparse de los asuntos administrativos civiles, como los servicios de salud, y devolver toda la responsabilidad a Israel. “¿Por qué deberíamos responsabilizarnos? Ustedes son el Estado ocupante”, dijo.
Abbas sostuvo que no podía haber ni paz ni establidad en el Medio Oriente hasta que Jerusalén no fuera reconocida como la capital de Palestina. “Jerusalén es y siempre siempre será la capital del Estado palestino”, subrayó el líder del partido Al Fatah, aprovechando la ocasión para pedir que la Organización de las Naciones Unidas asuma responsabilidades plenas como facilitador del diálogo entre las partes en discordia y que los países favorables a una solución de dos Estados reconozcan plenamente a Palestina como miembro de la comunidad de naciones.
Abbas fue aún más lejos: le pidió a la comunidad internacional ejercer presiones sobre Estados Unidos y emitir sanciones en su contra. “Ya que todo el mundo mira por propio su interés, deben sentir que están pagando un precio” muy alto por la reciente decisión de la Casa Blanca. “Trump le ofrece Jerusalén a Israel como regalo, algo unilateral, como si les regalara una ciudad estadounidense. Eso terminará reforzando a grupos extremistas y transformando un conflicto político en uno religioso. Pues, que así sea. El mundo sufrirá las consecuencias y deberá asumir la responsabilidad”, alertó Abbas.
ERC ( EFE / AP / AFP )

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