República Dominicana ante el mundo: confianza, inversión y desarrollo
Desde el 16 de agosto de 2020, el Poder Ejecutivo ha articulado estabilidad, promoción internacional, modernización logística, diversificación productiva y reputación país para convertir a la República Dominicana en una plataforma confiable entre Estados Unidos, Europa, América Latina y el Caribe.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La admiración internacional que hoy despierta la República Dominicana no es un accidente de coyuntura ni una simple expresión de optimismo diplomático. Es el resultado de una política pública sostenida que, desde el 16 de agosto de 2020, ha procurado colocar al país en una posición distinta frente al mundo: no solo como destino turístico de sol y playa, sino como una economía estable, abierta, confiable, competitiva y estratégicamente ubicada para conectar mercados, capitales, talento y cadenas globales de valor. En ese sentido, el planteamiento de Eduardo Sanz Lovatón en su artículo “República Dominicana, Estados Unidos y Europa” acierta al identificar una realidad cada vez más visible: el país está siendo observado desde fuera con una valoración superior a la que muchas veces se reconoce en el debate interno.
Ese reconocimiento externo descansa, en primer lugar, sobre la estabilidad. En medio de pandemia, inflación global, guerras, tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas de suministro, la República Dominicana ha preservado paz social, gobernabilidad democrática, seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica. Esa combinación ha sido determinante para que la inversión extranjera directa alcanzara en 2025 los US$5,032.3 millones, un récord histórico y un crecimiento de 11.3 % respecto a 2024, según el Banco Central. No menos relevante es que, entre 2020 y 2025, los flujos de inversión extranjera prácticamente se duplicaron, con un crecimiento cercano al 97 %, conforme ha destacado la Presidencia.
Pero la inversión no llega únicamente porque un país tenga ubicación geográfica. Llega cuando hay confianza, reglas claras, promoción activa y capacidad institucional para acompañar al inversionista. En esa ruta, ProDominicana ha asumido un papel decisivo mediante la promoción del país en más de 60 naciones y la realización de más de 350 actividades orientadas a posicionar oportunidades de inversión y exportación. A ello se suman la Ventanilla Única de Inversión y los programas de acompañamiento posterior al inversionista, instrumentos que buscan reducir fricciones, simplificar procesos y dar mayor previsibilidad al capital extranjero.
La competitividad también se ha fortalecido con la reducción de trabas burocráticas. Burocracia Cero, concebido para digitalizar trámites, simplificar procesos y reducir costos, forma parte de una visión de Estado que entiende que la eficiencia pública es una condición de desarrollo. Para un ciudadano, menos burocracia significa menos pérdida de tiempo; para una empresa, significa menor costo operativo; para un inversionista extranjero, significa mayor certeza. En una economía global donde el capital compara destinos, los países que reducen incertidumbre tienen ventaja.
Otro avance fundamental ha sido la modernización logística y aduanera. El programa Despacho en 24 Horas, impulsado desde la Dirección General de Aduanas, ha sido más que una innovación administrativa: ha sido una señal de que la República Dominicana aspira a competir como hub logístico regional. Reducir tiempos de despacho, mejorar procesos, integrar sectores y aprovechar la conectividad marítima y aérea permite al país fortalecer su papel como plataforma natural entre Estados Unidos, Europa, el Caribe y América Latina.
Esa visión se complementa con la transformación de la matriz productiva. Las zonas francas ya no son únicamente espacios de manufactura ligera o textil. Hoy representan una estructura exportadora más sofisticada, donde los dispositivos médicos, los productos eléctricos y electrónicos, los farmacéuticos y otros bienes de alto valor agregado ocupan un lugar creciente. En 2025, las exportaciones de zonas francas superaron los US$8,548 millones, mientras que el subsector de dispositivos médicos alcanzó en 2024 exportaciones por US$2,871.7 millones, equivalentes al 33.4 % de las exportaciones del régimen. Ese cambio revela una economía que empieza a competir por precisión, talento, tecnología y confiabilidad industrial.
El turismo, por su parte, ha sido asumido no solo como fuente de divisas, sino como herramienta de desarrollo territorial. Cabo Rojo-Pedernales expresa esa nueva mirada: infraestructura, sostenibilidad, alianza público-privada, conservación ambiental e inclusión económica para una región históricamente rezagada. Si ese proyecto logra consolidarse con respeto al entorno y participación comunitaria, el sur puede convertirse en una frontera real de oportunidades, no en una promesa repetida.
La Marca País también ha sido parte de esta construcción. Lanzada en octubre de 2020 sobre los pilares de inversión, exportaciones, turismo, cultura y ciudadanía, ha servido para ordenar el relato dominicano ante el mundo. Su valor no está en sustituir la política económica, sino en comunicarla con coherencia. La reputación también atrae capital: cuando un país transmite estabilidad, talento, apertura y visión, mejora su posición en la mente de inversionistas, turistas, compradores y aliados estratégicos.
En esa ecuación, Estados Unidos y Europa ocupan un lugar central. La relación con Estados Unidos se ha consolidado en comercio, seguridad, inversión, diáspora y cadenas de suministro. En 2025, el intercambio comercial bilateral rondó los US$18,977 millones, lo que confirma la profundidad de una relación que va mucho más allá de la vecindad geográfica. Europa, especialmente España, aporta capital, turismo, vínculos empresariales y una comunidad dominicana que sirve de puente cultural y económico.
La diáspora es, quizás, el activo humano más poderoso de esta estrategia. Más de 3 millones de dominicanos residen en 129 países; 2.5 millones están en Estados Unidos y más de 207 mil en España. Esa comunidad envía remesas, consume productos dominicanos, promueve cultura, invierte, conecta redes empresariales y sostiene una diplomacia cotidiana que ninguna embajada puede sustituir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario